Entre la Bruja o la Bestia; comentando las últimas elecciones norteamericanas

12 Nov

Apenas se declaró la victoria de Trump los medios interancionales comenzaron a dar marcha atrás, en sus declaraciones, por ejemplo en el canal 4 de la TV sueca Marcus Oscarsson, el analista por excelencia de la política norteamericano que un día antes no se atrevía a vaticinar decididamente la derrota Hillary, ahora se admiraba de la calidad la campaña del ganador y aseguraba que no cumpliría sus promesas.

En Miami, Eddie Levi, colaborador del programa digital La tarde se Mueve, que conduce Edmundo García, de orientanción antirrepublicana, y que día antes de las elecciones dado por sentada la victoria de la candidata, dos días después, en la emisión del 10 de noviembre, comentaban con malicia la manera respetuosa en que Trump trataba Obama en el encuentro mantenido por ambos en el famoso Despacho Oval de la Casa Blanca, y lo cosiliatorio del discurso de victoria del presidente electo, a la vez que se preguntaban si sus votantes no terminarían protestando por eso. Evidentemente nada duele mas al que no sabe perder que aquel que sabe ganar.


Era como si necesitaran mantener en alto el hacha guerrera o extrañaran la caricatura que ellos, entre otros tantos medios habían fabricado de Trump, más parecida a la de un Hitler enloqueciso que a la  de un calculador hombre de negocios como es este “triufador” en más de un sentido de la palabra. Así se comportaron la mayoría de los analistas del mundo, mostrandonos claramente el poco papel orientador que  tienen, por lo visto su papel como el de la mayoría de las encuenstas es el de inducir a un votación, no el de anticiparla.



Luego se transmitía un reportaje de la cadena televisiva alemamana DW donde se veía a miles de oponentes al elegido a protestando en las calles norteamericanas, entre ellos una extraña joven lagrimosa que se presentaba como  hija de exiliados cubanos”, y decía estar aterrorizada por el futuro de su país de acogida.

El periódico digital Cuba encuentro, le ha dedicado tambien su esppacio a estas dramáticas elecciones. Se trata de notas muy bien escritas, recomendables y que ha despertado en mí, varias reflexiones, las que compartiré con el lector.

¿Estaban preparados los EEUU para una mujer presidente?

Por supuesto que sí. Como cualquier país civilizado, por supuesto que estaba preparado para una mujer, pero no para que la Clinton fuera esa presidenta. Si las feministas del mundo se sienten desengañadas la culpa la tiene ese fundamentalismo sexista que les hace creer que una mujer por serlo es siempre superior al hombre que compita con ella. Lo que deberían es haber hecho lo posible para la candidatura femenina demócrata la ocupara una persona sin manchas, como tiene que haberla entre millones de norteamericanas, como ocurrió en el caso del primer presidente negro, con Obama. Por eso de nada sirvió el bombardeo sexista contra Trump, en la balanza pesaron los defectos de Hillary por no hablar de los pecados de lesa heterosexualidad perdonados por ella a su marido cuando ocupaba la Casa Blanca.


¿Debe sentirse amenazado el gobierno de Cuba con Trump?

Bueno eso parecería a juzgar las maniobras militare convocadas en estos días en Cuba. Pero yo no me creo la histeria desencadenada en algunos y vislumbro que no pasará nada. La nota de felicitación enviada por Raúl Castro, más que un gesto de cortesía, es una señal de lo que afirmo. No importa que los medios ofíciale nadamás hayan dado cuenta de ella si reproducir íntegramente su contenido, algo que solo invita aún más a la sospecha sobre el pacto entre el actual gobierno de Cuba y el norteamericano que está por venir, para comenzar. Trump dice no quiere sacar más a los norteamericanos a morirse por ahí, lo que quiere es sacar a los extranjeros de su país, por eso es lo mejor que le ha pasado al Castrismo desde su nacimiento y aunque todo esto fuera demagogia, el afamado constructor no intentará ahora lo que sus predecesores no han intentado en serio durante décadas, a partir de la contraorden dada por Kennedy que condenó al fracaso la invasión de Cochinos derrocar a un gobierno como el cubano les han venido como anillo al dedo para destrozar desde adentro cualquier proyecto socialista auténtico o nacional democrático. Cualquiera cubano que se olvide de lo que le inculcó la maestra en la escuela y se dedique en serio a investigar la evolución de infiltración castrista en las izquierdas del exterior y las funestas consecuencias de tal penetración, terminaría dándome la razón.

Cuando descubrimos los vínculos de Trump con el sionismo y el movimiento LGTV nos percatamos de su relación con ese mundialismo al que tanto crítica; se trata del mismo poder transnacional al que el raulismo ha dado sobradas muestras de sometimiento. Los dos son esclavos de un mismo amo y no exactamente como gladiadores que han de enfrentarse en la arena, sino como encargados de azotar a los galeotes de galeras diferentes. No tiene sentido entonces que se peleen. Y si que terminen siendo socios, y más siendo Raúl un protegido de ese Putín al que Trump busca de amiguete, ya podemos adivinarlo: nada tiene que temer La Habana del futuro presidente.



A igual que Trump con todo su conservadurismo, el gobierno de Raúl, a despecho de su marxismo leninismo fundacional, se somete a los mundialistas, al asumir como el primero ciertos los postulados de género, los cuales se ha convertido en Cuba como ya lo son en Estados Unidos, en ideología de estado como pasa sobretodo en el mundo anglosajón, por ejemplo, en Canadá, donde al igual que en Cuba se acepta socialmente la estafa a la que se han visto sometido los transexuales, tras ser inducidos a unas operaciones (en las que Cuba se haya a la avanzada con respecto a América Latina) que para nada menguaron las tasas se suicidio y desequilibrio mental de estas pobres personas. Es algo que sólo ahora, se reconoce públicamente, cuando el sistema global pasa a un nuevo estadio en el que cada cual puede decir a que sexo pertenece, y de hecho a que baño quiere ir, con independencia de los órganos reproductivos que tenga o mantenga. Pretender criticar la ideología de género defendiendo la vida, por alguien que se identifica con ella en principio como es el caso de Trump, es casi tan difícil como logra que un marxista leninista acepte las incoherencias teóricas y prácticas del comunismo. En cuanto a los teóricos que justifican todo esto lo mismo desde las oficinas del CENESEX que de las universidades de norteamericanas o canadienses, tienen de científico lo que de tal tenía Marx y Engels al crear su socialismo de Marx, lo de menos quien lo escribe o la universidad que lo avala, el peligro está en aquellos políticos apellídense Trump o Castro que le conceden autoridad, los ponen en práctica tras recibir el financiamiento necesario, lo mismo en Ottawa que en La Habana o en Washington todo con el taimado objetivo de detener el crecimiento poblacional, algo en lo que el régimen cubano ha conseguido lo mismo que el capitalismo desarrollado, por eso los globalistas le pasan siempre la mano.
Evidentemente hay gentes en el establecimiento norteamericano, contra el cual Trump solo puede hablar de boquillas, que buscan la supervivencia del modelo cubano; para comenzar, además de contribuir a la bancarrota del campo socialista, ha funcionado como sistema de control poblacional y freno a la multiplicación exponencial de sus habitantes en un país demasiado cercano y fuente tradicional de inmigrantes de origen hispano africanos, logrando en Cuba de manera ” inexplicable”, lo que los norteamericanos lograron en Puerto Rico con las esterilizaciones masivas, la emigración, las drogas y la descomposición de la familia.
Todo esto lo sabe el Raulismo, pero tras el bombardeo mediático contra el coco de Trump la ocasión de su triunfo es la perfecta para tener a pueblo embobecido con otra nueva movilización.

¿Pueden más de 59 millones de personas estar equivocadas?

Por supuesto que 59 millones de personas -al igual que las que votaron en su contra- pueden estar equivocadas, con un sistema de manipulación de estado tan poderoso, en un país donde en las estanterías de supermercados encuentras más libros religiosos o de autoayudas que de sociología política, filosofía o pensamiento crítico y donde millones de individuos dejan en manos del pastor, el cura, el rabino o Imam -servidores en última estancia del Estado antes que de Dios- la guía en solución a los dilemas éticos o existenciales a los que se enfrentan cada día; donde buena parte del electorado se le ha programado desde la escuela y la media, más que para pensar, para conducirse y pronunciarse en la forma dicotómica y maniquea, propia de los regímenes bipartidistas de masas.
Por otra parte, hay que decir que la democracia en si no crea riqueza, es un
mecanismo de dominación de las élites sobre las masas. En la antigua Atenas una
forma en que la minoría de hombres libres se ponía de acuerdo para explotar a
la mayoría de los esclavos, entre otras cosas. En la actualidad es la forma en
que la minoría de hombres libres conformada por los acaudalados, las
burocracias nacionales y transnacionales maneja a las masas proletarizadas, auto
empleadas en negocios familiares o simplemente desempleadas, en buena parte del mundo haciéndoles creer que participan del poder. Es verdad que los países más poderosos económicamente aplican esa forma de sometimiento de sus masas, pero ello es un elemento paralelo al sistema de explotación y no necesariamente imprescindible como lo han demostrado los chinos, tanto nacionalistas como comunistas. Esto no significa que la alternativa “socialista real” del pasado siglo fuera mejor, se trataba también de un mecanismo de dominación, sólo que de forma diferente.
Por último recordemos que para que estos países democráticos en los casos de Europa y Norteamérica se enriquecieran fue necesario primero la explotación de
millones de seres humanos en condiciones no precisamente democráticas -Pensemos en las colonias británicas, Francesas o Alemanas, o la esclavitud durante 90 años de “democracia” e independencia norteamericana, y que cuando fue necesario acumular capital financiero en detrimento de capital humano el poder aplicó las conocidas fórmulas recomendadas por Malthus, de la guerra; ahí tenemos los ejemplos inexplicables de la primera y la segunda guerra mundial, la de Vietnam, las de África y el Medio Oriente , el control de la natalidad y por si
fuera poco el fomento de lo que el inglés llamó de forma genérica “vicios”,
esos que hoy serían los que en sus diferentes forma se intenta justificar “científicamente”, legalizar y hasta financiar como ocurre con las drogas o diferentes formas estériles de “sexualidad humana”.
Como todo fue un teatro para las gradas del votante embrutecido a Trump le
faltará poco para incumplir muchas de sus promesas, las que si no olvidará serán aquellas que en secreto le conectan con esos globalistas a los que tanto criticó, conexión que los auténticos identitarios por no hablar de los nacional socialistas occidentales supieron calar desde los inicios de su carrera electoral. No es que estos sean santos de mi devoción, detesto la enfermiza xenofobia que les caracteriza, pero al menos nos sirven en sus denuncias contra Trump para demostrar como el próximo presidente norteamericano les tomó el discurso simple y llanamente como recurso de manipulación para introducir al pueblo norteamericano, con el apoyo de tantos votantes, en el cardumen que de nuevo se dirige a la boca del tiburón.

A modo de conclusión

Este es el ocaso de una nación que un día se creyó grande, y cuyo declive comenzó al ser derrotada y humillada por los Ingleses en la guerra de 1812-1815 (de la que nadie habla), cuya “democracia” no pudo evitar que sus enemigos externos le empujaran a una sangrienta e ilegal guerra civil en 1861 y convertida en el perrito faldero del Imperio Británico al que tiene que sacarle las castañas del fuego dejando morir a miles de sus hijos cada vez que el amo retornado se ve en aprietos, el mismo para el que tiene que hacer el trabajo sucio que tanto terrorismo y odio desata en todo el mundo, luego el que paga los platos rotos es el pueblo norteamericano. Nunca fue más clara la trampa del bipartidismo como en esta ocasión ya vamos descubriremos su parecido con el unipartidismo en lo que se refiere a la falta de opciones.
Sin dudas el sistema político imperante es más sofisticado que el comunista por eso se presta mejor al engaño, pero que al final el pueblo tenga que elegir casi de manera obligada entre una señora desgastada políticamente, abortera y belicosa y un caballero demagogo y xenófobo que para colmo tendrá que esperar al paso de un camello por una aguja antes de entrar en el reino de los cielos; todo esto desdice mucho, sino de las reglas electoreras, de la inteligencia de los norteamericanos y no creo que se trate de un pueblo especialmente bruto. La trampa está en cómo, ante el mutis de los politólogos de diverso, signo fueron empujando a ese pueblo, sin saberlo, a la terrible encrucijada de la Bruja o la Bestia. Lo malo no es que ahora haya gente protestando en las calles, sino que son las mismas que,  si hubiera ganado su candidata, hubiera estado festejando alienada, saboreando ingenuamente, como Blancanieves, una manzana envenenada.

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