Así viví el atentado de Estocolmo

8 Abr

Estoy aún en el trabajo, en las afueras de la ciudad, cuando recibo una llamada de mi hija preocupada por mí, me cuenta que un camión ha matado y herido varias personas atravesando La Calle de La Reyna, lugar por el que suelo circular, ya en dirección de una librería cercana, ya hacia el Instituto Cervantes. También recibo mensajes preocupados de los directivos del centro, es viernes (7 de abril) y muchos empleados terminan más temprano, por suerte para mí no fue el caso, a pesar de que mis alumnos, en vísperas de la semana vacacional que se avecina, presionaron para suspender la clase.

Como rutina voy al complejo deportivo de enfrente y lo hayo casi vacío, me informan que se suspendió la sesión de bicicleta estática pero que queda la posibilidad de entrenar BodyPump, media hora más tarde ya que estoy allí tomo esa opción mientras entreno en un gimnasio prácticamente vacío. Por fin llega el instructor en este caso substituto y en una sala que suele estar repleta solo habemos tres cuatro entrenando, incluido el propio entrenador y una acompañante que se trajo.

Voy al metro con la esperanza de que todo se haya arreglado y me encuentro que está cerrado sin noticias de cuándo volverá a andar. Calculo como llegar a casa y sospecho que si busco el tren pendular que atraviesa casi toda la región podría viajar de norte a sur hasta alguna estación de autobús que lleve a casa. Asi tomo un autobús que me lleva a la estación mar cercana de dicho tren, cuando llego a la estación de Barkaby veo que el tren está paralizado, no sé qué hacer, busco en el casi descargado combinaciones de autobuses que me lleven a casa, son complicadas y auguran unas cuantas horas de viajes, veo a lo lejos un hotel y me preparo para tener que pasar la noche allí, digo si tienen habitación o si con la aparienciencia que traigo, ropa deportiva, barba,  chamarreta militar y un maletín enorme en el cabría cualquier cosa, incluso un alijo de dinamitas,  no me toman por un “terrorista”, es lo que parece haber ocurrido sin que me vieran cuando llamo a mi empresa de taxi preferida TaxiKurir, y la telefonista, una tal Ulla con acento finlandés, tras averiguar mi trayectoria y quizás “alertada” por mi particular prosodia sueca, se niega a enviarme un auto, pesará que soy un criminal en fuga. Estoy en tales cavilaciones rodeados de infortunados viajantes del tren, detenidos en la estación, algunos sentados en el piso, son nativos y extranjeros, jóvenes y viejos, todos con rostros inexpresivos y de pocas palabras, hay si fueran cubanos, la bulla que habrían armado en medio de su incómodo.

Es entonces cuando entra una llamada de mi hija, me está buscando una mejor alternativa de viaje, cuando de pronto descubre que alguien ha puesto una nota de Facebook anunciando la reactivación del metro. Menos mal que se han mantenido los autobuses andando, si bien no hubo servicio de sustitución que es lo que suele ocurrir cuando se estropea el metro y el tren pendular. Tomo de nuevo el mismo autobús que me trajo a esta estación en dirección a la del metro que queda por mi trabajo, el viaje es largo y cuando llego veo una información sobre recorrido irregular de los trenes que en teoría no se detendrían en la estación central -fue junto a una de sus entradas que ocurrió la matanza-, pero no es así, el tren se detiene en ella, que no es la mía, toda una señal de que el pánico o las medidas de seguridad o persecución ya pasaron, llego a casa en torno a las 21:00, cuando debía haber estado en un día normal no más allá de las 19:00, pero en definitiva no puedo quejarme peor será para aquellos que por culpa del caminero asesino no volverán nuca.

A la mañana siguiente me enfrento a los medios suecos y extranjeros para constatar algunas contradicciones, sobre todo en el modo en que los medios extranjeros y suecos tratan lo acontecido, un canal turco muestra los heridos y el arresto de un individuo en el sitio (reconozco las calles), lo mismo hace el ruso, mientras que los medios suecos aseguran que el sospechoso fue arrestado en Märsta, pueblo situado al norte de la ciudad, donde nace una de las líneas del tren pendular, casualmente. La televisión sueca difunde la noticia de que se encontró una bolsa de explosivos en el camión lo que indicaría su condición terrorista y no de loco del conductor, pero la policía se lava las manos diciendo que no comentará esa información, dejando la duda sobre su certeza.

La pricesa Victoria deja flores y lágrimas en el lugar de los hechos:


¿Fue un acto terrorista? Es lo que parecen dar por sentado medios y políticos, no solo de Suecia, sino del resto del mundo, y simbólicamente pudiera detectarse algo se fundamentalismo, el camión se empotra contra la sección femenina una tienda símbolo, ante los ojos de cierto islam de la manera en que la mujer occidental es corrompida por el mercado, mientras que el auto lleva en si una tremenda propaganda de cerveza, el otro mal con el que desde un punto igualmente radical se pierde el hombre.

Canal turco muestra fotos censuradas en Suecia de intentos de reanimación de los heridos y de hombre arrestado tras el atentado de Estocolmo.


¿Pero es esto suficiente para asegura la motivación ideológica del asesino? Yo diría que no. En este caso el relato de este tipo de hecho, tan repetido en Europa en los últimos tiempos ha cambiado: conductor no fue ejecutado y será posible conocer y constatar sus testimonios.

Policía es filmada arrestando al presunto culpable

Si como dice la policía sueca el arrestado es el causante de los asesinatos de los que nos habla los medios, bien podrá saberse su motivación, que puede ser variada, desde la obediencia a una secta al resentimiento personal contra la sociedad sueca por algo que considere una injusticia, pasando por los efectos de drogas o la simple locura, mal que parece haber desaparecido, en la opinión pública, como causa de asesinato desde que comenzó la guerra contra el terrorismo.

El arresto según TV Rusa

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2 comentarios to “Así viví el atentado de Estocolmo”

  1. spoudaiosaner 8 abril 2017 a 4:12 PM #

    Totalmente correxcto, Carlos. Yo también med he preguntado a qué vienen tantas especulaciones sobre el terrorismo, antes de tener claras las cosas. El detenido en Märsta dice que él es quien ha originado todo eso. (curiosa confesión). Los movimientos terroristas auténticos estarán satisfechísimos de toda esa atribución, aunque se trate de un suceso ocasionado por algunos individuos de Creta (es decir cretinos). Lo que no entiendo, Carlos, es porqué te disponías a pasar la noche en un hotel, en lugar de tomar un taxi para ir a casa.

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