¿Qué es un filósofo?

12 Ene

Caricatura de Quino publicada en el portal en Facebook del porgrama No es un día cualquiera, anunciando su tertulia del 11 de enero de 2014

No me queda más remedio que reconciliarme con el programa de Radio Nacional de España, “No es un día cualquiera, después de haber abordado, en su tertulia del día 11/01/14 un tema que mucho me interesa ¿Para qué sirve la filosofía?.

Con la participación de José Antonio Marina, Javier Sádaba, Andrés Aberasturi y bajo la dirección de Pepa Fernández los contertulios se han preguntado por la utilidad de la filosofía en el siglo XXI y qué papel desempeñan los filósofos en la actualidad.

Se trata de cuestiones que atañen no sólo a los españoles, sino también a los suecos, a los que me parecía estar escuchando cuando se le daba la palabra a los oyentes y es que tanto en una como en otra península, la Ibérica y la Escandinava la filosofía parece haber caído en desgracias.

No he perdido la oportunidad dejar caer mi opinión escribiendo la página de facebook la siguiente nota:

Filósofo es aquel hombre capaz de aplicar la razón y descubrir las mentiras de su entorno, lo cual implica enfrentarse los poderes que ocultan verdades, por eso es tan difícil encontrar uno enseñado en la universidad (instrumento del poder), antes los verás condenados al ostracismo, si es que no se han bebido ya la cicuta como Sócrates.

La muerte de Sócrates, obra de Jacques-Louis David (French, 1748-1825) conservada en el Museo Metropolitano de Arte en Ciudad Nueva York. Foto: Wally Gobetz

En ella se me escapó una errata había querido escribir “enseñando”, pero me salió enseñado. No me percaté de ello hasta que por sorpresa escuché a Fernandez leer buena parte de mi escrito, que después corregí. Aunque en realidad el nuevo sentido no se aparte mucho de mi opinión, pues precisamente aquello que pasan por filósofos en las universidades, han sido “enseñados” en ellas, es decir, deformados más que formados en el auténtico espíritu de la filosofía, cuyos paradigmas además de ese Sócrates que he mencionado aquel podría ser aquel Baruch Spinoza que intentó  comprender racionalmente, no desde la fe ciega,  la religión de sus ancestros. Esto le valió el anatema de la comunidad judía de Amsterdan, el ser excomulgado con un edicto redactado en términos aún más implacable que los empleados por los reyes católicos cuando expulsaron a sus antepasados de España.

Sin embargo, segregado por los suyos, Sepinoza no se amedrentó y con la tenacidad de un autista siguió dándole a la matraca del pensar, sin comprometer la libertad con la que lo hacía, incluso años después, en 1673 cuando, el profesor de teología J. L. Fabritius, le ofreció una cátedra de filosofía en la universidad de Heidelberg, Spinoza se negó aceptarla al no tener garantías de que poder filosofar libremente. Habría que ver cuando de estos filósofos actuales, asentados en universidades y con crédito abierto en las editoriales, se atreverían a hacer otro tanto. No importa cuando pasen los años nadie les recordará como si recordamos a aquel, quien por cuya etica solo le fue posible publicar en vida y con mucho trabajo un par de obras, ” Principios de la filosofía de Descartes. Pensamientos metafísicos” (1663) y “Tratado teológico-político” (1670), el resto aparecería tras su muerte, gracias al empeño de los amigos que le admiraron en vida.

Parte superior del monumento dedicado a Baruch Spinoza en Amsterdam obra realizada en 2008 por el escultor holandés Nicolas Dings. Foto: Roel Wijnants Spinoza

El caso de Spninoza nos demuestra que para hacer filosofía no es imprescindible (aunque no está mal) ir a una universidad a formarse y mucho menos necesario resulta vivir del salario y lo pactado con un centro de enseñanza, lo más importante es saber cuestionar y pensar con cabeza propia que es lo que intente inculcar a mis alumnos suecos del Instituto de Roslagen durante los dos años que estuve allí) , si bien vale conocer las ideas de los grandes pensadores que nos precedieron o conviven con nosotros, un saber que se puede obtener acudiendo a las bibliotecas, pues como dice la canción “todo está en los libros”.

Ocurre que en las universidades no es extraño que el profesor actúe del mismo modo en que actuaba ciertos predicadores de sectas protestantes que conocí cuando por curiosidad, recién salido de Cuba acudí a un circulo de lectura biblica, lo único que hacía era imponerle a su victima, el aprendiz, un camino de lectura, intencionado, sin contextualizar el texto, ni dar otras referencia que permita contrastarlo, usando una forma de adoctrinamiento que también se aplica en la formación de esas sectas materialistas conocidas como “marxistas leninistas”.

Un buen ejemplo de que se puede llegar a hacer filosofía, sin compromisos académicos y por la vía autodidáctica lo está dando en estos momentos, en la propia España,  Felix Rodrigo Mora, una suerte de Sócrates redivivo con el que se podrá estar o no de acuerdo, pero que merece todo nuestro respeto por la honestidad con que busca la verdad y la honestidad con la defiende.

Por supuesto he de reconocer que le concepto que he dado sobre al filosofía excluiría de ella a muchos filósofos oficiales que que ejercieron cátedra a la sombra del poder, desde el griego Aristóteles hasta el Évald Vasílievich Iliénkov, pasando naturalmente por los alemanes Friedrich Hegel y Martin Heidegger, celebres todos no solo por su saber, por el modo en que desde la filosofía que profesaban legitimaron los regímenes despóticos en los que les tocó vivir. En esos momento el filósofo dejó de serlo para convertirse en simple “ideólogo” cuando no en vulgar propagandista.

Y no se crea que la cosa es muy distinta en las sociedades llamadas abiertas, por mas amplio que sea el espacio de la crítica siempre habrá allí un Mefistófeles con el que el filósofo ha de pactar si quiere mantener su puesto en la Universidad, no se importa si se trata de una ideología de Estado o una política institucional. La historia del enseñante de filosofía al poder autoriza a modelar la mente de los futuros intelectuales, equivale en su tragedia a la del doctor Fausto.

Se trata en general de seres humanos cargados de miserias, a veces más que las del individuo común, como las que se  recogen  en un dos librito delicioso y fáciles de leer; “Intelectuales”, del periodista e historiador Paul Johnson, y “Cuentos filosófico” por Martin Cohen, un par de obras que recomiendo leer al interesado en comprender, sino para que sirve la filosofía, por lo memos cual es el daño que al buen nombre de esta discipina le puede llegar a hacer esos personajes sacralizados con el nombre de “filósofos”.

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4 comentarios to “¿Qué es un filósofo?”

  1. Hatunrunas 21 julio 2014 a 2:43 PM #

    Iliénkov padeció la represión neoestalinista a raíz de la elaboración de una ponencia para un congreso de filosofía en una universidad estadounidense al que las autoridades soviéticas no le permitieron asistir. Gran parte de su obra no pudo ser publicada hasta la llegada de perestroika. Iliénkov fue, además, psicólogo y pedagogo, y como tal desarrolló métodos para la educación de niños ciego-sordo-mudos. Iliénkov se suicidó en 1979, y supongo que algo tuvo que ver en esta decisión suya el duro ostracismo en que transcurría su vida. En Cuba, sin conocer detalle alguno de su biografía sino sólo gracias a la lectura de Lógica Dialéctica (Ensayos de historia y teoría) algunos profesores de mi generación nos hicimos ilienkovianos, e inspirándonos en las concepciones histórico-filosóficas este genial pensador procuramos emprender un vuelco a la enseñanza dogmática y manualesca del marxismo que imperaba en la Universidad de La Habana. Allí, en nuestras personas, una vez más a Iliénkov le pararon los pies.

    • Carlos Manuel Estefanía Aulet 21 julio 2014 a 7:12 PM #

      No sé que es peor, si la represión de ese pensamiento en nombre de uno aún mas dogmático o el hecho de que Iliénkov sirviera para actualizar en Cuba los vicios metafísicos hegelianos.

      • Hatunrunas 22 julio 2014 a 10:46 AM #

        ¿Cuáles son los “vicios metafísicos hegelianos” de Iliénkov?

    • Carlos Manuel Estefanía Aulet 22 julio 2014 a 2:44 PM #

      Sus vicios son los de disfrazar con un lenguaje oscuro su intención de no buscar la auténtica sabiduría, creando una forma de hablar más que de especular filosoficamente. Los pecados de Ilienkov como “pensador”, al margen de sus trifulcas pasajeras con la competencia y que le valieran una momentánea caída en desgracia, la misma en la que caían los estalinistas de su época, fue seguir los pasos que le valieran a su maestro Hegel la cátedra universitaria otorgada por el poder como muestra de su magnanimidad con el filósofo que renuncia a buscar la verdad. En su caso le valieron el retorno temprano al trabajo académico dentro del Instituto de filosofía en 1968 cuando el inmovilismo aplastaba la primavera de Praga, un inmovilismo cuya férrea censura no vio el menor peligro en la publicación de obras como “La cuestión de la naturaleza del pensamiento Moscú 1968,Sobre los ídolos y los ideales; Moscú 1968, Lógica Dialéctica. Ensayos sobre historia y teoría; Moscú 1974,La dialéctica leninista y la metafísica del positivismo Moscú, Politizdat 1980. Las mismas con las que, leidas en ruso o español, nos entretenían para enseñarnos a no pensar, en las universidades cubanas en los momentos mas duros de la ortodoxia “marxista” prosoviética.

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