Estados Unidos: Agencias religiosas de adopción en la mirilla

24 Mar

La izquierda radical norteamericana ha decidido lanzar una campaña para conseguir el cierre de agencias de adopción basadas en convicciones religiosas, lo hacen sin tomar en cuenta que de salirse con las suyas las víctimas serían los 100.000 niños que esperan ser adoptados y las madres biológicas que buscan una agencia de colocación para deshacerse por los motivos que fueran del ser que llevaron nueve meses en su vientre. Me he enterado de esto por el artículo de la abogada Autumn Leva, “La izquierda está jugando más que un juego de números”, aparecido el 6 de marzo en la publicación digital Family Policy

Según la abogada, cuantas más agencias de adopción existan mucho más fácil será encontrar un hogar para estos miles de niños que hoy espera ser adoptados en los Estados, en especial para a aquellos que lo tienen más difícil a la hora de encontrarle una familia, aquellos que ha sufrido graves abusos o que tienen necesidades especiales más grandes, así mismo representa mayor oportunidad de encontrar una solución compasiva a las madres que ya tienen bastante con la terrible decisión de alejarse de sus hijos, al menos les quedaría la esperanza de que aquellos podrían encontrar un futuro coincidente con los valores y creencias de estas desdichadas mujeres.

Lo que se les señala a las agencias de adopción basadas en la fe como si esto fuera una sorpresa, es que tienden a realizar su tarea de adopción de acuerdo con su religión. De hecho, es su fe lo que los inspira a servir a los niños y las madres necesitadas, subraya la autora, quien además destaca que hacen su trabajo ganando menos que sus homólogos empleados por el estado.

Las agencias religiosas, generalmente, colocan a los niños en hogares donde su fe les enseña que los chicos prosperarán mejor: es decir hogares con una madre y un padre casados. Al mismo tiempo las madres dispuestas a entregar a sus hijos suelen seleccionar estas agencias, no solo por su identificación de valores, sino porque han sido ellas las que se han tomado el tiempo de escucharlas y acompañarlas con ella en un momento difícil.

La izquierda cree que a estas agencias no se les debe permitir trabajar de acuerdo con su fe. En cambio, deben colocar a los niños con parejas del mismo sexo o incluso personas transgéneras, independientemente de lo que se considere mejor para el niño, los deseos de la madre biológica o las creencias religiosas de la agencia. Por lo tanto, están intentando aprobar leyes o regulaciones en los estados que obligarían a las agencias religiosas a cerrar o violar su fe.

La buena noticia es que varios estados ya han trabajado para aprobar leyes que protegen específicamente a las agencias de adopción basadas en la fe, como Alabama, Michigan, Dakota del Sur y Texas. Georgia y Kansas están considerando proyectos de ley similares este año. Así mismo, según la columnista, un proyecto de ley denominado “Ley de inclusión de proveedores de bienestar infantil” (HR 1881, S. 811) incluso fue presentado a nivel federal por el Representante Kelly (Pennsylvania) y el Senador Enzi (Wyoming) para proteger a las agencias religiosas, escribe Autumn Leva.

Dejemos aquí el artículo para comentar por nosotros mismos esta situación: Uno de los cruzados mas importantes en la guerra contra estas agencias religiosas es la famosa La Unión Americana de Libertades Civiles ( ACLU ) organización cuya supuesta misión es “defender y preservar los derechos y libertades individuales garantizados a cada persona en este país por la Constitución y las leyes de los Estados Unidos”. La ACLU trabaja a través de litigios y cabildeo , y cuenta con más de 1,200,000 miembros y un presupuesto anual de más de $ 100 millones. Los afiliados locales de la ACLU están activos en casi todos los 50 estados, e el Distrito de Columbia y Puerto Rico. La ACLU brinda asistencia legal en los casos en que considera que las libertades civiles están en riesgo, lo que para ella implica entre otras cosas; apoyar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el derecho de las personas LGBT a adoptar ; apoyando el control de la natalidad y el derecho al aborto ; eliminando la discriminación contra las mujeres, las minorías y las personas LGBT ; apoyar los derechos de los presos y oponerse a la tortura; y oponerse a la preferencia del gobierno por la religión sobre la no religión, o por unas religiones particulares sobre otras.

En consonancia con tal ideología y a pesar de la escasez de familias que desean puedan adoptar niños, en 2017, la ACLU demandó al estado de Michigan para que cerrara sus asociaciones con agencias de acogida y adopción basadas en la fe, poniendo así en riesgo a miles de niños que necesitan hogares desesperadamente. Existe una crisis nacional de cuidado de niños sin padres, en el Caso de Michigan la cifra ascendía entonces a casi 13,000 niños por lo que el Estado depende de agencias privadas como por ejemplo la St. Vincent Catholic Charities que ese mismo año reclutó más nuevas familias adoptivas que casi el 90 por ciento de las otras agencias en su área de servicio. El pasado mes de septiembre la ACLU demandó al estado que no se asociara con esta agencias de adopción debido a sus creencias religiosas sobre el matrimonio. S t. Las creencias de Vincent a pesar de que estos liberales católicos nunca han impedido que un niño sea colocado en un hogar amoroso y que en el pasado parejas homosexuales hayan podido adoptar niños bajo el cuidado de San Vicente. Con la demanda de ACLU no se trata de ayudar a los niños, sino de anotar puntos políticos baratos a costa de los niños y arremetiendo contra una afamada institución religiosa.

Prosperen o no estas demanda contra organizaciones como las ante mencionadas, lo importante es saber cuál es la verdadera motivación “antirreligiosa” de ACLU y otras fuerzas catalogadas de izquierda o “liberales” que en realidad responden a grandes intereses globales.

Para mí no cabe dudas, la primera es crear un clima de incertidumbre e imposiciones que por chocar con los valores de estas agencias religiosas de adopción las lleve al cierre. Esto significaría que muchas mujeres que hoy entregan sus hijos en adopción opten por abortarlos ante la incertidumbre de a dónde irán a parar una vez entregados a las agencias que queden.

Segundo la cultura sexual en la que crecerán esos niños y que sin duda hará de muchos lo mismo que ya son sus padres adoptivos, personas practicantes de una sexualidad estéril incapaz de traer nuevos niños al mundo, salvo que usen esa forma no reconocida de prostitución que es el vientre de alquiler o la venta de semen para la iseminación artificial.

Al final si se salen con las suyas los enemigos de las agencias de adopción basadas confesionales, no serán los hijos de los proletarios o los de los desempleados los que ganen, tampoco serán las madres obligadas por el patriarcalismo de mercados a deshacerse de su descendencia, será por el contrario un nuevo triufo del rampante maltusianismo que durante décadas se ha enseñoreado en Norteamérica.

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