El Departamento de Estado y el socialismo autoritario en Cuba (III)

27 Sep

 

La protesta social pone en crisis a la oposición “profesional”

El despertar popular del 11 de julio de 2021, así como la brutal respuesta represiva dada por el gobierno, demostró varias cosas. En primer lugar, que la oposición establecida había cumplido su rol histórico. En segundo, que no estaba en condiciones de prever, organizar o encabezar una protesta popular de carácter nacional. El pueblo la había sobrepasado. ¨

Sin embargo, no se les pueden negar los méritos que un día tuvieron, sobre todo en los tiempos en los que carecían de financiamientos, los abanderados del anticastrismo civil. Fueron aquellos primeros disidentes, luego opositores, los que, poniendo la carne en el azadón de la arbitrariedad estatal, creando el escándalo frente a la prensa y la diplomacia internacional, permitieron exponer al mundo lo que pasaba en Cuba, cuando nadie “quería escuchar”.

Bajo el orden totalitario se normaliza la opresión, creándose la apariencia de que nada excepcional ocurre en el país en desgracia, que está en la naturaleza de su pueblo la dominación que padece y que, por tanto, tienen “el gobierno que merecen.” Todo el mundo, por miedo o interés colabora con el sistema y esto le concede, frente a la opinión pública internacional, una imagen de aceptación popular de lo establecido. Es algo que pocos analistas y académicos extranjeros, se atreven a cuestionar cuando asesoran las políticas de sus gobiernos con respecto a Cuba. Es el disidente con su provocación al estado de cosas y la reacción desproporcionada por parte del poder, el que da la nota, el que demuestra que algo no anda bien bajo esa iconografía de supuesta popularidad de la que goza el dictador de turno y que difunden por el mundo los agentes del Estado opresivo en cuestión. Ese fue el gran mérito de los militantes del movimiento democrático cubano y merece todo el reconocimiento. Un mérito que dejó de ser exclusivo el 11 de julio del 2021.

Aquel día, de manera imprevista, fueron miles de ciudadanos, en todo el país, mayoritariamente jóvenes, los que han asumido el viejo rol del disidente. Lo han hecho sin organización, ni subsidio alguno del exterior, ese que tanto se cuida el régimen de impedir, contando con leyes para ello, dado su rol corruptor de la oposición.

Realmente extrañó la ausencia generalizada en las marchas de los representantes de la oposición, en particular la de auténticos veteranos, en lo que a protestas callejeras se refieren. Tomemos por ejemplo a los activistas que aún le quedan en Cuba al proyecto Estado de Sats.  

No en balde, los que seguimos su programa en YouTube, Cambio de Bola, quedamos defraudados al no escuchar, tras su regreso en fecha posterior a los disturbios, testimonios de primera mano sobre lo que había ocurrido durante las manifestaciones. Pasó que los miembros de Sats que aparecen en el programa, sin necesidad de haber sino prevenidos por las fuerzas represivas, se quedaron en casa aquel aciago día. No se trata de cuestionar la valentía otras muchas veces probadas de estos activistas, sino de señalar que ese día no estuvieron a la altura de las circunstancias, y más cuando, reciben dinero para ello, convirtiendo en su trabajo la tarea de oponerse al gobierno.

Se dice que entre 2016 y 2019, se recaudó para su proyecto la suma de; 346465 dólares en Estados Unidos. Es lo que se muestra en el documento de declaración de ingresos de la fundación Libertatis, administradora de los fondos destinados a Estado de Sats, hecho público en el programa del youtubero Alex Otaola, correspondiente al 25 de septiembre de 2021. Esta es mi fuente, si hubiera algo de falso, lo que también puede ser en ella, que se las arreglen los “satseros” con Otaola, aunque como se dice, cuando el río suena pierdas lleva.

Otro sitio que bien pudieran demandar los miembros de Estado de Sats, salvo que sea verdad lo que allí se dice, es “Cuba despierta”, donde se les acusa de haber utilizado a las neodamas de blanco, esas que administra y dirige con puño de hierro Berta Soler, para la obtención de parte de estos dineros, sin que las mujeres supieran de su existencia.

La ausencia de “E de S” en el 11J generó un álgido debate en el programa de “Cambio de Bola”, correspondiente al 18 de septiembre de 2021. Eso sí, lo que no ha dejado de hacer Estado de Sats, ni en esa edición, ni en las anteriores de su programa, es pedir, tanto o más que libertad para Cuba, el “apoyo” exterior, entiéndase “recursos y financiamiento”, para la oposición interna, entiéndase el propio proyecto Estado de Sats.

Al parecer el “malentendido” con las señoras de blanco, les ha dejado escaldados y desde entonces no marchan con grupo opositor alguno. En el programa correspondiente al 25 de septiembre de Cambio de Bola, los miembros del grupo negaron su apoyo a la iniciativa del proyecto Archipiélago, encabezado por el dramaturgo Yunior García Aguilera y el Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), para celebrar una manifestación pacífica denominada: “La Marcha contra la Violencia”, destinada a realizarse el 20 de noviembre de 2021. La protesta, a diferencia de la que le precedió en julio, habría sido notificada oficialmente a las autoridades, por los organizadores.

Para justificar su falta de respaldo a la convocatoria de García Aguilera, quien por cierto ya fue atacado álgidamente desde el medio oficialista “Razones de Cuba,” los de Estado de Sats se agarraron de la terminología oficial utilizada en la carta a los gobiernos locales, por parte de los futuros manifestantes.

Los ya veteranos opositores de Estado de Sats, enterraban con su enfoque y justificaciones, la experiencia del Proyecto Varela, lo hacían emulando a los burócratas que intentaron frenar aquel intento de lucha legal diseñado por Oswaldo Paya, a fuerza de formalidades. El Varela no hizo ascos a la terminología oficial cuando se basó en el artículo 88 de la constitución cubana de 1992, por el que se permitía a los ciudadanos proponer leyes, si contaban con 10000 firmas de electores. La respuesta inmediata del gobierno fue la de agarrarse de una falacia legal; la falta de acreditación de la condición de electores, de los más de 11 mil solicitantes. Aquellos carecían de una declaración jurada ante notario, cosa que no se le exigía nuca a un votante normal. Así se generó una auténtica batalla político legal que, amen de descubrir las grietas del “estado socialista de derecho”, obligó al régimen a cambiar su propia constitución, en lo que fue, a todas luces una victoria Pírrica de la dictadura.

No se trata de lo que dan a entender los realizadores de Cambio de Bola, de que los convocantes de la nueva demostración, como tampoco los del Movimiento Cristiano Liberación ayer, estén legitimando o creyeran ciegamente en las leyes vigentes. Se trata de usarlas, ya que no se las puede eliminar, para avanzar en lo posible la agenda liberadora y en el momento del freno, reducir al absurdo esa misma legislación. Eso fue lo que consiguió Oswaldo Payá, logrando una participación popular en la oposición como no se había visto hasta el 11 de junio del 2021. Estas son las enseñanzas de aquel auténtico padre de la democracia cubana que fue Payá, las que parecen no haber sido aprendidas por los chicos de Estado de Sats, y que, por lo visto, no están en condiciones de transmitir a las nuevas generaciones de opositores. Así terminan por convertirse en auténticos inmovilistas, no muy diferentes a los del gobierno, aunque se opongan a ellos.

Por otro lado, bien deberían saber, quienes antaño marchaban consuetudinariamente con las Damas de Blanco, que una manifestación cercana, a la tan internacionalmente conocida de julio, haría el mismo efecto de una maza que golpea repetidamente sobre una pared. Es el que tuvo la huelga de hambre que hizo el disidente Guillermo Fariñas, tras el escándalo internacional generado por la muerte del huelguista Orlando Zapata Tamayo.

Zapata, tras ser descuidado en su huelga por las autoridades, terminó falleciendo en febrero de 2010, en un hospital de La Habana. Llevaba 85 días en huelga de hambre para pedir que se le tratara como “prisionero de conciencia”.

En el caso de Fariñas, el régimen intentó limpiar su propia imagen, manchada internacionalmente por el caso Zapata; extremándose en el cuidado del huelguista e incluso concediéndole algunas demandas. Esto le permitió a Fariñas sobrevivir y hasta ganar, en 2010, el premio Sájarov a los Derechos Humanos del Parlamento Europeo. Era el mismo que se había otorgado en el 2002 a Oswaldo Payá. Esta es la prueba de que, en ciertas condiciones, una acción repetida de la oposición puede descocar al gobierno. Lo que pasó con las dos huelgas de hambre, la de Zapata y la del Coco, con resultados diferentes, podría pasar con las dos demostraciones, más cuando la primera, tuvo gran impacto internacional y la segunda, de algún modo se mueve desde el principio por los canales de la legalidad imperante.

Pero nada de esto pueden asimilar los tertulianos de Cambio de Bola y no es porque les falte intelecto ni experiencia. ¿Acaso será porque lo que planea Archipiélago, y lo que estalló espontáneamente el 11J, no es monetizable? De ser así queda Estado de Sats al nivel de esos youtuberos que comenzaron como librepensadores y terminaron autocensurándose, sin hacer otro video que no fuera el que les da dinero.

Una vez mas quedó demostrado que Estado de Sats dejo ser lo que fue al crearse en julio del 2010 por Antonio G. Rodiles: “un espacio donde autores, artistas, académicos, políticos, defensores de los derechos humanos y civiles, analistas se reúnen para discutir, estudiar e investigar temas y políticas relevantes para las vidas de los cubanos “. Hoy en día se trata de una suerte de organización sectaria inmovilista, cuyos ingresos se airean y critican. Y cuyo mayor valor, la experiencia acumulada por más de una década en la protesta pacíficas, brilló por su ausencia 11 años después de su nacimiento, precisamente el 11 de julio de 2021.

El Internet como campo de batalla: todos contra todos

No debemos restarle valor a los radioaficionados cubanos que informaron al mundo, lo que no podía hacer el internet una vez “tumbado” por el gobierno. Pero si podemos atribuir protagonismo a la comunicación en redes como recurso movilizador en las primeras horas de las protestas de julio, y como plataforma para denunciar lo ocurrido, una vez restablecido el servicio.

El internet, desde hace tiempo, viene poniendo en crisis, no solo al gobierno, sino también a una forma tradicional de combatirlo; la que se venía empleando desde que se gestó un auténtico movimiento democrático cubano, en los años noventa del siglo pasado.

Hoy en día la gente en Cuba puede tener más acceso a lo que diga cualquier exiliado en Europa, Canadá o Estados Unidos, que al mensaje de un disidente interno que viva en su misma cuadra, pero sin actividad equivalente en las redes. En la isla apenas se conoce el nombre de este o aquel líder de la oposición, interna o externa. En cambio, cualquier youtubero que se la ingenie para decirle a su público las verdades o mentiras que este quiere oír, tendrá más seguidores que el más honorable y culto de los opositores que se sacrifican en Cuba día a día.  Es injusto, como la vida misma.

Teniendo en cuenta lo anterior se explica la iniciativa de los senadores estadounidenses Marco Rubio y Rick Scott para presentar una enmienda, la número 3097, a la resolución del presupuesto del Senado, que facilite el acceso libre, abierto y sin censura al internet para el pueblo de Cuba. Esto implicaría la creación de un fondo que se utilizará para desarrollar la tecnología existente en la isla. Algo de lo que sin duda alguna se podrían beneficiar, por igual, tanto los opositores, como los propios funcionarios del estado cubano.

La propuesta no era nueva, ya Rubio había advertido al gobierno de Biden, en diciembre del 2020, de la necesidad de priorizar el acceso a internet en Cuba, insistiendo en lo mismo en medio del apagón digital sufrido por la isla al día siguiente de las demostraciones del 11 de julio.

Por fin, en la noche del martes del 10 de agosto, se dio la aprobación de la enmienda 3097. Pero esta enmienda no se podrá implementar hasta que no pase el visto bueno de la Cámara Baja de EE. UU. como parte de un conjunto de iniciativas presupuestarias.

El miércoles 22 de septiembre el Gobierno de Estados Unidos se unía a otras voces internacionales en la 76 Asamblea General de Naciones Unidas, reiterando su demanda de acceso, sin restricciones, de los cubanos a Internet y condenando las acciones para reprimir la libertad en línea en Cuba.

Como respuesta a esta situación el gobierno cubano comenzó a tomar medidas legales y a restructurar sus aparatos de control de la comunicación. Para comenzar lanzó un decreto ley que pone en la mirilla a la oposición cibernética y que le permitirá lidiar con la mencionada enmienda 3097, cuando se apruebe, disciplinando a sus usuarios en su beneficio. Se trata del Decreto-Ley 35: “De las Telecomunicaciones, las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el uso del Espectro Radioeléctrico”, publicado el martes 17 de agosto de 2021, en la Gaceta Oficial No.92

Las autoridades cubanas presentaron al mundo el Decreto-Ley 35/21 como una norma jurídica de rango superior, la primera de su tipo en nuestro país, que permitiría, según sus redactores, mayor coherencia y ordenamiento en el marco regulatorio existente y contribuirían al desarrollo político, económico y social del país mediante el desarrollo y modernización de las infraestructuras de telecomunicaciones. Con la demagogia al uso, se aseguraba al mismo tiempo, que con esto se promovía el progreso armónico y ordenado de las redes y los servicios de telecomunicaciones, satisfaciendo las necesidades generales del Estado y el Gobierno y las relacionadas con la seguridad y la defensa nacional, el orden interior y la defensa civil en materia de las telecomunicaciones.

Sin embargo, con el estudio detallado del extenso documento y por supuesto del modo en el que el gobierno cubano instrumentaliza las leyes del estado en contra de cualquier oposición, podemos anticipar que la ley tiene por objetivo algo más que impulsar el uso de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) asociadas a estas. El decreto se convierte en una herramienta en manos del gobierno para impedir el uso del internet como medio de organización de la sociedad civil, y para la libertad de expresión.

Esto se evidencia cuando se afirma que la nueva regulación intenta impedir que los servicios de telecomunicaciones/TIC: se utilicen para atentar contra la Seguridad y el Orden Interior del país, transmitir informes o noticias falsas; mensajes ofensivos, difamación con impacto en el prestigio del país, de contenidos que atentan contra los preceptos constitucionales, sociales y económicos del Estado, inciten a movilizaciones u otros actos que alteren el orden público y promover la indisciplina social. Es lo que se entendería como actos de subversión social.

Así mismo se identifica como acto de “ciberterrorismo” cualquier acción mediante el uso de las TIC cuya finalidad sea subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas y de masas, las estructuras económicas y sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o abstenerse de hacerlo. Alterar gravemente la paz pública. Desestabilizar gravemente el funcionamiento de una organización internacional. Provocar un estado de terror en la población o en una parte de ella. O sea; la revolución impide revolucionar.

Así, tanto el activismo permanente de los cubanos en redes, es decir el de aquellos cuyos programas ya cuentan con miles de seguidores, como el ocasional que informe a sus contactos de un estallido social o de la manera de evadir la represión, quedan tipificados como caso de ciberterrorismo, de modo tal que podrán ser castigados sin que el estado tenga que hacer el menor malabarismo legal o retórico, como aquellos que usó para justificar la represión del 11-j.

A la medida legal se sumaba el decreto recogido en la Gaceta Oficial de Cuba el 24 de agosto de 2021. Allí se reconocía la ausencia en el país de un organismo que conduzca y controle el sistema de comunicación social para fortalecer, según el gobierno, la institucionalidad, esa misma que el ejecutivo irrespetó el día que el presidente le quitó el monopolio de la violencia al estado, para entregárselas a sus acólitos con la tarea de frenar las marchas pacíficas de protesta.

Se planteaba así mismo la necesidad de extinguir al histórico Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) para, en consecuencia, crear el flamante Instituto de Información y Comunicación Social. Se trataría de un Organismo de la Administración Central, que tendría la misión de conducir y controlar la Política de la Comunicación Social del Estado y el Gobierno cubanos; proponer su perfeccionamiento, así como contribuir a fomentar la cultura del diálogo (a palazos podríamos suponer) y el consenso (seguro dentro de la élite) en la sociedad cubana. Sabemos lo que esta terminología puede ocultar, se trata de crear un aparato legal que fiscalice, lo que la ciudadanía comunica en redes, en otras palabras, un Ministerio de la Verdad, en el sentido más orwelliano, pero de nuevo tipo, adaptado a la época de la comunicación digital.

Pensándolo bien todo gobierno ilegítimo que se respete, necesita de una institución de este tipo en estos días, más el cubano que, en tiempos de las nuevas tecnologías, sus necesidades de control comunicativo van más allá de lo que se hace dentro del país. Existe fuera de la patria una buena masa de emigrantes económicos con cuya fidelidad cuenta el régimen. Esta masa sirve para neutralizar la acción política de los exiliados.  Y aunque en tiempos de la pandemia una parte se ha revirado, como consecuencia del fin de sus privilegios, cuando las aguas retomen su nivel aquella volverá al redil.

El problema más preocupante es otro. Como una consecuencia de la desaparición del comandante en jefe, y más tarde del retiro y silenciamiento, por motivos de edad y salud, de su hermano Raúl, se ha debilitado el poder unificador que ejercía el castrismo sobre sus adeptos. Se están generando conflictos nunca vistos, entre aquellos, los cuales adquieren resonancia en las redes, afectando el plan general de aborregamiento.

Así, la tarea de la Ley 35/21 y del Instituto de Información, no será solo la de impedir la circulación de ideas disidentes, sino también la de llamar a capítulos a los influenciadores oficialistas, para poner coto a las riñas entre ellos, sobre todo las de los que viven en el extranjero. El mejor ejemplo de estas trifulcas virtuales lo tenemos en las bochornosas “tiraderas” entre los amigos y detractores de un youtubero ortodoxamente castrista como es Edmundo García.

El problema es que, en la batalla verbal con sus contrincantes, García, con su labia aprendida de los discursos de Fidel Castro, está emitiendo mensajes que no solo dividen a la “gusanera” castrista de Miami, sino que crea dudas sobre la capacidad de mando del liderazgo postfidelista en la propia Cuba.

Esto es algo serio, no solo por la fama e historial de Edmundo como agitador en favor del gobierno cubano dentro de la comunidad cubanoamericana y latina radicada en el estado de La Florida, sino por el morboso atractivo que ejerce en los navegantes, tanto su ocurrente retórica de diletante, como su aspecto enfermo y estrafalario. Como resultado tenemos el amplio alcance en redes de su programa “La Tarde se Mueve”.  El espacio se emite desde su canal en YouTube, que pese a lo relativamente nuevo que es, apareció en febrero de 2020, para septiembre del 2021 contaba con la nada despreciable cantidad de más de 4.124.187 visualizaciones.

Desde LTSM, a Edmundo García lo mismo le da por ensalzar al desaparecido Fidel Castro, que por atacar a sus propios compañeros de trinchera digital. Lo hace por lo general abriendo fuego “amigo” contra las “caravanas de amor”. Se trata de un proyecto de amistad entre los gobiernos (más que los pueblos) de Estados Unidos y Cuba, que impulsa, desde posiciones meramente religiosas, el maestro cubanoamericano Carlos Lazo, veterano de la guerra de Irak. Se trata de un personaje al que Edmundo no puede ver ni en pintura, pues siente que el régimen cubano ha convertido a Lazo en una suerte de líder de la emigración leal, un puesto que en su imaginación debería estarle designado a él.

Pero la cosa no queda ahí. El antiguo conductor del programa cultural del ICRT: “La Gran escena”, paradójicamente uno de los menos ideologizados de los que se han emitido en la historia de la televisión castrista, mantiene una guerra de desprestigio mutuo con otros influenciadores al servicio del régimen cubano, a los que acusa de no ser suficientemente castristas. Su pelea va en particular contra los doctores Naila Ayrado y Ernesto Cordoví, una pareja de médicos internacionalistas que administra el canal “Guardianes de la Salud” y que tampoco se quedan cortos en burlas y acusaciones contra García, el cual también ataca al cantante oficialista Israel Roja, pegándole por carambola a sus amigos y colegas, los hijos de Diaz Canel, quien tampoco se libra. Edmundo llega a criticar al propio “Mandatario” por haber leído (nerviosamente, por cierto) y no sabido improvisar su respuesta al presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, tras el encontronazo que tuvieron en el marco de la VI Cumbre de la Celac, celebrada en septiembre de 2021, luego que el segundo expresara la preocupación de su Gobierno por la situación política en Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Es bueno abrir aquí un paréntesis para subrayar que, al margen de la utilidad interna o externa del flamante Instituto de Información y Comunicación Social, ella no justifica del todo la desaparición del Instituto Cubano de Radio y Televisión. No solamente porque, a falta de un auténtico desarrollo digital, la televisión y la radio se mantienen como medios fundamentales de la comunicación y manipulación de masas en Cuba, por lo cual merecen una institución propia que, para bien o para mal, las regule. Sino porque es una auténtica reliquia en su condición simbólica. Ha sido uno de los bastiones más firmes de los que se valió el castrismo en la tarea de adoctrinar a las masas. Desaparecer al ICRT, es también desaparecer una parte de esa historia, esto debe doler a los fidelistas que aun queden en Cuba y fuera de ella.

El Instituto de Información y Comunicación Social, bien podría existir como un departamento adjunto al propio ICRT, o al departamento Ideológico del PCC (donde era funcionario hasta 2018, Alpidio Alonso, el actual, violento y nada dialogante Ministro de Cultura) o, si lo prefieren en su ambición, los comisarios que se harán del centro, bien pudiera ser una organización paragua bajo la cual se cobijen y coordinen, pero sin desaparecer, los organismos que siempre se ocuparon de la televisión y la radio,  junto a los encargados del cine, el periodismo impreso y por supuesto las redes. Sin embargo, al margen de la “contínua continuidad” proclamada por el diazcanelato, parece que otra lógica es la que subyace en la medida.

Este espécimen que ahora se extingue, marcó la peculiaridad del “socialismo cubano”. El primero que nace en un país con una televisión y una radio ya establecidas, de punta a cabo. En teoría era el ICRT, hasta el momento, con sus más de 13 mil empleados, la entidad del Estado cubano, encargada de satisfacer las necesidades informativas, educativas y culturales de las audiencias. Valiéndose de esta misión, sirvió desde un primer momento para inocular la ideología oficial en la mayoría de sus programas, con una visión aún más ortodoxa que la que tuvieron otros organismos, por ejemplo, el Ministerio de Cultura, el ICAIC, o la Escuela Internacional de Cine de San Antonio, los cuales daban algo más de espacio a sus creadores para ejercer la crítica y reflejar las problemáticas sociales.

La misión ideológica que, sin dudas, heredará la institución que sustituye al ICRT, está reconocida en el sitio del dinosaurio mediático al que se le está dando muerte. Allí se afirma que el Instituto de Radio y Televisión asumió su tarea desde una perspectiva integradora, donde se incluye, entre otras miradas exclusivas de la izquierda, la visión marxista. Por supuesto, sabemos que no se trata de cualquier marxismo, sino de esa versión reduccionista, pragmática, voluntarista y elitista que es el castrismo. De cualquier modo, la desaparición del ICRT es también una manera que tiene la nueva élite cubana de des fidelizar, poco a poco al sistema. Primero lo hizo sustituyendo a los fidelistas por los raulistas en puestos de importancia, ahora desapareciendo instituciones directamente vinculadas a la intensa actividad “creativa” del fundador del estado comunista cubano.

La expresión más evidente y trágica de este proceso, aunque muchos no lo crean, la tenemos en la sonada “directa” de Edmundo García dirigida al alto mando del país, emitida en su canal el 10 de septiembre de 2021. Era su respuesta al recibimiento dado a Carlos Lazo en el Palacio de la Revolución, por Díaz Canel como si se tratara de un mandatario extranjero.

Lo que más le dolía a Edmundo es que no se hubieran escuchados sus permanentes chivatazos sobre la existencia en el círculo de colaboradores del exmilitar cubano americano, es decir entre los “caravaneros”, de personas que habían emitido expresiones irrespetuosas contra el Comandante en Jefe. Esto, sumado, sin duda alguna a la envidia, más la presunta influencia de alguna sustancia, hizo que García amenazara con quitarse la vida públicamente, cual, si fuera una suerte de reencarnación de Eduardo Chibás, el político cubano que en 1950 acusó de robos al ministro de Educación. Al no llegar las pruebas de su denuncia, que él había prometido, Chibás se pegó un tiro durante su programa semanal de radio, “al aire”. En el caso de Edmundo, por suerte la sangre no llegó al río tras declarar lo siguiente:

…Me voy a dirigir por primera vez, por primera vez en mi vida, muy directamente al general de ejército, al presidente de la república y al ministro de las fuerzas armadas: general de ejército Raúl Castro, presidente de la república, Miguel Díaz Canel, general de cuerpo de ejército Álvaro López miera, a ustedes me voy a dirigir con toda la moral que me asiste en mi vida y dispuesto entregarla aquí mismo, aquí mismo la entrego, aquí mismo frente a una directa la entrego, antes voy a dirigirme a ustedes tres. ¿Qué cojones es lo que pasa conmigo, hasta donde quieren llevarme a mí en ese país? ¿Qué hice, cuál es mi culpa, cuál es mi culpa esto pasó de castaño oscuro? ¿Qué cojones pasa en este país? ¿Quién cojones está dirigiendo este país?… ¿Dónde está Fidel? ¿Dónde está Fidel? Estoy dispuesto a ponerme una pistola en la cabeza aquí en una directa para que el mundo entero, Quieren un mártir, lo va a tener lo van a tener….

Tal parece que no fuera la queja de Edmundo, sino la del propio ICRT, dolido por el decreto de su desaparición. No importa que no veamos en el video a ninguna institución, sino a un influenciador venido a menos y descontrolado.

Mas bien era la viva estampa de un endemoniado, de aquel que sufre la penitencia envuelta en su pecado. La de la decepción de un fidelista, que jura haberlo ofrecido todo por una revolución, dentro de cuyas penurias no se atreve a vivir, por cierto.

En realidad, lo que ha sacrificado Edmundo es su dignidad y ahora cual si aquella no valiera nada le apartan como a un trapo usado.

Aquel que ayer gritaba a los cuatro vientos las miserias humanas de opositores y exiliados, que la seguridad le dejaba saber, usando para ello los micrófonos de una radio, financiada por empresas miamenses favorecidas en Cuba, hoy es él mismo un despojo.

Edmundo dejó de ser necesario en tiempos de internet. Algo mejor que él se puede fabricar en Cuba, a menos precio y emitirlo al mundo entero, desde una cómoda oficina del MININT “con aire acondicionado”. Es lo que el mismo recordaba cuando un trol, disfrazado del Guerrero cubano (otro trol creado por la misma Seguridad), le recomendaba que no denunciara los financiamientos recibidos, presuntamente, por Carlos Lazo de Manos de Iván Herrera, el dueño de la empresa Univista TV, al que también acusó de financiar a la contrarrevolución

Lo cierto es que, aunque Edmundo se ha buscado muchos enemigos dentro de la YouTube esfera oficialista cubana, de lo que nunca se ha percatado, o ha querido hacerlo, es que su verdadero competidor no es su odiado Lazo, sino ese trol oficialista que es el “Guerrero cubano”, quien, aunque Edmundo no lo reconozca y hasta le considere su aliado, es el que en verdad le ha destronado.

Así fue como García dejó de interesar y por ello pertenecer a una claque, que, por otra parte, se va renovando lentamente, premiando las nuevas lealtades y echando de lado a las viejas como el propio Edmundo García. No por gusto preguntaba aquel desesperadamente desde su programa “¿Dónde está Fidel?” No se refería solo al muerto, sino al tinglado con el que antes se codeaba y que de seguro si algo queda de aquel, repudia en lo más interno, las continuas profesiones de fe que hace Edmundo García, incluida la iconología que le rodea, en relación con su Dios: Fidel

 

 

La crisis de la oposición se extiende al exterior

 

El desplazamiento de “la lucha de ideas” e incluso de la coordinación de las acciones del mundo real, al campo de las redes sociales, ha puesto también en crisis a la oposición profesional del exilio, en particular aquella que vive de subsidios norteamericanos. Fondos de cuya existencia se aprovecha el régimen para presentar a sus enemigos activos en el destierro como agentes del “imperio”.

Ninguna de las organizaciones históricas del exilio cuenta hoy con mayor capacidad de convocatoria que los youtuberos. Estos aventajan al político tradicional en el hecho de que su misma actividad pública, dada las características del medio que usan, les genera ingresos directos. En cambio, el político tradicional tiene que ingeniárselas para vivir de la política y de paso invertir para que vengan a verlo o escucharlo. Por eso necesita de financiamientos, públicos o privados, que terminan convirtiéndolos en marionetas del que les pone ese dinero, más que servidores del que les vota. Es por ello por lo que el youtubero puede darse el gusto de cuestionar el financiamiento del político tradicional. Es lo que suele hacer desde su canal el influidor anticastrista Darwin Santana, radicado en Canadá.

Lo importante para el youtubero es saber tocar teclas emocionales, armar un buen espectáculo, echando mano lo mismo a lo sublime que a lo ridículo, y si fuera necesario, a cualquier bajeza. En este sentido la palma se la lleva dentro del youtuberismo del exilio:  Alejandro Otaola. Esa especie de Flautista de Hamelin pantallezco. que toca su flauta y se lleva consigo, como a niños embobecidos, a sus seguidores, lo mismo para hacerle un acto de repudio a sus enemigos personales, que para montarle una cacerolada al presidente Biden. No importa que entre col y col mantenga los temas con los que se dios a conocer en un inicio, el de los chismes y bretes de la farándula o que fusile sin piedad alguna la reputación de quienes tienen una historia como oponentes o en la cultura de la que el propio Otaola carece.

Si Edmundo García se ha convertido en el ojo del huracán, de la tormenta de directas con la que se enreda la youtubería comunista cubana en el exterior, Otaola, su alter ego, aunque todavía sea una estrellita (luciferina) en ascenso, no resulta ser menos en lo que a los youtuberos anticastristas de refiere.

Una de las últimas confrontaciones dentro del mismo bando, en que Otaola se ha visto envuelto, es la que se ha desatado, a raíz de la iniciativa para la creación de un consejo con el objetivo de desencadenar una guerra contra el comunismo cubano.

Primero se le llamó Consejo de Guerra, hasta que sus autores, más diestros en el manejo del dinero que el de la palabra, se percataron de que así es como se denomina un tribunal militar. Luego lo definieron como Consejo para la guerra. Su promotor más destacado es Manuel Milanés, un youtubero y empresario cubano establecido en Santo Domingo.

En un video publicado en su canal, el cubano explicaba su propuesta basada en la recaudación propia de los exiliados. Comenzaba calculando la capacidad de los cubanos movilizados por el influenciador Alexander Otaola, para gastarse sus millones en viajar a Washington en julio de 2021 y protestar por la represión en Cuba. La iniciativa de Milanés incluía, entre otros proyectos, el de crear un ejército anticomunista cubano, independiente del ejército norteamericano.

Se trata de una mezcla entre lo que Milanés cree que fue la actividad de los separatistas cubanos radicados en USA en el siglo XIX y lo que sería la Fundación Nacional Cubano Americana, fundada en 1981 por Jorge Mas Canosa. Un empresario nacido en Santiago de Cuba en 1939 y fallecido, tempranamente, en 1997 en Miami, aparentemente de muerte natural, ojo al detalle.

La frustración despertada dentro de los exiliados, ante la impotencia demostrada por sus políticos y representantes durante las protestas del 11J, ha hecho que muchos se entusiasmen con la propuesta de Milanés, a pesar de los puntos débiles que tiene. Ellos se los sacó a relucir´ Alex Otaola, en su programa, emitido en vivo por YouTube Live, el lunes 16 de agosto del 2021. Fue una de esas trampas en vivo que el influidor les hace a sus invitados. Milanés cayó en ella, en un error propio del negociante metido a político. Le pasó por querer promover su idea sin percatarse que venía a vender un producto en casa de la competencia; fue por lana y salió trasquilado. Su anfitrión no sólo lo ridiculizó, sino que además puso el dedo en la llaga de que las leyes norteamericanas, no le permitirían poner en práctica la loca idea de financiar una suerte de ejército de liberación en territorio estadounidense.

Si el comerciante hubiera pensado como tal, se habría ahorrado el mal trago. El haber hecho referencia al dinero desembolsado por la clientela política de Otaola, el organizador de una gran caravana de exiliados a la capital, no solo le crea problemas con éste, sino también con las empresas de autobuses que participaron en la operación.

El efecto debió haber sido el mismo cuando Otaola atacó al consejo guerreril y con ello la posibilidad de ganar dinero por parte de los armeros de Miami, que asesoraron a Milanés. Aquellos estarían conscientes de que la promoción de un ejército de exiliados, que una vez armados no podrán invadir a nadie, al menos serviría para llenar los bolsillos de quienes les vendieran los armamentos. 

Evidentemente Milanés, no conoce la historia de los grupos cubanos beligerantes, radicados en Estados Unidos, que fueron puestos a buen recaudo, no tanto por la acción de la seguridad del Estado de Cuba, como por sus mejores colaboradores en ese país: “los compañeros del FBI”, como los denomina “El Guerrero Cubano”.

En pocas palabras, la campaña contra Milanés no se hizo esperar, ni tuvo que salir de Cuba. La cabeza ha sido Alexander Otaola, primero, desarmando literalmente a Milanés, cuando éste vino a su programa para hablar del asunto. Luego respondiendo implacablemente al reto lanzado por el segundo, para que se demostrara cuales leyes infringía su consejo.

Más que contraposición de ideas, el conflicto implica una contraposición de intereses. Según Milanés, porque su proyecto pone en crisis a quienes viven de una cultura del subsidio del estado norteamericano, que ha creado una clase de políticos que se siente superior al resto de los cubanos

Sin embargo, su proyecto, incluso no siendo viable, no solo es una amenaza para quienes viven del dinero norteamericano, sino también para los que, como Alexander Otaola, proponen proyectos movilizatorios “pacíficos” a la comunidad cubanoamericana, los cuales ella tiene que financiar de su propio bolsillo. Por ejemplo, el viaje que está montando el influidor con ayuda de cierta agencia al Vaticano, donde los activistas se disfrazarían del Papa Francisco con ropas manchadas de sangre. Esto es algo que Milanés ha criticado, evocando sus contactos italianos, tanto como una fe católica que a Otaola tendrá sin cuidado, dada su condición pública de santero y homosexual practicante. Menos indiferentes serán los católicos que escuchen a Milanés y que puestos a elegir, prefieran, en lugar de financiar al sacrílego viaje, poner sus dineros en las arcas del nuevo consejo beligerante.

Al margen de la gran utilidad que tendría el proyecto de Milanés para la campaña de auto victimización del gobierno cubano, es muy difícil que prospere, no solo por el miedo que les ha metido Alexander Otaola en el cuerpo a sus posibles financiadores, sino porque el estado norteamericano ha demostrado ser el primer responsable del aplastamiento de todo intento de beligerancia por parte de la emigración cubana. Eso que sabe muy bien el viejo exilio, no lo sabe este nuevo que conforma Manuel Milanés y otros advenedizos que le apoyan en su proyecto. ¨

Así, como si no le bastara al nuevo anticastrismo con las rencillas internas e intereses espurios que padece, alejándole, amen de la distancia, de la posibilidad de liderar la emancipación de su pueblo, éste adolece además de falta de memoria histórica. Eso le expone a chocar con una piedra inamovible en el camino a la libertad de Cuba.  Allí fue colocada desde hace décadas, con la anuencia, no quepa duda, del departamento de Estado.

Evidentemente ni en la acción espontánea del pueblo, ni en el liderazgo de una oposición que puede asalariarse, gracias a la vista gorda del gobierno, ni en la acción de organizaciones del exilio dispuestas a torpedearse mutuamente sus respectivos proyectos bajo la línea de flotación, está la solución al problema de Cuba. Tampoco se encuentra en la intervención de unos Estados Unidos mas interesados en impedir el surgimiento de un movimiento armado dentro de la comunidad cubana, que, en frenar la proliferación en ella de agitadores en favor del régimen cubano, ya sean del viejo tipo de Edmundo García o del nuevo, estilo Carlos Lazo. Las posibilidades de un cambio positivo en la isla han de estar en otro lado.

 

Fuentes:

[1] https://youtu.be/QMqVapR9aFc

[1] https://despiertacuba.com/pruebas-de-la-estafa-de-rodiles-a-las-damas-de-blanco/#google_vignette

[1] https://www.youtube.com/watch?v=HUgQlpB1N2E

[1] https://www.youtube.com/watch?v=SLNo22xeYGE

[1] https://www.cubanet.org/noticias/la-habana-activistas-piden-permiso-para-manifestarse-el-20-de-noviembre/

[1] http://razonesdecuba.cu/yunior-garcia-aguilera-el-patriota-preocupado/

[1] https://mcliberacion.org/iniciativas-y-documentos/proyecto-varela/

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Oswaldo_Pay%C3%A1

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Fari%C3%B1as

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Orlando_Zapata

[1] https://www.rubio.senate.gov/public/index.cfm/2021/8/english-espa-ol-rubio-scott-push-amendment-to-provide-internet-to-the-people-of-cuba

[1] https://www.telemundo51.com/noticias/local/senado-de-eeuu-aprueba-enmienda-que-pide-libre-acceso-a-internet-en-cuba/2218969/

[1] http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2021/08/goc-2021-o92-comprimido.pdf

[1] http://misiones.minrex.gob.cu/es/articulo/cuba-actualiza-marco-juridico-sobre-telecomunicaciones-y-tipifica-incidentes-de

[1] https://www.gacetaoficial.gob.cu/sites/default/files/goc-2021-o96.pdf

[1] https://www.youtube.com/c/LaTardeSeMueveEdmundoGarcia/about

[1] https://oncubanews.com/en/cuba-usa/cuban-american-teacher-carlos-lazo-sends-letter-to-trump-asking-for-lifting-of-sanctions-against-cuba/

[1] https://youtu.be/i-6IexAokRU

[1] https://www.youtube.com/channel/UCrza2QT5yFFnz4UzpeR4J0w/about

[1] https://www.youtube.com/watch?v=6RKuzZcCcqc

[1] https://www.youtube.com/watch?v=TRLyeB71RhM

[1] https://www.youtube.com/watch?v=Heo2-b1Lg10

[1] https://www.icrt.gob.cu/el-instituto/

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Chib%C3%A1s

[1] https://www.youtube.com/watch?v=VXTPHZfzpVY

[1] https://www.youtube.com/watch?v=zImnx4yc2aA

[1] https://www.youtube.com/watch?v=W60utU_t1d0

[1] https://www.youtube.com/c/ElmundodeDarwin/videos

[1] https://www.youtube.com/watch?v=ZgR77l_HAUM

[1] https://youtu.be/ZgR77l_HAUM

[1] https://www.youtube.com/watch?v=P8eANPy2Isk

[1] https://www.youtube.com/watch?v=FemkWSaXVK8

[1] https://www.youtube.com/watch?v=Kf8LKIfIOpg

[1] https://www.youtube.com/watch?v=FemkWSaXVK8

Volviendo a la legitimidad del uso de Latinoamérica. A propósito de un debate en“Hispanos contra la leyenda Negra”

28 Ago

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A nadie le quepa duda de que soy un férreo defensor de la hispanidad y por supuesto enemigo de la leyenda negra creada por nuestros enemigos globales para acomplejarnos y separarnos. Pero esto no lo hago desde el fanatismo, sino desde la racionalidad. Es por eso por lo que choco con el fundamentalismo nacionalista que nos separa desde hace 200 años, pero también con algunos activistas del movimiento reunificacionistas por la simpleza y desactualización de sus propuestas. Por ejemplo, la de los que sueñan que la solución está volver al pasado, ya sea el previo al 1898, o más atrás del 1820. Perdiendo de vista que fue el sistema monárquico, bajo la dinastía borbónica, sumado a la lejanía y vulnerabilidad de la metrópolis lo que trajo el desguace del imperio hispano. La reconstrucción deberá ser sobre otras bases, para mi las de una confederación democrática, con centro en donde viven la mayoría de los hispanohablantes. En el hemisferio occidental es decir en las Américas. Mas no es solo ese el motivo de debates, ya en comprobado que hablar de Latinoamérica, despierta cierto escozor, tal vez justificado por la exclusión, de nuestros primos europeos. Lamentablemente en lugar de ir al grano, la arremetida suele ser descompuesta y sin razón, por parte de esos otros “hispanicistas”. Ese es un término recién creado por mí, así que no intente encontrarlo en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Lo uso para diferenciar al activista que reivindica la necesaria reunificación, o al menos alianza, de los territorios de habla hispana, de los “hispanistas” que es como se entiende por lo general, los académicos que estudian la lengua, la cultura y la historia de ese territorio. La propia RAE solo le concede ese sentido cuando define al hispanista como un: “Especialista en la lengua y la cultura hispánicas”, así que aquí se los dejos por si les gusta; seamos “hispanicistas”, es decir luchadores por la reunificación de las Españas. Y busquemos al aliado en el hablante global de otras lenguas romances o latinas, desde el portugués al rumano.

El último encontronazo lo he tenido con varios participantes del foro del grupo en Facebook-“Hispanos contra la leyenda Negra

Yo también estoy contra esa leyenda, pero eso no me impide trazar puentes de amistad con quienes quedan fuera de ella; por eso he escrito: “Si queremos incorporar a nuestros hermanos francoparlantes tenemos que hablar de Latinoamérica”. Aquello ha despertado una olla de grillos entre quienes les da urticaria el término “Latinoamérica” vemos una de mi respuesta que sintetiza las demás, si desea ver el contexto puede deberá hacerse miembro del grupo, pinchando aquí. Se la doy a una persona cuyas iniciales son las siguientes FDCOM.

FDCOM: si en lugar de alterarse, meditara su respuesta no necesitaría decir esas malas palabras que tan poco le honran, le repito lo que ya dije. Los primeros en afrancesarnos fueron nuestros hermanos ibéricos cuando se dejaron colonizar con el borbonanto, aun así, gracias al fundamento católico hemos de reconocer que, tras siglo de pactos de familia borbona y comunidad católica, los franco e hispanos parlantes tenemos mucho más en común que con los angloparlantes. No veo útil, pues, unirnos a los que obedecen al imperio británico descaradamente y no solapadamente como hacen los borbones actuales, esos continúan desintegrando a la madre patria en su coqueteo con los independentistas. Desde el Canadá, al Caribe, llegando a Suramérica, existen pueblos de habla francesa que son nuestros hermanos de historia y religión (de los hombres y mujeres del nuevo mundo), ello justifica hablar de Latinoamérica, como la sección del continente que habla lenguas derivadas del latín. Comunidad a la que usted no pertenece, por su puesto, pero que existe con independencia de lo que usted crea. Ahora si quiere hablar solo de los pueblos que hablan de las latinas, las lenguas originadas en la península Ibérica, entonces hablaremos de Iberoamérica y podemos integrarle a usted, sin necesidad de tantas “Cs”[i]


[i] Aludo a las palabras usada por el forista FDCOM en su comentario hacia mí”: ¿qué coñ* es eso de latinoamérica, letrinoamérica, o cómo caraj* le llamen?.”

El Departamento de Estado y el socialismo autoritario en Cuba (II)

16 Ago

Comentando el video La segunda intervención de EE. UU. en Cuba es poco conocida y muy mal explicada en la escuela cubana.

13 Ago

Tanto el señor mayor que vemos en el video, como el personaje más joven demuestran haber leído algo más de lo que recomendaba la maestra escolar, eso está bien, han encontrado datos y algún que otro entretenido chisme histórico del que no se hablaba en la escuela comunista, hasta ahí el mérito del video.

El defecto radica en que se hace lo mismo que hacen los marxistas, reorganizar la información desde un prisma ideológico para luego persuadir al receptor, en este caso que las ocupaciones (a la que por la fecha que ofrecen, mal denominan intervenciones) no son tan peligrosas.

Esto de hace desde dos visiones reduccionistas de la historia, en el caso del joven desde la mitología nacionalista aprendida en Cuba, que le lleva a la estupefacción cuando se entera de que había más hispano cubanos luchando por la integridad de su patria dentro de España que luchando por un separatismo que al final demostró ser simple pretexto al servicio de Estados Unido, que es lo que pone en evidencia el aludido caso de Filipinas, el cual no se repite en Cuba, no porque Estados Unidos fuera tan poderoso, sino por dos motivos esenciales, uno por que los independentistas estaban comprometidos hasta los tuétanos con los norteamericanos y por qué los patriotas hispano cubano habían quedado totalmente desmoralizados con la traición de la madre patria, quien regala la isla a los n orteamericanos cuando estos solo habían tomado una ciudad de menor importancia como Santiago. Al comenzar el video puse en el chat la cuestión de averiguar qué clase de provincia del ultramar española era Cuba, ahí se explicaba porque la mayoría de sus habitantes no decantaron por una independencia que solo pudo imponerse a sangre y fuego con una intervención de Estados Unidos en la guerra civil que allí se desarrollaba.

En cuanto a la imposibilidad para crear historias alternativas validas, la mejor señal se no da cuando el señor mayor afirmar que un buen presidente para Cuba habría sido el viejo camaján de Orestes Ferrara, cuyo peculio aumentó gracias a la politiquería liberal y que de anarquista terminó como funcionario estatal. Esto por no hablar de su afirmación, en un programa anterior de que a España le convenía perder a Cuba, un país que, si bien terminó desbastado, más que por la guerra, por el plan destructivo de su economía que tenían los independentistas y lo mismo al afirmar que la Enmienda Platt a la Constitución cubana no le convenía a la nación que la impuso, Estados Unidos.

El otro reduccionismo ideológico, típico del que se forma en escuela marxista, se ve en la fijación tipo “negritud” con la que el señor mayor enfoca el tema racial en Cuba, mezclándola con esa lupa de la teoría Qeer, tan propia del llamado marxismo cultural imperante en USA, que busca y exalta la homosexualidad por doquier, al punto que en un programa anterior llegó a convertir a la chulo de Yarini, paradigma de la virilidad cubana, en pareja homosexual de su mejor amigo. Entiendo que para quien ha sido guionistas es un imperativo, pero una cosa es trabajar para las industrias culturales dominadas por las ideologías de género y otra es hacer historia cubana en serio.

La tapa al pomo la pone el conductor cuando desvían la atención sobre la alerta que se da desde el Chat entorno al acto de manipulación histórica, con el tema de la pertinencia o no de entrar en el debate abierto, sin tener en cuenta las posibilidades técnicas del disidente, o utilizándolo para sugerir que se trata de un agente enemigo (algo muy típico del castrismo en que se educó) o que se le tiene miedo, como si en lugar de enfrentarnos a par de aficionados a cierta narrativa histórica, nos las viéramos con dos matones, capaces de llevar la discusión presuntamente intelectual al plano propio de los perdonavidas de dar la cara o no.

Olvidan estos muy leídos youtuberos, que empleo de pseudónimo, no es nada inmoral, ilegal o que engorde, eso sí, su uso ha sido algo muy habitual en la literatura, el arte y en la prensa, y por su puesto en las redes, y más si se trata de un nombre tan “guay”, (al decir de los españoles) como el de Cuba Nuestra (para mi gusto mucho mejor que el de Karlitosmadrid, como es el del canal en cuestión), cuyo usuario es perfectamente identificable para el que esté debatiendo e informando sobre Cuba en las últimas dos décadas. Mas que proteger la identidad, “Cuba Nuestra”, ayuda a despertar la curiosidad en los recién llegados y la necesidad de búsqueda y lecturas en redes. Esto cual no deja de ser un juego divertido y fácil de ganar para el advenedizo. Por otro lado, es verdad que identificarnos con algún tipo de sobrenombre e icono impide que nos tomemos como personales, los ataques injustificados de los que no toleran ser cuestionados, en lo que afirman, como también es el caso.

El problema está en realidad en la incapacidad (muy parecida a la de la historiografía oficial en Cuba) que muestra los dos personajes para estudiar y asumir la historia con objetividad, en la capacidad de no contaminar con una agende política, al estilo marxista, la información que adquieren en la biblioteca.

En cualquier caso, manipular a cara descubierta al seguidor, como hacía el Fidel Castro Ruz, con abrumadora “datología”, para oculta su agenda, es mil veces más grave que usar el alias de tu canal (como inevitablemente ocurre al comunicarte desde éste por un tema de facilidad técnica), mientras se pone el dedo en la llaga de esa misma manipulación, que es el mejor servicio que pude hacerse a la verdad y con ello a Cuba.

Espero que el influenciador más joven aprenda esta lección (he dejado la nota bajo el video y ya respondió), aún le restan años de lectura y reflexión, no diría lo mismo del mayor, quien al parecer ya dio todo lo que podía dar.

El Departamento de Estado y el socialismo autoritario en Cuba (I)

12 Ago

Secretario de estado Antony J. Blinken. Foto oficial del Departamento de Estado, tomada el 9 de febrero de 2021 por Ronny Przysucha. Dominio público.

El Departamento no se entera

El Departamento de Estado de EE. UU. se define a sí mismo como el responsable de dirigir la política exterior del país. Lo hace a través de la diplomacia, la defensa y la asistencia internacional, con el fin de promover los intereses del pueblo estadounidense, su seguridad y prosperidad económica.

En relación con Cuba este departamento tiene un largo historial de errores, confusiones y graves olvidos. No sé si habrán servido para promover los intereses del pueblo norteamericano, pero de lo que no me cabe duda es de que a la larga no les han hecho bien a los cubanos.

Para comenzar, fue gracias a ciertas decisiones[i] de tal sección del poder norteamericano, tomadas durante la guerra civil cubana de 1953-59, que los castristas se hicieron del control de Cuba. Así pudieron dirigirla en corto tiempo al redil soviético. Por supuesto, al cambio de amo, también contribuyeron no pocas culpas nativas.

El Departamento ha vuelto a las andadas, ahora con un comunicado que podría funcionar de cara a las galerías, pero que poco o nada contribuirá a mejorar la situación cubana. El documento fue hecho público el viernes 30 de julio de 2021 y lleva la firma de Antony J. Blinkeniv. Se trata del 71º Secretario de estado de EE. UU., nominado para el cargo por el presidente Biden el 23 de noviembre de 2020; antes de su cuestionado ascenso al poder, confirmado por el Senado de los Estados Unidos el 26 de enero de 2021, para terminar, siendo Blinkeniv juramentado por la vicepresidenta Kamala Harris el día 27 de aquel mes[ii].

En su comunicado, el flamante Blinkeniv, recuerda que el 22 de julio, Estados Unidos ya había impuesto sanciones al jefe del ejército cubano, en referencia al General de Cuerpo de Ejército y Ministro de la FAR Álvaro López Miera. También mencionaba como ya sancionada a la Brigada Nacional Especial del Ministerio del Interior cubano. Aquella fue la respuesta oficial estadounidense a la represión violenta de manifestantes pacíficos desatada el 11 del mismo mes. Ahora, según el comunicado del Secretario de estado, se ampliaría la medida, pero no para los máximos responsables políticos de lo acontecido, mucho menos para la casta familiar, de los Castros, sino para los subalternos de la policía cubana, obligados a obedecer órdenes bajo el peligro de arresto y degradación, como se supo que ocurrió durante los acontecimientos.

Habría que ver cuál es la reacción de los oficiales del cuerpo ante la medida. Aunque se puede presumir que no será muy diferente a la del primer encartado, el General Álvaro López Miera.

Según revelaciones realizadas por el popular influenciador Juan Juan Almeida, en la edición de su programa “Juan Juan al Medio”, emitida el 30 julio de 2021 en YouTube, López Miera parece no tener cuentas bancarias en USA, ni la menor intención de vacacionar en este país. No creo que la situación de ese policía de a pie, que vimos, primero vigilando y luego reprimiendo a las multitudes, el 11 de julio del 2021, sea muy diferente a la del alto mando militar. Así que en ambos casos la sanción puede devenir en agua de borrajas, sino en un estímulo para solidificar la unidad gobierno-policía-ejército en Cuba.

De modo tal que el Departamento de Estado no parece lo más mínimamente interesado en explotar las diferencias que, a juzgar por lo que se revela en el mismo programa de YouTube, ya existen entre la cúpula del Partido y las Fuerzas Armadas. En realidad, como ha recomendado el youtubero cubano del que hablamos, tales contradicciones son las que los norteamericanos deberían atizar, si de verdad están a favor de la democratización de Cuba.

En aquella emisión de “Juan Juan al Medio”, su conductor dio cuenta de lo sucedido en una reunión reciente de la dirigencia isleña. En ella, el “Presidente” Mario Díaz Canel cuestionó la actuación de las fuerzas armadas revolucionarias durante las revueltas del día 11, pasando por alto que había sido él mismo, quien dio la orden de guerra entre cubanos.

El también Primer Secretario del Partido ordenó de paso auditar a 36 unidades militares para ver qué recursos de aquellas se podían usar con el fin de apaciguar al pueblo. O sea que el nuevo emperador, en lugar de levantar trabas a las fuerzas productivas y poner coto a las corruptelas de la burocracia, que tanto daño hacen a la economía, estaba proponiendo, la vía fácil de quitarle parte del arroz a los samuráis que sostienen su trono y tranquilizar con el alimento a los campesinos alborotados. Naturalmente aquello no debió haberle gustado mucho al Shogun presente en el encuentro, el Ministro de las FAR.

Así mismo, el político exigió información, como líder partidista, sobre el misterio del aumento de rusos llegados a Cuba en tiempos de pandemia. Causas que, según el propio Díaz Canel, parecían estar siendo escondidas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Todo aquello agotó la paciencia del General López Miera.

De acuerdo con la infidencia leída por Almeida en su programa, la respuesta de Álvaro López Miera fue la de aclarar a los presentes porqué las medidas norteamericanas le importaban un comino, asegurándoles que quienes le fastidiaban eran los mismos presentes y que no permitiría la auditoría de las unidades bajo su mando.

En ese momento el doctor Roberto Morales Ojeda intentó tranquilizar al militar. Lo hizo aludiendo a los lazos de compañerismo que unían a los presentes. Hay que decir que desde el 20 de abril de 2021 y a propuesta de Miguel Díaz Canel Bermúdez, Morales Ojeda ocupa el puesto de secretario de Organización y Política de Cuadros en el secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Pero, según el influenciador, ni sus conocimientos médicos, ni sus habilidades como político, le sirvieron para aplacar al veterano militar; logró todo lo contrario.

López Miera, hizo entonces referencia a informes de la contrainteligencia militar, sobre el modo en que el Partido Comunista de Cuba está acabando con lo poco que tienen las empresas de la isla. Esto le sirvió para recomendarle al Partido que fuera este mismo el objeto de la auditoría y que entregara los recursos del pueblo de los que se había apropiado.

Así mismo Miera habría informado de la presencia de 170 mil enfermos mentales sin ningún tipo de contención química, de la desnutrición de la población penal, de que las cárceles estaban repletas y superadas en un 40 por ciento de su capacidad, que los reclusos estaban durmiendo en los baños y en las escaleras, a la vez que se quejaba de que todavía quisieran seguir metiendo más gente presa.

De igual modo el militar arremetió contra la seguridad cibernética por estar en manos de un “comemierda”; Almeida piensa que se refiere al hijo de Raúl Castro, Alejandro Castro Espín.

Las últimas palabras del Ministro fueron, según la fuente, que: “Mi jefe fue y será Fidel Castro”[iii].

Como sabemos, aquel Castro lleva algunos años muerto, lo que significa que el actual Ministro de las Fuerzas Armadas, como dicen los cubanos, “anda suelto y sin vacunar”, es decir; sin un comandante en jefe que lo controle. Si esto no es un amago de insubordinación, que baje Dios y lo vea.

De cualquier modo, podríamos coincidir con Juan Juan en que el General López Miera ha dado una auténtica señal de autonomía. Mientras no se demuestre la falsedad de esas palabras suyas, de las que Almeida se ha hecho eco, ellas podrían ser consideradas como indicio de que en las altas esferas de las FAR, o al menos en un sector, aún existe cierto grado, si no de pundonor, al menos sí de conciencia y responsabilidad con respecto al estado y destino de la nación.

Al mismo tiempo hay que tener en cuenta el rol de contrapoder que puede jugar la Inteligencia Militar cubana, bajo el mando directo del Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Ya en 1989, fue ella la que, bajo el mando del hoy jubilado, Raúl Castro, se encargó de intervenir, sorpresivamente, al Ministerio del Interior, arrestando y sustituyendo a gran parte de sus funcionarios. Entre ellos al propio Ministro, el General de División José Abrantes Fernández, sancionado entonces a 20 años de cárcel, y fallecido estando en prisión, el 21 de enero de 1991[iv]. Se trataba, como alguien ya lo ha dicho, de una suerte de autogolpe infringido a sí mismo por el castrismo. El fin era el de impedir una perestroika a la cubana, neutralizando a tiempo a los sectores identificados con los cambios que tenían lugar en esos momentos dentro de la URSS.

Algo parecido, aunque en menor escala y con otro sentido político, habría ocurrido recientemente. Según reveló semanas atrás Juan Juan Almeida en su programa, miembros de esa misma contra inteligencia, entonces bajo el mando del hoy ex Ministro de las FAR, Leopoldo Cintra Frías, intervinieron inesperadamente el tenebroso cuartel de Villa Marista, antigua escuela católica transformada en centro de interrogatorios de la Seguridad del Estado. Lo hicieron requisando sus computadoras en busca de pruebas que incriminasen en casos de corrupción al también General Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, ex yerno de Raúl Castro, miembro del Buró Político del Partido Comunista, y dirigente del Grupo Empresarial de las FAR (GAESA).

Por fortuna para el poderoso personaje, su exsuegro Raúl Castro, habría intervenido a tiempo, al sustituir repentinamente al General Cintra-Frías, por su conmilitón Álvarez Miera. De tal modo el problema quedaba en familia, nunca mejor dicho.

Sin embargo, dado los rumores sobre el grave estado de salud en que se encuentra Raúl Castro, incluso sobre su posible fallecimiento, en los momentos en que se escribe esta nota, puede que la historia no se repita y que el nuevo jefe de la contrainteligencia militar cubana, con la delicada información que ya obra en su poder, esté en condiciones de continuar la actividad sanadora de su antecesor, e incluso de ir mucho más allá.

Por ese motivo, las autoridades norteamericanas, en lugar de sancionar, o atar las manos al actual Ministro de las FAR, deberían dejarle en paz, garantizándole públicamente que, en caso de un pronunciamiento de su parte, no hará contra Cuba, una operación del tipo “Furia Urgente”[v]. Es decir que no repetirá contra la isla una invasión conjunta con fuerzas de excolonias británicas de la zona, como la que tuvo lugar el 25 de octubre de 1983, contra Granada, a los pocos días de que su dictador y discípulo de Fidel Castro, Maurice Rupert Bishop, fuera depuesto por un sector disidente de su propio partido; Nueva Joya .

Esta sería la mejor manera en que Estados Unidos podría estimular al ejército de Cuba a tomar partido por la liberación de su pueblo de la casta que lo domina. En este sentido la propuesta, alternativa a una intervención norteamericana directa, que suele hacer el hijo disidente del Comandante Juan Almeida, en sus videos; la de que el gobierno norteamericano saque a pasear sus naves de guerra en torno a la isla de manera ostentatoria, me parecen más bien contraproducentes. Solamente servirían para enquistar la situación, permitiendo a la dictadura airear, una vez más, las desgastadas banderas del nacionalismo y del antimperialismo, esas que tanto gustan a sus aliados continentales, e incluso, aunque resulte paradójico, a los que tiene dentro del propio “establecimiento” en Estados Unidos.

Continúa

Referencias digitales

[i] https://soberaniaoccidental.wordpress.com/2014/10/14/fidel-castro-y-el-apoyo-de-estados-unidos-en-la-revolucion-cubana/

[ii] https://www.state.gov/biographies/antony-j-blinken/

[iii] https://youtu.be/NtlluXmv0Vo

[iv] https://www.radiotelevisionmarti.com/a/sombra-abrantes-minint-far-raul-castro-cuba/137695.html

[v] https://history.army.mil/html/books/grenada/urgent_fury.pdf

Lecciones de una revuelta popular

17 Jul

Por Carlos Manuel Estefanía

La prensa oficial frente a la revuelta

El pasado 9 de julio, desde La Habana, pero no en los medios oficiales, se difundía la macabra noticia, de que una persona enloquecida y armada con un cuchillo, hería a otras 6, de las cuales 4 morían. El homicida, tras incendiar su casa se lanzaba por un balcón reventándose “como una frutabomba,” al decir de un testigo. En total. 5 muertos y dos heridos era lo que dejaba el triste suceso. Parecía el anticipo de lo que pasaría poco después en toda la isla. Como si el diablo se hubiese escapado en ella:

Desde el pasado 11 de julio y durante varios días hemos estado viendo terribles escenas grabadas en Cuba. En ella se muestra la despiadada represión desatada por el régimen de Miguel Mario Díaz Canel, a partir del mismo 11 de julio de 2021. Ocurrió de pronto, cuando los manifestantes pacíficos que por varias horas estuvieron desfilando por las calles del país, se vieron atacados sin contemplaciones, por quienes hasta el momento les observaban, vigilantes de que se mantuvieran dentro del cumplimento de la ley.

En este bautizo de fuego totalitario recibido por los milenials cubanos, esos que ni siquiera conocieron las rudezas de las escuelas en el campo, participaron por igual fuerzas policíacas, militares y paramilitares que se dieron gusto dando patadas y puñetazos contra personas indefensas y aisladas; ellos, los gubernamentalistas, en grupos, apaleando, apedreando, y hasta baleando a la multitud que en su mayoría protestaba pacíficamente. Sin embargo, a diferencia de lo que había ocurrido con el “loco” del día nueve, “sólo hubo un muerto”.

Esa era la minúscula cifra de la que se habían hecho eco los medios del mundo, tanto los amigos del régimen como los supuestamente imparciales. La fuente era una nota informativa del Ministerio del Interior cubano publicada en la prensa oficialista:

. “…En horas de la tarde del 12 de julio de 2021, grupos organizados de elementos antisociales y delincuenciales en el consejo popular Güinera, municipio de Arroyo Naranjo, alteraron el orden e intentaron dirigirse hacia la Estación de la Policía Nacional Revolucionaria del territorio, con el objetivo de agredir a sus efectivos y dañar la instalación.

Los manifestantes, a su paso, fueron interceptados por fuerzas del Ministerio del Interior y la población, y en su intento por evadir la actuación, vandalizaron viviendas, incendiaron contenedores y afectaron el tendido eléctrico; al propio tiempo que agredieron con armas blancas, piedras y objetos contundentes a los agentes y civiles en el lugar.

En el enfrentamiento, varios ciudadanos fueron detenidos, y otros resultaron lesionados, incluyendo agentes de la autoridad.

Entre los participantes en los disturbios, resultó fallecido el ciudadano Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años, residente en el propio municipio y con antecedentes por desacato, hurto y alteración del orden, por lo cual cumplió sanción…”

Esa es la tónica del enfoque informativo oficial; ignorar todos los atropellos cometidos por el estado contra la población civil, focalizarse en los pocos casos de vandalismo que se dieron, ya fuera por sus agentes dentro de los que protestaban (vieja técnica que utiliza la policía de cualquier parte del mundo), ya como respuesta o aprovechando el caos generado con la carga de las fuerzas represoras, por parte de algunos marginales o simplemente gente necesitada.

Por ejemplo, en el artículo publicado por el “filósofo” Enrique Ubieta Gómez, el 15 de julio en Granma, titulado “¿Reclamar o pisotear derechos?, a quienes el pensador oficialista trata como héroes no son a los ciudadanos de Cárdenas, que intentaron tomar la sede municipal del Partido, el domingo 11, sino a sus funcionarios y empleados que resistieron el asalto. Lo hacía reconociendo que los atacantes eran más, o sea que eran más los pobladores dispuestos a tomar el local que aquellos que querrían defenderlo.

Se trata de un hecho trascendente, si se tiene en cuenta que no es la primera vez que ocurre una revuelta popular contra el castrismo en ese lugar. Un amigo militar me contaba hace tiempo que, durante las escaseces de los años sesenta, se dio en Cárdenas un tremendo cacerolazo por el que hubo que movilizar las fuerzas armadas. El poblado, además de ser la cuna de José Antonio Echeverría, mártir estudiantil católico en la lucha contra Batista, es conocido como:” Ciudad Bandera”. El título hace alusión al desembarco ocurrido el  19 de mayo de 1850, de un grupo de mercenarios, bajo el mando del filibustero masón, de origen  venezolano y ex oficial español,  Narciso López . La expedición fletada en Estados Unidos traía la misión de separar a Cuba de España para integrarla como un estado más a la Unión norteamericana.

La operación fracasó, pero su bandera sería tomada en la Asamblea de Guáimaro del 10 de abril de 1869 como enseña nacional de Cuba, muestra del fervor anexionista que allí se respiraba. Lo interesante es que esa misma bandera plantada en Cárdenas, por un extranjero, se mantiene hasta hoy como la cubana, como si nadie, incluso en ese gobierno supuestamente marxista y antimperialista, conociera su verdadero origen o el significado masónico de su simbología

Por supuesto a ningún órgano de prensa nacional, ni siquiera extranjero, se le ocurre verificar que tanta violencia solo trajera por resultado un solo muerto. Mucho menos formar revuelo con los desaparecidos o exigiendo la libertad inmediata de los más de 400 presos reconocidos que dejaron las protestas, como se formaba cuando estos tenían lugar bajo los regímenes militares en cualquier otro sitio de Iberoamérica.

Menos contrastarán el llamado posteriores dados por Díaz Canel con una expresión propia de un monje benedictino, para que;” el odio no se apropie del alma cubana, que es de bondad”, con sus órdenes dadas, al principio de las manifestaciones, para que todos los comunistas a salieran a las calles y enfrentar lo que él llamó provocaciones. Una apelación en términos castrenses que se tradujo en violencia desproporcionada contra un pueblo desarmado, que pedía libertad.

 Una violencia que el mismo Diaz-Canel, escoltado por el resto del gobierno avalaba cuando decía las siguientes palabras ante la televisión cubana:

“…estamos dispuestos a todos y estaremos en las calles combatiendo y sabemos que se están gestando incidente de este tipo sabemos que en estos momentos hay masas revolucionarias en las calles de la Habana también enfrentando a elementos contrarrevolucionarios”

 Ya sabemos no se trató de un enfrentamiento verbal o de consignas, ni siquiera una pelea en igualdad de condiciones a pancartazos, como se ve en cualquier país latinoamericano cuando chocan los miembros de diferentes partidos. Fue un acto puramente ilegal y abusivo, donde las autoridades compartieron el monopolio de la violencia con el sector gubernamentalista de la ciudadanía.

La no injerencia extranjera

Mientras no se identifique algún otro ente organizador, habrá que convenir en que el sujeto de esta revuelta ha sido el pueblo cubano, demostrando con su acción la incapacidad para liderarlo, tanto por parte de la oposición interna, particularmente el sector financiado desde el exterior, con anuencia del régimen que, a fin de corromperlo deja que se violen abiertamente sus propias leyes, como del aparato político del exilio, en particular el que se inserta dentro del estado norteamericano.

Ha quedado claro la falsedad de ese viene el lobo, de la intervención extranjera con el que el régimen asusta a la población para que no proteste y se mantenga unida bajo su égida, en nombre. defender una dudosa soberanía nacional.

Ni a los Estados Unidos, ni a la OEA, le importó o le importará la represión en Cuba, como tampoco le ha importado la que sufre Nicaragua o Venezuela por regímenes inspirados desde nuestra isla. En resumen, los cubanos están solos y como tal deben actuar.

En cuanto a esa “soberanía”, de la que hablan los valedores del régimen en el exterior, conviene recordar que es completamente falsa.

Al margen de su retórica de independencia, la revolución cubana es pionera en el sometimiento al nuevo orden mundial, de ahí su “inexplicable” intocabilidad en cualquier foro internacional y la cantidad de admiradores y amigos que le aparecen por todos lados y no solamente en pueblos desinformados o analfabetos o en círculos de izquierda.

El régimen cubano se ha dedicado desde su nacimiento en 1959, a la tarea de destruir nuestra agricultura y pesca, ha desindustrializado al país y reducido su población. La Revolución es una adelantada en aplicación de las sugerencias neomaltusianas del Club de Roma, las mismas que hoy parecen seguir todos los países de nuestro hemisferio.

COVID 19: un arma de la Revolución

Tras un breve desencuentro inicial con respecto al resto de occidente Cuba y México se convirtieron por unos días en territorios libres del pánico coronovirista en las Américas. Pero la isla ya hace meses descubrió las ventajas, sobre todo de control político, que le ofrece el sumarse al Pandemismo global. Así, como muestra de su docilidad al globalismo, una más, se ha entregado con pasión inigualable al hiper cuestionado protocolo pandemista recomendado por la OMS e incluso haciendo aportes de su propia cosecha y no precisamente para bien de los cubanos.

El sometimiento es tal que el gobierno ha decidido mantener el encierro y el bozal cuando otros países comienzan a desarmar el aparataje de la dictadura sanitaria.

Esta, como demuestra el caso sueco, si bien resulta innecesaria para reducir los contagios y fallecimientos provocados por el COVID19, sí se ha convertido en un elemento de control y autocontrol político indiscutible, aceptado incluso por personas más o menos cultivadas. Por ejemplo, las que ahora se enteran en España de la inconstitucionalidad del arresto domiciliario que sufrieron durante meses. No lo han sabido por educación cívica o siquiera sentido común elemental, sino por lo que tardíamente, tras la muerte de miles de ancianos en soledad, les dice un tribunal. Así está el llamado mundo democrático, qué dejaremos para el dictatorial al que Cuba pertenece.

El mismo error de aceptación del confinamiento como “panacea universal” ha sido inducido en la mente de los cubanos. Ahí tenemos el caso de Silvio Rodríguez, cuando le escribe a uno de los lectores de su Blog, Segunda cita (donde no logro encontrar otras declaraciones comprometedoras que se le atribuyen en estos días)- lo siguiente: 16 de julio de 2021, 16:44:

Sin ironía, en serio: ¿Cómo podría el gobierno escuchar ahora a todo el mundo, con Miami dando instrucciones para alzamientos en todo el país, con la COVID, con los planes económicos a medias, etc., etc.…? Sinceramente ¿cómo se podría? ¿Alguien ha pensado en eso? ¿Hay un plan, una propuesta?  

Ya no le basta al autor de fusil contra fusil, un canto a la exportación de la violencia allí donde los haya, con ese viejo plattismo (dependencia de Estados Unidos) por carambola, por el cual se culpa a lo que se haga en Miami, de que el gobierno en Cuba no escuche a su pueblo.

Ahora hay que sumar a la COVID, que por paralizar en la “búsqueda de propuestas”, paraliza también el entendimiento de un cineasta casi disidente como es Eduardo del Llano. El escritor y guionista parece estar más preocupado por la cantidad de potenciales contagiados de coronavirus que traerán las protestas de su pueblo, que por las medidas tomadas por el gobierno para reprimirlo.

Me gustaría conocer que dirá desde Eduardo, desde España, sobre la falta de distanciamiento social en la megamarcha organizada por Diaz-Canel este17 de julio, a fin de borrar la imagen de los disturbios. El acto multitudinario que tuvo lugar en el corazón de La Habana con la presencia de Raúl Castro, con actividades simultáneamente en todas las provincias del país, en defensa de “la Revolución y el Socialismo”

Veremos que dice cuando el gobierno decrete el fin del coronavirus. Es lo que ya está pasando paulatinamente y si mucha lógica científica en otros países. Por lo visto ya cumplieron con lo previsto por los organizadores de la plandemia, si no es que fuero empujado por las revueltas anti-régimen pandemistas de todo el mundo, entre las cuales, también hay que incluir la recién protagonizada por nuestro pueblo.

Por lo menos el antiguo integrante del grupo creativo “Nos y otros”, cuestiona la posición de Díaz Canel y no coparte sus tesis de que es la manipulación la que mueve a los manifestantes. Eso sí, el realizador de Monte Rouge considera idiotas a las multitudes que salieron a protestar, como hace con quien no comulgue con su secta, el típico fundamentalista coronoviroso.

Aun así, se le puede perdonar, a Eduardo ese pequeño detalle de mal gusto, que en definitiva lo separa y salva de la abyección en la que cae la poeta Nancy Morejón.

Aquella, en sus declaraciones ofrecidas al Ministerio de Cultura, publicada el13 de julio de 2021, vuele a aludir a la pandemia, pero no con el pánico de Eduardo del Llano, sino como una metáfora que le permite reducirlo todo a una expresión del diferendo entre Cuba y Estados Unidos. Es la misma lectura gubernamental, la cual parece clamar con más fuerza que cualquier exiliado por el intervencionismo extranjero como forma de justificar su inmoralidad. Es desde esa misma posición que Premio Nacional de Literatura, en clara alusión a las protestas, no a su aplastamiento afirma frente a las cámaras de un Ministerio, que no ha sabido representar ni defender a los creadores cuando se los lleva la policía:

“Estos hechos de ayer inaceptables condenables en todo sentido esos hechos de ayer forman parte de una vida pandemia tan terrible como esta que nos azota que es la del imperio que trata de devorar nos, de devorar nuestro mar nuestro cielo y lo más importante nuestra cabeza y nuestro corazón.”

Pocas veces se le ha sacado sacó tanto partido a la existencia de un vecino “tan poderoso”.

Alguien que se las arregla para beber de ambos discursos, el del arrogante y tibio del Llano y el de la apocalíptica Morejón, es el también escritor Leonardo Padura, quien escribe lo siguiente en su artículo Cuba: “Un grito desesperado”;

“Parece muy posible que todo lo ocurrido en Cuba a partir del pasado domingo 11 de julio lo hayan alentado un número mayor o menor de personas opuestas al sistema, pagadas incluso algunas de ellas, con intenciones de desestabilizar el país y provocar una situación de caos e inseguridad. También es cierto que luego, como suele suceder en estos eventos, ocurrieron oportunistas y lamentables actos de vandalismo. Pero pienso que ni una ni otra evidencia le quitan un ápice de razón al alarido que hemos escuchado. Un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas.

A ese reclamo desesperado, las autoridades cubanas no deberían responder con las habituales consignas, repetidas durante años, y con las respuestas que esas autoridades quieren escuchar. Ni siquiera con explicaciones, por convincentes y necesarias que sean. Lo que se impone son las soluciones que muchos ciudadanos esperan o reclaman…Creo que nadie con un mínimo de sentimiento de pertenencia, con un sentido de la soberanía, con una responsabilidad cívica puede querer (ni siquiera creer) que la solución de esos problemas venga de cualquier tipo de intervención extranjera, mucho menos de carácter militar, como han llegado a pedir algunos, y que, también es cierto, representa una amenaza que no deja de ser un escenario posible.”

Está muy bien que Padura opine sobre lo que pasa en la isla donde escribe, pero debe hacerlo con mayor especificidad, posicionándose claramente frente a una represión, que va más allá de la consigna y que describe en términos vagos con estos términos:

“Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos. Y ya se sabe que la violencia puede ser no solo física”

Padura distrae la atención de lo principal, incluso de esa violencia a la que pone un curita con aquello de; “ya se sabe que la violencia puede ser no solo física” lo cual parece más bien el alegato ante un tribunal dirimiendo un caso de pelea doméstica, que lo que acaba de pasar en toda Cuba.  El escritor expresa su opinión sin ir al grano, la podredumbre radical de sistema y lo hace aludiendo a elementos reales, aunque secundarios, como, por ejemplo, al embargo y a los agentes pagados como posible elemento detonador del estallido.

Y aun cuando reconozca la honestidad de muchos indignados, el autor de “El hombre que amaba los perros”, un auténtico tratado antiestalinista, nos distrae cundo le dedica tantos renglones a alertarnos contra los que piden una intervención norteamericana.

Él sabe bien que por mucho que se solicita esa invasión nunca ocurrirá. Es lo que ha confirmado a la Voz de América el senador demócrata Bob Menéndez presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado cuando afirmó:

 “No vamos a tener una intervención militar en Cuba. No lo ha hecho ninguna administración, ni republicana ni los más anticomunistas…eso es lo que quieren los fidelistas”.

Es bueno aclarar los motivos por lo que, en esto de la intervención militar de Estados Unidos en Cuba, tanto norteamericanos como cubanos, al menos una buena parte de ellos están escarmentados. Los primeros porque saben que no terminan solucionando nada y todo se convierte en la historia de nunca acabar. Los segundos; porque han aprendido de su historia que lo que los norteamericanos dejan, no es mejor que lo que se llevan. Esto lo conoce muy bien un hombre cultivado y actualizada como Padura, que sale y entra en Cuba cuando quiere.

Artistas se posicionados junto al pueblo

Pero el verdadero aquilatamiento moral de la posición asumida por Padura compañía ocurre cuando se contrastan sus declaraciones con la destacados músicos, como Leo Brouwer, quien escribió en su muro de Facebook:

” ¡Que dolor, que tristeza que se llegue al abuso del poder! Nunca imaginé que las fuerzas del orden en Cuba fuesen a agredir a gente común y pacífica como somos los cubanos. Cuando el cubano protesta, no cabe duda de que la política o, mejor dicho, el poder político y militar se ha extralimitado “

Por su parte el sonero Adalberto Álvarez no se quedó atrás del afamado guitarrista dejando claro también que se encontraba “del lado del pueblo” y que no guardaría silencio ante todo lo que estaba ocurriendo en estos momentos en su país.

A estas voces habría que agregar la de otros artistas e intelectuales que supieron definirse del lado de su gente: Chucho Valdés, Leoni Torres, Yulier Cruz, Yomil Hidalgo, Dianelys Alfonso Cartaya (“La Diosa) Lo hicieron bajo el riesgo de terminar como el poeta Javier L. Mora quien tras renunciar públicamente a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en protesta por lo acontecido, terminó arrestado por la policía holguinera.

Modelo en crisis

El primer paradigma puesto en crisis con la revuelta y sus resultados es el que afirmaba lo “conveniente” de impulsar al país a su norcoreización por presión económica y aislamiento internacional. Es decir, estimulando el regreso del castrismo a su estadio más ortodoxo; el de la cerrazón más absoluta establecida entre 1968 y 1975. En teoría esto provocaría un estallido social, que traería la liberación. El estallido lo acabamos de ver, la libertad sigue brillando por su ausencia.

El exilio más numeroso y cercano, el de Miami, tampoco logró hacer mucho. Es tan respetuoso de las leyes que no se atrevió a materializar la flota anunciada, no para llevarle armas al pueblo masacrado, sino para protestar en aguas internacionales. Eso sí para molestar a la población multiplicándoles aliados locales al castrismo no encontró nada mejor que formar un tranque el Palmeto, bien lejos del Downtown de Miami, o salir a dar gritos hasta que Biden interviniera en Cuba. Una medida vetada por todos los gobiernos norteamericanos desde abril de 1961, cuando dejaron en la estacada a los expedicionarios de Cochinos. Prefieren empantanarse en Vietnam, Somalia, Irak o Afganistán, pero no en Cuba teniéndola tan a mano, por lo que ya hemos mencionado y posiblemente otras razones que algún día se sabrán y no creo que sean y no crep que sea evitar las víctimas de la población civil que toda intervención de EUA deja allí donde tiene lugar allí donde le conviene.

En el caso de que el  llamado parón impulsado por el Youtubero cubano Alex Otaola y quienes le imitan, hubiera tenido éxito, sobre todo en el aspecto de no enviar recargas a los teléfonos de los cubanos en la isla por sus familiares en el extranjero, no nos habríamos enterado de lo que ocurrió en Cuba, ni el mundo no habría conocido del coraje de su pueblo y de las barbaridades de la que es capaz su gobierno.

Si los cubanos no tuvieran esos teléfonos cargados, difícilmente se habrían movilizado tantos y al mismo tiempo en lugares tan lejanos entre sí. Posiblemente las protestas no habrían tenido la tamaña magnitud que las caracterizó. Ellas se habrían reducido algún pueblo, sin incendiar la isla entera. Si pasó lo que pasó, esto fue gracias a las imágenes transmitidas de teléfono en teléfono donde en el inicio se veían multitudes protestando ante la pasividad de la policía, recordemos que la brutalidad se desata tardíamente cuando ya la protesta alcanza toda la isla. En este sentido apoyar un internet libre para los cubanos es una buena iniciativa, garantizando por supuesto que todos los cubanos tengan un teléfono con cámara. Si un día por voluntad propia y a causa exclusiva de sus desavenencias con el gobierno el pueblo vuelve a salir a las calles, no solo podrá organizarse mejor, sino mostrar, una vez más la represión que se ejerza contra él.

Aun así, ha quedado demostrada la histórica impotencia de unas masas actúa antes de tiempo y que, sin crisis en la cumbre del poder, que jamás en su vida podrán echado a andar. Podemos echarle en cara todos los crímenes que queramos a Lenin, reconocer su demagogia e inconsecuencias filosóficas, pero si algo sabía el líder bolchevique para bien o para mal es como desencadenar un cambio social, para el cual no es suficiente que “los de abajo no quieran” vivir como antes, sino que se requiere también que se dé una situación en la que “los de arriba no puedan” vivir como hasta entonces”. Estas claro que ya los cubanos no quieren vivir como lo hacen, pero quienes los mandan aún si pueden hacerlo. Pero por simple ley de entropía esto no será eterno.

En el programa “A fondo”, de la emisión en español, del canal alemán televisivo DW, analizó las protestas en Cuba, allí uno de los panelistas, el periodista independiente especializado en América latina Hinnerk Berlekamp recordaba que la República Democrática Alemana se liberó el día que el pueblo dejo de querer irse para el oeste sino gritó “nosotros nos quedamos”:

Y algo similar piensa el Youtubero Juan Juan Almeida cuando, en uno de sus programas más recientes, antes de las protestas, hacía un llamado para que los cubanos desataran una huelga general, aprovechando cierta crisis de mando que él percibía en el país. Para demostrar la fuerza del ciudadano, recordaba a sus seguidores en redes, que los países bálticos pertenecientes a la URSS se liberaron de ella gracias a una cadena humana, que hicieron los lugareños.

Sin desconocer el sacrificio de los pueblos del oriente de Europa, ha de reconocerse que el comunismo nunca se tumbó desde la base, o al menos solo desde ella. Como cualquier otro régimen autoritario, ese sistema se vino abajo por la presión de una fuerza exterior, que no existe en realidad para el caso Cuba, capaz de amortiguar el efecto del embargo americano con sus relaciones con grandes potencias como China y Rusia- o como resultado de sus contradicciones internas, y por supuesto por la expresión de las mimas al nivel de la jerarquía.

En lo referente a la soviética una parte de ella entendió que le era más conveniente, privatizar la propiedad colectiva que tenía sobre los pueblos soviéticos y sus medios de producción. Así la “dacha” (casa de campo) que usufructuaba, ya sería en todo sentido suya y no propiedad del estado, y lo mismo pasaría con los dineros salidos de la prevaricación que ahora, sin ocultarlos tanto, le sería más fácil lavar. De modo tal que el socialismo real, como suele decirse un poco en broma y un poco en serio, terminó convertido en un período de tránsito del capitalismo al capitalismo. En este cambio la más beneficiada fue la parte de la nomenclatura que resultó vencedora dentro de sus eternas peleas, repartiéndose empresas privadas y el mando en el nuevo estado “democrático”.  Un estado que en nostalgia permanente no ha dejado de apoyar y defender al cubano, más en estos días cuando se le ha desprestigiado tanto.

De cualquier modo, esa es la lógica del sistema. Lo mismo que pasó en Europa, tarde o temprano, también ocurrirá en Cuba.  Lo único inteligente que se puede hacer es catalizar el proceso, identificar los factores internos de su movimiento y favorecerlos. En cierto sentido es lo que hace el propio Juan Juan Almeida cuando revela en su programa las rencillas internas de la élite, lo que equivale a echar leña al fuego del conflicto que podría hacer estallar “la revolución de palacio”.

Conclusiones

Decía el propio Fidel Castro en su alegato al ser procesado tras asaltar al cuartel Moncada, que cuando los pueblos luchan por su libertad “les tiran piedras a los aviones y viran los tanques boca arriba”. La frase suena bonita, pero está vacía de contenido, más cuando la dice un aspirante a dictador.

Aunque los tanques amenazaron con entrar en Matanzas, lo que hemos visto en pantalla, bocarriba ha sido una “fiana” (cubanismo para referirse un coche de la policía) y jóvenes tirando piedras no a los aviones, sino a unos policías que aún no había recibido la orden de dispar., Para el caso es lo mismo, es un pueblo luchando por una la libertad que sigue igual de lejana.

Acabamos de aprender lo que ocurre cuando un pueblo desarmado, se lanza a protestar por hambre y desesperación contra un estado brutal, que cuenta con todos los recursos para reprimirlo, que domina la prensa nacional y extrajera, para desinformar. En pocos días, cuando la gesta de los cubanos deje de vender, no se hablará más de ella.  Y aunque nos emocione y confirme lo que decirnos de la inhumanidad del régimen contra el pueblo cubanos. No resulta ético apelar una vez más a su martirologio, mucho menos inducirlo, pues nos convertiríamos en responsable indirectos del mismo, al margen de lo que consigamos.

Por si fuera poco, ese mismo gobierno que mató, impunemente, llena todos los requisitos que pide la ONU, para dar su aval. Es por eso por lo que cada año se reúnen las Naciones Unidas para condenar, de manera casi unánime el embargo norteamericano, pero nunca hace otro tanto contra el bloqueo interno ejercido por el Estado cubano.  Estamos pues como ovejas entre lobos, solo nos resta ser astutos como serpientes. Habrá que encontrar otro camino hacia la libertad de Cuba. Una vía en solitario que no pase por la amputación de la parte sana su cuerpo que es su pueblo, sino por la cura inteligente de esa suerte Toxoplasma gondii, alojado en su cerebro. Tendremos que seguir estudiando casos similares, pensando y experimentando hasta encontrar la medicina exacta, el remedio que provoque la autoeliminación de ese parasito letal que tiene la patria por gobierno.

Verano caliente en Cuba: ¿Cuál será la cosa en sí?

12 Jul

El pueblo de Cuba tiene razones suficientes para lanzarse a la calle. No sólo porque lleve más de 60 años bajo una férrea dictadura, sino también porque en los últimos tiempos, además de los excesos de la represión social justificada con el coronavirus, el Gobierno parece hacer todo lo posible para incomodarlo aún más de lo necesario, como si fuera un animal enjaulado al sádicamente se le molesta con un palo.

El régimen le ha quitado al ciudadano, por ejemplo, el acceso a la moneda dura, haciéndose de cuanto dólar entra en Cuba. Les ha cerrado negocios, perseguido fiestas, encuentros religiosos o deportivos y prácticamente incomunicado con los parientes que le visitaban del extranjero, creándoles a estos últimos situaciones caras e incómodas cuando viajan a la isla. Ha reprimido, sin contemplaciones, a los revendedores de productos que solamente a través de inhumanas colas pueden adquirir en sus mal abastecidos mercados.

En otras palabras, ha creado una situación que justificaría de por sí las altas cifras de contagios de Covid19 que el propio gobierno difunde. Digo, en el caso de que tales números sean ciertos y no una maniobra para sensibilizar a la comunidad internacional y luego pedir ayudas que nadie sabe a dónde irán a parar.

Es por lo anterior que no debería extrañar lo ocurrido este 11 de julio de 2021 cuando miles de cubanos salieron a las calles, a lo largo de su país, a protestar contra la situación imperante.

Los youtuberos del exilio se entusiasmaron con la situación, creyendo que, por fin, se había iniciado la revolución contra la revolución. Es como si fuera verdad el mito de que los pueblos hacen su historia. El hecho triste y comprobado es que las grandes transformaciones históricas son el resultado de conflictos y rupturas dentro de las élites, más que el resultado de protestas sociales. Aquellas triunfan solamente cuando quienes deben controlarlas deciden no reprimirlas.

Si miramos en detalle los vídeos, nos percatamos de que algo raro está pasando para ser un “estallido social” sin más ni más, por muy predecible que fuera en Cuba.

En general se ve demasiado orden en los manifestantes, quienes por general avanzan patrullados por una policía en la mayoría de los casos “contemplativa”.

Esto no tuvo lugar durante el famoso maleconazo de 1994. Aquello si fue sin dudas una verdadera revuelta popular, marcada por la violencia, el lanzamiento de piedras y la puesta en marcha de los mecanismos de contención y autor represión popular que el régimen tiene montado desde que nació.

Alguien ha gritado abajo los Castros, pero ha sido la norma. En cambio, se ha visto muchas más consignas antigubernamentales, centrada más en la figura de Díaz Canel que en la de la familia que, como todos los cubanos saben, en realidad detentan el poder.

 Lo que se repite es una parte del estribillo del famoso rap de Al2 y Silvito El Libre

“Diazka”. Ese que reza: “cuando yo diga Díaz Canel ustedes dicen singao (sodomizado)”:

Sin embargo, ninguno de los que protesta parece recordar las canciones del rockero, también opositor, Gorki Ávila, tituladas:” El General” y “El Comandante”, en clara alusión a Raúl (quien sin duda alguna y pese a su avanzada edad sigue teniendo la última palabra en Cuba) y a su hermano Fidel Castro, cuyo nombre evocan permanentemente los comunistas como legitimador de su poder en las calles cubanas.

Así avanzaban las multitudes de inconformes, en pueblos y ciudades, tranquilamente sin vandalizar tiendas ni edificios del gobierno, mucho menos derribar una estatua de ese símbolo que es Che Guevara, al que desde niños les han obligado a imitar como señal de fidelidad revolucionaria. Eso sí en todo caso iban vigilados atentamente por un personal policíaco y militar con el que apenas hubo choques.

Es más, en los pocos casos de violencia que se observaron podía adivinarse que era como resultado de la transgresión de algún demostrante demasiado exaltado, en comparación con el resto, o el acercamiento a determinado edificio particularmente custodiado.

No se vio, ni la voluntad, ni la típica carga de policías y para militares revolucionarios, dispuestos a poner coto a la mariconga independiente: la manifestación de homosexuales reunidos por cuenta propia que fue disuelta cerca del malecón habanero en el 2019.

En resumen, se ha visto más policías dando palos durante un carnaval autorizado, que durante las protestas masivas de este verano.

Luego entonces, se pueden aventurar varias hipótesis sobre la “cosa en sí” detrás de las imágenes de los cubanos indignados que han conmovido al mundo y en particular a nuestro exilio el domingo pasado.

Primera hipótesis: la apariencia coincide con la esencia. La gente salió a las calles, en tantos lugares diferentes, el mismo día y la misma hora, espontáneamente. Ello sería el indicio de la crisis estructural que vive el comunismo, siendo el anuncio de su caída inminente. Es lo que desean y por tanto quieren ver la gran mayoría de los oponentes al régimen.

Segunda hipótesis: Esto ha sido una acción esperada (y por tanto planificada), para la cual el régimen habría preparado expresamente. Es lo que declaraba ese mismo día, en su canal de YouTube, Liber Barrueta. Se trata de uno de los líderes de las caravanas que se organizan en Miami para manipular en favor del gobierno de Cuba a los exiliados que genuinamente se oponen al embargo norteamericano contra el estado cubano. Es presumible que sus fuentes dentro del régimen sean de fiar.

Lo que pasa es que ninguno de los grupos opositores se ha atribuido la medalla de haber montado esta protesta de nivel nacional, lo cual sería cosa extraña, en medio de las competencias que existe entre ellos. Por otro lado, el gobierno norteamericano que al igual que su predecesor, tanto asco le hace a la inmigración latina, ni puede ni quiere que se de en Cuba un estallido social. que desestabilice a la Isla Se le llenarían de nuevo las costas de balseros, en este caso de comunistas. Los cuales a juzgar por el mismo movimiento caravanero se adaptan muy bien a la vida “capitalista”

Tercera hipótesis: todo ha sido organizado desde el mismo gobierno, el cual, a través de sus agentes en la sociedad civil, y utilizando, claro está, el descontento de la población es quien ha coordinado los acontecimientos desde un primer momento. ¿Cuáles podrían ser los motivos de tan peligrosa jugada? El primero fuera quizás preparare para enfrentar un verdadero estallido, como haría con una maniobra militar. Lo habría hecho con un estallido controlado, que a su vez funcionara como trampa cazabobos, de modo tal de poder registras que cubanos saldrían a la calle, cuales serían neutrales, y cales se mantenían fieles, bajo una situación de control.

Además, el costo de la mala imagen se podría equilibrar con las de los exiliados, agitados por agentes de la Habana, pidiendo en ese momento una intervención militar pura y dura, ni siquiera humanitaria o quirúrgica, (como matizan los anticastristas más inteligentes) y con las convocatorias hecha ese mismo día por Díaz Canel a la toma de las calles por los comunistas, con todos los recursos que tiene el estado para movilizar en su favor a millones de cubanos, sean estos fieles o no al gobierno.

Cuarta hipótesis, que haya sido un acto organizado, pero no por la cumbre visible del poder, sino por un “estado profundo” que conspira contra este. Ese mismo que, en señal de las guerras internas que existen dentro del “aparato”, permanentemente envía las infidencias sobre las miserias de la elite actual, que luego difunde en su canal con gran audiencia incluso dentro de la dictadura, Juan Juan; el hijo disidente del comandante de la revolución Juan Almeida.

Sería esa misma “estructura” descontenta, la que pudiera estar planificando darle a Diaz Canel, un final similar, aunque incruento, al de Ceaușescu. Recordemos que el dictador rumano fue depuesto, juzgado y ejecutado por sus propias fuerzas armadas, poco después de haber ordenado disparar contra la población civil que se manifestó en la ciudad  Timișoara. el 17 en diciembre de 1989 . Hasta ese extremo no ha llegado Diaz Canel, pero eso no lo salvaría de ser utilizado como cabeza de turco por todo lo que ha pasado desde que le designaron presidente. De ahí a una revolución “democrática”, gatopardiana, que cambie lo necesario para que no cambien nada, no habría más que un paso.

Quinta; Desatar, a continuación de las protestas, un nuevo éxodo de balseros como modo de presionar a Biden para que acabe de destrumpizar la política norteamericana hacia Cuba. Justificando la medida con la presunta implicación norteamericana en los disturbios, algo para lo que ha resultado de utilidad la bandera estadounidense que ha paseado algún manifestante, como se ve en las imágenes de las protestas difundidas internacionalmente. Eso de tener una bandera como esa no deja de resultar raro en un país donde al ciudadano común le resulta difícil conseguir hasta una enseña nacional de ese tamaño. El trabajo podría ser completado con las indiscretas declaraciones de cualquiera de los infiltrados que tiene el Ministerio del Interior dentro de la oposición.

Última hipótesis: otras razones que por ahora se nos escapan.

¿Cuál de estos motivos nos da la explicación de lo que ha ocurrido?  Es temprano para saber. Sigamos en observación sin que el deseo, la pasión, el optimismo o el desengaño nos haga convertir estas hipótesis, en tesis demostradas antes de tiempo.

PS: Ya habíamos terminado esta nota cuando la situación cubana dio un giro brusco. La llamada de Diaz Canel a que los comunistas tomaran la calles se ha convertido literalmente en orden a las fuerzas represivas de apalear y disparar contra las demostraciones pacíficas de la población¨

En otras palabras, el presidente designado es el máximo responsable de la violencia entre cubanos que hoy recorre la isla. Con esto, el comunismo en Cuba parece abocarse a una salida a “la rumana”.

“Por La Unidad Latinoamericana”: crítica y actualización. La lista de lo que nos separó

9 Jul

Por Carlos Manuel Estefanía

Aclaración, Aunque prefiero el uso del término de iberoamérica o “Hispanoaméricano” para referirme a todo lo relativo a los territorios físicos donde anida nuestra identidad cultural. El término ”Latinoaméricano” fue popularizado a partir de la segunda mitad del siglo XIX, cuando la España liberal dejó a la Francia tradicionalista de Napoleón III, el puesto del paladín europeo en la defensa de los católicos americanos. Me veo obligado a utilizarlo porque es el que aparece en el título de la canción de Pablo Milanés. También lo uso en algún momento del texto, para variar el vocabulario. Lo hago consciente de que en tales casos le estamos cabida a los pueblos del nuevo mundo que hablan Frances, es decir una lengua como el castellano y el portugués, derivada del latín, y de que estamos ampliando nuestras conexiones culturales con los que, en el viejo continente, hablan, además de las mencionadas, otras lenguas romances, como pueden ser el italiano y el rumano.

Las trampas de una composición

No se puede negar la belleza de la obra de Pablo Milanés titulada: “Canción Por La Unidad Latinoamericana´´. Ella apareció en un álbum de la disquera Polydor, con el mismo nombre, publicado en México en 1978.

Distraídos por su poesía, corremos el peligro de pasar por alto el sinsentido del pasaje:Bolívar lanzó una estrella que junto a Martí brilló, Fidel la dignificó para andar por estas tierras”.

Son cosas propias de la ignorancia que siembra en la juventud, hoy más que nunca, cualquier sistema de enseñanza de nuestra Patria Grande. Esto ocurre por norma, como si todos los aparatos educacionales, hubiesen sido diseñados por el mismo geómetra, sin importar si el estado tiene a la cabeza un gobierno socialista o no.

Un joven, formado por ese mismo modelo educativo, es lo que era Pablito al componer la pieza de marras, en la séptima década del siglo pasado. Lejos estaba entonces del hombre de tercera edad, que es hoy, rayano en la disidencia.

Hace años que, a diferencia de su alter ego Silvio Rodríguez, no se le escucha a Pablo, una sola loa a esta revolución por la que un día se vio “liberado”. Por el contrario, a cada rato los medios internacionales se hacen eco de sus denuncias. Ellas, sin estridencias, ponen el dedo en la llaga de lo que está pasando en la isla que tanto amaba, como decía en otra vieja canción.

Posiblemente, a estas alturas, el cantautor ya ha concientizado de donde nació el nada liberador sistema imperante en esa tierra caribeña que le vio nacer: es decir, de aquella revolución que un día tanto lo inspiró.

Tratemos de pescar algo útil de aquella etapa del artista. Es necesario para ello que tengamos un poco de comprensión con el creador. Pocos años atrás había sido rescatado de las Unidades Militares de Ayuda a La Producción, por algún jerarca bondadoso, que se daba cuenta de que Pablo Milanés era más útil para el régimen cantando y tocando la guitarra, que cortando caña con los internados de la UMAP.

A veces el agradecimiento confunde. Quizás fuera tal sentimiento el que por entonces mantenía obnubilados los ojos del “neotrobador” frente al gobierno “revolucionario”.

Pecado de izquierda cometido por gentes de derecha

Sin embargo, el error de aquel Pablo Milanés, de admirar lo que pasaba en Cuba, no solo lo cometió él. Se compartió, a nivel internacional, prácticamente por toda la izquierda, e incluso también una parte de la derecha iberoamericana, comenzando por la que encabezaba Francisco Franco. No se olvide que el mandatario español murió en la cama sin enemistarse con su colega cubano, quien morirá del mismo modo.

La España de Franco, tuvo las mejores relaciones diplomáticas y comerció como nadie en Europa Occidental con la Cuba de Fidel Castro. Lo hizo poniendo a su disposición, como entrada a aquella parte del continente, la línea de vuelos Iberia. Lo que no descuidó el gobernante gallego fue la tarea de dar un fuerte responso a su propio embajador; Juan Pablo Lojendio, después que, el 20 de enero de 1960, el diplomático irrumpiera, en un estudio de la televisión cubana, para encarar al dictador recién estrenado*.

Castro acababa de acusar al Gobierno español y a su embajada de ayudar a los que luchaban contra el régimen isleño. Cosa que no había ocurrido en ese momento, pero que Lojendio sí había hecho poco antes, con quienes conspiraban contra Batista, asilándolos en la Embajada española en Cuba, a pesar de que no existiera un tratado de asilo con España, lo que sí había con el resto de las naciones latinoamericanas donde podía refugiarse legalmente cualquier perseguido político. El caso es que, por obra y gracia del diplomático, Madrid se convirtió en refugio de numerosos antibatistianos, que no se sentían bien bajo la dictadura de su país, pero que se acomodaron perfectamente a la del que les acogió.

Ni siquiera esto impidió que el gobierno de Cuba colocara a España en su mirilla como parte de su agenda para revolucionar los países de las riveras atlánticas. Así el régimen cubano respondería al español, entre los años sesenta y setenta, apoyando formalmente diversos movimientos armados antifranquistas o, sabrá Dios si, controlándolos, como hizo con quienes combatieron la dictadura perfecta de sus amiguetes del PRI: los guerrilleros mexicanos refugiados en Cuba durante esos mismos años. El caso es que tan buenas relaciones entre dos dictaduras diametralmente opuestas, como serán más tarde las económicas y diplomáticas de Fidel con el régimen militar de Videla en Argentina, no dejan de ser un misterio.

Otros que no se quedaron atrás en este pacto contra natura del conservadurismo con el castrismo fueron los demócratas cristianos de Sudamérica, concretamente los chilenos, quienes según testimonios personales que he recibido, no tuvieron reparos en dar la espalda y llamar “gusano” a cierto amigo. No le he pedido permiso para revelar su nombre. Lo cierto es que, en los sesenta, el hombre intentó llevarle a la democracia cristiana en Chile un mensaje de alarma y la petición de solidaridad de sus correligionarios perseguidos en Cuba. No tuvo éxito.

Tal vez creyeron que, perdonando sus excesos, aquella Revolución, les serviría de bastión a nuestros tradicionalistas para reivindicar a las viejas glorias de la hispanoamericanidad, fragmentada y pisoteada desde hacía más de un siglo.

Lo que hoy sospecho es que han sido los mismos enemigos de esa identidad, y no solo la “ayuda solidaria y desinteresada” de la extinta URSS, los que le han permitido al afamado proceso cubano sobrevivir a sus mecenas soviéticos y extenderse no sabemos hasta cuándo. Eso se ha hecho corrompiendo y negando, con la complicidad de su inamovible liderazgo, todos y cada uno de los ideales de libertad y justicia con los que la tal Revolución, se había vendido a la opinión pública mundial desde su primer disparo.

El tema de la identidad común

Tomando con pinzas críticas la creación de Milanés, podemos rescatar dentro de ella, una valiosa intuición del trovador, allí donde nos dice:

El nacimiento de un mundo se aplazó por un momento
Un breve lapso del tiempo, del universo un segundo
Sin embargo parecía que todo se iba a acabar
Con la distancia mortal que separó nuestras vidas
Realizaron la labor de desunir nuestras manos
Y a pesar de ser hermanos nos miramos con temor

Y cuando más adelante afirma;

Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar
Su brillo puede alcanzar la oscuridad de otras costas
Qué pagará este pesar del tiempo que se perdió
De las vidas que costó, de las que puede costar

Lo pagará la unidad de los pueblos en cuestión
Y al que niegue esta razón la historia condenará
La historia lleva su carro y a muchos nos montará
Por encima pasará de aquel que quiera negarlo.

Muchos creyeron que el triunfo de Castro, – tras una guerra más entre hermanos de la larga lista que dejo abajo-, contribuiría de algún modo a levantar de sus hinojos al gigante hispanoamericano arrodillado. Más cuando el primer libro de la colección Biblioteca del Pueblo, editado por la Imprenta nacional, que funda el flamante gobierno revolucionario el 31 de marzo de 1959, fue, precisamente; “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes. De esa manera se facilitaba el acceso de la mayoría a una obra en cuatro tomos, rescrita para ser entendida por el lector común, pero acompañada con las ilustraciones clásicas de Gustavo Doré y del vanguardista español Pablo Picasso.

A la medida mencionada habría que sumar la campaña de alfabetización, -cuyas intenciones de adoctrinamiento olvidan quienes hoy la importan desde Cuba-, a la estatalización y luego ampliación de centros de enseñanza (con iguales fines ideológicos y propagandísticos) o la creación en 1960 del Premio Casa de Las Américas, llamado originalmente Concurso Literario Hispanoamericano. Sonaba bonito, ¿no?

En 1962 la Imprenta Nacional se convierte en Editora Nacional de Cuba, surgiendo las editoriales Universitaria, Pedagógica, Juvenil y Política como parte de esa reorganización. Asimismo, junto a pequeñas editoriales privadas, heredadas del capitalismo y que sobrevivieron hasta la ofensiva revolucionaria de 1968, aparecieron otras**, más o menos poderosas, como Ediciones R, vinculada al periódico Revolución (trinchera de resistencia frente a la aculturación soviética), la Editorial de la Casa de las Américas, el sello editorial Unión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba o Ediciones El Puente.

Como demuestran algunos libros publicados por estas editoriales, que con el tiempo terminarían censurados, aquellas gozaban de cierta independencia y amplitud temática, al menos si se comparaban con sus homólogas del denominado socialismo real.

Los editores sólo tenían que atenerse a lo que Castro había estipulado para los intelectuales de su país: “Con la revolución todo contra la revolución nada”. Así se expresaba “el comandante” en un discurso pronunciado como conclusión de las reuniones que mantuvo con una representación de la intelectualidad cubana, en la Biblioteca Nacional, durante los días16, 23 y 30 de junio de 1961. Un evento, del que, con motivo de su aniversario, se ha estado escribiendo mucho en estos días en la isla; tanto en la prensa oficialista, como en medios opositores, o en sitios más o menos independientes pero no ,extremadamente disidentes como La Joven Cuba.

El problema era y sigue siendo que, al igual que nuestras fronteras, los límites de la Revolución cubana, siempre han sido convencionales. Se mueven permanentemente y a voluntad de una camarilla gobernante que no rinde cuentas a nadie.

Por políticas como aquellas, por ciertas gratuidades y otras campañas impulsadas desde el “estado de nuevo tipo”, como por ejemplo la primera etapa de la Reforma Agraria, destinada en principio a multiplicar la pequeña propiedad en el campo, a la que le cantó hasta la futura exiliada Celia Cruz, es que hubo tanta confianza, dentro y fuera de Cuba, en el triunfo del castrismo. Luego nos cuesta entender, quizás por lo mucho que ha llovido desde entonces, cómo pudo el joven Milanés manchar su linda canción con el nombre de Fidel.

El arte de elaborar íconos revolucionarios

Las esperanzas, en la controvertida figura de Castro, venían desde mucho antes de su triunfal entrada en La Habana, en los primeros días de enero del cincuenta y nueve. Por aquel tiempo muchos veían en él, en gran medida gracias a la prensa libre cubana y norteamericana, más que al típico partisano comunista, una suerte de rebelde cristero, al que no le faltaron cruces y vírgenes entre los accesorios de su vestimenta. A lo sumo, Castro parecía, para los menos informados, sobre todo fuera de Cuba, el líder de una de esas típicas y justas revueltas campesinas que han convulsionados nuestros países a partir de sus respectivas y catastróficas independencias.

Hoy se olvida que en la Cuba de los cincuenta los batistianos, liderados por un mestizo, antiguo sargento taquígrafo, emergido de los avatares revolucionarios de los años treinta, eran contemplados como gentes de izquierda, al contrario que los fidelistas, blancos de clase media en su mayoría y seguidores del hijo de un latifundista, formado por los jesuitas, con el aura de conservadurismo que aún se asociaba a la compañía.

Para colmo, los comunistas del patio, ex aliados de Batista, sin quererlo, ayudaron a lavar la imagen de Castro cuando lo acusaron públicamente de putschista, tras el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Al parecer todavía no habían penetrado del todo su movimiento. Y luego, con Fidel ya en el poder y unos fusilamientos sin visos de justicia de por medio, todavía el embobamiento universal con el flamante líder revolucionarios seguirá su curso por muchos años, incluso dentro del muy democrático estamento político europeo.

Che, símbolo de la unidad latinoamericana. Su verdadera cara

El fenómeno se apuntalaría por décadas, mezclando las cegueras de los que no querían ver y escuchar, con intereses económicos y por supuesto con una ejemplar propaganda. Con respecto a esta última, hay que destacar el rol de las imágenes del Che Guevara. Una figura que volvió a estar de moda a partir del 2008 con las dos películas supuestamente biográficas, pero de guion escrito en clave fidelista, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio del Toro. El éxito de la apología fue tal que hasta hubo falangistas identificados con la virilidad del personaje, de armas tomar a la hora de defender sus ideales. Nada de extrañar en tiempos en los que ya se exaltaba el afeminamiento y la atracción por el mismo sexo, como virtud de los héroes cinematográficos.

Angiografía revolucionaria aparte; al caracter encarnado por del Toro, le falta mucho de su referente real. Allí no se descubre el matasanos que fue el Che, en todos los sentidos, ni que el argentino jamás habría despuntado como figura universal si no toca, por casualidad, la flauta de la Revolución Cubana… para su desgracia.

Por supuesto, no es esta la única vez que vemos a Guevara hecho ficción. Por ahí lo tenemos, casi convertido en un peronista en el Che que interpreta Antonio Banderas, en su encarnación de Guevara, realizada casi 10 años antes que la de Binicio del Toro para la gran Pantalla. Me refiero al rol que ha interpretado Banderas, tanto ante las cámaras como sobre las tablas, de famosa ópera rock, Evita, con música de Andrew Lloyd Webber y letras de Tim Rice. En ella la vida de la entonces esposa de Perón es tratada con las licencias propias, -por no hablar de las tergiversaciones descaradas, encubridoras y mal intencionadas-, que se toma la industria cultural anglosajona cada vez que aborda nuestra historia.  

Nada prueba que Guevara, durante los últimos tiempos de Evita, participase en las demostraciones de sus descamisados, como nos creer el rol de Banderas. Incluso se debate si por entonces “Ernestito” era neutral o como sus padres, ambos; “gorilas”. Ese era el término con el que se calificaba a quienes no comulgaban con los ideales de la Revolución Justicialista. Ya vemos de dónde sacó el castrismo la costumbre de etiquetar con nombres denigrantes a quienes se le oponen.

Sin embargo, existen indicios de que Guevara, ya lejos de su país, lamentará la caída de Perón, no tanto por éste, como por lo que su régimen significaba para Hispanoamérica. Años después, una vez triunfada la revolución en Cuba, resulta innegable el acercamiento, al menos indirecto, entre los dos argentinos.

El propio Juan Domingo Perón, obviando el comunismo establecido en Cuba, quiso cubrir con el manto de su doctrina a la revolución que allí había tenido lugar. Lo hizo, alabando públicamente a un Che que ya había sido ultimado en el intento de cubanizar a Bolivia.

Lo que es evidente es que, si Ernesto Guevara se marchó de su país en 1952, como motociclista deseoso de conocer los países limítrofes, según nos cuentan libros y películas, no sería porque estaba muy interesado en participar en la revolución justicialista a la que, tres años después, en 1955, pondría puntos suspensivos un golpe de Estado.

Por lo visto, más luchar por el peronismo, al que miraba con cierto distanciamiento, lo que en verdad preocupó al joven Guevara fue: primero, defender en Guatemala, el régimen de Jacobo Árbenz, marioneta de los comunistas locales., segundo ayudar a imponer la ideología de aquellos peligrosos titiriteros en Cuba, usando como pretexto la lucha antibatistiana. No nos extrañemos de que algunos le culpen de haber convertido a Fidel al Comunismo (cosa que no creo), ni que fuese uno de los primeros miembros del gobierno revolucionario en declararse abiertamente marxista leninista.

El mismo Guevara contaba que le habían nombrado presidente del Banco Nacional por que en una reunión le pareció que Fidel Castro estaba pidiendo ‘un comunista dedicado’, y él levantó la mano. En realidad, explicaba, lo que se pedía era un economista consagrado. No sabemos si se aclaró la confusión o si se trata de un cuento de caminos. Pero de ser la historia verdadera, ella implicaría que el 26 de noviembre de 1959, cuando Fidel designa a Guevara para dirigir aquel Banco, estaba poniendo en manos del comunismo el dinero de todos los cubanos. Aunque no será hasta abril de 1961, que Castro declararía, sorpresivamente, el carácter socialista de su revolución.

Guevara, fue toda su vida un estalinista por cuenta propia; rara avis a la que no le gustaba la disciplina partidista, salvo que fuera él quien la dictara. No es de extrañar que mientras anduvo dando tumbos por el continente no se le conociera militancia política alguna. No será hasta 1965, cuando Fidel Castro refunda el Partido Comunista de Cuba, que el Che hace formalmente su ingreso en una organización de este tipo. Claro está, como parte de sus dirigentes.

Lo que si estaba claro desde mucho antes eran sus simpatías por el modelo soviético, algo a lo que contribuyó, el futuro biógrafo ruso de Fidel y Raúl; Nikolái Leónov. El ingreso de este personaje en el KGB, según fuentes rusas públicas tiene lugar en 1958. Sin embargo, todo parece indicar que trabajaba para el Comité mucho antes, por lo menos desde 1953. Fue el año en que Leónov es enviado al país de los aztecas, con el objetivo de trabajar en la embajada soviética y de realizar una pasantía en la Facultad de Filología y Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El viaje lo realiza Leonov en el buque mercante “Andrea Gritti”, que toma en el puerto de Génova. En la nave hace amistad, mire usted qué casualidad, con Raúl Castro, quien ya era miembro de la sección juvenil, del  Partido Socialista Popular, nombre que por entonces tenía la organización de los comunistas cubanos. El hermano menor de Fidel venía de haber participado primero en la Conferencia Internacional de Defensa de los Derechos de la Juventud realizada en Viena, y luego, de Bucarest, en la reunión del comité organizador del IV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que tendría lugar en Rumanía.

Será a través de Raúl que Leónov conocerá al Che en 1956. El argentino comienza a visitar al funcionario en la embajada donde recibirá de sus manos literatura soviética. De pronto Leónov se ve obligado a poner los pies en polvorosa y regresar a su país. Una de las explicaciones que se han dado sobre el repentino viaje es que el diplomático había violado los protocolos de la embajada soviética, al recibir allí la visita personal de Guevara. Al parecer los motivos fueron otros: el descubrimiento de la tarjeta del por entonces presunto agente del KGB en la billetera del “Che”.  La entrada sobre Leónov en la Wikipedia en ruso dice que fue una foto. Haya sido una foto o una tarjeta, la verdad es que, si Nikolái Leónov no fuese otra cosa que un simple amigo del Che, aquello no habría sido para tanto. Por lo visto había algo más que simple interés literario.

De vuelta a su patria, Leónov comienza a trabajar de traductor en la editorial Progreso, continuando su carrera de especialista en América Latina. Pronto retomará la actividad diplomática como cobertura de sus tareas de inteligencia. En 1960 acompaña al Vicepresidente del Consejo de Ministros de la URSS A. I. Mikoyan , en su visita a Cuba. En 1963 es este mismo agente el encargado de traducir y acompañar a Fidel Castro durante su comprometido viaje a la URSS. Aquella visita era todo un gesto de reconciliación tras la crisis de los misiles, que había tenido lugar en Cuba un año antes y durante la cual Nikita pactó la solución del conflicto con Kennedy sin contar con el gobierno cubano.

 Sin embargo, la fierecilla caribeña, aún no estaba del todo domada. Fidel Castro se dedicará durante casi una década a fragmentar los partidos comunistas latinoamericanos, entre aquellos que seguían la línea guerrillera y los que emulaban el reformismo socialdemócrata. El ejemplo de Guevara, tanto vivo como muerto le será de gran utilidad en la tarea.

Desde entonces el espía y latinoamericanista ruso ha sido un gran defensor de las figuras de Fidel y Raúl, e incluso la del Che Guevara, pese a la caída en desgracia de la última, ante los ojos de la vieja nomenclatura soviética y por supuesto, de su intelectualidad orgánica.

Lo cierto es que el desprecio entre la jerarquía soviética y Guevara terminó siendo mutuo y explícito. Algo que no le convenía al pragmático y sibilino Fidel Castro. Decepcionado con el deshielo y su crítica del estalinismo, con el uso del llamado cálculo económico como estímulo de la producción y luego con la participación del campo socialista en el intercambio desigual con el tercer mundo, el Che comenzó a coquetear con los trotskistas cubanos y terminó refugiándose en el maoísmo, cuyos seguidores en Bolivia, a diferencia de los comunistas pro-soviéticos, fueron los únicos que al final le apoyaron.

Ahora bien, la deriva ideológica guevarista no se podía adivinar el día que los Fidelistas tomaron el poder entre los cuales el Che era un comandante más. Por eso, de todas las fotos de aquel, las que más confunden e impactan son las que registran su presencia en el Madrid nacional católico de 1959, acompañado de menos guardaespaldas de los que le cuidaban en La Habana de ese mismo año, recién ocupada por sus compañeros de barbas.  

Hay que decir que no fue esta la única ocasión en que Guevara pasará por Madrid. Lo hará por lo menos dos veces más, si resultan ciertos los testimonios sobre sus encuentros con Perón en la capital española. Al parecer el líder justicialista estaba en ese momento por la labor guevariana de encender la América hispana a base de guerrillas.

La primera de estas reuniones habría tenido lugar entre el 17 de marzo y 17 de abril de1964. Fue parte de un periplo realizado por el Che en Europa, aprovechando su viaje a Ginebra para representar a Cuba en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo.

En esta ocasión Guevara se dio un salto a París, haciendo allí casi lo mismo que había hecho en el 59 en Madrid: vestirse de sí mismo, boina incluida y exhibirse provocativamente en público. Pero no fue tal estalaje que se presentará el en la casa de Perón en España. Allí el Che se apareció disfrazado de sacerdote capuchino.

La segunda visita tiene lugar en octubre de 1966, un año antes de su muerte, cuando el Che, regresando a las andadas, se le vuelve a aparecer a Perón en Madrid con el fin de hacerle una extraña petición. Ha venido a solicitarle a su antisoviético compatriota, el apoyo que le negaba el Partido Comunista de Bolivia para invadir aquel país. En esta ocasión el Che viajaba de incognito, con la cabeza rapada y gafas oscuras. Por lo visto le estaba cogiendo el gusto a eso del transformismo. Pero ni aun así consiguió que Perón, lo apoyara. El general estaba seguro de que a Guevara lo dejarían solo. Fue lo que ocurrió.

Por supuesto, si hay algo que ha brillado en Nuestra América con luz propia no ha sido aquella calva ficticia de Guevara. Mucho menos esa Revolución cubana que lleva décadas apagada, ni siquiera las que inspirándose en ella no supieron mejorarla. Lo hace en cambio el gigante encadenado que es la identidad cultural hispana, extendida desde la Patagonia a la Florida, con islas de valor en el corazón de Manhattan, o en cualquier ciudad de Canadá. Somos nosotros los que le hacemos destellar cada vez que nos seguimos expresando, no importa donde estemos, de forma oral o escrita con su poderosa lengua, la segunda más hablada sobre el planeta.

Para que esta llama no se apague, a la larga o a la corta habrá que unir las brasas hoy dispersadas. Por supuesto, si algo no puede servir de fundamento a esta necesaria unidad, es el endiosamiento de quienes, en realidad, hicieron todo por separarnos, comenzando por los llamados próceres de la independencia de siglo XIX y terminado por los afamados “revolucionarios” del XX. El paradigma humano de aquellos es ese Che que todavía se admira en el mundo entero, aunque ya comience a tirarse a broma.

El aventurero argentino terminó invadiendo a Bolivia un 7 de noviembre de 1966, sin pensar en la sangre de sus hermanos que se derramaría, y ni conocer siquiera la trampa social en la que se había metido. Los que organizaron en La Habana, aquel viaje sin retorno, no le habían contado que René Barrientos, el mandatario de Bolivia, había realizado reformas en favor del campesino. Esa era la causa de que su tropa solo encontrará desde el inicio la desidia por no decir el repudio del labrador boliviano, quien colaborará con su ejército en la búsqueda y captura de Guevara.

El guerrillero que bajó de Cuba fue ajusticiado de la misma manera en que él había matado en la Sierra Maestra unos 10 años antes: a sangre fría y sin mediación de tribunal legal alguno. Solo allí se le atribuyen 14 muertes. El Che encuentra la suya el 9 de octubre de 1967, en el Pueblecito boliviano de La Higuera. Enseguida se demostró que no les había mentido a sus captores cuando les dijo que valía más vivo que muerto, para ellos, por supuesto.

Desde su ejecución se ha santificado a Guevara con mil poemas y canciones. Una de las mejores, poéticamente hablando, es sin duda: “La canción del elegido”. Lo malo que tiene es que resulta difícil adivinar de quién está hablando su compositor, Silvio Rodríguez. Ahora se entiende porque Platón no quiere poetas en su República: La realidad es demasiado confusa para que vengan a enrevesárnosla, todavía, más, un Silvio,

 A los que nadie les ha dedicado un verso , que sepamos, es a esos, 47 soldados bolivianos, anónimos para el mundo, caídos en el enfrentamiento a las guerrillas guevaristas, inmolados en aras de una revolución meticulosamente planificada para fracasar. No es para menos cuando se sabe, Jeanine Áñez, la presidenta interina de Bolivia, que se atrevió a rendirles homenaje hoy está presa, como venganza del partido en el poder, Movimiento al Socialismo.

Y ya que tocamos el tema de las canciones a Guevara, resulta imposible no traer a colación otro pecado juvenil de Pablito; la pieza que le dedicara al argentino, bajo el título de. “Si el poeta eres tú”. otro abuso absoluto de la licencia poética, sobre todo si tomamos su título en sentido literal.

No podemos desconocer las cualidades oratorias de Guevara, incluso cierta capacidad para el ensayo, aunque las ideas en ellos recogidas se traduzcan en desgracias humanas; lo que sería parte pragmática del texto. Pero llamar “poeta” al Che, es cometer una verdadera transgresión. Para muestra un botón; el esperpento dedicado a Fidel Castro, como un ejercicio puro y duro de culto a la personalidad. Obra reza así:

Canto a Fidel Castro

Vámonos,
ardiente profeta de la aurora,
por recónditos senderos inalámbricos,
a liberar el verde caimán que tanto amas.
Vámonos.
Derrotando afrentas con la frente

–Plena  de martianas estrellas insurrectas–
juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte.
Cuando suene el primer disparo y se despierte,
en virginal asombro, la manigua entera,
allí a tu lado, serenos combatientes,
nos tendrás.

Cuando tu voz derrame hacia los cuatro vientos:
Reforma Agraria, justicia, pan, libertad,
allí a tu lado, con idénticos acentos,
nos tendrás.

Y cuando se llegue al final de la jornada
(la sanitaria operación contra el tirano),
allí a tu lado, aguardando la postrer batalla,
nos tendrás.

El día que la fiera se lama el flanco herido
donde el dardo nacionalizador le dé,
allí a tu lado, con el corazón altivo,
nos tendrás.

(No pienses que puedan menguar nuestra entereza
las decoradas pulgas armadas de regalos;
perdimos un fusil, sus balas y una peña.
Nada más).

Y si en nuestro camino se interpone el hierro,
pedimos un sudario de cubanas lágrimas
para que se cubran los guerrilleros huesos
en el tránsito a la historia americana.
Nada más.

Que cosa más macabra el “poema” guerrerista de este médico, que solo pide licencia para matar o que lo maten. Parece un pandemista de nuestro tiempo. Lo interesante es como ya, escudándose en el liberal de Martí y sin mencionar a Marx el comunista sin partido, metía la cuña de “nacionalizar”. Lo irónico, es que, al parecer, fue el abandono en que le dejó su “profeta de la aurora” uno de los factores que más contribuyeron al trágico destino del Che en Bolivia. Por lo menos así lo sugería su subordinado sobreviviente de aquella odisea y sin duda alguna mejor soldado, Daniel Alarcón Ramírez, en los testimonios que recogió Elizabeth Burgos para el libro Memorias de un soldado cubano, de 1997.

 Lo mismo ha asegurado general boliviano, que capturó a Guevara; Gary Prado Salmón, quien, afirmó que la cúpula del partido comunista de Cuba había mandado al argentino morir a su país para que no molestara más.

En cuando a Pablo y su canción a Guevara, considero que pocas veces se derrochó tanto talento poético. La creatividad gastada por el canta autor en esa canción es digna de una mejor causa. Por ejemplo, la de los 4000 alzados que se cree participaron en la guerra civil de Cuba; entre 1960 y 1965.

Aquellos hombres no solo fueron combatidos, bajo la experta asesoría soviética en aplastar partidas anticomunistas y por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el nuevo ejército de Cuba, que ahora no vendía sus derrotas a la guerrilla como si hizo el de la república. En el peinado completo de sabanas y montañas, lo que nunca se aplicó contra Castro, también participó la policía, y una enorme milicia a las que ingresaron los miles de fidelistas de última hora, ansiosos de cazar a aquellos luchadores desabastecidos, hambrientos y mal armados, como vía para suplir los méritos que les faltaban como revolucionarios, por no haberse atrevido a combatir contra las tropas de Batistas antes del 59. Por si fuera poco, a la llamada “lucha contra bandidos”, se incorporan cientos de latinoamericanos como parte del entrenamiento que les daba el gobierno cubano antes de enviarlos a matar y morir desestabilizando a sus propios gobiernos fuesen o no dictatoriales.

Paradójicamente los alzados contra el comunismo en Cuba y los que con Guevara quisieron llevar ese mismo sistema a Bolivia, cometieron el mismo error. El foquismo solo funciona si tienes un aliado mayor, sobre todo dentro del ejercito enemigo

La llamada Nueva trova se irá de la escena debiéndole una canción a aquellos mártires…o no. Al menos para Pablito, todavía no es demasiado tarde.

Por el momento, no son aquellos rebeldes, que, si estaban intentando “liberar al verde Caimán”, como acribia con tan poca originalidad Guevara, a quienes vemos en el panteón de héroes, latinoamericanos, construidos por la prensa y las industrias culturales. El mejor antídoto contra tanto desastre es la historia, pero la verdadera, la que no se aprende en la escuela, ni en esas universidades, o editoriales, que a fuerza de repetir convierten en “realidad” el mito fundacional de los estados que hoy nos separan.

Otros conflictos. otras desuniones

Creemos saber algo de cómo se perdió la parte norte de México, prácticamente regalada por sus gobernantes a un puñado de forajidos y soldados imberbes norteamericanos. Ni siquiera sirvió para detenerla el hecho de que tantos y bravos irlandeses, por la comunión de su fe, se pasaran al bando de los “católicos” combatiendo en el batallón de San Patricio.

En lo que nunca pensamos en el mismo desguazadero que, sin la necesidad de que hubiera “gringos”, al menos directamente, se armó en el sur a aquel estado gigante. Jamás nos contaran de verdaderos tejes y manejes que desencadenaron, por ejemplo, la injustificada guerra de Ochomogo. Con ella los liberales de la provincia de Costa Rica, enfrentados en guerra civil con sus mismos paisanos, consiguieron secesionarse del imperio mexicano: el heredero del portentoso y hasta entonces invencible virreinato de Nueva España. Ese momento determinante de su pasado es algo que en el manual de historia del alumno “tico” se le narra como un conflicto entre los “imperialistas” (con lo mal que esto suena) y los “republicanos”, de los que no se dirá, que, más que interesados en la libertad que la palabra república sugiere, andaban montando una oligarquía local presta a someterse a otros poderes allende el mar.

Por supuesto que el maestro no profundiza en las verdaderas razones de fratricidio, ni del que se continuará en las innumerables guerritas que a lo largo de la historia han unido y separado a las republiquitas ex mexicanas de Centro América costa de tanta sangre inútil derramada

Una historia que se repetirá, como calcada, en el sur del continente.

Para entender nuestro presente fragmentado, tenemos que conocer el pasado. La forma más simple sería listando las guerras iniciadas por el liberalismo y continuadas por el comunismo (del que algo ya hemos abordado) y su engendro el narcoterrorismo. Este último hoy encaramándose al poder, lo mismo en Colombia que en Perú, por los mecanismos sembrados por aquellos liberales. En resumen, enumerando las maneras concretas y sangrientas en las que como diría el cantautor con su alto vuelo poético: “el nacimiento de un mundo se aplazó por un momento”, en este caso el de una hispano americanidad que se salvaba de la madre entregada por el borbonato a Francia, e intentaba echar a andar por cuenta propia.

Desgraciadamente. aún gateaba ese mundo, cuando los conflictos armados, desatados por los mismos que decían haberlo liberado, comenzaron a descuartizar el cuerpo gigantesco de aquella parte de la nación española, como se nos definía en la Constitución de Cádiz de 1812, que vivía en este hemisferio. Sus pedazos terminaron dispersos y congelados en esa pseudo republiquitas donde se envenena al ciudadano desde la escuela con el chauvinismo más estúpido que puede haber; ese de “aldeano vanidoso” con el que un hispanoamericano aprende a despreciar u odiar a su hermano. Esa es la fuente de tanta pelea latente que aún nos separa.

Así estamos todavía. Que, si Nicaragua le reclama a Costa Rica, la isla Calero, en el delta del río San Juan, diciendo que le pertenece, y lo mismo con Colombia por el viejo litigio con que los nicas le reclaman a los colombianos la soberanía sobre el archipiélago de San Andrés y Providencias. Que si la interminable disputa fronteriza entre El salvador y Honduras hizo estallar a fines de los sesenta la famosa Guerra del Fútbol, donde bastaron sus cuatro días para provocar 2 mil muertos. Y aunque La Corte Internacional de Justicia de La Haya “resolvió” la bronca entregando dos tercios del territorio en disputa a Honduras, se le olvidó incluir la isla de Conejo en el Golfo de Fonseca que hoy los hondureños mantienen ocupados por la fuerza mientras el Salvador las reivindica. Que si se mantiene la disputa entre Chile y Perú por una zona marítima de 35.000 kilómetros. Que si Bolivia le reclama a Chile acceso al Océano Pacífico perdido en la guerra sin sentido de 1879. Que, si Colombia mantiene un diferendo con Venezuela por la delimitación marítima en el área de la Guajira*** Que si esto que si lo otro, etc., etc., etc.

Soluciones

Todos estos conflictos y dictaduras, de la que arriba hemos hablado, no se solucionarán pensando en una utopía futura, si no rescatand una edad de oro que ya hemos experimentado, para la que nos sobran conocimientos y recursos en nuestro ADN cultural. Para regresar allí habrá que borrar esas fronteras físicas y mentales con las que se tejió la malla que nos atrapa. Y si en alguna región un tirano loco se empeñara en oprimir a su población, allí acudiríamos todos a ponerle remedio, si pensar que es un problema, a del otro. No como curre a hora que, con el cuento de la soberanía, miramos impávidamente como se puede masacrar a una parte de nuestra grande nación

Para comenzar a buscar las raíces de tanto mal, no hay que romperse la cabeza, ni ir a la biblioteca indagando en cientos de libros. El trabajo duro viene después, pero para empezar tenemos la no por denostada a veces útil Wikipedia, que nos ofrece una buena lista de aquellas guerras con las que se tejieron esas inútiles fronteras y no solo de ellas, sino también de los conflictos que ensangrentaban a la famosa Pacha Mama, antes de que la simiente del viejo mundo le hiciera parir un nuevo pueblo, bendecido por casi tres siglos de pax hispana. Un estado de gracia que solo se interrumpía en nuestros litorales por las incursiones criminales y bárbaras, de piratas, corsarios y hasta ejércitos de las potencias europeas que solíamos derrotar. Eran las mismas que antaño nos envidiaban, y que hoy admiramos, y hasta añoramos un mundo paralelo e inexistente donde habríamos sido colonizados por ellas, sin razón alguna y con la baba que gotea. Ellas y sus banderas también aparecen en la lista que aquí les dejo.

Conozcamos una a una aquellas guerras, que parieron lo que nos separa, profundicemos más adelante en sus verdaderas causas, descubriendo a quienes desde adentro y desde afuera, se entregaron a la labor de, como diría el trovador cubano:” desunir nuestras manos”.

Luego, sabiendo quien es el enemigo, pasémosle por arriba a los políticos que hoy nos desgobiernan, sean de izquierda o derecha, e iniciemos la gran confederación hispana, donde se igualen, sin pueriles supremacismos, ni metrópolis, a los multicoloridos hablantes de nuestra lengua en el mundo. Sean aquellos de las Américas, o de África, de allá donde viven esos guineanos y saharauis cuyo idioma español los hace parte nuestra, incluso, esos marroquíes que aprenden en las calles un castellano que ya quisieran no pocos de los nuestros saber hablar. Hagámoslo sin olvidarnos de Asia. Porque tan nuestro es el filipino que se expresa en chabacano (lo único que sobrevivió al genocidio físico y cultural de la de le des hispanización de aquellas islas) como el judío sefardita que, asentado países árabes o en los territorios del antiguo imperio otomano, conserva casi pura la lengua de nuestros antepasados, no importa que la llamen “ladino”.

Y por supuesto, rescatemos todo los que nos pertenece de esa matria que es Iberia; la Hispania de los Romanos: Unámonos con en ella, hablen nuestro idioma incluyendo a los bilingües. Sumemos incluso, a esos clones nuestros que son los portugueses, gente valiente que supo diseminar su forma de cuatro confines de la tierra, como hicieran sus pares castellano-aragoneses ayudados de grandes marinos y capitanes, vascos, catalanes e italianos; a lo que el español también les pertenece.

En resumen, reconquistemos ese enorme territorio que, por “derecho” de historia, lengua y cultura, nos pertenece y frente a cuál, el de por si ambicioso reclamo que hace Milanés en su “Una Canción Por la Unidad Latinoamericana” sólo languidece.

Nota:

   *ABC: Lojendio: el embajador que se subió a las barbas de Fidel

   **Cervantes Virtual: La edición en Cuba

***BBC: Los conflictos territoriales en América Latina

Ley trans española: el garrote vil que da muerte a la razón

5 Jul

Ser del género que te convenga, sin que el médico se entrometa

El pasado 19 de junio la prensa española difundía la noticia. El gobierno desbloqueaba la llamada ‘ley trans’. Según la norma; a partir de la adolescencia, cualquier súbdito del régimen post Juan carlista podía decretar, según su soberana voluntad, para sí y para el mundo, a que género (para nosotros; sexo) pertenecía. Esto lo haría el individuo sin encomendarse ni a la ciencia, ni a la opinión de los demás.

En otras palabras, gracias a los muy postmodernos legisladores españoles se hacían carne y hueso, ante los ojos espantados de materialistas y objetivistas de cualquier tradición, las especulaciones hegelianas sobre la libertad de la voluntad*. La “idea”, una vez más, dejaba de ser una noción abstracta, separada del mundo, para regir su corporeidad. Con la autodeterminación de género, por fin, el desenvolvimiento del espíritu absoluto había encontrado su punto final. Para mayor gloria de la izquierda local y vergüenza de la derecha establecida, siempre tan colaboradora con la primera, la cosa no tenía lugar ahora en el Estado prusiano de principios del siglo XIX, sino bajo el pandémista estado de excepción español de principios del XXI. Aleluya.

Motivos de la Indefensión de la sociedad civil española

Poniendo los pies en tierra, recordemos que, aunque la prensa solo extrajo algunos elementos del texto de la propuesta de ley, aquellos bastarían para poner los pelos de punta a los padres de cualquier chico español. Pero éstos apenas se atrevieron a protestar. En todo caso lo hicieron, con mucho ruido y pocas nueces, un puñado de feministas, aterradas con la idea de que su exclusivo espacio de “oprimidas-por el patriarcado” y protegidas por el estado fuese invadido por una oleada de machos, convertidos de la noche a la mañana, en sus “hermanas”, por obra del notario; es decir en “mujeres” de nuevo tipo. Con esas tendrían que practicar una forzada sororidad. De otro modo podrían verse acusadas ante los tribunales de cometer delitos de odio. No es un temor infundado. Ya el año pasado la fiscalía de Barcelona, vio indicios para abrir una investigación, a partir de una denuncia, por un “crimen” de este tipo, puesta por la plataforma trans, contra la feminista marxista Lidia Falcón O’Neill, acusándola de “transfobia”.

Pero ni aun así resultaron grandes sus protestas, por lo menos si se les compara con las que se armaron en el caso de la famosa “manada”.

Se trata de una presunta violación acaecida en Pamplona, en la madrugada del 7 de julio de 2016, durante las fiestas de San Fermín. Un evento tradicional, dicho sea de paso, que se ha convertido, con la importación de costumbres extranjeras, en verdaderas bacanales donde lo que prima es el desparpajo motivado por el alcohol y el sexo; caldo de cultivo para cualquier locura juvenil.

Entonces, y sin que todavía hubiese una sentencia que confirmara el delito, multitudes de mujeres en toda España, acompañadas de puñados de feministos y apoyadas por los medios, terminaron por doblegar ley vigente y amedrentar a los jueces. Al final consiguieron dar castigo ejemplar a cuatro golfos (incluido entre ellos un policía) andaluces que habían mantenido sexo colectivo con una chica mariguanera sin que esta dijera no.

Extraña que tanta fuerza movilizadora y de presión social no se haya vuelto a ver desde aquellos días, ni siquiera para frenar la ley trans.

Sentábase así el precedente de que, para la nueva inquisición de género, no bastaba con la aprobación del acto sexual, manifestada en la conducta y el lenguaje corporal de la mujer. O sea, que para la justicia la ausencia del no verbal no implicaba el sí del consentimiento. De modo y manera que desde entonces los españoles están prácticamente obligados a certificar un “sí” antes de mantener sexo. Esto ocurre al menos en el caso heterosexual. Las formalidades de los encuentros homosexuales no parecen preocupar mucho a los tribunales, por el momento. Todo sea por frenar la procreación, ese peligro latente que guarda el comercio entre sexos diferentes.

Los cuatro guarros de aquel funesto San Fermín tuvieron la mala suerte de que no existiera ya una ley trans. De haberla, con solo transexualizarse, sin costo corporal alguno, los encausados se podrían haber quitado de encima las turbas de mujeres airadas que viciaron su proceso. Posiblemente todo terminara como un caso intrascendente de orgía homosexual femenina. Se habría tratado de un tipo de práctica erótica entre “igualas”; un evento cuyos excesos, no parecen tener mayor trascendencia. A juzgar por el silencio de la prensa cuando se trata de una violación lesbiana, a la justicia esto no le interesa casi nada.

Quizás tan poca protesta se debe a que los españoles, con el cuento de la pandemia, ya están acondicionados, como sus primos cubanos, para acatar sin rechistar todo lo que les viene del estado. Es natural, llevan casi dos años patologizados en masa y por decreto de su gobierno.

Rebajados a la condición de vectores potenciales del coronavirus, la mayoría de los ciudadanos del país ibérico parecen haberse acostumbrado a recibir literalmente, ostias de todo tipo a manos de una policía, que hasta el otro día no les dejaba salir a la calle sin su permiso y sin bozal. Esto amansa hasta a las fieras.

Por supuesto en los casos de que se tratara de una ciudadana, su maltrato por agentes del estado, no se interpretaba como violencia de género, demostrándose así las limitaciones del costoso aparataje levantado, supuestamente, para la protección de la integridad física de la mujer.

De igual forma han visto derribar puertas de hogares, sin un mandato judicial, por gendarmes a los que, en medios de tantos delitos no resueltos que hay en España, les alcanza el tiempo y los recursos para hacer méritos persiguiendo la alegría de una fiesta familiar.

El último caso de arbitrariedad tuvo lugar en estos días en Mallorca, cuando un grupo de alumnos del colegio Compañía de María de San Fernando (Cádiz), que allí estaban celebrando el fin de curso, fueron recluidos a la fuerza por las autoridades locales en el denominado Hotel COVID de Palma.

Esto se ha hecho sin prueba alguna de que los escolares fueran portadores de coronavirus, denegándosele a sus padres los primeros recursos de habeas corpus para poner fin al, constitucionalmente cuestionable, confinamiento sufrido por sus hijos menores de edad **

Tampoco se ha visto la intervención en el caso del gobierno nacional español, Evidentemente, a ese poder, tan sensible con los derechos de los menores trans, el destino de los demás, le tiene sin cuidado.

No nos extrañe entonces, que frente a la ley trans, que ni siquiera hayan reaccionado los tutores de las víctimas directas aquella: los chicos que padecen disforia de género, la cual detallaré en otro artículo. Por el momento adelanto que se trata de un estado mental, cuya insanidad, casi ha dejado de serlo por decreto político.

El diagnóstico de este síndrome ayudaba a las personas a tener acceso a un tratamiento médico, que, en principio, intentaba armonizar este desencuentro entre la identidad que la persona creía tener y su cuerpo físico.

Desgraciadamente y sin mucho fundamento científico, mas con un apoyo institucional y político inconcebible, poco a poco se fue introduciendo en la terapia de esta disforia, la manera más aberrante (hoy en crisis) de solucionar la contradicción cuerpo mente que ella implica: usando la vía de las mutilaciones y peligrosos hormonamientos.

Luego, una vez alcanzados los primeros resultados; los de cambiar la apariencia exterior del paciente, los responsables de la transición se desentendían paulatinamente de las consecuencias negativas, tanto fisiológicas como psicológicas del tratamiento, para la persona “transexualizada”. A partir de ese momento el individuo sería identificado mediáticamente con el nombre del sexo opuesto, mas el apellido, a veces omitido, de transexual, dando lugar a noticias tan extravagantes como las de que un hombre había dado a luz.

Así la irracionalidad tomaba por asalto la comunicación de masas, dando por sentado de que para ser mujer resultara suficiente un agujero en el sitio de la vagina y unos pechos abultados, o para convertirse en hombre bastaba colocarle a la persona un colgajo entre las piernas y extirparle los pechos. Todo gracias a una intervención mal llamada cambio de sexo, cuando en realidad era un simple cambio de imagen.

Hasta el momento la persona que querían cambiar nombre y sexo en el DNI ya podían hacerlo (toda una locura) pero debía solicitar una cita médica, empezar a hormonarse sin verdadera necesidad fisiológica (con todo el daño que esto hace), conseguir un certificado psiquiátrico etc.

Lo que ha preocupado a los valedores políticos de estos pacientes, no ha sido el modo en que se les ha afectado con la manzana del cambio de sexo legal, colocándolos en manos de los Josef Mengeles, que conforman psicólogos y cirujanos implicados, así como el resto de los estafadores que participan del negociado para el presunto cambio de sexo físico, sino lo alargado que resultaba un proceso, que podía tomarse hasta tres años. Así que la cosa era acelerarlo.

Por supuesto ya era hora de poner coto a tanta locura, pero no es exactamente lo que ha ocurrido. Ahora, sin reconocer aquel error, ni recompensar a las víctimas, la legislación española ha dado un nuevo giro de tuerca a la sinrazón. Lo hace tirando al niño junto al agua sucia de la bañera, tachando de un plumazo la necesidad del fundamento clínico que explique porque la persona desea transitar de un sexo a otro, o si se quiere de género. Al mismo tiempo no se hace nada para prohibir las terribles prácticas médicas de reasignación física de sexo, ni para exigir resarcimientos a las personas afectadas por estas, quienes en general se mantienen invisibilizadas en los medios.

Peleas reales y de mentira

Así, frente a la ley trans apenas hubo resistencia por parte de la sociedad civil. Pero no es de extrañar, la ciudadanía lleva casi dos años maniatada, aceptando la conculcación de sus derechos con el pretexto de la pandemia. Mientras, es traicionada por la casta de partidos que en teoría defienden sus intereses frente a las fechorías del Estado, y por supuesto de su cara, el gobierno, en este caso diz que, de izquierda, nacido del rejuego y contubernio de esos mismos partidos, en la versión española, del modelo partidocrático que fue cubriendo a Europa a partir del fin de la II Guerra Mundial, hasta nuestros días.

El texto de la nueva ley terminaría siendo aprobado por el Consejo de ministros el 29 de junio. Esto se hizo aprovechando los eventos de propaganda homosexual conocidos como celebración del orgullo “gay”.

Como decíamos al principio, aquí se les anunciaba a los españoles, entre otras cosas, que se podía cambiar de nombre y sexo en el DNI, documento de identidad, solo con la voluntad de la persona que lo solicitara. Habría una sola condición: que el transitante se mantuviese en sus treces durante un plazo de tres meses. En otras palabras, que eso de que vives en un cuerpo equivocado no fuera un rapto de locura momentánea, sino un estado permanente de enajenación mental. Ah, y mucho cuidado con llamar esto enfermedad, pues te pueden demandar. España ha vuelto a vivir “tiempos revueltos”, pero no porque esté en guerra civil, sino porque se le está dando vía libre a la locura, mientas que se castiga a quien se destaque por su cordura.

Entre los rebeldes, como también ya informamos, estaba un sector, al parecer descontrolado, de quienes hasta ayer eran los bastiones sociales más firmes de las arbitrariedades de la dictadura de género imperante en España, por lo menos desde los tiempos de Zapatero: las feministas. Algunos de sus colectivos tomaron las calles españolas el pasado 26 de junio para mostrar oposición a la ley trans.

En el caso de la capital, las mujeres que se arremolinaron en torno a la Puerta del Sol para protestar habían sido convocadas por la plataforma Confluencia Movimiento Feminista y 8M Movimiento Feminista de Madrid.

Estos grupos acusan al Ministerio de Igualdad de promover leyes que atentan contra los derechos de la mujer y no solo ellas. Las feministas, pese a que has sido calificadas de “transfobas”, denuncian el modo en que serán afectadas las propias personas trans, cuando, por los efectos de la ley que dice defenderlas, sean desmanteladas las unidades integrales donde ahora reciben tratamiento***.

En el sitio de Confluencia puede leerse un texto***’ que pone en claro su posición frente a la normativa de la discordia:

El objetivo urgente e inmediato con el que se presenta la Confluencia es impedir las iniciativas normativas que pretenden consagrar el concepto de “autoidentificación del género” en el sistema jurídico español. Estas reformas legales son regresivas y es fundamental frenarlas para no perder la protección de los derechos específicos contra la opresión por razón de sexo, conquistados por la lucha feminista para todas las mujeres.

Esta confluencia forma parte del movimiento de base de mujeres que está liderando la respuesta racional, dando una lección de coherencia a la clase política, no solo en España, sino internacionalmente. Recientemente el Gobierno del Reino Unido ha confirmado que no enmendará la ley para permitir que las personas cambien su sexo legal sin requisito alguno. La “autodeterminación” sin límites ha sido frenada en el Reino Unido por el movimiento de mujeres. Aquí haremos lo mismo….

Veremos si lo consiguen, y en caso contrario, qué pasa con estas organizaciones, cuando vengan a pedir la membresía en ellas cientos de mozalbetes, cargados de testosterona, y algún que otro viejo verde, con el género cambiado sin necesidad de amanerarse, ni de convertirse en eunucos. Todos (as) con la secreta intención de ligar, en sus actividades y fiestas. Entonces nuestras indignadas feministas de hoy extrañarán a aquel típico y afeminado castrato trans, que, en un pasado no muy lejano, abucheaban cuando pretendía ser una mujer más.

Veremos lo que significará para toda su teoría sobre el patriarcado, que miles de sus representantes asuman voluntariamente el papel de las oprimidas, regalándole el de opresores a las hermanas que traicionen a su clase, cambiando legalmente de género, en lo que será la revolución más fácil e incruenta de la historia, por no decir la más cómica. Veremos los que sucede cuando estas mismas “mujeres” trans barran el piso, como ya está pasando, con sus contrincantes biológicas en los encuentros deportivos.

Y por último veremos lo más trágico y que también ya ha ocurrido, cuando auténticos violadores o maltratadores, que también existen, no todo es denuncia falsa, terminen, compartiendo celdas con sus hermanas. por obra y gracia de la flamante normativa.

¿Acaso se le denegará en España a un transexual el derecho que recibió en Estados Unidos un afamado miembro del mismo colectivo tras haber cometido, un auténtico crimen contra la seguridad de fuerzas armadas aquel país tan “conservador”?

Me refiero a la afamada transexual Chelsea Elizabeth Manning, bautizada al nacer como Bradley Edward Manning; el/la exsoldado y analista de inteligencia del ejército norteamericano que filtró a WikiLeaks miles de documentos secretos acerca de las guerras de Afganistán. Un personaje de cuya homosexualidad -condición que, convenientemente manipulada por un psicólogo, puede servir para inducir al paciente a la transexualidad, -por cierto, ya se conocía, cuando en 2013 se les condenó a 35 años de prisión y a su expulsión del ejército con deshonor por colaborar con el enemigo. No creo que, en España, a partir de ahora, por grave que sea su crimen, se trate peor a un trans que a Manning.

Solo una cosa buena trae esta ley, la posibilidad que tienen ahora las víctimas de las injustas leyes de violencia de géneros de volver a ser ciudadanos de primera, de cara a los tribunales. Solo hay coste; el de cambiarse el nombre de Pepe, por el de Pepa, y todo arreglado.

Las feministas, después de colaborar con el estado durante décadas en el proceso de aniquilamiento de la masculinidad, incluida la de sus propios hijos, están recogiendo la cosecha de lo que sembraron. Ahora son testigos de la consecuencia última de la misma dinámica destructiva en que participaban alegremente: la muerte de la mujer, como disolución del concepto les servía para encontrar una clientela política objetiva que representar y de la cual vivir.

Por supuesto, a nivel gubernamental también ha habido conflictos. Pero tratándose de una pieza teatral, lo que nos encontramos fue un simulacro de resistencia. Es lo habitual cada vez que se intenta socavar la moral imperante por parte del estado, como se ha hecho por ejemplo en los diferentes países de América donde se ha liberalizado la mariguana, en la que fuerzas aparentemente conservadoras en principio se han negado ello, pero han abierto la puerta al debate, que es la manera cómplice de colaborar con una medida que solo sirve para exponer la salud mental de la juventud y sustituir al traficante del estupefaciente, por el estado y los actores privados que se encargan de su distribución y venta.

El asunto se ha tratado de cara al público como en las muy ideologizadas telenovelas de RTVE a la hora de normalizar lo que ayer se consideraban “vicios”. Primero los personajes “positivos” simulan estar del lado de la moral vigente para luego ir claudicando poco a poco, es decir socavando “desde adentro” el ethos existente, para aceptar como algo irremediable, incluso conveniente y “justo” los nuevos valores que se pretenden inculcar en los espectadores. No hablemos ya de la propaganda directa que se hace en supuestos documentales que transmite la cadena financiada con los impuestos de todos. Frente a esto lo que se diga en una misa dentro de una iglesia semi vacía, no tienen nada que hacer.

En el caso de esta “serie” política de la ley trans, primero había tenido lugar un simulacro de resistencia, dentro del ejecutivo. Allí el PSOE, jugaba a ser la fuerza contenedora de la transexualidad, como una identidad, a proteger y si es posible promover y no como un trastorno a tratar médicamente.

En principio esta oposición de los herederos de Pablo Lafarge -el mestizo cubano yerno de Carlos Marx, verdadero precursor del socialismo de Estado en España, expresado políticamente por el PSOE, jugaron el papel de retranca frente a la ley trans. Parecía lo correcto, pues la llamada “libre autodeterminación de género”, más que el resultado del pensamiento marxista original es la consecuencia lógica del del culto al individuo, y por tanto a su subjetividad, que viene promoviendo la filosofía liberal desde sus orígenes.

Lo que si no resultaba paradójico es que el otro grupo de gobierno, Unidas Podemos, fuera el abanderado de este proceso. Se trata de un partido que muchos tildan de comunista, cuando, al margen de la costumbre muy socialdemócrata de apoyar la subida de impuestos, en lo único que parecen interesados en estatalizar (en el sentido de darle el derecho al estado a entrometerse y legislar sobre el menor detalle) es en los hábitos sexuales del contribuyente.

La ofensiva ha sido dirigida desde uno de los bastiones de Unidas Podemos; esa suerte de super Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX), en versión española, que es el mal llamado Ministerio de Igualdad, dirigido por Irene Montero. Una licenciada en psicología, que nos demuestra con su acción política lo peligroso de la hasta ayer respetable ciencia. Esta versión ibérica, un tanto mejorada, de Mariela Castro, era la que venía dando la cara desde febrero como gran campeadora de la autodeterminación de género, como si no tuviera otra cosa que hacer, o si el país no estuviera repleto de desigualdades mucho más acuciantes que eliminar, por ejemplo, la de la conversión de media población, la masculina, en ciudadanos de segunda por obra y gracia del modo en que policías y tribunales tratan las denuncias, falsas o no, sobre violencia de género. Esto por no hablar, dejando el sexo aparte, pero manteniendo el tema de la equidad, de la situación de los hispanohablantes en las zonas controladas por fuerzas políticas separatistas.

Conclusiones

Siguiendo aquella vieja estrategia de mezclar una causa popularizada con otra de cuestionable aceptación general, por ejemplo, cuando se le adosó en occidente al movimiento feminista el de liberación lésbico, el borrador actual fusiona dos causas que en principio no son las mismas: la de las personas trans y la de las diferentes variantes de búsqueda de placer eróticos colectivizadas bajo las siglas de LGTBI. Sin embargo, en el texto final lo que prepondera es la tarea de normalizar a los, las y les trans.

El anteproyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, puede sufrir cambios, pero eso no sería suficiente para evitar el daño letal que este traerá sobre la salud mental y sobre todo reproductiva, en el sentido auténtico del término, del pueblo español.

Lo que necesitan los pacientes de disforia de genero es una ley que reconozca la dignidad de un enfermo, que le proteja de tratamientos dañinos y por supuesto de cualquier otro tipo de abuso real, no del supuesto que significa decirles la verdad.

Lo que pasa hoy en España, con el tema de los transexuales, importa mucho más allá de sus fronteras. Así como los países escandinavos han servido de laboratorios para experimentos sociales que luego se exportan al resto de los países desarrollados. España juega el mismo papel con relación a las naciones Iberoamericanas. Todo lo que acontezca en ella, para bien o para mal, terminara aconteciendo en el resto de sus hermanas. Por eso aquellas han de volver la mirada, siempre alerta, a lo que un día llamaron, no “cuerpo gestante” sino; madre Patria.

Notas

*Véase de Jesús Ezquerra Gómez; La voluntad libre en Hegel. Ensayo presentado en Universidad de Zaragoza, el 26-05-2009

**El juez deniega el ‘habeas corpus’ solicitado para liberar a los chicos confinados en Mallorca

*** EFE: Colectivos feministas se manifiestan contra la ‘ley trans’

**** Movimiento Feminista. Quiénes somos

Perú clama por su propia eutanasia

18 Jun

 

Este 17 de junio de 2021, el periódico La República, del Perú, publicó la nota titulada: “Proclamación de resultados se retrasará por apelaciones del fujimorismo”. Lleva la firma de los columnistas Diego Quispe y Henry Cotos. Ellos nos dan la pauta de lo único que parece preocupar a los periodistas del país sudamericano: las tímidas maniobras conque, desde la clase política, la sociedad civil, e incluso las fuerzas armadas, se intenta, sino impedir, al menos ralentizar, la caída de su país en ese abismo que sería un gobierno encabezado por Pedro Castillo.

Visto está que los pueblos no aprenden de la experiencia ajena; el peruano se abalanza, por voluntad propia, por el mismo despeñadero por el que ya cayeron: Cuba, Nicaragua, Bolivia, Argentina y Venezuela.

De poco les ha servido a los hijos de Tupac Amaru, la presencia en su país de miles de refugiados venezolanos, quienes no han podido abrirle los ojos. Al contrario, estos viajeros del futuro han sido silenciados, xenofobia mediante y para mayor desgracia de los hispanoamericanos, por sus hermanos de lengua e historia.

Hay que reconocer que, en esto de ilustrar sobre peligros totalitarios a estos sudamericanos, tampoco fuimos muy hábiles los cubanos a principios de los ochenta, cuando cientos de compatriotas terminaron recalando en Perú, tras la ocupación de su embajada en La Habana.

Si de verdad fuesen “republicanos”, como el nombre de su periódico indica, los periodistas arriba mencionados, deberían revelar a sus lectores lo que le depara a su país el hecho de haber elegido a Pedro Castillo como próximo presidente. Es decir, explicar que estas elecciones, son lo más parecido a pedir la eutanasia para un pueblo, que ha sido previamente amedrentado con la idea de que volverá enfermar de fujimorismo; el temible “viene el lobo” que los “plumíferos” de ayer, hoy “teclíferos” y buena parte de la casta política, han creado como única alternativa, al comunismo “bueno” y desconocido, que se les encima a todos.

Ciertamente, los peruanos ya se equivocaron y a su vez libraron milagrosamente, al elegir a Ollanta Humala. Al fin y al cabo, aquel populista en ciernes, terminó siendo curado de su afinidad por el chavismo, por su aliado Mario Vargas Llosa.

Pero tanta suerte no ha de repetirse, si aquella vez, por llevarle la contra la Fujimori, el escritor, apoyó a Humala (para sorpresa de sus cófrades liberales), en esta ocasión, su opción ha sido Keiko como un mal menor para su patria. Algo que le ha convertido en la bestia parda ante los ojos de Castillo.

https://www.youtube.com/watch?v=eH1KUy18gHg

Esto, sumado al juego de oposiciones del que, política y retóricamente, viven liberales y comunistas, restará a Vargas Llosa cualquier posibilidad para hacer con el marxista puro y duro de Castillo lo que antes hizo con Humala, y más cuando el verdadero titiritero del “pedagogo” tiene claros vínculos con Cuba.

Me refiero a Vladimir Cerrón, el fundador y secretario general de la organización política que llevó a Castillo a la Presidencia: El Partido Político Nacional Perú Libre (PPNPL), organización calificada ideológicamente como de extrema izquierda.

Estamos hablando de una agrupación que, para ganar adeptos, mezcla las posiciones ortodoxas del Marxismo-leninismo con la visión Mariateguista, el antiamericanismo con el anti-fujimorismo y el conservadurismo social con el federalismo, a la vez que se pronuncia por la recreación de una Patria Grande latinoamericana.

Esto no impide que su creador, ex gobernador regional de Junín, fuera sentenciado, pese a tantos y bellos ideales, a 4 años y 8 meses de prisión tras ser hallado culpable de favorecer a un consorcio en obras de saneamiento en La Oroya. Cerrón afronta en estos momentos 9 acusaciones fiscales por corrupción.

El hombre que hoy maneja a Castillo es un ex estudiante de ingeniería, que de pronto, en 1991, apareció en Cuba, siguiendo estudios que nada tenían que ver con los que hizo en Perú, becado en el entonces denominado Instituto Superior de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay de Camagüey. Allí, en 1997, se recibe con el título de Doctor en Medicina. Ya podrá adivinarse con qué gobierno extranjero está comprometido este prominente político peruano.

Por su parte el prontuario de Pedro Castillo es, si se quiere, aún peor y ni siquiera desconocido. En agosto del año 2017, el entonces ministro del interior peruano Carlos Basombrío, presentó ante el Congreso una investigación que vinculaba al actual ganador de las elecciones peruanas con el denominado: “Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales” (MOVADEF), se trataba de la organización tapadera, creada en el 2008 por el líder terrorista Abimael Guzmán, como rama civil de su organización armada; Sendero Luminoso.

Pero este suicidio político del Perú como país, no ha sido casual ni obedece exclusivamente a particularidades nacionales. Es la potenciación del peligro implícito que trae sistema el liberal (en particular su manera de educar e informar) imperante en el país sudamericano, casi desde su separación del imperio, tras la invasión del Virreinato del Perú por parte de los mercenarios británicos comandados por Bolívar y San Martín.

Esta es la consecuencia, entre otras causas importantes -por ejemplo, el brutal acoso represivo, sufrido por la población bajo las normativas internacionales pandemistas-, de la existencia de una prensa más dispuesta a distraer o peor aún, confundir a la gente, que a informarla. Eso por no hablar del completo desastre que implica una escuela que no enseña el pasado reciente o sobre el mundo actual, como es debido; donde los estudiantes se encuentran a expensas de maestros capaces de elegir por dirigente sindical a un adoctrinador, lo que es por excelencia, no importa lo ducho que sea en su materia, cualquier “educador” comunista.

Por supuesto en una sociedad más o menos abierta como la que hasta hoy era la peruana, siempre habrá excepciones en lo que a centros de enseñanza y medios se refiere. Un buen ejemplo (recemos por que dure) es el caso de Perú 21 ( https://peru21.pe), periódico que ha denunciado valientemente, tanto los vínculos de Castillo con Sendero Luminoso, como las corruptelas de Cerrón.

Pero esa no ha sido la línea general del Periodismo en Perú, no hablemos ya del internacional, en lo que se refiere al tratamiento de estas elecciones. Es como si dentro de los medios hubiera un gran interés en el hundimiento del país iberoamericano.

En Cuba pasó lo mismo que hoy ocurre en Perú. Los medios, y no solo los de adentro, sino los del mundo occidental entero, desde el principio opusieron al desgastado revolucionario de Batista, un revolucionario nuevo, Fidel Castro, cuyos pecados gansteriles, que ya tenía, pasaron por alto.

Es lo mismo que hace hoy la media con Perú, hablando de Castillo como maestro o si acaso socialista, pasando por alto no solo el radicalismo de su ideología, sino la corrupción demostrada por su partiducho en los territorios del interior donde gobernó, imponiendo allí métodos de alfabetización, o para ser más exactos de adoctrinamiento, importados de Cuba, arruinando la economía y aplicando el más descarado nepotismo.

El caso es que su hermano de ideología Fidel asoló su país, colocándolo primero al servicio del comunismo y luego del globalismo, y lo mismo hará en Perú el hombre ridículo del sombrerón y el lápiz, símbolo copiado por el partido de Cerrón de la campaña de alfabetización cubana.

Si el maltusiano de Fujimori esterilizó a las mujeres, prepárense peruanos para lo que se les viene. Ese nuevo presidente tan democráticamente electo (como Hitler), se va a apoltronar dentro de poco, para dar, sin paliación alguna, muerte indigna a la tierra que le vio nacer. Para conseguirlo tendrá que hacer como cualquier tirano, castrando al que se le rebele.