Cuando el enemigo nos entra por la boca: Comentando la propuesta del Dr. David Perlmutter

30 May


Por Carlos M. Estefanía

Hace unos años, charlando con un amigo y tocayo sobre nuestras dificultades para el aprendizaje de la lengua sueca, éste me decía un poco en broma un poco en serio que posiblemente alguien nos había dado algo que nos embrutecía.

He descubierto de que sustancia se trataba, el gluten, del que tan poco consumíamos en Cuba, al menos en comparación con Suecia, y ha sido este hallazgo gracias a un libro que llevo leyendo varias semanas y que me gustaría recomendar a mi lector, donde quiera que se encuentre, la obra se titula en sueco Hotet mot din hjärna, lo que en nuestra lengua quiere decir “La Amenaza contra tu cerebro”, es el modo en que los editores escandinavos, siempre tan directos como poco poéticos, han preferido rebautizar lo que originalmente llevaba el sugerente título de Brain Grain, en español algo así como “Cerebro de grano”; a lo mejor a los responsables de la editorial Pagina Förlag esto les sonaba a cabeza espantapájaros o algo así y por eso prefirieron cambiar el nombre.

Lo ha escrito, con buen estilo, didáctica y amenidad, el doctor David Perlmutter y sin que sea yo un especialista en la materia me atrevo a catalogarlo como una obra revolucionaria dentro del género de la literatura de popularización científica.

El Dr. Perlmutter se desempeña como profesor asociado en la Universidad de Miami Escuela de Medicina y es frecuentemente invitado como orador a simposios patrocinados por instituciones médicas tales como la Universidad de Harvard, la Universidad de Arizona, el Instituto Scripps de la Universidad de Nueva York y la Universidad de Columbia. Ha contribuido ampliamente a la literatura médica mundial con sus libros y publicaciones en la Revista de Neurocirugía, El Diario Austral de Medicina, Revista de Nutrición Aplicada y Archives of Neurology, donde aborda temas relacionados con el cerebro, la inteligencia y la alimentación y el papel de las bacterias intestinales en nuestra salud. Más información sobre este científico y sus recomendaciones se puede encontrar en su página personal: http://www.drperlmutter.com/.

Y es que cuando hablo de revolución me refiero a que el libro de este renombrado neurólogo, constituye algo más que a una ruptura, desde el punto de vista informativo, con lo que nos han venido diciendo por décadas sobre lo que es bueno comer o no, la gran mayoría de los dietistas, con la excepción de los que abogaban por la dieta de las cavernas. Y es que si queremos saber por se mantienen más sanos que los civilizados los pueblos que aún se alimentan como antaño hacía el hombre de cromañón y su primo el de Neanderthal, se trata de un llamado a la acción, que en el caso del individuo puede tener mayor trascendencia que el derrocamiento de un gobierno, se trata de recuperar la soberanía sobre nuestra salud presente y futura, cerrando las puerta a ese Caballo de Troya que es la harina con el que se nos cuela el gluten, uno de nuestros peores enemigos.

En mi caso reconozco que hasta que leí el libro de Perlmutter, no tenía la menor idea de cómo los carbohidratos, incluidos los de buen nombre como es el casos de los cereales integrales vinculados con dietas altas en azúcar, podían causar, a través de las inflamaciones que generan, además de la gordura una infinidad de males, desde problemas manejables como son la falta de atención, hiperactividad, ansiedad, o dolores de cabeza, hasta cuestiones mucho más serias como pueden ser la diabetes, el mal de Alzheimer o la demencia.

Al mismo tiempo se trata de una obra que reivindica las grasas (incluida las “malas) y el colesterol, fundamentales para la alimentación y buen funcionamiento del cerebro, invitándonos a reformular nuestra estrategia alimenticia antes de que sea demasiado tarde.

Un cambio de dieta podría venir en ayuda de esos más de 6,5 millones de niños estadounidenses diagnosticados como TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Para darnos este consejo Perlmutter se basa en un estudio de los doctores J. Gordon Millichap y Michelle M. Yee, titulado “La dieta del factor de Déficit de Atención / Hiperactividad.” Aparecido en la revista Pediatrics donde se pone en evidencia lo equivocado de uso de medicamentos agresivos, sobre todo en lo relacionado con las metas académicas.

Por lo que se explican en este libro el problema con el gluten no es solo de los celíacos, las que provoca devienen en la serie de enfermedades antes mencionadas, cuyas causas no siempre son entendidas por los galenos, esto hace que el medico se concentre en atacar los síntomas mientras que la causa campea por su respeto. Lo mejor sería experimentar por nosotros mismos aunque con la supervisión de ese mismo médico y suprimiendo bajo su misma vigilancia los alimentos contienen o pueden contener gluten, a saber:

• Germen de trigo
• Centeno
• Cebada
• Bulgur
• Cuscús
• Harina
• Harina de Graham
• Kamut Matzo
• Sémola
• Escanda
• El triticale:
• malta / saborizante de malta
• sopas
• lingotes comercial y caldos
• embutidos
• Papas a la francesa (a menudo espolvoreado con harina antes de la congelación)
• queso procesado (por ejemplo, Velveeta)
• mayonesa
• salsa de tomate
• vinagre de malta
• salsa de soja y salsas teriyaki
• aderezos para ensaladas
• carne de cangrejo de imitación, tocino, etc.
• sustituto de huevo
• tabulé
• salchicha
• crema no láctea
• verduras fritas / tempura
• salsa
• adobos
• alubias enlatadas
• cereales
• leche con chocolate preparado comercialmente
• alimentos empanados
• rellenos de frutas y pudines
• perros calientes
• helado
• cerveza de raíz
• barritas energéticas
• mezcla de frutos secos
• jarabes
• seitán
• pasto de trigo
• bebidas calientes instantáneos
• cafés y tés saborizados quesos azules
• vodka
• enfriadores de vino
• albóndigas, hostias pastel de carne
• hamburguesas vegetarianas
• nueces tostadas
• cerveza
• la avena (a menos que la certificación GF)
• el salvado de avena (a menos que la certificación GF)
Pero no sólo por los almentos es que accede el gluten a nuestro cuerpo, si queremos hacerle la guerra también deberemos ponernos en guardia contra:
• champús
• productos cosméticos
• barras de labios, bálsamo de labios
• Play-Doh
• medicamentos
• sellos no autoadhesivas y sobres
• vitaminas y suplementos (consultar la etiqueta)
También han que dar la señal frente ingredientes como:
• Avena sativa ciclodextrina
• Dextrina
• Extracto de grano fermentado
• Hordeum distichon
• Hordeum vulgare
• Hidrolizado
• Extracto de malta hidrolizada
• Proteína vegetal hidrolizada
• La maltodextrina
• Extracto Fitoesfingosina
• Complejo péptido Samino
• Secale cereale
• Triticum aestivum
• Triticum vulgare
• Tocoferol / vitamina E
• Extracto de levadura
• Saborizante natural
• Jarabe de arroz integral
• Almidón modificado
• Proteína vegetal hidrolizada (HVP)
• Proteína de soja hidrolizada
• El color caramelo (con frecuencia hecho de cebada)

En oposición a lo anterior están los alimentos prebióticos que nos recomienda consumir este doctor. Para comenzar tenemos los yogures libres de azúcar, edulcorantes artificiales o sabores artificiales, luego ese Kéfir que tan bien conocemos quienes vivimos en Rusia –el nombre se deriva del turco keyif que significa “sentirse bien”después del consumo, el Té de Kombucha, el Tempeh, el Kimchi (un plato coreano tradicional), los encurtidos, Frutas y verduras, la grasa de coco, la carne, el pescado y los huevos y mucha La cúrcuma, uno de los ingredientes del curry en la gastronomía de la India, dentro de una amplia lista que usted puede encontrar tanto en el libro como en la agina de Perlmutter.

Por supuesto no basta con eliminar azúcares, carbohidratos y el gluten, sustituyéndolo por una dieta saludable, el cuerpo humano es algo complicado y completaríamos nuestra revolución interna sino le adicionamos a todo esto una saludable práctica deportiva, sobretodo de ejercicios aérobicos, un buen sueño y un entrenamiento permanente de nuestras capacidades cognitivas y un inteligente distanciamiento de aquellos medicamentos que lejos de mejorarnos empeoran nuestras enfermedades.

Es esto en resumen lo que nos propone el doctor David Permute: un paradigma que por ser ciencia y no religión puede que un día se contradiga, más por ahora parece ser lo mejor para salvar a nuestro cerebro que es salvar nuestro yo y nuestra vida.

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