Archivo | enero, 2016

La Lujuria como tópico de propaganda

16 Ene

En Colonia, Alemania se ha desatado el pánico, aunque la policía dijo que todo estaba tranquilo, de no sé dónde ha salido la historia de una conspiración norteafricana para violar o en el mejor de los casos acosar sexualmente y robar a las alemanas en los días de fiesta por la noche vieja.

Lo gracioso es que en la época de los teléfonos móviles y las cámaras de vigilancia no te encuentras una imagen que confirme tanta alarma. Lo único que hemos encontrado además del blablabla de las redes son unas escenas fuera de contexto donde vemos apretadera de multitudes como las que salen de un estadio, ocasión perfecta para el froteurismo: parafilia de los que obtienen placer sexual restregando sus genitales contra personas desconocidas.

Habría que ver si las mismas situaciones no se dieron en toda Alemania, y en ciudades con menos presencia de cabezas negras pero igual del típico aprovechado que sufren las mujeres en situaciones como estas.

A falta de pruebas y testimonios claros en la prensa uno le queda la duda si todo esto es verdad. Y me pregunto si no sería acaso que en épocas de borrachera y desparpajo, que suelen aprovchar los violadores del cualquier nacionalidad, incluidos los alemanes, unos pobres marginados que tradicionalmente agarraban mangos bajitos (con el consentimiento de las plantas) fueron por lana y salieron trasquilados, como resultado del brusco cambio inducido el poder en la respuesta sexual humana, convirtiendo el acercamiento heterosexual en el peor de los pecados.

En cualquier caso, desde aquí condeno cualquier abuso de un sexo contra el otro para que quede claro. También repudio que se intente convertir el fenómeno en algo exclusivo de un grupo étnico o incluso de un solo género como están haciendo últimamente los medios.

La bola pica y se extiende hasta llegar a Suecia

El Periódico Metro de Estocolmo publicó el 7 de enero una nota en la que se daba a conocer que al menos nueve mujeres habían denunciado haber sido abusadas sexualmente durante la noche de Año Nuevo en Kalmar. La policía ha iniciado investigaciones, pero ningún sospechoso ha sido arrestado. Las mujeres, de edades comprendidas entre 17 y 19 años, fueron molestadas en la plaza de Larm: Larmtorget.


En el mismo medio apareció en 11 de enero un artículo titulado “La Policía: terrible que no hayamos tenido éxito en la protección de las personas”- En el que un vocero se refiere hombres en que molestan a mujeres en las multitudes, un fenómeno que no afecta solo el festival “Somos Estocolmo”, el evento en cuya edición del pasado verano varias chicas fueron acosadas chicos en grupo, según informara el Dagens Nyheter.

“El problema con los jóvenes que se frotan contra las niñas en las audiencias ha vuelto como en años anteriores”, escribió la policía en una nota. Sin embargo también declaró que el festival había sido tranquilo
Los problemas destacados, sin embargo, las noticias P3.

Roger Ticoalu, gerente de eventos en la ciudad de Estocolmo, es citado en unas declaraciones al periódico Dagens Nyheter donde afirmó que siempre ha habido acoso sexual, pero en 2014 se notó una diferencia notable: hay grupos de chicos dirigidos intencionalmente a rodear y acosar a las chicas, le dice a DN.

El hecho parece ser confirmando por Varg Gyllander, encargado de prensa de la Policía del Estocolmo quien ante la pregunta de que si se habían visto estos hechos en otros grandes eventos declaró a Metro: Sí, la percepción de la policía es que hemos visto este tipo de comportamiento…. “En los eventos con una gran cantidad de personas, se ha observado que existe este fenómeno y por supuesto que es terrible que esto sea así, no tenemos la capacidad de proteger a todos cuando hay tantas personas”. Declara el policía.

Ahora se habla en los medios de la existencia de un mismo patrón para Suecia y Alemania, el que se incluye desde el accionar mancomunado de los que acosadores a la respuesta “débil de la policía. La pregunta sería si el dio patrón está siendo generado por la realidad o por la manera en que esta es tratada en los medios. Es lo que se nota en el programa de la televisión pública titulado Opinion live, conducido por Olle Palmlö, nos presentó el pasado 14 de enero a una chica, quien se queja de que unos muchachos la habían manoseado durante el festival de Estoclmo y que la prensa ocultó su descripción de los acosadores q extranjeros, ella misma por cierto no tiene rasgos muy nórdicos que digamos. Luego se lleva como defensa de los presuntos “manos sueltas” a una muchacha que trabaja con niños y jóvenes que llegan como refugiados a Suecia, quien explica que deben ser vistos como individuos y denuncia el aislamiento social que estos jovenes sufren ya nunca pueden relacionarse con jóvenes suecos. A esto podría sumarse la inevitable conducta descompuesta de unos chicos sin guía paterna en una sociedad que cuyos códigos para el apareamiento entre los sexos nada tiene que ver con la que dejaron atrás, en la que la familia juega un papel fundamental, lo que es muy mal visto en las sociedades postindustriales.

En otro momento vemos policía que se lamenta cuando la prensa acusa a su cuerpo de oscurecer el detalle de la participación extranjera cuando no hace mucho la misma prensa que hoy se le viene encima desenmascaró que se estaba haciendo listado de personas de origen gitanos y relacionando a ese grupo con los delitos.

Palmlö nos saca de la manga un experto quien expone el posicionamiento en 4 lugar a nivel mundo de Suecia, en lo relativo a la igualdad de hombres y mujeres. Creo que este puesto debería ser discutido ya que muchos pueblos primitivos superan a los nórdicos sobretodo en los a los parámetros de libertad sexual que usa la sociología feminista a la hora de establecer sus escalas de igualdad, y será desde esa misma ideología eurocéntrica y autocomplaciente que el invitado ordenamiento de géneros en los países de la cuenca sur del mediterráneo, lo hará sin contraparte, por ejemplo sin la presencia de un Imán que le explique la adoración y respeto que siente el auténtico mahometanos de una sociedad moderna en día por su madre, su esposa o su hija y del cual podrían aprender muchos hombres modernos o que le cante las cuarentas a la manera en este Occidente tan autosuficiente y engreído ha instrumentalizado a sus mujeres, lavándoles el cerebro convertirla en la esposa casta y sumisa de la empresa y un estado que no repara en usarla como carne de cañón. Pero bueno, así funciona a menudo la “imparcialidad” de muchos programas de la televisión sueca.

En un momento del debate en la TV sueca hace conexión con Alemania, todo va bien mientras la reportera se hace eco del relato conspiranóico sobre una violación planificada que aviva en el subconsciente germano, aquella ejecutada por la alianza anglo estalinista durante la ocupación alemana. Pero cuando sigue la corresponsal hablando del otro lado de la cuestión, es decir del modo en que la xenofobia saca partido esta situación es acallada por el conductor por la falta de tiempo. Es como si al programador no importara el uso de este rumor del que se están aprovechando los identitarios de toda Europa, incluidos los de España representados en la publicación digital El Manifiesto, quienes valorando el hecho han terminado en la misma trinchera  que sus enemigas naturales, las feministas.

Ahora resulta que uno de los cuerpos más xenófobos de Europa como son los de la policía se ha convertido, en los casos de Suecia y Alemania (arrestado solo cinco de los muchos acusados), en el ángel de la guardia de los musulmanes. El paraíso les está garantizado.

En cuanto a los medios, incluidos las redes sociales no están haciendo nada nuevo, sólo repiten el mismo tipo de propaganda antisemita usada por los nazis en los años treinta, en el que la lujuria jugaba un papel fundamental.

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Un recurso que ya había sido empleado en Estados Unidos, primero por los racistas sureños contra los negros y luego por la propaganda de la prensa amarilla contra España como forma de justificar la intervención en Cuba, que no lo olviden esos hidalgos caballeretes de Madrid indignado por presuntos asaltos sexuales de árabes o bereberes en Alemania.

 

 

¿Miami me lo confirmó?

12 Ene

Hay quien piensa que Miami es lo que la Habana hubiera sido sin Fidel Castro. Si tal especulación llevara razón, podríamos invertirla para decir que Miami es también la representación de la Cuba previa al comunismo, es lo que se siente caminando por sus calles, observando sus negocios, particularmente los regentados por cubanos. Uno cree que, si sigue unas cuadras un poco más allá, entrará en el Vedado, en Miramar o alguna otra zona de La Habana eterna. Miami puede servirnos para algo más: para comprender las razones por las qué llegó un Fidel al poder y saber qué debemos hacer para que figura similar jamás reaparezca.
Santificar en el Miami de hoy a la Cuba anterior al castrismo (o a la que le suceda) es perder de vista los presupuestos sociales que garantizaron el establecimiento de la dictadura más larga del continente; un modo de gobierno que lejos de frenarse supo aprovecharse de los índices económico, sociales y culturales más o menos favorables con los que contaba la nación cubana para el primero de enero de 1959, si se le comparaba con la mayoría de los países de África, Asia, América Latina y unos cuantos de Europa.
Para comenzar ya teníamos dictadura vieja antes de la llegada de la nueva que, si bien dejó pequeña a la primera, difícilmente habría podido estrenarse y mantenerse sin la sumatoria de vicios de gobiernos anteriores que arraigaron en la población una “cultura” de caudillismo, clientelismo y la prevaricación. Son estas columnas, levantadas en la era colonial y dejadas intactas por nuestras luchas “revolucionarias”, sobre las que se sostendrá el autoritarismo en Cuba. A lo anterior deberíamos sumar el enaltecimiento hecho por nuestros pensadores más relevantes de las guerras “justas y necesarias”, como aquella guerrita civil entre batistianos y fidelistas que más que para derrocar un gobierno, que se desmoronó por sí mismo con una soldadesca que se entregaba en masa a un puñado de forajidos, sirvió para dar al traste con los restos de institucionalidad que dejó intacto el batistato y lo más terrible: demostrar el poco respeto que tenía el cubano por la vida humana. Recordemos que aquellos que, en uno u otro bando, torturaron o mataron a mansalva, con el aplauso de sus respectivos acólitos, no se formaron en las academias de la KGB, sino en las escuelas y en muchos casos Universidades de la Cuba republicana. Ese fue el puntal adicional del régimen por venir.
Luego tenemos la tradicional entrega de nuestra clase política a los intereses de una potencia extrajera. El castrismo en su subordinación a los soviéticos (con algún que otro pataleo) no fue muy diferente a lo que ya habían practicado los políticos cubanos desde antes de la independencia, algo que emulan buena parte del anticastrismo en relación a estado norteamericano, no importa si se identifica con el partido demócrata o republicano.
Lo más asombros son los paralelos que se observan entre la psicología y actitudes de los cubanos de adentro y afuera, tras más de 50 años de supuesta construcción de un hombre nuevo en la isla, no importa que el ideólogo de cada bando afirme que los suyos son los más puros inteligentes y trabajadores, mientras que los otros serían los corruptos vagos, ignorantes fanáticos o alienados, a cada lado encuentras el mismo nivel de virtud o degradación. Es lo que notamos a simple vista, si no nos dejamos guiar por la ideología o la falta de estudios comparativos, serios y convincentes sobre el estado moral de la emigración cubana y la población de la isla.
Ante semejante cuadro resulta un craso error el de los que abogan por pretender resolver “el problema cubano” convirtiendo a la isla en una segunda Miami. Que es el posicionamiento más recurrente en los medios del exilio cubano.
Quienes deseen hacer de Miami el paradigma de la Cuba futura, tendrán que comenzar la caridad por casa, “revolucionando” la ciudad floridana. Así de paradójica suena la fórmula para dejar atrás la actual pesadilla revolucionaria.
No tiene que ser la del exilio una revolución de balas y paredones, pero si una auténtica transformación ciudadana donde la creciente migración cubana, con su experiencia inédita se convierta en la avanzada del rescate de esos valores que tanto admira, sembrados en su mayoría por el proceso que independizó las trece colonias, unos principios negados día a día en la tierra que les vio nacer, aunque las películas de Hollywood con sus finales felices intenten convencernos de lo contrario.
Se trata de que el cubano americano dejar de ser objeto para convertirse en sujetos del medio que le rodea, que sea capaz de transformar el sistema político que la ha recibido sobre la base de una inteligencia, creatividad y experiencia únicas, buscando, por ejemplo, recetas para que sea el voto del ciudadano y no el dinero del lobby quien determine en la gestión del gobierno.
Quienes desde el exilio deseen darle lecciones a los cubanos de la isla, no pueden repetir el error de aquellos comunistas que creían en una URSS que solo existía en sus cabezas, tienen que demostrar en la práctica que son capaces de establecer un modelo social en el que no sólo se respeten los derechos y libertades naturales del individuo, como intentaron los patriotas norteamericanos de finales del siglo XVIII, sino que, afrontando los retos actuales, sea capaz de rescatar el sentido tradicional de la familia -puesta en crisis por la sociedad moderna-, salvaguardando al ciudadano de la ignorancia premeditada por los sistemas de enseñanza, la desinformación y la manipulación mediática que le coloca a expensas de los bancos, las farmacéuticas, las industrias de comidas basuras, la droga, la delincuencia, los abusos de la policía y por si fuera poco de un sistema de salud que cada vez mata más y cura menos.
Ese exiliado que tanto se enorgullece por la participación de nuestros criollos en la toma de Pensacola durante la guerra independentista norteamericana, bien podría hacer hoy lo suyo; ayudando, a su manera, a culminar el proceso iniciado el 4 de julio de 1776, un proyecto cuyo nuevo resto es dar al traste con algo más poderoso y terrible que la monarquía inglesa de entonces: la imposición a nivel mundial de una antropología maltusiana. Quien dude de lo impregnada que está dicha filosofía en los funcionarios públicos miamenses sólo tiene que observar el pánico desatado entre los políticos locales y sus llamados de auxilio al Gobierno federal, ante la probabilidad de que se levanten las barreras que impiden a los migrantes cubanos varados en Centroamérica llegar a Miami. Y eso que son unos pocos miles de compatriotas, nada en comparación con otros éxodos, como el del Mariel por ejemplo.
En resumen, solamente podremos derrotar a los legitimadores del régimen ya sea en Cuba o en el exterior cuando podamos contraponerles a su propaganda plagada de medias verdades, algo más que un discurso similar pero inverso: un resultado práctico en el que se refleje un proyecto de país viable, sin fobia por motivos de clase o etnia, que materialice la promesa incumplida de los comunistas de todos los tiempos, la de una sociedad de realización personal, donde cada cual pueda recibir de acuerdo a su capacidad de producir y sus auténticas necesidades -determinadas por él mismo, no por los ingenieros sociales ni la publicidad engañosa- sin verse frenado en la realización de sus potencialidades humanas por las trabas del Estado, del monopolio privado o la parte más brutal del mercado y donde nadie se sienta abandonado por motivos de enfermedad edad o ser un recién llegado que busca su nicho en un mercado laboral extraño.
Sólo entonces, cuando Miami se nos confirme como espejo de “gozadera” democrática, de bienestar para todos y solidaridad humana, podremos recetar su fórmula como solución a los males que aquejan a la Cuba a la de ahora. Y será en tales condiciones que las idas y venidas de cubanos: “avioneros”, “balseros” y hasta los temidos “camineros” que ya vienen llegando, harán el papel del vector natural que inocule en la isla el “virus de libertad”. Lo harán de manera natural, sin agitación y hasta con la inocencia de los que hoy declaran que se van de Cuba por “razones económicas y no políticas”, llevando y difundiendo en la mayor parte de su pueblo ese germen tan peligroso que no han podido inyectar, ni los actos de beligerancia, ni los embargos, ni los dólares de la USAID a los opositores de oficio, ni los viajes de turistas, y ni siquiera los estrechones de manos entre mandatarios “democráticos”, desde Palme a Obama, y los hermanos Castro.