Estudiantes cubanos en la URSS: Memorias y reflexiones de un ex becado

17 Ago

A propósito del arribo a La Habana, el 3 de agosto de 2013, de tres buques de la marina de guerra de la Federación Rusa, en visita amistosa de una semana.

Presentación

He tenido dos veces la ocasión de estudiar en la Unión Soviética, una, a principios y mediados de los años setenta, como hijo de un diplomático cubano, en una escuela secundaria de Moscú, la 110; otra, desde agosto de 1983 hasta enero de 1985 como parte de un grupo mixto conformado por estudiantes de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, y otros provenientes de diversas facultades y universidades del país que poco o nada tenían que ver con las humanidades. Aquellos jóvenes de variopinta formación académica habrían de mezclarse y formarse en las tres especialidades que entonces imperaban en Cuba, en cuanto a formación filosófica y sociológica se refería: Filosofía Marxista-Leninista, Comunismo Científico y Economía Política.

Conviví con ese grupo, desde que nos unieron en la Facultad Preparatoria Hermanos País, del Municipio Playa, en La Habana, al iniciarse el curso escolar 82-83 hasta el 5 de enero de 1986. Ese día me faltaban sólo seis meses para titularme como graduado de la especialidad de Filosofía Marxista-Leninista por la Universidad Lomonosov de Moscú, cuando me ví sentado en un avión de retorno a Cuba, en contra de mi voluntad y por decisión del “colectivo”, con sólo un voto en contra y una abstención; y es que ya, por aquella época, ni mi concepción del socialismo, ni mi visión de lo que deberían ser la disciplina y las relaciones humanas encajaban en lo que en aquel grupo consideraba lo ideal, por lo menos tratándose de un graduado cubano en la URSS. Aún así ,abrigaba suficiente lealtad al ideal socialista y deseoso de demostrar cuan equivocado estaban conmigo quienes habrían tronchado mis estudios, como para quedarme en el primer aeropuerto de escala, viajando como viajaba, prácticamente sólo. No sé si aquella lealtad fue un error, o una suerte; la de no perderme una experiencia tan interesante, al menos desde el punto de vista histórico y social, como fue la de ver desaparecer desde Cuba, con todas las consecuencia materiales y morales que aquello implicó para la isla, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Objetivo

Por supuesto, mi fin con esta nota no será ajustar cuentas con quienes por todos los medios, intentaron interrumpir en la URSS una carrera, que con la ayuda de Marx, Engels y Lenin, de gente buena, que como en todas partes también la hay en las instituciones de los países comunistas y sobretodo de los Orishas, pude terminar en Cuba. Eso sí, terminé mis estudios con  bombardeo permanente de acusaciones y delaciones de los mismos que me habían expulsado de la URSS; es como si mi signo de suerte se hallará en el trópico y no en el viejo continente. Debo decir, además, que la revocación de mis estudios, aunque por un tiempo me hizo perder toda cobertura social, de cara a unos cuantos compañeros en desgracias, se convirtió en una especie de honor, una señal de saludable indocilidad que compartí con ex becados, por lo general buenos chicos y chicas, muchos de ellos aplicadísimos en sus estudios cuando no, dotados excepcionalmente para estos, a los que por una u otra razón y en la mayoría de ellas, sin la menor participación de las autoridades soviéticas se les impidió culminar la carrera en la URSS. Algunos terminaron sus respectivas formaciones en Cuba, otros nunca retornaron a Cuba, se quedaron por el camino rehaciendo sus vidas en el extranjero; por lo general con más suerte que aquellos que les habían castigado. También debo reconocer, ya que el tiempo todo lo cura, incluso el deseo de hacer daño, que algunos de los que me expulsaron de Moscú –no todos por supuesto- me han pedido disculpas a título personal por aquel error cometido por ellos bajo la inconciencia de la juventud, disculpas que no he tenido reparos en dar, conscientes de que todos nos equivocamos alguna vez.

Pero la razón esencial de este escrito, no es tanto mi historia personal, como utilizar la ventaja que me ofrece mi mal colectivizada naturaleza para dar una visión mas objetiva de lo que significó el haber sido un becado cubano en la Unión Soviética. Ofreceré aquí el testimonio que por razones de disciplina política, las mismas que les llevaron a expulsarme aunque no estuviesen muy de acuerdo, le estaría vedado dar a cualquiera de mis ex compañeros que aún continúan en Cuba trabajando para el Estado. Sobre esa base haré un recuento del estado y desarrollo de la colaboración entre Cuba y la Unión Soviética en materia de formación de profesionales en el momento en que arribo como becado a la URSS.

Como se inicia la colaboración

Vamos a pasar por alto la ayuda indirecta dada a Fidel Castro por la Unión Soviética a través del Partido Comunista de Cuba, o de sus cuadros afines, ayuda que se inicia en los años universitarios con la protección ofrecida por Alfredo Guevara a un Fidel Castro, involucrado en las luchas gangsteriles, que se prolonga con las acusaciones de putchistas durante el asalto al Moncada, lo que equivalía a decir en plena guerra fría: “ este no es de los nuestros”, es decir un agente comprometido con las fuerzas que se escudaban tras el telón de acero, tampoco tomaremos en cuanta que al final de la guerrilla, con la incorporación de hombres y armas a las fuerzas guerrilleras comandadas por Raúl Castro y el Che Guevara.

La colaboración entre La Unión Soviética y la llamada Revolución Cubana parece haberse iniciado antes del ascenso de Fidel Castro al poder. Los autores Alexander Fursenko y Tymothy Naftali, ubican los primeros contactos entre los seguidores de Castro y el Kremlin, en diciembre de 1958, cuando representantes de la compañía importadora costarricense Polini San José, se acercaron a la embajada Checa en México para discutir el abastecimiento en rifles, morteros y municiones a los guerrilleros antibatistianos. Según los autores mencionados, los checos recibieron la aprobación del Kremlin pero con la estipulación de que las armas a enviar no fuesen de factura soviética, sino de diseño checo o alemanas utilizadas durante la segunda guerra mundial.

En Marzo del 1959, según plantean los mismos investigadores, representantes del Partido Socialista Popular se entrevistaron con  Mariscal Sokolovsky, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Soviéticas para discutir las relaciones entre los dos ejércitos. La respuesta fue que la URSS estaba dispuesta a entrenar a pilotos cubanos. El 23 de abril de 1959,el Presidium del Partido Comunista de la URSS, encabezado por Nikita Serguéyevich Jrushchov, aprueba la petición hecha por Raúl Castro de enviarle una partida de españoles formados en las academias militares soviéticas, los salarios serían pagados por el Ministerio de Finanzas soviéticos, ya que los dirigentes cubanos que controlaban el tesoro nacional eran anticomunistas y no estaban al tanto de la operación. Una vez que se hace evidente el carácter  “socialista” de la revolución, los soviéticos deciden facilitarle a Cuba la venta de armas de los países del pacto de Varsovia. El 29 de marzo de 1960 el Presidium de la URSS informó al gobierno Checo que era favorable a la asistencia técnico-militar por parte de ese país, para lo cual Moscú ofrecería un crédito de diez años en términos que favorecieran el envío armamentista; a partir del 20 de abril se incrementará este apoyo, informándose que Cuba no tendría que pagar por sus solicitudes los costos sería absorbidos por Checoslovaquia (15-25 por ciento), Polonia, entre un 10-20 por ciento y la URSS se encargaría del resto.

Veamos ahora la colaboración en otro plano, el del comercio azucarero. El historiador boliviano Humberto Vázquez Viaña, le ha dedicado un acápite de su libro “Una Guerrilla para el Che”, Editorial RB, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia 2000, a lo que denomina la diplomacia azucarera: así sabemos que en el año del triunfo de la revolución la URSS se compromete a comprarle a Cuba 500000 toneladas de azúcar para 1960 – nada extraño si como nos recuerda al autor en plena lucha contra Batista, año 1957, los soviéticos le habían comprado a la isla 351000 toneladas. La cifra aumenta cuando Estados Unidos anuncia la supresión de la cuota de 700000 toneladas de azúcar, entonces la oferta soviética, si Cuba no encontraba mercado sería de 739752 (10 de julio). Por su parte el Che, el 23 de julio firmaba un contrato con China por el cual el país asiático compraría 500.00 toneladas de azúcar anuales durante 5 años. El 24 de septiembre de 1960 Cuba reconoce al Gobierno chino. El 19 de diciembre Fidel Castro anuncia que la URSS compraría 2700.00 toneladas de azúcar pagando la libra a 4 centavos de dólar, China declara que compraría al mismo precio un millón para 1961, todo parece una competencia entre los dos colosos comunistas, por ganar el corazón de la Revolución Cubana.

En este aspecto hay un proceso bien interesante, que Vázquez Viaña, pone en evidencia, y es que, después del triunfo revolucionario, el principal aliado de Cuba es al mismo tiempo, paradójicamente, su principal competidor: ocurría que la URSS era un importante vendedor de azúcar en el mundo. Con un cuadro comparativo sobre la exportaciones de azúcar de la URSS y Cuba, entre los años 1959 y 1965, el investigador nos muestra como se da el aumento relativamente más acelerado de la producción de azúcar en la URSS, en comparación con la que se ha dado en Cuba “Socialista”, si en 1960 la isla producía 5.852 millones de toneladas y la URSS por debajo de ella, unos .5761; en el año que se marcha el Che, 1965 ; la industria azucarera cubana producirá 6.051, contra los 9.700 millones lanzados al mercado por los soviéticos, lo que equivale a decir que Cuba, de superar a la URSS pasó a producir solo un 60% de lo que la nación euroasiática producía.

La ayuda soviética en materia educativa

Este abrazo del oso, dado por la URSS a Cuba, tuvo también otra dimensión, la de su apoyo en la formación de una nueva intelectualidad y tecnocracia socialista, con lo que nos adentraremos en el tema que nos compete, el de los becados cubanos en la URSS.

Sin duda alguna, con la estatalización de la enseñanza y el lanzamiento de campañas masivas de alfabetización primero, y luego por la obtención del sexto y el noveno grado , Cuba se vio inmersa en una auténtica revolución cultural que conllevaba una doble dimensión, de un lado, se universalizaba la enseñaza, eliminándose barreras económicas en su acceso, del otro, se reemplazaba en sus puestos aquellos profesionales que por sus valores o demandas económicas no estuviesen dispuestos colaborar con el nuevo modelo socioeconómico que se establecería en el país. Nikolai Kolesnikov, en su libro Cuba: educación popular y preparación de los cuadros nacionales 1959-1982 3, nos ofrece, carga ideológica, aparte un detallado mapa de como se desarrolló este proceso de colaboración precisamente hasta el año 1982, año cuando comenzó sus estudios en la Facultad Preparatoria.
La formación de técnicos y obreros cubanos en la URSS

Kolesnikov nos recuerda el papel jugado por la URSS en la preparación de obreros calificados en Cuba y alude al Convenio del 16 de noviembre de 1960 referente al estudio que habrían de desarrollar especialistas cubanos en la URSS entre los años 1962 y 1963. En virtud de tal acuerdo, las escuelas técnicas y profesionales soviéticas recibieron 550 estudiantes cubanos que se prepararian en especialidades industriales, y cerca de 3 mil para especialidades agrícolas, quienes se formarían en los mejores koljoses y sovjoses del país. Por su parte, los estudiantes vinculados con la industria acudirían a las fábricas de automóviles de Járkov, Gorlovska, Tashkent y Gorki. En estos lugares, jóvenes cubanos recibirían formación como torneros, ajustadores, fresadores, electricistas. Otro grupo se instruirá profesionalmente en las fábricas metalúrgicas de Enakievo, Taganrog y Ceherepoviets, así como en la fábrica de construcción de maquinarias agrícola Ujotmoski de Liúbertsi. Se considera que entre 1961 y 1964, 4000 cubanos estudiaron en la URSS cursos de superación técnica y profesional en 180 especialidades, incluyendo la preparación para trabajar en cargos administrativos de dirección.

En el año 1969 se instruirán un grupo de especialistas cubanos en el Combinado Químico de Novomoscovsk, quienes luego irán a trabajar como especialistas en la Fábrica de fertilizantes de Nuevitas

De 1972 a 1977 se formarán 117 maestros en estudios productivos, así como 196 especialistas cubanos en educación técnica y profesional, quienes se forman en los institutos pedagógicos e industriales, así como en el Instituto Nacional de Elevación de la educación técnica y profesional de la URSS. También se formaron otros especialistas de nivel medio en diversas ramas de la industria cuyo número se fue incrementando. Si entre 1970 y 1971 estudiaron 160 cubanos, en el año que va de 1881 al 1982 serán 825. Considerándose que entre 1976 y 1982 unos 1000 cubanos habrían terminado sus estudios en institutos tecnológicos soviéticos (Kolesnikov, 1983, pp. 130-146)

La formación de especialistas cubanos con educación superior hasta el año 1992

Según el ya mencionado convenio firmado entre la URSS y Cuba, el 16 de noviembre de 1960 se preveía que los soviéticos recibirían, a partir del curso escolar 1961-1962 unos 300 estudiantes de ingeniería, otros 100 para prepararse como trabajadores científicos y hasta 400 trabajadores para formase como obreros calificados y técnicos. La URSS asumía a todos los gastos de transporte, así como la manutención de los estudiantes. Los primeros estudiantes para los centros de educación superior arriban en 1961 donde se integran en las facultades preparatorias página 206, donde junto a la lengua rusa aprenden asignaturas generales.

En 1965 se crea en Cuba una facultad especial anexa al Instituto de Lenguas Extranjeras Máximo Gorki, que se transforma en el curso 1970-1971 en centro docente autónomo, la Facultad Preparatoria Hermanos País, la que desde el curso 1976-1977 forma parte de la Universidad de La Habana.

En octubre de 1977 se firma un nuevo protocolo soviético cubano de colaboración para la preparación de especialistas, según el cual a partir del curso 1978-1979 se admitirán hasta 2600 cubanos anuales, con el fin de prepararlos en diversas ramas de la economía nacional así como para diversos proyectos de colaboración entre la URSS y Cuba y como cuadros científicos-pedagógicos, la URSS recibiría  en 1977 y 1978, respectivamente 300 y 100 cubanos para prepararlos como profesores de lengua rusa en un plazo de tres años, además llegarían anualmente 60 especialistas cubanos para los cursos de superación de profesores de lengua rusa, por otro parte hasta 40 estudiantes cubanos, uno de los cuales será quien escribe, vendrían a continuar estudios en cursos superiores de filosofía, economía política, comunismo científico, además de 15 especialistas que se destinarán a los institutos de superación de profesores de ciencias sociales adjuntos a las universidades del país euroasiático.

A partir de 1978-1979 se incrementa la cantidad de cubanos que se envían, por lo que se crean nuevas facultades preparatorias en las Universidades de Las Villas, Camaguey y Oriente, así mismo nace la Facultad Preparatoria Sergio Pérez de La Habana, en la que se preparan estudiantes solo para institutos tecnológicos. Los estudiantes son mantenidos por el estado. La selección se hacía teniendo en cuenta, puntuación, disciplina y conciencia revolucionaria.

Entre los años 1978-1979 arribaron a la URSS dos mil estudiantes cubanos, aspirantes y practicantes, en 1979-1980 llegan 1654, entre 1980-1981 llegaron 1853, a si para el curso escolar 1980-1981, estudiaban en la URSS 6.395; de ellos 6 131 estudiantes 179 aspirantes y 85 practicantes, además en ese mismo curso estudiaron 636 aspirantes por cursos dirigidos y 19 practicantes por el plazo de un año. Entre 1981-1982 los centros de enseñanza superior de la URSS recibieron 1825 personas, de ellas 1537 estudiantes y 278 Aspirantes.

En 1981 se graduaron 930 ciudadanos cubanos en la URSS, y hasta 1982 de habían graduado en la URSS más de 6 especialistas de nivel superior (Kolesnikov, 1983, pp206-211)

Las Facultades Preparatorias

Uno de los aporten del libro de Kolesnikov es su tratamiento de una institución tan importante en el proceso de formación de cubanos en la URSS como fueron las Facultades Preparatorias existentes en Cuba. Por dicha obra conocemos que al principio del curso escolar de 1978-1979 en todas las facultades preparatorias habían 2390 alumnos. En septiembre de 1980 se inaugura una nueva facultad en matanzas. En el curso 1980-1981 el total de alumnos en todas las facultades era de 236.

De acuerdo al plan para el estudio de la lengua rusa aprobado por el Ministerio de Educación Superior (MES) en el curso 1980-1981 se destinaban 676 horas a las matemáticas, 196 a las física, 174 a la química, 128 para el dibujo 68, y el curso de La Unión Soviética 90, en total 1322 horas de colases practicas. En lengua rusa, matemáticas, físicas y química estaban previstos exámenes en el primero y II semestre. En los cursos 1980-81 en las facultades preparatorias, de los 345 profesores que habían 105 eran soviéticos, en el curso 1981-82 eran 115 los profesores soviéticos, quienes prestaron su aporte en el perfeccionamiento de los programas, creación de gabinetes y aulas especializadas para las asignaturas de ciencias naturales y el curso de La Unión Soviética. El papel ideológico de estos profesores estaba contemplado en el contenido de los cursos por ellos impartidos, tenían que transmitir un conocimiento sobre la URSS, codificado según la ideología oficial, compartida entonces por los gobiernos de Cuba y La URSS. Así, en todas las facultades preparatorias se ofrecían lecciones temáticas altamente politizadas, como las dedicadas a la angiografía y fechas conmemorativas establecidas por los partidos comunistas, cubano y soviético, por ejemplo el aniversario de la Revolución de Octubre, el nacimiento de Lenin o la derrota de los invasores anticastristas en Playa Girón/Cochinos.

Al margen de esto se trabajaba fuertemente en la profesionalidad y el desarrollo de la capacidad didáctica de este magistrado, que llegó a realizar encuentros de intercambio que abarcaban todas las instituciones como el que tuvo lugar en febrero de 1982, con la I Conferencia Científica Nacional de facultades preparatorias, con la participación de 100 delegados. Donde desde la perspectiva de la filosofía oficial, el materialismo histórico y dialéctico se abordaban los métodos y procesos didácticos empleados en los cursos preparatorios.

Es cierto que desde el punto de vista formativo la  Facultad preparatoria no le faltaba nada. Buenos profesores, en su mayoría soviéticos, aunque entre ellos como cosa extraña una alemana, formada en filología rusa, que casada con un cubano había venido a parar a la isla. Y detalle interesante es que gracias a una revelación de la misma, supe de las multitudes de violaciones sexuales cometidas por el Glorioso Ejército Rojo, durante la liberación de Berlín, bien pintaba la cosa, sí desde la facultad preparatoria y a Sottovoce, se nos dejaba caer información sobre el mundo que nos tocaba. Conocí una profesora Ucraniana que me enseño la diferencia entre su lengua y la rusa, una diferencia que ante mis oídos se presentaba como una mayor suavidad, o musicalidad por parte del Ucraniano. Pero no todo era positivo, la oferta del comedor era pésima y aún peor, por las visitas que hice a ellas, las condiciones de vivienda, en que se encontraban los becados de otras provincias. Hacinados en casas residenciales convertidas en auténticos solares. Más lo peor no creo que fuera esto, sino el cuadro político de la Unión de Jóvenes Comunistas encargado de preparar ideológicamente a los jóvenes para la vida que les esperaba del otro lado del Atlántico, un tal Bringa,lo recuerdo perfectamente en una actividad matutina, orientando entre sonrisas socarrona, la tarea de acudir a una presentación de Valet a la que como se sabía, dijo “Van los maricones, pero ahora hay que ir como tarea de la UJC”, el mismo tiempo el mencionado Bringa contemporizaba con los elementos semi delictivos que inexplicablemente se habían incorporado a aquella legión de estudiantes, recuerdo el caso de un tal Ramón, al que descubrimos robando y al que tratamos de que se le expulsara. El líder comunista lo defendió a capa y espada, diciendo que era una decisión del Ministro –lo cual nunca he creído- que el tal Ramón continuara sus estudios. Recuerdo lo bien que funcionó la apelación de la autoridad para que todos los que intentaban colocar el individuo en su justo sitio, depusieran las armas. Solo yo me mantuve en mis treces, afirmando que era un error premiar a un ladrón con una beca. Al final, por ironías de la vida, aquellos que no tuvieron coraje para castigar al delincuente, serían los mismos que me retiraría la posibilidad de terminar mis estudios en la URSS.


Experiencia personal de un cubano en la URSS

Hablemos, desde una perspectiva personal y empírica del impacto y adaptación de los estudiantes cubanos en un socialismo estructurado de una manera un tanto diferente a aquel que había vivido. Las condiciones de vida de los becados, sus prácticas culturales y vacacionales.

Sin duda alguna, para los cubanos que salían de un socialismo cuartelario como el cubano de los tempranos años 80 la llegada a Moscú resultaba como el ascenso al paraíso. Allí se les garantizaba una habitación compartida, y atención médica gratis, más alrededor de 90 rublos, que bien administrados alcanzaban para vivir decorosamente. Había también un pequeño fondo para adquirir abrigos, botas y ropa de invierno en general, que si bien respondía a la moda de los años 40, no dejaban de abrigar. Probablemente los cubanos fueran los estudiantes peor vestidos de cuantos procedían de occidente, pero eso no los hacía menos felices, sobretodo cuando algunos podían mejorar su economía y la de su hogar cubano, trabajando en el verano, en condiciones durísimas, eso si, pero que demostraban el poder del cálculo económico, es decir el estimulo monetario. Los cubanos podían disfrutar desde el sencillo quiosco de helados, refrescos de fanta y pepsicola, impensables en Cuba antiimperialista, hasta la discoteca, cines, teatros, museos y conciertos de precios asequibles. Y veían un socialismo que al menos en Moscú no estaba racionado, donde podía, cuando quisiera y sin grandes sacrificios, comprar la carne, la leche, los huevos y mil productos desconocidos para las nuevas generaciones de cubanos, de los que ya disfrutaban los soviéticos. Donde si les gustaba la música, o hacer cine, podían acudir a cualquiera de las tiendas especializadas de la calle Kalinin, en las que si bien no se hallaba lo último de la moda o la técnica, si había mucho más de lo que podía encontrarse en las desvencijadas tiendas de Cuba.

Existía además la posibilidad de incorporarse a grupos artísticos, de danza de salón por ejemplo, o deportivos que hacían de la vida del estudiante una vida digna de ser vivida, todo ello en medio de una libertad sexual de la que los criollos sacaban tremendo partido, compitiendo en desventaja con otros estudiantes extranjeros poseedores de dólares o divisas, lo cual les elevaba el status dentro de una sociedad cerrada como aquella, adoradora de las libertades occidentales.

Los diferentes grupos

Trataré de hacer una caracterización de los distintos grupos de estudiantes cubanos que conocí durante mi etapa en la URSS; lo haré según sus especialidades, Música, Ciencias Técnicas, Humanitarias y Militares, no abundaré en los de periodismo y relaciones internacionales ya que mis contactos con ellos fueron muy esporádicos, aunque lo suficiente para conocer por la modernidad de sus residencias que eran unos auténticos verdaderos privilegiados del sistema, y así tenía que ser, si precisamente se trataban de aquellos que serían la cara o los informantes del mundo socialista en los países capitalistas, con todas las tentaciones para la deserción que esto significa.

Ciencias humanas

Comenzaré por el grupo de humanidades de la Universidad Lomonsov, en este caso los que estudiaban filosofía marxista, economía política y comunismo científico, aunque también habría entre ellos algún historiador o jurista. No negaré la presencia de algunos estudiantes aplicados en este campo, pero en general la selección era mas bien entre mediocres, cuya mayor virtud era la disciplina partidaria, el acatamiento a la burocracia y el cumplimiento de las reglas cualquiera que estas fuesen, de otra manera no habrían podido asimilar ese sustituto de las ciencias sociales y de un pensamiento crítico que en sus orígenes, debió ser la filosofía marxista, y en general toda la filosofía. Por supuesto los profesores se mostraban condescendientes con ellos, pues eran los primeros conscientes, como lo llegaría a estar algún día, yo mismo, de que estaban transmitiendo un saber mediatizado por la ideología y las demandas del Partido comunista. No quiere esto decir que todo fuese desechable, si se hurgaba bien en el currículo de la formación de nuestros filósofos, si se colocaba entre paréntesis las referencias excesivas a los clásicos para explicar los fenómenos de la sociedad moderna, o fundamenta lo que los soviéticos entendían por psicología, sociología, etc, podrían encontrarse muchos elementos de utilidad para el desarrollo del pensamiento, recuerdo un compañero de apellido Freire, formado en cursos superiores, negro para mas señales que discurría con inteligencia sobre los problemas reales de la filosofía y es que seguramente había sabido arrimarse a la sombra de un buen árbol, en otras palabras de un profesor que al margen de la misión de formar ideólogos en masa, que era lo que se esperaba hacer con los estudiantes extranjeros de estas materias, se había tomado a pecho la tarea de darle a su discípulo cubano un basamento filosófico universal, el mismo que en condiciones de perestróika permitió el reciclaje de la intelectualidad soviética y la conversión de en un factor de cambio, en tanto asumió el cuestionamiento del estalinismo y del llamada inmovilismo como nunca antes había acontecido. Materias como Lógica, historia de la filosofía, o las secciones de criticas a las teorías burguesas y revisionistas contemporáneas, se convertía, tratadas con inteligencia por el estudiante en verdaderos recursos intelectuales, que espero sirvan algún día a quienes entonces estudiaron en la URSS para cuestionar la sociedad cubana como en su momento cuestionaros sus maestros y colegas soviéticos, la suya. Pero si nos remitimos a la época, años de la preperestróika el cuadro no podía ser peor, y todo se legitimaba en Cuba, salvo la figura adorada del Che Guevara, al que se presentaba como un romántico perdido, por no hablar claro de la mezcla de ideas maoístas y trotskistas que terminaron alejándole de los partidos comunistas del continente. Se les inculcaba además a los estudiantes el llamado espíritu de gran ruso, es decir una ideología de imperialismo étnico, claramente manifestada en las asignaturas de historia de los pueblos de la URSS y de historia de la filosofía de los pueblos de la URSS, por lo menos en mi caso me percaté que los llamados literalmente bandidos en aquella historia, eran los que con propiedad en Cuba habríamos llamado, con toda honra independentistas, es decir los que se enfrentaron al expansionismo colonial ruso, mientras que los grandes pensadores, por lo menos de la etapa de formación del imperio, eran los revolucionarios premarxistas o aquellos intelectuales rusificado en la gran cárcel de rublos que fue el imperio ruso. Jamás vi un cuestionamiento de aquellas ideas por parte de mis compañeros, lo cual sin duda alguna obedecía a la discreción política, o incluso a la incapacidad intelectual para hilvanar conceptos y arribar a la conclusión de los absurdos que se nos transmitían. Y tal era la simpleza de estos filósofos que para muestra un botón, recuerdo la discusión que tuve con una compañera cuando le dije que en nuestro país los de arriba hacían siempre lo que querían, ella me respondio que en Cuba, no había ni arriba ni abajo, que todos estaban al mismo nivel. Otro debate que tuve fue sobre el derecho de los cubanos a viajar por el mundo, uno de estos compañeros me respondió, que si los soviéticos no viajaban por qué tendríamos que hacerlo nosotros, y así de simple era la manera de pensar de aquellos que en la URSS se aprestaba a enseñar a los cubanos.

Estudiantes de ciencias exactas e ingeniería y otras especialidades

Desde el punto de vista intelectual le doy mayor puntuación a los estudiantes de ciencias exactas como física y matemáticas, a los de ingeniería, en ellos a diferencia de los de humanidades, con la excepción de los de idioma y filología, el elemento ideológico y político no había sido tan importante como el criterio académico, esto se demostraba en el hecho de que competían en buena lid con sus colegas soviéticos y que sacaban en muchas ocasiones muy buenas notas.

Estos estudiantes tenían una peculiaridad muy interesante, Vivian más como los soviéticos, compartiendo su pragmatismo u desideologización propia de la etapa inmovilista, por no hablar de la participación en ese mal universal de socialismo, que era el trafico de productos, por supuesto también había estudiantes de alto grado de conciencia, incapaces de caer en corruptelas de ningún tipo, pero intuyo que no eran los más. Me gustaba visitar sus residencia;s era como llegar a un remanso de libertad, donde el burócrata de Ministerio de Educación no tenía gran influecia y donde el militante de la UJC se hacía el de la vista gorda ante las “anomalías” que allí pasaban, por ejemplo contactos con extranjeros y fiestas que convertían los albergues en auténticos solares de la Habana Vieja, en resumen un modo de existencia y que les permitía a estos estudiantes darse una mejor vida que los displicentes alumnos cubanos de la Facultad de Filosofía en la Universidad Lomonosov, a los que como digo, sobrepasaban en cuanto rendimiento académico, algo que no se veía en las notas repartidas con demasiada condescendencia por los profesores de Filosofía, soy testigo del caso del ya mencionado Ramón, graduado en una de las especialidades de Marxismo, con la que venía mis excompañeros sin saber responderle a una profesora que le examinaba en que siglo había vivido Marx, cosas así, que  me parece no ocurren entre de los ingenieros, y estudiantes de ciencias exactas y otras especialidades, más aplicados a sus estudios; trabajaban en verano para comprar sus “pacotillas” y pasarla bien en el tiempo libre que dedicarse a las politiquerías y chanchullos ideológicos de los “filósofos”.

Estudiantes de especialidades militares

Otro grupo era el de los militares, entre ellos conocí hijos de figura consagradas dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, como por ejemplo los estudiantes en la escuela soviética de tropas guarda fronteras, Gustavo Machín cuyo padre cayó en la guerrilla del Che, Patricio de la Guardia, el hijo del oficial del mismo nombre ejecutado durante el proceso contra Arnaldo Ochoa en 1989 y ya que hablo de Ochoa, traeré a colación que coincidí en Moscú, en los tempranos años setenta, cuando aún era niño, con los hijos de el propio Ochoa y algunos de los militares que participaron en su condena, concretamente, los hoy generales Senén Casas Rigueiro y Raúl Menéndez Tomasevich, por entonces estos oficiales se formaban, sino me equivoco, en la Academia Frunze, donde adquirirían los conocimientos técnicos militares que pronto habrían ejercitar en Cuba, y África, sus hijos, como yo acudían a la escuela  la 110 de Moscú, donde se impartía el español como lengua materna, lo hacían en un autobús especial que pasaba cerca de mi casa y al que pese a ser hijo de un funcionario civil pude incorporarme, y donde escuche en mas de una ocasión y por parte de aquellos niños de entre 10 y 12 hablar como mucho cariño de Ochoa y es que al parecer hasta para ellos el hoy finado militar resultaba un ser carismático.

Mas tarde, ya de joven tuve amigos en diversas academias militares soviéticas, estos compartían con los estudiantes de Filosofía la convicción ideológica, y con los de ingenierías una especie de descontrol social, pero que en sus casos no se manifestaba en forma de trafico, sino ejercitando una extrañísima práctica guerrera soviética, la de participar y muy bien planeadas riñas tumultuarias, unas veces con los juliganes soviéticos, y a veces con estudiantes extranjeros de otros países, fundamentalmente árabes con los que los cubanos no hacían muy buenas migas que digamos, se iban a las manos como si fuese lo mas gracioso del mundo, tal vez preparándose para un futuro donde el enfrentamiento acarrearía consecuencias fatales.

Otra cosa que también me llamaba la atención, era el relato que hacían los futuros oficiales fronterizos de los rudos entrenamiento hecho en la nieve y a bajísimas temperaturas, entrenamientos que mas allá de forjar la voluntad creo que servirían de muy poco a quienes ya fuere en Cuba o en misiones internacionalistas habrían de servir siempre en condiciones tropicales. No quiero cerrar esta parte sin referirme a la experiencia que tuve charlando en una ocasión con un estudiante que se formaba en una escuela de contrainteligencia. Este me habló del problema que significaba para sus trabajo la existencia de la Constitución, algo que me sorprendió en tanto se supone que su futuro trabajo como oficial cubano sería defender aquella constitución no enfrentarse a ella, en todo caso significaba su expresión uno, un reconocimiento a la validez legal del órgano, lo suficiente como para no pasar sobre ella sin mas ni mas, ya aprendería de sus profesores los recursos para hacerlo con mayor delicadeza, otro que la constitución socialista podía servir de freno a una institución estatal, lo cual significa indicio de un avance hacia el estado de derecho.

Los estudiantes de música

Estos eran los mas cultos, podía disfrutar gratuitamente de los conciertos de los mejores músicos del país, y tenían contactos con el mundo exterior como ningún otro cubano, quizás fueran por eso los mas disidentes de todos los cubanos con los que tuve trato en la URSS, y es que en ese medio la relación con los estudiantes procedentes de países occidentales era mucho mayor que en los otros. El grupo de música era muy pequeño y su residencia era compartida con estudiantes de todas partes del mundo.

Contactos con estudiantes de otros países

Lo que pasaba con los músicos no es lo que ocurría con los estudiantes de otras especialidades, por ejemplo los de ingeniería, pues estos convivían con soviéticos, mientras que los estudiantes extranjeros no cubanos tenían prácticamente una universidad para ellos solos, la Universidad Internacional Patricio Lumumba, donde apenas había cubanos y soviéticos, si es que había alguno. Sin duda alguna, se buscaba la manera de aislar a los cubanos del resto del mundo, pasaba bien que convivieran con los soviéticos, resultaba sospechoso que tuviesen amigos de otros países socialistas y resultaba nada recomendable que esa amistad –salvo en el caso de los nicaragüenses entonces en pleno sandinismo- se extendiese a estudiantes latinoamericanos, entre estos últimos, no importan que vinieran gracias a las gestiones de los respectivos partidos comunistas, abundaba la disidencia y lo que es mas grave, libros entonces prohibidos como El Maestro y Margarita, de Mijail Bulgakov – que mas tarde será publicado en Cuba- por citar un ejemplo, el cual pude leer gracias al préstamo hecho por una amiga mexicana flautista.

Pero debo reconocer que no solo entre los latinoamericanos hacíamos amistades, también entre los soviéticos y en especial entre las soviéticas donde los chicos cubanos, a pesar de ser los mas pobres de todos tenían gran aceptación, en cuanto a las chicas, rara vez vi una relación amorosa entre cubanas y soviéticos, sus contactos de este tipo era fundamentalmente con los estudiantes latinoamericanos y en segundo con los de países islámicos, donde las cubanas parecían ser muy cotizadas. Todo esto en el contexto de una auténtica revolución sexual cuyas primeras víctimas, como en las misiones internacionalistas, fueron los compromisos que aguardaban en Cuba, así nacieron muchas parejas cubanos-soviéticas, y en menor medida de cubanos y cubanas con otras nacionalidades, con las que se garantizó la continuidad de las cosmopolitización de la población cubana en las condiciones del aislamiento socialista.

El vínculo personal con estudiantes y a veces con algunos maestros, particularmente los no rusos, sirvió como fuente de conocimiento de la historia real del país; así como de formación de una consciencia disidente, consciencia tanto mas fuerte cuanto mas occidental o báltico, era el lugar de procedencia del estudiante o del maestro amigo, así supe por el estudiante lituano Geraldas Jankaukas de la pequeña libertad de empresa que había en su país, de las costumbres estudiantiles de la Universidad de Vilnius y cuyas gorras de graduación son idénticas a las que utilizan los estudiantes suecos cuando se gradúan del preuniversitario, recuerdos de una historia compartida en la etapa presoviética, supe además y con mucho respeto por el narrador, de las guerrillas que combatieron al poder soviético hasta llegar a un pacto, por lo que no hubo rendición incondicional, por otro ucraniano vi que nuestro futuro sería el presente de la URSS, un presente que este amigo muy acertadamente comentaba cuando no habían oídos indiscretos. En este plano nunca olvidaré una de nuestras profesoras de ruso –la lengua rusa se nos seguía impartiendo paralelamente a nuestra formación-quien hizo muy buenos contactos con algunos de nosotros, una vez nos invitó a la cafetería a varios estudiantes de confianza, comentándonos en un acto de subversión cultural que cuando los rusos vivían en los bosques, su pueblo ya tenía un alfabeto y traducía la Biblia al armenio. Otro contacto interesante lo tuve en un trabajo de verano, en la rudimentaria fábrica de bloques de hormigón que funcinaba frente a la universidad, allí conocía un joven azerbaijano, por cierto gran admirador de la figura de Fidel Castro, cuya biografía oficial conocía al dedillo y que año tras años intentaba entrar infructuosamente en la facultad de derecho, me habló de la corrupción imperante en las admisiones donde el soborno estaba a la orden del día, también de cómo Rusia se había hecho de un escudo de repúblicas que le permitían defenderse de otras invasiones, y sobre todo de lo poco que les valía que los soviéticos llegaran a la luna, si nosotros teníamos que palear como unos esclavos el cemento para ganar algún dinero. Otro testimonio fue el de sus tiempos de servicio militar en su república, me contaba que daba las ordenes en azerbaijano para que los soldados rusos se equivocaran y poderlos castigar, sin duda el conflicto étnico ya estaba servido en época tan temprana como primera mitad de la década del 80, en la URSS. Pero si a este estudiante no le era fácil entrar en la Universidad, no ocurría lo mismo con aquella dotación de hijos de campesinos y obreros, así como de excombatientes de Afganistán que, para evitar el nacimiento de una dinastía intelectual eran incorporado a las facultades, sin tomar en cuanta sus notas, no eran malos chicos, pero si dogmáticos hasta la saciedad, tanto como aquellos que venían del lejano oriente con sus trajecitos folklóricos, como unas chicas turkmenos, de caras redondeadas y ojos rasgados especializadas en comunismo científico, cuyas vestimentas se me antojaban pintorescos kimonos de princesas chinas, jóvenes que no se como compartían un acendrado islamismo con una visión ingenua y cuadrada de lo que sería la futura sociedad que mas bien parecía extraída del Corán que de los escritos de un filósofo alemán. La situación era mas complicada con los estudiantes caucasianos, a quienes los rusos despectivamente llamaban culos negros, había entre ellos personas muy buenas, como un abjaso que me aseguraba que los vascos provenía de su tierra, llamada en otros tiempos abaskia, y que nos vendía, por debajo de la mesa cupones del restaurante, pero también auténticas mafias de cuchilleros con los que mejor no tener conflictos.
Los Funcionarios

Había dos tipos de funcionarios, uno preocupado y atento por nosotros, otro arrogantes e implacables, incapaces de atender las  necesidades de los estudiantes, de defender sus derechos o de mostrar la sensibilidad que se requería en casos, por ejemplo como el de la perdidas de una madre, como ocurrió con el caso de mi buen amigo Ángel Wilfredo Domínguez, el único compañero que se opuso abiertamente a mi expulsión. Recuerdo por un conflicto intrascendente con unos vecinos de habitación recibí una llamada del funcionario que atendía las residencias. Arto de las intrigas que habían llevado a ese llamado, le dije al que me trajo el mensaje, que le dijera al funcionario que si me quería ver que viniese a mi habitación. Al otro día el funcionario me mandó a buscar a clases, cuando entré en su suntuoso despacho le salude con respeto, pero sin servilismos, como vi que hacía el personaje que me fue a buscar y eso fue suficiente para comenzar a tronar sobre mi alegando, mi insolencia de no disculparme ante él, que era un veterano de la gran guerra patria y diciendo que alzaría inmediatamente el teléfono para que me expulsaran, y así lo hizo, llamando al funcionario encargado de los estudiantes cubanos al que le contó una versión sobre mi que me hizo sentir poco menos que un Bujarin en pleno proceso estalinista. Pero no estaba escrito que fueran los soviéticos los que me expulsaran, resulta que el funcionario que estaba al otro lado de la línea, tenía una hija casada con un cubano, quería en general a nuestros compatriotas y se la ingenio, con palabras que nunca escuché pero que a pesar de todo agradezco, aunque a la larga no pudieran frenar una expulsión que no fue la que amenazó el burócrata soviético, sino la que me desearon mis propios compañeros. En todo caso, aquella experiencia me sirvió para tener un retrato vivido de la insolencia feudal con la que eran tratados los subalternos por los soviéticos, por supuesto aquel era, por lo visto un individuo acostumbrado a tratar con súbditos nacionales, los que trabajaban habitualmente con los extranjeros, es decir, los cubanos eran mucho mas delicados, si se les compara con sus colegas del Ministerio de Educación de Cuba, hasta complacientes, lo que no haría nunca un funcionario de Cuba, poner pie en tierra por un compatriota en desgracia, si podía hacerlo un soviético, jamás vi un funcionario de la embajada defender los derechos de sus compatriotas, por el contrario, no importa la injusticia que se cometiera con un estudiante a todas decían amén; indicio del carácter de subordinación por no hablar de neocolonialismo que primaba en las relaciones cubano soviéticas y de las que estos personajes estaban mucho mas concientes que nosotros los becados, cuando acudíamos a ellos en busca de apoyo. Eso si, no pocos se aprovechaban de su poder para seducir a las becadas que en mas de una ocasión terminaban casadas con uno de estos personajes que les doblaba la edad.

Valoración Final

Reconociendo las desventajas de escribir de memoria, así como el alto grado de subjetividad que encierran estas notas haré una valoración general de lo que significó la formación de los estudiantes cubanos en la URSS y la trascendencia que puede esto tener para el futuro de Cuba.

De todos los campos en los que La URSS colaboró con Cuba, el militar, el económico y el educativo, sin dunda alguna es el último el que más debemos agradecer. No importa cuales fueran las intenciones finales de esta parte de la colaboración como las otras que estuviesen encaminada a establecer una cabezada playa en América Latina para expandir en ella el marxismo leninismo, mantener una base de operaciones autogestionable frente a los Estados Unidos, o como se decía en los documentos oficiales expresar el internacionalismo proletario, contribuyendo con la construcción en Cuba del Socialismo y el comunismo. La formación de estudiantes cubanos en la URSS, de manera gratuita es desde mi punto de vista una de las mejores partes de lo que fueron las relaciones cubanos soviéticas, relaciones que ahora parecen renacer en forma de vínculos cubano-rusos. Incluso lo que a simple vista podría considerarse la peor parte de aquella colaboración como fue la formación de militares o profesores de marxismo-leninismo tuvo su parte positiva, los militares cubanos instruidos en la URSS, como el mismo Ochoa que ya he mencionado en estas notas, al margen de otras misiones quizás no tan nobles, sirvieron para debilitar a Sudáfrica de la Segregación Racial o para aniquilar un régimen tan anquilosado como el de Anastasio Somoza en Nicaragua, dando paso a un sandinimo cuya matriz socialdemócrata ha permitido la evolución democrática en Nicaragua. En cuanto a mis compañeros sobre la base recibida en la URSS no les ha sido difícil reciclarse hacia otras profesiones vinculadas con la humanidades o la economía menos ideológicas y más practicas como por ejemplo la publicidad o la mercadotecnia, dos saberes en los que los agitadores marxista leninistas fueron, sin duda alguna, auténticos adelantados, asumiendo el reto nada fácil de vender, mas que un producto una utopía, un sueño inalcanzable por el que no pocos cubanos estuvieron dispuestos a pagar hasta con su vida. Por lo que a mi respecta evidentemente lo que logré llevarme de aquella formación lejos de anquilosar mi pensamiento, me sirvió de gran experiencia, no sólo porque me aportó una visión realmente dialéctica de la vida, poniéndome en guardia incluso contra las manipulaciones de los comunistas maestros, no son ellos los dueños exclusivos, sino incluso ofreciéndome recursos y recuerdos que, como intento hacer con estas palabras, me permiten contribuir a poner algunas cosas en orden.

El capital humano que Cuba formó en la URSS, sobrevivió a aquel imperio donde recibió su formación profesional, aún existe y es en buena medida quien hoy por hoy mantiene en funcionamiento y protege al llamado socialismo cubano. Por supuesto si algo hay que lamentar es que su uso no sea el mejor, y que una buena parte de aquellos estudiantes no estén dando su aporte al desarrollo de su la isla, sino en países tan lejanos como Suecia o Chile, por no hablar de los cercanos y desarrollados, Estados Unidos, donde sienten que su saber es mejor pagado, o donde prefieren vivir sin ejercer las profesiones para que fueron preparados, teniendo en cuanta la precariedad de la vida de sus colegas en la patria. Esperemos que alguna vez, ante de que todos los que antaño estudiamos en la URSS se den las condiciones para que tanto los que quedan en la isla como los que se han marchado de ella, sientan que aún pueden ser útiles al país donde nacieron.


Notas:
1 Aleksander Fursenko y Tomothy Naftali, Khrushchev, Castro, Kennedy, and The Cuba Missile Crisis 1958-1964, ‘One Hell of a Gamble’, London John Murray (Publishers) Ltd, 1997 pag 46-37.
2 Humberto Vázquez Viaña, “Una Guerrilla para el Che”, Santa Cruz de la Sierra, Editorial RB, , Bolivia 2000, pp 46-37
3 Nokolai Kolesnikov, Cuba; educación popular y preparación de los cuadros nacionales 1959-1982 , Moscú, Editorial Progreso , 1, 983

Anuncios

5 comentarios to “Estudiantes cubanos en la URSS: Memorias y reflexiones de un ex becado”

  1. Norelia Aminta Osorio Restrepo 18 diciembre 2014 a 12:57 AM #

    Hola, cordial saludo. Me pueden recordar el apellido de Diosdado que estuvo como profesor en Moscu en aquella época, si pueden el numero de telefono tambien.

    Abrazos

  2. Raul Vladimir 26 agosto 2014 a 4:53 PM #

    Hola,,

    Fui estudiante de Economia en la Lomonosov , empeze la preparatoria en 1984 y comenze mi tercer año de la misma al siguiente 1985..me expulsaron por diversionismo y andar con extranjerar y diceque vestirme bien en el 1896… bueno larga historia para contar aqui, larga pero interesante ..contactenme y hablaremos.. quiero retomar contactos con todos

    • Carlos Manuel Estefanía Aulet 26 agosto 2014 a 7:35 PM #

      Gracias Raúl Vladimir por tu comentario, fuimos muchos los que sufrimos revocaciones injustas como esa.
      Saludos
      Carlos

      • Raul Vladimir 28 agosto 2014 a 1:28 PM #

        Creo que fui uno de los primeros estudiantes cubanos que despues de ser expulsado por el MES de Moscu regreso con Residencia Permanente al año siguiente. Tendrian que haber visto la cara de los HP que me botaron, tuve el gusto de lo primero que hize cuando llegue fue ir a verlos y decirles 12 meses despues..” estoy aqui..”,, me inscribi en la Universidad y continue con ellos en el mismo curso pero como ruso… Mi albergue en la preparatoria era el llamado DAS por el metro akademicheskaia,, y luego estuve en el de los estudiantes de economia y filosofia en Kravchenko cerca de Verdnaskovo… te acuerdas..?
        Saludos a todos y aquellos que quieran mantener contacto, porfavor haganlo.. por cierto no vivo ni en Cuba, ni en Moscu….. lol.

      • Carlos Manuel Estefanía Aulet 28 agosto 2014 a 2:56 PM #

        “Te la comiste” con ese retorno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: