Del abuso sexual y el autismo feminista: a propósito de #MeToo

21 Oct

Donde hallar un buen escándalo para una campaña

Hollywood ha sido desde los años 20 del siglo pasado no solo Meca del Cine sino también de los escándalos sexuales. Uno de los primeros fue el que se montó septiembre de 1921, con el cómico Roscoe Fatty Arbuckle. Había organizado una fiesta para celebrar un contrato millonario en la que participaría la aspirante a actriz, Virginia Rappe, la que a los pocos días muere de peritonitis. Una amiga de la fallecida acusa al artista de haber lastimado a la finada al violarla con una botella. Arbuckle es declarado inocente, pero su carrera se fue al garete.

Alguien que no puede faltar en estas historias es el hipersexual de Charlie Chaplin obligado a casarse en 1924, so pena de ser acusado de estupro con la entonces adolescente Lita Grey a quien había embarazado. Al parecer Charlot no escarmentó y volverá a las andadas en 1943, preñando a la actriz Joan Barry y mandándola a Nueva York. Chaplin es acusado de violar una ley Mann, que prohibía el traslado de por asuntos sexuales, pero sale bien parado, se le declara inocente, aunque tendrá que pagar la manutención del hijo.

Otro al que también se le iba la mano es flemático Alfred Hitchcock quien ha sido acusado de abusos, tocamientos e intentos de besos en las memorias de la actriz Tippi Hedren.

Mas para acá tenemos los casos de Woody Allen y de Roman Polansky
En el caso de director polaco pende todavía la acusación de 1977 por Drogar y violar a una menor de edad, Samantha Geimer, de 13 años y aunque Geimer ya ha perdonado a Polanski, la entrada del realizador a Estados Unidos sigue estando prohíbida.

Por su parte Allen fue acusado por Mia Farrow de abusar de Dylan, su hija adoptiva, cuando esta tenía tan solo siete años. En enero de 1992 Farrow había descubierto fotos explícitas de su hija adoptiva de 20 años, Soon-Yi Previn, en posesión de Allen y se da cuenta de que están teniendo una aventura amorosa. Tras confirmarse que Woody mantenía relaciones sexuales con esta otra hija adoptiva Farrow y Allen se separaron, con quien más tarde se casará el director y actor. La propia Dylan publicará una carta en The New York Times en el año 2014, en la que confirmará las acusaciones contra su padre adoptivo.

Ahora tenemos un nuevo lío, es el que se ha armado cuando una docena de mujeres que han presentado denuncias que van desde la violación hasta el acoso sexual contra el magnate del cine Harvey Weinstein. El empresario ha declarado mediante su vocero que niega que “cualquier acusación de sexo no consensual es inequívocamente negada” y que “nunca hubo actos de represalias” contra las mujeres que lo rechazaron.

Pero esto no es suficiente, vivimos en tiempos de feminismo global, y en nuevo escándalo ha servido de base para que cientos de miles de mujeres tomen las redes sociales compartiendo sus propias experiencias de acoso sexual. Es lo que se ha dado en llamar el movimiento ‘#MeToo’. Un fenómeno viral que vuelve a poner en escena lo que ya se había ensayado con alguien no menos poderoso que Weinstein, Donald Trump. El actual presidente norteamericano que no pudo evitar que una campaña similar se desatara contra su persona en medio de su carrera electoral

Radiografiando al movimiento #MeToo

Por supuesto que el acoso sexual real es algo condenable desde todo punto de vista pero ello no quita que “El movimiento #MeToo revele, por una vez más, la obsesión del feminismo con el victimismo”, es lo que afirma desde el título de un artículo publicado en 17 de octubre de 2017 en https://blogs.spectator.co.uk Joanna Williams, editora de la publicación digital Spiked y autora de los libros “Libertad académica en una era de conformidad: Enfrentar el miedo al conocimiento” y de “Mujer vs Feminismo: por qué todos necesitamos liberarnos de las guerras de género”.

Según Williams, los Twitter de #MeToo, más que revelar “la magnitud del asalto sexual”. Habla del deseo de algunas mujeres de alcanzar el estado de víctima. La escritora considera muy acertadamente que las acusaciones contra Weinstein con cargos de violación merecen ser tomadas en serio y juzgadas en los tribunales de justicia en vez de por la opinión pública. En este momento, las principales damas de Hollywood no solo captan la atención del público sino también la simpatía generalizada, pero esto no detiene el fenómeno. Vivimos en una cultura obsesionada con la fama, y al igual que muchas mujeres pueden emular la dieta de una estrella o el sentido del vestir, también quieren la simpatía también. #MeToo es un clamor inclasificable para ser incluido en el sufrimiento de las celebridades. Y agrega: las revelaciones de redes sociales #MeToo borran la frontera entre el asalto sexual y el acoso sexual ayudando a crear una falsa impresión de que todos los hombres son sexualmente abusivos y simplemente está esperando una oportunidad de asaltar a las mujeres inocentes e indefensas.

Desdibujando los límites entre la violación y la cada vez más amplia definición de acoso sexual no solo se trivializan los delitos graves, sino que también se inflama cibernéticamente el clima de histeria en el que el acoso sexual de las mujeres llega a ser presentado como parte de la rutina de la vida. La vida para las mujeres se presenta como un campo de batalla donde todas están solas, pero una broma un silbido o una mirada están lejos de ser asaltos, reconoce esta valiente escritora.

Ella toma nota para el Reino Unido de algo que también se evidencia en Suecia el infierno permanente en que viven las mujeres con la creencia de que pueden ser violadas fácilmente en el siglo XXI, algo que no sólo resulta falso sino también destructivo, considera. En 2015, Girl Guiding UK descubrió que el setenta y cinco por ciento de las niñas y mujeres jóvenes sufrían de ansiedad ante un posible acoso sexual. Por otra parte, una encuesta de 2016 sugirió que el 41 por ciento de las mujeres jóvenes espera enfrentar discriminación en el trabajo. Ninguna de estas jóvenes había sufrido acoso o discriminación la ansiedad giraba en torno a lo que potencialmente pasarles en el futuro.

El Twitter, considera la editora de Spiked, es una plataforma narcisista: los usuarios deben suponer que el mundo quiere actualizaciones públicas sobre sus pensamientos y sentimientos, en caso de los Twitter #MeToo lo único que se muestra el lamentable estado del feminismo actual concluye Williams.

La mejor descripción de la histeria desatada tras el nuevo escándalo hollywoodense la encontramos en el Podcast publicado en Spiked bajo el título de “Brendan O’Neill sobre la crisis mundial en torno Harvey Weinstein“. Allí se equipara lo ocurrido con un proceso estalinista, definiéndose esta nueva persecución del mal como suerte de “Salem sexual”. Se trata de una clara alusión a la famosa cacería de brujas iniciada en enero de 1692 Salem población cercana a Boston, Estados Unidos. Todo comenzó cuando dos niñas, de 9 y 11 años de edad acusaron a las mujeres de lugar de haberlas embrujado; hubo 141 vecinos encausado de los cuales 20 serán ejecutados y cinco morirán en en prisión. La histeria ahora es la misma, la diferencia radica en que hoy no se trata de brujas sino de “brujos”.

Reflejo en Suecia

Un ejemplo que confirma en Suecia las observaciones de la inglesa lo tenemos en el artículo que publicó ese mismo 17 De octubre en el periódico Metro de Estocolmo, la columnista Cissi Wallin, bajo el título que podríamos traducir como “Metoo: Yo también estoy”. Aquí Cissi Wallin se pregunta hasta cuando los hombres dejaran de tomar “su maldita responsabilidad”, considerando no pueden ser solo las mujeres las que piten, batallen y luchen por un clima en el que las niñas no tengan un miedo constante al abuso:”¿Cuándo podrán los hombres, en general, asumir su maldita responsabilidad y limpiar toda la mierda con la que están de acuerdo colectivamente, incluso con sus silenciosas concesiones?”

Cissi para por alto que los primeros en combatir el abuso contra las mujeres después de las propias afectadas que hicieron resistencia fueron hombres, padres, hermanos, maridos en hijos que intentaban reivindicar de sus esposas, hijas madres y hermanas el honor ultrajado, claro de eso no puede hablar la periodista cuando “honor” se ha convertido en una mala palabra, un rezago de sociedades incivilizadas que sólo genera crímenes patriarcales, aún así siguen siendo hombres los que en forma de ciudadanos, policías y jueces, los que junto a mujeres de igual oficio detienen y castigan en innumerables casos tanto a los violadores reales como lamentablemente a los falsamente inculpados.

Virando la tortilla

Pero las feministas en su visión reducida de la realidad no pueden ver esto, en su lugar e ignorando siglos de desarrollo de las ciencias juridicas intentan que un hombre por el simple hecho de pertenecer al género masculino tenga que sentirse responsable del crimen comentido por otro al que ni siquiera conoce.

Esto es tan absurdo como intentar cargar a todas las mujeres del orbe con las culpas de Janis Leigh Karpinski oficial de carrera en la Reserva del Ejército de los EE. UU., ahora jubilada Lynndie Rana England ex soldado de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos por las torturas y abuso (algunos de ellos de naturaleza sexual) en las que participaron junto ahombres (no nos de pena reconocerlo) contra los prisioneros iraquíes en Abu Ghraib

Lo que sí es vergonzoso es que una tragedia humana como es una violación pueda ser manipulada con fines de lucros o peor aún propagandísticos. Ahí tenemos el caso del desgraciado voleibolista cubano Luis Tomás Sosa, condenado inicialmente a tres años y medio de cárcel por la presunta violación de una ciudadana de origen kurdo hace un año en Tampere Finladia y tras permeanecer un año tras encarcelado resultó absuelto por la corte de apelaciones de Turk. A ver quién le devuelve ahora al joven jugador el prestigio e incluso la seguridad en sí mismo tras una acusación a todas luces falsa, hecha por una mujer, cuya dudosa credibilidad no le impidió salirse con la suya en el caso del resto de los involucrados; Abraham Alfonso Gavilán cuya pena fue reducida a un año y tres meses – liberado tras cumplir más de la mitad de la sanción- el capitán Rolando Cepeda Abreu, reducido a dos años y medio; el pasador Ricardo Calvo Manzano ahora cumpliendo tres años y medio, y el peor parado Osmany Uriarte cuya noche loca le ha costado cuatro años de prisión en un país frío, oscuro y extraño.

El uso de la violación con sentido político más que para reivindicar los derechos de sus víctimas lo vemos a diario y poco o nada parecen revelarse contra este uso las feministas que en Suecia se rasgan las vestiduras por lo que puede ocurrir en esos antros de perdición y prostitución femenina o masculina que es Hollywood, mientras no dicen ni esta boca es mía cada vez que un hombre es violado algún rincón de la apacible Suecia, país donde según el mismo periódico Metro y de acuerdo a las estadísticas del Consejo de Prevención del Delito en el año 2012, se informaron de 132 casos de violaciones contra hombres adultos lo que significaba un aumentó en un 23 por ciento en comparación con el año anterior. Piden la solidaridad de los hombres, pero no mueven un dedo para protestar contra las condiciones en las que estos puedan ser abusados, en las cárceles del mundo y el silencio es mucho mayor cuando él y se realiza con fines de castigos político, como ocurrió en el caso iraquí ya mencionado o, en las cárceles de Gldan Georgia con los opositores al presidente Saakashvili, según se difundió en ese mismo año de 2012.

Este autismo sexista se incrementa sin el deleznable acto sirve de culminación al proyecto de convertir una nación en estado fallido, como ocurrió con Libia, cuyo dictador ya sabíamos que tenía los días ya estaban contados desde el momento en que los medios de todo el mundo, se hicieron eco de la del testimonio de una mujer libia que aseguraba haber sido violada por 15 soldados del régimen. Sensibilidad mediática que se esfumaría tras la sodomización de Gadafi por unos violadores contra los que nadie hace campaña como la que le tienen montada a Míster Weinstein.

Conclusiones

Desde la perspectiva humanista, nadie debería callar cuando se comete un delito contra una persona, no importa si es mujer u hombre incluso si ha sido un tirano, ya no hablemos de niños o niñas, ancianos o ancianas. Hablando concretamente de la frescura o propasamiento de un hombre con una mujer no hace falta se feminista para condenarlo basta con tener sentido de caballerosidad (otra de las cosas que repugna al feminismo) para considerarlo algo deleznable y por tanto lamentable.

Otra cosa es difundir en las redes sociales materiales como el video publicado en el 18 de octubre, en evidente conexión con la campaña de Marras en el canal Historias de YouTube bajo el título de Toma Fotos De Su Violación En La Ducha.

Aquí se nos cuenta la triste historia de una activista anti acoso que se fue bañar con un borracho. Ya podrá imaginarse el lector lo que pasó. Este descuido de la propia integridad, imperdonable una persona que se supone alerta a las jóvenes para que nadie abuse de ellas, parece más el guion de una mala película porno que otra cosa. Lamentablemente y dado el nivel de la carencia de pensamiento crítico que impera en esa misma plataforma, la historiaa mas que como alarma, funciona perfectamente como material de propaganda anti masculina.

Exponer experiencias desafortunadas de acoso sexual no está mal, lo malo es cuando aquella más bien parece construcciones con el fin de calzar una campaña mundial como la que se ha armado con el último escándalo hollywoodense (lugar de relajo e inmoralidad por excelencia). Eso para lo único que sirve es para ayudar a las fuerzas que intentan llevar la lucha de clases al terreno sexual, con el objetivo encubierto de satanizar al hombre y destruir cualquier intento de acercamiento heterosexual, incluido aquel que implica consentimiento de ambas partes. Lo que está en la mira no es el acoso sexual, ni siquiera el juego ambiguo y erótico del “quiero y no quiero”, el objetivo es la pareja humana capaz de ser reproductiva. No nos dejemos manipular, en nombre de la solidaridad o de las culpas colectivas por una agenda feninazi, la cual hace con las mujeres lo que Hitler con el pueblo Alemán, llevarlas al atolladero en nombre de su defensa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: