“Patria y Vida” o el arte de homo racializar a la oposición cubana

21 Feb

Instagram del artistaYotuel RomeroFoto © Instagram del artista

Tremendo revuelo se ha armado dentro y fuera de Cuba con el video, de contenido antigubernamental, Patria y Vida. En el material participan artistas establecidos en el exterior; los cantantes de Gente de Zona, Youtuel de Orishas y el compositor Descemer Bueno, junto a dos cantantes del interior de la isla, Maykel Osorbo y el Funky.

Hay que decir que la acogida en el exilio al video ha sido abrumadoramente positiva, en particular en los canales hispanos en la Florida, y sobre todo dentro de la red de youtuberos alineados con el anticastrismo. Pocas han sido las excepciones, destacándose entre ellas; la escritora Zoé Valdés, y los tertulianos del programa de YouTube Cambio de Bola, Gorki Ávila, Claudio Fuentes y Antonio Rodiles.

En el caso de Valdés la autora se atrevió a ir contra la corriente analizando en una “directa”, en detalle y sin compromisos político de ningún tipo, el contenido del material; destacando entre otras deficiencias, la suerte de borrón y cuenta nueva con la historia del movimiento democrático que se deduce de sus letras. Zoe había invitado al debate a uno de los participantes en el proyecto, Yotuel, pero este no se ha presentado al ruedo con la escritora, prefiriendo en cambio concederle una entrevista en exclusiva al farandulero mayor de la política exiliar cubana, Alex Otaola.

 Por otro lado, los participantes de Cambio de Bola en la edición del 20 de febrero del programa, señala entre otros cuestionamientos de la participación de varios de los artistas de Patria y Libertad en eventos que servían de propaganda al régimen de La Habana, así como el contexto en que se hace el material con una administración demócrata en la Casa Blanca y un régimen cuya nueva estrategia propagandística no es ignorar, sino cubrir a su manera cualquier acto de disidencia u oposición cívica, para luego utilizarlo en conveniencia.

Esto lo confirma la reacción del gobierno, atacando al video desde el noticiero nacional de la televisión y la prensa nacional, los voceros de la UNEAC, la página del ministerio de Cultura, etcétera. Por supuesto sus adláteres, en las redes, conocidos popularmente como ciberclarias no se han quedado atrás, siguiendo la ruta que les marca el más el más agresivo y peligroso de todos el llamado Guerrero Cubano, armado, más que con su espada, con la información de primera mano que le ofrece la seguridad del estado.

Sin embargo, marca la diferencia, entre los mil y un ataques desde el frente internétnico oficialista que se le hace al Video, los pronunciamientos desde su canal, que hace un influencer anti anticomunista en Miami que se hace llamar como El Protestón cubano, especialista en provocar la discordia con sus sola presencia a las demostraciones anticastristas El Protestón coincide con el Noticiero de la Televisión cubana y se anticipa a Cambio de Bola, recordado el modo en que, hasta el otro día, varios de los participantes en el video, evitaban comprometerse con los críticos al gobierno cubano, cuando no participaban directamente en eventos organizados por sus figurines.  Acto seguido le atribuye todo el mérito del video a las presiones realizadas durante meses por Otaola contra los artistas radicados en la emigración, para que se definan políticamente.

Ciertamente Otaola parece haber enterrado el hacha de la guerra, ha colocado el video por los cielos y se ha congratulado el nacimiento de un material con el que parece identificarse completamente, no solo por el mensaje antigubernamental, sino quizás por el tufillo homo erótico que a decir de un buen amigo y guía espiritual se respira en el material.

Llama la atención la ausencia de mujeres en el material, la semi desnudez, sin venir al caso de Youtuel, devenido hace algún tiempo en ícono sexual, de la comunidad homosexual que sigue a los Orishas, el llanto y arremolinamiento del resto de los participantes, más la racialización del elenco, solo vemos allí a cantantes afrocubanos. Todo esto hace parecer al video algo más que un soporte para la estricta denuncia de la situación política en Cuba; es como si fuera una escena autocensurada, escapada en una noche de vigilia de la mente Miguel Barnet, allá en los tiempos en que los que escribía Memorias de un Cimarrón, consciente de lo que ocurría dentro del barracón sin mujer.

 Añádase a lo anterior la reivindicación en exclusiva que se hace del San Isidro, movimiento que suele apelar a la ambigüedad sexual como arma de lucha; así lo destaca uno de sus llamados más recientes, pidiendo a los cubanos, hombres y mujeres, que salieran a la calle con los labios pintados en señal de protesta.  La “homosexualizació” de la disidencia está servida.  Algo que no tiene sentido en una época como la actual, en la que el mismo gobierno cuenta con un organismo como es el CENSEX, encargado de orientar la reprogramación sexual de la juventud cubana, según los cánones más dogmáticos del movimiento Internacional LGBT.

En lo personal me cuesta creer que, como dice el Protestón, el mayor mérito de esta conversión le corresponda al famoso Otaola, si bien reconozco que pudo haber jugado el rol de catalizador en manos de un tercer actor que por el momento se nos escapa. 

Por otro se nos olvida otro elemento fundamental de estos tiempos y que lo está trastocando todo; el mentado Covid-19 y más que la enfermedad en sí, el modo en que los poderes se las ha arreglado para, usando de pretexto la gripe, dar la batalla final contra todo lo que se asocia a la vieja normalidad, entiéndanse los derechos individuales, la pequeña empresa, la religión y por supuesto la cultura. Es en relación con esta última, concretamente en el desempleo generalizado que se está dando dentro del mundo del espectáculo, que podríamos encontrar una de las causas de este cambio tan radical, al menos en los que se refiere a los artistas consagrados. A ellos, liberados de compromisos profesionales, y sin nada que perder, solo les queda usar su talento, para algo más que para ganar el vil dinero que hasta ahora les encadenaba. Y que mejor que borrarse el cartel de colaboracionista de cara a una Cuba futura, aunque sepamos cuándo vendrá.

La fórmula está en pasarse a la disidencia, pero no a cualquiera, sino a esta que parece diseñar, para cualquier ocasión, el nuevo orden mundial. Ese mismo que quisiera, como contraparte ideal al régimen cubano, una alternativa liberada por igual de las dos grandes herejías de nuestro tiempo.

La primera falta, para espanto de los movimientos identitarios populistas del viejo mundo,es la blanquitud, repudiada por los medios que controla x una élite global, que es paradójicamente  blanca, y que hace de su propio color el de la maldad, repitiendo ahora lo que en su etapa colonial hizo con la negritud.

El segundo pecado del que debe librarse a la oposición a la oposición cubana en su nueva normalidad es del menor rasgo de virilidad, en particular del culto a la heterosexualidad, entendida como una problemática orientación del lívido que, si no se le ataja a tiempo, desemboca en algo tan repelente como es la reproducción de humanos, lo cual está muy mal visto un mundo cada día más maltusiano.

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