Archivo | abril, 2016

Lila Lila: cuando el lector se inventa al autor

23 Abr

LILA LILA Movie Poster:
Imagínese que es un tímido mesero, de nombre David Kern, en el que nadie se fija y que un día en un mercado de cosas de uso, donde compra una mesita se fija en una chica a la que trata de llamar la intención, sin gran resultado. Siga imaginando que la chica estudia literatura, y comienza a frecuentar el bar donde trabaja, acompañada de amigos de su clase social, entre los que uno está interesado sexualmente en ella. Imagine además que un día escucha que la muchacha podría enamorarse de un hombre por sus textos y que en la gaveta de mesita que compró descubre una vieja novela mecanografiada ¿Qué haría usted? ¿Acaso le cambiaría el nombre del autor por el suyo y se lo darías a la muchacha? Pues esto es lo que ocurre en la película Lila Lila que tomé prestada hace unos días del Instituto Goethe de Estocolmo; un buen material para ponernos al tanto de como funciona el negocio del libro en la patria de Johannes Gutenberg, aquel orfebre alemán, que por el 1440 tuvo la buena idea de inventar la  imprenta con tipos móviles.

Una vez que la chica lee el texto, previamiente digitalizado por Kern, cual no sólo cambia su percepción del camarero, sino que también se toma el atrevimiento de enviar su supuesto texto a una editorial, que lo publica convirtiendo de pronto al impostor en un escritor famoso. Ahora para terminar imaginar antes de que vea esta recomendable película represéntese la escena en la que David Kern, trasformado en todo un ícono del fin del imperio de la postmodernidad en la literatura germana, está firmando el libro que tanta gloria le ha dado y se le aparece un rocambolesco personaje pidiéndole que se lo dedique a él quien lleva el nombre del verdadero autor.

Así continua una historia que en 108 minutos no solo nos hace pasar un buen rato, por lo que tiene de comedia, sino que indirectamente nos hace pensar en el rol del autor real o supuesto y sobretodo de lo que pretende ver el lector del texto a la hora del enfrentamiento con un libro. Un asunto nada extraño viniendo de un país en el que tantos e importantes pensadores se han volcado a la La teoría de la recepción como herramienta de la crítica literaria.

Esta película, Dirigida por Alain Gsponer en el 2008, con el talentoso Daniel Brühl interpretando a David Kern, es el mejor ejemplo de que el entretenimiento no está reñido con los temas de cierta complejidad intelectual y de paso que en el fondo los alemanes, a pesar de toda esa carga filosófica y organizativa que le atribuimos, ser en temas de amores y cultura pueden muy humanos, demasiado humanos, es decir gente normal como cualquiera de nosotros.

Dios Blanco: algo más que una película de perros

10 Abr

 

Anoche terminé de ver la película Fehér Isten (Dios Blanco) de (2014) y ella me confirmó una vez más que Hungría, pese a ser un país pequeño es capaz de hacer un gran cine se trata de un drama de horror nacido de una suerte de simbiosis entre la película “Amores Perros” (2000) y “El Planeta de los Simios (r)evolución” (2011).


Y no dejo de interpretar el hecho de que se mencione una tal calle “México” en la película como homenaje aquel primer largometraje de Alejandro González Iñárritu.
Ojalá que esta película sirva a su director, Kornél Mundruczó, como rampa de lanzamiento, del mismo modo que hizo “Amores”, con Alejandro González Iñárritu, no es que sea una obra perfecta, pero si es una muestra de oficio y original uso de la intertextualidad propia de las artes audiovisuales.

Según el guion escrito por el propio Mundruczó y Victoria Petranyi, esta es la historia de Lili, una niña de trece años, hija de padres separados que lucha por proteger a su perro Hagen, animalito que por su condición molesta bastante la verdad. La película dibuja muy bien ese amor que nace entre los adolescentes y los animales, y lo desbastados que ellos pueden quedar, cuando se les separa. En este caso cuando el padre cansado de los problemas que ocasiona el can lo abandona en la calle. Allí comienzan dos historias paralelas la de Lili buscando a su perro y la de este degradándose por la acción humana hasta convertirse primero en un criminal y luego en el líder de una revolución perruna que asola la ciudad.

Hay quienes han querido ver en la película algo más que la indignidad con la que los animales por son tratados por los humanos, incluso una metáfora brutal de las tensiones políticas y culturales que recorren la Europa contemporánea. Bueno, podría ser, si nos guiamos por los medios del propio continente, Hungría el país de la película sería por antonomasia una de las naciones que mejor encarna la actual ola de xenofobia europea, y primero por el trato que tradicionalmente ha recibido allí población gitana y ahora el que están recibiendo los miles de refugiados sirios y de otras naciones orientales que intentan atravesar la vieja tierra de los magiares, muchos de los cuales terminan confinados en tras rejas muy parecidas a aquellas en las guardados los perros recogidos en la calle que vemos en la película. Se trata de una criminalización del otro que termina bestializando. Pero la alegoría podría ir más allá, conectado el maltrato del animal como el modo en que desde los tiempos paganos, griegos y romanos trataron a los “barbaros”, lo que se prolongará en el cristiano medievo con el trato al siervo derrotado, y luego con los procesos colonizadores y ya fuera del continente en la manera en que fueron sometidos los pueblos salvajes.

El título de Dios Blanco podríamos asociarlo con las elucubraciones del célebre Dominico Fray Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra quien creyó ver en Quetzalcóatl nada más y nada menos que Santo Tomás Apóstol. Ese mismo Quetzalcóatl es el que los aztecas creyeron ver en un primer monto al arribo de la expedición de Cortés, lo que le permitió al conquistador ganar el tiempo necesario para crear alianzas y convertir los pocos hombres que le acompañaban desde Cuba en guías del enorme ejército que hizo caer a la gran Tenochtitlán. Y como el único animal puramente blanco que aparece en la película es el hombre, no es difícil asociar con este el nombre y por carambola a los perros con unos nativos que se someten hasta que descubren la mortalidad de las deidades.

Sin duda alguna es el título de la película donde encontramos la clave del mensaje más trascendente de cuantos se nos quiere dar con este thriller. Por ello considero imperdonable el cambio de título de la obra como ocurre en su presentación en Suecia donde fue bautizada simplemente como “la revuelta”. Toda película es un discurso cuya primera oración es el título. Cambiárselo debería enervar a los directores del mismo modo que les enervaría el corte de cualquier parte de su creación.
Pero volviendo a la connotación inmediata, viendo la película no he podido menos que recordar un video hecho en Cuba y colgado en las redes sociales donde se ve a un empleado de la Zoonosis sacando a un perro de una casa, alzado de manera dolorosa para el animal por una pata para luego lanzarlo despiadadamente contra la portezuela de la camioneta en la que se lleva al animal.

Hay que reconocer que frente a este personaje sus colegas húngaros que vemos en el filme parecen monjitas de la caridad y todavía más angelicales aún resultan su compañeros de oficio, disfrazados de veterinarios y voluntarios que aparecen en la serie televisiva sueca SOS Djur (SOS Animales) por el cual damos seguimiento una ambulancias que suele rescatar a los animales de sus dueños, en muchos casos para curarlos pero en otros para determinar que no se puede hacer otra cosa que dormirlos” (matarlos con una inyección letal), el eufemismo con el que se encubre una suerte en eutanasia, en ocasiones contra animales cuyas ganas de vivir se observa a simple vista, un acto que se nos disfraza de piedad, pero que el fondo sirve para justificar a niveles inconscientes el mismo procedimiento contra los seres humanos.

Y da gracia el silencio que frente a estos crímenes de Estado contra el mundo animal mantienen las organizaciones animalistas suecas, las mismas que se empeña en covertirnos a todos en vegetarianos, como si la carne un derecho exclusivo de los leones, a la vez que inundan los vagones del Metro con propaganda contra el uso de animales amaestrados en los circos extranjeros (en los suecos ya están prohibidos) aduciendo el estrés y maltrato al que son sometidos unos de los pocos animales que han aprendido al ganarse el pan con su trabajo, después de los humanos, quienes por cierto hacen otro tanto con no menos tensión psicológica y martirio.

Si por los animalistas fuera no podría ni siquiera filmarse películas como la que nos ocupa, en la que interviene una jauría de perros entre protagonistas y extras a los que se habrá tenido que domar previamente con algo más que chuletas.

Pero suponiendo que todo lo anterior fueran meras especulaciones, ello no le restaría demasiado valor a una película cuyo mérito ya es suficiente con la manera en que Kornél Mundruczó hace trabajar a tres de sus actores más importantes, a la pequeña Zsófia Psotta quien hace de Lili ( la niña protagonista) y los chuchos Body y Luke en sus respectivos roles del perrito Hagen y el amiguito canido que le ayuda a sobrevivir en la dura vida callejero.

De lo debemos al sexo “ Neandertal”

9 Abr

Sólo tenía que fijarme en el parecido físico e intelectual que tenían los llamados Neandertales con el Homo sapiens para colegir que el cruce entre ambos era posible, como lo ha sido entre especies diferentes, pero con semejanzas parecidas capaces de genera híbridos del tipo de, “Balfín”: Delfín nariz de botella hembra y falsa orca macho, Beefalo: Bisonte macho y vaca doméstica, Cebrallo o zebrallo: Cebra macho y yegua, Leopón: Leopardo macho y leona o la Cabreja: Cabra y Oveja.
La ciencia no solo ha corroborado mi hipótesis, sino que ha ido más allá descubriendo lo relevante que fue para la sobrevivencia humana fuera de África su apareamiento con el Neandertal. Así lo leo en el artículo de Sarah Stilling Skrivergaard, “Tan importante fue el sexo con la especie humana extinta”,  publicado el 03/31/2016 en la revista sueca “Ciencia Ilustrada”.
Aquí se nos recuerda que los humanos modernos se aparearon con los neandertales y otra especie hermano la del llamado hombre de Denisova, y que los encuentros íntimos de nuestros antepasados con otras especies humanas se ven en nuestros los genes de los actuales no africano en los que al menos 1,5 por ciento del ADN cromosómico es de Neandertal. A la vez se asegura que la vinculación con aquella especie humana hoy extinta fue una estrategia de supervivencia, que hoy tiene una importancia especial para cuerpo de aquellos cuyos antepasados dejaron África. Por cierto sospecho que los documentales que reflejan como negros a los primeros sapiens que chocan con los nearderthales están mas cercanos a la verdad que aquellos en los que los primeros son pintados de blanco,  lo mas probable que la decoloración de los hombres modernos se haya iniciando tras la hibridación.
El Homo neanderthalensis vivió entre hace unos 350.000 y 25.000 años, principalmente en Europa, pero también en partes de Asia, mientras que el Homo sapiens, vive desde hace 200 000 años, originándose en África para luego extenderse hacia otros continentes. El mapeo genético ha revelado que los no africanos tienen entre 1,5 y cuatro por ciento del Neandertal.
Los neandertales, en comparación con los sapiens, tenían hueso más fuerte, mayor masa muscular y pesaban más y pese a su longitud era en promedio, un 25 por ciento era más corta que la del hombre moderno. El cerebro correspondía a una media de 1,45 litros, por lo que superaba nuestra masa cerebral de solo 1,34 litros. Incluso sus ojos eran más grandes, lo que probablemente hizo que su visión fuera mejor que la nuestra. Además, contaban con un mejor sistema inmunológico que les protegía contra enfermedades propias de las zonas donde vivían, mientras que los primeros humanos que emigraron de África, llevaban solo genes especializados para el continente africano. Así en la medida que estos humanos se fueron extendiendo a través de Europa y Asia, se encontraron con enfermedades que sus sistemas inmunológicos no podían enfrentar de ahí la importancia del cruce con Neanderthal como medio para gestionar mejor desde un punto de vista genético el nuevo clima y ambiente al que se estaba enfrentando la humanidad. Se cree por ejemplo que esta hibridación puede haber ayudado a darnos una piel más gruesa y por tanto mejor protección contra los rayos ultravioletas.
Pero lo que fue una ventaja para nuestra sobrevivencia parece haber sido la causa de la desaparición como especie intendente del Neandertales. En un artículo escrito por Por Brian Handwerk para National Geographic News y publicado el, 29.11.2011 bajo el título de ¿Eliminó el sexo a los a los neandertales?, se manejan varias teorías sobre las causas de la extinción de aquella especie, entre otras que que fueron desapareciendo mediante el apareamiento, posiblemente mediante la violencia sexual, con un hombre moderno que llegaba cada vez en mayores cantidades, 30.000 años, porque la especie no logran adaptarse a un clima más frío tan bueno como el Homo sapiens. Aquí se citan las investigaciones realizadas por un equipo dirigido por C. Michael Barton. que respaldan la teoría de la extinción por cruzamiento de los neandertales
También se expone la opinión del Paleo antropólogo Bence quien trabaja en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig quien cree que el cruce fue una de las razones, pero no la única, y considera que sin los neandertales desaparecieron hace unos 30.000 años, fue además porque el clima se volvió más frío, y que probablemente, les hacía más difícil sobrevivir agregando además el posible factor de enfermedades que los humanos modernos habría traído de África, y que los sistemas inmunológicos de la especie nativa supiera enfrentar.
Por supuesto se tratan de teorías difíciles de confirmar, pero pueden funcionar como herramientas para continuar investigando y de paso para agradezcamos por si es verdad lo mucho que le debemos en esta vida a nuestro abuelito Neandertal.