Archivo | febrero, 2013

Yoani: un aplauso merecido mientras no se demuestre lo contrario

24 Feb

El Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de la Florida (UIF) ha decido homenajear a la bloguera y periodista cubana independiente Yoani Sánchez de 37 años, con la entrega a su persona de la Medalla de la UIF al Coraje, un honor creado por el presidente de FIU Mark B. Rosenberg para reconocer a los individuos que defienden una causa noble, a un costo personal.
La entrega del reconocimiento tendrá lugar lugar durante el encuentro con Sánchez que tendrá lugar a partir de las 7:30 pm d el 1 de abril de 2013, en el en el Herbert and Nicole Wertheim Performing Arts Center, donde la bloguera ofrecerá su conferencia “¿Puede Tecnologías y Medios de Comunicación Social acelerar la democratización de Cuba?”
La entrada al evento es gratuita y los boletos serán distribuidos la semana del 18 de marzo. El evento también será transmitido vía webcast en vivo.
Este galardón es poco si se toma en cuenta el escarnio permanete que ha sufrido la blogera desde que su página GeneraciónY, y sus actualizaciones de Twitter a través de @ yoanisanchez. comenzaron a ser visitadas desde diferentes partes del mundo por quienes buscacan una información realmente alternativa al enfoque que dan dan sobre la realidad de la isla, tanto los medios controlados por el partido comunista, como los adocenados corresponsales extranjeros en Cuba.
Es verdad que Yoani no ha pasado hasta el momento por el mismo calvario de quienes se atrevían a disentir como lo hace hoy ella, pero en los tiempos del Fidelismo duro. Pero esto no implica que esta mujer no haya sufrido vejaciones de todo tipo como es el caso de del secuestro del que fue víctima por parte de agentes de la seguridad del Estado, en 2010.

Es verdad que el régimen unipartidista a aprendido de los totalistarismo liberales que no siempre la excepción sirve para confirmar la regla y ha permitido a Yoani, como le permite a Gorky Àvila, a Estado de Sats o al grupo los aldeanos hacer y decir cosas las que en 1980, por tomar como ejemplo elfatídico año del éxodo del Mariel, habría respondido lanzados turbas dispuestas a linchar, literalmente hablando, a los descontentos.
Hoy la represión del disidente aunque igualmente condenable, opera de otra forma y para ello no escatima en recursos, ni se detiene en fronteras.
Estos recursos se destinan lo mismo a pagar periodistas, blogueros y voceros de diseminen la fobia contra Yoani a los cuantro vientos de la red, en forma de declaraciones, comentarios, caricaturas cuando no de animados de mal gusto y peor humos que siempre encontraran una mente a la cual confundir.
Fuera de Cuba tenemos el caso del emporio propagandístico “Cuba Información” que desde España viene atacando a Yoani con un discurso rancio y agresivo que parece copiado de los peores panfletos goebbelianos.

Y no se crea que la cosa queda ahí hasta en Suecia existen pandillas castristas consagradas a confudir a la población local con respecto a las razones que llevan a los cubanos a discrepar con el gobierno, una de ellas, la mas activa, aunque no la única es la Sociedad Sueco Cubana tristemente célebre por haber inutilizando desde hace casi 20 años atrás contra el incipiente exilio cubano en el país Escandinavo, las mismas tácticas de boicot utilizadas por el castrismo brasileño contra Yoani, a su llegada a Brasil. En otras palabras que estamos curados de Espanto.



Yoani Sánchez möts av protester i Brasilien

Foto de una demostración contra Yoani publicada en la página de la “Sueco-cubana”
Ni Miami escapa al largo brazo de la dictadura. Ahí tenemos, en el corazón de esa “Capital del Exilio” el programa programa La Tarde se Mueve” desde donde se ha zaherido a Yoani al resto de la disidencia, de la oposición e incluso de la diáspora anticastrista, sin que que nadie mueva un dedo, sin que metan una tangana frente a los estudios esos “valientes” que salen a boicotear la llegada de los artistas que participan del intercambio cultural Cuba USA y que volverán a la isla, sino también a los llamados “desertores” por el gobierno.

Y es que el castrismo, dígamelo a mí, tiene muchas caras, sabe pelear al descubierto y encubierto. Tiene una dimensión acrítica que actúa manipulando envidias y pasiones, cuando no el dogmatismo, el aislamiento, el desarraigo por no hablar de la idiotez de algunos de sus supuestos enemigos.
Es este anticastrismo el que ha sembrando la certeza, allí donde podía y debería existir la justa duda que ha de acompañar a todo el que se enfrenta a un sistema alevoso, traicionero y sin duda astuto como el que rigen en Cuba. Y es en última instancia el cripto castrismo, el que está tratando de movilizar en Miami contra Yoani la tontería útil, lo ha hecho sacando de contexto la burla que hace Yoani del capital que se gasta su estado en la pachanga de los cinco espías, su oposición al embargo que solo sirve para justificar el fracaso total del capitalismo de Estado y por ultimo el silenciado tema de la Base de Guantánamo (del que al régimen ya no le conviene hablar.


¿Qué Yoani pese a todo pueda ser un agente del gobierno? bueno esa es una posibilidad de la que no escapa ni un solo cubano, incluido quien escribe estas líneas, mas cuando desde el caso de Manuel David Orrios se demostró que con tal de desprestigiar sus opositores la seguridad del Estado es capas de infestarla lo mismo con asnos al estilo del corresponsal de Misceláneas de Cuba, Carlos Serpa Maceira, que con individuos de pluma inteligente como el ex colaborador y periodista independiente antes mencionado, ese Orrios que desde que se desenmascaró como oficialista no escribe nada que sirva. Agente puede ser cualquiera, incluso esa Zoe Valdés que tiene a Yoani entre ceja y ceja y se inventa personajes que critican a la bloguera en su blog, personajes en su mayoría de ficción, como esapados de su peor novela. Es una pena que la escritora, capaz de dar un barniz de realidad sus personajes de sus novelas, no pueda hacer lo inverso con sus personajes “reales”, es decir evitar las marcas psicológicas que demuestra el carácter ficticio de los últimos. Más sospecho que Zoe actua mas por envidia que por otra cosa, no falta quien le considera otra “agenta”; quizás arremete contra Yoani, por que ven en la joven una concurrencia en lo que se adivina el sueño oculto a ser presidenta. Y es que con su permanencia en la patria y sus criticas desde adentro, Yoani se ha convertido tal ves sin proponérselo en una especia de Aung San Suu Kyi cubana. ¿Se quiere algo mas presidenciable que eso en una futura Cuba Democrática?.
Pero aún bajo la critica que le hacemos a la acomodada escritora de París debemos reclamar para ella lo mismo que demandaremos para la que sufre la cotidianidad de la Habana, de la que no le libra todo ese dinero que según los medios y aliados del régimen la bloguera gana. En el caso de esta escritora cubana españolizada, cuyos panfletos político no recogen un miligramos del talento y la manifestado en “Su nada cotidiana”, tiene que ser considerada “inocente” hasta que no se demuestre lo contrario. No importa el flaco servicio que haga a la causa de la democratización cubana las parrafadas morbosas y carente de ideas que nos manda nos baja desde un blog que no compite en frescura e interés con el de Generación Y.
Y así tiene que ser con Yoani. A la cual muchos contemplan , tanto en la izquierda como en la dercha con la misma unilateralidad que lo hacían personajes de Los siete ciegos y el elefante.
En lugar de hacernos ecos del mensaje que diseminan inconciente o conscientemente carteristas y anticastrista acoplados contra natura en la misma trinchera antiyoanista, deberíamos analizar y desenmascarar las formas en que el régimen trata de usarla en medio de su peligrosa para el mismo apertura, del mismo modo que la usa los que desde afuera destacan solamente  el caso Yoani para ocultar su contubernio con la dictadura,  o siemplemente por que la historia de una bloguera disidente  bajo una dictadura, vende como podría vender la historia de un subcomandante enmarcarado que lucha por los indígenas chiapatecos, me refiero con este uso y abuso de íconos a la mal llamada prensa libre.
Pero nada de lo anterior sirve para restarle a Yoani talento, ni su inteligencia, ni tan siquiera para cuestionar la honestidad de sus palabras que por otro lado siempre reflejan la realidad.
La bloguera cubana es acreedora de la medalla al Coraje mientras y mientras no se demuestre pruebas concretas de que Yoani trabaja para el régimen cubano o la Cia, estaremos aplaudiendo el bello gesto que va a tener con la blogrera, en la Florida, el importante Centro Universitario.

De la llegada de los europeos al fin de los aborígenes en Cuba

23 Feb

Guamá, Sur de la provincia de Matanzas, Cuba: Escultura de la artista Rita Longa Aróstegui representando la caza de un cocodrilo por un Indio Taino. Foto: Galería de Hauptstadtbalkon;

Los primeros en llegar de otro contiente

Que los vikingos desembarcaran en Norte América es una tesis de amplio reconocimiento, hasta José Martí, intelectual cubano del siglo XIX, habló de ello cuando reseñó para la prensa un libro que lo predicaba.
Por mucho tiempo el tema de que fueran esos pueblos germanos los primeros en llegar desde Europa a América, no pasó de ser especulación basada en las llamadas sagas de Islandia Groenlandia, donde se hablaba de la aventura Leif Eriksson(c. 970 – c. 1020) y sus exploraciones del lo que mas tarde se conocerá como el nuevo mundo. Sin embargo la hipótesis pareció tener confirmación cuando en 1960 cuando el noruegos Helge Ingstad y su esposa, Anne Stine, encontraron los restos de un asentamiento normando en L’Anse aux Meadows (“La ensenada de las medusas”) en la isla de Terranova, Canadá. La discusión se mantuvo por el hecho de que en las antiguas narraciones se habla de una tierra de Uvas que allí no habían, para colmo fueron encontradas entre las ruinas indicios de que sus habitantes habían visitados zonas mas al sur.
Esto es lo que afirmó el antropólogo francés Jacques de Mahieu (1915-1990)., tras décadas de investigación.
Mahieu, quien vivió en Argentina desde 1946 y fue director del Instituto de Ciencias del Hombre en Buenos Aires desde el 1968 hasta su muerte, escribió un interesante libro titulado “El gran viaje del Dios del Sol. Los Vikingos en México y Perú (1967-1532).
Si fuera verdad que los vikingos llegaron a esas tierras tan alejadas de sus bases canadienses no habría nada de extraño en la idea de que hubieran pasado previamente por nuestra isla, como se afirma, lamentablemente si citar la fuente en el blog http://misteriosdelahumanidad.blogspot.se, según el cual existe información sobre la presencia vikinga en Cuba, en Matanzas y al sur de Cienfuegos.
En su obra Jacques de Mahieu asegura tener indicios de la existencia de mapas del nuevo mundo en Europa antes de la llegada de Colón. Otro tanto se afirma en el libro “1421, The year China discovered the world” (1421, año en que China descubrió el mundo), su autor Gavin Menzies, afirma haber encontrado en la biblioteca James Ford Bell, adjunta a la universidad de Minnesota, una antigua carta marina, elaborada en 1424 por el cartógrafo veneciano Zuane Pizzigano; en ella no solo podía observarse partes de las costas de África y Europa, sino también, en la parte occidental del Atlántico, un grupo de islas denominadas; Satanazes, Antilia, Saya y Ymana.
Estimulado por tan raro hallazgo, Menzies se entregó a una investigación que le llevó a la conclusión de que una expedición china, comandada por el Almirante Zhou Wen, había explorado el Caribe (y probablemente visitado Cuba) unos años antes de la elaboración del mapa por Pizzigano.
Dejemos aquí entrecomillada, esta sensacional tesis de un posible conocimiento temprano del nuevo mundo por parte de los Europeos, ya fuere por los testimonios chinos, o quizás de los templarios como hace años leí, por el año 1987, en un periódico destinado a marineros ruso s, y atengámonos, a lo que se sabe de cierto, que fueron los vikingos, los descubridores del nuevo mundo (pasando por alto a los llamados indios que ya le habitaban) y y Cristóbal Colón quien reactivó la noticia de su existencia en la última década de los años 1400.
.
A Cuba, que es lo que más nos interesa, Llegó Colón el 27 de octubre 1492, anocheciendo a la costa norte de la región, más tarde llamada Camagüey, allí fondea sus naves sin desembarcar; a la mañana siguiente tomó Colón rumbo oeste llegando en pocas horas a un río caudaloso, allí tomó posesión en nombre del Rey Fernando de aquella tierra; a la que dará el nombre de Juana, – nombre tomado de la princesa que más tarde llamarán “La loca”.
En la carta a los reyes, fechada el 15 de febrero de 1943, en la carabela, sobre las islas de Canaria, Colón asegura que cuando llegó a la Juana, la halló tan grande, que pensó que sería tierra firme, acaso una provincia del Catayo, que es la palabra con la qu Marco Polo se refería a China.
Más como Colón no halló villas en la costa de la mar, salvo pequeñas poblaciones, con las que no podía comunicarse, porque todas las personas huían a su paso; siguió bordeando la costa unas cuantas leguas navegando hacia el septentrión, hasta que la preocupación por un invierno que comenzaba a recrudecer, le hizo regresar en busca de un puerto seguro, al encontrarlos, envió desde allí dos hombres a tierra, para saber si había rey o grandes ciudades, los emisarios del Almirante anduvieron tres jornadas, y sólo hallaron poblaciones pequeñas por lo cual se volvieron.
Fue los indios que ya Colón tenía consigo supo que Cuba a era una isla y continuando su viaje para descubrir lo que llamará. La española (Santo Domingo), convirtiéndola en lo que fue Terranova para los vikingos, en una base para futuras exploraciones.

La Conquista

Cuenta el matancero Antonio José Valdés (1870-1850) en su libro “Historia de la isla de cuba y en Especial de La Habana” (1851) que en 1511 Don Diego Colón, propone la conquista de Cuba, para ello se le dio el mando a Diego Velázquez, compañero del Cristóbal Colón en su segundo viaje a las indias, dueño de una gran fortuna adquirida en La Española y reputado por su probidad y prudencia.
Con poco más de trescientos hombres partiría Velásquez para posesionarse de Cuba; tierra que los indios dividían nominalmente en las regiones de: Baracoa, Bayaquitiri, Macaca, Bayamo, Camagüey, Jagua, Habana y Haniguanica, todas gobernadas por sus respectivos Caciques. Allí se topó con la resistencia organizada por el primer exiliado conocido en nuestra historia, Hatuey uno de los indios que, escapando de la conquista de la Española, se había refugiado en Cuba.
Los españoles desembarcaron por el puerto de Palma, cerca de la punta de Maisí, donde fueron atacados por los seguidores de Hatuey, batidos los indios y hecho prisionero su jefe, al que se le consideró un esclavo levantado en armas contra su señor y fue condenado a las llamas.
Velázquez tardó tres años en pacificar la isla; supo conjugar en su tarea la crueldad con la sabiduría política y militar, casi no tuvo bajas y llegó a fundar siete poblados con el título de villas, las ciudadelas prosperaron rápidamente debido a su magnetismo para atraer personas en busca de riqueza y acomodo.
En cuanto a los naturales hay que reconocer que durante el tiempo de Velázquez, apenas se notaron entre ellos alzamientos, fugas o suicidios, como si tendrían lugar masivamente tras la muerte del gobernador en 1524 y el arribo inmediato de su sucesor, Manuel de Rojas.
En el año 1512 había fundado Velásquez la primera Villa española en la costa norte, en el territorio llamado Baracoa, por algún tiempo funcionó como Capital. En 1513 el gobernador dispuso que Pánfilo de Narváez y el licenciado Bartolomé de las Casas, (Padre Las Casas) recorrieran y doblegaran el interior de la isla. Las Casas fue uno de nuestros primeros cronistas, su defensa de los indios lo convirtió no sólo en uno de los pilares del pensamiento humanista, sino también en uno de los nombres mas mentado por los enemigos de España en Europa a la hora de elaborar lo que los españoles denominan “la leyenda negra” sobre su país.
Vino las Casas al nuevo mundo en el año 1502 con el grado de licenciado en leyes, abrazando la carrera eclesiástica durante su estancia en La Española. Se considera que llegó a Cuba entre 1511 y 1512 mandado a buscar por su amigo Diego Velázquez. Luego cuando acompañó a Pánfilo de Narváez en su recorrido por la isla, habría de poner en juego su aguda inteligencia para suavizar los rigores de la conquista.
Al fundar Velázquez, Trinidad, le entregó a Las Casas y a Pedro de Rentería el pueblo indio de Canarreo. Las Casas como cualquier otro encomendero puso a los indios a trabajar en las minas y labranzas, pero les dio mejor trato al usual, mas tarde comprendió el injusto proceder que tenían los colonizadores con los indígenas; renunció a la renunció a la encomienda y se marchó de Cuba para terminar intercediendo con el Rey por la liberación de los Indios.
En el año 1514, cuando ya la isla es bien conocida, salvo en la parte más occidental, la del Cabo de San Antonio, Velázquez dispone el establecimiento de las cinco Villas: dos en la parte sur que nombró Santiago y Trinidad, y tres en el centro de la isla; Bayamo, Puerto Príncipe y Sancti Spítiru. Seguidamente se fundó la Villa de San Juán de los Remedio en la parte Norte y el 25 de julio del 1515 la de san Cristóbal de La habana, en la costa Sur, en las inmediaciones de Batabanó. Esta última se trasladaría en el año 1519 al puerto de cárdenas en la banda Norte. Lugar menos inhóspito, y Favorable para el comercio y la guerra.
La ventajosa situación de Cuba contribuyó a que fuesen sus pobladores quienes descubrierán y conquistarán nuevas tierras para la corona; como Campeche y Nueva España (México) encomendada por Velázquez a uno de sus secretarios, Hernán Cortés.

Los “Indios”

El Padre Las Casas escribió una obra monumental Historia de las Indias, inédita hasta el siglo pasado. En ella dedica párrafos a los indios de Cuba, sus tipos y costumbres. Dice de ellos que tenían “reyes y señores”, los pueblos podían ser de 200 a 300 viviendas, vivían pacíficos, con todo lo necesario, la comida era abundante, sus bailes y cantares eran más suaves y mejor sonante que los de otras islas. Sobre sus creencias religiosas, afirma el cronista que los hechiceros se comunicaban, tras ayunos con demonios, para ello pasaban de tres a cuatro meses sustentándose sólo con zumo de hierbas.
Las Casas constata una diferencia de desarrollo cultural entre los taínos y los siboneyes; de la que, en su opinión, los primeros se aprovecharán para convertir en servidores a los segundos. Investigaciones postrera hablan de los llamados naborías, personas que durante un período de su vida deberían servir a la comunidad, aunque en una edad posterior podrían pasar a otra condición; la de guerreros “baquias”.
Los primeros pobladores de la isla se establecieron harán unos 10000 años, provenían de la península de la Florida, dominaban el fuego, tallaban la piedra del silex y se dedicaban fundamentalmente a la recolección y la pesca. Unos 5000 años después llegará otra corriente migratoria, en este caso procedente del Centro y Suramérica, era este un grupo aún más o menos tan primitivo como el anterior, no trabajaba la piedra, en cambio elaboraban sus útiles, trabajando las conchas marinas.
Una cultura más adelantada se asentaría para el año mil antes de nuestra era, tenían mejores instrumentos de caza y trabajaban la madera, la piedra y la concha, cree que venían de la Florida.
Quinientos años después se asentó la cultura más adelantada con la que se toparían los españoles, eran estos taínos de los que nos habla Las Casas, parte de la familia arauaca de origen sudamericano. Se dedicaban a la caza, a la pesca, a la agricultura; fundamentalmente de la yuca, el boniato, frijoles, calabaza, el maní, etc; tejían hamacas de algodón y fueron buenos ceramistas, fumaban tabaco como parte de sus rituales curativos y mágicos.

Si los grupos anteriores habitaban fundamentalmente en cavernas, estos construían sus casas de madera de palma, techándolas con pencas, podían ser de estructura circular “Caney” o rectangular “Bohío”. El personaje central de estas comunidades era el behique, el especialista en las ya complejas prácticas mágico-religiosas taínas.

photo

Se ha calculado que para la 1510 la población del archipiélago cubano ascendía a unos 112 000 habitantes, de la que el 90% serían taínos. Cifra que según los expertos cubanos desminuyó drásticamente con la colonización. Al denunciar las crueldades de la conquista escribe el sacerdote Las Casas escribió:
Cesció la crueldad inhumana que los nuestros usaban con las gentes della cada día más y más; los opresos indios viéndose cada día morir, comenzaron a huir de las minas y de los otros trabajos en que los mataban de pura hambre y continuo y excesivo trabajo; los españoles, que para tenerlos siempre en servicio clavados no les faltaban medios y mañas, procuraron por muchas maneras irlos a montear; entre otras comenzaron a criar
lebreles y perros bravos que los despedazaban (…) Viéndose infelices, aunque inocentes, que por ninguna parte podían remediar ni obviar su perdición, ni de muerte de la muerte y muertes dobladas tan ciertas y horrendas escaparse, acordaron de ahorrar al menos de la una, que por ser tan luenga tenían por mas intolerable, y esta era la vida que muriendo vivían amarga, por salir de la cual comenzáronse de ahorcar”
Pero no fue sólo la crueldad la que hizo desaparecer al indio cubano, otros factores parecen haber influido, por un lado las enfermedades importadas de Europa y África para las que ellos no tenían defensas, por otro lado la asimilación mediante el mestizaje, recordar que la mayoría de los colonizadores que llegaban a la isla eran hombres solos, estos usaron sexualmente a la comunidad india sometida, cuyas mujeres, para colmo de incitación a la lujuria andaban desnudas. Con la llegada de nuevos pobladores, estos mestizos habrían de irse emblanqueciendo o anegrando según fuera el caso.
Con tales descripciones podría creerse que todo lo aborigen fue aniquilado de un porrazo apenas iniciada la colonización, así se nos repite del lado de los investigadores como Manuel Moreno y Eduardo Torres-Cuevas, pero podríamos matizar estos enfoques, si tenemos en cuenta que en Yateras por ejemplo aún se encuentran familias con fisonomías taínas, en cambio el hispanista Humberto López Morales nos asegura que durante el primer siglo de la conquista, los indios convivieron en número apreciable con los españoles en los poblados de Santa Ana, Guanarules, Jiguaní Arriba, Los Quemados, Cautillo, La Habana y Santiago de Cuba, ciudad última que para 1682 un 10 por ciento de su población era india. Se cree que los guanahatabeyes sobrevivirán en las regiones apartadas del occidente de Cuba hasta el Siglo XVII. Por otra parte se tienen noticias de Cacicazgos de otos grupos que sobrevivieron hasta el siglo XIX. En un informe del obispo Cabezas que data de 1608 se hablaba de Guanabacoa como “pueblecillo de indios”, se ratifica su presencia abundante en Bayamo, Baracoa, y Puerto Príncipe. Por su parte el historiador canario Manuel de Paz, en su libro “El Bandolerismo en Cuba” da cuenta de “indios malhechores” haciendo de las suyas en los albores del siglo XIX, Tal fue el caso de un “siboney”, que entre 1800 y 1803, sin mas armas que sus flechas, sembró la intranquilidad en la zona que va de Camaguey a las Villas.
Lo que sí parece haberse extinguido rápido fue la lengua Taina, la cual para 1540 parece que ya no era hablada por los indios, debido a que utilizaban el español como medio de comunicación.

Cáncer de Pecho: ¿castigo por la autonegación de la maternidad?

20 Feb

El periódico Metro, en su edición de Estocolmo, publica este 20 de febrero de 2013 una nota informando que el número de casos de cáncer de mama ha aumentado de manera espectacular en Suecia.
Se comienza diciendo que los científicos temen que las dietas GI y o bajas en carbohidratos pueden contribuir a que la enfermedad aumente aún más en los próximos años, así lo afirma Henrik Lindman, médico jefe en el Hospital Universitario de Uppsala y uno de los principales expertos en cáncer de mama en el país.
Por otra parte se informa que el exceso de azúcar y carbohidratos simples es el culpable de gran parte de los casos de cáncer, incluyendo el que afecta al pecho femenino,
Según las estadísticas citadas por el matutino en el 2011 furon diagnosticada 8382 mujeres en Suecia con este tipo cáncer lo cual significa un aumento en comparación con las cifras del 2007, cuando se detectaron 7049 mujeres padeciendo el mismo mal.
Se informa que el cáncer de mama es mucho más común en las ciudades que en el campo. y se le trata de asociar a las dformas de vida en las zonas metropolitanas, donde existe un mayor consumo comida rápida (basura) y alcohol aún más. Sin lugar a duras hya una correlación entre la enfermedad y la industrialización creo yo-
Pero hay algo más que problemas con los hidratos de carbono o las dieta rica en grasas, un me refiero a un factor de riesgos del que había leído hace tiempo y que ahora se saca a relucir, como cosa nueva en el artículo, según el cual el hecho de que las mujeres tienen menos hijos y, además, cada vez más tarde es otro factor de riesgo. Esto es lo que afirman al periódico sueco los investigadores Även Håkan Olsson y Henrik Lindman.
Es una pena que los mismos sectores que promueven el desprecio por la maternidad frente a la carrera laboral, , que adoctrina a la mujer en la idea de que es mejor adoptar a un niño que parirlo, no tomen a su vez la reponsabilidad de informarle a sus victimas, es decir a la mujer moderna esterilizadas por la doctrina anti crecimiento poblacional, del duro precio podran pagar de pagar por ese abuso del “derecho sobre el popio cuerpo”, por , esta transgresión, que no es de las leyes de Dios, sino de la implacable madre natura.
Si es verdad que existe una relación de causalidad entre el no tener hijos y riesgo de cáncer de pecho, no me resulta extraño que se correlacionen las estadísticas de las personas que hacen dietas bajas en caloría y esta enfermedad, pues es notado que es la fijación con el propio cuerpo la que impulsa a estas personas lo mismo a no parir que cuidar lo que comen.
Por supuesto, no es solo el cuerpo lo que lleva a estas mujeres a sacrificar la posibilidad de procrear, es también el factor carrera lo que las empuja sin darse cuenta que el precio del éxito puede ser mucho mayor de lo que creen al dar el paso que las mimetiza con ese ser que no pare llamado hombre, convertido, por extraño que parezca en el modelo de toda feminista que se precie como tal.
Estamos hablando de un mal de la modernidad que ha sido abordado en una excelente serie como los es Cuéntame como pasó, solo que allí se escamotea del detalle de la no maternidad como factor de riesgo. Allí el personaje que colocan con cáncer de mama ha sido madre de cuatro hijos, y algo parecido ocurre con la amiga que muere.

Si de verdad nos quisieran alertar habrían colocado en la desgracia a una de esas mujeres que sacrificó de antemano la función de sus pechos, como aquella anciana de San Francisco, para boicotear una Marcha por la Vida. Un joven está explicando su posición cuando aparece una mujer y hace esa terrible afirmación. le espetó a un demostrarte que debatía con el público que ella era millonaria gracias a que abortó cuando tenía 18 años, se eso se trata en el fondo, de sacrificar por dinero, no solo al humano no nato, sino incluso el propio seno.

Más se perdió en Cuba

16 Feb

Ramón Blanco y Erenas, Marqués de Peña Plata (San Sebastián, 1833 – Madrid, 1906). En 1897 es nombrado por Sagasta Capitán General de Cuba, por segunda vez, sustituyendo Valeriano Weyler, estableciendo la autonomía. Le tocó enfrentar tanto a los insurrectos criollos como la invasión norteamericana a la isla la cual tuvo que entregar e los Estados Unidos acatando órdenes de Madrid. Foto: Archivo Nacional de la República de Cuba


¡ Ay, las madres! ¡ Cuanta sangre y cuántas lágrimas se va a derramar en esta revolución a que voy a lanzar a mi país!
José Martí

¿A quién debe Cuba su separación de España?

La cuestión podría ser respondida de manera sencilla: a la incapacidad que tuvo España de tratar a Cuba como a sí misma. Pero el sentido de este título es otro: es conocer cual fue el factor determinante y de última hora en la perdida de la soberanía española en Cuba.
La intervención norteamericana en la guerra cubano-española deja sentada una pregunta la de sí, la isla caribeña, le debía su independencia a los Estados Unidos, a la que el nacionalismo cubano ha tratado de dar una respuesta tajante desde hace tiempo.
Para aclarar el acertijo no nos podemos acercar al tema de la manera dogmática y estrecha que nos imponen las ideologías de estado.
Al responder la interrogante no puede pasarse por alto que el ejército cubano hizo armas en toda oportunidad que tuvo junto al norteamericano. El independentismo hizo coso omiso al armisticio unilateral decretado por Ramón Blanco y Erenas el 10 de abril del 98.
Y repudió llamado hecho por el último gobernador español del al isla, en su carta del 5 de Marzo 1898, al General Máximo Gómez, buscando la una alianza entre cubanos y españoles contra las fuerzas interventoras enviadas por McKinley.

Señor:
Con la sinceridad que siempre ha caracterizado todos mis actos, me dirijo a usted, no dudando por un momento que su clara inteligencia y nobles sentimientos, los que como enemigo honrado reconózcole, harán acoger mi carta favorablemente.
No puede ocultarse a usted que el problema cubano ha cambiado radicalmente. Españoles y cubanos nos encontramos ahora frente a un extranjero de distinta raza, de tendencia naturalmente absorbente, y cuyas intenciones no son solamente privar a España de su bandera sobre el suelo cubano, por razón de su sangre española. El bloqueo de los puertos de la Isla no tiene otro objeto. No sólo es dañoso a los españoles, sino que afecta también a los cubanos, completando la obra de exterminio que comenzó con nuestra guerra civil.
Ha llegado, por tanto, el momento supremo en que olvidemos nuestra pasadas diferencias y en que, unidos cubanos y españoles para nuestra propia defensa, rechacemos al invasor. España no olvidará la noble ayuda de sus hijos de Cuba, y una vez rechazado de la Isla el enemigo extranjero, ella, como madre cariñosa, abrigará en sus brazos a otro nueva hija de las naciones del Nuevo Mundo, que habla en su lengua, profesa su religión y siente correr en sus venas la noble sangre española. Por todas estas razones, General, propongo a usted hacer una alianza ambos ejércitos en la ciudad de Santa Clara. Los cubanos recibirán las armas del Ejército español y, al grito de ¡viva España! Y ¡ viva Cuba!, rechazaremos al invasor y liberaremos de un yugo extranjero a los descendientes de un mismo pueblo”.
Su afectísimo servidor,
Ramón Blanco Erenas
Capitán General

La alienación de los independentista con los norteamericanos, a pesar que tanto su presidente en funciones, como el predecesor nunca reconociera al gobierno de la república cubana en armas. Queda manifestada no solo en acciones sino en documentos como la carta de respuesta que da Máximo Gómez Blanco, ese mismo día, 5 de Marzo 1898
Sr. General Don Ramón Blanco
Señor:
Me asombra su atrevimiento al proponerme otra vez términos de paz, cuando sabe que españoles y cubanos jamás podrán vivir en paz en el suelo de Cuba. Usted representa en esta Cuba una monarquía vieja, desacreditada, y nosotros combatimos por un principio americano, el mismo de Bolívar y de Washington.
Usted dice que pertenecemos a la misma raza y me invita a luchar contra un extranjero; pero usted se equivoca otra vez, porque no hay diferencias de sangre y raza. Yo solo creo en una raza, la Humanidad, y para mí no hay sino naciones buenas o malas. España ha sido, hasta aquí, mala, cumpliendo en estos momentos los Estados Unidos hacia Cuba un deber de humanidad y civilización. Desde el atezado indio salvaje hasta el refinado inglés un hombre es para mí digno de respeto, según su honradez y sentimientos, cualquiera que sea el país o raza a que pertenezca o la religión que profese.
Así son para mí las naciones, y hasta el presente sólo he tenido motivos de admiración para los Estados Unidos. He escrito al presidente McKinley y al general Miles. No veo el peligro de exterminio por los Estados Unidos a que usted se refiere en su carta. Si así fuere, la Historia los juzgará. Por el presente sólo tengo que repetirle que es muy tarde para inteligencias entre su ejército y el mío”.
Su afectísimo servidor, Máximo Gómez Báez

Máximo Gómez Báez (18 de noviembre de 1836 – 17 de junio de 1905) General en Jefe de las tropas independentistas cubanas en la Guerra del 95. Foto:latinamericanstudies.org

¿Eran tan buenas las intenciones del aliado norteamericano?

La imagen de los norteamericanos que nos ofrece Gómez en su carta encontrará en la historia real mas de un motivo de empaño.
Para comenzar tenemos el envío a Cuba como jefe supremo de las Fuerzas Norteamericanas de un hombre carente del más mínimo tacto político necesario para facilitar la relación con los cubanos, el coronel William R. Shafter, más fácil de distinguir por su corpulencia que por su capacidad diplomática y difícil podría ser de otra manera en quien si bien, se había destacado en las tropas federales durante la guerra de Secesión, no era militar de carreras, ya no hablemos de hombre de estudios, ni siquiera había tenido antes puestos de responsabilidad y no sabemos hasta donde habría llegado la paciencia de los cubanos, si con la prolongación de la guerra hubieran llegado a tomar conciencia de su condición subordinada, más que de aliados, de igual a igual. Algo injusto, pues de no ser por la capacidad táctica y estratégica del General Calixto García y sus hombres, del conocimiento del terreno y de las fuerzas españolas que tenía el ejercito libertador cubano, difícilmente habría caído Santiago, y con él, todo la región que vino a dar a manos Norteamericanas.
Hablamos de un suelo ubicado en la provincia donde más fuerte había sido el independentismo cubano, la oriental. Por supuesto esto no lo definía todo, la ocupación inglesa de la zona occidental de la isla entre julio de 1762 y julio de 1763 no impidió la recuperación de la isla total de la isla por España a cambio de la entrega de sus posesiones floridanas a Gran Bretaña. Algo similar habría podido ocurrir con una provincia oriental ocupada ahora por los anglosajones del nuevo mundo.
De cualquier modo, los cubanos son excluidos el 16 de julio de 1898 de la firman el convenio sobre la capitulación entre norteamericanos y españoles. El 17 de julio de 1898 es izada la bandera norteamericana, que no la cubana, en el Castillo del Morro y en la Casa de Gobierno y entran triunfal de los norteamericanos en la ciudad de Santiago de Cuba, sin que se le permita a los independentistas hacer lo mismo en la ciudad. Esto provoca una enérgica carta de protesta por parte de Calixto García a general Shafter

Al Mayor General Shafter, General en Jefe del 5to.

Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos.
Señor:
El día 12 de mayo último, el Gobierno de la República de Cuba me ordenó, como comandante en jefe que soy del Ejército Cubano en las Provincias Orientales, que prestara mi cooperación al Ejército americano.
Siguiendo los planes y obedeciendo las órdenes de los jefes, he hecho todo lo posible para cumplir los deseos de mi Gobierno, habiendo sido, hasta el presente, uno de los más fieles subordinados de usted y teniendo la honra de ejecutar sus órdenes e instrucciones hasta donde mis facultades me han permitido hacerlo.
La ciudad de Santiago de Cuba se rindió al fin, al Ejército Americano, y la noticia de tan importante victoria sólo llegó a mi conocimiento por personas completamente extrañas a su Estado Mayor, no habiendo sido honrado con una sola palabra, de parte de Ud. sobre las negociaciones de paz y los términos de la capitulación propuesta por los españoles.
Los importantes actos de la rendición del Ejército español y de la ciudad por usted, tuvieron lugar posteriormente, y sólo llegaron a mi conocimiento por rumores públicos. No fui tampoco honrado con una sola palabra, de parte de Ud., invitándome a mí y a los demás oficiales de mi Estado Mayor para que representáramos al Ejército cubano en ocasión tan solemne. Sé, por último, que Ud. ha dejado constituidas, en Santiago, a las mismas autoridades españolas contra las cuales he luchado tres años como enemigos de la independencia de Cuba. Yo debo informar a usted que esas autoridades no fueron nunca electas por los habitantes residentes en Santiago de Cuba, sino nombradas por decretos de la Reina de España.
Yo convengo, señor, que el Ejército bajo su mando haya tomado posesión de la ciudad y ocupado las fortalezas; yo hubiera dado mi ardiente cooperación a toda medida que Ud. hubiese estimado más conveniente, guardando el orden público, hasta que hubiera llegado el momento de cumplir el voto solemne del pueblo de los Estados Unidos, para establecer en Cuba un gobierno libre e independiente; pero cuando se presenta la ocasión de nombrar las autoridades de Santiago de Cuba, en las circunstancias especiales creadas por una lucha de treinta años contra la dominación española, no puedo menos que ver, con el más profundo sentimiento, que esas autoridades no sean elegidas por el pueblo cubano, sino que son las mismas que tanto la Reina de España como sus ministros habían nombrado para defender la soberanía española contra los cubanos.
Circula el rumor que, por lo absurdo, no es digno de crédito general, de que la orden de impedir a mi Ejército la entrada en Santiago de Cuba ha obedecido al temor de la venganza y represalias contra los españoles. Permítame Ud. que proteste contra la más ligera sombra de semejante pensamiento, porque no somos un pueblo salvaje que desconoce los principios de la guerra civilizada: formamos un ejército pobre y harapiento, tan pobre y harapiento como lo fue el ejército de vuestros antepasados en su guerra noble por la independencia de los Estados Unidos de América; pero, a semejanza de los héroes de Saratoga y de Yorktown, respetamos demasiado nuestra causa para mancharla con la barbarie y la cobardía.
En vista de todas las razones aducidas por mí anteriormente, siento profundamente no poder cumplir por más tiempo las órdenes de mi Gobierno, habiendo hecho, hoy, ante el General en Jefe del Ejército cubano, mayor general Máximo Gómez, la formal renuncia de mi cargo como general en jefe de esta sección de nuestro Ejército.
En espera de su resolución, me he retirado, con todas mis fuerzas, a Jiguaní.
Soy respetuosamente de usted, Mayor General,
Calixto García.
Campos de Cuba Libre, 17 de Julio 1898.

García es licenciado por el gobierno independentista de su puesto de Lugarteniente y más tarde enviado a Washington, Estados Unidos para conseguir fondos para el licenciamiento del ejército liberador y reconocimiento a la Asamblea de Santa Cruz, allí donde fallece en extrañas circunstancias el 11 de diciembre de 1898 , se dice que por pulmonía, o por una apoplejía causada tras una cena en su
y unos meses el 9 de febrero de 1899.los restos son traídos en l buque de guerra US Nashville. a la Habana, para ser velados en el palacio de los capitanes generales y luego enterrados en el cementerio Colon. Durante la marcha fúnebre vuelve a suscitarse la disputan entre cubanos y norteamericanos al interponerse el gobernador norteamericano John R. Brooke, y su estado mayor entre el féretro y los compañeros de armas que de Calixto García acompañaban su ataúd, fue como si el miedo de los ocupantes al mal ejemplo dado por García con su carta al general norteamericano William Rufus Shafter acompañara su cadáver hasta el último momento.

Calixto García rodeado de su Estado Mayor. Foto: latinamericanstudies.org

Más sobre el prejuicio anticubano

La fuerte oposición histórica, existente dentro de la unión norteamericana a la separación de los cubanos de España otro de los factores del retrasó significativamente tanto la independencia de España como y la añorada anexión, por parte de no pocos cubanos, de la isla a Estados Unidos, hablo de una reacción antianexionista que, sin desconoces la importancia económica e incluso estratégica que representaría la incorporación de la isla a los Estados Unidos, no dejaba de temer al elemento étnico, una posición basada en prejuicios, por no hablar de un racismo puro y duro que quedó claramente expuesto en el artículo, definámoslo suavemente como proteccionista ¿QUEREMOS A CUBA?, publicado por el Manufacturer de Filadelfia, 16 de marzo de 1889.
Aquí se reconoce que quien posea la isla dominará tendrá canales interoceánicos, que en Cuba están las bahías más hermosas de toda esa región que capacidad productiva no es aventajada en toda la tierra, que su tabaco es el mejor del mundo y su suelo el favorito para le cultivo de la de la caña de azúcar que allí prosperan todos los frutos tropicales, que no hay riesgo de hielo, etc, etc, etc. Pero al mismo tiempo se dice de sus habitantes:

¿Cuál será el resultado de la tentativa de incorporar a nuestra comunidad política una población tal como la que habita la Isla? Ni un solo hombre entre ellos habla nuestro idioma. La población se divide en tres clases: españoles, cubanos de ascendencia española, y negros. Los españoles están probablemente menos preparados que los hombres de ninguna otra raza blanca para ser ciudadanos americanos. Han gobernado a Cuba siglos enteros. La gobiernan ahora con los mismos métodos que han empleado siempre, métodos en que se juntan el fanatismo a la tiranía, y la arrogancia fanfarrona a la insondable corrupción. Lo menos que tengamos de ellos será lo mejor. Los cubanos no son mucho más deseables. A los defectos de los hombres de la raza paterna unen el afeminamiento, y una aversión a todo esfuerzo que llega verdaderamente a enfermedad. No se saben valer, son perezosos, de moral deficiente, e incapaces por la naturaleza y la experiencia para cumplir con las obligaciones de la ciudadanía en una república grande y libre. Su falta de fuerza viril y de respeto propio está demostrada por la indolencia con que por tanto tiempo se han sometido a la opresión española; y sus mismas tentativas de rebelión han sido tan lastimosamente ineficaces que se levantan poco de la dignidad de una farsa. Investir a semejantes hombres con la responsabilidad de dirigir este gobierno, y darles la misma suma de poder que a los ciudadanos libres de nuestros Estados del Norte, sería llamarlos al ejercicio de funciones para las que no tienen la menor capacidad.
En cuanto a los negros cubanos están claramente al nivel de la barbarie. El negro más degradado de Georgia está mejor preparado para la Presidencia que el negro común de Cuba para la ciudadanía americana. Podríamos arreglarlo de modo que la Isla quedase como un territorio o una mera dependencia; pero en nuestro sistema no hay lugar para cuerpos de americanos que no sean, o que no puedan aspirar a ser, ciudadanos.

Y resulta curioso que este discurso que mas allá de lo errado, y siendo una retranca contra las ideas anexionista, haya tenido como respuesta más contundente la que le dio José Martí, en su carta al rotativo neoyorquino The Evening Post, conocida bajo el título de href=”http://es.wikisource.org/wiki/Vindicaci%C3%B3n_de_Cuba”> Vindicación de Cuba, sobre el que volveremos en otro momento.
Al final la idea que sostiene el periódico norteamericano es que la adquisición de Cuba, si bien barata en un principio al final podría salir muy cara. Estamos hablando de 1889, cuando se manejada la posibilidad de la compra de la isla. Pero en 1898, está claro no solo que España no quiere vender la isla, sino que está dispuesta a gastar hasta la última peseta en el sofocamiento del separatismo. Otra cosa será si la guerra toca las puertas de su casa.
Al final se propone como solución lo que tanto había temido y denunciado José Antonio Saco en su vieja polémica con los Anexionistas: el peligro de la americanización de la isla “cubriéndola con gente de nuestra propia raza”. Nótese que no se habla de mezcla, ni de convivencia con la población autóctono. ¿Acaso implica este “silencio” la aplicación de una política eugenésica? Una estrategia que se manifestó en el dejar utilizar el territorio norteamericano para el auspicio de una guerra que trajo por consecuencia la aniquilación de unos En estos espacios morirían por causa del hambre y de las enfermedades alrededor de 200.000 campesinos cubanos y en la que solo se interviene cuando el conflicto comienza a amainar como consecuente de tanto de la declaración de autonomía como del resultados del genocidio aplicado por el Estados Español sin que ninguna nación de la región movieran se un solo dedo en su contra.

Esta posición es la que podría haber confirmado la manida carta presuntamente escrita por el Subsecretario de Guerra J. C. Breckenridge del 24 de diciembre de 1897 al Teniente General N. A. Miles:

...La isla de Cuba, con mayor territorio, tiene mayor densidad de población que Puerto Rico, y está desigualmente repartida; a pesar de ello, constituye el núcleo de población más importante de las Antillas. Su población la constituyen las razas blanca, negra, asiática y sus derivadas. Sus habitantes son por regla general, indolentes y apáticos. En ilustración se hallan colocados desde la más refinada hasta la ignorancia más grosera y abyecta. Su pueblo es indiferente en materia de religión, y por lo tanto, su mayoría es inmoral, como es a la vez de pasiones vivas, muy sensual; y como no posee sino nociones vagas de lo justo y de lo injusto, es propenso a procurarse los goces no por medio del trabajo, sino por medio de la violencia; y como resultado eficiente de esta falta de moralidad, es despreciador de la vida.
Claro está que la anexión inmediata a nuestra federación de elementos tan perturbadores y en tan gran número, sería una locura, y antes de plantearla debemos sanear ese país, aunque sea aplicando el medio que la Divina Providencia aplicó a Sodoma y a Gomorra.
Habrá que destruir cuanto alcancen nuestros cañones, con el hierro y con el fuego; habrá que extremar el bloqueo para que el hambre y la peste, su constante compañera, diezmen su población pacífica, y mermen su ejército; y el ejército aliado habrá de emplearse constantemente en exploraciones y vanguardias, para que sufran indeclinablemente el peso de la guerra entre dos fuegos, y a ellas se encomendarán precisamente todas las empresas peligrosas y desesperadas.
La base de operaciones más conveniente será Santiago de Cuba, desde donde se podrá verificar la invasión lenta por Camagüey, ocupando con la rapidez posible los puertos necesarios para refugio de nuestras escuadras en la estación de los ciclones.
Coetáneamente, o mejor dicho, cuando estos planes empiecen a tener cumplido desarrollo, se enviará un ejército numeroso a la provincia de Pinar del Río, con el objeto de completar el bloqueo marítimo de La Habana con la circunvalación por tierra; pero su verdadera misión será la de impedir que los enemigos sigan ocupando el interior, disgregando columnas de operaciones contra el ejército invasor de Oriente, pues dadas las condiciones de inexpugnabilidad de La Habana, es ocioso exponernos ante ella a pérdidas dolorosas.
El Ejército Occidental empleará los mismos procedimientos que el Oriental. Dominadas y retiradas todas las fuerzas regulares de los españoles, sobrevendrá una época, de tiempo indeterminado, de pacificación parcial durante la cual seguiremos ocupando militarmente todo el país, ayudando con nuestras bayonetas al gobierno independiente que se constituya, aunque sea informalmente, mientras resulte en minoría con el país. El terror por un lado y la propia conveniencia por otro, han de determinar que esa minoría se vaya robusteciendo y equilibrando sus fuerzas, constituyendo en minoría al elemento autonomista y a los peninsulares que se queden en el país.
Llegado este momento, son de aprovecharse, para crear conflictos al gobierno independiente, las dificultades que éste tiene que acarrear la insuficiencia de medios para atender a nuestras exigencias y los compromisos con nosotros contraídos los gastos de la guerra y la organización de un nuevo país. Estas dificultades habrán de coincidir con las reivindicaciones que los atropellos y violencias han de suscitar entre los dos elementos citados, y a los cuales debemos prestar nuestro apoyo.
Resumiendo: nuestra política se concreta a apoyar siempre al más débil contra el más fuerte, hasta la completa exterminación de ambos, para lograr anexarnos la Perla de las Antillas.

El problema de la carta de J.C. Breckenridge es que nadie ha visto la versión original, lo que se conoce es su reproducción en el libro de Enrique Collazo en su libro “La guerra en Cuba” publicado en 1926. Esto sumando al antinorteamericanismo latente de Collazo, sirve de base para que muchos investigadores la tomen por un apócrifo, incluido Rolando Rodríguez cuyo artículo Un documento apócrifo: El memorándum Breackreazon, titulado también de Breckinridge fue publicado en el 2009 por la revista oficialista cubana Calibán, algo que no deja de llamar la atención siendo la historiografía castrista tan poco dada a exculpar a los norteamericanos.
Apócrifo o no el documento de trata de la guerra sangrienta, que al margen del percance de la Fernandina y lo que nos enseñen los animados de Elpidio Valdés y por supuesto de las normas mas elementales del derecho internacional. dejaran fraguar en su propio territorio los norteamericanos, la misma conflagración que según la anécdota de Luis Baralt, impedía conciliar el sueño a su principal promotor,  José Martí, suspirando por el sufrimiento que traería a las madres cubana su “revolución necesaria” (Gonzalo de Quezada y MirandaAsí fue Martí (Editorial Gente Nueva, La Habana 1977, página 88).

Lo cierto es que, ni España había apagado al independentismo cuando entran los Estados Unidos en la guerra, ni tampoco había sido del todo derrotada en la isla por los americanos cuando se firman la paz. El motivo de su rendición es otro que ya hemos sugerido en nuestro artículo anterior sobre los acontecimientos principales de aquella guerra, cuando hablábamos de la orden recibida por Cervera para que regresara con su flota a España, decisión absurda si no tiene en cuanta el temor a un desembarco norteamericano en la propia península.
Como bien afirma el historiador Tomas Hugh en su libro Cuba La Lucha por la libertad, fue la intervención de Estados Unidos, principal cliente de Cuba, lo que ue decidió el fin de la guerra independentista y considera que de no haber sido por este país el gobierno autonomista se habría consolidado y Ramón Blanco hubiera logrado un nuevo Zanjón (página 299) y aunque a la larga el autonomismo habría acogido como buenas las intervenciones norteamericanas, mucho mejor resultó para esta la existencia la existencia de un poder “nacional” comprometido desde su nacimiento con el intervensionismo, una fórmula que sin dudas debe su existencia a la experiencia filipina donde los independentistas no tardaron en enfrentarse a los nuevos ocupantes, en Cuba no fue asís entre otros motivos porque el independentismo quedó obnubilado con la ficción de república independiente que se le ofreció a partir de 1902, cuya constitución nacía con la afrenta de la Enmienda Platt, Ley presentada el 25 de febrero de 1901 por el Comité de Asuntos Cubanos del senado y aprobada definitivamente el 2 de marzo de 1901, el Congreso norteamericano norteamericano, según la cual el gobierno de la isla era tratado como un menor de edad al que se le prohibía la concertación de tratados que menoscabaran la independencia cubana la soberanía cubana, implicara deudas por encima de su capacidad de pago de las mismas y lo peor concedía a los Estados Unidos el derecho a intervenir militarmente. Así mismo se responsabilizaba al país tanto con su propia higiene como con la protección del comercio y el pueblo del sur de los Estados Unidos., dejaba en el aire el estatus de Isla de Pinos como si Cuba no fuera dueña del archipiélago que lleva su nombre y por ultimo imponía la existencia de bases navales en suelo cubano como la célebre Base de Guantánmo. Con ello se creaban las bases para un proceso de norteamericanización gradual de la isla que no se ha detenido, si quiera con la llegada del régimen comunista, cuya política interna depende, aunque sea por oposición a la que siga los Estados Unidos y que curiosamente ha desarrollado una política de reducción de la natalidad que solo tiene parangón en la aplicada bajo la condición de estado asociado en la otra isla ocupada en 1898 por los norteamericanos. Puerto Rico.
La trascendencia de la ocupación de Cuba por Estados Unidos radica en que aquí se puso en práctica, por primera vez en la historia un modus operandi que luego de ha repetido con mínimas variaciones a nivel global, en Japón y la Europa occidental “liberada” tras las segunda guerra mundial, en Irak y por último en Afganistán. En este sentido y en muchos otros Cuba han sido más que un patio trasero, el gran el laboratorio social de su colosal vecino.

Un pedazo de España al otro lado del océano

Lo que durante la guerra y después de ella tuvo lugar en Cuba fue algo más que un genocidio físico, fue y sigue siendo el intento de taponar una de las mas poderosas fuentes de reproducción del elemento hispano en el nuevo mundo. Es por eso que todavía Cuba a pesar de su pobreza, sus particularidades político culturales y económicas Cuba sigue siendo tan querida por el visitante que llega a ella de la Madre Patria tanto como resultan entrañables a los cubanos que emigran las calles de Madrid, Cádiz o Barcelona.
El fin de la españolidad en Cuba, fue tanto más doloroso, por cuanto significó la pérdida de lo que retóricamente se califica como la “perla más valiosa de la corona”. Ya hemos visto, su valor era económico, pero también humano y cultural. Cuba no sólo era española en cuanto a posesión, lo era en buena medido por su demografía; otro factor a tener en cuenta para comprender cuan hispana era la isla, así como la resistencia que hubo dentro de ella para dejar de ser española; caeríamos en un error si pensáramos que sólo un puñado de oligarcas negreros apostaban por el integrismo; había también mucho hombre humilde en las ciudades que apoyó a España, como aquellos empleados y artesanos que conformaron los cuerpos de voluntarios, y lo mismo ocurrió en la zonas rurales, sobre todo a partir de los asentamientos impulsados durante la guerra de los 10 años, desde la llamada Comisión Central de Colonización, con ellos se ponía en práctica una política de reorganización del establecimiento de los humanos en la isla; de manera que los intereses militares y económicos de la metrópolis quedaran favorecidos. Así, a partir de 1873, fueron desarrollándose, estratégicamente comunidades cuyos habitantes eran beneficiados con exenciones fiscales y en las que se les concedía a los campesinos la propiedad de mil fanegas de tierra tras cultivarlas por unos años. Estas colonias se levantaban como auténticos baluartes del españolismo, allí donde los independentistas solían operar en los campos de Cuba.
Esta estrategia repobladora siguió tras el fin de la guerra, como parte de las medidas encaminadas a la reconstrucción del país, sobre todo en los lugares más deshabitados, en los que se intentó fomentar, junto a la pequeña propiedad, una población blanca, una cultura española que vendría de la mano de nuevos inmigrantes, ya fueran de la península o de islas como las Baleares y Canarias, de los desmovilizados del ejército y de las familias arruinadas que se hubiesen mantenido leales a la corona. Para 1891 tan solo en la zona oriental que va de Santiago de Cuba a Puerto Príncipe, existían 9 de tales colonias con 208 familias albergadas, (Camagüey). No nos cabe la menor duda que tales enclaves de españolismo servirían de muro de contención, tanto contra los independentistas como contra los intervencionistas norteamericano en la guerra que se avecinaba.
Hablando en términos culturales, debemos aceptar que dentro del sector de la población que defendían la españolidad política de Cuba, como dentro de aquel que deseaba, ya fuera por la vía de la reforma, o de la guerra ponerle coto a la dominación de la metrópolis, existía un componente hispánico predominante, en aquella isla y con independencia de los colores de la piel se había impuesto la hegemonía de lo español, integrándose en la isla, como lo que en la península, aún en nuestros días no acaba de cuajar; el factor castellano, el andaluz, el gallego, el vasco, el catalán, el canario, etc.
Elementos que a su vez habrán de mezclarse con otros, dando lugar a la etnogénesis que se inicia en Cuba a partir de 1510 y que aún no ha terminado, un proceso marcado en primer lugar con la asimilación forzada de la población aborigen por parte de los colonizadores, y que continuará con diversas variantes de integración interétnica: hispánica, africana, afro aborigen, hispano aborigen, hispano africana, franco hispana, franco africana y criollo-hispano-afro-china. Siempre como decíamos bajo la preponderancia de un fundamento hispánico, que se fortalece con los cambios demográficos que tienen lugar en la segunda mitad del siglo XIX, con el crecimiento de una población “blanca” %en la que suelen incluirse los asiáticos libres que, no solo detenta el poder, sino que también la mayoría.
Sin desconocer la influencia africana, influjo que por demás está presente en la propia metrópolis, hay que reconocer que la que se generaba en Cuba; era en buena medida una extensión de la cultura hispana, al punto que resulta muy difícil delimitar, al margen de lo que digan nuestros culturólogos e historiadores nacionalistas, hasta donde llega lo autóctono caribeño y hasta donde lo general hispánico, sobre todo cuando hablamos de la cultura de las clases medias altas que se genera en Cuba, una creación espiritual de la que participan descendientes de esclavos como el poeta Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido, el publicista Juan Gualberto Gómez o el violinista Claudio José Domingo Brindis de Salas. En este ámbito la separación entre lo cubano y lo español entendido en su sentido más amplio puede resultar forzada. No se puede concebir el nacimiento del Seminario de San Carlos y San Ambrosio en 1773, ni el magisterio de figuras como José Agustín Caballero, al margen de los procesos culturales que tienen lugar en España, ni puede concebirse el nacimiento y funcionamiento de la Sociedad Económica de Amigos del País, a partir de 1793, al límite del esfuerzo ilustrador impulsado desde la metrópolis para todo el orbe hispano por el pensador y político español Gaspar Melchor de Jovellanos, y cuando en el Papel Periódico de la Habana se debaten los temas de la enseñanza, de lo que se está hablando más que de un tema local, de situaciones que se repitan en todo el imperio, donde se dan las luchas entre las nuevas ideas y los prejuicios sociales, Y aún cuando a partir de la segunda década del siglo XIX, se inicia en la Habana y desde ella un movimiento cultural que busca esencias nacionales, como hace el poeta José María Heredia, la lengua en que se habla, y las formar proceden de España y pertenecen por tanto a un mundo español en el que la península es tan solo el territorio de origen, y ni tan siquiera donde se dan siempre los primeros adelantos, como tenemos con el caso del primer ferrocarril de la monarquía, que fue construido en Cuba.
Los historiadores , sobre todo cuando son españoles, honran a los cubanos destacando las grandes figuras que crearon y “reflexionaron sobre el ser de Cuba”, que recuerdan a ese padre de la cubanidad que fue Félix Varela, al polemista José Antonio Saco, que por criticar los males de su tiempo y sin ser un hombre radical, debió enfrentar el exilio, a potenciadores de la literatura como fueron Domingo del Monte, estudiosos de las ciencias naturales como Felipe Poey o novelistas que reflejaron los temas cotidianos de Cuba, como Cirilo Villaverde, con su “Cecilia Valdés” y tienen grandes razones al hacerlo, sin embargo, no tenemos derecho a olvidar que aquella obra fue parte de un todo, que fragmentado, porque no supo o no pudo comprenderse a sí mismo. Incluso el no puede concebir el pensamiento del propio Varela, desgajado de los acontecimientos políticos que tienen lugar en la Metrópolis, su liberalismo, su democratismo e incluso su independentismo tienen profundas raíces hispanas, se ha gestado primero en la experiencia de la guerra independentista contra napoleón y luego en la lucha política dentro de la península contra el despotismo de Fernando VII, el enterrados de la constitución gaditana de 1812, que no se pudo impedir un “¡Viva la Pepa!” americano.
Continuará

Principales acontecimientos de la guerra hispano-norteamericana

9 Feb

The Naval Battle in Santiago, July 3, 1898, The Spanish-Cuban . Foto: www.latinamericanstudies.org –
Interés por nuestra historia de este lado del Atlántico

En el aspecto puramente militar, el interés por los enfrentamientos que pusieron fin al imperio español va mas allá de las fronteras de los pueblos involucrados en ellos; aquellas batallas despertaron inmediato interés allende los mares, prueba de ello es un libro, que tuve ocasión de consultar en la biblioteca Estatal de Estocolmo, se titula Cuba och dess frihetskamp (Cuba y su lucha por la libertad), su autor es Jon af Klercker (1866-1929) y fue publicado en Estocolmo, en 1899, por Palmquis Aktiebolag, rico en grabados y fotografías. Dicho sea de paso es la época en que muchos inmigrantes suecos recién llegados a Estados Unidos , terminarían siendo relocalizados en nuestra isla, como “colonos” que aprovechaban la falta de mano de obra generada por la guerra.

Klercker demuestra, no sólo un profundo conocimiento sobre lo que fue el movimiento independentista cubano, sino además una profunda admiración por aquellos hombres que lo integraron, difícil de concebir en época tan temprana de en la construcción de la mitología del Estado del Cuba y sobretodo en un reino tan lejano, en términos geográficos, culturales, ideológicos y políticos, como lo era Suecia en relación a nuestra isla.

Pero el anterior no es el único indicio del interés universal despertado por la gesta cubana, para seguir en el caso de Suecia, puedo mencionar otra joya bibliográfica, encontrada en el Instituto Latinoamericano de la Universidad de Estocolmo, se titula en sueco, “Santiago Fälttåget, 1898″ (El Campo de Batalla de Santiago, 1898), viene acompañada de más de 24 dibujos y mapas, simpáticamente atados en el dorso del libro, fue publicado por la editorial de la Sociedad de la literatura Militar, (Militärlitteratur-Förening Förlag) en Estocolmo en 1901, cuando todavía seguíamos bajo la tutela estadounidense.

El libro está escrito por el capitán del Estado Mayor A.M.TH. E Wester, y en su prólogo firmado en Estocolmo en septiembre de 1901; se le rinde homenaje también a los bravos españoles que cayeron en las batallas de el Caney y San Juan.

En la obra se analizan las principales batallas donde participaron fuerzas españolas y norteamericana desde el estallido de la guerra hasta la capitulación de España, dejando demostrado la curiosidad mundial despertada por los acontecimientos que arrancaron de la corona española sus últimas perlas americanas, una prefiguración de lo que será pocos años después el enfrentamiento de Estados Unidos a otras dos potencias europeas, Alemania y la Rusia Soviética.


Así ocurrió

Hagamos una breve cronología de estos hechos, que teniendo a Cuba por escenario principal fueron capaces de llamar la atención del mundo; enfoquémosno en aquello de lo que menos suelen hablarnos en la escuela cubana, con tal de restarle importancia en la intervención norteamericana, es decir al enfrentamiento de aquea por los españoles y los criollos que les respaldaban. Nos apoyaremos entre otras fuentes en los libros “Cuba Cronología: Cinco Siglos de Historia, Política y Cultura” de Leopoldo Fornés Bonavía Editorial, 2003 Verbum, y “Cuba, La Lucha por la libertad” (Debate, 2011), de Tomas Hugh.

Se nota en el caso del Hugh un intento de restarle hierro la tradicional imagen que se ha tenido de la ventaja norteamericana con respecto a España durante una guerra que a decir del historiador inglés puso en marcha dos “máquinas de guerras enmohecidas y de torpe movimiento. Aunque reconoce que en el aspecto moral había una diferencia, mientras que España no dudaba que sería derrotada, estados Los Estados Unidos estaban seguros de que saldrían Victoriosos. Esto a pesar de que, al inicio de la guerra su ejercito regular solo contaba con 28000 (España contaba en Cuba con 80000 soldados), quienes no tenían más experiencia que la de la guerra civil. Por cierto antiguos oficiales sudistas fueron como el ex General Joe Wheeler fueron incorporados a filas, los que fue interpretado como el fin de la vieja querella desatada por la guerra de secesión.

Existía además una Guardia Nacional, mal equipada y sin experiencia militar subordinada a los gobernadores de los Estados que difícilmente aceptaría las ordenes de los militares de carrera de West Point. Fue así que se ordenó el reclutamiento de tres nuevos regimientos de caballería uno de los cuales fue colocados bajo el mando de Theodore Roosevelt. El 8 de mayo McKinley aprueba que se preparen en la Florida 70000 hombres con el objetivo de desembarcarlos por el Mariel y lanzarlos contra La Habana. Mientras tanto el teniente Andrew Roman, autor de un estudio topográfico sobre Cuba, había desembarcado cerca del Turquino y establecido contacto con Calixto García iniciando así la coordinación de la intervención con los separatistas.

El 22 de abril de 1898 se iniciaba el bloqueo de los principales puertos de la costa norte de Cuba; declarándose formalmente la guerra entre España y Estados Unidos tres días después, el 25 la guerra.

Las primeras víctimas del nuevo estallido (los independentistas estaban en contienda desde 1895) serán los mercantes españoles, los cuales comienzan a ser incautados por la flota norteamericana en la medida que salían o se acercaban a Cuba.

El día 27 buques de la escuadra invasora bombardean las fortificaciones de la Bahía de Matanzas, mientras que el 29 le tocará el turno de ser bombardeada la bahía de Cienfuegos. El 30 los norteamericanos intentan un desembarco en la playa de La Herradura, Cabañas, Pinar del Río, pero resultan rechazados por las tropas españolas.

En Mayo comienza con una situación nada halagüeña para España, al ver derrotada su escuadra en la lejana Bahía de Manila, en Filipina el día primero. Los norteamericanos anticipan así lo que ocurrirá dos meses después frente a las fortalezas de Santiago de Cuba, cuando obedeciendo las ordenes del alto mando español, el almirante Pascual Cervera cometa el acto suicida de abandonar el abrigo que les ofrecía la bahía, a sus 6 unidades navales, y exponerse a la metralla implacable de la escuadra norteamericana, muy superior a la española en lo que a blindaje, armamento y número de hombres se refiere.

Pero que nadie crea que lo de Cuba fue un paseo para los norteamericanos, cuyos intentos de desembarco en occidente fueron rechazados exitosamente, como ocurrió el 4 de mayo en Pinar del Río.

En vista de lo infructuoso de las operaciones en la zona oeste, los estadounidenses prueban suerte en la región central; el 11 de mayo es bombardeada Cárdenas, y son rechazados dos nuevos intentos de desembarco, uno en la ciudad mencionada y otro en Cienfuegos.

El día 13 los habaneros son testigo de una acción naval en la que participan los cañoneros españoles Conde de Venadito y Nueva España contra los barcos estadounidenses que bloqueaban la capital. Un día después los norteamericanos sabotean las comunicaciones de la isla cortando el cable submarino frente a Cienfuegos.

El 18 se inicia el asedio y bloqueo de Santiago, la ciudad que más sufrió el embate norteamericano y en la que los españolista (para unir isleños y peninsulares en un mismo concepto) harán una gala de una hidalguía memorable, que no debe ser pasada por alto por ningún historiador, no importa su nacionalidad o ideología.

El 19 de mayo, el Almirante Sampson recibe un informe secreto según el cual Cervera estaba en Santiago; entones ordena a un rival suyo, el comodoro Scheley bloquear la flota española, sin embargo esta se hallaba convenientemente camuflada y Scheley regresa a Key West. Obligado a retornar a Santiago, descubre en la madrugada del 29 de Mayo la presencia en la bahía del buque insignia de Cervera, quien había recibido ya la orden de retornar a España, esto sumado a la que decisión de Estados Unidos, no solo de bloquear la flota española, sino también de desembarcar por la zona de Santiago con el grueso de ejército intervencionista sellará el destino del Almirante español.

El 7 de junio comienza el bombardeo de Caimanera y el 9 cae la Bahía de Guantánamo en manos del Almirante Sampsson, el 10 desembarcan 600 infantes de la marina norteamericana con el objetivo de tomar aquella ciudad con el apoyo de las tropas independentistas del Coronel Enrique Thomas, los que serán enfrentados encarnizadamente por los españoles el día 12 de ese mes.

El 20 de junio desembarcan el almirante Sampsson y el General Shafter para encontrarse con García, hay un desacuerdo entre los dos militares norteamericanos ya que Shafter quiere dirigirse al poblado de Daiquiri a unas 16 millas al este de santiago, mientras que Sampsson desea un desembarco más cerca de la bahía de Santiago en apoyo a su ejército.

Por fin el 22 de junio tiene lugar el desembarco norteamericano por Daiquiri, entre la actividad previa de los cubanos y la desidia de unos cientos de españoles que por allí se encontraban logran arribar, sin grandes contratiempos unos 6000 marines estadounidenses.

El 24 se da en las cercanías de Siboney; un conato de enfrentamiento entra independentistas y norteamericanos, cuando los segundos desalojan el cuartel general del Brigadier. Demetrio Castillo Ouani, arriando la bandera cubana e izando la norteamericana.

Al final la sangre no llega al río. Por el contrario dos días después, cubanos y norteamericanos, estos últimos bajo el mando del General Wheeler se baten con los españoles en la batalla de las Guásimas, bautizo de fuego de los “Roughe Riders” bajo el mando de los Coroneles Leonardo Wood y Theodore Roosevelt.

Entre los días 25 y 26 de junio continuará el desembarco de tropas norteamericanas y de expedicionarios cubanos en la zona de Siboney.

El 27 de junio arriban a Daiquiri otros 3000 hombres, bajo el mando del General Duffield, sumadas las fuerzas cubanas y norteamericanas en tierra, juntan hasta 22000 combatientes; España solo cuenta con 8000 hombres para defender Santiago y sus alrededores.

El día 30 los norteamericanos utilizan un globo para estudiar las posiciones españolas en Santiago; mientras que en Manzanillo cañoneros españoles y barcos enemigos cruzan fuego, los segundos también reciben la metralla de las baterías situadas en la plaza, terminando por retirarse.

El primero de julio cubanos y norteamericanos toman el Fuerte El Viso y el poblado de El Caney; la defensa española ha sido encarnizada y sólo ha cesado tras la muerte del Jefe español, Joaquín Vara de Rey y Rubio , el único general el General español que caído en batalla durante las guerras de Cuba, murió cuando el enemigo disparó sobre él y los camilleros que le llevaban seriamente herido en las piernas.

Ese mismo día tiene lugar la batalla de la Loma de San Juan, quedando libre el camino hacia Santiago de Cuba. En esta batalla se destacan, junto al general cubano González Clavel, los jinetes de Wood y Roosevelt que dan nombre a las memorias del último; ese día vuelve a producirse un desembarco de tropas norteamericanas en Siboney, proceden de Michigan y Massachusetts y reforzarán el cerco de Santiago.

El día 3 de julio de da el famoso combate naval de Santiago, en el que resultan destrozadas las unidades del Almirante Cervera, quien junto a más de 200 marinos españoles resulta atrapado en la costa por fuerzas cubanas al mando del Coronel Candelario Cebreco, quien le entregará más tarde los prisioneros a la Marina norteamericana. La culpa de este desastre la tienen quienes desde España quisieron retirar del escenario de Guerra la flota de Cervera en el vano afán de frenar con ella una suerte de día D, en Canarias por habrar de un “Desembarco de Normandía” en propia penísula que habría convertido a España en la primera nación europea ocupada por Norteamérica, al final terminó siendo una de las últimas con su tardía entrada a la Otán en 1882.

El 15 de julio de 1898 los norteamericanos bombardean Baracoa desde el Crucero Annapolis, el ataque es respondido desde la fortaleza Matachín.

En Santiago, el general Toral, Comandante en Jefe Interino del Cuarto Ejército y de la ciudad sitiada, en asamblea con los suyos, llega a la conclusión de que es imposible seguir resistiendo y que es necesario capitular la plaza.

El armisticio se firma al otro día bajo una ceiba conocida como el árbol de la paz, en un pacto del que se excluyen, tanto al ejército independentista cubano, como al gobierno autonomista, e incluso al gobernador Ramón Blanco y Erenas, marqués de Peña Plata., gobernador de la isla quien nunca asumió la responsabilidad por la rendición de la ciudad.

Con la caída de Santiago se rendían las fuerzas de la primera división del Cuarto Cuerpo del Ejército Español que defendían todo el este de la provincia de Oriente. Los norteamericanos entrarán en los días inmediatos a Santiago, izarán su bandera y mantendrán en los puestos administrativos de la ciudad a los funcionarios designados previamente por España, tal situación provoca la renuncia del Mayor General Calixto García, jefe de las fuerzas cubanas en la región.

El 17 de julio entran los soldados norteamericanos en Santiago de Cuba y alzan su bandera en el Morro de la ciudad; la cubana brilla por su ausencia. A los independentistas, no sólo, no se les invitó a la firma de rendición, sino, que no se les permitió entrada en la ciudad; para colmo d humillaciones, las autoridades civiles que siguen rigiendo son las mismas lo hacían bajo la corona española.

La situación provoca la presentación de su renuncia como jefe militar de la zona y una airada carta de Calixto García, de la que hablaremos más adelante, dirigida al General Shafter, jefe militar del distrito capitulado.

La ciudad de Manzanillo es bombardeada el 18 de julio, y ocupada la Bahía de Nipe por las unidades norteamericanas. En Santiago, son retirados los obstáculos de la bahía lo que permite la entrada de 42 mercantes norteamericanos, comienza la descarga acelerada de alimentos para aliviar el hambre y la muerte que sufrían los hasta hace poco sitiados santiagueros. Leonardo Wood es nombrado gobernador militar de la plaza, realizando con eficiencia una doble labor: la de la restauración la ciudad y la de la preparación política de una anexión, tarea que continuará más adelante cuando se le nombre Gobernador General de la Isla. Ese mismo día España inicia gestiones a través del Embajador de Francia en Washington, encaminadas a detener las hostilidades y comenzar a negociar con el gobierno de Estados Unidos.

-El día 20 de julio la marina norteamericana bombardea Santa Cruz del Sur en Cuba y el 27 desembarca en la isla de Puerto Rico.

El 28 de julio, el Duque de Almodóvar, Ministro de Estado de España, envía un telegrama al Embajador de su país en Francia; manifestando la opción de España por la anexión de Cuba a Estados Unidos.

El día 6 de agosto los españoles rinden Puerto Rico a las tropas norteamericanas.

El 12, convencidos de su incapacidad para derrotar a los Estados Unidos, los políticos españoles aceptan la suspensión de hostilidades para firmar un protocolo de paz, que significa una traición, para quienes todavía defienden con las armas en la mano, la españolidad de Cuba. El sabor de esta traición ha sido representada, si bien de un modo un tanto caricaturesco en la película española Raza, una película Patrocinada por el Consejo de la Hispanidad y estrena en 1941, cuando nadie podría adivinar la victoria anglosajona en la segunda guerra mundial. Fue dirigida por José Luis Sáenz de Heredia y con guión del mismo director y técnico del mismo director a partir de un argumento de, y del el general Francisco Franco. quien escribe bajo el seudónimo de Jaime de Andrade.

El tratado de Paz será firmado en Washington por William R. Day, Secretario de Estado de los Estados Unidos y por el Embajador Francés Jules Cambón, quien había recibido poderes plenos de España. Según el documento, la vieja metrópolis renunciaba a toda pretensión de soberanía y derechos sobre Cuba, Puerto Rico y otras islas bajo su poder en las Indias Occidentales, así como a una isla en las Ladronas; de igual forma Estados Unidos ocuparía la ciudad, la bahía y el puerto de Manila hasta que un tratado de paz definiera como se gobernaría Filipinas.

Pero todavía ese mismo día, en Cuba la guerra continuaba: ajeno a la suspensión de las hostilidades, el coronel Sánchez Parrón se había negado a rendir Manzanillo, soportando en cosecuencia el bombardeo norteamericano, hasta que por fin se supo del convenio. En La Habana el general Blanco lanzaba un comunicado a los habitantes de la isla, donde daba a conocer el fin de su misión como gobernador y su oposición a la forma en que esta había capitulado.

La Guerra concluirá formalmente el 10 de diciembre de 1898; cuando se reúnen en París, sin la presencia de cubanos, los ministros plenipotenciarios que firman el tratado de Paz, donde se consuma la renuncia española a su soberanía sobre Cuba, Puerto Rico, Islas Guam, el Archipiélago de las Marianas y las islas Filipinas. Así acabó aquella guerra que dio muerte a un imperio para dar nacimiento a otro, tal vez estemos en condiciones de responder a quien deben los cubanos su independencia y esto es lo que vamos a hacer..

continuará

Los temerarios del hielo

6 Feb

El sábado 27 de enero de 2013 me atreví a cometer un pecado del que no podía acusarme por mas de 27 años, el de caminar sobre una superficie de agua completamente congelada, la última vez que habría hecho esta “hazaña” debió haber sido sobre la especie de piscinita que había junto a mi residencia de Estudiante de la Universidad de Lomonosov en Moscú, en la avenida Prospekt Bernadskovo 57 (si la memoria no me falla).

Esta vez lo hice bordeando, por si las moscas, un pequeño tramo de la orilla de la parte de Fittjaviken, del lago M%E4laren. La pequeña transgresión me hizo rejuvenecer, a pesar de que el riesgo era mínimo donde el fuerte frío que sentía y me hacía intuir que no habría hielo que se rajara con la que “estaba cayendo”. El suelo estaba cubierto de nieve y lo menos que podría sospecharse es que bajo mis pies existiera algo deferente a una ancha llanura. Por ello, como prueba de mi “bravura” le tomé de cerca una foto a un yate anclado en medio de este terreno así como al atracadero con una perspectiva desde el interior del lago.

atracadero
boentenevado

Pasó la semana y subió la temperatura, desapareció la nieve pero permaneció el hielo con ese atractivo tan especial que guarda para los que venimos del trópico. Estaba paseando el domingo 3 de febrero por la zona contigua a Fittjaviken, el lago Alby, y tuve que llevarme las manos a la cámara para retratar tanta belleza, y de paso a quienes emulando lo que yo había hecho la semana anterior cruzaban el lago como Pedro por su casa.

Sin embargo esta vez no me presté para el juego, auque no soy nativo algo me dijo al oído que sería peligro.

Efectivamente, al otro día leí en el periódico que tres personas habían atravesado el hielo y no precisamente de manera horizontal, sino vertical, entre ellas, una mujer accidentada ese mismo domingo precisamente en el Mälaren, por la zona de Ekerö la mujer tuvo que ser llevada en la ambulancia al Hospital Universitario Karolinska de Solna y allí estaba en condiciones graves. También ese día otra persona tuvo que ser rescatada hielo en helicóptero de un agujero de hielo el puente en Sigtuna en Erikssund.

En resumen que como diría mi abuelita “el horno no estaba para rosquitas” ese domingo y de algún modos los alegres paseantes o pescantes, pues vi. algunos sentados que no podrían hacer otra cosa que pescar, se la estaban “jugando” de verdad.

Esto supongo le porte un valor adicional a las fotos que les he tomado. Aquí se las dejos a ver a usted que le parecen.


Esto supongo le porte un valor adicional a las fotos que les he tomado. Aquí se las dejos a ver a usted que le parecen.

Cuba: donde muere un imperio y nace otro (I)

2 Feb

El entonces Teniente Coronel de caballería Theodore Roosevelt, posando para un fotógrafo aónima después de su regreso de Cuba en 1898. La fotografía puede haber servido de modelo e inspiración para la estatua ecuestre de Proctor en Portland. imagen tomada de la Galería de Chuck_893

La revista Newsweek, en su edición correspondiente al 11 de febrero del 2008, analizó las posibilidades del entonces candidato a la presidencia de  los Estados Unidos, John McCain; siendo el aspirante a la primera magistratura; hijo y nieto de combatientes en la segunda guerra mundial  y él mismo,  un antiguo soldado y prisionero de guerra en Vietnam.  La redacción del semanario, consideró oportuno, traer a colación aquellos presidentes que  antes de ocupar  sus puestos,  sirvieron en el ejército, entre ellos se encontraba un personaje muy ligado a nuestra historia Theodore Roosevelt, Coronel en la contienda de 1898, entre Cuba y España.

Roosevelt  regresó de aquella contienda a los Estados Unidos aclamado como héroe nacional  y supo sacarle partido político a aquella guerra; con su libro; de memorias  “The Rough Riders”. El  título, que en español significa algo así como jinetes “duros” o “tempestuosos”; alude al nombre informal que tenía el Primer Regimiento de Voluntarios de Caballería de los Estados Unidos, las fuerzas que bajo su mando  y el del coronel Leonardo Wood, participaron en la materialización de un viejo sueño de Theodore, el que defendía desde los tiempos en que se desempeñaba como Asistente de la Secretaría de Marina: “correr a los españoles del mundo occidental”.

Para quienes sobrevivimos la Guerra Fría, no puede dejar de parecernos, cuanto menos curioso, el hecho de que entonces Occidente, comenzara  en la otra orilla del Atlántico y no en esa  mitad de Europa, en la zona separada de  las “democracias populares” por aquello que denominó “ telón de acero” otro célebre testigo de la guerra de los cubanos contra España, Sir Whiston Leonard Spencer Churchill, el célebre observador  británico que, desde el campo español y aún reconociendo las arbitrariedades  coloniales, no le auguró un futuro muy feliz  que digamos Cuba Libre.  Es mas en una carta firmada 29 de febrero de 1896 y dirigida a  amigo  W.Bourke Cockran hacía votos para que  Estados Unidos no  obligar a España a renunciar a Cuba, a menos que estuviera dispuestos a asumir la responsabilidad por los resultados de dicha acción, es decir el surgimiento de otra república degradada como a su entender lo eran las sudamericanas. Lo que no dice, Churchill es que esas “republicas” construidas artificialmente sobre un continuo cultural y étnico deben respectivos nacimiento, en buena medida, a la actividad de agentes al servicio de inglaterra, algo de lo que tampoco gusta hablar hoy a historiadores y políticos “nacionalistas” latinoamericanos.

Curiosamente modo de pensar que sostenian los demócratas norteamericanos, liderandos por el entonces en el entonces presidente Stephen Grover Cleveland,coincidían con la visón del inglesito, tal parecería que escucharan más las observaciones del jóven observador, que las peticiones de reconocimioento de la beligerancia que por entonces hacía, en los propios Estados Unidos, Tomás Estrada Palma, como representante plenipotenciario de la república en Armas y delegado del Partido revolucionario Cubano, tras la muerte de José martí.

Chuchil joven ofical de Husares, Febrero de 1895, un ano antes de su estancia en Cuba

Estas opiniones no fueron óbice para que, una vez establecida aquella república, uno de sus presidentes,  Ramón Grau, apenas terminada la segunda guerra mundial, invitara a la Isla y homenajeara al  ex Primer Ministro Inglés quien acababa de perder las elecciones.

Winston Churchill, llegó a Cuba el 1 de febrero de 1946,  alojandose en el Hotel Nacional y siendo distimguido como Hijo Predilecto por la más tabaquera de nuestras provincias; Pinar del Río, todo un honor para el fumador empedernido de “habanos” que era este Lord.  Entonces Churchill olvidó sus viejos resquemores españolistas,  hablando maravillas de nuestra isla, lamentando que su corona la hubiera  dejado escapar y dando casi  ¡Viva Cuba Libre!  que  se transmutó en “¡Viva la Perla de las Antillas!”

Churchill con su esposa durante su estancia en el Hotel Nacional de La Habana, febrero de 1946

Pero volvamos al libro de Roosevelt. La obra en cuestión, sin lugar a  dudas, contribuyó al  éxito presidencial de su autor, pero ahí no se agota su utilidad; gracias a ella podemos conocer la visión que tuvo el soldado norteamericano sobre un enfrentamiento que interesó a medio mundo.

Ocurre que,  a partir de entonces, allá, en la lejana Europa, comenzó a hablarse de un imperialismo provocado por el desarrollo del capitalismo; hasta  Rusia  llegó el asunto, como lo demuestran las referencias hechas por  alguien que  paradójicamente fue capaz de demoler un imperio y sentar las bases de otro, el líder Bolchevique Vladimir Ilich Lenin,  con su folleto de 1917 “Imperialismo fase superior del  Capitalismo”,  allí también se habla de la guerra hispanoamericana:

“Durante los últimos quince o veinte años, sobre todo después de la guerra hispano-americana (1898) y de la anglo-boer (1899-1902), la literatura económica, así como la política, del Viejo y del Nuevo Mundo, consagra una atención creciente al concepto de “imperialismo” para caracterizar la época que atravesamos.

Siguiendo esta línea de pensamiento la entrada norteamericana en la guerra de Cuba, traería como resultado lo que el historiador Philip S. Former  denomina nacimiento del imperialismo norteamericano. Por supuesto, no siempre se tuvo una visión tan negativa de la participación norteamericana en aquella guerra, sobretodo en su víspera. Para algunos de sus testigos, como por ejemplo Máximo Gómez, jefe de las fuerzas cubanas independentista; significaba el cumplimiento hacia Cuba de “un deber de humanidad y civilización” y lo mismo pensaron muchos de los norteamericanos que voluntariamente se sumaron a aquella invasión, la más popular de cuantas ha participado la enorme nación fuera de sus fronteras, en la que veían un gesto de solidaridad con un pueblo oprimido.

Sin duda alguna hubo ideales implicados en aquella guerra pero también  fue resultado de factores económicos, basta conocer el modo en que era expoliada la isla poco antes de la llamada “Guerra de los 10 años”  para comprender porque muchos de sus hijos optaron por el separatismo. Es importante tomar en cuenta el tratamiento político diferenciado, en detrimento de los criollos,  que sufrían los habitantes de la isla, quienes además enfrentaban la lacra de la corrupción de la burocracia, mal endémico que nunca ha desaparecido, y una distribución del presupuesto que  muy poco les favorecía.

Por ejemplo en 1862  la mayor parte de su presupuesto era consumido por los departamentos que menos le beneficiaban, los de Guerra Marina y Gobernación; desde Cuba se sostenía la colonia penal de la isla africana de Fernando Po y se mandaban a España 13.954 339 pesos, mientras que para el fomento de Cuba sólo se destinaban 3.126 499,47 pesos.  Demás está decir que durante la guerra, fueron las arcas de la maltrecha isla las que financiaron las fuerzas españolas que combatían a sus independentistas.

A pesar de los desastres de la rpimera guerra independentista, los habitantes de Cuba, fueren criollos o peninsulares;  lograron desarrollar muy favorablemente su riqueza, si en 1864 el saldo de  importación/exportación daba un valor positivo de 12 millones de pesos.

En 1884 el saldo alcanzaba la cifra de 27, 65 millones, sin embargo  de poco le valía esto a Cuba, con los injustos aranceles y recargos que le imponía la metrópolis muy superiores a los de la propia España, por ejemplo el arancel de la península para las carnes era en 1885, de 2,80 a 5. 70  pesos por 5,70 kilogramos mientras que Cuba se convertían en 14 pesetas por los 96,5 kilogramos.

Los antecedentes de esta situación se remontan a los tiempos de las guerras napoleónicas, cuando el tráfico marítimo fue interrumpido y España se vio obligada a autorizar el comercio de Cuba con naciones “neutrales” un comercio que sumado la importación de esclavos –a pesar de los acuerdos contra la trata de esclavos firmados por España- y otras liberalizaciones fomentaron  la producción y las exportaciones de la isla; a tal punto que  la nación ya no tuvo suficiente mercado para ellas. Al mismo tiempo la metrópolis comprendió que lo mejor que podía hacer era estimular y fiscalizar el rendimiento  de sus colonias, sobre todo la agraria – en su pacto colonial  había frenado aquellas actividades que compitiesen con  las producción de la península-,  las reformas que se hacían desde España  estuvieron encaminadas, a partir de las década de 1820,  a la extracción máxima de rentas, por medios impositivos y arancelarios, así como derechos diferenciales, no solo sobre las mercancías, sino incluso sobre las navieras que las transportaban, beneficiando claro está a las metropolitanas. Así mismo se centró en la lucha contra el fraude y el contrabando.

Esta es la situación más o menos invariante que nos encontramos en la década de los 80 del siglo XIX en el principal comprador de azúcar, que tenía Cuba; que era los Estados Unidos, capaz de absorber más del 90% del principal rubro de exportación de la isla, el tabaco poseía compradores más variados. Esta concentración de exportaciones de azúcar en Estados Unidos, estimuló la mecanización de los ingenios; por otro lado con el objetivo de enfrentar la competencia internacional fueron abaratados los costes, hasta que en 1883 tiene lugar un auténtico derrumbe de precios.  La salvación de los azucareros cubanos estaba en el mercado norteamericano, sólo vendiendo allí podrían recuperar lo invertido en la modernización de la industria y superar la crisis de los precios; pero España se alzaba como un obstáculo con aquellos incrementos arancelarios que beneficiaban a  productores peninsulares que querían exportar a la isla en detrimento de los de Norteamérica,  el país  donde estaba  el mercado que los azucareros cubanos necesitaban.

Ya teníamos antecedentes de tal situación en los llamados aranceles de aduanas de la isla de Cuba; establecidos en 1870, y que imponían derechos muchos más altos a las mercancías que provenían de otros países o que eran traídas por los barcos que no eran de España,  como una manera de conservar los privilegios del comercio con la metrópolis, equilibrando la “injusticia” que presuponía el hecho de que la península no pudiera enviar a Cuba los productos con la misma facilidad que lo hacían los comerciantes de la república norteamericana.

Ya era  los Estados Unidos  para Cuba, su principal mercado de azúcar y café cuando el congreso del  país  anglosajón decide aprobar el llamado arancel “McKinley Hill”, según el cual los productos de gran consumo  en el país,  eran librados de pago, sin embargo, esto habría favorecido a los cubanos si no fuese por la llamada Enmienda Aldrich, según la cual aquellos países que no correspondieran con reciprocidad a las facilidades norteamericana; tal era el caso de la colonia de Cuba, quedaban excluidos de los  beneficios, del arancel de marras. La alternativa que se le presentaba a Cuba entonces era favorecer; los intereses de los exportadores de España hacia la isla, o la de los productores en Cuba, españoles o criollos.

Es así,  que se gesta dentro de la política isleña un movimiento del que participan autonomistas e integristas, bautizado bajo el término de “Movimiento Económico”, sus impulsores entre otras cosas denunciaron el modo en que España estrangulaba a Cuba con impuestos que sobrepasaban el 41 por ciento de los ingresos; ante la amenaza de que se cerrara el mercado norteamericano se exigió el mantenimiento a todo trance de la reciprocidad comercial con los Estados Unidos, así como el establecimiento con esta nación y otras que puedan tener mercado para el tabaco de Cuba, de tratados y acuerdos que ofrecieran ventajas a este comercio.

España accedió a las reformas demandadas desde la isla estableciendo un arreglo comercial con los Estados Unidos, en julio de 1891 como paso previo a un Tratado de reciprocidad comercial, con ello quedaba claro una vez más la contradicción de intereses entre los habitantes de la isla y los de la nación y esto servía de estímulo, más allá de las declaraciones formales de integrismo de los afectados, a quienes consideraban que la separación no sólo beneficiaría a los cubanos políticamente, sino también  lo hacía  (a ellos y a los norteamericanos) en el plano económico.

….continuará