El Papa luteranizante se reconcilia con las mojas aborteras

25 Sep

La revistas Time se ha hecho eco del agradecimiento del Papa Francisco hacia las monjas norteamericanas (sin distinciones), hecho que tuvo lugar durante su homilía en la Catedral del San Patricio, en la tarde de ayer (24 de septiembre de 2015) en la Catedral de San Patricio. También ha reconocido el mal de la pederastia dentro de la iglesia en una suerte de mea culpa frente a los ataques de los medios contra la institución religiosa.

Time muy oportunistamente se ha referido a las acusacines hechas por el Vaticano seis meses atrás al liderazgo de las religiosas católicas norteamericana por apartarse de las enseñanza de la Iglesia, poniendo demasiado énfasis en temas como el aborto.

Como respuestas las hermanas recibieron una ola de apoyo popular, que incluye vigilias parroquiales, protestas frente a la embajada del Vaticano en Washington y una resolución del Congreso elogiando a las hermanas por su servicio al país.

Hace décadas se conocen las tendencias liberales dentro del catolicismo norteamericano, quizás una estrategia para la sobrevivencia en un medio adverso como puede ser el de un país raigalmente protestante, en esta tendencia destacan las monjas de la National Coalition of American Nuns (NCAN), más preocupadas por el chico homosexual vergonzante que se suicida al darse a conocer sin permiso su tendencia sexual, que por el feticidio generalizado que representa la práctica del aborto.

Ahora estas y otras actitudes constestatarias pareces recibir un borrón y cuenta nueva por parte del mismo Papa, al que no podrán acusar de fariseo, como hacían las monjas aborteras con los obispos que condenaban su disidencia, pero quien sin duda reafirma una vez más el título que le he dado: Paquito el luteranizante.

Por eso no me asombra que con el Papa que gastamos Papa Religión y Libertad, uno de los periódicos católicos que más caña le daba a los que quieren cambiar desde adentro la doctrina de su iglesia haya terminado publicado este 24 de septiembre de 2015, una apología al padre de la Reforma Protestante; se titulaa, Martín Lutero y la Virgen Mearía.

El artículo está escribe Agustín Fabra residente en Florida (USA). Aquí se justifica de algún modo el enojo del antiguo monje agustino contra la corrupción de la iglesia, destacándose su fidelidad a Dios y veneración de María, así como el desinterés en la fundación de la iglesia que terminó llevando su nombre.

Ni una palabra sobre las intrigas políticas en la que se vio envuelto el hereje en alianza con los Príncipes Alemanes, la manera en que mandó a reprimir a las clases bajas que inspiradas en sus ideas buscaron la justicia social, el repugnante antisemitismo de sus textos o su responsabilidad en las terribles guerras religiosas que desangraron a la Europa de Entoncees, recordemos lo que nos cuenta Federico Engels, sobre lo que pedía Martín Lutero para los campesines sublevados en su tiempo:

“Hay que despedazarlos, degollarlos y apuñalarlos, en secreto y en público; ¡y los que puedan que los maten como se mata a un perro rabioso!”, gritaba Lutero. “Por esto, queridos señores, oídme y matad, degolladlos sin piedad; y aunque muráis ¡cuan dichosos seréis! pues jamás podríais recibir una más feliz muerte. Nada de falsa piedad con los campesinos. Son como los insurgentes los que de ellos se apiaden, porque Dios no les tiene misericordia sino antes quiere verlos castigados y perdidos. Luego los mismos campesinos darán las gracias al Señor cuando tengan que entregar una vaca para poder disfrutar en paz de la que queda; por esta rebeldía los príncipes conocerán el espíritu de la plebe a la que no pueden gobernar sino por la violencia. “Dice el sabio; cibus onus et virgam asino, al campesino corresponde paja de avena; si son insensatos y no quieren obedecer a la palabra que obedezcan a la “virga”, al arcabuz, y será para el bien de ellos. Deberíamos rezar para que obedezcan; y sino nada de conmiseración. Dejad que les hablen los arcabuces, sino será mil veces peor”.
F. Engels (1850) – La Guerra de los Campesinos en Alemania

Disculpe el lector por citar un clásico de Marxismo, pero en honor a la verdad es mejor hacerlo, cuando Pero en Religión y libertad,y bajo el mandato de Francisco se puede hablar del cruel reformador como si fuese un santo más, parecido al que nos dibuja “Lutero” la película de 2003, dirigida por Eric Till y protagonizada por Joseph Fiennes con financiamiento del Thrivent Financial for Lutherans.

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