Archivo | marzo, 2015

¿Cuál racismo es más peligroso; el de Dinamarca o el de Suecia?

15 Mar

Portada de un informe del 2011, realizado por la fundación sueca Expo en el que se describen los sectores más influyentes del entorno antimusulmán internacional. La Foto, procede del portal de la fundación y se publica bajo Licencia Creative Commons Attribution

La mejor manera de pasar por bueno es destacando lo malo que es el vecino, es lo que ha hecho en favor de Suecia y quizás sin proponérselo Lena Sundström, escritora y colaboradora del periódico sueco Dagens Nyheter. El medio para esta defensa indirecta es el artículo titulado: De kallar oss “De anständiga” – en español: Ellos nos llaman “los decentes”, publicado por Sundström en el matutino sueco, el 14 de marzo de 2015. Por él nos enteramos que en Dinamarca la palabra “decente”, se ha convertido un nuevo insulto para calificar a quienes se atienen a lo políticamente correcto, como suelen hacer los suecos.

Lena Sundström es autora cuatro libros, uno de los cuales, el tercero he consultado en varias ocasiones, y se titula “El pueblo más afortunado del mundo”, y fue publicado en 2009, en él se aborda la situación política en Dinamarca. El periodista Håkan Arvidsson, reseñó esta obra en un artículo aparecido en Svenska Dagbladet, el 12 de septiembre del mismo año en que ella fuera publicada; allí, bajo el título de Allt om Danmark du inte fick veta på Tivoli , lo que significa en español “Todo lo que no se les dijo en Tivoli sobre Dinamarca”- Tivoli es la zona más soleada de Dinamarca, a la que los suecos suelen ir de turismo-, se especifica el carácter irónico del nombre del libro. De igual modo, es citada la autora cuando afirma que había trabajado en Dinamarca durante 35 años y que en 1973, ese país era confusamente similar a Suecia, si se hacía abstracción del hecho de que la cerveza, el vino y el licor podrían ser vendidos en las tiendas regulares y que el sistema escolar era más libre organizado. En este sentido Dinamarca se parecía más a los otros países del continente que a sus vecinos nórdicos.

Tal vez se podría decir que Dinamarca era más liberal y más culturalmente radical que Suecia, abunda la periodista, agregando que el legado de los hermanos Brandes y Poul Henningsen –figuras cumbres de la vida cultural danesa- aún estaba vivo. Hoy en día (2009) la situación se invierte. El radicalismo cultural ha desaparecido, el debate público ha girado 180 y Dinamarca se ha convertido en un país conservador y cerrado donde los daneses parecen vivir en un constante temor de ser invadidos y ocupada por los musulmanes, que ellos consideran “desovar como ratas”, afirmaba por entonces Sundström.

En ese mismo artículo la periodista reconoce que Suecia tenía una tendencia en la misma dirección, pero hasta el momento no tenían los niveles de Dinamarca. En Suecia, consideraba, parece ser que no están interesados sensiblemente en lo que sucede en el país vecino del sur, aunque tampoco son inmunes a este tipo de actitudes que se desarrollan en Dinamarca que de hecho ya no es un país agradable para la estancia de los extranjeros, lo que también se aplica a los suecos. El reseñista califica al libro de incisivo, profundo y lleno de matices, y cuenta lo que ella trata de convertirse en un miembro del Partido Popular Danés, promotor de la xenofobia; el cual le niega la militancia cuando ella dice que es de origen asiático y ciudadana sueca, para la negativa usan el argumento de que la ciudadanía danesa como requisito para ser miembro de esta ilustre “colección”.

Vale aclarar que Lena Sundström no puede dejar de llamar la atención, incluso en Suecia, con una presencia permanente no sólo en la prensa, sino también en la televisión, donde contrasta con el resto de los presentes por sus rasgos fenotípicos mongoloides y un acento propio del habla de Escania, aquel territorio arrebatado por los suecos a los daneses en 1719.

Sundström debe haber conocido en carne propia cómo funciona el racismo sueco, en tanto es una de estas tantas criaturas importadas desde Corea a Suecia por concepto de adopción. Se le encontró en las afueras de un orfanato en Seúl el 8 de abril 1972 y considerándose que tendría un mes de nacida por lo que se convino como fecha de nacimiento el 8 de marzo de 1972. Llegó a Suecia a la edad de seis meses, más tarde fue a la escuela en Kristianstad ciudad de Escania, luego estudió Medios y Comunicaciones en Lund y Copenhague. Evidentemente la coreano-sueca conoce en profundidad la sociedad de Dinamarca, país cuya guerra a sangre y fuego entra Suecia y es cosa del pasado, sin embargo, el resentimiento ha quedado, escalando el conflicto a otra dimensión, la mediática, como evidencia el artículo en cuestión.


Aquí Sundström aborda nuevamente la xenofobia danesa, ahora el contexto de las elecciones a celebrarse el 15 de septiembre 2015. Por la nota, nos enteramos de que la última encuesta de opinión hechas por Radio Danesa, en febrero, informaba que el Partido Liberal contaba con el 23,7 por ciento, el Socialdemócrata con el 22 mientras que el Popular ocupaba la una tercera posición entre los favoritos con el 21.7 por ciento. Partido Popular Danés fue fundado en 1995 con Pia Kjærsgaard como líder del partido. Desde 2012, Kristian Thulesen Dahl lidera el partido entre cuyos miembros más famosos se encuentran el parlamentario europeo Morten Messerschmidt y el sacerdote Søren Krarup. Durante muchos años la organización se había movido entre el12 a 13 por ciento de las preferencias y es sólo recientemente que logró situarse junto a la burguesía liberal y los socialdemócratas.

Cuando Lena Sundström se mudó a Dinamarca en la primavera de 2008, como parte del proyecto de libro, lo hizo para tratar de averiguar si la situación política de Dinamarca podría convertirse en Suecia, quería saber cómo afectaba a un país la entrada de un partido xenófobo en el parlamento. ¿Qué sucede con la política, la retórica, sino también todos los días ordinarios de la gente? Ahora que han pasado varios años desde que los Demócratas de Suecia – versión sueca del Partido Popular Danés- se sientan en el Parlamento de Suecia y se encuentran ahora en su segundo mandato, el antirracismo de casa se ha convertido en una posición política más importante de lo que era antes.

Es sobre esta premisa que Sundström escribe un artículo que le ofrece la tribuna a cinco importantes “opinadores” daneses para que den sus visiones sobre la manera en que funciona la libertad de expresión tanto en Dinamarca como en Suecia. Lo que prima entre los entrevistados es la acusación contra Suecia de reprimir la libertad de palabra en nombre de lo “políticamente correcto”. No se trata sólo de opiniones particulares, veamos lo que prima en la prensa danesa, sobre lo que Lena Sundström escribe.

“En la prensa se describe a Suecia como un país totalitario que se puede comparar con Corea del Norte, Rusia, República Democrática Alemana y China. Es una retórica que antes podían oír desde el Partido Popular Danés, pero que ahora están presentes también en los principales periódicos en los editoriales y los articulistas de periódicos. Usted puede leer acerca de Suecia como país “multicultural” que ha “sido equipado con una nueva forma de totalitarismo, es decir, el antirracismo como ideología.” Una imagen de Suecia, que también ha llegado a los periódicos locales donde se puede leer que “Los años 2038 a 2060, los suecos étnicos estarán en la minoría.” El ejemplo no es la excepción, sino parte de una imagen en la que Suecia presenta como un país sin verdadera libertad de expresión, donde los disidentes son encarcelados y donde se puede hablar de una organización similar a la “Stasi como Expo sin que nadie levante las cejas directamente.

La Fundación Expo (http://expo.se/), entre cuyos creadores se encuentra el autor de la Trilogía Millennium, el escritor Stieg Larsson (1954-2004), se presenta a sí misma como una organización dedicada a la investigación, recopilación y análisis de información sobre grupos intolerantes, se considera que el material disponible en los archivos de la Fundación, es la colección más grande de Escandinavia en lo que se refiere a la propaganda de la extrema derecha y está abierta a investigadores, periodistas y otros interesados. Así mismo, la organización publica una revista de mismo nombre que monitorea continuamente la intolerancia organizada. La revista sale cuatro veces al año y tiene unos 2.800 subscriptores, su página digital es de actualización diaria.

Expo ofrece charlas y conferencia a escuelas, organizaciones estatales y empresas sobre temas relacionados con la intolerancia organizada. Sólo en 2012, tuvieron más de 500 de estas charlas con más de 20.000 asistentes.

El 07 de marzo, del 2013, entre 18:00-20:00, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia sobre “El racismo en Internet”, que impartiría quien por entonces era colaboradora de Expo, en el Centro Multicultural de Fitja, en las afueras de Estocolmo, se trataba de la escritora y Lisa Bjurwald, autora del libro Skrivbordskrigarna (los guerreros del teclado) obra publicada ese mismo años, donde se aborda el modo en que las organizaciones xenófobas evaden la censura oficial a través del Internet (2013).

Cuando le pregunté a la periodista sobre las razones por las cuales Expo solo se dedica a denunciar el racismo de los grupo neonazi o identitario del corte de los Demócratas de Suecia, sin investigar a fondo el funcionamiento del racismo estructural, la conferencista evadió la respuesta reduciendo el racismo estructural a la entrada del partido de los Demócratas Suecos en el parlamento. No dijo una sola palabra sobre el modo en que, bajo la máscara de lo políticamente las instituciones públicas suecas discriminan sistemáticamente a los ciudadanos de origen extranjero. Un asunto que por lo que recuerdo jamás ha sido investigado por profundidad por Expo. Al fin de cuentas la publicación, al igual que las novelas Millennium, obedece a un sistema del cual sólo critica las partes más sucias de su periferia. Esa es la buena noticias que deberían recibir los xenófobos daneses, la de que el racismo para existir y ser efectivo no necesita llamarse por su nombre, ni hablar claro y alto como los hace en Dinamarca.

El mismo modo es bueno señalar lo peligroso que resultan artículos como el de Lena Sundström, no por lo que cuentan, lo cual es bueno que se sepa, sino por lo que omiten. Al margen de sus motivaciones el trabajo de Sundström parece darle la razón a los racistas del patio que se sienten “perseguidos”, mientas que generan una suerte de autocomplacencia entre los antirracistas y hacerles bajar la guardia frente a una censura que, si bien actúa contra el uso de palabras denigrantes contra los extranjeros, todavía es más eficiente a la hora de impedir que salga a la luz, lo que día a día ocurre contra ellos, en tribunales, cárceles o estaciones de policías, por no hablar de escuelas y hospitales.

Hay que saber que el peor racismo no es el que se espeta a la cara, como le dije el día de su charla a la Bjurwald, ese es un mal menor: el peor racismo es el que desde el silencio te apuñala por la espalda, contra ese no hay defensa posible, ni resistencia, como sí pueden haberla contra el xenófobo que en Dinamarca dice lo que piensa.

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¿Qué pasa en Francia y en su entorno? París, 14 de marzo de 2015

15 Mar

 

Estocolmo-París: Carlos Manuel Estefanía, director de Cuba Nuestra, charla desde Suecia con el profesor Félix José Hernández, latinoamericanista cubano radicado en Francia. Música  “l’imposteur” del Álbum HYBRIDE por Hybride. Foto de París, cortesía de Felix José Henández.
Los temas a tratar son:

-Usurpación de identidad.

-Aumenta la islamofobia.

-Prohibir el bronceado artificial.

-Expo Aloïse Corbaz.

-Hacer el amor en el coche.

-Los “selfies” en la Torre Eiffel.

-Nuevos billetes de 20 euros.

-Descubren nueva tumba faraónica.

-El euro de Waterloo.

-El ego de los millonarios americanos.

-La Barbie en caída libre.

-La pobreza de las familias numerosas.

-Los sherifs vienen de Inglaterra.

-Gracias por ese momento.

-Las tortugas ganaron a las ratas.

-Selma.

-Las causas del estrés en Francia.

-Prohiben los vendedores ambulantes en Venezuela.

-Grecia pide ser indemnizada a la RFA.

-Pasar por un túnel digno de la Sala de los Espejos de Versales.

-Nueva estatua gigantesca de Mao.

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¿Serán más brutos los escolares que las “escolaras”?

6 Mar

Niños de una guardería en Estocolmo. Cuando lleguen a la escuela, los niños tendrán peores notas que las niñas; está escrito, pero ¿por quién?. Foto: Carlos M. Estefanía

El 5 de marzo de 2015 reportó  desde España El mundo  varios datos de la OCDE sobre igualdad de género en la formación, entre ellos que:
• Los varones, según de Pisa, son peores en Matemáticas, Lectura y Ciencias.
• El 14% de ellos no logra el nivel básico, frente al 9% de ellas.
• Los chicos dedican menos a los deberes y más a los videojuegos.
• Ellas dedican más tiempo a leer por pura diversión.
• Las chicas lo hacen peor si se les pide pensar como científicas.
• Un 10% más que ellos creen no estar preparadas para el trabajo

Osea que lo único en lo que los muchachos parecen sobrepasar a las chicas es en la seguridad en si mimos y en pensar como científicos, pero lo raro es que sacan malas notas en Ciencias..

La misma brecha de género fue tratada por EL País. Y como el mundo real, que no el diario español, está tan conectado, la cosainformativa no quedó allí, así que no puede extrañarnos que una información similar  fuera difundida en Suecia ese mismo día; el así en la página de P1, radio pública sueca,  y bajo el título de “Pojkar kompenserar bristande kunskap med bättre självförtroende” (Los niños compensa la falta de conocimiento con más confianza) se podía leer y escuchar que; mientras los niños compensa por falta de conocimiento con más confianza las niñas suelen esforzarse más en la escuela. Esta sería la explicación al hecho constatado por la OCDE de que hay muchos más niños que niñas que no logran alcanzar los objetivos de aprendizaje en la escuela primaria.

El informe de la OCDE, con base en datos de las encuestas PISA, que se centra en las diferencias de género en el rendimiento escolar, incluyó 64 países y su objetivo es averiguar por qué a los 15 años de edad, los niños, en mayor medida que sus pares niñas, están en riesgo de quedarse atrás en la escuela y también por que las niñas de alto rendimiento son peores en matemáticas y ciencias, en comparación con los niños de alto rendimiento.

 

Informe de la OCDE muestra que diferencias de género en detrimento de los varones, se encuentra en Suecia por encima de la media entre los países de la investigación, algo que para mi se explica por esa feminización de la sociedad con la que el país nórdico supera a otra naciones europeas, incluida esa España que, desde los tiempos de Zapatero y ahora bajo el régimen de Rajoy avanza a pasos agigantados por el mismo sendero.

Para el caso sueco mientras el 10,7 por ciento de las niñas tienen bajo rendimiento en matemáticas, lectura y ciencias, la cifra correspondiente para los varones es del 19 por ciento, casi el doble.

De acuerdo con el informe de la OCDE, los chicos compensan más adelante la falta de conocimiento con una más confianza en si mismos que las niñas. Habría que ver cuanto durara ese estado y si no se trata del efecto de la inercia en la que los muchachos eran impulsados a la lucha, como ingrediente de su género, el mismo que hoy por hoy se intenta desarmar con los más sofisticados medios.

Hay varias opiniones que intentan explicar la agudización de una diferencia que para mí tienen explicación una la política falsamente “Igualitaria” por la que se rige el sistema educativo del país escandinavo y que poco a poco se va imponiendo en el resto del mundo, como muestra la repetición del modelo “los niños mas brutos que las niñas”; una política que opera en diversas esferas de la sociedad y que bajo la cobertura del feminismo capitalista de estado, se encarga de castigar de modos más o menos sutiles los rasgo tradicionales de masculinidad, incluido los imperativos para virtudes clásicaa, como la templenza o el coraje, con todo lo que esto pueda dañar al niño, haciendo que siempre lleven la de perder a la hora de la evaluación esos peligrosos varoncitos que, por los motivos que sean, patriarcales o biológicos, han retado al poder a lo largo de la Historia.

Esto, transmutado en una invisible calificación disciplinaria – empleada sobretodo si se trata de un niño de origen extrangero, es decir menos amaestrado según los canones de genero- sea lo que explique que, a pesar de la especial seguridad que se les atribuye, lo mismo en España que en Suecia –veremos cuanto les dura- el chico saque peores notas que la chica.

Que al final, tampoco las chicas salen tan bien y que es en el mercado laboral donde los varones terminan luciéndose, no ha de servirnos de consuelo, es solo la señal de que en realidad los niños no son más brutos que las niña como nos quieren hacer creer esas notas que construyen para ellos los sistemas escolares, es además la señal, de que ellas hay una agenda oculta preparada, que pasa por su debilitación moral y psicológica, en manos de “consejeros” y “especialistas” sobre los que los estudios de género, con sus lastre de androfobia y desvaríos conspiranóicos, no se atreven a decirnos nada.

Tres días para recibir ex pacientes de psiquiatría: ¿qué hay detrás?

6 Mar

Servicio de Urgencias de Psiquiatría en el Hospital St. Göran en Estocolmo. Foto: Björn Larsson Ceniza / SvD / TT, publicada en la página de Ekot

Según un reportaje transmitido a las 00 horas de ayer, 5 de marzo de 2015, por el programa Ekot del canal P1, de la radio pública sueca, tendrán que reducirse a 3 los 30 días que se toman los municipios en recibir enfermos mentales dados de alta en los hospitales.

Es el resultado de una nueva ley abalada por una investigación de un año. Según el estudio existe una clara diferencia la manera en que los municipios atienden a los pacientes psiquiátricos dados de alta en relación a otros enfermos; mientras que a los segundos de les tramita una vivienda en siete jornadas, la atención de los segundos puede llevar has 30 días laborales más los festivos.

Anders Berntsson, quien es Director de un centro de psiquiatría de adultos en Estocolmo, afirma en el reportaje que la propuesta es buena, pero no ve algunos riesgos, por ejemplo que la nueva ley estimule a dar de alta a los pacientes antes de tiempo, dada la desesperación que genera la falta de camas en los hospitales.

Jimmie Trevett quien es Presidente de RSMH, Asociación Nacional de salud Mental y Social, es más directo y subraya que el mal ( que parece no importar a los investigadores) es un hecho; los pacientes son dados de alta demasiado rápido cuando hay una falta de espacio en los pabellones psiquiátricos agudos, de ese modo denuncia el hecho bochornoso de que los hospitales suecos están bajo presión para expedir paciente con síntomas severos, mandándolos a con sus tabletas a una casa donde van a sentirse mal.

En mi opinión de lo que se trata con esta ley, más que de favorecer el trato igual de los pacientes (no hay mayor desigualdad que la de tratar por igual a los desiguales), es logran que Suecia se adapte mejor de lo que está dictado en esa agenda internacional empeñada en dejar a los enfermos mentales a su suerte, que una forma muy sutil de empujarlos a la muerte. Así pues, si hay que elegir entre la situación actual donde pacientes “sanados” siguen viviendo en hospitales y la que está por venir, con más enfermos en casa, sin lugar a duda y por el bien del enfermo lo de ahora es algo mejor, que la nueva ley va a destrozar.

En cuanto a los municipios, no creo que les mueva presamente la conmiseración, estos actúan de la forma en que más les convienes, no quieren dementes (supuestamente curados), como no quieren extranjeros que son los que tienen menos posibilidades de ganarse sus sustento y pagar impuesto, más cuando saben que a los enfermos mentales se les suelta con más ligereza de la debida, en virtud de un mal que no es solo de Suecia; un proyecto que viene de lejos sedimentados por las campañas antisiquiatricas que tanto desde la política, las “ciencias” (médicas o sociales) como las industrias culturales -recordar películas como “Alguien voló sobre el nido del cuco” (1975) o “Frances” (1982)- manipularon los abusos reales cometidos con los enfermos mentales, no para solucionar el problema, digamos con un mejor control social de lo que pasa en los hospitales, sino para empeorarlo colocando en la calle y a expensas de una policía que primero dispara y luego pregunta (sin que pase nada) el destino de miles de enfermos cuya particularidad radica precisamente en no poder controlar sus propias vidas, enfermos que en su mayoría no cuentan no con aquella protección que les ofrecía, la especie en extinción que es la familia.