Cine “español” donde sobra el Castellano

11 Oct

Siempre, hay que agradecer al Instituto Cervantes, el que tenga lugar en Estocolmo un Festival de Cine Español que ya va por su tercera edición.

 

Se trata de un evento que contribuye a la comprensión, en primer lugar de los suecos, que viendo este cine entenderán un poco mejor como viven y piensan sus vecinos europeos del sur, en segundo lugar a que nosotros los post españoles, es decir los que descendemos de aquellos hombres y mujeres que un día abandonaron la península para hacer las Américas, podamos comprender como va la cosa, para bien y para mal en la madre patria, intentando desentrañar en el sueño de la ficción audiovisual lo que allá pasa.

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Cine Rio (Bio Rio)

En lo particular agradezco a la institución las invitaciones recibidas para ver dos películas que me han dicho mucho, quizás más de lo que sus respectivos directores quisieran.

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El Cine Rio de Estocolmo, arriba, está  frente a un bello canal de esta Capital

Y hablando de directores, debo también agradecer al Cervantes, la facilidades otorgadas para la realización de una entrevista para el semanario digital Cuba Nuestra, al director Mario Barroso, encuentro que tuvo lugar en una de las sedes del festival el histórico cine “Rio” (BIORIO) de la capital sueca.

La primera película que me gustaría comentar es “El cuaderno de barro” [], con la que se abrió el festival en el auditorio del Propio Cervantes, el 02/10/2012 a las 18:30, hora local.

Se trata y perdone el lector la crudeza de un torturante ” documental” de Isaki Lacuesta concebido en 2011, a todas luces para resaltar la figura del “artistaa” Miquel Barceló, el típico “hombre blanco” que le gusta irse a hacer de las suyas al África, pero esta vez no se trata de una “trata”, mucho menos de una matanza de indefensos pigmeos o de bravos zulúes, sino de algo peor, del enfrentamiento de una comunidad indefensa al performance concebido por Barceló en compañía de un colega al que no cesa de empotrarle casquetes de barro en la cabeza.

Al final todo termina con un aplauso de los asistentes que tiene de natural, lo que ntiene las ovaciones de los públicos que asiste a los espectáculos televisivos.

Para colmo la película es hablada todo el tiempo en francés, con lo que se pone en evidencia el proceso de descastellanización que viene sufriendo la industria cultural española, un proceso que impulsa, lo que un colega de CNT ha llamado con muy bien tino, los “necionalismos” que hoy intentan desgajar a España.

Estos “necionalistas” no pueden percatarse de que el día que se desprendan de España, no solo se alejaran de Iberoamérica, esa obra inmensa en la que todos participaron comunicándose con una misma lengua, sino que terminarán volviendose, ni siquiera colas de león, sino colas de ratón injertas en un león, que les despreciará como nunca les depreció Madrid.

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No importa, España, déjalos que se vayan que si mañana se queda sola castilla, “a por ella vendremos” sus hijos del nuevo mundo, para abrazarla y unirla con la misma fuerza que la combatimos cuando desde ella, nos querían someter a Francia o cuando esos agentes del ingles, mal llamados próceres, nos confundieron prometiéndonos villas y castillas que nunca llegaron con la independencia. Ojalá aprendan la lección esos que boicotean la presencia del idioma español en el cine que hoy se hace en España.

El mismo fenómeno lingüístico nos lo encontramos en la película de 2011 Katmandú, un espejo en el cielo, la directora Iciar Bollaín quien elige el inglés como lengua franca para la comunicación de sus personajes, en primer lugar de Laia, una joven maestra catalana que se traslada a Katmandú a trabajar en una escuela y a la que en ningún momento se le ocurre aprender el idioma de sus educandos.

Se trata de una película con todos los ingredientes para ser una auténtica obra de arte, buenas actuaciones, interesantes locaciones y un tema apasionante, sin embargo, el lastre de la ideología feminista, la convierte en una pieza mas de la era Zapatero, en una muestra de que se puede hacer cine de curas, sin curas, es decir con maestritas que allá del otro lado del mundo hacen todo lo posible por impedir que una amiga hindú aborte la niña que la familia no desea, mientras que del lado de acá, es decir de España, llora, no por el niño que va a perder, sino para que la ayuden a evitar la criatura que no se puede permitir, la mujer “emancipada”.

Pero la culpa de todo lo dicho no está en el cine, ni siquiera en los directores, ellos solos siguen las reglas de una sociedad que hace tiempo dejó en claro que no existen autores, solo intereses, transnacionales, que poco a poco van borrando las sendas de identidad al arte, obligando con trabas, premios y subsidios a que todos bailen el mismo ritmo, el ritmo estandardizador que dicta al mundo el industrialismo.

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Una respuesta to “Cine “español” donde sobra el Castellano”

  1. José L Ramírez 15 octubre 2012 a 6:51 PM #

    Gracias Carlos por este maravilloso comentario. El día 12 de octubre, la Asociación Peruanos en Suecia convocó una manifestación en contra de la celebración del 12 de octubre como el día de la hispanidad. Trataban de hacer valer que España destruyó la cultura indígena y su derecho de autogobierno. He respondido a esa estupidez en una larga carta que te enviaré.
    José Luis Ramírez

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