Archivo | septiembre, 2020

Fidel Castro y John F. Kennedy ¿Amistad frustrada a balazos?

26 Sep

¿Hubo un intento de entendimiento entre Fidel Castro y John F. Kennedy? ¿Fue la inteligencia del ejército soviético la encargada de frustras este acercamiento?

Llama la atención la manera en que encajan las declaraciones recientes de dos importantes líderes de opinión cubanos quienes parecen muy bien informados y en principio desconectados.  Por un lado, tenemos Juan Juan Almeida, refiriendo al intento de acercamiento que hizo el gobierno norteamericano al cubano utilizando a su padre, comandante de la Revolución, como mediador, el objetivo rescatar a Fidel Castro de la influencia soviética. Esto lo hace a partir del minuto 19, en su programa titulado Juan Juan Al Medio Episodios- 462/Gabón la nueva víctima cubana, publicado el 25 de septiembre de 2020.

Esto no parece nada tan absurdo cuando se conoce la responsabilidad de Kennedy en el fracaso de la invasión a Bahía de Cochinos (Playa Girón) operación organizada por la Cía bajo el gobierno del presidente, Dwight D. Eisenhower, quien le asignó 13,1 millones de dólares en marzo de 1960, para derrocar a Castro. El plan ideado bajo Eisenhower implicaba participación de fuerzas aéreas y navales, que de pronto fueron consideradas innecesarias, lo condicionó a la inevitable derrota de invasores el 20 de abril de 1961, eso sumando a inexplicable desinformación sobre el evento que sufría la resistencia interna, fue la mejor señal de buena voluntad que podría sufrir el régimen cubano por parte del flamante gobierno norteamericano.

El hecho de que el comandante Juan Almeida, conservara sus grados y honores hasta el fin de sus días, índice, al margen de la justificación que da su hijo, como figura útil al castrismo en tanto representaba a la población negra en el nuevo poder, que la que misión en tal acercamiento contaba con la anuencia del Propio Fidel Castro y que nada se hizo a sus espaldas.

 Por otro lado, lo bien que encaja lo anterior como lo que declaró recientemente el controvertido opositor cubano Guillermo Fariñas Hernández, el famoso Coco Fariñas, al ser entrevistado en la segunda parte del programa en youtube; “Un socio pa’ mi negocio” emitido el martes 22 de septiembre de 2020.  Allí el Coco asegura que, Fidel Castro habría estuvo dispuesto a tranzar con los norteamericanos en tanto aquellos le aceptasen como otro dictador latinoamericano más. Esta pieza encajaría en el rompecabezas que se nos comienza a armar con el programa citado de Juan Juan al Medio.

 En un interesante recuento de los intentos de golpes de estado ocurrido durante el prolongado  gobierno Castrista, Guillermo Fariñas Hernández narra como la inteligencia del ejército soviético, valoró frustrar el acercamiento Cuba-USA ejecutando a uno de sus dos mandatarios, descartándose definitivamente por eliminar a Kennedy.

De paso Fariñas expone en detalles como se efectuó el atentado al presidente norteamericano, involucrando en el mismo a la mafia corsa corzos y agentes cubanos, de los que Fariñas ofrece nombres y apellidos. No estaban controlados no por la KGB, como podríamos creer, sino por su rival dentro de los órganos de inteligencia soviético de la época la GRU.

Esas son las iniciales del nombre en ruso de la llamada Dirección Superior de Inteligencia, es decir la Glávnoye Razvédyvatelnoye Upravlenie), es decir del servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas, anteriormente soviéticas, hoy rusas Una sección creada en 1918 por León Trotsky y que según el disidente cubano sigue siendo la misma institución desde entonces. Es algo que yo dudaría tomando en cuenta las radicales limpiezas que dejó haber sufrido este aparato, durante la época estalinista, durante el deshielo Jruchoviano, finalmente tras el intento de golpe de estado inmovilista dado a Mijaíl Gorbachov en 1990, con el aplauso del gobierno cubano, el único que calificó de “nuevas autoridades soviéticas” a los golpistas durante su brevísimo poder.

He de reconocer que estas dos fuentes, es Juan Juan quien me inspira mayor confianza. En el Caso del Coco Fariñas siempre he tenido dudas, sobre todo a partir de sus increíbles huelgas de hambre que en mi opinión servían para borrar la atención que aquella indiscutible que llevó a la muerte al preso Orlando Zapata. Es más, si me pusieran a escoger entre todos los líderes opositores cuan tienen más probabilidades para ser el agente de la inteligencia militar cubana, no del Ministerio del Interior, más visible dentro del movimiento democrático daría su nombre. No se trata de una acusación sino de una sospecha, ya que carezco pruebas concretas, es solo la interpretación, casi intuitiva, de las señales, sin duda alguna ambiguas que emite el personaje en cada comparecencia suya en las redes.

Trátese o no, en su caso, de una maniobra de desinformación, lo seguro es que se pueden detectar unas cuantas verdades dentro de lo que nos cuenta el Premio Zakharov. Por cierto, esta condecoración compartida por el “huelguista de hambre” y las neodamas de blancos la interpreté en su momento como una estrategia para desprestigiar ese galardón que tan merecidamente recibiera el disidente cubano Oswaldo Payá.

Por otra parte, he de reconocer la utilidad de la cantidad de datos delicados sobre la historia y funcionamiento del sistema imperante en Cuba, que suelen ofrecer Juan Juan en sus programas y “El Coco” en sus entrevistas, podrían ser expresión de luchas internas de un poder que ha de estar unificado y amansado por las figuras de Fidel y Raúl Castro, uno fallecido y otro demasiado avejentado y enfermo.

Si los enunciados con los que comienzo esta nota son reales o no, no podemos asegurarlo a ciencia cierta, aunque no parezca parece imposible. En cualquier caso, ya sabemos la utilidad de las teorías para descubrir la verdad, sin ellas, incluidas las de conspiración, nunca podríamos ni siquiera iniciar el camino del conocimiento verdadero. recomiendo a mis lectores escuchar ambos materiales y sacar sus propias conclusiones, aquí se los dejo.

 

El desencuentro de “Cubaencuentro” con la historia y la tolerancia

24 Sep

El desencuentro de “Cubaencuentro” con la historia y la tolerancia

26/09/2020 22:18  ·  

Por Carlos M. Estefanía.

Poco servicio le está haciendo, últimamente, el periódico digital Cubaencuentro a la complicada tarea de precisamente “encontrar” y contar la verdad sobre Cuba.

Al parecer la revista ha decidido transitar del nacionalismo más pueril y primitivo, a un plattismo que dejaría enano al presidente Estrada Palma. Así lo demuestra su dirección cuando con el mismo espíritu que engaveta colaboraciones que se apartan de los dogmas establecidos por la mitología fundacional del estado, publica artículos cargados de lugares comunes y esquemas cuestionables sobre la historia del país.  Un buen ejemplo lo tenemos en el caso del trabajo, publicado en dos partes bajo el título de “El recurso de la intervención” y “La obra de la intervención”,  donde no solo se plantean falsedades históricas flagrantes como la de afirmar que Narciso López no fue anexionista, sino que se da una visión de la historia cubana tan simplona como la una maestra escolar, que no solo desconoce las motivaciones auténticas del separatismo cubano,sino que magnifica la intervención norteamericana en Cuba. El autor es Vicente Echerri, fue escrito en Nueva York, y aparece en el sitio de Cubaencuentro los días 21 y 22 de septiembre de 2020. Evidentemente la redacción de la revista se identifica con esta visión, lo que no le ha gustado es que le enmendara la plana a su redactor desde la modesta posición de lector. Veamos cuales fueron mis opiniones sobre lo publicado, hasta que la dirección de la revista censurase la cuenta de Manuel Aulet (mis segundos nombre y apellido) desde donde comentaba en el tablón de los lectores.lo que no le ha gustado es que le enmendara la plana a su redactor desde la modesta posición de lector. Veamos cuales fueron mis opiniones sobre lo publicado,hasta que la dirección de la revista censurase la cuenta de Manuel Aulet (mis segundos nombre y apellido) desde donde comentaba en el tablón de los lectores.lo que no le ha gustado es que le enmendara la plana a su redactor desde la modesta posición de lector. 

Lo que escribí sobre la primera parte fue lo siguiente: 

Visto está que cuando el idealismo declama, la historia se aparta. Por cierto, Cuba no estaba tutelada por España, era tan parte de ella como lo podían ser las Canarias. Desfasada, es verdad, de liberalismo rampante que dominaba la península, el cual había conseguido por ejemplo abolir  allí la esclavitud desde 1837. En cambio, Cuba y Puerto Rico quedaron expresamente exentas de cumplir la norma. La exención relativa a Puerto Rico fue derogada por la I República en 1873, y la de Cuba en 1886, si bien desde 1880 ya no se permitía la tenencia de nuevos esclavos. Esta diferencia se debió más que todo a una sacarocracia que tenía tanto de isleña como de peninsular. Por supuesto que el filibustero y ex oficial de la Corona, Narciso López de Urriola, fue anexionista, como lo fueron al principio de su alzamiento los hombres del 68,en Particular Carlos Manuel de Céspedes´, quién apenas convertido en presidente, de la República en Armas, declaró al gobierno de los Estados Unidos su deseo de que Cuba se convirtiera un estado más de los mismos. Algo que se habría conseguido sin duda alguna si los estados del sur no estuvieran virtualmente sometidos al norte. Recordemos que fueron precisamente los perdedorer los que no por casualidad eran más proclives a la anexión de territorios hispanohablantes y con una composición étnica menos anglosajona y protestante. Buena parte de ellos estados sureños se construyeron sobre los territorios de antigua Nueva España, por lo que eso que hoy denominamos multiculturalismo no les era tan extraño como lo era para los, más homogéneos culturalmente hablando, norteños. Las esperanzas de los primeros mambises no eran del todo infundadas,nacían de sus viejas relaciones con los políticos del sur, en cuyos ejércitos tantos cubanos combatieron. Si los confederados no hubieran sido derrotados y sometidos por los yanquis tres años antes, es muy probable que hubiesen acudido en ayuda del separatismo cubano como antes lo hicieron con el texano, y más tarde en el despojo de otros territorios llamados mexicanos. Texas era el verdadero paradigma que movía a ese sector secesionista de una población como la cubana, donde el integrismo no era menos influyente, que el anexionismo. Hasta la bandera cespediana se parecía a la de Texas, ni siquiera a la de su predecesor el agarrotado Narciso. Lo que sí compartían los dos emblemas, además de los colores de la bandera de Estados Unidos, era la estrella luciferina, destinada por sus creadores,a convertirse en una más dentro de la enseña norteamericana. Fue la nueva situación estadounidenses, concretamente el portazo dado por los vencedores de la guerra civil al anexionismo cubano, el que empujó a este al independentismo, el que tampoco, por cierto, fue mirado con buenos ojos, por los diferentes gobiernos norteamericanos hasta poco antes de la intervención en 1898.

Ciertamente Céspedes liberó a sus esclavos. Lo que debería analizarse es por qué razón; acaso creyendo que, ya que los perdería de cualquier modo al sublevarse contra el gobierno, al menos podría convertirlos en carne de cañón, al servicio de su causa, cosa que al parecer apenas consiguió. En ese aspecto los separatistas camagüeyanos fueron más claros, declararon el fin de la esclavitud en sus territorios y a su vez la obligación del liberto de hacer armas del lado insurrecto. De alguna manera copiaban a San Martín, que, para invadir la entonces capitanía de Chile, reclutó, además de mercenarios británicos, una legión de esclavos a los que se le puso en la disyuntiva de seguir encadenados o convertirse en soldados, lo que no dejaba de ser pues una instrumentalización del negro.

El caso es que el abolicionismo y el independentismo, como ocurrió en la misma guerra civil norteamericana (como en buena medida lo era la cubana),  no se unieron de un tirón. En principios se habló del tema de la liberación de los esclavos como una tarea posterior a debatir en sufragio libre, mientras el mismo Céspedes legisló protegiendo los derechos de los amos que no se enfrentaran al separatismo cubanos. El caso es que al final de la guerra, lo que piden los independentistas en el pacto del Zanjón es que se le concediera, como condición de paz,  la libertad a todos los esclavos que lucharon de su lado (no a todos los esclavos de  cubanos), cosa que concedió el gobierno de la isla a pesar de que se convertía en una contradicción pues castigaba a los que le habían sido fiel durante la contienda.en principios habló del tema de la liberación de los esclavos como una tarea posterior a debatir en sufragio libre, mientras el mismo Céspedes es legisló protegiendo los derechos de los amos que no se enfrentaran al separatismo cubanos, el caso es que al final de la guerra, lo que piden los independentistas en el pacto del Zanjón es que se le concedía la libertad a todos los esclavos que lucharon de su lado (no a todos los esclavos de Cuba), cosa que concedió el gobierno de la isla a pesar de que aquello implicaba una contradicción pues castigaba a los siervos que le habían sido fieles a las autoridades durante la contienda.

En cuanto a la segunda parte del trabajo publicado ayer lunes bajo el título El recurso de la intervención, esto fue lo que llegué a afirmar antes de que Cuba encuentro no frenara la exposición de mi pensamiento con su mordaza digital, sino incluso hiciera imposible la lectura del texto a continuación frenara la exposición de mi pensamiento con su mordaza digital, sino incluso hiciera imposible la lectura del texto a continuación.

¿Y eran sus fuentes, acaso las de los interesados ​​en la intervención? Nada de lo que se hizo en ese momento fue por el bien de una Cuba Libre, sino para que el país funcionara como una parte más de Estados Unidos, su nuevo amo. De cualquier modo, me gustaría conocer cuántos Estados de la Unión, superaban a Cuba, en índices de; producción, cultura, educación y salud en aquel tiempo. Estas apologías del período interventor siempre llaman la atención por sus faltas de contraste con fuentes no comprometidas con los norteamericanos. La descripción un tanto despectiva del estado de la isla, soslaya que se trataba de un territorio en guerra intermitente durante casi 30 años, por lo cual el desorden y la corrupción debería ser lo usual. Lo raro es que Cuba a pesar de todo funcionara, y se siguiera siendo una fuente fundamental de ingresos para el resto de España. Pese a los desastres causados ​​por el independentismo, Cuba no solo no detuvo su crecimiento, sino que superó a otras naciones que no sufrían el desgaste de guerras internas. Así entre los decenios de 1880 y 1890 su economía creció con tasa similar a la media mundial (2,7%), superior a la de Gran Bretaña (2,1) ya la de Francia (0,7), eso no se logra con el país miserable e ignorante que el redactor de Cubaencuentro nos pinta. 

Por lo menos se nos informa en el artículo de marras,  quien fue ese que Echerri califica de educador excepcional; Alexis Everett Frye; entre cuyos grandes méritos se pasa por alto que fué el responsable de lavarle el cerebro a los cubanos para que, como corderitos,  aceptaran;  primero la ocupación y luego el ser objeto de uno de los “primeros experimentos neocoloniales”,  del mundo,  situación que fue garantizada en nuestro caso con la célebre Enmienda Platt a la Constitución de Cuba. No defiendo ninguna opresión, ni la de los cubanos, ni la de los andaluces, ni la de los catalanes, ni la de los madrileños, los estados siempre resultan opresores, y visto está, con nuestro ejemplo, que la fragmentación de uno grande en otros más pequeños no solo no es solución, sino a veces empeora la situación.

Hasta aquí lo que escribí en un medio que se supone sirve a la colaboración e interacción de la comunidad por lo que recibe, entre otros financiamientos los del estado español. A pesar de ello Cubaencuentro ha demostrado tener menos tolerancia con él que se aparta de una línea oficial que la que tenían los funcionarios culturales cubanos de fines del pasado siglo, quienes al menos se atrevían a negociar con los artistas contestatarios, los términos de la censura, algo que la redacción no tiene la menor intención de hacer como me han informado cuando les quise ofrecer una salida decorosa a su mal actuar. Los dirigentes culturales que  a fines de los ochentas y principios de los noventas, en la Cuba comunistas,  arriesgaron sus puestos y en muchos casos lo perdieron para promover una plástica, un cine y una literatura crítica como no se veía en la isla en treinta años, podrían dar una lección de tolerancia a la burocracia que hoy controla lo que aparece en Cubaencuentro,  publicación diz que anti totalitaria. Un medio que ha contado con mi colaboración gratuita prácticamente desde su nacimiento y que gozó de todo mi respeto mientras que funcionó como una auténtica tribuna para el debate abierto entre cubanos con las más variadas filosofías, y de la cual cada día queda menos. Ahora lo importante parece ser darles espacio a los amiguetes qué analizan películas que nada tienen que ver con Cuba desde la ideología de género, o peor aún, convertirse panfleto de una de las partes en la diatriba bipartidista dentro de la política nacional norteamericana. Mientras sus editores se dedican a tirar a la papelera ya no solo colaboraciones que en teoría no les comprometerían, sino incluso a impedir los comentarios de un lector sobre temas candentes de Cuba; en otroas palabras censurar aportes que nada tienen de llamados a la violencia, irrespeto u obscenidad. Así eran aquellos míos que poco a poco fueron desapareciendo, del sitio en la medida en que su editor, como si no tuvieran nada más importante que hacer, se dedicaba a detectar y cerrar mis cuentas, en una suerte de acoso y derribo ya no solo de esta o aquella idea concreta, sino, por principio, del hombre que las expresa.