Sobre el Estado y la Revolución

11 Ene

Ultimatum emitido por Trotsky en Petrogrado el 5 de marzo de 1921 contra los comuneros de Kronstadt: “El gobierno de obreros y campesinos ha decretado que Kronstadt y los buque es rebeldes deben someterse inmediatamente a la autoridad de la Republica Sovietica. Por lo tanto, ordeno a todos los que han levantado la mano contra la patria socialista que abandonen las armas de inmediato. Los empecinados seran desarmados y entregadosa las autoridades sovieticas. Los comisarios y otros representantes del gobierno quee hayan sido arrestados deben ser liberados de inmediato. Solo quienes se rindan de forma inkondicional pueden kontar kon la misericordia de la Republika Sovietica. Al mismo tiempo, estoy impartiendo ordenes para preparar la represion y el sometimiento de los amotinados por la fuerza de las armas. La responsabilidad por el daño que pueda sufrir la poblacion pacifica recaera enteramente sobre la cabeza de los amotinados kontrarevolucionarios. Esta advertencia es la ultima.” Foto y texto Maxi Tächäs

En realidad, aunque respeto y siglo el trabajo de la Red Observatorio Critico no sé como los redactores del mismo logran compaginar en su activismo virtual y material, los paradigmas anarquistas y trotskistas ( incompatibles mientras que los trotskistas no reconozcan el nefasto rol jugado por su ídolo, junto a Lenin, en el aplastamiento de la rebelión de de Kronstadt y del movimiento libertario de Néstor Ivánovich Majnó en Ucrania) con las veleidades religiosa de su colaborador Pedro Campos.

Aunque debo de reconocer que una vez que Campos se aparta del fideísmos que estropea sus artículos, estos merecen ser leído.
Es “por esto” que recomiendo a mi lector; “La revolución socialista no es el gobierno, ni el estado, ni el partido ni los dirigentes“, una nota del activista, que acaba de aparecer publicada en el portal del Observatorio. Al mismo tiempo agradezco al autor porque sus líneas han estimulado las siguientes reflexiones que bien pudiesen complementar lo que Campos ha escrito, sobre la “revolución socialista” como proceso de democratización y socialización en la época capitalista.

Lo que le ha pasado a los cubanos en que en que aparentemente “resolvieron” la contradicción antagónica entre el capital y el trabajo, dejando intacto el viejo modelo de Estados, en su esencia, no en la apariencia, la revolución se les estancó y a ahora, a mas de 50 años de iniciado el experimento prácticamente hay que comenzar de nuevo.

Parafraseando expone Marx en el Primer Capitulo de La Ideología Alemana, refiriéndose al desarrollo de las fuerzas productiva, nosotros, con una experiencia de la que no dispuso el viejo alemán, podríamos afirmar que la eliminación del estado, vertical y burocrático, constituye también una premisa práctica de la construcción del socialismo: “absolutamente necesaria, porque sin ella sólo se generalizaría la escasez y, por tanto, con la pobreza, comenzaría de nuevo”.

Es verdad que Lenin, quien en lo teórico fue un disidente del marxismo “oficial” de su tiempo quizás bajo la influencia de sus compañeros de camino de entonces, los eseristas de izquierda (con los que rompe cuando estos intentan frenar sus concesiones a los imperialistas austro-alemanes), estuvo cerca de la idea cuando publica, en el pafleto escrito entre Agosto  y septiembre de 1917. visperas de su toma del poder,  “El estado y la revolución”.

Aquí si bien reconoce que en la transición del capitalismo al comunismo, la represión es todavía necesaria, se le baja la guardia  a cualquiera cuandom se  explica que ahora se trata de la prepresión de una minoría de explotadores por parte de la mayoría de los explotados, en tales condiciones:

“el Estado de transición”, no es ya un Estado en el sentido estricto de la palabra, pues la represión de una minoría de explotadores por la mayoría de los esclavos asalariados de ayer es algo tan relativamente fácil, sencillo y natural, que costará muchísima menos sangre que la represión de las sublevaciones de los esclavos, de los siervos y de los obreros asalariados, que costará mucho menos a la humanidad. Y este Estado es compatible con la extensión de la democracia a una mayoría tan aplastante de la población, que la necesidad de una máquina especial para la represión comienza a desaparecer.

Lo curioso es que los bolcheviques,  una vez en el gobierno, lejos de sustituir la vieja y complicada máquina estatal por una con una “máquina” muy sencilla, casi sin “máquina”, como diría el propio Lenin para cumplir el cometido reprimir a los explotadores, crearon un aparato todavía más complicado y desalmado que negando lo que en principios fueron los Soviets de Diputados Obreros y Soldados, se dedicó a oprimir al pueblo cuando ya no quedaba prácticamente “explotadores” que reprimir.

Así aquella, situación idílica que nos presentaba Lenin en su librito, donde una vez suprimidas las clase el mismo pueblo armado reprimiría los excesos de algunos individuos “con la misma sencillez y facilidad con que un grupo cualquiera de personas civilizadas, incluso en la sociedad actual, separa a los que se están peleando o impide que se maltrate a una mujer”, excesos que al final se extinguirían por que era resultado la explotación de las masas, la penuria y la miseria de éstas, contrasta con la cruda realidad, de un lado con aparato policíaco cada vez mas sofisticado acompañado de instrumentos disciplinarios como son las cárceles y campos de trabajo, efectivos para aplastar la mas leve disidencia, pero incapaces de liberar a la ciudadanía de los “excesos” de la criminalidad.

Ya no se trata de que Lenin no supiera de la rapidez y gradación, conque el estado se habría de extinguir, lo cual es natural al no ser adivino. Sino de que ocurrió exactamente lo contrario de lo que habría previsto. Quien lo dude solo tiene que estudiar la vida muelle a la que le condenó el zarismo durante su exilio en la Siberia y compararla con la que llevaron los millones de internados en el GULAG, una maquina trituradora de vida diseñada por camaradas y discípulos suyos tan destacados José Estalín.

Foto: Soviet Russia

Y si es verdad aquello -que dice la segunda de las tesis de Marx sobre en Feuerbach, de que:

“El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico”

Entonces habremos de habremos de convenir en que la lección mas importante de todas cuantas nos dieron en sus practicas los intentos de revolución socialista desarrollados durante el siglo XX, es que no bastó con la abolición del mercado, la expropiación de los medios para transitar a un modo superior de producción.
Por el contrario el Estado, una vez que se ha apoderado de la economía y liberado de cualquier tipo de ejercicio, real, de soberanía popular se manifestó, como lo que siempre ha sido desde su nacimiento, y que ninguno de los clásicos del Marxismo ( que no los del anarquismo) , supo o quiso, como el creador por excelencia clases y por tanto de la diferencia y de la alienación social.

El gran reto al que se enfrenta la nueva izquierda cubana, y que demostrará si en verdad es “creación heroica” ( como diría el peruano José Carlos Mariátegui), es el de resolver, no solo de manera teórica, sino práctica, la cuestión del estado, liberando la utopia comunista de esa concepción platónica, no reconocida, que ha lastrado desde sus orígenes hasta hoy a la “república socialista”.

Cualquier otra discusión sería es un problema puramente escolástico, que por supuesto tiene sus causas mas allá de las ideas, en el poder inmensamente terrenal de ese mismo estado.

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3 comentarios to “Sobre el Estado y la Revolución”

  1. Pedro Campos 17 enero 2014 a 8:26 AM #

    No se porqué al autor me considera Trotskista. Me gustaría saber su opinión. Le agradecería escriba a mi correo pedrocampos313@yahoo.es

    • Carlos Manuel Estefanía Aulet 19 enero 2014 a 1:48 PM #

      Pedro no te llamo trotskista a ti, sino al Observatorio, por los contactos establecidos con los trotskistas del Comité por una Internacional de los Trabajadores , cuyas siglas en ingles son CWI(http://www.mundosocialista.net/doc/1041). Percepción que confirman, por lo que declaran, los estalinistas de “Civilización socialista, siempre duchos en reconocer a sus enemigos de izquierda: http://civilizacionsocialista.blogspot.se/2010/05/la-quinta-columna-anarco-troskista-en.html
      Por cierto, muy bueno este trabajo: http://observatoriocriticodesdecuba.wordpress.com/2014/01/17/las-far-un-estado-dentro-de-otro-estado/

      • Carlos Simon 26 enero 2014 a 2:04 PM #

        Interesante artículo, querido Carlos M., y agradezco su aprecio por la labor del Observatorio Crítico. Este artículo debería ser material de estudio, pero sobre todo de reflexión de cara al presente, para aquellos que se nombran marxistas, comunistas o simplemente de izquierda en la Cuba 2014. Desde luego, no lo será porque una reflexión marxista de esa envergadura, y de cualquier envergadura crítica, teórica e histórica es imposible en la ¨Cuba socialista¨.
        En cuanto al Observatorio Crítico, no creo qe sea tan fácil etiquetarlo bajo los nombres de trotkismo, anarquismo, anarcosindialismo, comunismo libertario, etc… Justamente por la “diversidad ideológica” de sus miembros y por la plataforma accional que articula. No creo que tampoco la discusión sea reclamar alguna autenticidad de linaje ideológico de cara al pasado -un pasado que es legitimo reflexionarlo, especialmente en función de las propuestas teóricas o prácticas en el presente- sino de la capacidad que tengan a través de la ¨unidad en acción¨ (Gustav Landauer, La revolución¨), ese polícromo Observatorio de ¨observar con tino¨ la realidad actuante, y de articularse para hacer algo realmente valioso, útil en relación con ella. Creo que es justamente lo que hace, o por lo menos lo intenta con muchísima valentía, a pesar de la aplastante, derrotista, esquizofrénica realidad en la que se encuentra operando. A pesar de los escasos recursos (no me refiero solamente a capital económico) con que cuenta.
        El punto no obstante, más allá de definir en que lugar ideológico desde una perspectiva histórica de la tradición socialista de la izquierda mundial, se encontraría en como se posiciona ideológicamente en el marco histórico que le ha tocado actuar.

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