¿Puede mirarse Venezuela en el espejo de Ucrania?

23 Feb


Donetsk Ucrania. Foto: Carlos M. Estefanía

En una de las primeras entradas de mi blog, hablé sobre la importancia de los Rus de Kiev, en el nacimiento de lo que más tarde llamaremos rusos, Bielorrusia y por supuesto ucranianos.
Es por esa relevancia que para Rusia, el abandono de Kiev por su hombre fuerte en Ucrania, Viktor Yanukovich, expulsado por una falange de políticos afines a la Unión Europea, resulta un duro golpe, no sólo en lo político o lo económico, sino incluso en lo cultural.

Para buscar un ejemplo dentro de nuestra historia, esto sería el equivalente de lo que significó para la unidad hispanoamericana, la ocupación de España por Napoleón. La cadena de conflictos, separatismos y disgregación que puede el fortalecimiento de las fuerzas pro-europeas, no será menor que la que sufrimos dos siglos atrás los americanos que hablamos en Español, desconectados de lo que fue nuestra madre patria y fragmentados en montón de repúblicas a las que solo una el interés común de sus élites, no el color de los partidos tras los que se escuden en mantener bajo control al numero de “nacionales”, argentinos, venezolanos, cubanos, que les tocó someter. Quién lo dude, sólo tiene que tomar el pulso a la reacción de la CELAC frente a lo que está pasando en Venezuela.

Y siguiendo los paralelos no cuesta trabajo comparar lo que está pasando en Ucrania con lo que ocurre en Venezuela, no por que sobren similitudes, sino para destacar las diferencias entre dos procesos donde las multitudes, aparentemente, son las protagonistas.

Debo decir, que no soy todo ajeno a lo que pasa en Ucrania, en verano del 2004, por una Solicitud del Centro Internacional Liberal Sueco, organización con la que entonces colaboraba voluntariamente, viajé a Donetsk para impartir una conferencia, como parte de un seminario de liderazgo juveniles que organizaba en aquella región ucraniana, una organización juvenil que recibía financiamientos de la institución sueca.

Me cayeron muy bien los muchachos y me pareció saludable el trabajo que hacían, aunque no podía menos que preguntarme como se las habían ingeniado para conseguir un respaldo que de alguna manera les ayudaba a enfrentar la crisis económica permanente que sufría Ucrania desde su “emancipación”. Se trataba de una economía que había sido parte del gran entramado soviético y una vez desgajada de aquel había quedado a la deriva, como demostraban las muchas fábricas fantasmas que pude ver durante mi estancia. Poco después, cuando tuvo lugar la revolución naranja casi me sentí orgulloso de haber puesto mi grano de arena, con una charla que giraba entorno a la lucha del movimiento democrático cubano y a las elecciones Europeas.

No pasó mucho tiempo para se esfumara aquella vanidad, gracias al modo en que casi de inmediato, se pudrió aquella naranja.Como si no aprendiéramos la lección de que nunca segundas partes fuero buenas, parece que estamos asistiendo al remake de aquella Revolución, dirigida por Víktor Yúshchenko y Yuliya Tymoshenko, la diferencia es que ahora el personaje de Yuliya Tymoshenko, parece haber sido sustituido por el boxeador Vitali Vladimirovich Klitschko (o Klichkó) convertido en líder de la oposición. Yuliya Tymoshenko, insiste en interpretarse a si misma, como si no importara que los años y las acusaciones de corrupción hayan ajado su imagen, tanto en lo físico como en lo moral. Para muchos, ella es culpable del caos que sucedió a la revolución naranja y sin diferenciarse mucho en cuanto a corrupción del resto de la clase política que mangonea el país desde su separación de la Antigua URSS.

El malo de la película, según el guión que nos presenta la prensa occidental sigue siendo aquel Yanukóvich, que fuera derrotado en las reñidas elecciones que tuvieron lugar el 26 de diciembre de 2004 , donde Yúshchenko ganó con 51,99% contra los 44,20% de Yanukóvich. Al asumir su presidencia en enero de 2005 , Víctor Yúshchenko designó a Yuliya Tymoshenko como su Primera Ministra, se supone que ahí terminaría, feliz como un cuento folklórico, la”Revolución Naranja”, pero nananina.

No importe quien comande el estado, este siempre hará de las suyas contra el pueblo, por mas que cambien las caras con las que se presente ante el pueblo feas -como la de Yúshchenko, desformada según él por el envenenamiento- o bonita como entonces era la de Tymoshenko.

El estado en su maldad intrínseca termina por corromper a aquellos que se suponen le dirigen en nombre del pueblo, crea incidías e intriga entre los que ayer fueron aliados y a veces, cuando se le agarra con las manos en la masa, se defiende colocando a disposición de la justicia, que es sus justicia a quienes le comandan, lo hace con la frialdad del criminal que una vez cometido el acto lanza a la hoguera su máscara, así ocurrió con el matrimonio político Yuschenko- Timoshenko.

En fecha tan temprana como el 8 de septiembre de 2005, Yúschenko despide entre otros funcionarios de su gobierno a la Timoshenko, acusándola de fraude en sus gestiones. En agosto de 2006, Yushchenko nombró nada más y nadamenos que a Viktor Yanukovich, para ser el nuevo Primer Ministro. Lo que se interpretó como un acercamiento a esa misma Rusia cuya nefasta influencia había combatido durante la revolución.

Sin embargo, Yulia Timoshenko no tardará en recuperar el puesto, lo hará el 9 de octubre de 2008; donde se mantiene hasta que en marzo de 2010 La Rada Suprema, destituye el Gabinete de la entonces primera ministra, Yulia Timoshenko, favoreciendo, moción de censura presentada por el Partido de las Regiones, la formación del ahora nuevo presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich.

En 2011 tiene lugar el juicio televisado que declara culpable del delito de abuso de poder a Yulia Timoshenko, entre los testimoniantes contra ella, se encuentra su antiguo aliado Víktor Yúshchenko.

La ex primer ministra resultó condenada a siete años de prisión, además de ser inhabilitada por tres años para ocupar cargos públicos, al parecer Timoshenko, excediéndose en sus facultades, había instruido la firma en 2009 de acuerdos gasísticos con Rusia que significaron la perdida del equivalente en unos 187 millones de dólares para la corporación ucraniana Naftogaz, la exjefa de Gobierno tendría que reembolsar esa suma, para lo que le sería confiscada su casa.

Ojalá todo los juicios a figuras públicas o privadas fueran publicitado de igual manera, los jueces se cuidarían un poco más de cometer arbitrariedades que acostumbran a ejercerse contra la ciudadanía en supuesta defensa de la sociedad.

En relación al fallo contra Timoshenko La ‘ministra’ de Exteriores del bloque europeo, Catherine Ashton llegó a declarar que este, ponía en riesgo el futuro de las relaciones de Ucrania con la UE, y tendría consecuencias profundas, porque se ha llegado a el sin respetar las normas internacionales. El 20 de abril de 2012 la ex ministra ucraniana declaró una huelga de hambre, finalizando la huelga el 9 de mayo, lo hizo como protesta por los maltratos de un celador, así mismo se comenzó a quejar de la mala atención que recibía por parte de los médicos de la prisión. Lo cierto es que ahora se nos presenta, con motivación o sin ella en una silla de ruedas.

Ahora tenemos varios elementos que marcan un giro total en la situación ucraniana, como resultado de un pacto realizado entre la noche del jueves y este viernes, donde participaban las autoridades ucranianas, la oposición, los representantes de Rusia y los ministros de Relaciones Exteriores de Polonia, Alemania y Francia se ha inhibido la capacidad represiva del Estado Ucraniano, con la aprobación de una ley que inhibe cualquier tipo de persecución, sea administrativa o penal, de personas que hayan participado en los disturbios callejeros en Kiev. Algo que se intenta equilibrar con la solicitud de entrega a los órganos de Interior, en 24 horas, de todas las armas que estén en poder de la población de manera ilícita. Así mismo, el presidente del Parlamento, Vladímir Rybak, firmó la resolución sobre el cese de la operación anti-terrorista en todo el territorio del país anunciada por el Servicio de Seguridad de Ucrania en días anteriores. Todo esto, en un país donde los manifestantes no solo van armados de escudos y palos como quien marcha a la guerra, sino también disponen de armas de fuego y hasta son capaces de secuestrar a fuerzas de lo orden público como ocurrió con los 67 agentes de las fuerzas anti disturbios capturados este jueves.

Todo ello se complementa con la caída en desgracia de Víctor Yanukovich, el sábado 22 de febrero Rada Suprema ha disidido despedir a del cargo de jefe de Estado, y convocó a elecciones presidenciales anticipadas el 25 de mayo 2014 . Esto podría significar que una nueva revolución ha triunfado y que el país ya se está preparando para las elecciones presidenciales anticipadas, pero según el artículo 109 de la Constitución de Ucrania, la decisión parlamentaria sólo puede entrar en vigor tras una proclamación de renuncia por parte del Presidente. Sin embargo, esto no ha impedido que la Rada Suprema de Ucrania, nombrara su portavoz. El portavoz del Parlamento ucraniano, Alexander Turchínov, fue nombrado presidente interino del país. También hay que decir que el propio Víctor Yanukóvich, negociando con los líderes de la oposición, había suscrito un acuerdo para convocar a elecciones presidenciales anticipadas este año como una salida a la violencia y a la crisis política en el país. Un pacto que según uno de los líderes opositores, Oleh Tyahnybok, tuvo lugar con la condición de fueran reemplazados el ministro del Interior y el Fiscal General.

Por otra parte, el Parlamento de Ucrania aprobó este mismo sábado una resolución sobre la aplicación de las obligaciones internacionales en relación con la liberación de Yulia Tymoshenko. El mismo día, la ex primera ministra fue liberada y trasladado en avión desde Járkov a Kiev . Una vez aquí la líder de la Revolución naranja ha comenzado a trabajar en una nueva coalición.

Según fuentes bien informadas el Partido de las Regiones, “Interfax”, Yanukovich se habría reunido con Tymoshenko, el sábado en la mañana antes de su salida de la cárcel y aunque se manejó la posibilidad de un comunicado de renuncia, lo cierto es, que hasta el momento el presidente de Ucrania, se sigue considerando a si mismo como jefe de Estado, y califica lo acontecido de un golpe, mientras que los miembros de su partido no saben a ciencias cierta donde se encuentra.

Lo que si está claro es, la posición que han asumido en el conflicto, tanto las potencias anglosajonas como su ministerio de colonias, que es la llamada Unión Europea. Según la Casa Blanca lo ocurrido el sábado acercaría a Ucrania a un cambio constitucional donde el pueblo ucraniano determine su futuro, William Hague, canciller británico ofreció el respaldo de su país al Nuevo gobierno que salga en Ucrania, mientras que su colega alemán, Frank-Walter Steinmeier, al margen de su diplomático llamado del sábado, pidiendo “vías de comunicación y capacidad de compromiso” entre una Ucrania, occidental pro Unión Europea y una oriental pro Rusia, ha apelado a la constitución de un gobierno de transición “viable” dando la bienvenida a la liberación, de la que sin dudas es la carta europea para Ucrania, la archienemiga de Yanukovich, Yulia Timoshenko, a la que atribuye una gran responsabilidad en el futuro de su país.
Un futuro que ya podemos preveer, marcado por más desempleo, por la deuda y una despoblación que se alcanzara por la vía del aborto y la promoción de parejas no reproductivas como nueva forma de la familia.

Prepárate Ucrania por que todo lo que has sufrido hasta hoy (que es mucho) no será nada en comparación con lo que te espera como una estrella más de la Unión Europea.

Ese estado incierto en el que se encuentra Yanukóvich, es el que desearían para Maduro quienes en Venezuela luchan por derrocar a Nicolás Maduro. Sin embargo, aquí el escenario es bien diferente, si en Ucrania, los actos de vandalismo realizados por la oposición han contando con la vista gorda de la diplomacia y buena parte de la media internacional, algo muy similar a ocurrido en Venezuela, pero no hacia los opositores, sino en relación a los grupos para militares que han asumido la tarea de reprimir y amedrentar a quienes protestan.

Si en Ucrania el contubernio con los manifestantes por partes de sectores amplios del estados se ha hecho más que evidente, en Venezuela lo que está claro, es que ni el ejercito, ni la policía, ni siquiera el parlamento, donde sabrá Dios por que medios el oficialismo cuenta con la mayoría, están dispuestos a respaldar una revolución estudiantil, que como en el mayo francés, ha sido abandonada a su suerte por la clase trabajadora y que no perjudica al poder más de lo que pudiera hacer un niño al diablo, tirando piedras a un poso.

Lo que vemos en Ucrania es una manifestación de la complicada transición del totalitarismo de partido único al llamado “democrático”, lo cual exactamente lo opuesto, aunque se tome el mismo camino, el del la acción cívica directa”, a lo que está pasando en una Venezuela que transita en dirección contraria, con la autorización de los poderes ocultos que rigen nuestros mundo, los mismos no parece mover un dedo para proteger la vida de Leopoldo López (según el régimen amenazada por los propios opositores), ni la de los miles de jóvenes que día a día se la juegan en las protestas de Caracas.

Se trata de la lucha contra un Nicolás Maduro, que a pesar de su discurso revolucionario, no deja de ser un agente el gran capital norteamericano y europeo, en otras palabras, que es él y no Leopoldo López, resguardado entre rejas, la Yulia Timoshenko de Venezuela.

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Una respuesta to “¿Puede mirarse Venezuela en el espejo de Ucrania?”

  1. Jose Manuel Palli 26 febrero 2014 a 1:50 PM #

    Porque sujetar a los venezolanos a algùn espejo, o a los disparates ideológicos de “pensadores” cubanos de aquí y de allá?.

    Dialogar es el antídoto ideal para la polarización que afecta a la sociedad venezolana. Pero el diálogo solo conduce a la paz y a la cohesión social si quienes participan en ese diálogo estén dispuestos a escucharse mutuamente y a hacerse concesiones recíprocas.

    Decir que Leopoldo López representa a la Venezuela de antes es no conocer la realidad venezolana. Y defender a quien, con poco mas del cincuenta por ciento de los votos, pretende radicalizar una “revolución” que el otro cincuenta por ciento de los venezolanos no desea es no entenderla.

    Venezuela difícilmente volverá a ser lo que fue (igual que Cuba no volverá a ser lo que era en 1959). Pero ni Maduro es Chávez ni López representa la vuelta al pasado. Por eso los venezolanos deben recurrir al diálogo y a la concertación que les permita diseñar un futuro alejado de la funesta polarización que los aqueja: porque es tan “pueblo” el que hoy protesta en las calles de Venezuela como el que apoya y vota por la continuidad del proceso chavista. Ni a una ni a otra parte de ese pueblo se les puede imponer nada por la fuerza, ni desde afuera ni desde adentro de Venezuela.

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