Archive | febrero, 2017

Películas prohibidas

14 Feb

He descubierto hace pocos días, en un tablón de reproducción de materiales la televisión sueca un interesantísimo documental sobre un tema que siempre me ha llamado la atención, el Cine Nazi. Lo han titulado “Película prohibida”, estará allí hasta el 26 de febrero, precisamente el día de mi cumpleaños, así que me apresuré a verlo cuando lo encontré poco antes de irme a dormir.

Esto de la fecha no es la única coincidencia. Entre los fragmentos de películas observé en uno de lo que luego supe se trataba de  Stukas, una película rodada en 1941 por Karl Ritter, con el fin de atraer a los jóvenes alemanes a la flota aérea alemana. Allí como en la típica película patriotico- militarista de todos los tiempos, incluidos los nuestros, pude ver los rostros sonrientes de unos pilotos  que no dejas de repetir, mientras cantan y combatían por los cielos,  la palabra “Stuka”.  Me pregunté qué significa y al día siguiente, como nueva una manifestación de la sincronicidad junguiana que me acosa, recibí la respuesta con el boletín de Historia de la revista de Conocimiento Ilustrado, allí aparece un artículo titulado Stuka: temibles “abrelatas” de Hitler, publicado el 9 de febrero de, 2017 con la firma de Bjørn Bojesen y Niels-Peter Busch Granzow donde se reseña el papel jugado en la guerra relámpago de Hitler por su Fuerza Aérea, en particular los notables bombarderos alemanes conocidos precisamente como Stuka y cuyas bombardeos en picado les convirtió en un símbolo de la superioridad de la Luftwaffe.

Como se ve el cine prohibido puede ser útil, menos para despertar curiosidades, tal podría se el caso de más de un millar de películas creadas en Alemania nazi, incluidas aquellas dedicadas a transmitir una propaganda sin ambigüedades (alrededor de un centenar), sin embargo setenta años después de que el régimen de Hitler cayera más de cuarenta de estas películas se mantienen tras las rejas. Tal es el asunto que aborda el director Felix Moeller con el documental de marras, cuyo título es en aleman es Verbotene Filme.

Realizado en 2014 el documental se construye con fragmentos del este cine prohibido en el que se intercalan entrevistas con historiadores del cine, archivistas y los espectadores de cine , no solo de Alemania, sino también de Francia e Israel quienes opinan sobre el peligro y el poder de la película usada para fines ideológicos. Aunque la mayoría de los entrevistados se pronuncian por las prohibiciones, los hay incluso en Israel que consideran que dichas películas pueden ser mostradas a la juventud, como una manera de darle a conocer quiénes fueron los nazis, opino lo mismo. No se puede criticar las quemas de libros realizada por los alemanes y al mismo tiempo prohibir sus obras, las cuales por muy propagandísticas que fuese no dejaban de tener elementos estéticos y referencias históricas que no encontraremos en ningún otro sitio sobretodo en el arte y la visión de unos vencedores que no fueron menos manipuladores en la visión de su enemigo que lo que fueron los alemanes.

El uso del arte como propaganda, concretamente como recuso para escarnecer al enemigo, no fue exclusividad de la industria cinematográfica alemana de aquella época, fue un fenómeno global, y lo sigue siendo en nuestros días. Sin embargo a nadie se le ocurriría prohibir el cine norteamericano de aquel tiempo, tampoco el soviético, por muy mal que quedaran parados en ellos,  no solo las naciones que conformaban el eje Berlín Roma y Toquío, sino incluso sectores minoritarios de sus propios pueblos, para los norteamericanos indios y negros, para los soviéticos; los individuos y coectividades categorizadas como “enemigos del pueblo”.

Y llama la intención de la instrumentalización del antisemitismo como justificación para prohibir un cine que como se le escapa algún que a otro entrevistado, nunca a los locutores, era muy antibritánico, es decir que nos recordaba, como no se atreve a hacer ninguna otra media del mundo actual,  que los ingleses no han sido precisamente unos angelitos como tampoco lo eran esos famosos Rothschilds,  contra los que despotrican los antiglobalistas de ahora, sin que sean necesariamente herederos de aquellos nazis que le dedicaran una película a los poderosos banqueros de origen hebreo, ya sabemos lo que les costó el juego al director Erich Waschneck, quien a pesar de su talento y largo historial como realizador desde os años veinte  sólo pudo hacer dos películas tras la derrota alemana.

Lo que habría que hacer es formar un pensamiento crítico en las escuelas, enseñándose a los jóvenes que no existe obra de arte inocente, como se nos ha hecho creer y darle los recusos intelectuales para que enfrentarse al fenómeno artístico y al mediático por supuesto, con la conciencia de que este envuelve determinadas ideologías, enseñarle a descubrirlas y neutralizarlas y luego disfrutar del placer estético o del saber que el buen artista sabe imprimir a su obra con independiente del poder al que ella sirva.Incluso siempre hay información que obtener si se sabe dimencionar en su justa medida lo que por motivos propagandisticos se ha hiperbolizado, por ejemplo el tratamiento de las minorías germanicas en las naciones eslavas aparecidas tras la primera guerra mundial, tratamiento que no debe sera muy diferente al que solían recibir las minorías en cualquier parte del mundo y al que recibirán los derrotados tras la segunda guerra mundial en lo que se ha dado en llamar el holocausto germano.

Si a esto se suma que cualquier ideología resulta inocua si no existe en la realidad algo en que apoyarse llegamos a la conclusión de que para evitar el arribo de un nuevo modelo totalitario, lo menos que deben preocuparnos son aquellas películas de partido, sino las condiciones sociales reales que empujan a los pueblos a car en manos de dictadores de una manera aparentemente voluntaria. Claro tampoco debemos ser ingenuos, si vivimos en una sociedad donde se apuesta por la censura como salvación de la juventud es porque también vivimos en una sociedad en la que a los que organizan la educación no les interesa crear una juventud que piense con cabeza propia y por tanto difícil de conducir al redil.

Al final el arte está lleno de préstamos como el que se reconoce en una de los fragmentos que se muestran, una película dedicada a justificar la eutanasia, que no tiene nada que envidiarles a las que continuamente se hacen con el mismo objetivo en la Europa democrática, la misma que hipócritamente ordena a los alemanes embovedar sus películas mientras bombardea desde las pantallas sus niños con miles de filmes donde los buenos son los europeos o europeizados (aunque ya no sean tan blancos)de la posguerra y los malos los que se atrevan sostener valores morales, familiares o sexuales diferentes (aunque muchos de estos fueren los mismos que los de la Europa de preguerra. Según ese cine no prohibido y financiado por el nuevo orden mundial, a quienes no encagen en su nuevo modelo antropológico hay que darles una solución final muy parecida a la que se supone (según vemos en esos mismos medios) dieron los nazis al problema judío.