Modig y Tiroler. Cuestionados a la sombra del alcornoque

17 Ago

Alcornoque sueco. Foto: Carlos M. Estefanía

Hace poco tuve un breve debate con un amigo, quien me decía que en Suecia no  hay censura. Yo le decía que no se censura en el sentido que conocemos, en el llamado comunismo, pero sí en otra dimensión y le traía como ejemplo, uno, que no puede tener mayor actualidad, pues ha colocado el nombre de la justicia sueca y no precisamente para su bien, en la palestra internacional.

Me refiero al caso de una de las acusadoras de Assange, Anna Ardin, cuyo nombre se menciona permanentemente por las sectas internacionales que tiene su Meca en Cuba, incluso la desinformada población de la isla, sabe de ella. En cambio, su nombre encubre en Suecia, aquí la media para referirse a ella no para  decir: “una de las mujeres que acusa de ser violada”.

A la censura en “democracia” y el modo de combatirla podría dedicarle un tratado, no es esta la oportunidad. De todos modos puedo adelantar que ella existe como ralentización de informaciones claves, como privilegio de cosas banales frente a lo que de verdad podría interesar, como un dejar decir en tribunas marginales mientras que el medio poderoso, disemina las posiciones que le interesa a los actores del poder, quienes llegan a un consenso, pueden ser varios, mas no tantos como el ciudadano de a pie.

Luego nos demostrarán con un libro de tirada ínfima o una nota minúscula en la media o en la prensa que apenas pudo descubrirse, entre tanto espacio dedicado al chisme, historias del corazón, deporte y publicidad; que existe la “libertad de expresión”.

La mejor resistencia, será buscar ese libro subversivo, ese texto poco conocido y darle la mayor visibilidad. Eso es lo que quiero hacer con un artículo, mas que importante, publicado por el bloguero Peter Solilander, en su página de bucólico nombre “Under den Lugna korkeken” bajo el tranquilo alcornoque. El texto se publicó el 15 de agosto de 2012, se titula “Kubas propaganda seger över Modig” lo que en español significa “La propaganda de Cuba vence sobre Modig”.

Según el autor de esta entrada, el tema de si Aarón Modig dice la verdad ha comenzado a ser discutido después de éste llega a Suecia. Aunque para ser honestos este es el primer autor sueco que veo poner el dedo sobre la llaga en línea directa con los comunicados de la Sociedad Académica Euro cubana.

Rosa María Payá se lamenta  en su cuenta de Twitter del olvido de Modig



Y es que, como también se dice en el blog, se trata de un a cuestión muy delicada, ya que rompe muchas de las nociones sobre el espacio de Cuba en los medios de comunicación suecos: se trata tanto odio como amor, además de lo excepcional del accidente.

Resulta sorprendente que en texto se cite a uno de los mas rabiosos voceros de la Asociación Sueco cubana, Gabor Tiroler –ver una vieja nota que le dedicamos en la antigua página de Cuba Nuestra– cuyo nombre de connotaciones magiares, siempre me lo antoja, relacionado con los colaboracionistas que ayudaron a aplastar la revolución húngara.

En el video de arriba tenemos a Tiroler lamentando la destrucción de Irak por los norteamericanos, lástima que no le preocupe la destrucción de Cuba por sus admirados Castros.

Tiroler es presentado en los panfletos de la Asociación Sueco Cubana, de cuya filial en Uppsala es presidente, como especialista en Salud Pública y coordinador de la red de medicinas para Cuba. Con tal cobertura, resulta difícil  sospechar de lo mal que quiere este hombre a esa isla, cuando por años ha servido al régimen que la hunde en el mar.

Del último de esos favores nos habla Solilander, cuando nos dice que el coordinador de medicinas, ha salido en defensa del “tratamiento cubano” que le dieron a Modig.

Y no viene mal recordar aquí, el silencio del grupo de Tiroler en relación al joven democristiano durante la semana que el régimen cubanos lo tenía desaparecido, un silencio que acompañaba con la algazara por la libertad de los espías enviados por La Habana a los Estados Unidos.

De las pulgas que se gasta el “doctor”, en las palabras que le dedica a el acompañante español de Modig que el blog cita:

Le deseo al delincuente descuidado de Carromero una larga estancia en prisión. Se merece un castigo, y Modig también. Si un cubano hubiera hecho eso en Suecia, lo que Modig ha hecho Cuba, entonces el cubano habría ido a la cárcel aquí.

Lo gracioso de la expresión, es que no hay nada mas parecido a lo que pudo haber hecho Modig en Cuba que lo que hace Tiroler en Suecia, intentar difundir una ideología, la del castrismo, que va, aparentemente, contra el sistema imperante, cada uno a su manera.

¿De donde le viene esta animadversión de Tiroler, contra los sobrevivientes del accidente, que no expresan ni siquiera los familiares de Cepero o Payá?: Del daño que le hace a sus trabajo de agitador castristas, las entrevistas de Modig con la prensa. Son estas comparecencias, a pesar de sus desmemorias y reticencias, las que están haciendo durar a la opinión pública sueca y Peter Solilander nos da un buen ejemplo cuando se pone a razonar sobre esto.

Según el blogero, la entrevista de Modig con la radio P1, dejó una especie de vacío y deduce, partiendo de la tesis de que las autoridades cubanas pueden manipular a cualquiera que esto también se cumpliría para Modig.

El bloguero publica una de las foto de auto, el gráfico oficial de lo ocurrido mas lo que Gabor Tiroler ha escrito sobre del accidente, y analiza las informaciones.

En la página se reproduce un escrito de Gabor Tiroler, que no hace otra cosa que repetir lo que difunde el gobierno de Cuba:

“Un fascista español conducía sin licencia a 120 kilómetros por hora en una carretera en mal estado, donde el límite de velocidad era de 60. En el coche había tres pasajeros. Habían viajado a un total de ochocientos kilómetros en ocho horas. Era en Cuba no en la E4 (carretera sueca conocida camino de Europa 4). El coche se salió de la carretera y murieron dos de los cuatro pasajeros.”

Comentando el texto de arriba el bloguero sueco se hace varias preguntas:  la de sí, Gabor Tiroler sería capaz de juzgar la calidad de las carreteras, con más facilidad que como “adorna”  los puntos de vista políticos del conductor Ángel Carromero.

¿Por qué Carromero conducía tan rápido? -esta pregunta es muy buena- ¿A quién se le puede quitar la idea de que el coche de Aron Modig era perseguido? ¿Quién puede estar durmiendo o dormitando en un coche que circula a 140 Km. / hora en un camino por el que hay que circular a 60?

En la opinión de Peter Solilander, y en esto coincido con él, muchas indicaciones apuntan a que Aron Modig se convirtió en la víctima de un chantaje y amenazado con el futuro político de Ángel Carromero, para que no hablar de Suecia; también que la descripción del accidente es una construcción del gobierno que no encaja.

El bloguero asocia lo ocurrido con el reciente conflicto diplomático que se ha dado entre Suecia y Bielorusia después que el pasado 4 de julio, como parte de la campaña “Estudio Total”, una avioneta sueca entró en territorio bielorruso lanzando más de mil ositos de peluche en paracaídas con mensajes contra Lukashenka. Y afirma, que se puede criticar que Aarón Modig fue a Cuba por su cuenta, mas el riesgo era bastante bajo en comparación con atravesar Bielorrusia lanzando osos de peluche como hicieran los activista de Estudio Total; mientras que violar el espacio aéreo bielorruso debe significa entrar en la cárcel por la eternidad, de acuerdo con las normas actualmente vigentes en ese país, pero quien recibió la culpa, fue la Embajada de Suecia en Bielorrusia.

Las sospechas de Estudio total, nos dice el redactor, es, la de que, fue la KGB de Bielorrusia la que los invitó a entrar al país, para ganar luego una victoria propagandística tras ponerlos en libertad; no habiendo ahora, Embajada de Suecia en Bielorrusia; resulta difícil para el gobierno sueco poder ayudar a los que son encerrados por la policía del ex país soviético.

Una conclusión similar podría sacarse para Cuba, piensa el bloguero, ya que los dictadores tienen a menudo una tendencia a pensar con el mismo patrón.

En esto no estoy del todo de acuerdo, comparado con Fidel Castro, Lukashenka es un niño de pecho, compárese el tratamiento dado a Estudio Total por las fuerzas armada bielorrusas a quienes en 1996 le hicieron algo muy similar en Cuba, los Hermanos al Rescate (Ver mi artículo ¿DONDE ESTA EL PIRATA? ), derribados sobre el mar, gracias en parte a la información ofrecida por espías como los que defiende Gabor Tiroler.

Pero quizás a un nivel mas abstracto tenga razón Peter Solilander, y no se equivoque, al creer y afirmar que Cuba quería ganar una victoria propagandística con la liberación de Aron Modig. Eso es, lo que para nosotros, ha quedado evidente desde el primer momento que escuchamos las declaraciones de Aron Modig en La Habana, declaraciones, jamás puestas en entredicho, mas bien confirmada por lo que después respondió Modig en Suecia.

¿Tal vez tuvo que firmar una carta de libertad antes de que le soltaran? se pregunta este redactor que lo que menos tiene es de tranquilo o de alcornoque, por lo menos si se le compara con Tiroler. Y con ello, se adelanta al total de la prensa sueca, que hasta el momento no se atreve a exponer la cuestión de manera tan clara.

Es mas la teoría del Peter Solilander me hace repensar en el caso de un Modig cubano con el que tuve amistad hace algún tiempo, en nombre de esa extinta amistad me reservaré su nombre, no así la experiencia que aquí transmito; en su momento fue uno de los mas desatacados activistas de nuestro exilio, que en colaboración con una de las constituciones que nos apoyaba, viajó a Bielorusia, con la misma misión que Aron Modig a La Habana, a llevar dinero a los opositores de aquella nación eslava. El caso es, que el hombre fue arrestado por la policía bielorusa y mas tarde liberado, aparentemente a cambio de nada. Con el tiempo, dicho personaje se convirtió en uno de los principales propulsores del contacto de las organizaciones suecas que trabajaban por la democracia cubana, con los grupos que en el exilio reciben subsidio de Estados Unidos. ¿Existe una relación causa y efecto entre el arresto y este comportamiento, o fue un acto de simple y llana estupidez que favorece al enemigo? No podría responderlos, pero con lo expuesto por el chico del alcornoque una vez más me lo planteo, a la sombra de los estrechos lazos de amistad que siempre han existido entre Minsk y La Habana .

Solilander termina el texto recordando, a propósito del final de los Juegos Olímpicos, que las palabras célebres de Shakespeare: Ser o no ser, puede aplicarse a la política también. Aunque no siempre es necesario, podran haber interrogantes con Modig, mas con Tiroler, sabemos su “ser” : defensor de una dictadura, no importa si se nos disfraza con la bata de un médico o con el habito de un cura.

Gracias Peter Solilander por dejarlo tan claro, además diseminar las dudas que los medios establecidos están retardando. No importa, a seguir martillando.

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Una respuesta to “Modig y Tiroler. Cuestionados a la sombra del alcornoque”

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  1. 18 de agosto de 2012 - 18 agosto 2012

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