Bolivarianismo: un proyecto al servicio del imperialismo (I)

25 Dic

Germán A de la Reza ha compilado un conjunto materiales fundamentales para comprender la historia de la proyección de las Repúblicas americanas, apenas obtenidas sus respectivas independencias. El trabajo ha sido publicado por la Fundación Ayacucho y el Banco Central de Venezuela en el 2010, bajo el título de Documentos Sobre el Congreso Anfictiónico de Panamá. El libro puede ser consultado en la red.

Se trata de sesenta y cinco documentos que de alguna manera se refieren a aquella iniciativa de Simón Bolívar que en 1826 congregó a los representantes de varias repúblicas del nuevo mundo así como de potencias extra continentales para discutir problemas políticos, militares y económicos que azotaban la región apenas independizada. También han materiales dedicados intentos previos y posteriores al congreso de confederar las republicas sudamericanas que se extienden hasta el año 1865.

Al lector cubanos nos puede interesar el libro por la manera en que se aborda reiteradamente el tema de la independencia de Cuba.

En el documento Número 12, titulado Simón Bolívar Un pensamiento sobre el congreso de Panamá, Lima, Febrero de 1826, se esclarece la intención del Libertador de crear la más basta alianza existente sobre la tierra, siempre y cuando participe en ella, la Gran Bretaña:

“El género humano daría mil bendiciones a esta liga de salud y la América como la Gran Bretaña cogería cosechas de beneficios. Pensaba en una confederación en el que todas las naciones tuvieran el mismo peso, donde los orígenes y colores perdería n su influencia y poder, que frenaría a los enemigos externos o la anarquía externa, las rebeliones de esclavos como la de Haití “ese tremendo monstruo que ha devorado a la isla de Santo Domigo” ni temería a la hegemonía indígenas “preponderancia numérica de los primitivos habitadores” y donde Inglaterra debería tomar el fiel de la balanza.”

En cuanto a las ventajas que el proyecto representaría para Inglaterra , Bolívar, con el servilismo propio de un Cipayo destaca:

1. Su influencia en Europa se aumentaría progresivamente y sus decisiones vendrían a ser las del destino.
2. La América le serviría como de un opulento dominio de comercio.
3. Sería para ella la América el centro de sus relaciones entre el Asia y la Europa.
4. Los ingleses se considerarían iguales a los ciudadanos de América.
5. Las relaciones mutuas entre los dos países lograrían con el tiempo ser unas mismas.
6. El carácter británico y sus costumbres las tomarían los americanos por los objetos normales de su existencia futura.
7. En la marcha de los siglos podría encontrarse, quizá, una sola nación cubriendo al Universo: la federal.

Pero una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero; a los ingleses, como veremos más adelante, lo menos que les interesaba era participar en una federación que se considerarían iguales a los ciudadanos de América, no lo hicieron con sus posesiones en Indostán, ni siquiera con sus primos de las trece colonias americana, menos lo harían con las repúblicas gobernadas por criollos y mestizos que para colmo hablaban otro idioma.
Esta adoración de Bolívar por los británicos se perderá con el tiempo, quizás porque estos nunca entendieron el servicio que le ofrecía, ya porque encontraron mejores agentes o formas de imponer sus intereses en el nuevo mundo como el caso de su contrincante Francisco de Paula Santander (1792-1840), el hombre que impuso los textos en las escuelas y amenazó al Vaticano con crear una iglesia nacional en Nueva Granada. Y esto puede explica el varapalos que recibe el mantuano en Bolívar y Ponte, el texto que le dedica uno de los mejores propagandistas que ha tenido el imperio en Todos los tiempos, el exiliado alemán en el Reino Unidos, de origen hebreo Carlos Marx. En este artículo publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia. Escrito en enero de 1858, Marx nos dice del Bolivar y su Congreso:

“En el año 1826, cuando su poder comenzaba a declinar, logro reunir un congreso en Panamá, con el objeto aparente de aprobar un nuevo código democrático internacional. Llegaron plenipotenciarios de Colombia, Brasil, La Plata, Bolivia, México, Guatemala, etc. La intención real de Bolívar era unificar a toda América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo”

Esta es la imagen de Bolivar que guardó para la posteridad el mundo intelectual anglosajón, así vieron a un hombre que tanto le sirvió al Imperio Británico cuando se trató de fragmentar a sus contrincantes de toda la vida del imperio Iberoamericano. Si Roma pagó y despreció a los traidores, los británicos hicieron otro tanto.

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