Eugenesia; enemiga de la vida disfrazada de ciencia

29 Ene

En los momentos en los que sectores importantes de la iglesia católica comenzaban a claudicar en su tradicional lucha por la vida, el gobierno del criticado Donald Trump, toma el relevo,  cortando los fondos otorgados por el obamato a las agencias y organizaciones que lucran con el aborto, incluidas aquellas que operaban en México. Por ironías de la vida (nunca mejor dicho) Trump, al que muchos tildan de nazi está haciendo por el crecimiento de la población mexicana, lo que jamás habría hecho Hitler con aquellas que consideraba razas inferiores, lo que tampoco habría hecho la aspirante derrotada en las últimas elecciones norteamericanas, la abortista confesa. Hillary Clinton, favorita del establecimiento político y mediático azteca. En medio de la dramática lucha por la vida que se está llevando en Estados Unidos, con manifestaciones y contramanifestaciones por el derecho a dejar nacer, viene bien recordar que un día la famosa “elección” no fue un “derecho” ciudadano, sino una atribución del estado, “democrático” , quien determinaba quien podía engendrar y quién no.

Para abordar esta etapa tenebrosa del maltusianismo en su camino a la globalización, cuando se justificaba con la eugenesia (aún no se había inventado la ideología de género), nada mejor que lo que nos cuenta la revista  sueca Ciencia Ilustrada en su sección de Historia. Allí fue publicado, el 23 de enero el artículo de Henrik Fafner titulado:Tvångssterilisering skulle utrota dumma barn” (La esterilización forzada erradicaría los niños estúpidos) ; en este trabajo se aborda en modo en que varios países occidentales comenzaron a potenciar desde principios de los años 1900, drásticas medidas con el objetivo de crear una supuesta sociedad mejor. Para ello el estado se permitiría esterilizar, contra su voluntad, a los ciudadanos “inapropiados” para tener niños. La idea de la eugenesia se extendió rápidamente en los Estados Unidos, Alemania y los países nórdicos. Como curiosidad apunto que se trata de países de religión protestante y los mismos que más adelante estarán a la cabeza de los movimientos neo feministas y antiheterosexualistas.

Henrik Fafner nos narra a manera de ejemplo la siguiente historia: Un día de primavera de 1932 llegó el sheriff del condado de Montgomery  de  visita, sin previo aviso y acompañado de un. un pequeño convoy de coches, a una de las pequeñas casas de Brush Mountain, en el estado de Virginia, para  llevárse consigo a seis hermanos que vivían allí, en ese hogar de  mineros orgullosos pero pobres. Naturalmente la vivienda de los chicos era miserable y ellos estaban desnutridos, las gentes en el barrio los llamaban “escoria” o “rednecks”. Los seis hermanos, fueron transferidos a uno de los hospitales de la ciudad que hasta hacía poco había sido un asilo para dementes, donde los niños fueron sometidos a la llamada “terapia moral” , que nada tenía de moral o de terapia, sino que era un eufemismo para denominar la esterilización forzada.

En el artículo se narra otro caso, como el del joven de 15 años de edad, Buck Smith, de Lynchburg, Virginia, sometidos a la misma cirugía, quien de adulto testimonió: “Era inútil luchar en contra”…”Me dieron unas pastillas que me dio sueño y luego me llevaron a la sala de operaciones” . Allí Buck pudo ver como el médico le hacía una pequeña incisión en sus testículos, cortaba sus conductos seminales y cosía la herida de nuevo. Al leer este fragmento del artículo no puedo dejar de pensar en tanto hombre moderno que se ha dejado persuadir de lo bueno que la célebre vasectomía, promovida a niveles subliminales, usando las mismas técnicas hilarantes con las que se promueve la mariguana por los medios de comunicación occidentales. Un buen ejemplo lo tenemos en ‘Bienvenido Mr. Tierno’, el  Capítulo 312 de la temporada 18 de la serie “Cuéntame como pasó” donde sin quererlo se expone modo en que se inició por parte del estado español, la campaña de reducción poblacional en su país,  sembrando  en los barrios de España, “Centro de Planificación Familiar”, promovidos por el ayuntamiento (entiéndase el estado) . En este lugar, según losguinistas de la serie, una médico con “ideas modernas sobre la sexualidad”  tendrá que enfrentarse a la desconfianza de muchos de los vecinos entre los que destacan los malos o semitontos como el caso de Josefina, que piensan que el centro es una tapadera para realizar abortos.

Lo curioso es como en este capítulo el cura del barrio toma partido por la anti vida, contra los defensores de ella, lo nunca visto en la iglesia previa al Franciscato, pero la verosimilidad no importa cuando de influir en las masas se trata, de lo que se busca legitimar moralmente al abortista, y una imagen transmitida por TV e internet a millones de enganchados televidentes pesa más que le sermón pro vida de cualquier púlpito.

Por supuesto que  centros como este ,aparentemente bendecido por el cura del barrio de San Genaro (mejor llamarlo desde ahora San Género),  contribuyeron a sembrar en la población española una cultura antinatalista que se complementaría con la Ley Orgánica 9/1985. Con una población convencida de que el aborto no es inmoral lo único que faltaba es que se despenalizara el mismo el aborto, aunque fuese bajo los supuestos: riesgo grave para la salud física o psíquica de la mujer embarazada (supuesto terapéutico), violación (supuesto criminológico) y malformaciones o taras, físicas o psíquicas, en el feto (supuesto eugenésico).De acuerdo con aquella ley del 85, época en que se desarrolla el capítulo de Cuéntame, la gestante podía interrumpir el embarazo en centros públicos o privados en las primeras 12 semanas en el caso criminológico, en las 22 primeras semanas en el eugenésico, y en cualquier momento del embarazo en el caso terapéutico. La permisividad para la eliminación de fetos españoles aumentaría con la Ley Orgánica 2/2010 adaptado a ese instrumento universal de reducción poblacional que es la eufemísticamente llamada Organización Mundial de la Salud (OMS). En su Título II, artículos 13 y 14, se concreta la despenalización de la práctica del aborto inducido durante las primeras 14 semanas del embarazo. Durante este tiempo, la mujer podrá tomar una decisión libre e informada sobre la interrupción de su embarazo. No habrá intervención de terceros en la decisión. Es decir que el padre de la criatura, el mismo que tendría el deber de mantenerla no tendría voz ni voto sobre el asunto. Todo esto ha servido de base a la epidemia de abortos, que sin necesidad de ser “forzado” está sufriendo España desde entonces, y por supuesto a una crisis poblacional que solo se atenúa con la inmigración.

Pero volvamos al artículo que comentábamos, en la  mayoría de los casos como el del joven Buck Smith o el de los seis hermanos Brush Mountain, es decir de personas jóvenes y sin instrucción los médicos no dijeron, ni antes ni después lo que implicaba para ellos para la operación quirúrgica por la que pasaban. Ellos fueron esterilizados y conducidos de nuevo a casa. No fue sino hasta treinta años más tarde cuando se enteraron de por qué nunca habían sido capaces de tener hijos. Los muchachos de Virginia compartieron el destino de miles de blancos pobres, afroamericanos y los nativos americanos, que las autoridades consideraban de “mente débil”.  Para el poder la pobreza era un defecto genético que se evitaba impidiendo a una generación de niños desafortunado traer en un futuro sus propios hijos al mundo. Fueron víctimas de un capítulo de la historia mundial dominada por la higiene o la eugenesia racial. La pregunta que nos deberíamos hacer es si realmente hemos superado esta etapa y si no hemos caído en algo todavía más atroz, donde la esterilización ya no tiene que ser forzada, pues ha sido inducida por medio der asesores, creadores culturales y situaciones económicas y sociales en la mente de los futuros esterilizados.

La idea de mejorar el genoma humano mediante la intervención activa ha existido desde tiempos antiguos. Sin embargo, en los años previos a la Primera Guerra Mundial tomó nueva fuerza con el estallido del interés por la eugenesia en los Estados Unidos. Los defensores argumentaron que muchos de los problemas sociales como la pobreza el alcoholismo y la delincuencia eran debido a defectos genéticos en en sectores de la población. Por supuesto esto le venía como anillos al dedo a políticos e ingenieros sociales cuyas responsabilidades por los fracasos de la sociedad fueron encubiertas “genéticamente”. En este contexto, varios estados norteamericanos introdujeron esterilización forzada como remedio natural contra los llamados vicios sociales. En algunos estados, tales como Virginia, no fue requerida ni siquiera una orden judicial para este tipo de intervención. Los eugenistas argumentaron que el proyecto era por el bien de la sociedad, y muchos sintieron que tenían razón. La eugenesia fue considerada como una ciencia moderna y progresista que tenía la solución a todos los problemas que la sociedad americana cambiado enfrentó. Valdría preguntarse hasta qué punto había honestidad científica en las palabras de estos precursores del antinatalismo moderno. Podríamos haberles creído si enarbolaran en la mano la demostración empírica de que los problemas sociales se generaban en los genes del individuo, algo que hasta el momento no he encontrado ni en ese ni en otro de los muchos artículos y libros sobre el asunto que han caído en mis manos. Se trataba pues de pura ideología de estado, como lo fue en su momento en marxismo leninismo en los países comunista o lo es hoy la doctrina de género en la mayoría de los países desarrollados, aunque parece que el caso de los Estados Unidos comienza una revolución desde arriba que no sabemos a dónde va a parar.

Es el mismo país al que, como se nos recuerda en la revista sueca de historia, a finales de los años 1800 y principios de 1900 llegaron nuevas olas de inmigrantes proveniente de zonas poco desarrolladas como Europa del Este y Rusia. En su nuevo hogar se enfrentaban a una industrialización violenta que, si bien en principio demandaba una más fuerza de trabajo, no impidió que muchos de los recién llegados encontraron dificultades para insertarse en el mercado laboral, por lo que terminaron engrosado la lista de los etiquetados como no aptos para tener hijos. El estigma social sobre estos inmigrantes quedo muy bien recogido por un periódico estadounidense que citado por Fafner:”En el pasado, Europa nos ha enviado sus mejores hijos. Ahora que envían su peor “. Hay que decir que buena parte de la población “nativa”, compartía esta opinión, con la cual estuvo de acuerdo hasta el célebre periodista cubano José Martí, a pesar de ser el mismo un extranjero en ese país.

La eugenesia estadounidense surge con la ayuda de gente como Harry Laughlin Hamilton, nacido en 1880, un renombrado experto en genética de plantas. Uno de sus objetos de estudios fueron los Amish cristianos, quienes sus bienes podrían ser considerados como ciudadanos modelo: abstemios, fieles a su iglesia y trabajadores duros, resultaban sospechosos por su pacifismo inquebrantable -algo que nunca perdona un estado- Observando dicha comunidad se descubrió que “sus matrimonios interfamiliares han dado lugar a la descendencia defectuosa.” Laughlin no era más crítico con las personas de color que contar con los blancos, pero fue particularmente escéptico con los italianos, que consideraba, dice el periodista, como inferiores, al menos en comparación con Escandinavos.

En un informe presentado por Laughlin en 1911 eran señalados diez grupos humanos como ” socialmente inaceptable ” y se recomendaba para ellos la “eliminación”, otra expresión para referirse la esterilización forzada, la cual, de acuerdo con la opinión de Laughlin se haría a uno de cada diez americano, es decir a diez millones de personas.

Otras de las políticas defendidas por el movimiento eugenésico fue el combatir las subvenciones públicas las cuales según facilitaban la procreación de los débiles y la degeneración del hombre- con el tiempo, digo yo, aprenderían a utilizar en su favor la subvención como instrumento de destrucción familiar, pero todavía no ha llegado esa hora-. Un estado tras otro tomó la misma posición y comenzaron a reducirse el ya escaso apoyo que por entonces se les daba a los pobres.

En los espectáculos de ganado y en los mercados de los Estados Unidos comenzaron a hacerse campaña para la expansión del movimiento eugenésico, como por ejemplo las competencias de” bebés” donde los niños con mejores genes ganaban. El movimiento se extendió por EE.UU. y Canadá -nótese la matriz anglosajona de ambos- endurecido los requisitos para los nuevos inmigrantes: estos deberían ser capaces de demostrar que podían leer un texto breve de su propio idioma antes de entrar, el requisito sirvió de pretexto para enviar a miles de personas de vuelta a Europa, etiquetadas como “genéticamente inferiores” cuando sólo porque eran analfabetos.

Cuando EE. UU entran en la Primera Guerra Mundial en 1917, los expertos en en eugenesia ayudaron a las autoridades en la selección de candidatos para evitar que que Estados Unidos fuera a la guerra sin hacer uso de soldados imbéciles. Se llevaron a cabo dos cuestionarios. En uno habían preguntas con tres respuestas y el otro, hecho para para los que no podían leer y escribir en inglés, se presentaba una serie de dibujos en los que el aspirante podía encontrar un defecto. Las preguntas fueron diseñadas para que los niños de clase media de las grandes ciudades eran lo tuvieran más fácil a la hora de contestar correctamente; Lo mismo ocurrió con los dibujos animados. Sólo unos pocos jóvenes de las regiones centrales aisladas, de comunidades rurales o de grandes barrios negros urbanos y que nunca había visto nunca unas pistas de tenis no pudieron detectar el error en el dibujo en el que faltaba red de dicho deporte. El resultado fue el siguiente:” el 47 por ciento de los blancos y el 89 por ciento de los negros tienen la capacidad mental de un niño de 13 años de edad. La conclusión de los eugenistas, quienes hasta la primera guerra mundial consideraban al pacifismo un defecto genético -algo muy maltusiano, por cierto- era que Estados Unidos podría ir a la guerra sin tener que hacer uso de imbéciles. Esa actitud cambió después de las enormes cifras de víctimas en fosas de Europa; pronto se dieron cuenta de que “muchos buenos genes” se perdieron en la guerra. En este reportaje se cita al doctor David Estar Jordan quien escribiera en 1915 en su libro “La guerra y la Raza”:
“Los hombres jóvenes fuertes y valientes mueren en los campos de batalla, mientras los cobardes, los no aptos físicamente y biológicamente débil sobreviven y se multiplican.

Lo que está quedando claro con este ejemplo es la poca ayuda que significaban los eugenesistas para el mejoramiento de la raza, incluso si fueran ciertos los paradigmas por los que se regían, cualquiera sabía que la mejor carne de cañón para la guerra no es el hombre que piensa sino el que se comporta como un animal amaestrado el momento de matar o dejarse matar según lo ordene un oficial.

Otra de las grandes cabezas de la eugenesia fue el célebre Francis Galton quien durante la década de 1860 quedo fascinado por las teorías de su primo, Charles Darwin, sobre la selección natural. Galton interpretó la selección como un método para hacer que los más fuertes sobrevivan, mientras que los débiles desaparecen y consideró que lo mismo debe aplicarse a los seres humanos y comenzó, así se interesó por el estudio de la genética, usando a su propia familia como base de investigación llegando a crear un modelo de cómo deberían realizarse los matrimonios para lograr una raza humana de dotados, como creía ser él mismo o su primo Darwin. El científico experimentó su teoría con conejos y sacó la conclusión de que los “malos” matrimonio podrían deteriorar la humanidad, incluso de generación en generación. Según Galton su teoría se confirmaba en los barrios pobre de Londres, donde una vez introducidas las vacunas se redujo significativamente la mortalidad infantil. Ante los ojos de Galton esto era un hecho alarmante, y si bien nunca sugirió la esterilización forzada para detener un mal parto, sí abogó, en cambio, por que las personas que tenían los mejores genes aumentaran el número de hijos. Galton quien da nombre a la nueva ciencia: “eugenesia”, jugando con las palabras griegas eu, que significa bueno, y los genes que significa nacimiento. Serán estas ideas de Galton el pilar del desarrollo británico en la década de 1900 de lo que se denominó “eugenesia positiva” -nada maltusiana lo reconozco- que alentó a la clase alta a tener más hijos. La versión americana se llama, era lo contrario,” eugenesia negativa” porque el objetivo era que se impediría el más débil de conseguir hijos-malthusiana en un 100% lo que demuestra el nivel de subordinación de la excolonia con respecto en a su ex metrópolis en este asunto.

No será hasta 1930, que se invertirán los términos en Inglaterra -a la que al parecer no le bastó con la sangría de la primera guerra mundial- cuando se presenta en el parlamento proyecto de ley sobre la esterilización obligatoria se presentó en el Parlamento. La ley fue el resultado de varios años de intensa presión ejercida por nada menos que Harry Laughlin como el personaje principal, quien, durante la década de 1920, había viajado a Inglaterra varias veces para interrogar a los inmigrantes potenciales antes de que se embarcaran a los Estados Unidos. Laughlin estaba consternado por el sistema de las primas para los pobres, y señalaba que el número de “deficiente mental”, según sus cálculos había aumentado de 156.000 en el año 1909 a más de 300.000 en 1929.

De acurdo a Ciencia Ilustrada en su sección de historia la expansión mundial de la esterilización se hizo siguiendo el modelo americano, pero que los grupos y el sexo considerados como no actos para ser padres por las autoridades variaron de país a país. En Japón, por ejemplo, fueron esterilizados los daltónicos mientras que Suiza la esterilización forzada eran principalmente realizada en mujeres consideradas demasiado activa sexualmente. Uno de los mayores defensores de la higiene racial del país calvinista, el psiquiatra Auguste Forel, consideraba que las mujeres querían ser “conquistadas, controladas y moderadas”, para luego ser capaces de cumplir con su deber nacional y tener hijos. Desde este punto de vista no se podía confiar en las mujeres sexualmente disolutas. En Francia los socialistas se convirtieron en firmes defensores la eugenesia proponiendo que todos los que desearan contraer matrimonio debería mostrar primero una garantía de salud. En Suecia, donde la eugenesia se mantuvo un debate intelectual y donde la Ley de Esterilización de 1935 solo aceptaba su aplicación voluntaria en los enfermos mentales -los que menos sabían decidir, más de 63.000 suecos fueron esterilizadas entre 1935 y 1975, incluyendo al menos un tercio de ellos bajo coacción, esto resulta una ilegalidad ya que, donde formalmente la esterilización forzada nunca se ha permitido “formalmente”. Las autoridades danesas comenzaron en 1912 un registro con fines eugenésicos de los sordomudos, débiles mentales y otros con “defectos”. La ley danesa sobre la esterilización obligatoria se produjo en 1929 y antes de que la ley fuera abolida en 1967 alrededor de 6.000 daneses fueron esterilizados a la fuerza. Finlandia estableció en 1935 una ley que permitía prohibir casarse con a una mujer con “rasgos hereditarios indeseables” a no ser que esta se dejara esterilizar a sí mismos. El año anterior Noruega había establecido su ley sobre la esterilización obligatoria que llegó a afectar a 41000 personas – de las cuales 75 por ciento eran mujeres. Esta ley estuvo en vigor hasta 1977, cuando fue sustituida por a una opción voluntaria.

La eugenesia si bien nacida en los países anglosajones se las arregló para hacer de Alemania su bastión en Europa, incluso antes de la llegada de los nazis al poder. Es aquí donde actúa médico Alfred Ploetz quien introdujo la palabra “Rassenhygiene” (Higiene racial) a partir del año 1900. Ploetz era un ardiente defensor de mejoras para los obreros, pero creía que el impedir el crecimiento de la población garantizaría un estándar de vida más alto. Una de las medidas consideradas por el médico fue la eutanasia -que tan de boga está en nuestros días-, es decir la llamada “muerte misericordiosa”. El “derecho a morir”, como lo llamaron los proponentes, se convirtió entonces en parte del debate público cuando aumento de la esperanza de vida y las enfermedades crónicas asociadas con el envejecimiento se convirtieron en parte de lo real.

La Esterilización forzada pasó a formar parte del día a día alemán para el año 1923 -el mismo en el que Hitler intenta su fallido golpe de Estado en Múnich contra el régimen nacido tras la derrota en la primera guerra mundial. Mientras el concepto de la eutanasia. Ploetz, quien fue apoyada por los comunistas alemanes se posicionó fuertemente en el rechazo el antisemitismo – considerando que los judíos como” más que el ario” que semita” -Algo que no le faltaba razón opino siendo probablemente el judío alemán, el llamado asquenazí, a diferencia del sefardita, una mezcla de germano, eslavo y jázaros. El futuro canciller Adolf Hitler -gran admirador de Estados Unidos, – incluirá en su doctrina elementos de eugenesia tomados de la obra de Harry Laughlin y del movimiento eugenésico norteamericano, que incorporara en la teoría de la raza formulada en el libro Mein Kampf, publicado en1925.Cuando Hitler tomó el poder en 1933, exigió que los genes hasta los alemanes arios ‘sean puestos bajo lupa. Junto con la declaración de guerra contra Polonia el 1 de septiembre de 1939 Hitler emitió un decreto sobre la eutanasia ordenando que se construyeran 30 centros en los que se colocar aquellos niños que no cumplían con las exigencias del Tercer Reich. Henrik Fafner asegura que ninguno salió vivo, murieron de hambre, y a los padres se le informó que otras eran las causas de muerte. Sin embargo, la verdad sobre las instituciones comenzó a extenderse y los rumores entre la gente obligaron a Hitler a cerrar los centros, extraña reacción para un dictador totalitario, al que pronto se le acreditará la muerte de 6 millones de judíos, hay que reconocerlo. Luego, según el articulista, vendrá la segunda expresión de la eugenesia con las llamas “cámaras de gas” de los campos de exterminio nazis, tema cuyo cuestionamiento está legalmente prohibido a los historiadores negacioncitas. Las historias oficiales nos dicen que allí fueron asesinadas millones de personas debido a una composición genética que no debería ser transmitida a las próximas generaciones. Lo que no suele tratar esa misma historia es la manera en que los aliados practicaron un genocidio de la población de los vencido, antes y después de esa misma guerra, lo cual no deja de ser menos cruel, tenga fundamente eugenésico o no.

Fafner termina su artículo afirmando que el nazismo se convirtió en un desastre para la eugenesia. Los juicios de Núremberg después de la guerra habrían expuesto las atrocidades que las teorías de la higiene racial de Hitler poniendo en aprieto al movimiento eugenésico por su conexión con tales prácticas. Lo cierto que ellas sobrevivirán por mucho tiempo ya hemos visto que en varios lugares continuaron las esterilizaciones forzadas por décadas. En por ejemplo Virginia, hubo que esperar hasta 1960 antes de que se prohibiera el procedimiento. Sólo entonces se abrieron los archivos los archivos para que los seis hermanos con los que comienza este artículo tener una explicación para su infertilidad. Yo no puedo terminar sin preguntarme cuantos años paran antes de que podamos descubrir la continuación de esta triste historia hasta nuestros días, las técnicas de las que se vale el poder para sustituir una esterilización forzada por otra, que por “voluntaria”, no deja de ser un acto cruel contra la única raza que existe: la humana.

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