“Estalinismo de mercado”: esto es lo que hay

2 Ene

Frida Kahlo, autorretratada con el rostro de Stalin, la obra es del 1954, cuando el dictador ha fallecido y han pasado 14 del asesinato en su propia casa de León Trotsky, en una operación de la GPU dentro la cual la afamada pintora hizo conciente o inconscientemente el papel de señuelo erótico, haciendo que el viejo revolucionario bajara la guardia. Foto: Farflungistan

” los líderes del comunismo –de Ceaucescu a Fidel Castro, de Kadar a Honecker- pueden haberse permitido el lujo de ser malos marxistas, pero ninguno ha sido un mal estalinista”
Ivan de la Nuez

Me ha gustado la definición que ha dado Iván de la Nuez al tipo de sociedad en que vive, y ha sido en una gran tribuna, la que le ofreció en su edición del 17 de diciembre de este año, el programa Biblioteca, de Radio Nacional de España.

Iván habla allí de ” Estalinismo de Mercado” y nos cuenta como si la ilusión de nuestra generación (supongo de los cubanos) era la del establecimiento de un sistema pluripartidista, la de nuestros hijos es acabar con la partidocracia.

Se trata de un nuevo término para definir aquello que desde hace tiempo, las charlas que sostenemos el redactor de Cuba Nuestra, Germán Díaz Guerra y yo denominamos totalitarismo pluripartidista.

Resulta curioso que dos personas tan distintas, que 20 años no han cruzado más palabras que un breve saludo, fue en noviembre de 2009 durante la conferencia ofrecida por de la Nuez en el Cervantes de Estocolmo, lleguemos a conclusiones similares de lo que se está viviendo en Europa. Esto se puede explicar por que hemos tenido experiencias e incluso formaciones culturales (él en la historiografía y yo en la filosofía) muy semejante. Crecimos además en un modelo neoestalinista y encontramos sino la libertad total, si un mayor acceso a la información y a la verdad en sociedades que se nos vendían, y siguen vendiendo en sus medios oficiales, como superiores, con los términos de Democracia, Estado de Derechos o por lo que con tono suave se denomina economía social de mercado, él, en la versión suderuopea española, yo en la nórdica.

Lo que adelanta la página de RNE, es que Iván de la Nuez habría “revelado” (¿acaso nadie se había percatado hasta el momento en España?) la supervivencia del comunismo como estética tras la caída del Muro de Berlín. La entrevista se basaba en el ensayo de Iván; “El comunista manifiesto” y sobre ella se escribía en el tablón:

“¿Qué presencia mantiene el comunismo en la sociedad occidental dos décadas después de finalizada la Guerra Fría? ¿Cómo hemos evolucionado del PC, siglas del Partido Comunista, al ‘pc’ del ordenador? A estas preguntas responde el escritor cubano Iván de la Nuez en su ensayo “El comunista manifiesto” (Galaxia Gutenberg). Es una propuesta provocadora que parte de que la cultura capitalista ha terminado reciclando la iconografía estética del gran enemigo derrotado hasta convertirla en mercancía y de que la caída del Muro de Berlín afectó tanto al Este como al Oeste. Ahora, dice De la Nuez, el fantasma del comunismo renace en medio de la crisis a través de las protestas sociales que cuestionan la representatividad democrática.”

Lo anunciado por Biblioteca pública realmente invitaba a la escucha y a decir verdad el programa no defrauda, se lo recomiendo a mi lector al tiempo que le expongo los aspectos en que puedo o no estar de acuerdo con las ideas expuestas por el entrevistado.

Coincido en términos generales con el ensayista cubano en lo que se refiere al reciclaje hecho en las sociedades llamadas capitalista de la iconografía (y no solo de la iconografía sino de otros aspectos “culturarles” ) de lo que fueron los regímenes europeos del siglo XX modelados por el marxismo soviético.

Estoy, además, plenamente de acuerdo en la imagen de la aceptación que tienen las sociedades europeas modernas de los elementos políticos en ideológicos asociados con el comunismo a diferencia de aquellos que se vinculan con los regimenes fascistas o Nazis. Otra cosa es cuando esa ideología se disfraza, como ocurre con los movimientos populistas y xenófobos al estilo de los Demócratas suecos, cuyos votantes actualmente superan a los que tienen, cada uno por su lado, los partidos ex comunistas, liberales o democristianos en Suecia.

Mas no creo que esta menor aceptación se deba a que occidente padeció el fascismo, mientras que oriente el comunismo, sino a la derrota militar sufrida por los nazifascistas durante la segunda guerra mundial a manos de esa alianza aparentemente contra natura que se dio entre Inglaterra, Estados Unidos y la Unión Soviética. Estas potencias realizaron radical proceso de desnazificación, incluida la de reescripción de la historia del continente ante el cual palidecen los tímidos ajustes de cuentas con el pasado comunistas por parte de los paises entregados a Estalin tras la conferencia que entre (del 4 al 11 de febrero de 1945) sostuvieron en Yalta los jefes de gobierno de la URSS, del Reino Unido y de Estados Unidos.

Por otra parte, si en algún país del mundo se conocen los crímenes realizados en nombre del comunismo es en la propia España donde radica de la Nuez. Esto no sólo se debe a la propaganda de la etapa franquista, sino al hecho histórico de que el estalinismo o sus émulos dentro de la izquierda tuvieron tiempo de expresar sus características mas negativas a lo largo de la última república y sobre todo en el terreno de la Guerra Civil que dio al traste con ella.

La diferencia tampoco radica en lo que plantea de la Nuez en la entrevista, asociándose a una visión marxista ortodoxa que diferencia al fascismo, en su condición del producto del capitalismo, del comunismo como un proyecto alternativo.

Quien estudie a fondo ambos totalitarismo se percatará del perfecto encadenamiento que tienen los dos con la lógica del gran capital, más que como oposición dialéctica como complemento funcional. El comunismo completó de manera expedita el proceso de alienación y proletarización que se denunciaba en el joven Marx, antes de convertirse definitivamente un intelectual acunado aquel imperio británico, cuyo agentes en toda Europa, disfrazados como socialdemócratas tanto contribuyeron al nacimiento y mantenimiento de los regímenes comunistas. Esos que tanta nostalgia despiertan en sociedades que tanto en la base como en la super estructura no les son del todo ajenas.

Así pues la misión del marxismo en Europa fue crear una fuerza más interesada en arruinar a las burguesías nacionales que en emancipar a la clase obrera, es lo que hemos conocido como partidos socialdemócratas.

Un proceso que se desestabilizó durante la primea Guerra mundial cuando financiado por las potencias centrales la pequeña secta bolchevique pudo tomar el poder en Rusia entregando a sus promotores no sólo un gran territorio, sino lo que mas apetecían, la paz en el frente oriental.

Con lo que no contaban los leninistas era, que sus colegas, los agentes británicos dentro de Alemania conformaban la socialdemocracia de ese país, aplicarían casi al calco, con motín de marineros de flota de guerra en Kiel, la misma estrategia, es lo que se evidencia con la llamada revolución de noviembre de 1918 en Alemania.

De que el socialismo no estaba en la agenda de aquel golpe de estado nos puede dar una idea la manera en que fueron sofocados a sangre y fuego los Espartaquistas, quienes a pesar de la crítica realizada por una de sus figura de Rosa Luxemburgo a la dictadura del partido establecida por los bolcheviques, se creyeron el mito de la Revolución de Octubre en Rusia e intentaron reproducir su imagen en el país germano.

Ahora la tarea que se le presentaba al imperialismo vencedor, era la de aplastar aquel engendro alemán que era el estado bolchevique, en principio se apostó por la intervención y el respaldo de sus opositores internos, pero luego cambiaran esta estrategia por la de la corrupción interna, es decir la de promover una especie de reacción termindoriana que dará al traste con la vieja guardia leninista. En 1920 los ejércitos extranjeros se retiran mientras que los zaristas del ejército blanco son abandonados a su suerte, lo mismo ocurre con mencheviques, anarquistas o nacionalistas que se enfrentaban al nuevo régimen, cuyas denuncias fueron acalladas en occidente y no sólo las de ellos, sino incluso la de intelectuales de la talla de George Orwell,un año después se proclama la nueva política económica, es decir la reincorporación de elementos de mercados que durará lo que necesite Estalin, el nuevo hombre, para controlar el poder. Será con él con quien negocien las grandes empresas angloamericanas que invertían en grandes proyecto en Rusia usando mano esclava de los GULAG sin le menor protesta de los sindicatos, o las que compran el trigo que le arrebataban en los años treinta al campesino ucraniano condenándolo literalmente al canibalismo, algo que además de contribuir a la añorada, por los maltusianos británicos, reducción poblacional ponía de manifiesto la desalmada lógica que este sistema.

La cumbre de esta alianza se alcanzará durante la primera guerra mundial, durante el pacto anglo estalinistas contra Hitler, otra creación del gran capital, que cometió el error de creerse la parte antiplutócrata de su propio cuento.

Esta es la etapa en la que el imperio británico establece la censura total contra toda crítica al Estalinismo, situación hoy,olvidada a pesar de la contundente denuncia realizada en su momento por George Orwell en el prólogo a Rebelión en la Granja, donde también arremete, mientras que la intelectualidad que desde los tiempos de la guerra civil española no solo se traga los tópicos de la propaganda rusa en relación a los nacionalistas, sino incluso a los grupos de izquierdas que había que censurar. La incorporación de la iconografía comunista imaginario del mundo capitalista, por parte de sus intelectuales orgánicos, llegó incluso a superar los mejores sueños de los comisarios culturales moscovitas, como se ve en una película paradigmática: “Mission to Moscow” de 1943, dirigida por Michael Curtiz y basada en un libro “autobiográfico” de Joseph E. Davies, un capitalista norteamericano, nombrado por el presidente Roosevelt embajador de los Estados Unidos en la Unión Soviética. La fascinación que siente el personajes de Davies por lo que descubre bajo el estalinismo y su condición de valedero de ese régimen frente a la sociedad norteamericaan bien podría demostrar lo cercano de los valores e intereses de aquel sistema y del capitalismo que el diplomático debía representar.

Que después vino la guerra fría, es verdad, pero fue solo una guerra formal, motivos para novelas de Espías y lleva y traes de cohetes atómicos que se sabría nunca habrían de estallar, así de cerca estaban y han estado los intereses de la jerarquía que gobernaban las empresas de estados de aquella otra oligarquía que a través de las grandes finanzas y políticas implementadas por sus partidos lacayos, administras la vida de las empresas privadas y explotan en última instancia a sus empleados.

No voy a negar que también hubo su muerto, pero estos los pusieron sobre todos los pueblos de indochina, África, America latina y de vez en cuando los propios norteamericanos que ya para los sesentas tenían una juventud sobrando, a la que había que mandar a la droga o a la guerra o a las dos de un mismo palo.

En resumen que no hay que andarse por las ramas, aunque Iván de la Nuez, a despecho de las herramientas originales con las que cuenta, es decir la historia, prefiera quedarse en las nubes de lo puramente estético, declarando que no es un sociólogo. Si algunas cosas podemos rescatar de Marx es esa verdad de Perogrullo, de que la base determina la superestructura.

La pervivencia del comunismo como estética bien puede explicarse con el nexo que mantienen las relaciones económicas de una sociedad de un lado y del otro la conciencia social dentro concepciones políticas, jurídicas o morales,  sino también las estéticas. Aunque en apariencias el comunismo negará el capitalismo en esencia era una continuación del mismo. Y le doy razón a Iván de la Nuez cuando afirma que el muro de Berlín se cayó a ambos lados, lo que estamos viendo hoy no es que la historia haya terminado con la imposición de la utopia liberal, mas bien es lo contrario, que el estalinismo, si bien transmutado se desbordó, inundando el mundo con Sistemas de control del individuo, que dejan enanos a las redes de espías por barrio, donde la falta de compromiso con sus electores impide diferenciar al político del llamado país democrático del que se designa desde arriba en un Sistema totalitario.

Los rasgos del comunismo, no sólo se nos aparecen en consignas, panfletos, banderolas, cuadros o en el simple culto nostálgico por los animados, películas o cosmonautas del “socialismo real” ; los que creímos haber dejado el comunismo atrás al salir de Cuba; reencontramos el viejo fantasma en nuestro día a día, lo mismo en una oficina, en un taller, en una escuela, y general en una sociedad espiada por una tecnología que convierte en niño de tetas los sistemas tradicionales de espionaje barrial, en unos estados “libres” donde se acosa y adoctrina al individuo, se disgregan sus valores, su familia e incentiva la delación como solo creíamos podía ocurrir bajo el comunismo, donde se recorta aquello que marcaba la diferencia, desde seguridades y derechos hasta las posibilidades de crecer, creando empleo de los pequeños empresarios, es el triunfo total y definitivo del estalinismo de Mercado.

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