11 de julio: día mundial del maltusianismo

11 Jul


Cada vez que se establece el día mundial de algo, significa que ese algo va a ser protegido, auspiciado, promovido, etc., lo mismo da que se trate de la mujer, el niño o el yoga. Sin embargo, existe una excepción, un ente cuyo día mundial no es para que sintamos orgullo por él, y menos para que aboguemos por su desarrollo, sino para que le tengamos miedo a su crecimiento, se trata de la población humana, de la que hablamos con pavor como si se tratara de algo ajeno, cuando en realidad de lo que se trata de todos nosotros y de nuestros herederos. El evento fue establecido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 1989, por el hecho de que un 11 de julio, pero dos años atrás nuestro planeta alcanzó los cinco mil millones de habitantes humanos. ¡Qué miedo! Se supone que este día debemos tomar conciencias de las temáticas globales demográficas, para las cuales un sinfín de expertos sembrados en medios y escuelas se encargarán de demostrarnos con estadísticas malinterpretadas y omisiones alevosa que cuanto menos seamos mejor estaremos, al más puro estilo del pensamiento maltusiano. Por su parte los políticos, con el movimiento feminista a la cabeza, se esforzarán en seguir la agenda creando desde ya unas condiciones económicas, sociales y psicológica, donde los niños, sea ya un problema, sin tener que esperar a ese futuro apocalíptico marcado por la sobrepoblación que tantas veces nos muestran el cine y la televisión, lo mismo en películas de ficción que en “respetables” documental.

La cosa viene de antes ya en 1968, los líderes mundiales habían proclamado el derecho humano básico de los individuos a determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos. Pero si atendemos a las condiciones y facilidades que se han creado desde entonces la mentada “libertad” fue entendida en términos restrictivo, se trata del “derecho” de los humanos a reducir críos, no a amentar su cantidad en al ritmo de su felicidad o que le venga en gana, ahí tenemos la facilidad con la que los métodos anticonceptivos modernos se han vuelto asequibles a las nuevas generaciones, recibiéndolos a veces de gratis, mientras hay seres humanos muriendo por no tener con que pagar sus medicaciones. Se habla mucho en este día de la población de programas para vencer a la pobreza, mejorar la salud de las madres e hijos, lograr una mayor equidad de género, planear derrotar la muerte materna y sostener a la juventud. Pero si se estudian con lupa se descubre que todos están encaminados a cercenar esa misma maternidad que se dice proteger, de convertir a la mujer en una suerte de hombre, dificultado o retardado y si se puede imposibilitando su capacidad de ser madre, sin tomar en cuenta los efectos de esa carencia en su naturaleza. No es de extrañar que dictaduras como la cubana, donde los derechos humanos importan un Comino, se tomen muy en serio los “objetivos” de este día mundial.

De cómo opera la ideología en este día encontramos la mejor muestra en la sección de Ciencias del Time, donde encontramos un artículo publicado en este día y que resulta esclarecedor, siempre que sepamos invertir su signo ideológico, en pocas líneas nos expone cuales fueron los instrumentos intelectuales que sirvieron para establecer el terror a la población entre los norteamericanos, un pavor que si bien parece haber menguado en Estados Unidos es sufrido por cada sueco con el que he tratado el tema, que intuyo lo es compartido por buena parte de los europeo y hasta por ciertos sectores latinoamericanos “bien informados” yo diría más bien: manipulados . El artículo está firmado por Olivia B. Waxman y se titula: “Aquí es cuando los estadounidenses comenzaron realmente a entrar en pánico por la superpoblación“.

Según Waxman, muchos estadounidenses pasarán por la vida en el Día Mundial de la Población de 2016 sin mencionar que la población en el mundo supera los 7,3 mil millones, al menos de acuerdo con el censo de los EEUU. Pero, al final de la década de 1960 ya lo largo de la década de 1970, el estadounidense dejaba de hablar de la población mundial, más concretamente del llamado “crecimiento cero de la población”, en inglés: Zero Population Growth (ZPG). La idea era que existía hay un número de niños que el padre promedio debería tener a fin de mantener el tamaño de la población en aumento; ese número es de 2,1 hijos por mujer en las sociedades con el acceso a la atención médica moderna.

El concepto de ZPG fue creado por el entomólogo de Stanford Paul Ehrlich, autor del libro de 1968 “La Bomba Poblacional” (The Population Bomb). Publicado con la esperanza de repetir el éxito que tuvo en 1962 el libro de Rachel Carson “Primavera silenciosa”, que sirvió de catalizador para el movimiento ambiental”, y donde se argumentaba en favor del control de la población. Sin ella, a su juicio, el mundo se enfrentaría a la escasez de alimentos, agua y más. Su llamado a una cura para del “cáncer” que es el crecimiento demográfico generó unos 2 millones de ventas de libros y numerosas apariciones en The Tonight Show.

Por lo que nos dice la periodista el objetivo de llamar la atención, funcionó: en 1969, Richard Nixon dio lo que se ha llamado el primer discurso presidencial significativo al Congreso sobre el crecimiento de la población, a lo que llamó “uno de los retos más importantes para el destino humano en el último tercio de este siglo “. Ese discurso conducirá a la creación de la Comisión del gobierno sobre crecimiento de la población y el futuro de América, para determinar un nivel ideal de crecimiento de la población que fuera bueno bueno para los Estados Unidos y cómo esa tasa podría lograrse, como se explica en su informe de 1971.

Por su parte Ehrlich encontrará una audiencia receptiva en los campus universitarios, impulsan cursos sobre la “explosión demográfica” en todo el país ZPG en universidades como Yale, mientras que huelgas de hambre y encendidos debates sobre la vasectomía se produjo en los campus como Northwestern y Rutgers.
Por el articulo nos damos cuenta de que este es el contexto en el que aparecen los jóvenes activistas que se comprometen con la reducción del tamaño de las familias, la reforma del aborto, la legalización de control de la natalidad, y los cambios en las regulaciones de bienestar y exención de impuestos para los niños. Otras novedades en esa época ya habían empezado a hacer posible lo que predica Ehrlich, nos dice la periodista e incluye entre ellas la aprobación de la píldora del control del embarazo en 1960 y el hecho de que en 1965 el Tribunal Supremo de Estados Unidos dictaminara que las leyes estatales no pueden impedir que los matrimonios usaran anticonceptivos. Además, como más mujeres estadounidenses entraron a formar parte de la fuerza de trabajo, las mareas culturales que una vez habían alentado grandes familias comenzaron a cambiar. No es de extrañar que la tasa de fecundidad de Estados Unidos se redujera a los dos hijos de vuelta en los años 70″ y que desde entonces mostrado ningún signo de alteración de ese comportamiento.” Evidentemente los maltusianos han hecho bien la tarea en Estados Unidos y que en algo habrá servido agitar el espantajo agitando de la “Bomba Poblacional”, un fantasma que como se desprende al final de artículo ya ha encontrado nuevos destinos en la India y el África subsahariana, nuevos territorios para llenar con el miedo de esa propaganda antihumana, cuyo día es en realidad lo que hoy celebramos.t

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