Respeto por la vida y la identidad sexual natural

28 Feb

15 de octubre de 2019. La televisión sueca muestra un debate sobre: ¿A qué edad deben los niños que sufren de disforia de género deben recibir terapia hormonal o cirugía sexual? Participan el filósofo Alexander Bard y el político Alexandra Ward Slotte.

Una de las cosas que se puede aprender del materialismo filosófico que practican los seguidores de Gustavo Bueno, es que no resulta imposible, desde un punto de vista atea, extraer valores positivos, éticos y hasta cognitivos del catolicismo, es algo que intuitivamente vengo practicando desde hace tiempo, solo que hago el mismo ejercicio, además del catolicismo con religiones con las que los “buenistas”, de tan españolistas que son, jamás comulgarían, por ejemplo, el islam.

Pero volviendo al catolicismo, mi buen amigo Germán Díaz suele hacerme llegar un boletín que considero valiente, dentro del contexto sueco, tan protestante en su espíritu y a su vez secularizado como dominado por los dogmas de la ideología de género, me refiero con el envío a Respekt (Respeto), medio informativo del movimiento católico por la vida, cuyos enfoques, no por objetivos, dejan de rayar en la ilegalidad local.

Por su último número, correspondiente a la semana 9 del año en curso, me entero del juicio en Alemania del farmacéuticos que se negó a vender píldoras del día después por razones de conciencia, algo que ningún colega suyo en Suecia se atrevería a hace consciente de los mecanismos de control de la población que imperan en el país nórdico, y que vuelven en inexisten la libertad de conciencia lo mismo para un farmacéutico que para cualquier profesional de la salud cuando de regular la vida y la muerte se trata.

Quiero recordar aquí que, desde marzo del 2015, hace prácticamente 5 años, la cámara alta del Parlamento alemán (Bundesrat) dio luz verde a la venta en farmacias sin receta médica de la denominada píldora del día después, destinada a evitar embarazos no deseados. Lo curioso fue la justificación dada por el
ministro de Sanidad, Hemann Gröhe, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) presidida por Angela Merkel, explicando que la regulación estaba acorde con las directrices de la Unión Europea. Evidentemente es ella la que manda y no la ideología de los partidos de gobierno, para el caso alemán, supuestamente conservadora. El caso es que la medida antinatalista ya se aplicaba entonces en
varios países comunitarios, como el caso de España a pesar del invierno reproductivo que sufre. Por cierto, allí se dio un caso similar al que nos ocupa, cuando en el 2015 el farmacéutico andaluz Luis Melgarejo se negó a vender el medicamento, El profesional fue sancionado por la Junta de Andalucía con una multa de más de tres mil euros por negarse a vender la píldora del día después. Afortunadamente, el Tribunal Constitucional reconoció entonces el derecho a la objeción de conciencia del profesional. Pero no debemos confiarnos desde entonces ha llovido mucho, y los maltusianos locales siguen trabajando para frenar el derecho del colectivo de los trabajadores de la salud a objetar bajo el poder de las leyes abortistas imperantes.

Para el caso alemán, son sus farmacéuticos los encargados de asesorar a quienes solicite la píldora, para suplir así la prescripción facultativa. En el caso del profesional que actualmente se negó a dar estos servicios el Tribunal Laboral había fallado a favor del farmacéutico. Según la sentencia, no existió una violación intencional del deber profesional en la negativa del farmacéutico a vender la píldora del día después. “El acusado representa en gran medida opiniones científicas sobre los posibles efectos de los anticonceptivos”, afirmó el juez. Sin embargo, la cosa no quedó allí, el asunto ha sido elevado al Tribunal Administrativo Supremo en Berlín-Brandeburgo. Lo que allí se decida resultará determinante en cuando al derecho de los farmacéuticos alemanes de actuar en conciencia.

La cosa no apunta bien si tomamos en cuenta que el Tribunal Constitucional de Alemania, ha declarado en otro juicio, que todos tienen derecho a decidir por sí mismos morir. La decisión Incluye la libertad de suicidarse y buscar ayuda de otro.

Este “derecho” según la publicación católica no se limita a enfermedades graves o incurables, como se puede leer en las noticias suecas sobre el asunto, sino que se aplica a todas las etapas de la vida. La pregunta que nos deja en el aire Respeto es la siguiente ¿Cuán pequeño es el paso del “derecho a morir” al “deber de morir”? a lo que dará respuesta en el boletín de la próxima semana.

Otra información de un entorno más cercano a nosotros los hispanohablantes desde el punto de vistas cultural, llega de Portugal, país que, como su vecina España, por cierto, también está en proceso de legalizar la eutanasia.

El caso es que médicos e iglesia, yo diría ciencia y fe unidos por la ética, se están movilizando para recolectar 60,000 firmas para que el Parlamento permita que sus ciudadanos hablen sobre este tema, yo que no creo tan poco en el sistema político liberal como en el comunista, no estoy seguro de que, ni con un millón de firmas, se logre parar esta nueva ofensiva contra la población ibérica que se avecina.

Pero de todo lo interesante y actual que trae este boletín quiero detenerme en la información que aporta sobre un asunto que ya he tratado en este blog: el del aumento dentro de la juventud sueca de esa enfermedad mental, todavía reconocida como tal, veremos hasta cuándo, que es la disforia de género.

Respeto, aborda el asunto tomando como fuente los datos oficiales que ofrece una institución pública; Socialstyrelsen, autoridad dependiente del Ministerio de Asuntos Sociales.

El caso es que según un informe de la Junta Nacional de Salud y Bienestar que examina la salud mental y el aumento de la disforia de género entre 2008 y 2018, el número de hombres nacidos entre las edades de 18 y 24 años con el diagnóstico de disforia de género aumentó en un 400 por ciento. El mayor aumento se produjo entre las niñas nacidas entre las edades de 13 y 17 años, las que aumentaron en un 1,500 por ciento.

Cerca de 6,000 personas fueron diagnosticadas con alguna forma de disforia de género en Suecia en 2018.en diez años, el número de adolescentes nacidas como niñas a las que se les ha diagnosticado disforia de género ha aumentado casi 1.500 por ciento.

El número de hombres nacidos entre las edades de 18 y 24 años con el diagnóstico de disforia de género ha aumentado en un 400 por ciento, el hecho de que el mal sea menor para el caso de los jóvenes no debería preocuparnos, cuando se nos cuenta de la alta incidencia de diagnósticos psiquiátricos concurrentes y la tasa de suicidios que se da ente los jóvenes con disforia de género, más alta en comparación con el resto de la población.

Lena Hallengren, titular de Asuntos Sociales socialdemócrata, es cuestionada en el parlamento por el democristiano Mikael Oscarsson ante la propuesta gubernamental de una nueva Legislación sobre disforia de género. El Gobierno socialdemócrata sueco ha propuesto en un borrador al consejo legal para los niños de hasta 12 años puedan cambiar de sexo legal y que los niños de hasta 15 años puedan someterse a procedimientos quirúrgicos en los genitales. Según el Gobierno, esto debería ser posible sin el consentimiento de los padres y sin que los padres tengan acceso o información sobre las medidas.

Lo que más me asombra es que nadie sepa a qué se debe se debe el aumento, cuando basta con analizar los contenidos y mensajes encaminados a disolver la identidad sexual a los que son sometidos los jóvenes, lo mismo desde las industrias culturales, que desde el desde el sistema educativo sueco, un fenómeno que se inicia en la guardería y continua hasta la universidad.

Importante rol en este proceso lo juegan a mi entender las editoriales y sobre todo las bibliotecas suecas, donde cada vez resulta más difícil encontrar literatura alertando sobre el mal cada día más creciente de las drogas, mientras que en los estantes dedicados a novedades en las secciones infantiles exponen permanentemente a los jóvenes lectores a libros dedicado a exaltar cualquier conversión de género que aparte de la heterosexualidad.

Los datos de la Junta Nacional de Salud, citados por Respeto, muestran que las personas con disforia de género tienen más probabilidades de morir por suicidio que el público en general.

En su informe, la autoridad también advierte que el número cada vez mayor de personas con disforia de género requerirá que la atención médica sea dimensionada para investigación y tratamiento. Además, el tratamiento puede durar toda la vida, lo que significa que las personas con disforia de género necesitan ayuda durante largos períodos.

Hasta aquí lo que dice Respeto. Desde mi punto de vista buena parte del problema radica en los mismos tratamientos que se le ha dado a la enfermedad y que ha desembocado en falsas operaciones de transexualidad, que de hecho encubren esterilizaciones irreversibles. Lo que fue evidente desde un principio ha comenzado a ser criticado, por su inefectividad lo mismos en medios suecos que de otros países occidentales.

Y llama la atención que la crítica se permita en los momentos es los que basta a un disfórico de genero con declararse del sexo opuesto como para que todo el mundo incluida las leyes tenga que tratarlo como si su ilusión fuese una realidad.

El absurdo es tal que ha terminado reaccionado las primeras aliadas que tuvieron las doctrinas de género en el plano social, las feministas, empeñadas derrocar al su falso enemigo, el hombre, mediante la aniquilación de su masculinidad, lo que nunca calcularon es que el proceso terminaría haciendo de aquellos temidos macho, pseudo mujeres, que no solo pondrían en crisis las conspiranóias en torno al supuesto poder patriarcal, al transitar voluntariamente del sector opresor al oprimido, hombres que se transitan a mujeres o viceversa, mujeres que con un acto mágico pasarían a las filas patriarcales , ya sin necesidad de cambiar de apariencia. Lo peor aún es que los hombre-mujeres infiltrarían a las mujeres-mujeres convirtiéndose en una incómoda compañía para esta, lo mismo en sus manifestaciones, que las prisiones (donde practicarían, sin descartar la fuerza, una suerte de lesbianismo de nuevo tipo), que en las competencias deportiva.

 

La reacción al absurdo ha sido tardía, como demuestra en España la derrota sufrida por el partido feminista, expulsado de Izquierda Unida bajo el rótulo de transfobia.

Al final se lo merecen, solo están recogiendo la cosecha de las semillas que sembraron cundo sirviendo poder maltusiano se empeñaban en expropiar a sus conciudadanos de su hombría, a la vez que imitaban sus peores características como señal de nueva identidad, por cierto, otras de las razones sociales que deberían evaluarse a la hora de explicar el crecimiento desproporcional entre las jóvenes, allí donde el feminismo ha devenido en ideología oficial.

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