Putinato e izquierda iberoamericana: una alianza contranatural

2 Nov

BASTA DE MIEDO: Así reza el cartel de la imagen instantánea que se ve en la imagen fija del video YouTube que lleva por nombre Хватит бояться! #АлександрЕвдокимов #Профсоюзы #МПРФ, y que nos servirá de punto de partida para este comentario.

Mientras,  el putinato respalda los movimientos de la extrema izquierda que desestabilizan el mundo hispano, desde Barcelona a Santiago de Chile y los comisarios de estas fuerzas encentran en el canal Rusia Hoy eco para sus agitaciones, en la propia Rusia los trabajadores tienen que luchar sin la solidaridad de la izquierda hispanoamericana por sus derechos.

Bajo las condiciones del capitalismo ruso, la explotación de los trabajadores asalariados aumenta constantemente. Este es un proceso objetivo de una economía de mercado, que solo puede ser resistido por una lucha sindical organizada. Por supuesto de esto no se habla en las cátedras y publicaciones marxista leninistas de habla hispana, empezando por las de La Habana.

Por el contrario, como bien firma el profesor y politólogo hebreo cubanoamericano Arturo López-Levy, defensor del gobierno cubano, en un artículo publicado el 29 de octubre 2019, en Oncubanews, la geopolítica ha reemplazado a la ideología, en la vocación de los líderes de Cuba y Rusia de construir una cooperación estratégica.

Esto se confirma claramente con la reciente visita Miguel Díaz-Canel a Rusia, lo que significa el segundo encuentro entre el presidente de Cuba y su homólogo ruso Vladimir Putin, indica un nivel de intensidad en los vínculos bilaterales que no se registraba desde la época de las relaciones especiales de Cuba con la Unión Soviética.

Ciertamente la identificación de intereses entre los gobiernos de Cuba y Rusia se manifiesta más allá de la Retórica. Refiriéndose a su entrevista con Putin, Diaz Canel destacó los frutos de proyectos que se desarrollan bilateralmente, los cuales ya han aumento la facturación comercial en un 33%.

A lo anterior debemos agregar la visita realizada a principios de octubre por Medvedev a Cuba. Durante su estancia en el país caribeño, el primer ministro ruso criticó a Estados Unidos, se reunió con el hombre fuerte de la isla, Raúl Castro y presidió la firma de varios convenios e instrumentos jurídicos para reforzar la cooperación en las áreas del comercio, la economía, la inversión, el transporte y la cultura, entre otros.

Así las cosas, el comunismo cubano se cuidará mucho de que sus aliados y clientes políticos latinoamericanos, se metan con ese socio corporativo que conforman el empresariado y el estado de la Rusia postcomunista.

Lo peor para los rusos no esta falta de solidaridad internacional por parte de una sección tan combativa en cuanto a los derechos de los trabajadores como es aquella de habla hispano. Lo cual es injusto tomando en cuenta cual tan solo por los millones de rublos que se gastó la URSS, salidos de la explotación de propia clase obrera financiado y creando partidos y sindicatos afines a ese país, que no dejaba de luchar por ciertas demandas juntas de los trabajadores, a la vez que sus respectivas burocracias encontraban un medio de vida más o menos burgués.

Lo más triste no es este desagradecimiento, sino propia insolidaridad de clase existente en la sociedad rusa pese a las décadas de adoctrinamiento en valores “socialistas”. Ocurre que con la misma fe con la que se creía en las antiguas empresas soviéticas hoy la mayoría de las personas de la nueva Rusia ingenuamente confían en la buena voluntad del empleador. La posición pasiva de los trabajadores nos lleva a la pobreza y la esclavitud, así lo denuncia, en ruso, Telegram: canal en las redes sociales que se hace en Stalingrado.

En el video referido al principio, vemos una entrevista realizada por el reportero Alexander Evdokimov, frente a una fábrica de la firma TREKOL en la ciudad de Lyubertsy, donde los trabajadores locales decidieron crear un sindicato que obligue a los empresarios a respetar las precauciones de seguridad.

El reportero de Telegram habla con uno de los iniciadores del proyecto, quien explica los problemas fabriles contra los que tienen que luchar. La idea surgió simplemente porque la unión sindical es la única forma en que pueden luchar por ley colectivamente. Esto no ha gustado al liderazgo empresarial, quien ha intentado boicotearlo, lo cual es lógico dado que el único objetivo de estos es el enriquecimiento personal se reconoce en el video, al tiempo que se condena, la cobardía nacional que lleva a inacción popular en Rusia.

Reconozcamos, que resulta increíble el  miedo en un pueblo tan aguerrido como el ruso,  que no solo pudo derrotar la engrasada máquina militar del nazismo y sus aliados, sino que mucho antes capaz de hacer o intentar tres revoluciones en solo 4 años,  la primera contra el zar febrero, la segunda contra el gobierno liberal socialista provisional, y la última, sin bien fracasada contra la dictadura bolchevique, si tomamos en cuenta la gesta combinada de los anarquistas que seguían a Makhno y los que se sublevaron en la fortaleza de Kronstadt.

Sin embargo, las palizas recibidas tras cada sublevación, más que por la contrarrevolución, por la inevitable reacción termidoriana que por sistema pone fin a toda revolución.

 

Es esto lo que han aprendido los rusos y desconocen aquellos adultos que incitaban a los estudiantes chilenos, los más enmariguanados de la región -ahora vemos con que intención- a entrar, sin pagar en el metro de Santiago, les falta las lecciones de historia que les han quitados las ganas de amotinarse a cualquier ruso y más cuando ven como su  explotación tiene lugar con el silencio cómplice, no solo de aquella que un día llamaron “isla de la libertad” en la creencia de que sería la base para un socialismo más humanos, sino en general por parte de la izquierda mundial, más interesada en fomentar la homosexualidad en Rusia, que en frenar la alienación de sus trabajadores.

Culpable resultan en particular estos socialistas del siglo XXI que tanto colabora con las redes sociales controladas por el gobierno ruso, haciendo de ellos tribuna para la lucha contra un abstracto neoliberalismo, mientras se abstraen de los casos concretos de corrupción estatal y micro nacionalismos que nos dividen y separa.

Es la misma caterva que lo misma que lo mismo gritando consigna en catalán, o en lenguas amerindias, acosan y maltrata a policías que se niegan a poner orden lo mismo en Chile, que en México que en Ecuador por órdenes de arriba.

Así son de retorcidas las técnicas del poder, que solo por joder dejan las manos sueltas lo mismo al crimen armado que a los que andan prendiendo fuego a los medios de los que se sirve el pueblo, ya sean tanques de basura, o vagones y autobuses de transporte público, o saqueando tiendas de alimentos, como si predibujaran los negocios vacíos que vendrán una vez que tales movimientos controlen de lleno a la sociedad.

Todo esto crea la ilusión de que es Putin quien está detrás del caos que en un futuro llamarán “el octubre del 19” como hoy se hace son su predecesor el famoso “mayo del 68”.

No creo que sea para tanto, aunque si se sirva de este, en primer lugar, para desquitarse por el modo en que en Occidente se apoyaron los conflictos en los territorios ex soviético, y para, como hacían la propaganda de la vieja nomenclatura, señalar la paja en el ojo ajeno mientras distrae la atención de la viga en el propio.

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