Un libro para agradecer: “Cuba. La República de Generales y Doctores”, de Roberto Solera

15 Ene

Las tropas norteamericanas dejan La Habana el 20 de Mayo de 1902, en el vapor “Morro Castle” . Foto: latinamericanstudies.org

No hace mucho dimos a conocer, desde las páginas de Cuba Nuestra, la existencia del libro: Cuba. La República de Generales y Doctores del periodista e historiador cubano Roberto Solera; lo hicimos en un artículo publicado en nuestra sección de historia, donde, además de hacer acuse de recibo, invitábamos al lector a participar en el encuentro que habría de tener lugar con este autor en una biblioteca de Miami.

En aquel mismo escrito, donde ya recomendábamos la obra, anunciamos que volveríamos sobre ella, y como lo prometido es deuda ha llegado la hora de hacerlo. Debo empezar diciendo que sí alguien puede atestiguar la meticulosidad de Solera en lo que se refiere a los asuntos históricos, ese, es quien escribe. Recuerdo haber recibido en más de una ocasión, utilísimas observaciones a textos míos que de alguna u otra manera abordaban el tema, notificaciones acertadas, que como toda sana crítica ayudaban a mejorar aquellos trabajos, algo digno de agradecer cuando nos enfrentamos a una materia tan compleja como es la historia, en particular la cubana, tan viciada por intereses partidistas y tan manipulada, por la prensa y las academias que se dedican “profesionalmente” a ella en ambos lados del estrecho de la Florida. Es por eso que resulta necesario al investigador independiente, como lo es Solera, capaz de poner luz allí donde el historiador asalariado por los seguidores de este u otro credo político, se dedica a oscurecer los hechos del pasado.

Del lado del exilio cubano la tendencia es a la idealización del proceso que condujo al surgimiento de la primera república cubana y su devenir a lo largo de unas tres décadas.

Del lado de quienes gobiernan a Cuba desde 1959, el objetivo de la historiografía ha sido; por un lado santificar la lucha nacionalista, que anticipa la independencia, exaltado su parte más jacobina y obviando el papel determinante de la intervención norteamericana; luego ha pasado a desacreditar la mayoría de los actores políticos (salvo que formaran parte, fueran predecesores o aliados del movimiento comunista) que participaron en la construcción o destrucción (según como se vea) de la nación cubana entre los años 1902 y 1933.

Para ensuciar literalmente esta etapa, el Estado cubano ha echado mano a todo, desde los manuales escolares hasta programa televisivos humorísticos al estilo de San Nicolás del Peladero. En este sentido ha logrado mucho, desde la ignorancia supina de las nuevas generaciones, hasta el aplastamiento y la confusión, bajo una pirámide de pseudo investigaciones, el buen ensayo o estudio, que algún que otro intelectual orgánico se ha ingeniado para sacar a la luz, sin someterse del todo al mandato del comisario.

Por otras parte, quienes desde el destierro sueñan con el retorno a una “edad de oro cubana” que nunca existió, suelen hablar o escribir de aquella Cuba como si fuera algo impoluto, pasando por alto las miserias que hubo, como si la corrupción, los rezagos del colonialismo, las lacras del neocolonialismo, y sobre todo la costumbre de defender a tiros las diferencias políticas, no hubieran existido, como el barro del totalitarismo implantado prácticamente en 1959 (puede discutirse la fecha exacta) no hubiera sido traído, además por la influencia internacional, por aquellos polvos.

Lo bueno que tiene el libro de Solera es que se aparta de ambos lados, su autor trata honestamente, primero de enumerar y luego de exponer los hechos determinantes de aquella época y lo hace con un acercamiento máximo a la verdad, en la medida que ello se lo permite las Fuentes consultadas, y allí donde queda la duda ya sea en el caso del asesinato de Julio Antonio Mella o la valoración del ABC, nos ofrece una pluralidad de voces, que nos facilita sacar nuestras propias conclusiones.

Es por eso, entre otras cosas, que quien se haga de este libro, tan bien cuidado en su diseño y edición, tendrá a manos y sin disquisiciones superflua las claves para entender el momento fundacional de Cuba Independiente, conocerá no sólo de las glorias, sino también de las rencillas y bajezas que hubo entre los separatistas que lucharon en la Guerra independentista de 1895-1898; situaciones determinantes que tuvieron lugar, no sólo durante la contienda sino incluso en la postguerra que coincide con la ocupación norteamericana.

Se verá que con la “libertad” no se acabó la tragedia de los cubanos, por el contrario se reprodujeron en la isla las mismas corruptelas y peor aún las mismas guerritas y revolucioncita entre liberales y conservadores que habían ensangrentado previamente el continente iberoamericano, solamente que proviniendo unos y otros de la misma matriz, por lo general el independentismo y del autonomismo, sus diferencias, más que ideológicas, respondían al “quítate tú para ponerme yo”.

Solera expone de manera didáctica a su lector aspectos variadísimos que ayudan a explicar cuanto aconteció durante aquellos años en nuestra sociedad, desde la influencia de los precios del azúcar en la sociedad hasta fenómenos que aún conservan actualidad, entre los cubanos de adentro y fuera, como son la xenofobia y el racismo.

Así, no importa lo mucho que hayamos leído o escrito (como es mi caso), sobre lo que fue aquella República de Generales y Doctores, siempre será de agradecer un libro como el de Solera, con aquel dato necesario, o aquel enfoque diferente que comparta el lector o no, siempre le invitará a repensar la historia.

Ahora resta tener suerte y pedir por una segunda parte de esta obra que, con igual seriedad y amena escritura nos abra las puertas a la segunda república; la de los estudiantes y militares, quedamos a la espera.

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2 comentarios to “Un libro para agradecer: “Cuba. La República de Generales y Doctores”, de Roberto Solera”

  1. Carlos Antonio Vilaplana Santalo. 14 junio 2015 a 12:22 AM #

    Por favor necesito contactar con Roberto Solera agradeceria mucho este contacto.
    Con afectos.
    Carlos Vilaplana Santalo.
    santalo.1969@gmail.com
    Cubano,residente en Chile.

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