El ser y no ser del Coronavirus

14 Mar

Cuando niño, quede fascinado con la adaptación radial hecha en Radio Progreso, emisora habanera que se escuchaba en toda Cuba de la novela Sol desnudo. Se trata de una obra de Isaac Asimov publicada primero por entregas en los números de octubre, noviembre y diciembre de 1956 de la revista Astounding Science Fiction.

Por cierto, por aquella misma época de mi infancia, la BBC, incluyó una versión de la obra de Asimov en su serie Out Of The Unknown. Naturalmente parte de la complejidad de la novela original de Asimov debió ser sacrificada para reducirla a un capítulo televisivo de 50 minutos. Fue filmado del 23 al 26 de julio de 1968 con grabación de estudio los días 8 y 9 de agosto y transmitido por la BBC el 18 de febrero de 1969. El Director fue Rudolph Cartier, el adaptador de la novela Robert Muller (adaptación) contando con las estrellas de Paul Maxwell como el detective Elijah Baley y Trisha Noble como Gladia. Sabra díos si fue estas serie la que inspiró la valiosas adaptación radial hecha por el Instituto Cubano de Radio y Televisión, sobre la cual, lamentablemente no he encontrado rastro en las redes.


Paul Maxwell interpretado a Elijah Baley y Trisha Noble como Gladia, foto tomada de archivetvmusings.files.wordpress.com

La historia de Sol desnudo se desarrolla en un futuro Lejano, en el siglo 47, y está protagonizada por el detective terrestre Elijah Baley, quien es enviado a un planeta mucho más adelantado?, Solaria, cuyos habitantes padece de una suerte de sociofobia, viven completamente aislados, asistidos por robots programados para no hacer daño comunicándose entre sí a través de medios electrónicos y si mal no recuerdo con hologramas, los encuentros son esporádicos, fundamentalmente con motivos reproductivos, es en estas condiciones que ocurre el asesinato de Rikaine Delmarre, atribuido a esposa Gladia, sin embargo no existen ni armas ni motivos para el crimen, hecho inédito en aquella cultura, pero todavía usual en la atrasada Tierra, es por ello que tiene que venir un especialista de ella a resolver un problema con el que los adelantados solarianos no podía lidiar, cosa que Baley consigue.

Desde entonces he vivido lo suficiente para comprender cuan visionarias ha resultado las fantasías de Asimov, en primer lugar, esa idea de que hombres de sociedades más primitivas pueden descubrir mejor que los que viven en ellas los absurdos de sociedades adelantadas, y que por desgracias devienen en modelo del destino de toda la humanidad.

Es la visión la que comparte Sol desnudo con La máquina del tiempo del escritor británico Herbert George Wells, obra cuya lectura si bien me ha parecido aburrida, no ha dejado de fascinarme en su versión cinematográfica de 1960, dirigida por George Pal, y con Rod Taylor en el papel de protagonista, que en la película llama como al novelista, George Wells. Se trata de un científico que construye una máquina y con la que parte al futuro el día 31 de diciembre de 1899, novela había sido publicada por Wells en 1895.

El caso es que en lo que el director de la película selecciona de la novela vemos a viajero en tiempo llegar a la tierra del año 802.701. El planeta está poblado por los Elois, cuya representación en esta versión fílmica de la obra (existen como cinco) se asemejan mucho a cierto tipo de joven que he visto en mis andanzas escandinavas, incluso en algunas características no dejan de asemejarse en algún sentido al sueco promedio, al menos como estos son percibidos por los extranjeros. El caso es que en el planeta existe otra raza humana, la de los Morlocks, que vive bajo la tierra y se alimenta de la primera, la cual a su vez se comporta como corderos frente a sus depredadores.

Así tenemos una escena emblemática de esta sumisión cuando se oyen sirenas hipnotizan a los Elois quienes se dirijan hacia las grutas de los Morlocks donde luego serán devorados por esto, entre los que desaparecen en ella se encuentra Weena, una chica a la que George había salvado de morir ahogada en medio de la indiferencia de los suyos y a la que está enseñando a amar. George va tras ella e intenta rescatarla una vez más, esta vez de los Morlocks con los que tiene que enfrentarse frente a los impávidos los Elois. Aquellos al principio no hacen nada, más de pronto, se enciende el espíritu de lucha (como comentaba mi abuelito en una de las ocasiones que veíamos la película juntos) en uno los candidatos a ser devorado luego le siguen el resto, quienes ayudaran al viajero del tiempo, salvándose entre todos de terminar como cena de los monstruos antropófagos.

Ha pasado en tiempo, en vivido en diferentes sitios y observado con horror la tendencia al aislamiento y a la obediencia de sus propios Morlocks que existe entre los humanos de hoy, mal que se agrava con el avance de las generaciones.

Lo que no podría esperar que asistiese a un giro de tuerca tan brusco, como el que está teniendo lugar en este momento. He tomado conciencia de ello sobre todo, a partir del instante en que un amigo radicado en Lombardía, adelantándose a la prensa, me informó de las medidas de excepción tomadas por el estado italiano en “favor” (o en contra, ya se verá) de su población, medidas perfectamente identificables con la violación de los derechos humanos, que, con justificaciones de otro tipo, aplican los regímenes totalitarios.

Se trata de medidas que conducen a un aislamiento de la ciudadanía, y sobre todo a generar un miedo al contacto humanos, que, de extenderse unos meses más, convertiría, al país, principalmente en su zona norte, en una suerte de Solaria, todo ello en contubernio con las autoridades políticas y religiosas que no dice ni esta boca es mía, como harían los Elois al llamado de los Morlocks.

Lo terrible, en medios de debates bizantinos sobre los niveles de premura, donde, son los liberales, más que los socialistas, como sería de esperar, los liberales se sitúan a la vanguardia, en la legitimación del derecho del estado a decirle al individuo lo que tiene que hacer y con quien o no debe reunirse.

No dudo que los pueda haber, pero yo no he encontrado liberales protestando, por el modo concreto en que se está abordado la pandemia, con un intervencionismo estatal que se observa, al menos en Europa, desde el fin de la segunda guerra mundial. Por el contrario, se apoya dicha intervención, como podemos ver en la publicación liberal colombiana panampost.com, por ejemplo, en el artículo El control estatal del coronavirus no contradice los principios libertarios, de la profesora universitaria y amante de la libertad, como allí la definen, Mamela Fiallo Flor.

Ella, citando varias autoridades del liberalismo, asegura que defender la vida, propiedad y libertad, como hacen los libertarios, es compatible con defender a la población ante una pandemia. El problema es verificar sí esto que suena también en la teoría coincide con la práctica.

La misma Fiallo Flor, en su artículo AMLO pretende combatir el coronavirus igual que el crimen: con abrazos, ataca al presidente López Obrador, al que muchos, sean liberales o socialista, siguen considerado de izquierda, aún después de su conversión en policía fronterizo de Estados Unidos:

“Evitar abrazos es una de las recomendaciones claves para evitar el contagio del coronavirus. Salvo en México, donde el presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo que hay que abrazarse más, subestimando así el peligro de una enfermedad que ha infectado a más de 134 567 personas y ha matado a alrededor de 5 000.”

Escribe la periodista, para la cual liberta de abrazarse debe estar vedada en nombre de una enfermedad no parece ser tan grave como otras, que no pusieron en crisis el acercamiento humano, o como la definiría un obispo indignado por la nueva intromisión estatal; “la comunión de los hombres.

Se usa contra el trato colectivo una enfermedad cuyo índice de mortalidad general es del 2,3% y que por suerte o por errores estadísticos o de comprensión de la propia enfermedad, deja fuera a los niños de hasta 9 años e sus efectos más graves, como si los que murieran por ella, fueran en general lo que por motivos de edad ya estaban para fallecer.

El caso es que el numero de pacientes fallecidos en relación a los enfermos está muy por debajo de otras enfermedades con las que no se hace tanto revuelo y cuyos portadores menos sintomáticos seguro andan entre nosotros desde hace tiempo.

Tenemos por ejemplo la Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo con una tasa de letalidad cercana al 40% esto por no hablar del virus del Ébola que con su tasa de letalidad en torno al 50%, y si buen causó varias alertas sanitarias globales, tampoco generó tanto estado de sitio, por ejemplo en España donde llegó personal médico contagiado, ni tampoco la gente dejó de abrazarse, ni siquiera en África donde se dio el brote.

Critica similar a la que hace la colombiana contra el presidente mexicano, podemos escuchar por parte del liberal independiente español Fernando Díaz Villanueva, quien, en un clip subido a YouTube, el 14 de marzo, no solo se suma a la histeria en boga con respecto a los peligros de virus, sino también se ceba con gobierno social comunista de su país (al que en lo personal no le tenemos el menor aprecio), por no haber sido lo suficientemente intervencionista, como prohibir las manifestaciones del 8 de marzo.

Lo que le preocupa en este caso al liberal no es que dicho evento, originalmente dedicado a la mujer trabajadora deviniera el día de las gamberras, de la violencia contra la propiedad ajena o pública y el odio a los nombres, a las iglesias o los niños por nacer, sino que se permitiera todo aquello en “Tiempos del cólera”, pero no del emocional, ni siquiera del causado por el bacilo aerobio Gram nega, sino de otro tipo de enfermedad, una especie de neumonía generada por el COVI-19, como también se denomina al dichoso coronavirus.

El video se titula irónicamente Cubiertos de Gloria. Pero da la casualidad de que Fernando también se cubre de Gloria repitiendo acríticamente el relato oficial y la “información” que difunde la prensa establecida sobre la “pandemia”. Típico del liberal que no da más que para criticar a su hermano gemelo, el socialista de medio pelo.

Eso sí cuando el sistema lo ordena, este mismo liberal que nos daba la cantaleta con lo de que la gente se pueda entregar a la droga (que él se cuida de consumir) aunque se enferme, o morirse si le da la gana de pedir que le den eutanasia, se olvida de todos sus discurso de derechos individuales, incluido el de suicidarse, y se vuelve una camisa parda del totalitarismo vírico, sumándose a la cuadrilla que arrea a la ciudadanía a casita y sin rechistar.

Así son los liberales quienes a la hora de la verdad pueden resultan más estatalista que Stalin, o en el mejor de los casos posponer la pelea, para cuando sea demasiado tarde, aun avizorando lo quien se viene con estos controles, como lo escribió el 03/13/2020, Peter G. Klein en la página del Instituto Mises: Bajo el título de “Coronacrisis and Leviathan”:

“¿Cómo se expandirá el leviatán, temporal y luego permanentemente a través del efecto de trinquete, en respuesta a COVID-19? Es demasiado pronto para hacer predicciones definitivas, pero podemos hacer conjeturas fundamentadas basadas en la experiencia y nuestro conocimiento de cómo funcionan los gobiernos.

Primero, podemos esperar que los controles gubernamentales sobre los viajes y la asamblea sean más estrictos. Ya sea mediante aprobación legislativa, acción ejecutiva unilateral o decreto judicial, el principio de que los gobiernos deben controlar el movimiento y las reuniones de personas para prevenir la propagación de la enfermedad ha sido claramente establecido (o restablecido). Como sabemos por el trabajo de Higgs, las capacidades adicionales en esta área adquiridas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y otras agencias probablemente se retendrán y se utilizarán mucho después de que la crisis haya disminuido. Y una mayor intervención del gobierno en los sectores biomédico y sanitario está prácticamente garantizada.”

Lo terrible es que el modelo comienza a expandirse, por todo Europa y América, particularmente en la parte norte y central. Con medidas que frenan en movimiento de las personas y coloca en cuarentena a las que de declaren contagiadas, aunque no tengan dolencias o síntomas aparente, incluso en contra de la voluntad de estas.

Esto me recuerda el revuelo que se armó cuando de manera similar, allá por los ochenta, el gobierno cubano encerró a las personas contagiadas con sida. Una política que fue muy criticada por la oposición al régimen, apoyada particularmente por el establecimiento liberal internacional. Eso podría entenderse tomando en cuenta sus presupuestos ideológicos, no así la posición que mantiene cuando en lugar del ser un régimen comunista, es uno “democráticos” el que segrega a los enfermos, usando exactamente la misma justificación usada entonces por los funcionarios castristas de la salud.

Si se quiere verificar la naturaleza política y mediática de lo que estamos viviendo con la crisis mundial del Corona virus, recomiendo leer el artículo ¿Qué pasaría si se infectan 60 millones de personas en los Estados Unidos?.  El trabajo aparece en el sitio digital del periodista Rush Limbaugh, se trata de un personaje conocido como el pionero de la radio AM, que revolucionó los medios de comunicación norteamericanos con su combinación sin precedentes de discusión seria de temas políticos, culturales y sociales junto con humor satírico y mordaz.

Limbaug ha recordado a sus seguidores la ya olvidada gripe porcina de los años 2009, 2010 por la cual fueron infectados 60 millones de estadounidenses, de aquellos, enfermos 300,000 fueron hospitalizados. Pero de ello ya nadie recuerda. Algo que el periodista atribuye a que hubiese un presidente diferente, el demócrata, Barack Obama. Entonces el tratamiento noticioso fue otro, el de cuán maravillosamente bien Obama estaba lidiando con eso.

No hubo pánico mediático, no tampoco disposición del Partido Republicano para tratar de sacarle provecho político de arriba. Según Rush Limbaugh el asunto fue tratado como un problema de salud de arriba a abajo. Sesenta millones de estadounidenses infectados, 300,000 hospitalizados.

Comparemos aquella situación con la actual, den que los norteamericanos vacían los mercados de productos de primera necesidad, yéndose a las manos como si estuvieran en la Cuba racionada del comunismo, cuando el número de infestado son una fracción de porcentaje en comparación con aquella gripe porcina campeada por Obama, sin tanto alboroto, aunque dejara 18.500 muertes confirmadas en el laboratorio. Por el momento el coronavirus se ha cobrado la vida de unas 37 personas solamente.

La vocación de pánico es tal que algún exiliados cubano americano, sumido en ella, utilizan la política mediática opuesta seguida en Cuba, la de orientar medidas sanitarias, pero no aterrorizar con el miedo a la enfermedad, como un arma para atacar al gobierno comunista por una de las pocas cosas que ha hecho bien en los últimos, e incluso solicitar el fin definitivos de los contactos pueblo a pueblo, si no le faltaran ganas a los hispanófobos de la actual administración norteamericana, o como si en lugar de la isla caribeña, se tratara de China, donde se da el primer brote de la enfermedad, o de algún país de Europa, epicentro de la pandemia, o algún país latinoamericano de esos cuyos sistema de salud es mucho peor que el cubano.

Para terminar, compartiré con el lector el breve intercambio que sostuve con el doctor Francisco Almagro a propósito de su artículo La Corona y la Plaga. El trabajo fue publicado por el psiquiatra cubano radicado en Miami | el 10/03/2020 en Cuba encuentro. Aquí se afirma lo que ya he leído en un sinnúmero de avisos: El COVID-19, como ha sido bautizada la infección, se elimina con un simple lavado de manos de unos veinte segundos o restregárselas con alcohol para uso tópico en la piel, conocido en Estados Unidos como hand sanitizer siempre es preferible la primera opción, el lavado de las manos.

El problema es que me cuesta creer que un ente acelular y microscópico como éste, pueda eliminarse de manera tan simple. Así que escribí al pie del artículo, en el foro del lector lo siguiente lo siguiente: “El cuento del virus que se va lavándose las manos me recuerda el otro de la responsabilidad humana en el cambio climático.”

A lo que no corto ni perezoso, Almagro contestó:

“Simpática alegoría. Pero al menos lo del virus es cierta, científicamente demostrada. Es llamativo que los primeros casos sean italianos y estén “localizados” en un paraje tan alejado de La Habana como Sancti Spíritus, aislados en Villa Clara. A su paso por la aduana de la capital tuvieron contacto con el personal. No es lo mismo decretar emergencia sanitaria en el medio de la Isla, a donde no hay vuelos norteamericanos, que en la capital. Rezaría porque esta vez la política no se imponga a la salud de un pueblo que no tienen ni siquiera esa agua del cambio climático para lavarse las manos.”

Mi respuesta, fue la siguiente:

Sí, eso afirman los administradores de la vida y de la muerte, que es en lo que se han convertido los sistemas de salud occidentales. Lo mejor es tomar sus “informaciones” con pinzas, pues evidentemente hay factores políticos y bien poco científicos afectado estas medidas sanitarias. Lo cierto es que, en Italia, con el pretexto del virus, se ha establecido un sistema de control de la población y de su movimiento que ya hubiera querido Mussolini, lo peor es que la bola pica y se extiende con el silencio cómplice de los mismos liberales que en tiempos del sida protestaban contra el internamiento forzado de los enfermos en Cuba.”

Nada, que cuando el globalismo ordena, el liberalismo se olvida de esos derechos individuales, incluido el de suicidarse que tanto pregona.

Me parece que la mejor actitud es mantener un sano escepticismo tanto frente a las instituciones que promueven este pánico, como frente a los paranoicos que aseguran que se trata de una conspiración anti poblacional.

Al final nos sabemos lo que hay detrás de todo lo que está pasando. Solo indicio de que nada es casual, como no puede serlo que meses atrás, cuando nadie hablaba de esta enfermedad que está cambiando tantas cosas a nivel global, amén de aterrizar a medio mundo.

Por ejemplo de esa salida inesperada de Inglaterra de la Unión Eropea, para que ahora, sospechosamente el Reino Unido, tan visitado por gentes de todas partes y por supuesto portadores del corona virus, quede excluido de la cuarentena impuesta por su aliado Estados Unidos al resto de Europa.

O que nos  llegara a cada hogar de Suecia, hace no mucho, un folleto explicando que hacer en casos de crisis humanitaria. Es algo que jamás había recibido en las casi tres décadas que llevo viviendo en la apacible nación escandinava.

Y no deja tampoco de llamar la atención el modo con el que el cine, fundamentalmente norteamericano, nos vienen atiborrando de películas distópicas donde la civilizaciones viene abajo ya por enfermedades virales, ya por masas de zombis, en otras palabras enfermos contagiosos a los que resulta legítimo aniquilar.

El caso es que aquí ya se toma medidas extrañas, lo mismo encuentras un letrero en el dentista solicitando que no vayas sin tienes síntoma de refrío, que se ordena a los padres no visitar una escuela, que se manda a los niños a casa, incluso a los de la familia real, como el caso de la princesa Estelle y que tendrá que quedarse estudiando en palacio, sin acudir al colegio hasta nuevo aviso ya que un estudiante del centro, dio positivo.
¿Se sabía lo que venía en forma de enfermedad, esperemos que no haya nada peor atrás y por ello nos venían preparando, incluso desde la pantalla o todo ha sido una sorpresa? No lo sé.

Lo que, si se es que jamás dejaré de cuestionar la realidad social tal como la presentan los medios, no creeré ciegamente en cualquier justificación dada por los funcionarios, especialistas o periodistas “profesionales”; esos Morlocks de nuestro tiempo ante los cuales deberían rebelarnos por principio al menos de pensamiento, como si fuéramos el personaje de Wells.

Frente a sus poderes omnímodos no nos queda otra arma que la duda metódica, usémosla como lo hizo Sócrates al precio de beber cicuta o como aquel Descartes, muerto en Estocolmo, hay quien dice que, por envenenamiento, otros que, por una neumonía, provocada quizás por un pariente cercanos de ese virus coronado que no deja de joder.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: