De la espía que se vino al frío

27 Abr

Charlotta Ozaki Macias, gerente de comunicaciones del Ministerio de Exteriores de Suecia, le restó importancia al hecho de que un funcionario de esa institución esté casado  con una mujer que espió para Cuba. Foto oficial del gobierno sueco

Charlotta Ozaki Macias, gerente de comunicaciones del Ministerio de Exteriores de Suecia, le restó importancia al hecho de que un funcionario de esa institución esté casado con una mujer que espió para Cuba. Foto oficial del Ministerio de Exteriores de Suecia

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La versión más completa de la noticia que hoy me ocupa la he encontrado primero en el artículo Woman indicted in Cuba spy case is in Sweden and out of U.S. reach, publicada con la firma de Jim Popkin el 26 de abril en la versión digital del Washington Post. Allí también había aparecido el 18 de abril el trabajo: Ana Montes did much harm spying for Cuba. Chances are, you haven’t heard of her, también de Popkin, donde se abordaba el tema, de de la espía Ana Belén Montes, íntimamente relacionado con el anterior. Posteriormente he dado con la página del FBI donde se informa del caso y cuyo contendido reproduzco al final traducido del ingles.

Pero no fue por esos medios norteamericanos que me enteré por la mañana del mismo 26 mientras a la mientras me preparaba el desayuno sino por el noticiero de uno de los canales de la Televisión sueca. Ni corto ni perezoso escribí en el twitter de Cuba Nuestra:

“La avispa de Estocolmo:Estados Unidos acusa a mujer de 55 de edad, radicada en Estocolmo, de reclutar ciudadanos norteamericanos en puestos claves para espiar al servicio del régimen de Cuba”

“Avispa aparte” (referencia a la red a la que pertenecían entre otros los famosos cinco espías cubanos condenados en Estados Unidos sin retractarse) esta era toda la información que ofrecía el medio televisivo, cuyos redactores pasaban por alto como hasta el momento han hecho el resto de sus colegas en este país el nombre de la acusada, lo mismo que ocurrió con el caso de Ana Ardín, la presunta violada por Asange.

Menos mal que existen otros medios además de los suecos, por ejemplo el Miami Herald, quien dio a sus lectores Floridazos una información mas detallada sobre el hecho.

Por ejemplo, en el artículo del 25 de abril: ” Ex funcionaria de EE.UU. acusada de asistir a espía para gobierno cubano” ), firmado por Luis Alonso Lugo de la Associated Press, se informa que el jueves, las autoridades las autoridades norteamericanas habían difundido los cargos criminales contra Marta Rita Velázquez, de 57 años, a quien en 2004 fue acusaba por el subprocurador interino para la seguridad nacional John Carlin de facilitar el reclutamiento de la famosa espía norteamericana, de origen puertorriqueño Ana Belén Montes, condenada en 2002 a 25 años de cárcel tras declararse culpable de espiar para el estado cubano durante los 16 años que trabajó para la oficina de inteligencia militar (DIA, por sus siglas en inglés).

Según la acusación, Velázquez fue la encargada de presentarle Montes a un agente cubano encubierto como un diplomático de la misión cubana ante la ONU en Nueva York. Mas tarde, cuando Montes fuese reclutada, Velázquez la acompañó en un viaje clandestino para ser entrenada en Cuba. Más adelante será Velázquez la que ayude a Montes a obtener empleo en DIA.

La fugitiva, quien desde 1989 trabajaba en el departamento legal de la Agencia Estadounidense para la Cooperación (USAID ) habría habría estado al servicio de la inteligencia cubana hasta su renuncia en junio de 2002 cuando se supo que Montes se declaraba culpable.

Así mismo se revelan en el artículo los alias usados por la reclutadora de Montes: “Marta Rita Kviele” y “Bárbara”, un agente del aparato de inteligencia cubano, quien según El Departamento de Justicia de Estados Unidos se marchó de ese país en 2002 y actualmente vive en la capital de Suecia.

También se informa que Estados Unidos no ha podido repatriar a la tal Velázquez porque el tratado de extradición suscrito con Suecia excluye los delitos políticos, entre los que se encuentras el espionaje. Todo un rezago de aquella etapa en la que Suecia jugaba a la neutralidad dentro de la guerra fría, aunque luego se ha sabido que si no estuvo abiertamente del lado de los Estados Unidos, al menos si le ofreció importantes servicios en asuntos de inteligencia militar, precisamente.

Según la nota publicada ayer por mismo periódico bajo el título de “Suecia confirma presencia en el país de ex funcionaria de EE.UU. acusada de espiar para Cuba” descrito por J. Scott Applewhite de la AP, el ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia confirmaba que la ex funcionaria del Departamento de Estado estadounidense acusada de espía vivía actualmente en el País Escandinavo donde está casada con un funcionario sueco y añadieron que es poco probable que sea extraditada, pues según Per Clareus, portavoz del ministerio de Justicia de Suecia, el espionaje es considerado generalmente como delito político y cuando trata de un delito político Suecia no se puede extraditar a una persona a un país fuera de la Unión Europea.

También se dice que la cancillería sueca estaba informada desde hace años sobre el caso pero un examen interno determinó que el esposo de Velázquez no representaba un riesgo para la seguridad.

Lo que nos cuenta el Svenska Dagbladet

Hoy en el periódico conservador Svenska Dagbladet publica la nota “Acusada de espionaje esta casada con hombre del Departamento de Exteriores de Suecia
La nota comienza diciendo que la mujer sueca (y esto es reconocerle una ciudadanía que complica aún las la extradición) acusada en EE.UU. de espionaje está casada con un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores en Estocolmo. Espionaje, según la acusación habría tenido lugar mientras que las dos personas estaban casadas.

Al preguntársele a Dean Boyd, portavoz del Departamento de Justicia en Washington por qué es ahora que se hace pública una acusación, que fue presentada en el año 2004, responde que el gobierno de EE.UU. había informado en 2011 a la espía de que se le buscaba y esta se ha negado a comunicarse con los Estados Unidos y dado que ella sabe acerca de las sospechas y lo que se le acusada en los Estados Unidos, ya no hay ninguna razón de ley para mantener los cargos secreto. En realidad me parece una respuesta que no responde a nada.

Sin informar al lector sueco del nombre del personaje se le dice que la mujer es sospechosa desde la década de 1980, de haber contratado espías en los EE.UU. para Cuba, entre ellos “una mujer” a la que ayudó a conseguir un trabajo en Inteligencia Militar. También de dice de la espía sueca que trabajó para la agencia de cooperación USAID (la misma que financia y monitorea a la mayor parte de la oposición cubana), donde tenía acaso a información de alto secreto.

Entre 1985 y 2001, la mujer habría recibido instrucciones del Servicio de Inteligencia de Cuba a través de las comunicaciones cifradas de radio y en encuentros directos. Fue durante este tiempo que se casó con el funcionario sueco Cancillería.

Citando al Washington Post, el Svenska informa que el FBI supo de ella en 2002 al investigar a la otra mujer que se declaró culpable de espiar para Cuba durante 17 años y que ahora está cumpliendo una pena de prisión de 25 años.

Evidentemente se trata de la Montes, quien según el medio sueco le dijo a los investigadores que ella había conocido a la “sueca” durante su tiempo en la Universidad Johns Hopkins, en la década de 1980, y que esta ayudó a reclutarla como espía. Los dos estaban acuerdo en la visión de la política de Estados Unidos sobre Nicaragua y eso les hizo amigas
La mujer habría recibido en 1985 el código de “Bárbara” (¿acaso por aquella canción de Moda entonces “Para Bárbara”?) por parte del servicio secreto cubano.

A partir de 1980 viajó por América Latina y Europa incluso detrás de la cortina de hierro – donde se reunió con los agentes cubanos, también lo hizo con aquellos agentes conocidos en Washington como “M”, “B” y “A”.

Supongo que la “M” corresponda a Ricardo Machín Gómez, quien fungía como primer secretario de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, cuando es expulsado el 11 de noviembre de 2002 (el mismo año que se escapa la agente), por su participación en el caso de Ana Belén Montes.

El caso es que “Bárbara” ha trabajado en las embajadas de EE.UU. en Nicaragua y Guatemala, mientras que su marido ha estado al servicio del gobierno sueco desde 1980 en varios puestos en el extranjero y así como formando parte de las delegaciones gubernamentales.

El matutino cita a Wilhelm Agrell, profesor de análisis de inteligencia en la Universidad de Lund, quien hace hincapié en que él no sabe nada de que la sueca trabajara realmente para los cubanos y que esto nunca ha sido probado en los tribunales. Pero también señala que incluso la inteligencia cubana debía haber sabido de las sospechas que tanto los Estados Unidos, como sus aliados han tenido por lo menos durante una docena de años. Por tanto la presunta espía “quemada” debía haber cesado desde hace años sus actividades y los cubanos sus contactos cortados con ella. De lo contrario, el riesgo sería demasiado alto, ya que según el analista los contrincantes norteamericano podrían haber utilizado a la agente contra sus propios jefes ya sea proporcionándole información errónea o tratando de reclutarla. Agrell también considera que es probable que en los últimos años los contactos entre las autoridades suecas y EE.UU. sobre el caso hayan sido bastante amplios.

Esto último es confirmado Charlotta Ozaki Macías gerente de comunicaciones del Ministerio de Exteriores quien declara que el funcionario de la Cancillería implicado en el asunto no ha sido culpable de actividad criminal alguna. El tema ha sido examinado por las autoridades judiciales suecas, y, de acuerdo con Ozaki Macías, y el hombre ha sido dejado su puesto en el Ministerio.
A pesar de la mujer sospechosa de espionaje habría estado suministrado información mientras su marido trababa en las embajadas de Suecia. Macías Ozaki, le resta importancia al hecho asegurando que los miembros de la familia de los diplomáticos no tienen acceso a los materiales clasificado como asuntos consulares sensibles a los que si tienen acceso los funcionarios. Pero se negó a responder la pregunta del periodista de que si un empleado del Ministerio de Exteriores puede tener cualquier responsabilidad y a su vez estar casado con alguien sospechoso de Espionaje.

Según Agrell, en departamento de Exteriores hace extensivos controles de seguridad. Y si las autoridades suecas y el propio marido desde hace mucho tiempo sabía de las sospecha, debió haber tenido lugar una reunión para analizar el problema de seguridad cuya conclusión habría sido que no existía ningún riesgo.

Por su parte Per Claréus, secretario de prensa de la Ministra de Justicia Beatrice Ask (del partido Moderado ) el gobierno sueco no ha recibido ninguna solicitud de extradición de la mujer a los Estados Unidos. Y en caso de que tuviera lugar dicha solicitud la respuesta sería no. ya que en la legislación sueca es “absolutamente imposible” la extradición de nacionales suecos de los Estados Unidos.

Por su parte la agencia sueca ha tratado de comunicarse con la “espía” de marras, Pero cuando llama al número esta responde irritada”: “¿Quién es?” “Oh, está bien “, y cuelga. Tampoco ha sido posible dar con el marido.

Todo resulta muy extraño Al margen de la falta de respeto por la inteligencia del ciudadanos sueco que significan las respuestas de los funcionarios, es como si a nadie le importara de verdad ya no solo agarrar a la susodicha espía, sino la información por no hablar del respaldo que esta pudo obtener de su diplomático marido.

Y resulta curioso que según lo datos personales que encuentran en la red sobre la persona con nombre de la espía radicada en Estoocolmo viva en el mismo y exclusivo bulevar donde años atras radicaba, entre otras, la Embajada de Cuba en Suecia; fue hasta que las manifestaciones de los exiliados cubanos obligaron a cabiar la Sede diplomática a un sitio casí inaccessible, desde el punto de vista del transporte público.

Estos son los datos que se nos ofrece en la red sobre Marta Rita Velazquez:
072-234 85 41
072-234 85 39
072-234 85 42
Karlavägen 113
11526 STOCKHOLM

Karlavägen113

Karlavägen113

Así de seguro se sentirá el personaje en Suecia que permite tanta información en manos de la prensa. Será por que en el fondo, espiar para Castro no es hacerlo contra Estados Unidos, y agente del Castrismo, no resulta amenaza para nadie ni siquiera contra Suecia. Es más ¿será acaso el amparo sueco a la espía, la moneda de cambio que permitió liberar a Aron Modig sin cargo alguno a pesar de haber violado la legislación vigente en Cuba, como el mismo reconoce en su conferencia de Prensa?.

Y más es de sospechar cuando se conocen los extraños e históricos vínculos entre el Departamento de Exteriores de Suecia y el regimen cubano, encarnados en la figura de Harald Edelstam, ex embajador de Suecia en Chile, que según las malas lenguas encubrió el transporte de armas para el castrismo chileno. Fue el quien al izar la bandera de Suecia en la Embajada de Cuba evito la entrada de en el recinto de los soldados a los cuales un grupo de refugiados les había abierto fuego desde el edificio durante el golpe de Estado contra Salvador Allende.

Será, me pregunto, que en alguna otra instancias existe un poder que iguala y dirige a los tres países como si fueran marionetas que en el fondo jamás será enemigas entre sí. Todo podría ser en este mundo de sombras que es la política internacional y dentro de ella el juego a los espías. Ya sabremos a qué atenernos los cubanos por estos lares.

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=uvKptVFyE3c#!

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Informanción sobre la presunta espía publicada en la página del FBI

Acusación formal revelada Cargos Antiguo Empleado Federal de EE.UU. de conspiración para cometer espionaje para Cuba
Acusado presuntamente ayudó cubana recuit Servicio de Inteligencia e Insertar Spy en Agencia de Inteligencia de Defensa de EE.UU.
Departamento de Justicia de 25 de abril 2013 EE.UU.

Oficina de Relaciones Públicas (202) 514-2007 / (202) 514-1888

WASHINGTON-Una acusación de un cargo fue dada a conocer hoy en el Tribunal de Distrito de EE.UU. para el Distrito de Columbia. Marta Rita Velázquez, de 55 años, es acusada de conspiración para cometer espionaje, anunció John Carlin, Secretario de Justicia Auxiliar de Seguridad Nacional; Ronald C. Machen Jr. ., Fiscal de EE.UU. para el Distrito de Columbia, y Valerie Parlave, Director Auxiliar a Cargo de la Oficina Local de Washington del FBI.

Los cargos contra Velázquez se derivan de, entre otras cosas, de su presunta participación en Introducción a Ana Belén Montes, de 55 años, del Servicio de Inteligencia cubano (Cui) en 1984, en facilitar la contratación de los Montes de la Cui, y en ayudar a Montes tarde conseguir empleo en la Agencia de Inteligencia de Defensa de EE.UU. (DIA). Montes se desempeñó como analista de inteligencia en la DIA entre septiembre de 1985 y fue arrestada por espionaje por parte de agentes del FBI el 21 de septiembre de 2001. El 19 de marzo de 2002, Montes se declaró culpable en el Distrito de Columbia de conspiración para cometer espionaje en nombre de Cuba. Montes se encuentra actualmente cumpliendo una pena de prisión de 25 años.

La acusación en contra de Velázquez, que también se conoce como “Marta Rita Kviele” y como “Barbara” fue devuelto originalmente por un gran jurado en el Distrito de Columbia, el 5 de febrero de 2004. Se ha mantenido bajo el sello de tenis hasta la actualidad. Velázquez se ha mantenido continuamente fuera de los Estados Unidos desde 2002. Actualmente vive en Estocolmo, Suecia. Si es declarado culpable de los cargos en su contra, Velázquez se enfrenta a una posible condena de hasta cadena perpetua.

Según la acusación, Velázquez nació en Puerto Rico en 1957. Se graduó de la Universidad de Princeton en 1979 con una licenciatura en ciencias políticas y estudios latinoamericanos. Velazquez tarde obtuvo una licenciatura en Derecho de Georgetown University Law Center en 1982 y una maestría de la Escuela Johns Hopkins de la Universidad de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) en Washington, DC, en 1984.

Velázquez, más tarde sirvió como asesor fiscal en el Departamento de Transporte de los EE.UU., y en 1989, se incorporó a la Agencia EE.UU. del Departamento de Estado para el Desarrollo Internacional (USAID) como un oficial jurídico con responsabilidades que abarcan América Central. Durante su permanencia en la USAID, Velázquez realizó un superior control de seguridad secreto y se envió a las embajadas de EE.UU. en Nicaragua y Guatemala. En junio de 2002, Velázquez renunció a informes de prensa posterior a la USAID que Montes había declarado culpable de espionaje y estaba calificación cooperativo con el gobierno de EE.UU.. Velázquez se ha mantenido fuera de los Estados Unidos desde 2002.

La acusación alega que a partir de o alrededor de 1983, Velázquez conspiró con otros para transmitir al gobierno cubano y sus agentes documentos e información relacionados con la defensa nacional de EE.UU., con la intención de que no se utilizarían para la lesión de los Estados Unidos y con la ventaja de que el gobierno cubano.

Como parte de la conspiración Velázquez presuntamente ayudó al lugar Cui, evaluar y reclutar a ciudadanos estadounidenses que ocuparon la posición de seguridad nacional sensible o ha tenido la posibilidad de ocupar tal posición en el futuro para servir como agentes cubanos. Por ejemplo, la acusación alega que, mientras que Velázquez era un estudiante con Montes de SAIS en Washington, DC, en la década de 1980, Velázquez fomentó una fuerte amistad humana con Montes, con las dos para compartir puntos de vista similares de las políticas de Estados Unidos en Nicaragua en el momento .

En diciembre de 1984, la acusación alega, Velázquez Montes Introducido en la ciudad de Nueva York a un oficial de la inteligencia cubana que se identificó como un funcionario de la Misión de Cuba a los Estados Unidos. El oficial de inteligencia entonces reclutó Montes. En 1985, después de la contratación de Montes, Velázquez acompañó personalmente a Montes en un viaje clandestino a Cuba de Montes para recibir capacitación en artesanías espía de Cui.

Más tarde, en 1985, Velázquez supuestamente ayudó a obtener ~ Montes empleo como analista de inteligencia en la DIA, donde Montes tenía acceso a la información clasificada de la defensa nacional y sirvió como un agente de la Cui hasta su arresto en 2001. Durante su permanencia en la DIA, Montes da a conocer la identidad de los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos y proporcionó otra información de defensa nacional clasificada al Cui.

Durante este período de tiempo, Velázquez supuestamente continuó sirviendo a la Cui, recibiendo instrucciones del Cui través cifrados emisiones, alta frecuencia de sus manipuladores ya través de reuniones con los controladores fuera de los Estados Unidos.

Este caso fue investigado por la Oficina Local de Washington del FBI y de la DIA. Está siendo procesado por el Abogado Litigante Principal Clifford Rones de la Sección de Contraespionaje de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia y el Fiscal Auxiliar EE.UU. G. Michael Harvey, de la Oficina del Fiscal de EE.UU. para el Distrito de Columbia.

Los cargos contenidos en la acusación son meramente acusaciones, y cada acusado se presume inocente hasta que las muestras de culpabilidad en un tribunal de justicia.

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