Política y coronavirus. Por la vuelta del ting vikingo

28 Mar

Alarma selectiva

“El virus corona amenaza la vida, la salud y el empleo, dice el primer ministro Stefan Löfven en su discurso ante la nación.- Más estarán enfermo, más tendrán que despedirse de alguien amado.Los residentes de Suecia deben estar preparados para más medidas de intervención debido al virus, dice Löfven.- Puede llegar con poca antelación y puede perturbar aún más la vida cotidiana.”Hay pocos momentos en la vida en los que tienes que hacer sacrificios, no solo por tu propio bien, sino por tu entorno, tus semejantes y nuestro país”, dice Löfven.- Ese momento es ahora. Ese día ya está aquí. Esta tarea se aplica a todos. Nadie tiene una oportunidad en esta situación, continúa el Primer Ministro.- Nadie debe ir a trabajar con síntomas. Jóvenes o viejos, pobres o ricos, no importa. Todos deberían hacer su parte”

Las de arriba, ademas de anunciar que muchos se despedirían de sus trabajos y seres queridos, fueron algunas de  las palabras, a la nación ofrecida por el Primer Ministro sueco en la noche del 22 de marzo, un día después de que se conociera que el vecino país de Noruega acababa de decretarse una suerte de ley seca, prohibiendo que se sirvieran bebidas alcohólicas en los establecimientos de Oslo, toda una tragedia para el rampante alcoholismo nórdico, que tanta gente enferma y mata sin que se haga nada serio por evitarlo, solo establecer el monopolio y por tanto la ganancia del  estado sobre la fatal droga.

En el caso sueco se denomina Systembolaget. Los establecimientos del monopolio estatal son las únicas tiendas al por menor que pueden vender bebidas alcohólicas que contengan un porcentaje de alcohol superior al 3,5%. Jamás he visto un discurso a la nación de un Primer Ministro, denunciando la tragedia de la que el estado participa, en tanto que con el pretexto de regularla, se convierte en el principal abastecedor y por tanto beneficiario de una sustancia que tanto daño hace a su pueblo. En este caso el estado no lidera al pueblo, sino que se deja llevar y hasta se aprovecha de unas mala constumbre que viene de la época vikinga. Aunque no todo era malo entonces y hastas podríamos sacar lecciones como veremos mas adelante.

Según datos de 2016, aportados por el Global Data Health Exchange (GDHx) y el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME); la tasa de mortalidad a causa del alcohol por cada 100000 habitanes de de Tasas de mortalidad estandarizadas por edad por trastornos por consumo de alcohol y drogas, medidas como el número de muertes por cada 100,000 individuos Estos incluyen solo muertes directas atribuibles al consumo, pero no a trastornos relacionados indirectamente con el uso y abuso de medidas espirituosas como pueden ser suicidios o accidentes lo cual aumentaría estrepitosamente el peligro.

Según el Instituto Karolinska y de acuerdo a un estudio de 2014 hay más de un millón de suecos que consumen alcohol hasta el punto de que puede considerarse dañino y conllevar un riesgo de dependencia. Cualquiera puede terminar consumiendo alcohol en un grado que ocasione problemas. Pero la morbilidad relacionada con el alcohol, se observa predominantemente en grupos socioeconómicos menos privilegiados “, nueve de cada diez suecos mayores de 17 años han consumido alcohol en el último año. Casi uno de cada dos tomará alcohol cada semana, y más de uno de cada tres consumirá el equivalente a una botella de vino más de una vez al mes o con mayor frecuencia. Y si bien se observa una lenta disminución del consumo en los últimos diez años; todavía está en niveles marcadamente más altos que hace 20 años, lo peor es que la proporción de consumidores de alto nivel ha aumentado significativamente desde 1995, y los investigadores actualmente estiman que aproximadamente un millón de suecos consumen alcohol en tal medida que corren el riesgo de encontrarse con problemas médicos o sociales, y que 300,000 de ellos han desarrollado un dependencia del alcohol. De estos, hay 50,000 que tienen una dependencia que involucra grandes problemas, mientras que la gran mayoría, 250,000 personas, tienen una dependencia menos pronunciada, más o menos en secreto, a puerta cerrada.

Frente a tales estadísticas tenemos que la atención de salud se centra principalmente en las 50,000 personas con mayores problemas. Esta es la atención tradicional por abuso de sustancias, que por razones históricas es realizada por los servicios sociales en lugar de los servicios de salud. Pero todos los demás, aquellos que tienen problemas de leves a moderados, rara vez buscan atención médica para sus problemas, y definitivamente no están en contacto con los servicios sociales.

Hablamos de un mal universal tan peligroso como el coronavirus, pero contra la que nadie nos asusta como se viene haciendo desde los gobiernos y medios con el covid 13. Evidentemente el poder da la alarma cuando quiere y no siempre cuando al pueblo le conviene.

No hace falta negar la existencia de una pandemia muy peligrosa, ni caer en teoría conspiratoria alguna, para cuestionar la manera universalmente errada y hasta ilegítima en que los gobiernos del mundo “libre” están gestionando el mal. El lugar de aprender de la efectividad de los estados en las democracias asiáticas, como Taiwán, Corea del Sur o Japón, los países occidentales, comenzando por los que parecerían haber servido de laboratorio, Italia y España se han lanzado por la tarea fácil de imitar y hasta dejase asesorar la tiranía china.

Todo esto sin la mejor resistencia de la ciudadanía de quienes se suponen la representan en sus parlamentos. Tan bajo ha caído el estado liberal de este lado, que en no pocos aspectos ha dejado atrás, en cuanto al irrespeto de las libertades individuales, a quienes por principio las violan de este lado del universo, tal es el caso del régimen cubano, el cual se ha dado gusto de denunciar la paja en el ojo ajeno. Lo ha hecho sin necesidad de mentir en el órgano oficial del partido comunista de la isla, el periódico Granma, donde se publica lo siguiente:

Demagogia de números, nuevamente el sistema, mudo casi siempre de realidad, vuelve a relatarla casi exclusivamente con estadísticas: cifras, porcentajes, comparaciones y frases «ingeniosas» para hacer creer que se sienten «muy seguros» con las decisiones que asumen sin consultar a los pueblos.
Opera una especie de «aristocracia académica» que, con el pretexto de que los pueblos «no saben», dictan normas y decretos a granel para conducir la crisis por los senderos que, para ellos, son más seguros.
En la lógica del combate al nuevo coronavirus, reinan los silogismos del «estado presente», pero con pueblos desmovilizados a punta de pánico o de verdades a medias. «Todos a su casa» a fungir como espectadores de las cifras y de las acciones asumidas por quienes dicen saber qué hacer ante una amenaza de la que saben poco o nada.”
Semiótica de la pandemia: ¿Ignoramos cuánto ignoramos?, artículo de Fernando Buen Abad publicado el 26 de marzo de 2020

Es Granma, cierto, pero dice verdades, que lo que apenas haga lo mismo cuando se trata de la realidad cubana, para la cual valdría la pena una crítica similar ya es otra cosa.
Lo cierto es que se ha establecido un relato único sobre la enfermedad y el modo de evitarla que se va cumpliendo a rajatabla de la manera menos democrática por esta zona del globo terráqueo que llamamos democrática, en la india, donde la convivencia como monos y ratas en los templos es cosa aceptada la policía de da el gusto de dar azotainas al que rompa la cuarentena, en Latinoamérica los castigan obligándoles a hacer cuclillas y repetir que no saldran de casa. En Estados unidos todavía es peor, se acusa de terrorista a quien bromee con la cuestión como el caso del payaso que se puso a lamer la taza de un inodoro preguntando por el virus. No solo se frena el hacer sino incluso el pensar, los youtuberos las rebeldes, no se atreven ni a mencionar la palabra coronavirus por temor a represalias.

El nivel se censura de todo lo que se salga de la línea prestablecida es de tal que una publicación teóricamente disidente como la revista digital Cuba encuentro, se ha cuidado mucho de publicar cualquier artículo que se salga del concepto del paradigma establecido sobre el virus, permitiéndose a lo sumo hacer política antirrepublicana cuestionando faltas no esenciales del gobierno de Trump. El miedo al debate es tal que tras permitir a los lectores debatir libremente sobre los artículos un directamente sobre el asunto en los tablones del foro, se ha dado a la tarea de borrar, ya no solo lo que tuviese el menor tufo idea conspiratoria, sino a quienes con argumentos y evidencias denunciaran la manipulación mediática que está sufriendo el público con respecto a la enfermedad.

Cuando jugaba su papel

El caso la contagiosa enfermedad que nos aterra hoy en día, esta ha puesto en evidencia un mal tan grave o peor, la falta de entereza, por no decir de fuerza que tienen los pueblos para impedir que los estados, cualquiera que ellos sean, puedan manifestar de la noche a la mañana el potencial totalitario que les caracteriza. Y lo peor no es esto, sino la manera alegre que sus primeras víctimas, los pueblos lo aceptan y hasta contribuyen alegremente a la tarea.

Si el presente está tan perdido, en cuanto soberanía del pueblo, habrá que mirar al pasado en busca de consuelo, tal vez al de los pueblos germanos, antes de ser “civilizados”, es decir amaestrados por los estados.

Para esto vamos a hablar más abajo del llamado ting, en nórdico antiguo se llamaban þing (pronunciado como la palabra inglesa thing) Este sería equivalente escandinavo a nuestras, tribunales, asambleas y parlamentos modernos. Esos mismos en los que los representantes del pueblo ganan sus salarios, hagan o no lo que conviene a sus electores. Magistrados que, si se les ordena, evitan plantar cara a unos ejecutivos que, desde Estados Unidos a la Argentina, actúan como “lombardizados”, por no decir lobomotizados frente al covid-19 y sus mutaciones.

Sin embargo, el ting fue otra cosa y para comprender cuan superiores fueron los barbaros germanos que lo usaban con respecto a nuestros domados conciudadanos, echaremos manos al artículo Vikingarnas demokrati gjorde livet surt för kungen, lo que en español podríamos traducir libremente como La democracia de los vikingos le hizo la vida un limón al Rey”, que era el equivalente entonces a nuestros presidentes y primeros ministros. Se publica en la revista sueca Historia del Mundo.

A diferencia de estos tiempos donde hasta las famosas redes sociales, intentan acallarnos, todos los hombres libres tenían derecho a hablar. Sus críticas constantes volvieron loco al rey, pero también lo hicieron cambiar sus decisiones si la presión era lo suficientemente fuerte. En otros al menos había habría eso que hoy brilla por su ausencia, salvo en las series con las que nos distraen de nuestro deber como Casa de Papel, resistencia. Veamos un caso: Un día de primavera en 934, el Skald (en español escaldo poeta escandinavo, autor de cantos heroicos y de sagas) islandés Egill Skalla-Grímsson se presenta ante los jueces el ting. Son treinta y seis jueces en el tribunal ubicado al norte de Bergen, en el oeste de Noruega, juzgarán en una disputa por la herencia entre Egill y Önund. Egill lucha con el viento en contra, ya que Önund es amigo del rey Erik Blodyx y de la reina Gunhild, y para colmo, la pareja Real está presente en el juicio. Allí el escaldo Egill explica que su esposa ha sido engañada sobre su legítima herencia por su cuñando Öund. El está casado con la hermana de la esposa del poeta, y cuando el padre rico de las hermanas falleció, Önund se apresuró a apoderarse de toda la herencia en nombre de su esposa. Önund ahora se pone delante de los jueces, alegando que el difunto gran agricultor Björn, el rico, solo le dio derechos de herencia a una de sus dos hijas, su esposa.

Se trata de una mentira. Egill ha traído consigo no menos de doce testigos, que juran que a su esposa también se le prometió una parte de la herencia. En este momento, la reina Gunhild comete un error fatal. Para ayudar a Önund, ella ordena a los guardianes del rey que disuelvan el Ting. Entonces los asistentes se abalanzan contra el recinto generalmente inviolable de ramas de color avellana en el que se sientan los jueces, quienes huyen aterrorizados. Evidentemente la justicia no era algo que los vikingos tomaran a la ligera subraya el redactor del artículo. El problema es que se violan las reglas de los tribunales y se pone en juego el sistema judicial, el honor de los vikingos exige que los hombres mismos garanticen que se ejecute la justicia. Tanto los amigos de Önund como los de Egill recurren a las armas.

La grave violación del ting terminó, según las historias, con los guardianes del rey matando a diez de los amigos de Egill, después de lo cual se permitió al skald navegar a su hogar en Islandia, aunque sin haber recibido justicia. Sin embargo, no siempre los reyes y las reinas obtuvieron, lo que deseaban en el ting.

Los historiadores han encontrado numerosos ejemplos de gobernantes nórdicos que fueron rechazados y amenazados por sus súbditos furiosos y tuvieron que cambiar de parecer.

Ya existían lugares para el ting durante la Edad del Hierro, cuando vivían los antepasados de los vikingos.  Dado que la palabra también se encontró en inglés antiguo, alemán y otros idiomas germánicos, los investigadores esperan que no solo los escandinavos sino todas las tribus germánicas de la Edad del Hierro del norte de Europa se reunieran en estos sitios.

La teoría es corroborada por el emperador romano Julio César, quien en su relato de las guerras galas del 50 a. C. describe la reunión con el pueblo germánico al norte del Rin.

Después de que los romanos construyeron un puente sobre el río y amenazaron con invadir la tierra de los suevos, aquellos convocaron a un ting, o como el Cesar lo describe en latín; Concilium (concilio). Los suevos decidieron evacuar sus aldeas y formar un ejército de defensa. Que pararía el inminente ataque de los romanos.

Incluso fuentes romanas posteriores hablan de las asombrosas tradiciones democráticas de los germanos. En su obra Germania del año 98 DC, el historiador Tácito describe las cosas de los antecesores de los alemanes, que en muchos aspectos se parecían a las de los vikingos mil años después.

Según Tácito, el aquello consistía en que hombres libres se reunían en la luna nueva y la luna llena para juzgar disputas y establecer nuevas leyes. Según Tácito, un ting comenzó con el rey o el jefe leyendo los asuntos actuales.

Cuando se trataron los asuntos, los participantes mostraron su desaprobación tarareando. Si, en cambio, estuvieron de acuerdo, golpearon sus lanzas entre sí, una costumbre que sobrevivió en la Era Vikinga, cuando el hábito de golpear escudos o espadas uno contra el otro se conocía como vápnatak ( toma de armas).

Para los romanos,  el poco distanciamiento que existía en  los “alamanes” entre los jefes y sus súbditos fue otra sorpresa. En en el momento de la asambleea cualquiera tenía oportunidad de hablar.

 

Como con los antiguos germanos combatidos  y sometidos en parte por Roma, o los godos que destrozaron el imperio,  el rey de los vikingos debía ser aprobado en el ting del reino, y a menudo tenía que hacer de tripas corazón para complacer a sus súbditos.

Veemos el ejemplo de Håkon góðe (el bueno) quien según la historia real de Snorre Sturlasson, fue elegido rey de Noruega en ting de Trondheim, celebrado alrededor del año 930–934. Para aquella época algunos vikingos ya se habían convertido al cristianismo, mientras que la mayoría aún aferraba al ásatrú es decir al paganismo nórdico.  Este rey era cristiano, pero dependía del apoyo de los creyentes de los paganos y esto le causó problemas. Un invierno, Håkon viajó con su corte a Trondheim para participar en la tradicional celebración “navideña” de los vikingos, en realidad celebración sacrificial en honor de Oden y Thor. Durante la primera sangría, el Rey hizo la señal de la cruz sobre su taza de sangre, lo que causó el enojo de la mesa. Los hombres allí sentados le gritaron que comiera la carne del caballo sacrificado, pero el rey se negó.

Durante la próxima fiesta de sacrificios, la mala fama del rey le precedía, y los vikingos se comportaron aún más amenazadoramente. Al final, Håkon consideró que lo sabio era participar plenamente de la ceremonia, por lo que no solo bebió de la copa sin hacer signos cruzadas, sino que además comió del hígado de un caballo sacrificado.

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Pero no siempre los reyes germanos fueron tan débiles, con posterioridad a la era romana, los tings fueron perdiendo poder poco a poco frente a los Reyes y la iglesia que les ayudaba a conformar los típicos reinos medievales europeo, este proceso se da a lo largo de siglos 400, 500 y 600. Sin embargo, en los países nórdicos, los vikingos mantuvieron obstinadamente su derecho a la codecisión a través del ting. Prueba de ellos es que cuando el misionero Ansgar de Francia, visitó Birka alrededor de 830, se sorprendió por la respuesta que le dio el rey a su solicitud de ser misionero entre los vikingos. Esta suerte de presidente electo vitalicio le preguntó al monje llevar su cuestión al ting y que la dejaría en manos de los dioses y del pueblo, explicándoles que era costumbre que todas las decisiones públicas se basen más en la voluntad unánime del pueblo que en el poder del rey. Al final hubo una fuerte discusión, pero la asamblea decidió autorizar a Ansgar para estableciera una congregación cristiana en Birka.

La revista Historia del mundo, asegura que este mismo tipo de asamblea existía entre los Dioses. Así mismo explica que había muchas en toda Escandinavia, las había de diversa extensión y podían ser convocadas por cualquier hombre libre o viuda con tierras propias. En el caso de asambleas locales la convocatoria se realizaba con la ayuda de un mensajero que llevaba una pieza de madera o un garrote, que se trasladaría, en una suerte de carrera de relevo, de granja en granja con la invitación a reunirse en una fecha determinada. Las personas que no reenviaran el mensaje podrían recibir una multa.

Gradualmente, surgieron tings cada vez más grande en los que se trataban trataron problemas que afectaba a toda una región. En Noruega, el Eidsivating, fundado alrededor del año 850, recibió se encargó  de los asuntos de las partes orientales del reino, mientras que los llamados denominado ting amarillo y el tingn glaseado del siglo IX se responsabilizaron de lado oeste de Noruega y el área alrededor de Trondheim. A finales de la era vikinga de Dinamarca, todavía quedaban una serie de pequeños consejos de condado locales y tres grandes consejos de condado en las ciudades de Lund, Ringsted y Viborg.

Tanto las asambleas pequeñas como las grandes se realizaban a cielo raso y en lugares fijos, a los que era relativamente fácil llegar. Los vikingos estaban preparados para viajar una gran distancia para participar en las discusiones y tomar decisiones importantes. En Islandia, el viaje tomaba más de una semana a caballo para los granjeros que vivían más lejos del consejo del condado.

El sitio elegido como lugar podría depender del azar, como lo muestra la historia del vikingo noruego Torolf Mosterskägg, quien, al acercarse a la costa de Islandia, por la península de Reykjane, arrojó los pilares de su templo de para dioses noruegos, por la borda. Los soportes estaban decorados con tallas de Tor, quien también era el dios de las cosas. En el lugar donde cayeron, Torolf instaló el primer ting en el área.

Aquellos vikingos hicieron las cosas de la misma manera, ya vivieran en Suecia o en Irlanda. La reunión pública se llevó a cabo bajo el cielo abierto, y los vikingos traían a toda la familia. Y no solo servía el ting para hacer política o justicia, sino que se convertía en la oportunidad para comprar, divertirse, hasta encontrar una pareja.

En resumen, que si vivieran en tiempos de los vikingos otra habría sido el modo de abordar la expansión del coronavirus, se habría escuchado más voces, y más argumentos y sobre las experiencias y el saber verdaderos, se habrían encontrado una mejor estrategia, que no implicara, por ejemplo amontonar bajo un mismo techo a niños con persona mayores de la tercera edad, que son las de más alto riesgo, tan poco de habría torpedeado tan fácilmente la economía afectado de manera quizás irreversible, la pequeña y mediana empresa y con ello las familias que viven de ellas. Quizás bajo la presión popular el estado de habría visto empujado actuar con rapidez y eficacia, concentrándote en detectar a los que realmente están afectados, colocando solo ellos en cuarentena y contando con los recursos necesarios para salvarles de la muerte, sin afectar a la sociedad entera.

Se trata lamentablemente pues de una forma de ejercer o frenar el poder que hoy resulta imposible, incluso para los herederos de aquellos valientes guerreros, no solo por la perdida en la memoria social delo que sería una auténtica cultura participativa en la cosa pública, sino por motivos de fuerza mayor, porque, para el caso sueco, la recomendación de evitar grandes aglomeraciones, se ha pasado a un decreto por el que se prohíben reuniones de más de 50 personas, algo que puede servir lo mismo para que no se enfermen que para que no protesten.

Frente a la política de crisis del gobierno sueco se supones que deberíamos tener Jimmie Åkesson, líder del Los Demócratas suecos, el partido opositor más poderoso. Este dedicó un discurso a la nación el 26 de marzo. En él se pregunta: ¿Por qué se cambió el mensaje de los expertos?,¿Por qué no hicimos algo antes?,¿Por qué no estábamos mejor preparados? ¿Por qué se dijo que los niños y los jóvenes no se infectarían? Y agrega que se enoja de que, en Suecia, con su alta carga fiscal todavía tengan que preocupase la gente de si recibirá atención médica o no, pero cree que no es el momento para maldecir, sino para pasar la crisis como un país unido, como nación, como familia. Es decir que por el momento no va a exigir responsabilidad, por el contrario, considera que en este momento como como político de oposición se sirve mejor al país apoyando en lugar que desafiando al gobierno que encabeza Stefan Löfven. Ya podremos imaginar el nivel de resistencia por parte de la política establecida que tendrá la estrategia gobierno frente al virus: nula. Es lo que pasa cuando el estado liberal saca su verdadera cara, la monolítica y de granito, como los muros del mismo parlamento

Para el caso sirve de justificación en el hecho de que, según la conferencia de prensa ofrecida del 27 de marzo de 2020, por La Autoridad de Salud Pública, la Junta Nacional de Salud y la Agencia de Protección Social y Planificación de Emergencias de Suecia sobre covid-19 hasta el momento el país tenía 3046 infestados y 92 fallecidos por la pandemia. Algo que impresiona más en cuanto no se airea con la misma insistencia y visibilidad otras causas de muerte.

A esto habría que agregar, lo que más duele al hombre de la sociedad industrial, la afectación de su bolsillo. El mercado de valores del país está en baja, la aerolínea SAS despedirá 10,000 empleados, superada por la Volvo que al detener toda la producción en Suecia indefinidamente y dejará más de 20,000 empleados sin trabajo. Por cierto, no he visto un solo sindicalista protestando por estos despidos, ni lo que vendrán con el resentimiento inevitable de otras industrias, como, por ejemplo, los servicios vinculadas al turismo, hoteles, restaurantes, etc.

De lo que si se saben es del colchón a costa del erario público con el que el gobierno socialdemócrata apoyado por el partido campesino Centro y el liberal, intenta suavizar la caída de estas víctimas colaterales del panicovirus; se trata de un paquete de apoyo a los afectados que recuerda un tanto al de Trump. Para el caso sueco se gastarán hasta 300 000 millones de coronas suecas con las que se compensarán los salarios afectados en caso de baja por enfermedad a corto plazo, y demoras en los pagos de impuestos de la compañía. Así mismo la nación ha cerrado sus fronteras, a personas que no procedan de la Unión Europea (los xenófobos levantaran su altar al virus, ya lo verás) posponiendo o cancelando eventos deportivos y culturales y convirtiendo en a distancia la educación presencial en institutos preuniversitarios y centros de educación superior, algo para que el país vanguardia en cultura digital realmente estaba preparado, hay que reconocérselo. Y aunque varios escolares han sido enviados a casa, mientras que la educación pre y universitaria deviene educación a distancia, por lo menos se ha guardad la formalidad democrática sometiendo al Parlamento, 19 de marzo, de un proyecto de ley que le da al gobierno el poder de cerrar escuelas obligatorias y preescolares si lo considera necesario. Medida que hasta el momento no se ha tomado, pero podría aplicarse más adelante.

Y si bien se ha retrasado en cuando en cuanto a las medidas de confinamiento general, su gobierno acaba de prohibir cualquier reunión pública de número igual o superior a los 50 ciudadanos. Es decir que si el ting parecí muerto ha recibido su tiro de gracia, gracias (valga la redundancia) al coronavirus.

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