Archivo | mayo, 2018

Del marxismo a la máquina de matar. Comentando una conferencia en México sobre los comunistas en América Latina

7 May

El 28 de Febrero de 2017, el joven filósofo español Ernesto Castro ofreció una conferencia sobre filosofía de la praxis, teología de la liberación y economía de la dependencia como parte del doctorado de la Facultad de Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Sin duda alguna araba sobre el terreno desbrozado por un compatriota suyo, Adolfo Sánchez Vázquez (Algeciras, 17 de septiembre de 1915-México D.F. 8 de julio de 2011).

Se trata de filósofo, escritor y profesor quién en su juventud militó en las muy radicalizadas Juventudes Socialistas Unificadas y que al terminar sus estudios de Filosofía en la Universidad de Madrid, emigró a México en el colofón de la Guerra Civil Española, en 1939. Hizo su doctorado en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México, impartió clases en varias universidades mexicanas y pese a su clara orientación marxista, si bien heterodoxa, llegó a presidir la Asociación Filosófica de México, siendo miembro además miembro del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República.

Sánchez Vázquez centró su rehabilitación del marxismo precisamente en el concepto de praxis como categoría principal en esta filosofía marxista. En Cuba se le publicó, luego se le censuró y por fin se le aceptó en dependencia de los acercamientos y tiranteces con el marxismo soviético.

De cualquier caso el ejemplo de este filósofo nos muestra la buena aceptación que tiene la doctrina comunista en el múndo académico mexicano.

Es con este precedente que uno entiende además de su calidad intrínseca porqué es tan recibida por los asistentes la conferencia de Ernesto Castro. Un charla sin lugar a dudas interesante y bien documentada. Dentro de ella me llama particularmente la atención por la crítica implacable que hace del Partido Socialista Popular en Cuba y el uso de una definición la de jacobina de inspiración martiana para hablar de la Revolución cubana, definición que por lo general retrotraigo al mambisado.

Por supuesto en medio de sus muchas virtudes quedan elementos pocos claros o que habrían que reforzar por ejemplo la entrega del proceso encabezado por Fidel a los soviéticos, por o el problema de un Che es que nunca pudo entender que Batista se cayó por motivos estructurales y presiones tanto de la burguesía nacional como del capitalismo norteamericano, las fuerzas que desbrozan el camino de Fidel Castro al poder más que sus escaramuzas durante la lucha revolucionaria y se inventó una revolución marxista a posteriori que nunca fue con su teoría del foquismo, que tantas vidas costó y que no se confirma ni siquiera con el sandinismo tomando en cuenta el poderoso respaldo extranjero, recibido por el frente Sandinista en primer lugar desde Cuba y luego desde Panamá, México y Venezuela algo con lo que no contaba tu tocayo Guevara en sus ensayos. Vale mencionar una próxima conferencia el coqueteo del Che con el maoísmo y el coqueteo con el trotskismo, a pesar de su adoración original por Estalín, al punto de convertirse en inspirador de guerrillas trotskistas como la guatemalteca del MR-13, con Yon Sosa al frente.

Hablando del Che Guevara, su tocayo Castro se salta una parte oscura, su capacidad para matar, y por supuesto su ideología estalinista , temas impresindisbles para entender a Guevara y el Guevarismo y que si ha sido abordado con detenimiento por el escritor argentino Nicolás Márquez, en su Libro “Che Guevara, La Máquina de Matar”.

El estudio tiene el valor de que es hecho en la patria de Guevara por un compatriota suyo que quizás le comprenda mejor que todos no argentinos que abordamos su figura, en especial esa tendencia macabra a la ejecución sumara que fue tan generalizada dentro del movimiento guerrillero latinoamericano de inspiración comunista, un aspecto incómodo de la historia que nunca se debe olvidar.

Karl Marx: Se busca: vivo o muerto

5 May

Sigo como sumo interés a través de su canal las conferencias del joven filósofo español Ernesto Castro, no solo por lo buen preparadas que están, aunque discrepe en algunos puntos de vista, sino porque hasta cierto punto veo reflejada en su forma de ser lo que fui yo 25 años atrás cuando me desempeñaba como docente dentro del departamento de filosofía, estética y economía política del Instituto Superior de La Habana. A ese remanso de libertad debí entrar por la puerta estrecha, la de la enseñanza de la asignatura más detestada por el estudiantado cubano de la época “socialismo científico”, y llevé la cruz con dignidad hasta que pude arribar a lo que, si me parecía fascinante la enseñanza de la semiótica, materia que en la isla, por entonces andaba en pañales. La impartí lo mejor que supe asumiendo encargandome de paso de la sección de semántica y semiótica de la Asociación de Lingüística de Cuba, creada y dirigida por una magnífica persona, el investigador y escritor Max Figueroa Esteva fallecido en el 2009,aún conservo la certificación que me dió para el cargo.

Regresando al tema del “Socialismo científico”, mientras que mis colegas acostumbrados a repetir como papagayos todo lo que se decía en la Unión soviética por tanto perdían la cabeza, no por valientes sino por autómatas, castigados por una burocracia aterrada con la perestroika en incapaz de forjar a la velocidad necesaria el nuevo discurso antisoviético, yo sobrevivía airoso imprimiendo un sello personal a la asignatura sobre la base de una re lectura de las exigencias abstractas del Ministerio de Educación superior, que sin apartarme de la letra me permitía convertirla en espíritu en una suerte de politología o sociología política sobre temas de actualidad, hilvanada con una suerte de arqueología de las ideas de Marx y sus discípulos, siempre útil para comprender más que la realidad, la manera en que aquellos la percibían, eludiendo el anquilosado manual y comentándoles hechos históricos llevando a los estudiantes a leer escritos clásicos que no dejaban de aportarles cultura general, no muy lejos de lo que en un contexto de mucho mayor libertad se permite hacer Ernesto Castro los videos que comparto en esta entrada, y consiguiendo que muchos alumnos, no diré todos, les encantara la asignatura, que antes de escucharme llamaban “ciencia ficción”.

Y es con aquel profesor que fui con quien me rencuentro cuando veo a este buen Castro, con su forma particular de vestir y conferenciar (no de teñirse el pelo) por no hablar de ese narcisismo que a la larga nos cura el espejo cuando se marcha definitivamente la mocedad.

De cualquier modo, Ernesto es hoy, es hoy lo que yo hubiese querido seguir siendo, si no fuera por otro Castro, el malo, cuya visión del socialismo, habiendo podido ser mucho mejor, hizo de Cuba un país insoportable, no solo desde el punto de vista material (lo cual siempre achacábamos al embargo norteamericano) sino también desde el punto de vista moral e intelectual de lo que para ese entonces no hallaba otro responsable que el incriticable gobierno cubano. Y ha sido sobre las bases de esas y otras experiencias que he escuchado, con la mejor predisposición la conferencia ofrecida el ofrecida el 10/10/17 por mi distanciado en el tiempo colega español en la Universitat Autònoma de Barcelona ofrecida el 10/10/17 muy a propósito del proceso separatista catalán cuya cumbre tenía l lugar en esos momentos y sobre el cual ya he escrito en otras ocasiones.

Como todas es una buena charla y magnífica la compilación informativa que en ella se nos ofrece. Pero este Castro joven y bueno no habrán hecho completamente los deberes mientras no comprenda la naturaleza de Marxismo-Engelsismo (permítaseme la inusual expresión) sino como creación, al menos como adopción al servicio del Imperio Británico, descubriendo así en el Marx, maduro y exiliado en Londres – refugio no casual de tanto liberal continental y sobre todo español-, no otra cosa que un agente de opinión al servicio, como antes lo fue el liberalismo, del Primer Ministro del Reino Unido lord Palmerston. Algo que nos explica muy bien el pensador y político norteamericano Lyndon H. La Rouche en su artículo; Cómo los liberales intentaron hacer del mono de Engels un hombre, publicado en la revista EIR correspondiente a la primera quincena de noviembre de 2006. Y la cosa no para con Marx, cuya arrogancia filosófica, subjetivismo epistemológico y proclividad al culto político de la propia personalidad serán reproducidos por buena de sus discípulos, que naturalmente terminarían peleados entre sí; tal es el caso de Trotsky y Estalin que no por casualidad se vieron por primera vez el V Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, en 1907, que tuvo lugar, no por casualidad en ese refugio de conspiradores (incluido Lenin) contra las potencias europeas que siempre fue Londres. Valiente peligro para el capitalismo representaban estos revolucionario que no encontraban mejor lugar para reunirse abiertamente que en inglaterra, la cuna del sistema.

Leyendo el artículo de La Rouche, antiguo trotskista por cierto, se entenderá lo que en realidad pretendía el filósofo alemán cuando escribía sobre el colonialismo y el tema nacional. Ahí está la clave de su desprecio por paneslavismo, la justificación de la expansión anglosajona a costa de México, el ataque a los confederados en concordancia con la apuesta británica por los unionistas (aunque se crea lo contrario) el insidioso ataque al cipayo renegado de Bolívar y el hecho más evidente; su repugnante apología del colonialismo británico en la india, aun reconociendo cínicamente los horrores del gobierno colonial en el país surasiática.

Pero debo confesar que el filósofo español está lejos de ser lo peor que me encontrado recientemente en las redes con respecto a Marx. Debatiendo un artículo de la revista Encuentros de la cultura cubana, uno de los contendientes, ha afirmado que “El Socialismo científico, léase Marxismo es una ciencia” como muestra de su actualidad ha compartido varios enlaces dos de ellas  en inglés, con una fe en el establecimiento mediático anglosajón que se la primera prueba en su contra, indicando lo poco que le sirve Marx para interpretar la realidad, echando el último puñado de tierra en la tumba del “viejo alemán”.

De todos modos, vales vale la pena conservar y revisar estos enlaces para futuras profundizaciones sobre el modo en que todavía el marxismo patalea al pesar de la manera en que la practica ha negado su cientificidad; ellos son a saber:

Su obra tiene razón: Karl Marx tiene mucho que enseñar a los políticos de hoy, publicado por el editor Walter Bagehot, en The economist.

Feliz cumpleaños, Karl Marx. ¡Usted tenía razón! Publicado por el Jason Barker profesor asociado de filosofía en nytimes.com. Barker es además guionista y director del documental Marx Reloaded.

Asi mismo ha recomendado una entrada de la revista digital “Sin Permiso” con los diez mejores libros de economía marxista del pasado año.

Conviene acotar, para conocer los criterios de la selección que la revista ha sido cofundada por un redomado neocomunista catalán Daniel Raventós Pañella (Barcelona, 1958), se trata de un doctor en Ciencias Económicas, profesor titular del departamento de Teoría Sociológica, Filosofía del Derecho y Metodología de las Ciencias Sociales en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, y miembro del grupo de investigación GREECS (Grup de Recerca en Ética economicosocial y Epistemología de les Ciencias Sociales) y uno de los directores del diploma de posgrado “Análisis económico y del filosófico-político del capitalismo contemporáneo” que empezó a impartirse en el año 2010.

El de arriba es el perfecto ejemplo de cómo el sistema integra y mantiene a su costa a sus supuestos enemigos marxistas, ocurre que este profesor viene de la militar en Liga Comunista Revolucionaria desde los 19 años hasta la desaparición de este partido en 1991. A finales del año 1987, fue elegido miembro de la comisión ejecutiva del sindicato las CCOO de Cataluña. A finales de los 80 dirigió la revista política Demà. Perteneció al Consejo Editorial de la revista Viento Sur hasta el año 2003. Es uno de los fundadores, en el año 2005, y miembro actual del comité de redacción de la revista política internacional Sin Permiso de la que es editor general Antoni Domènech con quien tiene una estrecha relación personal, política y académica. Ambos han escrito y firmado conjuntamente varios textos filosóficos y políticos sobre republicanismo y renta básica, así como artículos de análisis político en distintos medios de comunicación.

Y por último se ha recomendado en ese foro, como el mejor economista marxista del momento, a Michael Roberts y su libro Marx 200: Una revisión de la economía de Marx 200 años después de su nacimiento, El que hace estas recomendaciones me recuerda al típico mormón repartiendo libros de la secta. Para mi es lo mismo que me pusieran enfrente al mejor teólogo de La Iglesia de Jesucristo de los Últimos Santos días para convencerme que a Joseph Smith se le apareció un ángel. Lo escucharía por respeto y hasta con curiosidad, pero jamás me tragaría su cuento.

Yo he respondido a tanto mamotreto con lo que considero un disparo certero el enlace para su lectura libre de “Intelectuales”, el célebre y esclarecedor libre Paul Johnson, cuyo capítulo dedicado a Marx, por lo didáctico y ameno resulta demoledor.

Además de ello he respondido indicando lo sin cuidado que me trae lo que diga un neomarxista inglés (de los tantos paniaguados universitarios que todavía viven del mismo cuento del marxismo en el mundo), sobre una construcción ideológica más de los británicos, no por gusto Marx se daba en Inglaterra la gran vida burguesa. Se trata de una ideología para uso continental, para infiltrar y abatir a los enemigos y contrincantes del Reino Unido, mientras se cuidaban muy mucho de domesticar a su propio “socialismo”, con el cuento de la sociedad Fabiana y esa cosa insulsa que es el laborismo.

A estas alturas asombra la ingenuidad de calificar el socialismo marxista de ciencia equivale a haberse perdido la historia completa del siglo XX, la a cientificidad del marxismo se demuestra no solo en la incapacidad que tuvo para entender el futuro, sino su propia época, y lo peor ha sido el modo en el que aquella teoría en lugar de autocriticarse y superarse a sí misma se ha ido dogmatizando con el tiempo por parte de los socialismos reales, hasta convertirse una religión ecléctica como ocurre con la ideología oficial cubana, que lo mismo echa mano al masón de Martí que a los doctrinas de género que promueven los Centros de poder del capitalismo global, con fines puramente maltusianos y por tanto encontrados con las ideas de Marx y su discípulo más exitoso Vladimir Ilich Lenin.

Hablando de Martí, otro polemista ha sacado a relucir que José Martí tenía y anotaba el libro Contemporary Socialism escrito por John Rae año 1884 el mismo en el que el cuarto congreso de la Federación Estadounidense del Trabajo resolvió que desde el 1.º de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, lo que generará la Masacre de Chicago- Martí habría anotado lo siguiente. En esta obra se afirmaba que la falta de motivación e igualitarismo. Probablemente Martí se identificara con estas ideas que parecen anticipar lo que terminó siendo el socialismo real. Aunque el verdadero problema de la sociedad socialista que existió no es aquel que se resuelve con aquello de a cada cual según su trabajo, sino el que se le escabulle a los clásicos del marxismo, el de no haber podido anticipar que el poder de la burguesía no sería sustituida por una democracia, ni siquiera dictadura obrera, sino por el poder omnímodo de la burocracia del estado, así se reproduce las contradicciones de clases y todo vuelve a empezar.

No debo continuar sin aplicar a Martí el mismo rasero que aplico con Marx y es dar con el interpretante real de sus palabras, en este caso su enfrentamiento al socialismo. Martí estaba llamado a combatir por competidores tanto al marxismo como al anarquismo, doctrinas que distraían a los sectores obreros más levantiscos de la provincia de Cuba a los que él, como buen jacobino, quería monopolizar con su Partido Revolucionario. Además, los discípulos de Marx y Bakunin sólo servían para atemorizaban a los ricachones que le financiaban al “Apóstol” en Estados Unidos su guerra innecesaria contra la Cuba española.

Pero volviendo al tema marxista, frente a tanta bibliografía escatológica sobre el asunto, en inglés; ella nos da la impresión de que los poderes que dominan a Inglaterra y por extensión a Estados Unidos, todavía, Marx (enemigo de la clase media y por tanto difícilmente su ídolo como dice ese mequetrefe de Bodiu en uno de los textos enlazados arribe) les conviene y por eso le siguen enchufando aire desde la academia y los medios que dominan. Preguntarle a gentuza como Mr. Barke si Marx no ha muero equivale a pregúntales a un obispo anglicano si Cristo sigue vivo, la respuesta la tenemos de antemano.

Marx está muerto por que la lucha de clases de la que tanto habló se terminó con la victoria de la dominante y eso lo logró creando y dominando su propia oposición primeramente el movimiento obrero y luego esos “estados obreros” donde la explotación del socialismo salvaje recuerda la del peor capitalismo.

La estocada final se ha dado con la implantación del nuevo orden maltusiano, basado entre otras cosas en el truco de invertir los términos de la vieja lucha de clase en lucha de sexos y través de la introducción en el hogar del proletario el ese fatal caballo de Troya que es la ideología de género, en resumen cambiando el viejo marxismo por el nuevo feminismo, para espanto de Lenin, si resucitara, que alcanzó a combatir esta falta doctrina mujeril en sus inicios, y peor castigo de ese par que hoy llamaríamos acosadores sexuales que fueron Marx y Engels con sus empleadas, el primero con la de la casa, el segundo con las de su fábrica.