Crítica de la crítica de la crítica

8 Abr

A propósito del video “Crítica a “El Hoyo”, la película progre de Netflix” de Agustín Laje

El punto de partida es bueno, reconocer implícitamente que la época de oro de la crítica a la industria cultural  es cosa del pasado, pero te pierdes Lage, creyendo que la izquierda se ha apoderado de la industria cultural, cuando es todo lo contrario, es la industria cultural, y mas que ella sus gestores al servicio del capitalismo, ahora en su estadio maltusiano,  quienes han conquistado a la izquierda, establecida como aparato de propaganda y movilización, ahora al servicio del sistema que antes parecía combatir, pervirtiendo sus discurso y convirtiéndola en su instrumento, no de la revolución, sino de la involución de la clase dominada. Es por eso, y no por estrategia de supervivencia de la izquierda,  que la antigua lucha de clases, ha sido subvertida, para convertirla en lucha de intraclase, oponiendo homo y heterosexuales, mujeres y hombres, negros (o indios) y blancos, que es la mejor manera de debilitar a un proletariado  que ni la automatización y la revolución científico técnica han hecho desaparecer de la tierra.

Esto no es nada nuevo, ya lo señalaba Theodor Adorno cuando criticaba la canción protesta pacifista, entonces asociada con la izquierda como un medio de convertir la tragedia de la guerra de Vietnam en algo consumible.

 

Así mismo la guerra a la pequeña propiedad e incluso contra el mercado, fue anticipada por la banca y el monopolio, evolución natural del capitalismo, a las practicas estatizantes de un socialismo real que lleva casi 30 años muertos, no importa la sobrevivencia de dinosaurios, como Cuba o Corea o extraños híbridos  de capitalismo económico con política stalinista como China.

Marx se equivocó en mucho, pero al menos si estuvo claro en fecha tan temprana como 1848, cuando dio cuenta en su famoso Manifiesto comunista de como desaparecía la propiedad privada dentro del capitalismo “salvaje” que le tocó vivir.

Por supuesto que hoy como ayer sigue siendo urgente la crítica de las industrias culturales, solo que lo que hoy llamamos izquierda, por lo comprometida que está con esas mismas industrias, no está en condiciones de hacerlo, habrá que volver a la teoría critica de Adorno Theodor Adorno y Max Horkheimer, actualizandola en tiempos de Netflix.

Incluso deberíamos releer Para Leer al pato Donald,  y rescatar lo rescatable del tratamiento a los medios, usado por Ariel Dorfman y Armand Mattelart y usarlos de nuevo, sin los reduccionismos ideológicos de estos autoress y de manera consecuente frente al mundo espiritual que nos rodea, aunque por ello nos apartemos inevitablemente de lo considerado políticamente correcto o nos endilguen el cartelito de heteropatriarcal o te llamen de derecha.

 

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