Cesar Vidal se nos vuelve prochino

4 Oct

Acostumbro a escuchar los editoriales y programas radiales de César Vidal. Lo hago, a pesar de pensar diferente, por tres motivos fundamentales: la erudición que denota en ellos, las graciosas salidas con que se nos aparece y muy relacionado con ello la suma belicosidad que le caracteriza. Dicho esto, he de agregar que le escucho con sumo cuido desde que descubrí las fronteras y prejuicios que atenazan tanto saber, en particular un fundamentalismo protestante que lo pierde, entre el rechazo más absoluto al catolicismo (cuyos vicios luteranizantes no descubre) y a partir de ahí el coqueteo con la hispanofobia.

Como defecto adicional tenemos su cercanía al sionismo y su odio a los musulmanes. Pero la cosa no acaba ahí, ahora resulta que Don Cesar se nos ha vuelto prochino. Nada que nos sorprenda cuando sabemos del Caso Sartre, quien como mucho más prestigio intelectual que el escritor protestante, no tuvo empero en solidarizarse con el régimen cubano en su etapa más sanguinolento y luego con la nefasta Revolución Cultural, de la cual China todavía no se ha recuperado, del todo en cuanto a destrozos de un patrimonio cultural milenario.

Pues bien, lo que era al principio una sospecha acaba de ser confirmado, Cesar, como el Sartre de antaño se nos ha vuelto prochino, supongo que, de gratis, aunque dado sus servicios el Partido Comunista de China deberían recompensarlo.
Mis sospechas comenzaron cuando leí su artículo en contra del cierre del Instituto Confucio en Miami.

No es que estuviese de todo mal rasgarse las vestiduras por el hecho, como Cesar, me crie bajo una dictadura, de ahí que, cuando se trata de temas culturales y espirituales (no así con las drogas materiales) sienta proclividad a la tolerancia y contra la censura, sobre la filosofía de que la mejor manera de combatir una mala idea no es prohibiéndola sino anteponiéndole una buena. Así, un poco más contemporizador que en otras ocasiones soy con el español, dejé el siguiente comentario a su artículo:

“Está mal cerrarlo como ingenuo desconocer el valor ideológico que tiene el instituto al servicio de China, lo mejor sería neutralizarlo con otra institución similar de origen Taiwanés”

Y como a cesar no le gusta que le contradigan, solo que le alaben me salió con una respuesta, que no deja comentar, pero que resulta muy útil en sí misma, primero por demostrar que su interés ya no es solo que la institución oficial china campee por su respeto, sino que incluso detente el monopolio en cuanto a la divulgación de la cultura y la lengua del enorme país asiático. Vemos lo que me dice:

Amigo de Cuba nuestra, es ridículo compararlo con una institución de Taiwán. En Taiwán siguen utilizando los caracteres antiguos que usan unos 23 millones de chinos frente a los 1.400 de la China continental. El que quiera hacer negocios, estudiar, interactuar no puede andar en 1949. Y, por otro lado, es como si me dijera que cierra el Instituto Cervantes y me lo sustituye por la Academia Manolita de Dios sabe qué país al sur del Río Grande

Para comenzar presupone que los taiwaneses quedaron paralizados en 1949 o que no podrían adaptar la enseñanza de su chino al que se habla en el continente. Es como decir que ese mismo Cervantes resulta incapaz de adaptar el español que ensena al que hablan la mayoría de los hispanohablantes, es decir los de Nuevo Mundo.

Y ya que caemos en este tema es bueno tomar este fragmento como ejemplo del injustificado desprecio e ignorancia sobre el resto de los hispanohablantes que siente el personaje, evidentemente se le hecho mucho daño haciendo que se le suban los humos con la cordialidad y hospitalidad que se le ha prodigado al sur del río bravo, no hablemos del respeto, hasta cierto punto merecido que le dan los que hablan su mismo idioma en esos territorios de Nueva España donde se nos ha “exiliado”, territorio de los que seguro desconoce, cuya compra no se ha pagado a la corona todavía por parte de sus adorados Estados Unidos, así que moralmente sigue Cesarín sigue viviendo en España. Para saberlo debería leer más o por lo menos escuchar a Patricio Lons intelectuales como sudamericano al que le sobra el orgullo de hispano perdido por Cesar al cruzar el Atlántico.

Si estudiara un poco mejor la historia de su nueva casa, las américas, en lugar de repetir como papagayo los tópicos de la leyenda negra, descubriría la gran actividad cultural realizada en la zona con respecto a su lengua, que México, por ejemplo es el mayor país de hispano hablantes del mundo, ha hecho que sea el castellano, la lengua materna en millones de personas cuyos antepasados perteneces a los pueblos originarios y que han sido sus emigrantes, y sobre todo las pasividades de comercio con este y otros países hispanoamericanos la que ha puesto el castellano de moda incluso en Europa y no el turismo a España de toda la vida.

Sin restarle méritos al Cervantes, y su actividad cultural ha de reconocerse que como el Confucio tienen su lado ideológico, crear la mejor imagen del estado español, incluso de esas autonomías centrifugas que lo desgajan cuando muestra por el mundo películas catalanas en las que no solo no se dice una palabra en español, sino en las que nos cuelan el inglés donde quiera por ejemplo en la musicalización. Y siendo verdad que en muchas ocasiones el Cervantes también difunda parte de la cultura hispana del nuevo mundo, no estaría mal como complemento y competencia la existencia de una organización paralela, que no ha de ser ni de esta ni de aquella ficción que son los “países” de la América hispana, sino financiada por todos sus estados en conjunto, sería lo justo siendo estos territorios los que vienen desarrollando el idioma desde 1820, en paralelo a la castellano fobia que no ha dejado de crecer en la península ibérica desde aquellos tiempos a nuestra época.

En segundo lugar, se le va una ventaja de la antigua Formosa. Le pasa sin que lo note el mismo, con aquello de que “Taiwán siguen utilizando los caracteres antiguos”. En otras palabras, que si queremos de verdad aprender de la cultura tradicional china será bajo la asesoría de instituciones culturales taiwanesas y no de las moderneses creadas por los comunistas en el continente y que a Cesar tanto convencen.

Luego tenemos la típica arrogancia euro centrista (no sé cómo puede conjugarla con su chino filia) con el chiste de la “academia Manolita”, cuando sabe bien que cuando cualquier territorio al sur del Río Grande le puede dar lecciones al resto de las Españas que quedo en Europa, de lo que significa extender el idioma castellano, lengua si hoy es el segunda del mundo es precisamente por lo que hemos hecho los hispanoamericanos con nuestra lengua mientras que los euro españoles no solo no fueron capaces de sembrarla en la zona de Italia que les perteneció sino que han ido perdiendo terreno dentro de la propia península, frente al fortalecimiento de dialectos ahora llamado idiomas como el catalán o el gallego, por no hablar de los vestigios de lengua casi muertas como el vasco.

Por supuesto que el Cervantes, no se debe cambiar por cualesquiera cosas, incluso a pesar de que también hace lo suyo en cuando a enseñar fundamentalmente la variante europea del castellano, que solo habla una minoría de los hispano hablantes del mundo. Al paso que facilita las relaciones publicas al estado del borbonato de género y todavía más absurdo seria pensar que esta propaganda de estado puede ser neutralizada por esa suerte de agencia desinformativa “Manolita” que es “La voz de Cesar Vidal”.

Pero por si nos quedaba algún a duda de las flamantes anteojeras ideológicas que hoy luce cesar tenemos que escuchar el editorial que le dedica Vidal al 70 Aniversario de la República Popular China, y que fuera publicado este 03/10/2019 y que coloco al inicio de esta entrada. Es un material de rechupete como ejercicio de propaganda pequinesa (cuidado que César puede tirarte de la oreja con la por no decir beijinesa)

Ahora resulta que los millones de muertos causado por la hambruna maoísta eran “terratenientes” (con la carga negativa que tienen la palabra)., por supuesto que habría mucho kulak como lo habría llamado los estalinistas, pero también infelices campesinos sin tierra, que por lo visto a Cesar no les interesa.

En otra parte del discurso nos presenta a China como baluarte en la lucha contra la ideología de género como si fuese una Rusia paralela con su posición clara frente a la propaganda gay. En china lo que predomina en estos temas es el hacerse el bobo, más cuando el capitalismo, como método social de anticoncepción ha vuelto obsoleta la cruel ley de un solo hijo. Es verdad que China no está al nivel de los países protestantes, auténticos creadores de ese engendro anti-familia que poco a poco se va infiltrando en el resto del mundo sin que Vidal diga de donde sale. Pero sí que ha hecho sus buenos aportes, en primer lugar, ofreciendo su capital como espacio para la realización de la famosa VI Conferencia Mundial sobre la Mujer, de 1995, donde con la mascarada de buscar igualdad se trazó como objetivo, la integración de la llamada perspectivas de género en las legislaciones, políticas, programas y proyectos estatales. Un objetivo alcanzado con creces (aunque las feministas todavía se quejen) y que solo ha servido para meter al estado en la cama de los matrimonios funcionando allí como autentico catalizador de la guerra de los sexos y por supuesto de la destrucción de la familia tradicional.

Nótese la trampa implícita: Vidal se nos hace el sabio hablando solo de los males del pasado de en la China continental, atacando sin necesidad a Taiwán, con las mismas razones que enarbolaría un comisario de su ejército rojo el depósito real de la antigua cultura china, no los del presente. Ese modo tendencioso de abordar la historia es propio del antiguo testigo de Jehová que no encontró mejor libertad que la de pasarse al evangelismo y desde allí asumir la leyenda negra contra nuestra cultura e historia que ahora combina con la rosa de la china roja. Así nos está dando señales de cuál es su nueva religión, la del maoísmo de mercado. Para ello como hace el testigo que toca a la puerta, es necesario promover la ignorancia, aquel sobre la vida de Jesús y las otras religiones organizadas, este sobre lo que de verdad pasa en ese país asiático, ilustremos al buen Cesar con este charla de un verdadero experto en el tema Chino que si ha vivido e incluso trabajado dentro del mundo académico en el gigante asiático, el profesor Pablo Baisotti, quien por conocer las entrañas del monstruo idolatrado por Vidal puede contarnos de primera mano los peligros que significa para nuestro mundo y para sus propios ciudadanos.

El “profesor” Cesar debía conocer este video que grabé durante una conferencia de Baisotti. El encuentro se desarrolló en el Instituto Latinoamericano de La Universidad de Estocolmo, el 27 de agosto de 2019. Luego el investigador volvió a China, así que la seguridad de conferenciante, debí esperar a que Baisotti saliera unas semanas después del país, para poder sacar el material a la luz:

Reconozco que no fue hasta escuchar la charla Baisotte en particular las preguntas que me respondió, que comprendí cual exageradas eran mis propias esperanzas en actual presidente es Xi Jinping. El líder quien asumió la presidencia China en marzo de 2013. Le he dedicado uno notas donde le daba un voto de confianza a su proclamando intensión de construir un auténtico estado de derecho, ahora no estoy tan seguro.

Luego de esta experiencia debería ser un poco más comprensivo con Vidal, de todos modos, lo emplazo a refute con argumentos de peso todo lo que cuenta el académico sudamericano en la Universidad de Estocolmo, en lugar de insultar a todo el que no concuerde con sus panegíricos.

Lo mejor sería que el periodista que aprendiera de este material para que la próxima vez que escriba sobre Chima, haga algo más que lo que dice Xinhua, agencia china de noticias o el canal oficialista chino YouTube CGTN en español.

Uno podría pensar que Cesar se ha vuelto loco, y preguntarse cómo es posible que el este religioso se le caiga la baba por un régimen ateo, como es posible que este martillo de inquisidores aplauda al estado que aplasta, por motivos de control político a los practicantes de una creencia tan antigua como el lamaísmo tibetanos como a los seguidores de un movimientos espiritual relativamente reciente (aunque basado en creencias antiguas perfectamente compatibles con el cristianismo originario) como es Falun gong.

Otra cosa sería hacerse la ilusión, conociendo la pata, no precisamente ecuménica de la que cojea este “humanista”, de que va a condenar le importe lo que pasa con a los musulmanes de los pueblos Uigures y hui, o a los machacados feligreses de la más que centenaria iglesia católica, es de esperar, como también que le complazca el uso por los comunistas de China de una vieja técnica protestante, la de neutralizar la universalidad del catolicismo mediante la crear una iglesia nacional madre de todos los chauvinismos. Y como guinda al pastel tenemos que el régimen fomentando la competencia que le hacen al catolicismo las sectas protestantes, esas cuyos acólitos tan bien se lleva con el capitalismo, con esa mentalidad de “Ande yo caliente, ríase la gente”,
lo mismo bajo un régimen liberal que una abiertamente autoritario como el chino; el mejor ejemplo lo tenemos en un Cesar Vidal al que mejor le quedaría cambiar la segunda parte del refrán por y “muéranse los disidentes”.

Para terminar un consejo a los gobernantes chinos que parecen jugar con fuego cuando pactan con el protestantismo, como si fueran más peligroso los católicos, solo lo fueron cuando detrás de ellos estaba el imperio español. Hoy la cosa es, al contrario, cuando se cuela un protestante en tierra de lo que éste considera herejes, no lo hace solo para combatir papista, sino para como avanzada de una potencia imperialista.

La misma historia de china lo demuestra fue el venerado Sun Yat-sen, un protestante, el máximo responsable del hundimiento de su última dinastía y su sustitución por republica sangrienta preñada de autoritarismo, cultos a la personalidad y guerras civiles que tenía que terminar en lo que terminó en un régimen totalitario d, en inglés por anglicanos británicos para terminar siendo bautizado en la entonces colonia británica de Hong Kong por un misionero de la Iglesia Congregacional de los Estados Unidos, el reverendo CR Hager.
Cuídense los nuevos mandarines de seguir dando alas a los correligionarios de Cesar Vidal en su país, no sea que aparezcan nuevos Sun Yat-sen entre ellos repitiéndose una historia que parece haberse olvidado.

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