Un canal para disfrutar el cine cubano, incluido el que “nunca existió”

3 Sep

Cuando era niño y no tenía clases veía como suma atención un programa que se llamaba, si mal no recuerdo, Cine del Hogar. Allí se presentaban películas previas al triunfo de la Revolución de origen argentino, mexicano o español, si mal no recuerdo también podría haber filmes norteamericanos, fundamentalmente de la época del cine negro (1930-1950); eran sin quererlo una puerta a unos códigos ideológicos y éticos que nada tenían que ver con los que en el nuevo cine cubano o el importado desde los llamados países socialistas nos transmitían en el resto de la programación de esos momentos.

Lo que no sabía entonces era de la existencia de una extensa producción nativa a veces hecha en coproducción con otros países de habla hispana, que el fondo compartía, al margen de las particularidades vernáculas de casa país, los mismos códigos ideológicos, culturales y estéticos que las obras de México, Argentina o España que nos presentaba la televisión. Era como si a la censura solo le doliera lo nacional, obras que de golpe y porrazo desaparecieron de nuestras pantallas para ser reducidas a la visión exclusiva de los especialistas y críticos oficiales en cine, en algún salón inaccesible del ICAIC o del ICRT, ellos que durante años fueron tan parcos cuando no claramente renuente a la hora de mencionar ese cine en sus escritos, creando la imagen de que el Cine Cubano había nacido con la Revolución.

Lo cierto es que desde fines del siglo XIX de siglo se hicieron películas en Cuba, para comenzar tenemos la filmación de un Simulacro de incendio, realizada en fecha tan temprana como el domingo 7 de febrero de 1897 a las 10 y media de la mañana, un material visual que nos permite ver en acción a los valientes Bomberos del Comercio de La Habana, quienes saca la bomba del cuartel, el carretel y el carro de auxilio, colocan escaleras y suben sus mangueras hasta la azotea de un edificio típicamente colonial. La obra fue realizada por Gabriel Veyre Gabriel Veyre representante de la Casa Lumiére, en la Habana. Vale reconocerle el mérito de avanzada a este cuerpo de bomberos de la ciudad de La Habana, cuya Estación Central (inaugurada en 1838) sirve de locación a esta producción franco-cubana, no solo por aportar como actores a los jefes de los bomberos, Granados y Zúñiga, que son quienes ejecutan magistralmente la operación, sino también porque fue una persona vinculada a este misma institución la que protagonizara primera conversación telefónica en español en Cuba, se trata del doctor Juan J. Musset, vicepresidente del Cuerpo quien casi 20 años antes, el 2 de noviembre de 1877, había conversado en público casi una hora por teléfono con su esposa para demostrar la eficacia del nuevo invento.

Pero volvamos al cine que nunca existió durante la infancia y juventud de aquellos cubanos que hoy rondan la cincuentena. La buena noticia es que poco a poco se ha ido reconociendo aquella parte olvidada de nuestra cultura en medios oficialistas. Es lo que nos demuestra como EcuRed, cuya entrada dedicada a los inicios de nuestro cine recomiendo visitar. En este sentido lo mejor ha sido la aparición de un programa del Canal Educativo 2 y que lleva por nombre “De cierta manera”, es el título de un filme realizado en 1974 por la realizadora Sara Gómez (muerta ese mismo año), una película mala donde las haya, pero que tuvo el mérito de llevar a la pantalla el tema de la sobrevivencia de la marginalidad en la Cuba revolucionaria. su conductor el Crítico, investigador e historiador cinematográfico autodidacta Luciano Castillo (Camagüey, 1955) responsable desde hace años de la Mediateca «André Bazin» de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños y miembro del Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica. El espacio salió al aire por primera vez en televisión el 12 de julio de 2008, pero desde el 2004 ya existía una versión radial que se emitía a través de la emisora de la Oficina del Historiador de la Ciudad: Habana Radio. Se trata de un programa especializado en cine cubano de todos los tiempos, lo cual no deja de ser un gran reto, sobre todo si tenemos en cuenta lo “problemático”, que puede seguir siendo frente al discurso de la historia oficial cubana ese cien que se hace durante la etapa republicana y que logró extenderse algo más allá del primero de enero de 1959, hasta que por fin el estado logra monopolizar la producción cinematográfica con el pretexto de desarrollarla.
Incluso dentro de esta nueva etapa surgieron obras que, tras cortas presentaciones públicas terminaron empolvándose en las bóvedas de la Cinemateca, ya porque sus realizadores y artistas abandonaran el país, ya por que terminaran propasándose en el terreno de la crítica social, como ocurrió por ejemplo con la película PM de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez-Leal, filmada en 1960 y tres décadas después con el largometraje de ficción dirigido en 1990 por Daniel Díaz Torres bajo el título de Alicia en el pueblo de Maravilla.

Hoy la cosa ha cambiado entre otros motivos porque la tecnología facilita el hacer y difundir un cine alternativo ahí tenemos el caso del corto MONTE ROUGE, dirigida por Eduardo del Llano (coguionista de Alicia) y protagonizada por uno de los artistas más solicitado de nuestra generación Luis Alberto García en su rol de Nicanor. Un trabajo arriesgado que no solo juega con la cadena, sino que se mete directamente con el Mono, al burlase del modo en que la seguridad del estado espía la intimidad de la población cubana.

Y es gracias a ese mismo desarrollo tecnológico que debemos agradecer el surgimiento en YouTube de Cuba Film Video, un canal donde cuelgan todo tipo de películas cubanas o cubano-extranjeras, pero donde lo más interesante son los filmes que se produciéndose desde 1897, la del Bomberos que habíamos descrito, nos van recorriendo las décadas del 1910 (salta por el momento la del 20) 30, 40, 50 e y 60 y que resultan obras muy poco conocidas para el público cubano contemporáneo, sobretodo el que vive en la diáspora y nació después del ascenso de Fidel Castro al poder. Así visitando el sitio descubriremos, disfrutaremos o criticaremos de producciones vedadas por décadas como: Thaimí la hija del pescador de 1958, El árbol de la fiebre de 1957, Y si ella volviera o Tres barbaros en un jeep de 1955, por citar ejemplos.

El creador de este instructivo e inspirador canal, que se actualiza permanentemente se llama Orlando Moreno, un cubano que merece el agradecimiento de todos aquellos que al salir dela isla, no dejaron atrás el amor por su cultura cinematográfica, no importa el signo ideológico del cual ella pueda estar impregnada cada obra según la etapa de su realización.

Mirando este canal se descubren cosas curiosas por ejemplo que primeras películas que tenía como protagonista al luchador Santo (convertido en figura de culto cinematográfico) se filmaron en Cuba. En ellas aparecen unos gánsteres que eran muy comunes en la época, y de los cuales no pocos terminarían ingresando en los movimientos anti batistianos que pronto tomarían el poder.

Recomiendo este canal a los miembros de mi generación, pues si bien reconozco la mala calidad artística de muchas de estas obras, no se les puede negar su carácter no buscado de documental. En el caso del pre o para “revolucionarias” porque nos sirven para imaginar y comprender mejor el mundo en que crecieron y vivieron nuestros abuelos y padres, una sociedad que la propaganda y el olvido inducido por el Estado nos impidió comprender.

Además de esto podemos disfrutar de las películas oficialistas con las que crecimos y que sin dudas nos retrotraen a los tiempos de la juventud, que son por lo general los mejores en la vida de un hombre, más allá del ambiente sociopolítico que le toque vivir. Esto lo aprendí muy escuchando, en mi etapa estudiantil en Rusia, escuchando el siguiente chista: varios amigos discutían sobre que etapa en la historia soviética había sido la mejor después de la muerte de Lenin, de pronto todos se asombraron al escuchar a “Iván”, el mayor de todos, afirmando que el mejor período había sido el de Stalin. Cuando le pidieron que se explicara, el presunto estalinista adujo lo siguiente, hablando de sí mismo en tercera persona: “en esa época Iván era joven, bonito, fuerte, sano y todas las muchachas se enamoraban de él”. Sobran las palabras.

Así pues, disfrutemos de las películas de este canal, tanto de aquellas que para nosotros “nunca existieron” como de las que, fueran cuales fueran sus intenciones doctrinarias, se convirtieron en compañeras inevitables de nuestro crecimiento. Para comenzar les dejo a mano lo nunca visto, Tres barbaros en un jeep, una muestra de como en plena dictadura de Batistas el cine podía relajear con el ejército.

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