La Contrarrevolución de Haití

22 Sep

 

 

Hace tiempo que lo tengo claro, las revoluciones no existen, al menos en la forma en que nos las presentan los manuales escolares y las artes que tratan de ellas, cuadros, piezas de teatros, películas, series, etc. Esas rebeliones de oprimidos que terminan derrotando a sus opresores y haciendo justicas sobre ellos, son solo una quimera, la adaptación de la realidad a un relato que tiene por objetivo atrapar a Incautos. Lo que si hay es luchas entre poderes que como es habitual se sirven de esos mismos oprimidos para ajustarse cuentas. Así antes de que triunfe una revolución ya se encuentra a la espera del final del conflicto una nueva casta, muchas veces al servicio de extranjeros, que volverá a tomar las riendas sobre los oprimidos.

 

Siguiendo este principio siempre me pregunté quienes estaría detrás de la rebelión de los esclavos haitianos, acaso agentes británicos como los que se dedicaron a instigar revueltas similares en la Cuba de principios del siglo XIX. Pero no la cosa no va por ahí, resulta que los que estaban detrás de la famosa revolución no fuero otros que los blancos que ocupaban la otra mitad de la Isla de Santo Domingo, concretamente los españoles y sus huéspedes, los monárquicos franceses que habían puesto pies en polvorosa con el triunfo de la Revolución y refugiándose en la colonia española de Santo Domingo.

Saber esto se lo debo a la Tesis de Doctorado: UNA COLONIA EN LA ENCRUCIJADA: SANTO DOMINGO,ENTRE LA REVOLUCIÓN HAITIANA Y LA RECONQUISTA
ESPAÑOLA, 1791-1809, presentada en el 2012 por Antonio Jesús Pinto Tortosa, en la Facultad de Geofrafía e Historia de la Universidad  Complutense de Madrid. Ella sirve de base a un breve artículo titulado: La Corona Española Y La Rebelión De Los Esclavos De 1795, publicado en la revista Historia del Nuevo Mundo, donde se trata el devenir de los nexos entre España y América.

En este artículo, y por supuesto en la Tesis,  se aborda de una manera muy particular la rebelión de los esclavos que tuvo lugar en 1795 en Saint-Domingue, la colonia francesa en la entonces llamada isla de la española. Dando lugar a la que se considera como la primera gran revolución esclava de la modernidad y que finaliza con la independencia de Haití en 1804. Resulta que como en el caso de su precedente la revolución cd Estados Unidos, detrás de ella se encontraba la acción del entonces imperio más poderos de la Tierra, el español (algo que la historiografía oficial intenta una y otra vez que olvidemos), ahora todo me encaja, fue gracias a este descomunal aliado a las espaldas que tanto los blancos norteamericanos como los negros haitianos pudieron derrotar a sus respectivas metrópolis.

Recordemos cuando se produjo la revolución de la burguesía francesa en 1789, Saint-Domingue era la colonia más rica y beneficiosa que poseía Francia. Ahora sometida al embate de una revolución -también incentivada desde afuera, concretamente Inglaterra, que sumirá al país en el caos y cuyas contradicciones se trasladaron a la isla caribeña. Como sectores sociales enfrentados tenemos sobre todo a los funcionarios del nuevo régimen, partidarios de la república francesa y a los llamados los grand blancs, terratenientes azucareros blancos que simpatizaban con la idea de independizarse de Francia aprovechando su poder económico, se trataban en general de partidarios del viejo régimen que terminaron solicitaron asilo al gobernador español de Santo Domingo, el capitán Joaquín García, quien les apoyó en todo lo necesario. Estos propagaron entre los esclavos negros el rumor de que el rey Luis XIV, aún vivo, mejoraría sus condiciones de vida, la intención era provocar su levantamiento contra las autoridades republicano.

 

Para ello compraron generales negros a los que prometieron beneficios y privilegios magníficos para que comandaran el alzamiento de los esclavos quienes se levantarán en arma el 21 de agosto de 1791 en la Provincia del Norte de Saint-Domingue los esclavos, conducidos por libres de color, se levantaron en armas atacando a los blancos y sus haciendas provocando gran muerte y destrucción. La naturaleza “racial” del hecho no mermó la participación de España, capitán general Joaquín García, apoyó con material y armamento a los alzados. Otra cosa es los medios oficiales, España negaran una colaboración, que será utilizada en 1793 como pretexto de Francia para su guerra contra España.

Así las cosas lo que nos demuestra este artículo que como tantas otras la revolución haitiana no terminó fue una Involución, algo que cualquiera podría colegir dado el estado en que dejó a la primera productoras de azúcar del mundo (puesto que pronto ocupara Cuba), sino que desde el principio había sido una suerte de contra revolución, auspiciada por un gobierno como el español defensor del régimen esclavista, y al que lo que menos le importaba era la situación de los esclavos. Por el contrario de lo que se trataba era de utilizarlos, dejando a un lado a los monárquicos franceses, con el fin de hacerse con el poder en Guárico (actual Cap-Haitien) y controlar así toda la isla como habría ocurrido hasta el Tratado de Ryswick en 1697. Quizás lo habría conseguido si no fuese porque el 22 de julio de 1795 España se ve obligada a firmó el Tratado de Basilea por el que cedia a Francia la parte española de la isla de Santo Domingo a cambio de recuperaba los territorios ocupados por Francia al sur de los Pirineos.

Con dicho tratado finaliza los enfrentamientos en la isla Española entre Francia y España, pero ya el daño estaba hecho. Como explica Renen Acheen en su ensayo LA REVOLUCION FRANCESA y LAS ANTILLAS FRANCESAS parte francesa de la isla ahora estaba ocupada por los esclavos no pudo ser recuperada no solo por el talento militar de su nuevo líder Toussaint Louverture, sino por el peligro de que la isla terminara siendo ocupada por un actor no menos peligroso, Inglaterra  Acheen, muy afrancesado él, compara al hombre de Louvertur con los Robespierre y de los Napoleón de la metrópoli, y explica que él va a organizar el ejército de los jacobinos negros, dándole a la revolución de los esclavos su sentido profundo y su objetivo, el cual sería obtener y conservar la libertad para todos. Lo que no cuenta es de que se trataba de un viejo aliado de los españoles quienes le instruyeron militarmente y le colocaron al frente de una tropa de 3.000 soldados, para combatir a Francia, y que con todo lo negro que era llegó a convertirse en general del ejército del rey de España. Quizas se sitió tan español, que una vez entregado Santo Domingo a Francia, reclamó,  infrutuosamente  que los nuevos dueños le diesen también ese territorio y  Al no conseguirlo por las buenas lo intenta por las malas e la parte oriental de la isla en 1804, para quedarse como dueño absoluto de La Española. Durante la ocupación de la zona que hoy llamanos Santo Domingo, el “jacobino” negro, no hizo el menor esfuerzo por liberar a sus hermanos de color que allí eran esclavos, como se explica en la, página 328 de la Tesis de Doctorado de Jesús Pinto Tortosa.

Por su parte España recibirían pronto de su propia medicina,  en este caso de parte de la corona británica quien, habiéndo aprendido la lección,  le hizo lo mismo que ella antes habían hecho a sus enemigos de toda la vida: fabricardo  Louvertures encarnados en los célebres “próceres independentistas”, Bolívar, San Martín, O’Higgins, etc,  que fueron  utilizados en la aviesa misión de desguazar (aunque luego se arrepintieran) el gigantesco imperio español en América, la envidia de todas las potencias.

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