Un grano de arena al debate cubano sobre Marx y los marxismos

16 May

Si fácil es abusar más fácil es condenar
Y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar.
Que fácil es escribir
Algo que invita a la acción
Contra tiranos, contra asesinos
Contra la luz o el poder divino
Siempre al alcance
De la vidriera y el comedor.
(Canción en Harapos, Silvio Rodriguez)

Alina B. López Hernández, Redactora de la Revista Joven Cuba ha publicado una entrada titulada Marx vs Marx. El texto aparece el 15 de mayo de este año 2020, en él se informa al lector que el día cinco del mismo mes, con motivo del aniversario del natalicio de Carlos Marx, la autora rememoró en Facebook el artículo que le dedicara al pensador socialista en el blog de marras hace dos años.

Como resultado de esta publicación,  dice la bloguera se suscitó un interesante intercambio entre dos amigos;  Carlos Abel Olivera Rodríguez, licenciado en Economía y master en administración de empresas y en gestión turística por la Universidad de Matanzas, quien reside actualmente en Uruguay y es Constructor de negocios a nivel internacional y  Mirta Casañas Díaz profesora y doctora en Ciencias Filosóficas, tiene varios textos de filosofía publicados y además es autora de libros de ficción, cuentos y novelas. La profesora reside entre Cuba y Canadá (como cambian los tiempos).

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Carlos Abel Olivera Rodríguez, foto publicada en su sitio de Facebook

López Hernández, replica en Joven Cuba el debate subrayando que es posible polemizar desde la diferencia manteniendo el respeto y la cordialidad, algo que hemos de reconocer resultaría impensable, al menos con la profundidad y libertad que a que se observa en la Cuba, de 20 años atrás. Donde los marcos del debate público estaban restringidos a cuestiones estéticas o deportivas, y solo restringidos a los espacios de la prensa plana, radial o televisiva. Hay que reconocer que al menos en este sentido el país ha cambiado para bien, aunque cuando quede mucho por recorrer en el terreno de lo que puede o no ser debatido.

El debate es complicado, por un lado, tenemos a un tecnócrata empleado en una empresa capitalista, lo cual, si bien le da una importante experiencia práctica en el terreno de la economía, le coloca en situación incómoda a la hora de abordar con imparcialidad una doctrina que en principio condena en tipo de empresa en que desde la posición más cómoda se gana la vida. Carlos Olivera, según la información profesional que publica en Linkedin, es un profesional de la gestión cuyas mayores fortalezas estaría la capacidad para identificar las llaves que mueven un negocio, estado involucrado en la industria pesquera, desempeñándose como Presidente en Bentónicos de Argentina S.A. y más recientemente como Gerente General y Director en Pesquerías Belnova S.A. En ambos casos coordinó los esfuerzos de un centenar de colaboradores directos y muchos más indirectos con el objetivo de transformarlas en organizaciones competitivas. Se trata pues defensor de la empresa como un organismo “vivo”, al que le cuesta sobrevivir en los marcos de leyes que frenan su crecimiento y capacidad de generar empleos. En otras palabras, que es un oponente pro-principio e interés a cualquier política estatal, de esas que llamamos de inspiración socialista, que intentan extender al sector privado la mediocridad y cobardía que suele caracterizar, sobre todo en nuestros ambientes, a la empresa pública.

Mirta Casañas Díaz

Del otro lado tenemos en Mirta Casañas a una profesora universitaria, y ya se sabe que tanto en el capitalismo como el socialismo, con todo y lo que nos digan sobre objetividad científica, el académico, particularmente el investigador en el terreno de la humanidad, debe su puesto, a una fuerza política, es decir responde a una ideología. Lo mismo es de esperar en quien según EcuRed, se desenvuelve entre otras muchas ocupaciones tareas, profesora del ISP “Juan Marinello” de Matanzas, profesora Adjunta del Universidad Camilo Cienfuegos de Matanzas, e Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño, una universidad pedagógica de posgrado que como las demás pertenece al Ministerio de Educación de Cuba, institución que vela por que el profesorado responda cabalmente a los principios doctrinales del estado. Según su sitio en la red Likedin,  La Doctora casañas Dirigió por dos años la Educación de Secundaria Básica en la Provincia de Matanzas, Cuba, lo que la convierte de hecho en funcionaria del sistema de adoctrinamiento que acompaña la educación en Cuba

RettaLibros

Aunque recomiendo leerlo en el sitio de la Joven Cuba, podermos adivinar que no estamos ante un debate socrático sobre donde lo único que interesa a los participantes es encontrar la verdad, al precio de conceder la razón al contario, sino más bien ante la confrontación propia un tribunal, donde el reo Marx, será defendido a capa y espada por su abogado (en este profesora (ocultando las miserias le pueda conocer) mientras que el fiscal el ejecutivo empresarial, atacará sin piedad sus faltas, escudriñara hasta el último resquicio que pueda implicarlo, frente a los jueces, es decir nosotros, los lectores, su reparar en atenuantes aunque las conozca.

En cualquier caso, aprovecho la ocasión, para desde una posición un tanto más cómoda que los contrincantes, dejar el siguiente aporte a un asunto tan controvertido como es el de Marx y los “marxismos” que le han sucedido.

En esta interesante reseña todavía falta el rol de Marx, como agente de influencia al servicio del imperio británico, solo hay que leer sus escritos justificando la colonización de la India, o su práctica política, fomentado, algún día sabremos con que dineros, organizaciones en todo el continente europeo, que bajo la rúbrica de socialdemócratas siempre actuaron a favor de los intereses geopolíticos de Inglaterra, lo mismo, derrocando al gobierno y provocando con ello la derrota Alemana en la primera guerra mundial, que décadas ante, operando en España para que perdiera la guerra contra esa neocolonia que la que terminaron convertidos los estadounidense del viejo imperio, tras la derrota de los estados del sur, lo que por cierto coincidían en buena medida con los territorios de nuestro virreinato, es decir Nueva España.

 

Por supuesto que Marx apoyó propagandísticamente aquella invasión al sur de los juanitos o yanques, que era como los confederados denominaban despectivamente a los soldados provenientes del norte. En este caso se trataba de una flagrante violación del principio federal por el que se vinculaban los estados de la Unión, pero eso a Marx no le importaba, incluso varios de sus colaboradores participaron en aquella guerra fratricida, donde la liberación del esclavo era una justificación tardía. Si la doctrina de unidad y expansionismo norteamericana, con toda la xenofobia implícita que le caracteriza, tuvo un valedor intelectual, ese ese fue Marx, por más que no se entere el “marxista” actual.

 

 

Desde entonces Estado Unidos y su antigua Metrópolis volvieron a ser “aliados” solo que en las más de las ocasiones (salvo en ocultas colaboraciones como en la guerra con México y en España) fue al primero al que le tocó sacar las castañas del fuego a la segunda cada vez que ella lo necesita. Desde entonces tenemos a USA haciendo de espantajo imperialista, frente a los antimperialistas del mundo, sobre todo de las academias, las mismas que hacen mientras que hacen la vista gorda, subsidios mediante, frente las barbaridades de la Corona Inglesa, tan constitucional y monárquica pero donde todo el mundo se tira al piso si la reina bosteza, y que hagan lo que hagan su descendencia nadie critica.

Es más Cuba Socialista invita como si fueran estrellas a Carlos, el príncipe heredero con su mujer y a todo el mundo le cae la baba en La Habana, mientras que se remueven en su tumba Pepe Antonio y los bravos morenos que combatieron a su lado, pasados a cuchillos tras la entrega de la nuestra capital a las casacas rojas. Así es el contubernio entre el capitalismo en su fase superior, es decir el intacto imperialismo británico y este particular capitalismo de estado, o si se quiere, reencarnación del viejo modo de producción asiático, con rasgos tropicales e hispano africanos que es lo que heredamos de los renuentes a jubilación marxistas del patio.

Este servicio propagandístico al imperio de raíces protestantes y anglosajona encaja muy bien en la latino fobia que Marx vierte en sus textos, lo mismo cuando escribe lapidariamente sobre el mercenario británico, arrepentido a última hora, de Bolívar, que en aquellos textos, poco conocidos y menos comentados por nuestros marxistas, los que se pronuncia a favor del despojo de México de sus territorios por aquellos Estados Unido, emergentemente capitalista y burgués mente “democráticos” que tanto Marx admiraba y en los que cifraba sus mayores esperanzas.

Es esa misma Inglaterra donde llevaba tan muelle vida, pagada por su aliado capitalista de Engels, dedicándose a criticar cuanto intento revolucionario tenía lugar en el continente, más si eran de línea bakuninista, aquella disidencia perseguidas testaferros desde los tiempos de la Primera Internacional, a los discípulos de Pierre-Joseph Proudhon en Francia o a los disidente socialdemócratas alemanes que seguían a su ex amigo, al que acusaría a espaldas de plagiador y fanfarrón de Ferdinand Johann Gottlieb Lassalle, empeñado en hacer de los sindicatos y con él al estado prusiano en la practica una verdadera herramienta de lucha por el mejoramiento de las condiciones de vida del trabajador. En otras palabras, atacando cuanto intento revolucionario o reformista tuviera en Europa lugar fuera de su control, pero eso sí, cuidándose mucho de organizar, con toda su teoría e historial, ni siquiera una huelga en favor de la en su tiempo hiper explotada clase obrera inglesa. En este sentido Marx parece haber inspirado la Canción en Harapos de Silvio, donde se crítica a ese pequeño burgués, que hoy vemos encarnado en tanto comunista de café o del Центральный комитет ( Tsentral’nyy komitetComité):

En cuanto a la naturaleza “marxista” de los socialismos reales del siglo XX, cualquiera que haya estudiado la doctrina de Marx, saben que “no encaja la cuenta con el billete”. Fueron imposiciones forzadas que nada tenían que ver con la necesidad histórica tal y como la concibe Marx. Mas bien encaja en modelo de lo que definía como socialismos utópicos, sobre todo por el grado de voluntarismo, ese que el marxismo ruso, mal llamado menchevismo (cuando eran mayoría del partido socialdemócrata), denunció en Lenin antes de ser barridos con el resto de las izquierdas, y que al final, lo mismos en Rusia que fiera de ella, terminarían redistribuyendo la miseria, haciendo comenzar de nuevo tragedia de nuevo, en eso sí que Marx fue un profeta.

De hecho, más allá de lo que Marx podía adivinar con su escasa experiencia histórica vital, lejos de socializar la propiedad, se limitaron a estatizarla, al tiempo que el estado se convertía en la propiedad privada de una pequeña élite partidista, manteniendo al obrero en unas condiciones de alienación como las que describen el joven Marx, no hablemos de la falta de aquellas libertades que por entonces el hebreo alemán defendía.

En otras palabras, las revoluciones mal llamadas marxista, mejor denominarlas leninistas, dejaron al proletariado y al resto de la clase trabajadora en condiciones propias del capitalismo que se supone había superado.

Paradójicamente es ese capitalismo que en su domesticación por el movimiento revisionista que entronca con al herencia lasallana, el que se inicia con socialistas como el alemán Eduard Bernstein y o el francés Jean Jaurès aplicados a revisaron, contrastando con la realidad las ideas de Marx inevitable transición revolucionaria del capitalismo al socialismo, contraponiendo la posibilidad de una vía evolutiva hacia una sociedad superior.

De paso se percataron de algo que, por incapacidad, yo sospecho que, por interés, del poder creciente de los bancos. Y es en la bancarización del capitalismo, que podemos encontrar los hilos que mueven no solo la economía sino incluso la política, más allá de las ideologías en poder. Esto lo expliaba claramente en un articulo de 2006 El imparable poder de la banca
escrito por Rafael García Borreguero. Según este autor en 1980 el valor de los activos financieros globales se aproximaba a la renta planetaria anual, en 1988 este valor multiplicaba por dos el de la renta, en 2000 por cerca de cuatro y, si se prolongaran estas tendencias, en el año 2050 la multiplicarían debería cerca de trescientos. A la vez la Instituciones Financieras Internacionales (IFI) han promovido activamente estas políticas y procesos desreguladores, dice el autor, lo que nos permite concluir que los estados van quedando poco a pocos sometidos a los bancos y no al revés, como se demuestra con esos rescates financieros de bancos en los donde se niega el principio mas elemental de la economía liberal, el de que el derecho de una empresa a sobrevivir en el mercado ha de serlo por su eficiencia y no por la ayuda desleal que le ofrezca el Estado, hoy por hoy al servicio, no importa su tamaño o sistema socioeconómico, del capital financiero, nacional o extranjero.

Ocurren que son los bancos y sus entramados, en su “anonimato” no señuelos como Soros, los iluminatis o los marcianos. Los que controlan nuestro mundo, algo que se manifiesta claramente en las condiciones del corona virus. Aquí bajo la justificación de la paranoia organizada por los medios y los gobiernos, las supuestas ayudas a empresarios y desempleados, más los proyectos de ingreso mínimo al ciudadano, de lo que se hablan en todo el mundo se están transfiriendo a los bancos, ese poder simbólico que significaba el “dinero” recaudado por estado además de generar una deuda impagable a largo plazo.

De primera esto del ingreso mínimo parecería la confirmación de la llegada universal del socialismo, por aquello de a cada cual según su necesidad (dentro de lo razonable claro está) por eso la izquierda en general lo aplaude, pero pierde de vista que es la expresión más genuina de la renuncia por parte del sistema, no a crear, sino a la tarea de dejar de frenar la creación de empleos, se trata pues de la imposición de una política de crecimiento cero que no solo impide el mejoramiento económico de la humanidad sino que termina cercenando su capacidad creativa. Además, convertir al ciudadano en un ser absolutamente dependiente del estado, es decir de su burocracia con todos los males que eso complica.

Este es uno de los males que nos asechan, pero no es menos cierto que entre lo que el palo ha ido y venido, el capitalismo en los denominados países desarrollados, estuvo proveyendo durante décadas al trabajador algo con lo que Marx no había contados, beneficios sociales iguales y a veces superiores que los de cualquier socialismo de los que decían aplicar sus ideas, claro está todo ello al precio de establecer un ingeniería social capaz de regular el ejército industrial de reserva y mantenerlo, al menos en los llamados países desarrollados, en los niveles mínimos necesarios que el sistema necesita.

En cuanto a su teoría económica esta reductora y errada, no solo porque tomó, ejemplos poco representativos de la economía de su tiempo, sino que perdió de vista el papel del estado, en su caso el británico, en el fomento de ese mismo capitalismo industrial de cuya revolución Marx era testigo. Hablo de la simbiosis estado empresa privada en la que el primero genera a la segunda y esta lejos dominarlo se convierte en fiel servidora. Algo que, millones de muertos mediante, muy bien terminarían aprendiendo y reproduciendo los camaradas chinos, en este sentido, resultó el suyo el más antimarxista de todos los socialismos y por tanto el más poderoso de cuantos han existido.

Al final el marxismo que hoy consumimos es como el cristianismo, una creación posterior y en gran medida adulterada de lo que predico el “fundador”. Contrastando lo que Marx escribió con su fallos y aciertos, la práctica, e incluso el discurso de los que hoy toman su obra como pretexto, podríamos llegar a la conclusión de que si Marx resucitara y se topara con lo que se hace y dice en su nombre repetiría lo que llegó decir en vida, entonces en referencia a la visión mecanicista de su teoría, que si eso es marxismo entonces él no era marxista. En mi “inmodesta” opinión, es por aquí donde debe comenzar el debate cubano sobre Carlos Marx y las doctrinas que en él se inspiran.

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