La otra oscuridad del último Batman

8 Ago

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Foto: ClintJCL

Como buen niño cubano, nacido poco después de la reorientación de la revolución cubana al modelo soviético; se me privó, entre otras figuras de la que poblaban el imaginario infantil occidental,  la de Batman, no solo en su variante del cómics, sino también de la serie televisiva norteamericana, y por supuesto de la película de 1966. Leslie H. Martinson y nada más y nada menos que con el nieto de José Martí (según dice el mismo) César Romero en el papel del Joker.

Esto por supuesto no tenía nada que ver con el bloqueo norteamericano, pues las distribuidoras de la isla, cuando lo consideraban necesario por razones ideológicas o política, conseguían, intercambiaban o simplemente expropiaban material audiovisual relativamente actual norteamericano, que veíamos sobretodo en las salas de Cine. Lo que primaba en la televisión era material del campo socialista, mas producciones norteamericanas mas o menos viejas y por supuesto debidamente censuradas.

No fue hasta finales de los setentas que el cine capitalista entró de lleno en la pequeña pantalla. Esto tomó mayor impulso después del inició de la Perestroika, ya que el régimen consideraba mas subversivo el cine soviético de ese momento, comprometido con el cambio social, que el cine evasivo norteamericano, sin el menos anclaje a nuestra realidad que veíamos sábado a sábado por la noche. Bastante mejor en cuanto a calidad era la oferta que nos ofrecía el programa La Tanda del Domingo, que dirigía y comentaba el profesor Manuel Rodríguez Alemán y aunque puedo equivocarme, pues ha pasado mucho tiempo, tengo la sensación de haber sido allí, en ese programa dominical, donde descubrí por fin a Batman, en la película del mismo nombre de 1989 (año de las revoluciones de Europa Oriental) dirigida por Tim Burton, distribuidas por la Warner Bros, con Michael Keaton, en el papel de Bruce Wayne- Batman y un inolvidable Jack Nicholson como Joker.

No sé, si es que esa película satisfizo del todo mi curiosidad por el carácter, o que la posteriores que vi estuvieron muy por debajo de la sorpresa o la calidad artística, lo cierto es que desde hace años perdí total interese por el cine Batman.

Siendo así, no fue otra cosa que mi amor de padre, dispuesto a hacer cualquier cosa por su hija, lo que me llevó a acompañar a mi niña de 17 años la semana pasada al cine, para ver el estreno en Suecia de Batman The Dark Knight Rises Batman: El Caballero de la Oscuridad asciende, la misma película en cuyo estreno en Denver fueron asesinadas 12 personas y  heridas unas cincuenta. No se trataba precisamente de un buen augurio.

Me senté en la butaca, como se sienta un condenado en la silla eléctrica, con la vana esperanza de sobrevivir al “chuchazo”, mas para mi sorpresa, lo que amenazaba ser una película aburrida, centrada en los efectos y la violencia, resultó ser algo mas complejo, un concentrado de ideología, como nunca había percibido, mas allá de un sutil tufillo gay, en las series de este personaje.
Lo que hacen en esta obra el director Christopher Nolan y su guionista Jonathan Nolan, es mucho más que entretener, cosa que logran a pesar de lo relativamente larga que es el filme: 165 minutos o de mostrarnos un Michael Caine, a pesar de haber nacido en 1933.

Lo que hacen los creadores con esta película es dejar claro dos cosas:
Una que Estados Unidos ha superado el trauma de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y que su cine está en condiciones de abordar con toda amplitud el tema del terrorismo.
Dos que se avecina tiempos de represión donde no habrá el menor espacio para la revolución.
Porque esta vez a lo que se enfrenta Batman es a algo mas que a la delincuencia común, es a un auténtico movimiento revolucionario dirigido por Bane, capaz de neutralizar los cuerpos del orden, de liberar las prisiones y hacerse de la ciudad de Gotham, estableciendo en ella esa caricatura de justicia que suele hacerse en nombre de la “libertad” desde los tiempos de la toma de la bastilla en Francia hasta la fuga de Batista en Cuba.

Por supuesto al final se impone el orden con la ayuda de un Batman, interpretado para mi de modo poco convincente por Christian Bale, quien logra derrotar a Bane, quien sin quererlo o no se convierte en el personaje fascinante, tanto en su historia previa como en la interpretación que hace el actor de Tom Hardy, seguido muy de cerca de Anne Jacqueline Hathaway en su papel de Selina, una Catwoman que solo  Michelle Pfeiffer puede superar.


De que se trata, de un filme de “derechas” nos lo dice incluso la figura del presidente, que no es negro, sino blanco y de tercera edad, y que no está dispuesto a negociar con los terroristas aunque estos se lleven por delante unas cuantas vidas; en resumen que huele a lo que al parecer está por llegar al gobierno norteamericano, es decir el partido republicano. Claro, siempre puede pasar lo que le pasó a Oliver Stone, en el 2004 con la película Alexander, una película que resalta el lado homosexual de Alejandro Magno, algo que habría encajado muy bien si se hubiese dado entonces la entrada de los demócratas comprometidos con el movimiento homosexualista, en el gobierno, lo que ocurrió 4 años mas tardes, cuando Obama gana las elecciones en el 2008.

Al terminar la película, le confieso a mi hija que no esperaba que fuese tan “entretenida” y le agradezco con sinceridad el haberme hecho verla con ella. De paso le pongo en claro la visión que transmite, pintando las revoluciones como algo que termina muy mal. ¿Y acaso no es verdad? me responde, mas bien afirmando. Y tengo que darle la razón, para luego aclarar que el otro mundo, ese que se ve tan limpio, junto y ordenando, el que encierra a los presos liberados por Bane, encierra también mucha suciedad, la misma que alimenta las revoluciones violentas, en resumen que hay maldad de ambos lados. “Eso también lo sé”, me responde mi hija y le creo, pues sólo redundo al hablar de la película, en lo que le he enseñado desde su más tierna infancia. Ese es el lado que oculta el caballero de la oscuridad, con una películas que se disfruta mientras inocula la visión de un mundo maniqueo donde el mal, aun con lagunas, solo está de un lado.

Curiosamente esa es la misma visión aunque invertida que tenían los comisarios encargado de que no supiera de Batman cuando yo era pequeño, cuando no se trata de apartar, sino de enseñar a los niños a ver el cine destinado a ellos con pensamiento crítico, trátese de Batman, el Tío Estiopa el Militar o Los tres cerditos.

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Una respuesta to “La otra oscuridad del último Batman”

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  1. 9 de agosto de 2012 - 9 agosto 2012

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