¿Jacobinos Made in Britain?

23 Abr

Cada vez tengo mayores sospecha de que la Revolución francesa, en particular su etapa del terror, no fue más que la respuesta inglesa al respaldo dado por Francia, con el envío Lafayette y sus hombres, a la revolución de las 13 colonias en Norteamérica.

Ahora se me aparece Daniel Stulín con un capitulo de su programa Desde la sombra , donde se afirma esta hipótesis con el fin de explicar los orígenes de la llamada Sinarquía.

Para su programa Stulin echa mano una vez más al movimiento,trayendo de este a Jeffrey, director de la revista Intelligence Review (EIR). Una publicación que hace algunos anos, atrás, a raíz de mis contactos con las rama sueca del Partido Obrero Europeo me llegaba a casa con gran asiduidad, y en la que descubrí cosas muy interesante, relacionadas con el actual poderío ingles.

Steinberg afirma en este programa, que La compañía Británica de las Indias Orientales contaba en su nomina de salario a importantes figuras jacobina, como Marat y Danton.

Buscando más información sobre el tema he navegado hasta el portal de EIR para dar con un artículo de contundente nombre: “Continúan las reacciones histéricas a la advertencia de LaRouche de que Hugo Chávez está loco.

Aquí se dicen algunas cosas de Chávez con las que estoy de acuerdo y otras de las que discrepo. Estoy de acuerdo con la idea de que es gracias a la decadencia de la educación en el mundo, que la gente no es capaz de abordar de forma racional personajes excéntricos como Chávez (por no hablar de su discípulo Nicolás Maduro).

Por otro lado discrepo en LaRouche en su duda de que Chávez sea una creación de Castro y aunque sé que no tiene nada de héroe tampoco reduciría ese extinto o “extinguido” mandatario venezolano a la condición del al tonto anarquista alemán que al quemar por su cuenta el Reichstag, favoreció el poder dictatorial de Hitler. Otra cosa sería concebir tanto a Castro como a Chavez como nieto del mismo Demiurgo que engendró el castrismo cubano.

A propósito tampoco me creo el cuento de los supuestos caprileros que quemaron a la chavista y de paso unos consultorios cubanos a raíz de la supuesta victoria electoral de Maduro.

Lo que si rescato de este artículo es el siguiente párrafo:

“Por ejemplo, los agentes británicos ‘Philippe Égalité’ y Jacques Necker financiaron y organizaron la toma de la Bastilla del 14 de julio de 1789, como un ardid diseñado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña para acabar con el movimiento a favor de la Constitución de Bailly y Lafayette. Esto llevó a Francia, bajo el papel permanente de los agentes del Ministerio de Relaciones Exteriores británico Danton, Marat y demás, a la obscenidad del Terror jacobino, la tiranía de los benefactores sucesivos de Napoleón, Robespierre y Barras, y a la primer tiranía fascista moderna, la de Napoleón Bonaparte. “

Esto último tambien se afirma en el video de Stulín, lo reproduzco con la observación de que para mí si bien el jacobinismo es el padre de todos los totalitarismos modernos, el régimen de Napoleón lejos de ser su continuidad fue mas bien la reacción de la del pueblo francés a la ingerencia inglesa en forma de “Revolución”. Que Napoleón enterró la república es verdad, que asumió un ropaje autoritario también es cierto, pero creo que fue mas para asemejarse y ganarse el respeto de los las monarquías aliadas o enemigas de Francia que por darle continuidad a la locura Jacobina, no importa si a su lado se encontraba algún que otro jacobino o personajes cercanos al gobierno de estos, como es el caso de Joseph Fouché, reciclado, obligado a transformarse o perecer.

Naturalmente no es exactamente así como piensa LaRouche, quien en una declaración emitida el 30 de julio de 2003 hace referencia al asunto del origen francés (con simiento inglesa) del fascismo con las siguientes palabras:

De 1776 a 1789 el apoyo para la causa americana reverberó por todas las islas británicas y el continente. Los más grandes artistas e intelectos científicos, y otros, tales como los participantes de las sociedades de lectura de Alemania, por lo regular eran partidarios de la causa americana. Cierta sección de la intelectualidad de la aristocracia francesa le brindó la mayor simpatía política. Esta parte de la intelectualidad francesa, representada por Antoine Laurent de Lavoisier, quien fuera asesinado judicialmente, fue el blanco principal a ser erradicado para los servicios británicos y de otros países extranjeros que controlaban a agentes tales como Felipe Égalité, el banquero suizo Jaques Necker, Danton, Marat, etc.

De modo que, la primera etapa de la Revolución Francesa, se consumió por el surgimiento del Terror, un reino de terror encaminado a erradicar gran parte de esas fuerzas en Francia aliadas a la causa de la república estadounidense; la segunda fase, reaccionaria, fue el esfuerzo por establecer un imperio basado en los precedentes del derecho romano de los césares. Esto se convirtió en esa forma napoleónica de imperialismo conocida en el siglo 20 como fascismo.

La organización financiera del sistema construido en torno a la incipiente figura imperial de Napoleón estaba dominada por cierto tipo de influencia mercantil–bancaria, sobre todo de una ralea suiza francófona, una especie de mentalidad bancaria que tendía a parodiar a la secta cátara del valle del Ródano, y que también disfrutaba de importantes conexiones de negocios con los círculos de los directivos de las Compañías de las Indias Orientales angloholandesas. La conexión de Necker, a través de Edward Gibbon y demás, con el lord Shelburne del banco Barings, era meramente emblemática.

Cabe destacar que Danton y Marat eran agentes adiestrados en Londres de las operaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores británico dirigidas por el consentido de Shelburne, Jeremy Bentham. Los círculos vinculados a Suiza de la estirpe de Schlumberger, De Neuflize y Mallet, que subieron al escenario de la Revolución Francesa como participantes insignes, fueron figuras decisivas de los amarres napoleónicos; estos banqueros aportaron conexiones duraderas de esta clase a la pelea. La potable figura militar del suizo barón de Jomini, cuyas aberrantes nociones doctrinarias contribuyeron a la guerra del presidente estadounidense James Polk contra México y, después, a consecuencia, al lado confederado de la Guerra Civil estadounidense, aparece en esta colección.

Si esto, de la influencia inglesa en Francia, afuera verdad sería hora de revisar de una vez y por todo nuestra versión de aquella revolución tantas veces imitada.

Otra cosa es compararse el paquete completo de lo que nos dice Stulin, metiendo de vez en cuando la cuchareta en lo que dice su invitado.

El emigrado ruso, hace bien cuando se convierte en caja de resonancia de la denuncia contra los planes de despoblación, fomento de la droga, de parálisis del desarrollo, o de degradación de la formación cultural de las nuevas generaciones. Pero, lamentable mente no es un investigador digno de fiar, sus revelaciones son siempre sesgadas, en ellas se deifica a China y a Rusia, país ultimo de cuya sobre solo sale para injuriar a Gorbachov y Andropov, con un discurso propio de la casta militar que imperaba en la URSS durante su etapa inmovilista.

Al final Stulin parece enredarse en su propio hilo cuando afirma que Inglaterra estaría del lado de los Estados del Sur durante la Guerra Civil Norteamericana, y que pierde la chaveta cuando repita una y otra vez la formula del Estado Nacional como panacea universal.

El conductor este programa, de Rusia Hoy (agencia que parece haber heredado todo lo malo de la antigua TASS) se manifiesta siempre como un fanático propagandista ruso, sin embargo pero para lograr su cometido se basa en teorías y datos conspirativos pocos conocidos y a la vez bastante creíbles. Por eso, una vez que le tengo calado, le sigo a ver que de valor emerge del barro.

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4 comentarios to “¿Jacobinos Made in Britain?”

  1. isiswirth 24 abril 2013 a 1:49 PM #

    Tampoco creo que a Inglaterra le interesara que “la France” hiciera una revolución…por la más sencilla razón: tuvo que financiar ella solita, Gran Bretaña, a toda la contrarrevolución, interna y externa, y luego, las guerras contra Napoléon.

    • Carlos Manuel Estefanía Aulet 10 diciembre 2013 a 2:32 PM #

      No importa lo que costara, una Francia hundida por los Jacobinos, era mucho mas útil a las ambiciones de Inglaterra que la del viejo régimen con la que siempre se había enfrentado, en cuando al golpe termidoriano del que participa Napoleón, fue este precisamente el que puso fin al intervencionismo inglés y el terror de sus agentes en nombre de la revolución.

  2. isiswirth 24 abril 2013 a 1:38 PM #

    No lo creo, pero con permiso me lo llevo a mi blog. Es curioso.

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  1. “¿Jacobinos Made in Britain?”. Carlos Estefanía | La Reina de la Noche - 24 abril 2013

    […] En El Hombre de Cubanuestra. […]

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