Comunismo y homosexualismo en Cuba: más allá del maniqueísmo

21 Abr

Al castrismo hay que darle con todo, piensan muchos, aunque sea metiendo el dedo en la herida cerrada hace tiempo, este sentido un tema recurrido es el de criticarlo por no haberse sometido en sus primeras décadas a la hoy dominante en occidente incluida Cuba, ideología de género pasa por alto que ya tienen la isla tiene un instituto especializado en proteger y promover la homosexualidad en sus diferentes manifestaciones, es el SENESEX de Mariela Castro le hace flaco favor a su disidencia.

Un ejemplo de este tipo de ataque lo tenermo en la entrada publicada en la página Penúltimos Días el 27 feb. 2014, bajo el título De la homofobia revolucionaria en Cuba (1959-1971). Su autor es Pedro Marqués de Armas. El texto ha sido tomado de: Ciencia y poder en Cuba. Racismo, homofobia, nación (1790-1970). Editorial Verbum, 2014, pp. 182-188. A su vez se ilustra con un material de primera para conocer el modo en que se da la Identificación del homosexualismo, intelectualismo -la crítica intelectual a las inconsistencias del socialismo cubano- y el exilio.

Se trata de una historieta del caricaturista ya fallecido, Virgilio Martínez Gainza, el autor de un perritoPucho que hoy llamaríase según el perrito homófobo , aparecida en Mella en el año 1965. Esta revista era el órgano de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), precursora de la Unión de Jóvenes Cuba. Anteriormente había sido El magazine clandestino de la Juventud Socialista (comunista) así que todo había sido una maniobr para volver a los inicios.

En ella publicó el binomio autoral que formaron el humorista Marcos Behemaras y el dibujante Virgilio Martínez desde 1944. En 1955 nace la historia de «Pucho y sus perrerías» como medio de crítica al gobierno de Batista empeñado en comprometer a los comunistas con su oposición.

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Antes de comentar este fragmento de un libro, hagamos una breve presentación de sitio digital donde aparece. El responsable de Penúltimos Días es cubano, nacido en 1968 y se llama Ernesto Hernández Busto, realizó estudios universitarios de Matemáticas en la ex Unión Soviética y de literatura en el Instituto Superior Pedagógico La Habana. Fue miembro del grupo intelectual disidente PAIDEIA, muy activo a fines de los 1980. En 1992 emigra a México, luego, en 1999 se radica en Barcelona, desde donde se edita el sitio entre los años 2006 y 2014. El espacio estuvo dedicado fundamentalmente a los temas cubanos, contando el respaldo de numerosos colaboradores establecidos en diferentes países. Por la calidad de sus textos y el numero de visitantes el medio convirtió a su editor en un referente para los medios españoles y de la Florida, a la hora de abordar el tema de Cuba. A pesar de no coincidir con algunos enfoques aparecidos en esta página, considero que es una pena que se haya congelado.

Volviendo al capítulo aparecido en PD. El trabajo resulta interesante, pero no tanto por su insistencia en usar la ya superada homofobia castrista como arma contra el régimen cubano, como por el recuento que nos ofrece de los modos en que se intentó erradicar las practicas homo eróticas antes y después del llamado proceso revolucionario.

Según Márques, al reconstituirse en 1948 la Liga de Higiene Mental, el homosexualismo fue incluido entre los problemas sociales a resolver; así mismo, el Código de Defensa Social consideraba la práctica homosexual como “estado de peligrosidad”.

El autor reconoce que la noción del homosexual como individuo peligroso, ya tenía una larga historia, pero afirma que esta se amplió como nunca de 1959, es decir a partir del arribo de Fidel Castro al poder jugando la psiquiatría un papel central en este sentido. Es en ese mismo año que se propone la realización de un Congreso de Educación Sexual buscando la unidad de criterio en el combate del homosexualismo y la rebeldía contra el ideal paterno”, algo que se promovía e idealizaba desde cierto cine norteamericano, anoto yo.

Al año siguiente, tiene lugar el Segundo Congreso Nacional de Psiquiatría, donde Jorge Viamonte presenta su ponencia “Contribución al estudio de la homosexualidad”, que según el autor se insertan, o bien dentro de la tradición clínica, o bien como parte del típico reclamo pre-revolucionario a favor del control de la infancia y la adolescencia desviadas, sin que denoten mayor intervencionismo por parte del Estado.

No estoy muy de acuerdo con Marques cuando asegura que es desde 1960 que el estado se erige en rector de las diferentes instituciones psiquiátricas y sociales relacionadas con el control del homosexualismo, como pueden ser prisiones y los reformatorios de menores. Todo lo contrario, la lucha contra la homosexualización de la juventud ha sido desde hace tiempo una cuestión de Estado, lo mismo en la Rusia de Stalin, que en la España de Franco que, en los muy liberales Estados Unidos, y en eso Cuba no era excepción, antes de la Revolución. Lo novedoso será la asociación de la homosexualidad con una determinada ideología política y que nada tiene que ver con la costumbre de los dos bloques enfrentados en la guerra fría de retirar a los homosexuales de puestos relevantes para la seguridad, lo que se hacía no porque se creyeran que fuere proclives a pasarse políticamente al bando contrario, sino porque se les consideraba incapaces de controlar sus paciones y por tanto fáciles de caer en trampas y chantajes del enemigo.

Lo que si me parece verdad es lo que afirma de que, después del 11 de octubre de 1961, cuando tiene lugar la conocida “noche de las tres P”, que todo acercamiento al problema de la práctica homosexual estará indefectiblemente ligado a los presupuestos de la nueva moral revolucionaria, una moral que se asociaba con una virilidad heterosexual que hoy es menoscabada en las sociedades occidentales, del mismo modo que antaño se hacía con en afeminamiento y la homosexualidad masculina.

Relaterad bild

Continuando con su historiografía el articulista asegura que la terapia conductual de la homosexualidad cobra fuerza a partir de 1962 año, en el que el entonces director de la Revista del Hospital Psiquiátrico y uno de los principales promotores de la reflexología soviética en Cuba, Eduardo Gutiérrez Agramonte, publica “Una nueva modalidad del tratamiento de la homosexualidad”, sobre la base del tratamiento a los homosexuales por su equipo utilizando y adaptando una técnica desarrollada por el investigador checo Kurt Freund (1914-1996), pero adaptada por el médico cubano, en lugar de utilizar como estímulo inhibidor un vomitivo y dosis subcutáneas de testosterona tras la observación por el sujeto de láminas de desnudos masculinos; el cubano aplicaba un corrientazo en lugar del vomitivo al tiempo que suprime la hormona y deja al paciente “elegir la imagen”. La terapia sería calificada de aporte cubano a la reflexología” y se aplicada hasta bien entrada la década del setenta.”

Por cierto, resulta difícil encontrar referencias en las redes a estos médicos activos en la siquiatría inicial del castrismo, que no estén asociados al texto que comentamos y de paso con términos despectivos al término de la homofobia, una excepción podría ser la que aparece en la nota necrológica que le dedica Hospital Psiquiátrico de La Habana, con motivo de su fallecimiento el 29 de noviembre del 2003, al doctor  Edmundo A. Gutierrez Agramonte (1918-2003).  Lleva la firma del Dr. Jesús Dueñas Becerra y sirve para darnos una visión completamente de este supuesto Josef Mengele de la homosexualidad. En ella se nos cuenta que el doctor Edmundo A. Gutiérrez Agramonte, nacido en 1918, comenzó a laborar en el antiguo Hospital de Dementes de Cuba la década de los 50 del pasado siglo, donde junto a su maestro, el profesor Rodolfo Julio Guiral , el doctor Agramonte , se convierte en un apasionado defensor y difusor de la teoría reflexológica o pavloviana, Después del triunfo revolucionario, sugiere al Ministerio de Salud Pública que se invitara a eminentes profesores soviéticos a impartir un ciclo de conferencias sobre Psiquiatría General e Infanto-Juvenil con orientación filosófica materialista; conferencias dirigidas a los psiquiatras y psicólogos cubanos, quienes estaban muy influidos por el psicoanálisis freudiano u otras concepciones idealistas. Gracias a su iniciativa y a la de Eduardo Bernabé Ordaz dichas conferencias fueron traducidas al español y publicadas en forma de libros, que enriquecieron la naciente bibliografía psiquiátrica caribeña.

Desde 1959 hasta 1995, año en que se acoge a la jubilación, pero no al retiro, el doctor Gutiérrez Agramonte fue editor de la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana Desde las páginas de la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana , el doctor Gutiérrez Agramonte hizo importantes contribuciones al desarrollo del periodismo científico iberoamericano, donde dejó una notable obra escrita (incluida la publicación de una monografía sobre las personalidades psicopáticas), que desde el punto de vista del panegirista lo inmortaliza no sólo como relevante personalidad de la psiquiatría y de la comunicación social latinoamericanas, sino también como excelente persona humana. Así que hay otra cara del hombre que no debemos pasar por alto a la hora de entender el tratamiento médico de la homosexualidad en la Cuba del primer castrismo.

Ciertamente hay una contradicción que no se da solamente en Cuba, pero que si se agudiza en ella: la que existe entre el entre el concepto de la homosexualidad como enfermedad y a su vez como delito. Sin duda alguna en los primeros años de la revolución este choque se acentúa al introducir el ingrediente utópico de la creación de un hombre nuevo, cuya expresión más terrible se da en 1965, al instituirse los campos de trabajo (UMAP), a donde fueron enviados, junto a jóvenes díscolos, religiosos o abiertamente opuestos al sistema, muchos homosexuales como parte de su reeducación comunista.

Usando términos hoy al uso, pero impensables en aquella época, Marques se refiere a la “ fobia homosexual” que recobra bríos alrededor del emblemático Congreso de Educación y Cultura de 1971 asegurando que fue el , contexto en el que algunos profesionales vuelven a enfilar sus cañones como el psicólogo Jesús Dueñas Becerra quien había, publicado en abril de 1970 su trabajo “El homosexualismo y sus implicaciones científicas y sociales”; mientras una orientación ministerial convoca poco más tarde a una Mesa Redonda sobre Homosexualidad.

Vale destacar lo que se sugiere de la reseña del artículo de Dueña, su descubrimiento de un círculo homosexual en el municipio de Cruces que se valía de métodos propios de una “secta secreta”, por cuanto “seleccionan cuidadosamente al joven que debe ser trabajado” (…) “ejerciendo una influencia perniciosa sobre la mente del adolescente, que lleve implícita su rápida deformación”. Entre las tácticas empleadas menciona el “uso de literatura que ensalza al homosexualismo” hasta lograr la “realización del acto sexual con el sujeto cuando las circunstancias estén creadas”. Tras la consumación, continúa, “el nuevo adicto tiene la obligación de contribuir al incremento de la organización atrayendo a una nueva víctima”. El autor diferencia entre estos “homosexuales relevantes” y un segundo grupo, “las lacras sociales”, que “solo trata de llegar a los adolescentes por el mezquino interés de satisfacer su aberración sexual en un momento determinado”.

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Este pasaje apunta al elemento de titulización y construcción la Ley rusa contra la propaganda homosexual que castiga la difusión de cualquier tipo de promoción de la homosexualidad dirigida a menores de edad con multas y penas de cárcel, aprobada por la Duma el 11 de junio de 2013,12por la cámara alta de la Asamblea Federal el 27 de junio3 y finalmente fue promulgada por el presidente Vladímir Putin dos días después. Pero si esto ocurre en el postcomunismo ruso. Al otro extremo del mundo ocurre todo lo contrario, tomemos como ejemplo dos noticias aparecidas en la revista Actuall, la primera sobre la España postfranquista, donde el gobierno regional de Madrid; se ha convertido en el máximo responsable de garantizar que los contenidos de la ideología LGTBI lleguen a cada aula de tan importante Comunidad.

Esto implica adoctrinar y aleccionar primero a los profesores que la impartirán, los contenidos “de género” en centros docentes de la Educación Infantil, Primaria y Secundaria. El Nuevo Mundo no se queda atrás y cuanto más al norte peor. La provincia canadiense de Quebec ha decidido implantar clases obligatorias sobre la homosexualidad para niños de todas las edades. Las provincias de British Columbia, Alberta y Ontario también se están preparando para seguir el ejemplo de Quebec, que debe hacerlo obligatorio en todas sus 3.111 escuelas en el segundo semestre del año que viene.

En este sentido estaríamos frente a un fenómeno que puede tener diferentes causas,las que van desde el aspecto puramente biológico, las que pasan por una forma inducida satisfacción erótica a través de un proceso de adoctrinamiento cultural, hasta las que la reducen a una simple elección individual sin mayores pre condicionamientos externos o internos. Sería la causa intermedia -negada a rajatabla por la doctrina Queer que hoy se impone en España- la que explicarías la criminalización del fenómeno de manera universal antaño y todavía en vastas regiones del mundo y no solo en Rusia.

Al juzgar por el trabajo que viene haciendo Mariela Castro al frente del CENESEX, es el modelo madrileño de acercamiento al homosexualismo y no el moscovita de su rechazo el que se está imponiendo en Cuba.

De hecho la nueva política sexual cubana le abre mas puertas a los representantes del régimen que cualquier otra reforma. Asi lo vemos por ejemplo cuando se acaba de anunciar con bombo y platillo la noticias de que; Las realidades ‘trans’ de Cuba y España se dan cita en Benidorm con la participación de Mariela Castro, directora del CENESEX de Cuba, e hija del “presidente” (que no dictador en retiro) Raúl Castro. Asi lo promulgaba en estos días la concejal de Igualdad, Paquita Ripoll, cuando se refería a la celebración en Benidorm, el próximo viernes 27 de abril, del primer Encuentro Internacional LGTBI Cuba España. organizado por la Asociación LGTB de Benidorm, en colaboración con las concejalías de Igualdad y Cultura. Ripoll ha señalado que ese día a las 17.00 horas, en el Salón de Actos del Ayuntamiento, tendrá lugar la apertura del encuentro y a continuación la mesa debate ‘Realidades Trans: Cuba/España’ en la que intervendrán por parte cubana “Mariela Castro, Directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) e hija del presidente de la isla, Raúl Castro; Malu Cano, Coordinadora de TransCuba; e Isel Calzadilla, coordinador del Grupo Las Isabelas”.

Pero volviendo a la Cuba de los sesenta, se podría polemizar sobre su obligación a adaptarse a los nuevos cánones sobre la homosexualidad exportados desde los países capitalistas desarrollados, pero lo que no tiene justificación es su utilización por el estado como arma de descredito de su oposición política creando una asociación fictiva entre heterosexualidad e ideología comunista. Asi lo vemos en la reseña que nos ofrece este trabajo publicado en la mencionada web, sobre se contrapone a todo tipo de desviación incluida la sexual, la vida de Ernesto Guevara de la Serna, cuyo ícono, contradictoriamente, no deja de ser utilizado por el movimiento homosexualista de nuestro tiempo.

En cuando a la Mesa Redonda sobre Homosexualidad, celebrada en febrero de 1971, y moderada por Martín Castellanos, el capítulo del libro recoge las siguientes observaciones:

1) “La homosexualidad constituye una patología que trasciende los límites de la individualidad y pasa a constituir una patología social por el carácter antisocial que esta actividad conlleva en la mayoría de los casos”.
2) “La homosexualidad es un tema complejo y difícil de tratar y requiere un enfoque cuidadoso y preciso como condición previa para abordarlo. Sólo así se podrá entrar en este campo, en el cual aún quedan elementos importantes por descubrir”.
3) “La homosexualidad es una enfermedad compleja con graves repercusiones sociales”.
4) “El homosexualismo es una enfermedad, es decir, es una condición psicopatológica”.
5) “El pueblo siempre rechazó al homosexual. Era el régimen capitalista el que propiciaba la corrupción donde el homosexual se desarrollaba. Hoy día, por nuestra conformación, por una concepción diferente de los valores morales, el repudio es mayor, y a todos los niveles de nuestra sociedad: dirigencia y masas”.

Valorando estos puntos el autor del artículo asegura que ellos ponen en evidencia cómo se funden en Cuba, en un mismo plano, la enfermedad y el delito, la moral y la ley, y, en consecuencia, la homofobia como elemento) y la violencia del régimen. Al final se reconoce que no todo fue “secuestro en medio de la noche, o en playas y descampados” ya que también existieron, según afirman los ponentes, las consultas hospitalarias y los tratamientos ambulatorios dictados por los tribunales. En estos casos, si el estudio psiquiátrico llegaba a la conclusión de que el “infractor podía continuar con sus actividades homosexuales, especialmente la seducción de jóvenes”, se les “permitía escoger” entre el internamiento en una colonia agrícola “para enfermos” o recibir tratamiento en los dispensarios y consultas externas hasta que se estuviese “razonablemente seguro” de que se abstendría de “insinuarse con menores”. Como puede apreciarse, escribe Márques no sin ironía  que “había hasta cierta magnanimidad”.

En cuanto a lo que observa la mesa dirigida por Martín Castellanos, por muy políticamente incorrecto que suene en estos tiempos de censura “gay” universal, hay que reconocer lo acertado de lo que allí se dice, salvo cuando en el punto 5 asegura un cambio de valores esencial dentro de la sociedad cubana, la cual nunca pudo abandonar los vicios del pasado, cuando solo transitó por diferentes formas de capitalismos, del de mercado liberal, al unipartidista de estado.

Castigar a una persona por lo que hace en su intimidad con otra, ambas de manera voluntaria, es un contrasentido, y en esto se equivocaron tanto los comunistas cubanos como los capitalistas que como ellos penalizaban tales actos. Otra cosa es discutir si hicieron bien o mal en tardarse tanto tiempo en asumir las nuevas normas occidentales con respecto al tratamiento médico de la homosexualidad.
La respuesta no es tan simple, como esa del borrón y cuenta nueva, que ha intentado en Cuba sobre todo a partir de la autocritica realizada por el propio Fidel Castro.

En 2010, entrevistado para La Jornada, en líder en retiro, libró de toda culpa a su hermano Raúl al declararse responsable de la persecución de los homosexuales de la isla, lo hizo atenuando la responsabilidad con que “ teníamos tantos problemas de vida o muerte que no le prestamos atención… piensa cómo eran nuestros días en aquellos primeros meses de la Revolución: la guerra con los yanquis, el asunto de las armas, los planes de atentados contra mi persona…”. Los argumentos son semejantes a los que utiliza Castro en su entrevista con Ignacio Ramonet para el libro “Cien horas con Fidel”

El problema es que no existe una solución maniquea, no todo lo que hacía antes en relación a los homosexuales estaba mal, ni todo lo nuevo está bien, comenzando con la celebrada supresión de la homosexualidad del Manual de Diagnóstico y Estadística de las Enfermedades (DSM) en 1973 se debió más que a la ciencia, a las presiones políticas a las que fue sometida La Asociación psiquiátrica americana (APA) y que uno de los grandes héroes de la “gesta”, el Dr. Robert Spitzer, reconoció que se cometió un grave error esta decisión. Si el gobierno cubano hubiera hecho otro tanto en aquel momento habría actuado con la misma arbitrariedad y falta se cientificidad que le llevó a considerar que la homosexualidad un problema aún discutido, estaba asociada con las ideas políticas y que como aquellas, podría eliminarse con descargas eléctricas o campos de trabajos forzados y disciplinarios.

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2 comentarios to “Comunismo y homosexualismo en Cuba: más allá del maniqueísmo”

  1. spoudaiosaner 22 abril 2018 a 5:56 PM #

    Jamás se oye a los españoles hablar de los judíos. En las Baleares se aludía a veces a los “chuetas” que eran reconocidos por la forma de la nariz. Pero ya hace más de 30 años de eso. Los árabes si están presentes en la memoria colectiva. Los judíos descendientes de la Edad Media española pueden solicitar la nacionalidad e integrarse. Algunas familias judías conservan sus llaves de la casa en que vivieron sus antepasados.

  2. spoudaiosaner 21 abril 2018 a 7:53 PM #

    Recuerdo el comentario acerca de Fidel Castro de un amigo francés de la época de la rebelión castrista en Cuba: “S’il est Castró, c’est normal qu’il soie fidel”.
    José Luis Ramírez

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