El anexionismo pro norteamericano en Cuba

20 Sep

Narciso López y sus filibusteros, enarbolando la bandera que hoy representa a Cuba imagen; latinamericanstudies.org

“Mi muerte no cambiará los destinos de Cuba”
Narciso López

En marzo de 1845 asume la presidencia de Estados Unidos, James Knox Polk quien proclamará la doctrina del “Destino Manifiesto”, según ella, los ciudadanos de Estados Unidos tendrían la misión era la de inculcar en los demás habitantes del Nuevo Mundo su fe en las instituciones democráticas y de paso expandir la nación.

Con la perspectiva de contar con el mismo respaldo que tuvieron los anexionistas de Texas, reconocidos por el Congreso de los Estados Unidos en diciembre de aquel mismo año, surgen los primeros núcleos anexionistas de Cuba. Estos fueron particularmente fuertes en la zona occidental. Aglutinados en el de La Habana se encontraban, entre otros anexionistas, José L Alfonso, Miguel Aldama y Cristóbal Mandam, hacendados esclavistas que apostaban por la compra de Cuba, como vía para la anexión.

Otro núcleo existía en la provincia de las Villas, siendo su figura principal el venezolano Narciso López, quien había luchado del lado español contra Bolívar. López, estaba casado con la hermana del Conde de Pozos Dulces, Dolores Frías y era gobernador de Trinidad, además de presidente de la Comisión Militar Ejecutiva. Su primera conspiración, conocida como Mina de la Rosa Cubana, y que debía haber estallado el 24 de Junio de 1848, resulta descubierta por lo que tuvo el venezolano que exiliarse en los Estados Unidos.

Narciso López

El tercer núcleo anexionista radicaba en Puerto Príncipe y sus redes se extendían hasta Oriente, su figura fundamental era Gaspar Betancourt Cisneros, alias el Lugareño, quien en 1848 saca a la luz el periódico “La Verdad” para promover entre los cubanos los valores de la república norteamericana.

La llegada al poder del presidente Zacarías Taylor significó un duro golpe para los anexionistas ya que este veía más como un inconveniente que una ventaja la anexión de Cuba a la Unión.

López quien había participado en las Guerras Carlistas y luego en conspiraciones dentro de Cuba, una vez en Estados Unidos comienza a organizar planes filibusteros contra el régimen Español en Cuba, para ello contacta a políticos expansionistas como John L. Ó Sullivan. El plan era el de organizar una expedición simultánea desde New Orleans y de Nueva York para 1849. Sin embargo el proyecto fue boicoteado por el recién electo presidente Taylor, enemigo del filibusterismo como medio de expansión estadounidense.

Es entonces que López ofrece su proyecto a los estados meridionales, a los que les convenció de lo importante que era para ellos incluir una Cuba esclavista como aliada dentro de la Unión, así ganó la ayuda financiera y política de influyentes sureños como el gobernador John Quitman de Misisipi, el ex senador John Henderson y del redactor Laurence Sigur. Con este apoyo López alistó una tropa de alrededor de 600 filibusteros en la que se integraban mercenarios y voluntarios procedentes de Europa y los estados esclavistas del Sur de Estados Unidos, algunos de ellos ex combatientes contra México. A estos combatientes les movían más que la libertad de Cuba, la oferta de 1.000 dólares y 64 hectáreas que tendrían en la isla una vez alcanzado el cometido.

Narciso López intenta un total de cuatro expediciones, entre los años 1948, 1949, 1850 y 1851, dos de ellas fueron impedidas por los propios norteamericanos, las otras por los españoles.

La actual bandera cubana tiene el diseño de la enarbolada por Narciso López en su expedición de 1850, donde logró ocupar la ciudad de Cárdenas por un breve tiempo, había sido diseñada por Miguel Teurbe Tolón en base a indicaciones dadas por el propio López.

En el último de sus intentos anexionistas el General Narciso López desembarca por el Morrillo, en las posas de Pinar del Río; el primero de agosto de 1851, lo hace al mando de 600 hombres. En esta ocasión el pertinaz anexionista no sólo es derrotado, sino que encuentra la muerte, al ser ejecutado en la fortaleza de la Punta, en La Habana, con garrote vil, el primero de septiembre de 1851.

Bordeando la entrada a la bahía de La Habana, se levanta el Castillo de San Salvador de la ”Punta” . Foto: Leandro Neumann Ciuffo

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