Archivo | noviembre, 2014

Como en Ferguson, Estocolmo, París o La Habana: Policía, delincuencia y poder se apañan

30 Nov

Cuando la policía mata; utiliza luego, la delincuencia como la mejor aliada para hacerse la “necesaria” frente a la opinión pública. Es lo que está pasando en estos días en Ferguson Estados Unidos, y lo que ya lo habíamos constatado en aquellos incendios en las afueras de Paris,  iniciados el jueves, 27 de octubre de 2005, tras la muerte de dos jóvenes musulmanes de origen africano;  Ziad Benna de 17 años y Bouna Traoré 15 años. Se dice que Zihed y Bouna murieron cuando un coche policial, alcazó la moto en que viajaban, pero lo que masse difunde es la versión oficial de que  murieron al recibier un shock eléctrico al saltar la cerca de un transformador.

Esta historia de protestas en incendios se ha repetido en otras partes del viejo contiente, por ejemplo en Suecia, cuando en mayo 2013 Estocolmo, ardieron las afueras, tras la ejecución, en el barrio de extranjeros de Husby, de un anciano  desquiciado, de origen portugués, a manos de un piquete especial de la policía.

Sin actuar  realmente en defensa propia, la avanzada del Estado contra la población, había ejecutado, de manera directa o indirecta a ciudadanos que poco o nada podía hacer contra ella, luego ante la protesta social, el mismo todopoderoso cuerpo,  se había mostrado “impotente” de detener los vandalismos que empañaban la justa protesta de la ciudadanía. Los gendarmes creaban así la ilusión deque la sociedad no puede vivir en seguridad sin la presencia de los guardianes, no le bastaba el hecho claro de que la “justicia” del Estado, por una vez más,  no castigaría a los asesinos uniformados, siguiendo el principio de la impunidad que ofrece  el poder a quines están para someter en su nombre al otro;  al ciudadano de a pié. Un principio que va más allá de la fronteras donde los que mandan, al margen de que se parapeten en diferentes ideologías, al final se tienden la mano.

Eso explica, porque desde los micrófonos de  “La Tarde se mueve”; radio digital de la gusanera castrista en Miami, Edmundo García y Eddy Levy, navegando a contracorriente con lo que dicen los analistas tan destacados de la izquierda norteamericana como Amy Goodma  y Noam Chomsky, justificaron el 25 de noviembre de 2014, La decisión de un gran jurado de Estados Unidos de no imputar a Darren Wilson, policía que mató en agosto, al joven negro Michael Brown.

Lo hicieron condenando  además   los violentos disturbios en Ferguson, a la vez que se les escapa, quizás por cuestionas de edad o servilismo al mismo estado que de vez en cuando critican superficialmente, la responsabilidad de la policía con su dejar hacer.

En este caso, los llamanos a custrodiar el orden sólo protegieron los barrios blancos y dejando a su suerte los negocios de los negros, creando la falsa imagen de que se trata de un conflicto racial, y no de un caso más de la arbitrariedad sin fronteras de colores que ejerce el cuerpo policial: divide y vencerás.

¿Cuándo se entenderá de una vez que pesar de toda su supuestas radicalidad, el Castrismo (y por tanto sus voceros)  es una pieza más del Establishment mundial?, quizás la  mejor especializada en el uso conjugado de la policía y la criminalidad, algo que logra  organizando y disciplinando a la delincuencia en forma de brigadas de acción y respuesta rápida, cuya sangrienta versión bolivariana se ha dado en llamar”colectivos”.

El objetivo ya no es empercudir las demostraciones, con la delincuencia, como saben hacer bien los custodios  de las “democracias” liberales, sino reprimir y aplastar,   esas protestas sociales, que a García y a Levy no les conviene recordar,  lo mismo en Caracas que en La Habana,  allí dónde asoma el  rostro verdadero del Estado sin  caretas.

A manera de Postdata: La policía como victima

Renunció el policía y ahora circula por los medios, a modo de consuelo, la foto de un  ciudadano negro abrazando a un colega suyo. Es cómo si bastara una imagen y dejar el trabajo para exculpar un asesino. Ni se puede hablar aquí ni siquiera de “cabeza de turco” el policía no está siendo castigado, se está “sacrificando” para salvar a sus compañeros de no se sabe que amenazas, “¡que miedo!”.

La lección está clara ;no se puede condicionar la acción de la policía al respeto de la ley, pues se crearía en ella una suerte de escrúpulo que le impediría en algún momento cumplir su función transgresora por principio de defender a los de arriba al margen de cualquier pacto social. Tal es la conciencia de su impunidad  que tiene este cuerpo, que cuando en el programa televisivo  de María Elvira, se invita a Según Álvaro Zabaleta, el vocero de la Policía de Miami-Dade, para comentar el hecho lo que el guardia este lamenta no es la perdida de una vida humana, sino el final de una carrera, la misma que el mismo habría perdido, reconoce,  cuando estuvo a punto de asesinar a un niño de 13 años, desarmado y enfermo mental. Zabaleta cuenta la, anécdota con lastima de si mismo y no del infeliz que él, en combinación con un sistema que hecha a los enfermos mentales (blancos, negros, indios o asiáticos) a la calles, casi hacen desaparecer, como ocurre día a día con miles de jóvenes  que asesina la policía, sin que los medios, la ciudadanía  pon no hablar de las bien financiadas organizaciones  defensoras de los derechos humanos digan: ” esta boca es mía.”

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El caso de los “demócratas suecos”*

26 Nov

Suecia

El pasado septiembre de 2014, se realizaron las elecciones para el Parlamento de Suecia, el gran ganador, teniendo en cuenta su ascenso, y aunque no pueda ser gobierno, ha sido el partido de los Demócratas Suecos, la organización islamófoba por excelencia la que consiguió el 12,8 por ciento de los votos, convirtiéndose en el partido que hará la función de bisagra entre la coalición ganadora que conforman los socialdemócratas y ambientalistas, con el 43, 5 por ciento, y la perdedora, formada por los conservadores, el partido del Centro, los liberales y los democristianos,  con el 39, 3 % de los votos.

El 17 de octubre pasado Jimmie Åkesson, líder de los Demócratas suecos publicó una carta abierta en el sitio oficial de su partido donde valoró los resultados electorales del 2014, y concluyó que ha sido un  año de éxito, en el que su partido se ha convertido en un factor de poder dentro de la política sueca. No le falta razón, a este populista, los demócratas suecos al alcanzar 49 escaños en el parlamento, están en condiciones de acceder a la vicepresidencia de dicho órgano con todo lo que visibilidad y legitimación significa para su programa político que hace de la lucha contra el Islam uno de sus principales objetivos. El propio Åkesson dejó muy  claro esta posición en un artículo propio publicado en el periódico Aftonbladet, el 19 de octubre de 2009, cuyo título lo dice todo “Los musulmanes son nuestra mayor amenaza extranjera”.

Muchos analistas suecos, quizás avergonzados justifican el voto recibido por los demócratas suecos como resultado del castigo al resto de los partidos, yo no comparto esa opinión, y si bien considero que no todos los xenófobos del país respaldan a los Demócratas Suecos, entre otros motivos por su coqueteo con el sionismo, si es muy seguro aquellos que le votaron se oponen sinceramente a la existencia de elementos culturales exóticos como puede ser las mezquitas y mujeres, usando velos por motivos religiosos, lo cual no deja de ser una especie de fobia frente a lo desconocido.

Es ese sentimiento es en el  que los demócratas suecos han sabido manipular,  sin que los votantes que les apoyaron en diversas regiones de Suecia se percataran de que este rechazo a los musulmanes en realidad encubre unos sentimientos que poco o nada tienen de patriótico en el sentido de los intereses nacionales suecos, cualquiera que indague con una lupa donde se concentran las mayores votaciones recibidas por el partido de marras, verá que estas, se encuentran en Scania, un colega de esa zona me comentaba que en su pueblo la tercera parte de los votos se la llevó ese partido. Se trata de un territorio arrebatado a Dinamarca a sangre y fuego e incorporada a Suecia, tras el tratado de paz de Roskilde en 1658. Hay que reconocer lo heroico de la resistencia de sus habitantes, así como lo brutal del aplastamiento de la misma y luego la revolución cultural impulsada por los ocupantes para acabar con la identidad de aquella población. Hoy descendientes de aquel pueblo; tardíamente incorporado a Suecia, incapaces de enfrentar a las élites que desde entonces les dominan, canalizan su inconformidad con un discurso “nacionalistamente correcto”, que arremete contra lo que sería una consecuencia de aquella ocupación, la concentración de extranjeros en aquella zona sureña del país escandinavo, una inmigración que entre los cuales, los musulmanes resultan un problema, no por esa naturaleza “terrorista” o “antidemocrática”, que les atribuyen los islamófobos, sino por su mejores virtudes, aquellas que hacen de su religión una auténtica fortaleza ante los vicios con los que la modernidad va destruyendo  poco a poco al individuo y a su familia en la Suecia actual.

Artículo publicado originalmente en Islam Hoy