A quien debe importar la teoría de género

19 Ene

Yasvily Méndez Paz, publica en La Joven Cuba su asombro ante el escepticismo y críticas que realiza a la teoría de género e intenta darnos su visión, más que parcializada, a la cuestión de ¿Por qué es importante la teoría de género?

Vamos a responder la pregunta desde nuestro punto de vista. La Teoría de género es importante porque constituye un instrumento, más que para interpretación, para la transformación radical de la sociedad. La teoría de género es importante porque ella, como demuestra Méndez Paz con su nota, encubre, de manera muy convincente con su retórica seudocientífica una ideología con la que se engrasa la ejecución a nivel global de dos agendas básicas del capitalismo en su estadio maltusiano; la primera, encaminadas a sustituir la lucha de clases por la confrontación de sexos desplazando la confrontación de la sociedad a la familia y quebrando en el corazón de la misma la unidad de la clase obrera, desviando la atención de la oposición de intereses entre el trabajo y el capital (o el estado cuando este asume el papel de gran empresario fuera de control ciudadano) por la falsa oposición política de lo masculino versus el femenino, homosexual versus homosexual, etc., todo ello englobado bajo el dominio de un supuesto régimen patriarcal, en una teoría conspiranóica a la que se le escapan, que son precisamente los conspiradores, es decir los hombres, los que de manera desproporcionadas están representado en las estadísticas, de asesinatos, población carcelaria, mendicidad o muertes tempranas por enfermedad y otras causas no naturales, mira tú que cosa.

Por otro lado, la función de esta teoría una vez que se hace ley e ideología imperante (lo que ocurre en todos los países capitalistas desarrollados, es pasar de proteger (lo cual puede ser razonable) y a fomentar y premiar una cultura de intercambio orgásmico que no implique aumento poblacional y que se asocian con otras medidas contraceptivas para las cuales la ideología también cuenta con su recetario adoctrinador. Para promover esta teoría se financias cátedras, publicaciones, organizaciones, cambios de leyes, y sistemas pedagógicos hasta se condiciona la ayuda para el desarrollo, que es contra lo que alertó el Correísmo en su momento y todavía hace el sandinismo, a pesar de que pocos movimientos como ese, ya desde su etapa guerrillera promovió de hecho y sin necesidad de manuales de género, la equidad entre hombres y mujeres.
No es de extrañar la “descorreización” sufrida radical por el Ecuador, a partir de la entrada en el poder de su sucesor y contrincante dentro del partido Lenin Moreno, aliado declarado y resonador desde su campaña electoral del 2017m del discurso androfóbico del feminazismo local que tanto había vapulado Rafael Correa, hoy perseguido en su país exiliado en Bélgica.

Con la salida de Correa del escenario de político ecuatoriano quedó desguarnecida una de las victimas más célebres de la teoría de género cuando esta se adueña de la justicia, me refiero al famoso director y Redactor Jefe de WikiLeaks Julián Paul Assange, quien se convirtió en el típico objetivo de un proceso de género cuando el 21 de agosto de 2010, la fiscalía sueca ordenó su arresto acusándole de la supuesta violación de Anna Ardin y el acoso sexual en el de Sofia Wilen. Assange, reconoció haber mantenido relaciones sexuales con ellas, pero negó las acusaciones y las atribuyó a “una campaña de intoxicación contra WikiLeaks”, tras dar varios tumbos y con una orden judicial británica de deportación a Suecia, el australiano no pudo encontrar mejor refugio que la Embajada de la República del Ecuador en Londres, 16 de agosto de 2012.
El 16 de agosto de 2012 el canciller de Ecuador Ricardo Patiño anunció la decisión de la República del Ecuador de conceder asilo a Julián Assange agregando entre otros motivos el de que la fiscalía sueca había tenido una actitud contradictoria lo que había impedido al señor Assange el total ejercicio del legítimo derecho a la defensa y que el Ecuador estaba convencido de que se han menoscabado los derechos procesales del señor Assange durante dicha investigación, además que se había constatado que el señor Assange se encuentra sin la debida protección y auxilio que debía recibir de parte del Estado del cual es ciudadano; que al tenor de varias declaraciones públicas y comunicaciones diplomáticas realizadas por funcionarios de Gran Bretaña, Suecia y Estados Unidos de América, se infiere que dichos gobiernos no respetarían las convenciones y tratados internacionales, y darían prioridad a leyes internas de jerarquía secundaria, contraviniendo normas expresas de aplicación universal; y que si el señor Assange es reducido a prisión preventiva en Suecia (tal y como es costumbre en este país), se iniciaría una cadena de sucesos que impediría que se tomen medidas de protección ulterior para evitar la posible extradición a un tercer país.

Todo esto parece estarse convirtiendo en papel mojado. En enero del 2018, Moreno reconoció que el asilo de Assange le “causa más de una molestia” a su gobierno, en diciembre del mismo año, declaraba en una entrevista para las CNN que su gobierno estaba buscando una solución concertada con el británico y que creería que Assange debería entregarse a la justicia de Reino Unido “en primer lugar porque le representa un ingente gasto a Ecuador” y “porque de acuerdo al Gobierno británico, ellos jamás extraditarían a una persona a un país donde corra peligro su vida”.

A ello habría que adicionar la campaña contra el refugiado desatada frente a la opinión pública ecuatoriana desde mediados del ese año, cuando el 11 de julio de 2018, el periodista Fernando Villavicencio denunció ante la fiscalía ecuatoriana el supuesto uso de gastos especiales, por parte de la Secretaría de Inteligencia del Ecuador, para la seguridad del perseguido de género, así como un supuesto pacto entre Assange y Correa para no revelar de documentos sobre casos de corrupción en el gobierno del segundo. En pocas palabras, que con Moreno y ciber activista y supuesto violador australiano, puede dar por contados sus largos días de amparo ecuatoriano, situación que también se le puede cargar a la ideología de género.

Tampoco debería extrañarnos en virtud de la falta se conexiones al colonialismo de género, como lo define el Papa Francisco, la guerra global, económica y propagandística que ese brazo político de la de la ideología de género que es el feminismo global (financiado por el gran capital) le ha declarado por años al sector de los herederos de Sandino actualmente en el poder, algo que debe reconocerse al margen de sus defectos.

Claro los efectos de estos ataques son diferentes según los países víctimas de la ideología de género, una cosa es arremeter contra un pequeño país latinoamericano y otra muy diferente contra una federación que se extiende sobre dos naciones, como es la Rusia de Vladimir Putin, al menos por ahora, en tanto por una vez mas las fuerzas liberales del país no se salga con la suya.
Si importante es para sus banqueros, políticos o intelectuales promover la ideología de género como vía para conseguir sus objetivos, todavía mas importante es para sus víctimas, hombres y mujeres, conocerla denunciarla, resistirla y combatirla sin dejarnos dividir por el sexismo que ella implica y sin importarnos si en la trinchera se nos aparece además de un racionalista y ético kantiano, un rabino, un cura, pastor, un imán musulmán o un monje budista, a la hora de luchar por la humanidad toda ayuda es bien recibida incluso para quienes no crean en la intervención divina.

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