Cubanos en las cárceles de Trump y el exilio no dice nada

20 Oct

Por más que lo intento no puedo libarme del diablillo provocador que habita en mí, más como observo el modo en que están siendo tratados como terroristas o delincuentes los llamados camineros cubanos una vez que tras enormes sacrificios logran llegar a los Estados Unidos.

Lo peor de todo es la manera en que reacciona el aparato mediático político del exilio cubano, sobre el cual no miente La Habana, cuando asegura que ha sido conformado a imagen y semejanza de sus anfitriones norteamericanos. Algo que debería agradecer en lugar de lamentar el régimen cubano. Pues es esa tara la que apaga en sus enemigos de Miami cualquier capacidad para convertirse en un factor real de la liberación de los cubanos de la isla, a los cuales buena parte del exilio histórico desprecia.

No es de extrañar que sea por parte de exiliados nuevos, y sin que sea la norma, de donde hayan salido por pocos ejemplos de solidaridad con sus hermanos, del lado norteamericano o mexicano de la frontera. Los nombres son contados Juan Juan Almeida, quien en su programa digital ha dado voz a los familiares que denuncian las arbitrariedades contra los cautivos cubanos en territorio norteamericano, así como el joven disidente Eliecer Ávila o el artista Erich Concepción.

Lamentablemente son excepciones dentro de una comunidad “cubano americano” que se dice anticomunista, pero que no mueve un dedo para liberar, ya no a los que sufren en la isla, sino aquellos que ya están a un tiro de piedras, tras las rejas de las autoridades norteamericanas de inmigración.

La última tragedia ha sido la del Roylán Hernández Díaz, el inmigrante cubano que murió bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos, (ICE, por sus siglas en inglés).

La versión oficial es que la muerte se debió por “estrangulamiento autoprovocado”, algo de lo que duda mucho su mujer quien, en un ejercicio de sexismo evidente, si había sido liberada de los campo de concentración de inmigrados. En realidad no le faltan motivos, si la táctica de la huelga se extiende entre los demás reconcentrados, el problema humanitario y de derechos humanos que ello traría pondría en crisis la actuaal política antiinmigratoria.

Motivado por esto he dejado el siguiente comentario en el Tablón de Cuba encuentro, bajo el artículo Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

¿Qué dice la Contrarrevolución de oficio sobre el pobre Roylán Hernández Díaz, el nuevo Zapata cubano,” suicidado” en plena huelga de hambre por sus derechos, ¿en las cárceles de Trump en Luisiana? Allí están reconcentrado nuestros hermanos cautivos, solo por renunciar al comunismo, pero los politiqueros de Miami no dicen nada. Qué van a liberar a los oprimidos en su patria.


Esto ha desatado un mini debate que el lector puede leer visitando en sitio y del que extraigo y resumo aquí mis argumentos.

El tema da la impresión de ser complejo, pero en el fondo se reduce a una simple palabra “hispanofobia”.

En cuanto a la pregunta que me hace un forista sobre si Estados Unidos estaría obligado a recibir a toda persona que renuncie al comunismo en el planeta, esta ha sido mi respuesta:

En principio por supuesto que sí; si se aplica lo que predica el mito fundacional que machacan a sus escolares como tierra de inmigrantes en busca de tolerancia y libertad.

Además, el proyecto de reducción poblacional que históricamente se ha aplicado allí, primero de los nativos y luego los descendientes de los pioneros y de los esclavos nos da espacio de sobra. Pero no te asustes, no cuentes con todos los ex comunistas, el mundo está lleno de países donde se vive mucho mejor que en Los Estados Unidos, aunque sea la tierra ideal del desesperado.

Y si a esto sumamos el crecimiento ilegitimo del país sobre los territorios de Nueva España, a base de guerras de rapiña como las que se le hicieron a México o “compras” ilegales como la de  Luisiana, -esa mismo donde hoy están reconcentrado nuestros compatriotas-, y  que se comandaba desde La Habana hasta que fuera robada por Napoleón a España o la nunca pagada a Fernando VII de nuestra amada Florida, la aceptación de los pocos fugitivos hispanos del comunismo que puedan llegar a esas zonas se convierte en obligación, no un favor.

En resumen, la hispanofobia de Trumpo supera su supuesto anticomunismo, por eso tantos cubanos y venezolanos agonizan en los campos de concentración para refugiados en Estados Unidos.

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