A propósito de la muerte de Trotsky: ¿Qué fue del trotskismo cubano?

19 Ago

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El próximo martes 21 de agosto se cumple el 72 aniversario del asesinato a manos del hijo de una cubana, del revolucionario de origen hebreo León Trotsky. Fue un asesinato muy raro, en el México Gobernando por Cárdenas, el cual mas que protección permitió que su país se convirtiera en la trampa donde el estalinismo pudo hacer con su mas poderos enemigos lo que no se atrevía en Europa. Una muerte que se complica con esos amoríos que tuvo el viejo Bolchevique , con Frida Kahlo, la mujer de su anfitrión Diego Rivera, sin respetar a su esposa, Vera, la misma que le cubriera con su propio cuerpo de una andanada de balazos.

Todo demasiado raro, como si con la Kahlo, se premiaran la forma en que le hizo bajar la guardia a Trotsky, en los mismos días que lo “maduraban”, vuelve a ser aceptada por el comunismo mexicano, aquella organización tan complicada, en los dos intentos de asesinatos, uno con resultados mortales sufridos por el revolucionario en la tierra azteca.

Debo reconocer que durante un tiempo me fascinó la figura de León Bronstein que es como en realidad se llamaba aquel luchador bolchevique antes de prestarse el nombre de un carcelero. Incluso, busqué en su pensamiento la clave que enderezaría lo que el llamó para Rusia, como nosotros podríamos llamar para Cuba; la revolución traicionada.

Con el tiempo llegué a la conclusión de que Trotsky, si bien más honesto que Estalin y menos apegado al poder, por eso se dejó excluir de él, compartía con el georgiano una especie de sicopatía que le volvía indolente ante la muerte ajena, además de paso temerario frente a la protección de su propia vida.


Estando en Cuba, llegó a mis manos su autobiografía, por supuesto fascinante e instructiva pero no suficiente para conocerle plenamente, no por gusto nos enseña Marx que no se puede juzgar una sociedad ni a un individuo por lo que ellos dicen de si mismos.

Seguí buscando y no conseguí mucho más, siempre de manos privadas, que un ejemplar de Trotsky, El Profeta Desarmado, es decir el segundo tomo de la biografía dedicada por Isaac Deutscher al gran revolucionario, abarcado el período que va entre 1921 -1929,es decir desde el ascenso a la expulsión de la URSS, del viejo compañero de Lenin.

Tanto como el Trotskismo, me interesó la organización de sus seguidores en Cuba, sobre la cual escribí unos 15 años atrás, un artículo que he visto reproducir  como parte de un curso digital donde no se cita mi autoría, se lo atribuye un tal Lucas Quiroga Zubreski.Es sin duda alguna, un robo, pero como buena parte de lo que escribo, mi contribución desinteresada a dar a conocer las partes de nuestro pasado que la historiografía oficial cubana se ha saltado.

Sobre el tema del trotskismo cubano volví en mi aporte al libro La revolución cubana Miradas cruzadas, libro que recomiendo al interesado en ese proceso, y si del trotskismo cubano se trata, propiamente entonces, lo mejor sería acudir a una de mis fuentes principales, la obra The Hidden Pearl Of The Caribbean: Trostkysm in Cuba, del investigador Gary Tennad. un verdadero clásico en el tema.

Cuando salí de Cuba la situación con respecto al Trotskismo era muy similar a la que describe Leonardo Padura en la novela “El Hombre que amaba los perros”. Una obra que nos marca el cambio de los tiempos, pues en ella sin bien se trata de comprender al asesino de Trotsky, se le concede al revolucionario la humanidad y consecuencia con sus ideales que se le negaba en Cuba, en aquellos años setentas donde se desarrolla, entre otros momentos, la historia, un tiempo en el que se pagaba caro, cualquier desviamiento ideológico de la ortodoxia dictada por los asesores soviéticos y sus discípulos formados en Moscú.

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Es más, el libro denota una franca admiración por Trotsky, la misma que encuentro en su biografía mas reciente publicada en Suecia, que es la traducción de la que escribiera Pierre Broue, allá por el 1997, casualmente el mismo año en que yo me dedicaba a reunir información sobre el trotskismo cubano. Por cierto Broue es muy crítico con Isaac Deutscher, a quien considera mas escritor que historiador, sobre todo demasiando benévolo con Estalin.

Esto no quita en medio de la ficción que implica toda novela, que la obra de Padura tenga un alto grado de objetividad, en ese aspecto para mí, ha sido un hallazgo que quiero recomendar, al interesado. Lo hago siempre señalando que no sale de un vacío, que la reivindicación de la figura de Trotsky, mas que la del trotskismo como una oposición socialista dentro del socialismo, es el resultado de tanto de un nuevo contexto, pos soviético, como de la acción de un grupo de intelectuales cubanos, algunos de ellos, vinculados a la ONG Pablo de la Torriente o el Centro Juan Marinello, quienes, volvieron hablar de Trotsky, cuando aún no se habían apagado los ecos del anatema, lanzado por Fidel Castro, el 15 de enero de 1966, contra aquel movimiento  en el Teatro Chaplin de La Habana, durante la clausura de la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de áfrica, Asia y América:

Y así, si ustedes me dan un poquito de tiempo, entre tantos datos voy a buscar uno muy interesante.

¡Ah, lo encontré!  (RISAS Y APLAUSOS)  Es un cable de la UPI de diciembre 6 de 1965 que dice:  “Ernesto Guevara fue asesinado por el Primer Ministro cubano Fidel Castro (EXCLAMACIONES) por orden de la URSS (EXCLAMACIONES) —declaró Felipe Albaguante, jefe de los trotskistas mexicanos en declaraciones a “El Universal”.  Agrega que el Che fue liquidado por insistir en poner a Cuba en la línea china (EXCLAMACIONES).

Esto, naturalmente, venía a tono con una campaña que comenzaron a desatar los elementos trotskistas en todas partes simultáneamente.

Y así, con fecha octubre 22, en el semanario “Marcha”, se publica un artículo en que un conocido teórico del trotskismo, Adolfo Gilly, afirma que “el Che salió de Cuba debido a discrepancias con Fidel por el conflicto chino-soviético y que el Che no pudo imponer su opinión en la dirección.”  Dice que “el Che, en forma confusa, propugnaba la extensión de la Revolución al resto de América Latina, en oposición a la línea soviética.”  Dice que “la dirección cubana está dividida entre un ala conservadora, que incluye a viejos dirigentes del PSP, los partidarios del Che, y Fidel y su equipo en una posición de oscilación centrista conciliadora.”  Dice que “el Che salió de Cuba por carecer de medios para expresarse y que Fidel temió enfrentarse a las masas para explicar el caso Ché.”

Este mismo teórico del trotskismo el 31 de octubre de 1965 como reportero de “Nuevo Mundo”, un periódico italiano, escribe un artículo calificando a la dirección cubana de “filosoviética” y acusando a Fidel de “no haber explicado políticamente al pueblo lo ocurrido con el Che”.  Dice que “el Comandante Guevara fue derrotado por el PSP y el equipo castrista”; critica al Che por “no haber llevado a las masas la lucha por imponer su tesis” y concluye que “el Estado cubano, paralizado por su propia política, no apoyó abiertamente a la revolución dominicana”.  y sobre esto me voy a referir más extensamente un poco más adelante. 

En el número de octubre de 1965, el periódico “Batalla”, de los trotskistas españoles, declara que “el misterio que rodea el caso del Che Guevara debe ser aclarado”.  Dice que “amigos del Che suponen que la carta leída por Castro es falsa y se preguntan si la dirección cubana se orienta hacia una sumisión a la burocracia del Kremlin”.

Por la misma fecha aproximadamente, el órgano oficial trotskista de Argentina publica un artículo en el que asegura que el Che está muerto, o preso en Cuba.  Dice que “entró en conflicto con Fidel Castro por el funcionamiento de los sindicatos y la organización de las milicias”.  Agrega que “el Che se oponía a la integración del CC con los favoritos de Castro, especialmente oficiales del ejército, seguidores del ala derecha de Moscú”. 

Pero uno de los escritos más sucios, más groseros y más indecentes es el que escribió el dirigente del Buró Político Latinoamericano de la Cuarta Internacional en el periódico “Lucha Operaria”, de Italia.  Sobre este artículo, largo por cierto, solo voy a leer tres párrafos.  Empieza diciendo: 

“Un aspecto de la agudización de la crisis mundial de la burocracia es la expulsión de Guevara.  Guevara ha sido expulsado ahora, no desde hace ocho meses.  Ocho meses ha durado la discusión con Guevara y no han sido ocho meses que pasaron bebiendo café, han luchado duramente y quizás ha habido muertos, quizás se ha discutido a golpes de pistola.  No podemos decir si han matado o no a Guevara, pero existe el derecho a suponer que lo hayan matado.  ¿Por qué Guevara no aparece?  No lo han presentado en La Habana por temor a las consecuencias, a la reacción de la población, pero en definitiva, al esconderlo, producen el mismo efecto.  La población dice:  ¿Por qué Guevara no sale, no aparece?  No hay ninguna acusación política, existen elogios políticos en relación con él.  ¿Por qué no han presentado a Guevara?  ¿Por qué no ha hablado?  ¿Cómo es posible que uno de los fundadores del Estado obrero cubano, que hasta hace poco tiempo recorría el mundo en nombre del Estado obrero, imprevistamente diga:  ‘me he aburrido de la Revolución Cubana, voy a hacer la revolución en otra parte’?  Por otra parte, no dicen dónde ha ido y no se presenta.  Si no hay ninguna divergencia, ¿por qué no se presenta?  Todo el pueblo cubano comprende que hay una lucha enorme y que esta lucha no se ha terminado. 

“Guevara no estaba solo ni está solo.  Si toman estas medidas contra Guevara es porque hay una gran tendencia, muy grande, que está de su parte.  Y además de una tendencia muy grande, hay una enorme preocupación del pueblo. 

“Hace poco tiempo el gobierno cubano publicó un decreto bastante severo:  ‘es necesario restituir todas las armas al Estado’.  En aquel momento la cuestión era un poco confusa, ahora está claro qué fin tenía esta resolución, era contra la tendencia Guevara.  Tienen miedo de un levantamiento.”

Otro párrafo:  “¿Por qué han hecho callar a Guevara?  La Cuarta Internacional debe llevar adelante una campaña pública en ese sentido, exigiendo la aparición de Guevara, el derecho de Guevara a defenderse y discutir, a hacer apelación a las masas, a no fiarse de las medidas tomadas por el gobierno cubano, porque son medidas burocráticas y quizás de asesinos.  Han eliminado a Guevara por callar su lucha, han hecho callar a Guevara.  No obstante que su posición no fuese consecuente desde el punto de vista revolucionario, porque tendía hacia la armonización de sus posiciones en la tendencia revolucionaria.”

Y más adelante dice:  “Esto demuestra, no la potencia de Guevara o de un grupo guevarista en Cuba, sino la madurez de las condiciones en el resto de los estados obreros para que en breve tiempo estas posiciones fructifiquen.  No se engaña a la burocracia con maniobras y medidas de este género.  La eliminación de Guevara significa para la burocracia la tentativa de liquidar una base de posible reagrupamiento de tendencias revolucionarias que continúan el desarrollo de la revolución mundial.  Esta es la base de la liquidación de Guevara y no solo por el peligro que representa a Cuba, sino porque incluye el resto de la revolución latinoamericana. 

“Al lado de Cuba está Guatemala, al lado de Cuba está Guatemala con el programa de la revolución socialista y, no obstante, su fuerza y los discursos de su líder máximo Fidel Castro, no ha podido impedir que el Movimiento ’13 de Noviembre’ se transforme en un movimiento socialista revolucionario y que luche directamente por el socialismo.”

No es absolutamente casual, ni mucho menos, que este señor dirigente de la Cuarta Internacional, mencione aquí muy ufano el caso de Guatemala y del Movimiento “13 de Noviembre”, porque precisamente con relación a este movimiento el imperialismo yanki ha usado una de las tácticas más sutiles para liquidar un movimiento revolucionario, que fue filtrarle los agentes de la Cuarta Internacional, que —por ignorancia, por ignorancia política del dirigente principal de ese movimiento— lo hicieron adoptar nada menos que esa cosa desacreditada, esa cosa antihistórica, esa cosa fraudulenta que emana de elementos tan comprobadamente al servicio del imperialismo yanki, como es el programa de la Cuarta Internacional. 

¿Cómo ocurrió esto?  Yon Sosa era, sin duda, un oficial patriótico.  Yon Sosa encabeza el movimiento de un grupo de oficiales del Ejército    —en cuyo aplastamiento, por cierto, participaron los mercenarios que después invadieron Girón—, y a través de un señor que era comerciante, que se encargó de la parte política del movimiento, la Cuarta Internacional se las arregló para que ese dirigente, ignorante de los problemas profundos de la política y de la historia del pensamiento revolucionario, le permitiera a ese agente del trotskismo —acerca del cual nosotros no tenemos la menor duda de que es un agente del imperialismo— que se encargara de redactar un periódico en el cual se copiaba “de cabo a rabo” el programa de la Cuarta Internacional. 

Lo que la Cuarta Internacional cometió con eso fue un verdadero crimen, contra el movimiento revolucionario, para aislarlo del resto del pueblo, para aislarlo de las masas, al contagiarlo con las insensateces, el descrédito y la cosa repugnante y nauseabunda que hoy es en el campo de la política el trotskismo (APLAUSOS).  Porque si en un tiempo el trotskismo representó una posición errónea, pero una posición dentro del campo de las ideas políticas, el trotskismo pasó a convertirse en los años sucesivos en un vulgar instrumento del imperialismo y de la reacción. 

Por cierto, a propósito de los truenos de arriba, Gary Tennant tiene un trabajo muy interesante sobre la cercana relación que tuvo el Che Guevara con  los trotskystas cubanos que tambien recomiendo, puede bajarlo pinchando aquí.

El  Trotskismo movimiento dividido en su perspectiva de Cuba, lo que trae una especie de relación de amor-odio con la revolución castrista, con sectores que tratan de atraerla para su hoguera en polémica con quienes ven en ella la repetición del mismo Termidor estaliniano que aniquiló el trotskismo soviético.

Y hay que recordar entre los rescatadoras del trotskismo cubano a Celia Hart, cuya muerte por un “accidente” en el 2008, no deja de recordarme al que dejó sin vida al otro extremo del diapazón ideológico a Oswaldo Payá.

Pero Trotsky tenía sus pecados y pagó por ellos, no sólo por la mano de hierro con la que reprimió como comisario del ejército, no solo a la contrarrevolución blanca, sino a todo enemigo de la dictadura de su partido, fuera menchevique, eserista o anarquista, el contribuyó a la creación de ese “hombre nuevo”, o de los métodos para formarlo, capaz de matar por un ideal, sin comprobar previamente si su enemigos no buscan mas o menos lo mismo, como hizo Ramón Mercader cuando le enterró en la cabeza, el pico de romper hielo. Por cierto el documental “Asaltar los cielos” (1996) de José Luis López-Linares y Javier Rioyo sobre Ramón åarece ser una de las fuentes en que se basa Padura para su libro, por algunos parlamento que aparece del material que parecen practicamente transcritos en el libro.


De alguna manera Mercader era parte de lo mismo que Trotsky; había ayudado a cosntruir un aparato de muerte que no se detenía ante ningun otro principio que no fuese la “construcción del comunismo”.

Hoy cuando la URSS es cosa del pasado, quedan unidos en un mismo lado por sus orígenes jacobinos, compartidos que tienen el trotskismo y el castrismo. Sería bueno ya que una parte del Trotskismo, parecen dispuestos a claudicar ante el Raulismo como antaño hiceran con el Fidelismo, que allí, en la trinchera, los trotskistas del extranjeros, le preguntaran al régimen cubano, cuando serán reivindicados sus camaradas cubanos represaliados en los sesentas, como pasa hoy con los homosexuales, cuando tendrían su “disculpa” aquellos seguidores en la isla del “viejo” asesinado en Coyoacán por un Mercader premiando con el cargo de asesor de prisiones en Cuba.

La pregunta es cuando tendrán los Trotskystas -si vuelven a Cuba, como paerec por el Observatorio Crítico que están volviendo los anarquistas- mismo margen de difusión de sus ideas que tienen por ejemplo los seguidores del Vaticano. Luego podremos discutir quienes son los que han traicionado a la Revolución.

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