Utilidad del “peninsular-centrismo” en la historiografía cubana

30 Mar

Miniatura

Comentando el artículo de Ferrán Núñez;”Weyler, ni ángel ni demonio” publicado por Cubaencuentro el 29/03/2018.

Comencemos con una pregunta: ¿Cómo saber si esas personas famélicas  que vemos en la foto de arriba, del tipo de las que fueron difundidas en Estados Unidos por la prensa amarilla  para justificar la intervención, están en tan deplorable estado gracias a la  reconcentración o  por los efectos de la tea incendiaria aplicada los alimentos que abastecerían las ciudades y la ejecución de quienes lo producían, como política de guerra del el separatismo?

Al otro extremo tenemos un video del programa televisivo ‘El Último Mono’ que mucho en broma y un tanto en serio nos ofrece la visión típica del español actual sobre la historia cubana.

Al margen del imperdonable error de reducir la Cuba independiente a un burdel lo que predica a todos los vientos la actual historiografía oficial cubana, el payaso de Manu Sánchez habría quedado mejor si se hubiera atrevido a burlarse de los Castro en el mismo grado que hace con los Reyes de España, además con la jarana deja la idea que el problema de Cuba es solo el embargo. Es verdad que en la Cuba del joven Castro, habían muchas prostitutas (como hoy), lo que no dice es que buena parte de las de antes eran francesas o españolas que se fueron a Cuba para no morirse de hambre en sus países. Pero estos son solo detalles dentro de una confusión mayor sobre nuestro pasado.

He usado estos dos ejemplos para ejemplarizar uno de los tantos males intelectuales que padecemos a partir del nacimiento de Cuba como “país libre”. Desde la independencia los cubanos hemos padecido y sido adoctrinados desde la escuela primaria (siguiendo el ejemplo de las sectas que trabajan con la infancia) por una historia sesgada e ideologizada. Primero, desde 1902, nos impusieron la historia escrita por los vencedores, es decir desde la mirada norteamericana y la de sus aliados historiadores del patio afines a la falange separatista de los masones de la isla.

Luego, y con fuerza a partir de 1961 se invirtió la perspectiva para ser vista desde la competencia soviética contra la mirada norteamericana, pero mantenido la hispanofobia sembrada como fundamento de del desprendimiento y republicanización de nuestra antigua provincia hispana, todo ello gracias al trabajo de la nueva horneada de historiadores nacional-fidelistas, muchos de ellos de origen marxistas-estalinistas con todas las deformaciones intelectuales que esto implica.

Naturalmente, con tales parcializaciones de partida mucho se nos ha tenido que escamotear de lo realmente sabido y no viene mal otra mirada, en este caso la de Ferrán Núñez, a pesar del manifiesto “peninsularcentrismo”, que emana de este y otros escritos del mismo autor, lo que le lleva a sus propios sesgos y por tanto que le impide comprender objetivamente tendencias centrífugas que condujeron al desmembramiento de imperio español. Para conocer la ideología y orígenes de Ferrán Núñez vale la pena la entrevista que le hace Igancion Isla para el diario español el Confidencial, publicado el 16 de febrero del pasado año, bajo el título de Los cubanos “traidores” que apuestan por que Cuba vuelva a ser española. 

Al margen de la información que se nos ofrece, hay que reconocer los peligroso de la rúbrica, a pesar del entrecomillado, nada de extrañar en un medio de ideología liberal cuanto sabemos la responsabilidad del liberalismos histórico español en los golpes de estados, guerras fratricidas y auténticos genocidios sufridos por el mundo hispanoparlantes antes y después de las sacrosantas guerras de independencia, todo ello a despecho de los bellos ideales que los que se han servido los liberales para atraer prosélitos y que suelen olvidar una vez en el poder, prefigurando lo que más adelante harán sus émulos comunistas, con los que tienen en común mucho más de lo que se ve a simple vista.

Por el artículo del Confidencial,  nos enteramos de que Fernando (Ferrán) Núñez nació en la capital rumana, se graduó como oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y sirvió como asesor en la Nicaragua sandinista de los años años ochentas y que se exilió en París en 1992 a la edad de 29 años.

Para el año 2008, es decir hace una década atrás,  Núñez descubre cuán cercanos son Cuba y España como “países” (buen par de ficciones), a pesar de los más de cien años transcurridos desde su separación y llega a la conclusión de lo fácil que nos resultaría a los cubanos solucionar todos nuestros problemas si Cuba volvía a ser española. Extrapolando a la comunidad lo que es realidad una solución individual. Este es el mejor ejemplo de cómo una premisa cierta puede conducir a una conclusión falsa.

Sin duda alguna las experiencias cosmopolitas, sus muchas lecturas y su indudable inteligencia lograron liberar al rumano-cubano de la tara nacionalista que tanto hemos sufrido.

Ha descubierto la extensión de nuestra identidad, y la falsedad del país inventado tras tanta guerra innecesaria. Por otro lado, y quizás debido a su formación militar o adoctrinamiento originario cae en la solución simplista de reconstruir mecánicamente el pasado obviando las peculiaridades del presente. Lo hace a partir de una España que el idealizada desde la distancia (aunque pueda haberla visitado), pero que cualquier estudio serio la descartaría en su etapa borbonista actual para encabezar ya no para liderar la unificación de antiguos territorios, sino para garantizar la felicidad de sus nuevos súbditos.

Sin embargo, hay que reconocer que no es del todo descabellada la intuición de que se puedan reunificar pueblos unidos por la historia, la lengua y su forma de estar en el mundo, como tampoco resulta utópico el proyecto de que un día los hispanos de ambos mundos (ambos mundos) podamos reintegrarnos bajo un mismo sistema político, que no tenga fronteras ni aranceles internos. Si la idea se materializara, tal y como se ve el desarrollo actual de las cosas, tendrá su centro en el continente americano, no en una península atosigada por leguas y separatismos nacidos de la nada.

De cualquier modo, y obviando sus presupuestos cosmovisivos y propósitos políticos artículos como los que escribe Fernando (Ferrán) Núñez de este tipo nos sirven para que, haciendo un balance y contrastando las diversas miradas, podamos lograr un acercamiento mínimo a la realidad acontecida. Es como el abogado ético que aunque se abstenga de exponer los elementos que inculpen a su clientes se esforzará por presentar ante el tribunal todos los hechos que le favorecen que han sido pasado por alto por la fiscalía, en nuestro caso la historiografía nacionalista.

Al final es de agradecer un texto que, a pesar de sus faltas inevitables, resulta necesario para entender el pasado de Cuba. Puestos a sufrir visiones tendenciosas de la historia, el mal menor es que puedan convivir las de distinta naturaleza como lo permite Encuentro en la red, y no una y exclusiva, como la que suele imperar con matices intrascendentales en las academias cubanas de la isla y en sus reversos del exilio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: