La dimensión internacional en la Guerra Civil norteamericana

30 Jun

Los combatientes olvidados

Según el artículo “The Civil War Was Won By Immigrant Soldiers“, publicado en Time por el profesor de historia en la Universidad de Carolina del Sur, Don H. Doyle, las tropas de Lincoln deben su victoria sobre las de los estado confederados a los extranjeros y su hijos que pelearon del lado del norte, durante la guerra civil norteamericana, Resulta que hasta los emblemáticos camisas rojas, de Garibaldi quisieron meterse en aquella contienda. Tal afirmación aporta un indicio más a la sospecha, de que la guerra civil tuvo mucho menos de “aamericana” de lo que se piensa.

De acuerdo al Time, en 1860, alrededor del 13% de la población de Estados Unidos había nacido en el extranjero, más o menos lo que ocurre hoy, sin embargo uno cada cuatro miembros de las fuerzas armadas de la Unión era un inmigrante, lo que serían unos 543.000 hombres de los más de 2 millones de soldados de la Unión por las estimaciones recientes. Otro 18% tenía al menos un padre nacido en el extranjero. En conjunto, los inmigrantes y los hijos de los inmigrantes componían alrededor del 43% de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Según la revista, a pesar de que las legiones extranjeras significaron una ventaja incalculable, y el Norte nunca podría haber ganado sin ella, el papel de los soldados inmigrantes ha sido ignorado en la narrativa de una guerra que se presenta como entre hermanos, en suelo americano y por cuestiones que eran exclusivamente de origen estadounidense. En este sentido los historiadores habrían hecho el excelente trabajo en lo que se refiere a la recuperación de las voces de los soldados nativos de habla inglesa nativos. Pero las voces de las legiones extranjeras permanecen en silencio, algo que el autor justifica con la escasez de registros en los archivos, barreras de idioma, y una tendencia persistente que mantiene a los extranjeros fuera de lo que se considera una guerra civil de norteamericanos.

Propaganda sureña

Sin embargo parece que en la década de 1860 otra era la situación con relación a la conciencia sobre la presencia de extranjeros en la contienda. En aquella época los diplomáticos confederados y sus simpatizantes en el exterior se dieron a la tarea de informar a los europeos de que el Norte estaba reclutando activamente a sus hijos para servir como carne de cañón. En relación a esto el artículo cita un folleto del confederado Edwin De León donde se le dice a los lectores franceses que los puritanos del Norte había construido su ejército formado en gran parte de mercenarios extranjeros, con “los desechos del viejo mundo.”
Por su parte los norteños afirmaban la Confederación exageraba el número de reclutas extranjeros que integraban sus fuerzas armadas tergiversando las motivaciones por las que inmigrante se alistaban, al decir que lo hacían es por el dinero, ya que no tenían ningún motivo para luchar y morir por una nación no era la suya.

Motivos para ir a una guerra ajena

El autor del articulo sale en respaldo de la contra propaganda norteña recordando que muchos así como aquellos que se ofrecieron de voluntarios, luchando y sacrificándose mucho más allá de lo que cabría esperar de unos extranjeros en una tierra extraña, y hace referencia a los carteles de reclutamientos de la época en la que se llamaba a los amigos de la libertad, y a los patriotas de diferentes naciones, alemanes, italianos, húngaros etc. a luchar por su” país de adopción “. Así mismo se citan los testimonios de una madre inmigrante que en 1863 explicaba por qué su hijo de 17 años de edad, hijo estaba luchando por la Unión: “Yo soy de Alemania, donde mis hermanos todos luchaban contra el Gobierno y trataron de hacernos libres, pero no tuvieron éxito”, agregando que los extranjeros conocían mejor la preciosidad de ese gran don (el de la libertad) por haber nacido en esclavitud.

Recordando que tras la revolución fallida de 1848, miles de jóvenes alemanes huyeron a América, el historiador afirma que estos tomaron las armas en lo que vieron como otra batalla en la lucha revolucionaria contra las fuerzas de la aristocracia y la esclavitud. “No es una guerra en la que dos potencias luchan para ganar un pedazo de tierra”, escribió un uno alistado alemán su familia. “En su lugar se trata de la libertad o la esclavitud, y usted bien puede imaginar, querida madre, yo apoyo a la causa de la libertad con todas mis fuerzas.” Lo que no se recuerda es el papel que tuvo Inglaterra en la promoción y financiamiento de aquellas fracasadas revoluciones Europea que tantos combatientes parecen haber aportado a las fuerzas norteñas.
En otra carta también citada en el artículo un soldado alemán da una explicación concisa de la guerra a su familia en Europa,: “Yo no tengo el espacio ni el tiempo para explicar todo acerca de la causa, solamente esto: los estados que están rebelando son estados esclavistas, y quieren que la esclavitud se expanda, pero los estados del norte están en contra de esto, y esto es la guerra civil! ”

A lo que quiere llevarnos el auto esa la idea de que si bien se trataba de Así que fue una guerra civil, pero para muchos soldados y ciudadanos nacidos en el extranjero, esto era mucho más que la guerra de Estados Unidos. Fue un torneo épico para el futuro del trabajo libre, contra la esclavitud, y por la igualdad de oportunidades, contra el privilegio y la aristocracia, por la libertad de pensamiento y de expresión, contra el gobierno opresor, y por el autogobierno democrático contra el dominio dinástico. Los extranjeros que se unieron a la guerra lo habrían hecho para librar en el Nuevo las mismas batallas que se habían perdido en el Viejo Mundo. La suya era la causa no sólo de América, sino de todas las naciones.

El contexto internacional

Todo esto suena muy bien y no dudo que como en toda contienda habrían participado en esta románticos motivado por los ideales de arriba. Sin embargo me cuesta creer que la participación de extranjeros en la guerra civil norteamericana se deba solo a motivos nobles. Creo que fue mas bien la expresión de la cantidad de intereses extranjeros que se vieron involucrado en aquella contienda, en particular de la injerencia la corona británica, cuyos súbditos ingresaron en masa el las fuerzas del Norte, tal y como se nos muestra en la película del año 2002; the Gangs of New York (Pandillas de Nueva York) dirigida por Martin Scorsese, donde vemos como los irlandeses eran reclutados en masa para la guerra apenas desembarcaban en Estados Unidos.

Para avanzar en este sentido podría ayudarnos a su pesar el propio Don H. Doyle, cuyo libro THE CAUSE OF ALL NATIONS reseñado con el título de “The World Was Watching” para The Wall Streed Journal por Fergus M. Bordewich, parece poner en evidencia el carácter trascendental que tuvo una guerra que amenazó e implicó los gobiernos y pueblos de Europa, desde Inglaterra hasta Roma.

Interesante en la reseña es la cita de Lord Palmerston, el primer ministro británico en la época de la guerra civil americana, cuando comentaba que sobre el ” Norte asediado que aquello era una muestra de que el poder en las manos de las masas sacaba la escoria de la Comunidad a la superficie. Evidentemente las simpatías de este Lord no estaban precisamente con los sureños.

Así mismo se habla del secretario de Estado de la Confederación , Judah P. Benjamin, entendía la importancia que tenía para el Sur ganar la batalla por la independencia en el extranjero obteniendo el reconocimiento diplomático de las potencias europeas y, de ser posible, persuadiéndolas a entrar en la guerra como aliadas, estrategia que estuvo cerca de tener éxito.

Entre 1861 y 1862, el momento lineal, estuvo del lado de la Confederación. Según la reseña, era obvio para los imperialistas europeos que, con la Marina de los EE.UU. bloqueando los puertos de la Confederación, la Doctrina Monroe ya no se podría cumplir. España izó su bandera sobre la destartalada República Dominicana y Francia, con el apoyo de Inglaterra y España invadido México en 1862 instalando allí un emperador títere austríaco que durante tres años gobernaría bajo la protección de las bayonetas francesas. Bueno es aquí recordar que los las tropas inglesas y españolas (infiltradas hasta los tétanos por la masonería) habían dejado en la estacada a los franceses y sus aliados mexicanos, cuyo nuevo imperio, fue sido usado por los Diplomáticos confederados, sugiriendo que la Confederación serviría como un amortiguador útil entre los Estados Unidos y México.

Así los representantes sureños mismo estaban convencidos de que la dependencia europea del algodón que producían sus estados prevalecería sobre el desagrado en Europa por la esclavitud, Benjamin ofreció lujosos incentivos comerciales a cambio del reconocimiento internacional de su causa. Por otra parte los agentes confederados intentaron convencer el papa Pío IX que la Confederación era a vez pro-católica y, a la vez esencialmente, americana lo hacían con la esperanza de conseguir para su causa la imprimatur es decir una declaración oficial que la independencia del sur estaba libre de error en materia de doctrina y moral católica. Lo cierto es que muchos de los católicos, no sólo irlandeses, sino también españoles, carlistas derrotádos por los liberales de su país, hicieron armas del lado sureño ¿Verían bien los antipapistas británicos tanto coqueteo con sus odiados papístas?

Por cierto en el artículo no se cuenta que el curioso dato de que Judah Philip Benjamin, provocó la ira de muchos sureños cuando exhortó que los esclavos fueran reclutados en el Ejército de los Confederados y que fueran emancipados después de prestar su servicio. Al finalizar guerra se exilió en Inglaterra, donde llegó a desempeñarse como asesor jurídico de la reina, no creo que esto signifique que Inglaterra estuviese del lado norteño, recordemos el caso del caudillo militar argentino muerto como exiliado el 14 de marzo de 1877 en Southampton, Gran Bretaña, el país contra el que varias veces había combatido. Es como si a Inglaterra le gustase tener bien cerca y bajo control a quienes algunas vez, al menos en apariencia, habían sido sus enemigos.

¿La Unión como amenaza para Inglaterra?

Pero volviendo a la guerra de secesión, el artículo se dice que el reconocimiento de la Confederación parecía sólo cuestión de tiempo. Por mucho que Palmerston y Napoleón III, vacilaran, esperando una victoria confederada decisiva en el campo de batalla. Aquí se nos dice que el Emperador francés favorecía personalmente al Sur, pero no se esclarece la posición del Primer Ministro británico, aunque sabemos por otras fuentes que había siendo antiesclavista, que en principios guardaba simpatías por la Confederación, en la creencia de que una vez independiente de los Estados Unidos se convertiría en un valioso socio comercial para la compra del algodón, el tabaco, el té y el whisky. Por otra parte, antes de la guerra ya que le preocupaba la creciente nación americana, con su poderosa Armada constituyera un nuevo principal rival en la “carrera armamentista” y terminara por convertirse en una amenaza para el Imperio Británico. Por todo lo anterior Palmerston habría considerado que la secesión del Sur favorecía los interés de Gran Bretaña.

Pero si esto es verdad, entonces por qué no Inglaterra no asumió una posición sino beligerante, al menos lo suficientemente comprometida como para que inclinara la balanza en favor de los sureños. Teniendo a su disposición toda la frontera norte de Estados Unidos, no le habría costado a los ingleses derrotar a un Lincoln enfrascado en una guerra en dos frente. Justificaciones para entrar en el conflicto no faltaron: el 8 de noviembre de 1861 el buque San Jacinto de la Armada norteña, al mando del capitán Charles Wilkes , interceptó el vapor británicoTrent arrestando a funcionarios confederados, James Mason y John Slidell; enviados a Gran Bretaña y Francia para abogar por el reconocimiento diplomático de la el caso de la Confederación y cabildear para su posible apoyo financiero y militar, en el nombre de la diplomacia de algodón.

La reacción inicial de los Estados Unidos fue la de celebrar la captura, mientras que en los Estados Confederados nacía la esperanza era que el incidente llevaría a una ruptura permanente en las relaciones anglo-americano e incluso a la guerra o al menos el reconocimiento diplomático de los independentistas por parte de los ingleses. En Gran Bretaña, el público desaprobó esta violación de los derechos neutrales y la interpretó como un insulto a su honor nacional. Por su parte el gobierno británico exigió una disculpa y la liberación de los prisioneros, mientras tomaba medidas para fortalecer sus presencia militar en Canadá y el Atlántico. Sin embargo después de varias semanas de tensión la crisis se resolvió cuando el gobierno de Lincoln liberó a los enviados y desautorizó las acciones del capitán Wilkes, pero sin emitir disculpa formal alguna. Mason y Slidell reanudaron su viaje a Gran Bretaña, pero fracasaron en su objetivo de lograr el reconocimiento diplomático.

Al final uno se pregunta después de todo esto sin el incumplimiento de las premoniciones de Lord Palmerston tendrían que ver con todo estos. Estados Unidos salió prácticamente intacto de la guerra y auque siguió desarrollándose hasta convertirse en un verdadero no solo no hizo sobres a la madre en Inglaterra, sirviendo a esta mas que como aliado como una suerte de subordinado, colocando en manos de aquella algo tan delicado como es la como es por ejemplo la creación de sus propios servicios de inteligencia al comienzo de la segunda guerra mundial. La pregunta es cuál fue la deuda?

Diplomacia de la Unión

Aparentemente la estrategia de la Unión era más complicada. La opinión pública europea se pronunciaba fuertemente contra la esclavitud, pero la administración de Lincoln no explotaba esta situación, negándose en un principio a declarar su apoyo a la causa de la emancipación para no empujar a los estados fronterizos esclavistas a los brazos de la Confederación, ni alejar de sí a los norteños que estaban dispuestos a luchar por la Unión, pero no para liberar a los esclavos.

Los norteños basaban en ese momento su propaganda en la afirmación legalista de que la secesión era contraria a la Constitución, algo que podría discutirse dado los principios federales por los que hasta el momento parecía regirse aquella Unión. Así mismo podría discutirse la justificación simplista de que fue la lucha interna contra el esclavismo lo que originó aquella guerra.

Cuando la Unión le ofreció un cargo militar al mundialmente famoso Giuseppe Garibaldi este dejó claro que no iba a aceptarlo a menos que la guerra se comprometiera a poner fin a la esclavitud, con ello se está poniendo en claro como la imposición del elemento antiesclavista venía desde afuera en este caso por un mercenario británico como lo era el “patriota” italiano. Recordemos de paso que Inglaterra tras conseguir a base de explotación de los esclavos la acumulación originaria necesaria para su industrialización se convertiría en paladín de la persecución de la trata negrera, encubriendo con motivaciones filantrópicas el objetivo de arruinar la competencia económica de otras naciones europeas como España.

El efecto inglaterra

Fuero varias las formas en las Inglaterra influyó en aquella guerra, apoyando de manera indirecta la causa norteña, por ejemplo a través de la predica del elocuente reformador británico John Bright, quien ayudó a influir en los trabajadores textiles de Midlands en favor de la causa de la Unión por lo hablar de la propaganda realizada por el célebre huésped del Reino Unido Karl Marx, quien consideró la proclamación del fin de la esclavitud como “el documento más importante en la historia de Estados Unidos desde el establecimiento de la Unión, esto por no hablar de sus seguidores que combatieron en las tropas de Lincoln y sobre los que ya he escrito en este sitio.

Mientras tanto los trabajadores de las fábricas textiles los más afectados por la escasez del algodón proveniente del Sur enviaban mensajes de aliento a Lincoln. Extraña reacción entre los que verían disminuir su jornal con esta guerra, no importa lo digna que parezca, digo yo, que hace años dejé de creer en las “guerras” justas y los ideales que se agitan detras de estas. Para mí la Guerra Civil americana fue la tragedia que anticiparía otra guerra civil, la hispano cubana.

Conclusiones

Tras leer estos artículos se puede agradecer que el historiador desnacionalice la guerra civil norteamericana, pero resulta lamentable que no parezca ver mas allá de los mantos ideológicos con los que tradicionalmente fue justificada, al tiempo que se toma demasiado en serio las justificaciones morales con las los que los combatientes norteños racionalizaban su participación en la guerra contra el Sur, es como si los hombres del pasado solo dijeran verdades allí donde los del presente repiten ideas inducidas por quienes les conducen a una carnicería.

El asunto de la abolición de la esclavitud y la o de la continuación en USA de la lucha iniciada en Europa por la libertad, solo una justificación de aquellos poderosos que tras desencadenar la revolución industrial en Inglaterra y han ido inundando el mundo con sus maquinarias, no para liberarnos de dura carga, sino para arrasar con el valor de la mano de obra humana, primero la esclava, luego la asalariada, creándose así una población sobrante a la que habrá que reducir implementando políticas maltusianas que desaten conflagraciones innecesarias, como lo fue la guerra de secesión norteamericana.

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