Cuando la crítica se vuelve incriticable; el caso de Per-Axel Jansson (II)

2 Oct

 

 

Menos mal que nos hemos podido enterar de lo que le pasó al periodista Per-Axel Jansson, ha sido gracias a la dialéctica de “la libertad de expresión”, una dialéctica de la cual se saca partido solo si se enfrenta con un pensamiento crítico.

Las consecuencias de la temeridad profesional de Jansson fueron reveladas en otra sección de la radio sueca, en el espacio “Estudio uno” de Sveriges Radio. Conviene explicar aquí la conformación del servicio público sueco de Radio y TV. El sistema de difusión está conformado por tres compañías: UR, Sveriges Television (Televisión de Suecia) y Sveriges Radio (Radio de Suecia).

Hay que reconocer que se le hicieron muy buenas preguntas a los entrevistados por Estudio Uno, pero la manera en que se estructuró el programa, sobre todo si lo escuchamos en la red, intenta atenuar lo ocurrido. Para lograr este efecto se intenta llenarnos de prejuicios haciéndonos escuchar, antes que la voz del afectado, la de una representante de UR; Elin Anderson, editora en jefe del departamento de programas, acompañada (como si no bastara con la versión de la otra parte) de la opinión “especialistas” completamente alineadas con el sistema; Ann Heberlein, profesora de Teología y Ética en la Universidad de Lund y d Anna-Klara Bratt, redactora jefa de la revista Perspectiva feminista. Las dos últimas, cada una por su lado, se dedican a desbarrar contra el periodista en desgracia; la primera aduciendo que la “crítica de las normas, no pude ser elevada a la dimensión de “ideología” – lo que de hecho si ocurre cuando se usa de manera discriminativa como es el caso-, que se trata de un “método” que no puede ser convertido en “objeto”; la segunda, comparando las preguntas hecho por Per-Axel Jansson a sus compañeros para conformar su reportaje con los interrogatorios de inquisición española o las preguntas personales que hacían en sus ciudadanos las autoridades de RDA, en pocas palabras, convirtiendo al represaliado en represor.

Todavía más lamentable, por sus inconsistencias y galimatías, resulta la defensa de su administración que se le escucha a la señora Anderson, quien evade el tema la autocrítica cero que existe en la empresa usando ejemplos e imágenes que poco o nada tienen que ver con el asunto en debate, como la de que “el cerebro es un músculo empático”. La incoherencia de este discurso lo confirma el periodista Erik Helmerson cuando en su columna: Normen normkritik fick inte kritiseras (La Norma de la crítica de la norma no se puede criticar, publicado el 22 de noviembre en Dagens Nyheter, escribió que no le resultaba fácil entender lo que quería decir la jefa de UR invitada al programa.

Los límites de la critica

Así la idea dada por sentado de se puede cuestionar cualquier cosa una sociedad abierta, supuestamente ejemplar como lo sería la sueca (recuérdese que por eso mismo Julian Assange pretendió establecer aquí su centro de operaciones) se encuentra con la horma de su zapato.
Mientras que Per-Axel Jansson hacía trabajos como aquel en el que una musulmana pedía que hubieran mujeres imames, como parte de su serie “Feminismo y Fe” para UR no tuvo problema, se trataba en definitiva de las normas de la minoría, ahí sí que hay carta abierta para la crítica. Lo malo fue cuando se metió con las normas, promovidas por el Estado que al final será convertida por inducción desde afuera en la norma de la mayoría, cuando comenzó a pensar (pesar con cabeza propia siempre es peligroso) e intentó llevar la crítica hasta sus últimas consecuencias, investigando en su trabajo lo que pasa cuando la crítica de la norma se convierte en norma.

Conceptos convertidos en sus opuestos

El mejor análisis de la expulsión del periodista de UR lo he encontrado en el artículo När kritik av normkritiken bryter mot normenn (Cuando la crítica de la crítica de la crítica de la norma rompe con la norma) publicado el 21 de septiembre de 2016-09-21 por el escritor Dan Korn, en la revista Kvartal vol. 2 2016, online. El trabajo, digno de una antología sobre el fenómeno que nos ocupa, ha sido escrito por el etnólogos, escritor y fotógrafo, Dan Korn, nacido el 4 de agosto de 1962 (el mismo año que un servidor) en Gotemburgo. Korn vive actualmente vive en Manchester, Inglaterra, donde trabaja como un rabino, espero que no se sienta demasiado seguro en su “exilio”, siendo como es Gran Bretaña, la promotora universal de las diversas variantes de la ideología de género.

En el artículo se recuerda el escándalo que tuvo lugar en febrero de este año cuando UR, publicó una oferta de trabajo para una serie sobre la crítica de las normas vista desde una perspectiva afro sueca”. Se buscaba un reportero que tuviera experiencia en la racificación de los suecos de origen africanos, lo que en otras palabras significaba una persona de piel oscura. Esto hizo que el llamado Centro para la justicia (Centrum för rättvisas) – institución que parece especializada en combatir cualquier intento de discriminación positiva que favorezca a las minorías- pusiera el grito en el cielo. El caso es que un directivo de esta organización, el abogado Clarence Crafoord en una nota publicada en el diario Dagens Media, el mismo donde había aparecido el anuncio, declaró su incomodidad porque se divida la gente por el color de para conseguir un trabajo, “eso es discriminación”. Es una lástima que no hagan el mismo esfuerzo cada vez que se le niega el empleo a una persona capacitada para el puesto por el simple hecho de que su nombre, forma de hablar, color de piel o religión no encaje en las normas de lo que se considera étnicamente sueco, algo que ocurre cada día tras innumerables entrevistas de empleo que tienen lugar en cualquier lugar de Suecia.

Unos días después UR reformuló su anuncio y en su programa dedicando a la crítica de los medios comenzó con una autocrítica por el hecho de que como empresa hubiera cometido un acto de discriminación racial. Evidentemente, por lo que aquí se nos cuenta la empresa puede equivocarse con el tema de las normas, sin necesidad de hacer caer ninguna cabeza.

A continuación el periodista nos explica que UR, desde hace aproximadamente año y al igual que los municipios suecos, los consejos comarcales, las diputaciones y otras empresas de propiedad estatal cuenta con el llamado “plan de diversidad” según el cual cada empleado debe entender, aceptar y poner en práctica una serie de términos tales como “diversidad”, “perspectiva de derechos humanos”, “crítica de las normas”, “enfoque intercultural” tanto en lo que esto significa para su propio trabajo como en la interacción con los colegas.

El escritor hoy radicado en Manchester reconoce lo ambiguo que resulta el término de “diversidad” aunque en diversos contextos pueda ser percibido como la búsqueda de una combinación de los empleados, donde se representen en la justa medida en que existen en la realidad las minorías sexuales, los nacidos en el extranjero y las personas con discapacidad están representados. El lugar de trabajo debe “reflejar la diversidad de la sociedad.” Korn recuerda que en la licencia de emisión de Radio Educativa se dice que la agencia dar espacio sus programas a la libertad y diversidad de opinión. Sin embargo, al menos en un aspecto, es fácil ver como se saltan con el objetivo de la diversidad en UR. Resulta que la compañía tiene entre 230 y 300 empleados, el número varía en función de muchos miembros del personal a corto plazo, de ellos, salvo cinco o seis personas, el resto del personal trabaja en Estocolmo. Y ahora resulta que uno de los cinco, con un dialecto diferente, ser condenado al ostracismo. El problema es que Per-Axel pertenecía a la pequeña oficina editorial que tiene UR en la ciudad de Malmö. Aquí estamos viendo el otro elemento que a veces se pierde de vista en la realidad sueca el del sentimiento de discriminación que sienten los regionalistas en particular los de la parte sureste otro tema delicado que ya he abordado en otro texto.

Pero volviendo al tema que nos ocupa. La mejor manera de resumir este asunto ha se formula en el artículo de marras cuando el antropólogo escribe:

“La crítica de la norma suena tan simple. Es la crítica de los estándares. Se ve tan bien, pero en nuestra sociedad los estándares que se no critican ya no son la norma. Todos los partidos políticos, excepto el de los Demócratas Suecos -partido populista perfilado por su islamófobia- participan en desfiles de orgullo gay. ¿Es crítica de la norma el ser homofóbico? En un país donde las fuerzas armadas distribuyen manuales sobre cómo el género es una construcción social ¿No sería más bien la defensa de los roles tradicionales de género una crítica de las normas? En una empresa donde la crítica de la norma ha convertido en la norma, ¿No tendrá que ser más bien el oponerse a ese estándar la crítica de las normas? “

Hemos de reconocer que Dan Korn está poniendo el dedo en la llaga de la inconsistencia con que a nivel institucional se implementa la crítica de las normas en su país.

Tras considerar que el ser humano es un ser que necesita de normas para organizar y simplificar su existencia y que cada vez que cuestionamos unas normas enseguida la sustituimos por otras, Korn nos trae a colación a el ejemplo de Jean Baudrillard (1929-2007) quien demostró la falsedad del pensamiento postmoderno, a pesar de haber sido parte de esa corriente filosófica. Los postmodernos pensaban que todo era una “historia”, que no había una verdad sólo diferentes discursos. Pero cuando se convirtió “verdad” el concepto de que no existe “verdad”, entonces colapsa toda la estructura de la teoría. Por lo tanto, el postmodernismo opera sólo en desventaja. En el momento en su doctrina general se acepta ella se transforman en su contrario. Esta enfermedad, afirma el antropólogo, ha afectado a la sociedad sueca con toda su fuerza en los últimos años. Cuando todo es público, todo se vuelve repentinamente privado. Después que todo se puede entender políticamente, ya nada es político. Cuando el anti-racismo se convierte en un dogma según el cual hay que contar con las personas al margen de su color de piel, esto se convierte en el racismo. Cuando las opiniones dominantes, valores y acciones generales pueden descartarse como una “norma de blanquitud”, tal eliminación deviene también en estándar de blanquitud. Ocurre entonces lo que lo que Baudrillard señaló ya hace 26 años. Simulamos la liberación. Nos imaginamos la lucha. Pero, ¿qué hacer cuando alguien llega y señala el vacío de los altos objetivos? Se pregunta el escritor en clara alusión a lo que hizo Per-Axel.

Para estar de acuerdo en estos y otros puntos que desarrolla  en el largo artículo publicado por Kvartal no hace falta la sabiduría rabínica de un Dan Korn, solo basta un poco de sentido común. Lo que sí me gustaría agregar a estas observaciones es la importancia de conocer de donde provienen las normas. Ellas no llegan de un pacto equitativo hecho por todos los componetes de la comunidad, ni de esa imagen idílica de estado que nos propone como Thomas Hobbes, el mismo filósofo a quien Korn nos sita con su frase de ”La dicha es florecer, no ha haber florecido“.

Para Hobbes el Estado y por tanto la normas que el imponen nacerían de un análisis racional hecho por el hombre se su propia naturaleza para terminar con la guerra primitiva que impide el crecimiento de la industria, el cultivo de la tierra, o la navegación, para acabar en resumen con el miedo permanente a ser víctima de sus congéneres que sufre el hombre en solitario.

Ciertamente el Estado norma y organiza el caos que le precede, pero no en beneficio del individuo, sino en el propio como un autómata que tiene vida in-dependiente en relación a sus creadores. Y es ahí, donde hay que buscar el origen y de las normas que impone o superpone., es ahí donde se explican las críticas que no se critican, en los intereses y destinos que preserva para nosotros esa maquinaria poderosa, a la Hobbes, con intuición muy acertada compara con el Leviatán, la bestia marina del Antiguo Testamento, que no por gusto podemos asociar con Satanás.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: