Por la “Revolución”, hasta el honor

7 Mar

Continua la despiadada guerra de los likes (gustos) devenida en de los leaks (filtraciones) entre los influidores cubanos. El escenario de las batallas los conforma las redes sociales, los bandos son dos, aunque quede por ahí algún francotirador que aparentemente lleve su guerra contra todas las banderas, a saber, Erich Concepción y los que se hacen llamar El Protestón Cubano o Ultrack.

Los dos bandos mejor definidos podríamos denominarlos el de los Otaolistas y el de los Edmundistas.

En el primero, como era de espera tenemos de general y líder indiscutible a Alex Otaola, seguido de su cuadrilla, Eliecer Ávila, Liu Santiesteban y Roberto San Martín.

En el segundo, combatiendo a pecho descubierto, como avanzada tenemos, como su nombre sugiere a Edmundo García. Dice que ha venido a Miami con la misión de enterrar a Otaola, aunque quizás como decimos en Cuba, haya sido “tirado pa la candela”, sin que el propio conductor de La Tarde se mueve lo quisiera o supiera.

Lo cierto que está allí, en Miami, sin ingresos paro con una corte de ayudantes misteriosos que le asisten tecnológicamente en la realización y difusión de sus videos, y lo pero preparado para demandar legalmente a Otaola por haber difundido, sin autorización, su famoso video de contenido onanista que tantos memes humorísticos ha generado.

Detrás de él, sin dar la cara, pero con recursos informativos que cualquier líder de opinión envidiaría, está el tocayo de Otaola, el Guerrero Cubano, el troll más famoso y citados de cuantos defienden el raulismo en las redes, teniendo muy cerca al payaso pedigüeño de García Cabrejas, tocayo de San Martín. Parecería que esto de los nombres encontrados es regla en el choque digitales de cubanos.

Las tiraderas son cruzadas, con víctimas colaterales como pueden ser los presentadores de sus respectivos programas digitales; Omar Moynelo, Carlucho y Juan Juan Almeida. Estos, aunque aparentemente mantienen una suerte de neutralidad contenida en sus respectivas plataformas, aunque de vez en cuando disparan hacia un u otro lado certeros cartuchos disfrazados de parodias o encubiertos por inocentes entrevistas.

Como era de esperar la pelea que más público atrae y no exenta de bajezas, cual lucha libre mexicana, aunque se dan con ganas, es la que tienen lugar a lo largo de la semana entre Otaola y Edmundo García, quien debemos reconocerlo, pelea un poco más limpio, al menos de manera relativa, nada difícil de conseguir cuando la cosa ha Comenzado con la revelación de intimidades de Edmundo (que él ha reconocido ciertas) poco después del espectacular giro dado por Otaola, del foco en la farándula más “repartera”, a la compartición del tema artístico con la política.

Quizás imbuido por el éxito, o más bien por quienes arman la pelea para entretenernos, Otaola continua haciendo revelaciones, lo mismos de conversaciones de García donde deja mal parados a algunos de sus propios compañeros castristas, que por otras conversaciones de temas sexuales, los que a diferencia de las anteriores, van perdiendo verosimilitud, día a día, como si demostraran haber surgido, más que de un algoritmo, como sugiere el propio Edmundo, de un taller de jodedores con el propio Otaola a la cabeza, colocando en la mente de Edmundo, lo que más parecen ser las propias perversiones del actor gay camagüeyano.

Del otro lado el giro informativo también es notable, con guerrero a la Cabeza, se está difundiendo una información que ha dejado de centrarse en la vida sexual de Otaola, sus viajes y remesas a Cuba, para abrir fuego sobre los socios que financian su programa, revelando además de presuntos delitos, que los mismos son repatriados con negocios en Cuba, y lo mismo se dice de muchos de los participantes en la reciente carriconga, entre los cuales según el supuesto santero cubano, hay no solo repatriados sino también cubanos en vía de deportación, es decir con un pie en Cuba.

Así mismo como para convertir a Otaola en culpable por asociación, Guerrero ha soltado el rumor de que Fariñas, alias El Faquir, apodo que le inventó Zoé Valdés, se ha robado dinero de la disidencia para gastárselo en mujeres y todavía algo peor, Alex Guerrero ha difundido un video en que se ve al ex militar en una cama, pegándole a una de sus contundentes mulatas, sabrá dios si es la indiscreta y maltratada dama misma persona que entregó los videos masturbatorios de Edmundo, y que este encumbre, con la misma caballerosidad conque esgrime un saberle no sé qué, que por el momento calla a la experiodista María Elvira, cuya carrera hacia el congreso podría descarrilar si todo si el hablara.

Pero volviendo al Coco Fariñas, convertido por amigo y entrevistado en otro talón de Aquiles de Otaola. Eso decir eso de mostrar imágenes de sexo y violencia heterosexual en esta época de cacería de brujos por la internacional feminista, es peor que acusar a un cristiano nuevo de judaizar en tiempos inquisitoriales. El guerrero cubano lo sabe y se le escapa la intención cuando llama directamente al feminismo a tomar cartas en el asunto. Lo peor no es eso, sino la reacción, cuando se enteren, de los ancianos de la tribu europea que le concedieron a Guillermo Fariñas, el premio «Premio Sájarov» el 21 de octubre de 2010.

Desde entonces ya yo tenía mis dudas, nunca me pareció creíble la huelga, que se suponía era en protesta por la muerte de un huelguista incuestionable en su empeño Orlando Zapata, además de pedir la liberación de presos políticos en las cárceles cubanas. Para mí era por el contrario un método para hacer creer al mundo que el gobierno cubano daba el mejor trato a sus disidentes que se negaban a comer y así borrar mala imagen dejada por la inmolación en su celda de Zapata.

El segundo objetivo, se evidencia ahora era dañar el propio premio, demostrando a la larga que se le concedía a cualquiera, en este caso a un maltratador y de ese modo por carambola desprestigiar a otros premios cubanos, por ejemplo, a quienes se les concediera en el 2005, el movimiento de las neodamas de blanco.

Aunque habría que reconocer que lo que queda de aquellas damas originales está bastante ajado desde el punto de vista moral. Ocurre que la propaganda castrista, tanto a nivel nacional como internacional ha sabido sacar buen partido a las continuas “indiscreciones” sobre temas financieros y conflictos personales soltadas, lo mismo por su disidencia interna, como por la propia jefa actual de esa especie del partido político centralista y vertical en el que se ha convertido el antiguo grupo de funcionamiento espontaneo y participativa en la defensa de los periodistas independientes encarcelados duranta la llamada Primavera Negra, de 2003. El caso es que a Berta Soler se le va a cada rato la lengua, lo mismo ante las cámaras que registran una manifestación callejera, que, en una llamada telefónica desde Cuba, que durante la entrevista concedida al propio Edmundo García cual, si se tratara de un imparcial periodista, y no un agitador malintencionado al servicio del sistema que ella dice combatir.

Pero el objetivo fundamental al deshonrar el Sájarov ha sido el cubano que en toda regla mereció el premio, el difunto Oswaldo Payá Sardiñas. Así el torpedo Fariñas sirve para hundir las dos naves enseña de la flota opositora cubana, los mártires de la resistencia pacífica Zapata y Payá.

Supongamos que todo lo último es verdad, que podría serlo ya que, en la guerra de propagandas, nadie lanzaría memes de falsedad comprobables. En ese caso la conclusión no tiene que ser necesariamente la que nos sugiere el Troll, la de que existe corrupción dentro de la oposición, cosa que todos sabemos, como también conocemos, por más que los Edmundianos lo oculten, que no menos grande es la corrupción de quienes gobiernan en Cuba.

Aquí la conclusión sería otra. Comencemos por la idea de que nadie está tan loco de invertir en Cuba y al mismo tiempo combatir a su gobierno, y más cando se sabe que el régimen tiene ojos en todas partes y de pillarte no solo te quita todo lo que tengas en la isla, sino que puede secuestrarte, cualquiera que sea tu ciudanía y castigarte. Luego entonces el surgimiento de esta figura con recursos en la isla que al mismo tiempo le hace la guerra, aunque sea propagandística, solo podría explicarse de una manera, se trata de gente que se siente protegida, ¿por quién?: por los únicos que pueden dañarte o protegerte, según les afecte o sirvas, los compañeros de la seguridad del estado.

La segunda pregunta sería ¿qué gana esa misma seguridad con la actividad de sus protegidos? Pues algo muy sencillo, el haber construido ella misma la punta de la montaña de hielo de su oposición, no solo para manejarla la desde afuera, sino también para mancillarla metonímicamente, enlodando el encumbramiento de esta, que la Seguridad ha construido.

En cuanto a los implicados u objetivos directos de descrédito, en lo que podríamos denominar “Operación Alex contra Alex” (Guerrero versus Otaola), ya sean socio, financiero, o “mula”, según Guerrero repatriados en Cuba: Bobby Pérez, Jordán Cedeño, y Pablo Villavicencio, ya el multientrevistado Coco Fariñas, quien torpemente respalda el contraproducente Parón a la ayuda de la emigración a sus familiares en Cuba ¿Que ganan con eso?

Probablemente nada, solo materializarían, de ser ciertas mis sospechas, el viejo programa de todos los agentes que un día sacrificaron su propia vida por lo que creían que era una revolución verdadera, en el caso de esto el precio es moral, y si es verdad que por la revolución hay que darlo todo, incluso la vida, pagar con la honra les puede saber a poco, sobre todo si se compara este sacrificio con el de otros, por ejemplo, los años de cruda prisión que sufrieron cinco de los participantes en “Avispa”, red de espías cubanos en Estados Unidos. Los cuales por cierto defendió Edmundo a Capa y Espada desde el corazón de Miami, sin que ninguno de los supuestos terroristas vigilados por Avispa le tirara ni una naranja.


Edmundo García entrevista al espía René González Sehwerert

 

El consuelo es mayor cuando se sabe el premio que reciben al final de su encierro aquellos convictos de espionaje: ser tratados como héroes (aunque no tanto como alguno de ellos querría), no solo en su isla, sino hasta en una película titulada Red Avispas. Se trata de una obra del director francés Olivier Assayas, y tiene entre sus protagonistas a famosos de la tala de Penélope Cruz y Gael García Bernal. El guion de basa en el libro Los últimos soldados de la Guerra Fría, escrito por un admirador brasileño del castrismo -buena forma de evadir la conexión directa con esa dictadura, el escritor Fernando Morais, la cinta cuenta, la historia de Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino, desde la perspectiva oficial cubana, sobre el modo en que aquellos lograron infiltrarse dentro de las organizaciones del exilio cubano Florida, con el supuesto motivo de evitar ataques terroristas hacia la isla.

Ese es el mensaje anticubano que se transmitirá a los incauto y desinformados consumidores de servicios de cine online como Netflix, que ya ha adquirido los derechos del filme para su reproducción internacional. Estamos en presencia de uno del último, de los numerosos aportes “culturales”, de un extraño cine, ese que lleva décadas sirviendo al establecimiento norteamericano en la tarea de mejorar en la pantalla la imagen de un supuesto enemigo, el régimen cubano, el mismo que nunca dejó de actuar encubiertamente en suelo norteamericano que ahora hace otro tanto y sin que nadie ponga remedio en redes sociales nacidas en y controladas por Estados Unidos.

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