Del independentismo al exhibicionismo: La degradación de Elpidio Valdés

9 Jul

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Foto:Foto:Photo Denis Noë

Tenía sólo 8 años cuando me enfrenté, por primera vez a Elpidio Valdés, aquella figura creada en 1970 por el dibujante Juan Padrón, que hizo del semanario Pionero, último reducto de la historia cubana, su campo de operaciones. No puedo negar que disfruté mucho de las aventuras de aquel coronel mambí (soldado independentista ) y de otras series, muy buenas que entre informaciones curiosas y adoctrinamientos me llegaban cada semana con pionero.

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Foto: La Cubananda

Y lo hacía, extrañando aquellas publicaciones previas para niños y adolescentes, que habiéndose adaptado a la ideología del nuevo régimen, nos hicieron tanto disfrutar en territorio propio, lo mismo de una adaptación al lenguaje de la historia de novelas de ciencia ficción, como de programas de la televisión muy populares como “Casos y cosas de casa” , por no hablar de personajes creados específicamente para el medio como lo eran “Chamaco”, el indio Guabay, o el samurai Kashibashi, al último lo vimos alguna vez reaparecer en Pionero, de aliado de Elpidio.

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Foto: Lacubanada.
Me extraña lo poco que se dice de esta etapa en la página que es titulada Historieta Cubana, de EcuRed, la llamada enciclopedia cubana en la red. Es, como si sus editores, quisieran censurarla, cuando fue un momento de una creatividad tremenda. Pero todo aquello desapareció, o se redujo a la mínima expresión, entre Pionero y alguna publicación que con fines de divulgación técnica hacía algún organismo vinculado a ganadería o la industria azucarera.

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Fotos: La Cubananda

Supongo, que la razón estaría, en que los funcionarios que decidían por los cubanos,lo que estos debían ver o no, se habían tomado muy en serio el apotegma de Marshal Mac Luhan, de que el medio es el mensaje, interpretando la revista de historieta, como algo demasiado a la cultura norteamericana, una cultura de que había creado un gusto en el público y una forma de hacer en los creadores, que de alguna manera tenía que emerger, aunque fuese en forma de parodias.

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Foto: La Cubanada
Así, casi podría cantar con Carlos Varela, que ”no tengo Superman, tengo a Elpidio Valdés” y digo casi por que afortunadamente, los padres de una prima lejana, guardaban una colección de historietas de Superman, las cuales disfrutaba a más no poder, cuando, siendo muy pequeñín me llevaban de visita a su casa.

Y es una lástima que hoy, cuando gracias a hemerotecas, videotecas y tiendas para coleccionistas, tengo a mano las series de Superman, no logro encontrar, entre las conexiones neuronales de mi cerebro, aquel niño, el único que podría enseñarme a disfrutar de las peripecias del superhombre, que algún extraño embrujo, me las hacen parecer la mar de aburridas.

Eso,no me sucede con las Historias de Elpidio, a pesar de que me puedo percatar del trasfondo maniqueo que envuelve sus aventuras, ,de lo que según pude comprobar, se percataría cualquiera que no haya crecido en la ideología de nuestro estado nacional. En una ocasión quise utilizarlas para unas clases de Español en la secundaria y terminado de mostrarla,uno de los niños, alzó la mano para decirme, no, sin cierta indignación, que en la película, los españoles eran presentados prácticamente como unos estúpidos, lo cual, es cierto en buena parte de las primeras ediciones del material. Resultó que este niño era de origen asirio, el mismo pueblo que reclama en estos tiempos, el reconocimiento del genocidio perpetrado contra ellos por el imperio turco durante la primera guerra mundial. Utilicé esto en favor, para de alguna manera justificar la parcialización con que era vista la historia por los realizadores del material y le dije, imagina que ustedes los asirios realizan un animado sobre la época del exterminio ¿Cómo crees que representarían a los militares turcos? El chico no me respondió.

Más por fortuna, la economía, determina la ideología y nuestro querido “cartoon” no ha podido escapar a esta verdad de Perogrullo enunciada por Marx, en la medida que el capitalismo privado español se fue asociando con el capitalismo de estado cubano, dueño en última instancia del carácter de Elpidio, la representación del español se ha ido humanizando en la misma medida que se ha ido desnaturalizando los vínculos de lo que simboliza el ícono de Elpidio con su referente real, los independentistas y por supuesto la relación que estos establecieron con quienes terminarían siendo sus aliados, los norteamericanos.

Se trata de un proceso observable más allá del cine, por ejemplo, en el homenaje que desde hace años se le viene rindiendo en Cuba a uno de los espadones que antaño llamábamos el ejercito colonial Español, el Almirante Pascual Cervera y Topete.

Se trata del jefe militar cuya errada estrategia de julio de 1898, en aguas de Santiago de Cuba, facilitó la derrota de la armada española por la flota norteamericana de Cervera, se dejó coger prisionero después que soldados y oficiales suyo habían muerto en batalla.

La consagración de este culto tuvo lugar a fines de junio del 2012, cuando se develó en La Habana un busto del almirante donado por su bisnieto, el historiador Ángel Luis Cervera Fantoni.

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Segundo busto de Cervera donado por la familia al país, pues el Castillo del Morro de Santiago de Cuba cuenta con otro. Fotopublicada en Oopushabana.cu

Pero volviendo al coronel Elpidio Valdés, se supone que el personaje, hijo de un oficial separatista y una campesina, que habría nacido durante la Guerra de los Diez Años y que en 1895, se reincorpora al Ejército Libertador , su novia, con la que se casa en la manigua, es otra soldado independentista, se llama María Silvia, tiene un hijo que al final veremos involucrado como uno de los terroristas que combatieron el gobierno de Gerardo Machado, por cierto, el último de la generación de generales y doctores emergida del mambizado que gobernó la república con mayor o menor grado de Plattismo, durante las primeras tres décadas de su existencia. Los enemigos de Elpidio son el General Resóplez, su ayudante el Coronel Andaluz, el Coronel Cetáceo, sobrino de Resóplez, Media Cara, capitán de la guerrilla que los realizadores del ICAIC contraviniendo la terminología histórica denominan “contraguerrilla” a fin de santificar la forma de lucha utilizada por Fidel castro en su ascenso al poder.
Como habíamos dicho arriba el creador y director principal de la serie es Juan Padrón quien ha contado con la colaboración de Tulio Raggi, Mario Rivas y Juan Ruiz. El tema original de la serie fue la Balada de Elpidio, está compuesta e interpretado por Silvio Rodríguez,
Los cortometrajes se dividen en tres series:

Primera serie:
Elpidio Valdés contra el tren militar (1974)
Una aventura de Elpidio Valdés (1974)
El machete (1975)
Clarín mambí (1976)
Elpidio Valdés asalta el convoy (1976)
Elpidio Valdés contra la policía de Nueva York (1976)
Elpidio Valdés está rodeado (1977)
Elpidio Valdés encuentra a Palmiche (1977)
Elpidio Valdés contra los rayadillos (1978)
Elpidio Valdés fuerza la trocha (1978)
Elpidio Valdés y el fusil (1979)
Elpidio Valdés contra la cañonera (1980)

Segunda serie:
Elpidio Valdés en campaña de verano (1988)
Elpidio Valdés ¡Capturado! (1988)
Elpidio Valdés ataca a Jutía Dulce (1988)
Elpidio Valdés y el 5to de cazadores (1988)
Elpidio Valdés y Palmiche contra los lanceros (1989)
Elpidio Valdés y la abuelita de Weyler (1989)
Elpidio Valdés se casa (1991)
Elpidio Valdés conoce a Fito (1992)
Elpidio Valdés y los inventores (1992)

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Tercera serie:
Elpidio Valdés contra el fortín de hierro (2000)
Elpidio Valdés se enfrenta a Resóplez (2000)
Pepe descubre la rueda (2002)
Elpidio Valdés ataca Trancalapuerta (2003)

Tenemos además tres largometrajes, el último de estos adaptado al gusto de los españoles como serie televisiva.
El primer largometraje, titulado simplemente Elpidio Valdés, fue una realización puramente cubana, hecha en 1979, apenas se iniciaba la inversión española a gran escala en Cuba, aquí se nos cuenta del nacimiento del héroe, de la caída en combate de su padre, de su relación con la novia y de su conflicto con los latifundistas norteamericanos. La historia se desarrolla a principios de la guerra del 95.

El segundo largometraje ya va apretando la cuerda antinorteamericana, como su título indica, Elpidio Valdés contra Dólar y Cañón, se trata de una producción ICAIC, de 1983, que se ubica en la ambivalencia norteamericana frente a los independentistas que operaban desde su país contra el régimen colonial en la isla, una mezcla de vista gorda y dejar hacer con incautamiento de expediciones, que facilita la equiparación de los norteamericanos con los malos de la película, definitivamente los Españoles, empecinados en impedir la misión de Elpidio Valdés de traer un alijo de armas a Cuba; la historia se desarrolla en la etapa previa a la intervención norteamericana en la guerra, es decir entre 1896 y 1897.

Y por fin tenemos, la claudicación definitiva del antiespañolismo en 1995 con la serie televisiva Más se perdió en Cuba de 156 minutos, una realización ICAIC -Tele Madrid, que aparece en forma de largometraje de 78 minutos, en 1996, bajó el título de Contra el águila y el león, también bajo la dirección de Juan Padrón. Aquí, no queda ni el recuerdo de la balada original de Silvio, sustituida, para mi gusto, de manera injustificada, desde el segundo largometraje y cortometrajes por un musical Daniel Longrés. El tema España y Cuba, Cuba Y España, es interpretado por Pedro Luis Ferrer, que más que un canto a la independencia, resulta de amor entre Cuba y España, una suerte de nostalgia por la colonia perdida.


Ya estamos en plena intervención y aunque los realizadores, aceptan a regañadientes, que los cubanos tienen de aliado a los norteamericanos, no se pierde la ocasión de desacreditarlos, mientras que se resalta la hidalguía del soldado español, lo mismo que viene haciendo, desde la retórica, el historiador de la Ciudad, Eusebio Leal.

Va quedando poco del Elpidio Valdés original, aunque, si sobrevive, es gracias, a que el CENESEX, dirigido por Mariela Castro no ha podido meter la cuchara en la identidad heterosexual de nuestro personaje, todavía no está censurado el apelativo de mariquita, con el que Elpidio sigue denominando a sus enemigos, un chiste de connotación homofóbica del que toma nota Pedro P. Porbén en un curioso estudio sobre el personaje que recomiendo a mi lector, me refiero a Racialización y revolución: Las aventuras de Elpidio Valdés, publicado en Cincinnati Romance Review 30 (Winter 2011): 130-149.
Pero la degeneración de Elpidio Valdés no termina ahí, ahora gracias a la inteligencia de la embajada cubana en Bruselas,nos hemos encontrado con bigotudo independentistas transformado en una suerte de exhibicionista, que no tiene reparos mostrar su miembro y orinar delante de todo el mundo, como nos lo muestra la caricatura con la invitación que se convocó a disfrutar del famoso Manneken Pis (el niño que orina) disfrazado de Mambí.
Se trata de un auténtico símbolo de Bélgica, hasta no hace mucho otra potencia colonial, la misma que hizo poner los pies en polvorosa al Che Guevara en el Congo, una estatua de bronce representa a un niño desnudo, de unos cincuenta centímetros, orinando dentro de una fuente de Bruselas, con ello, se rememora la historia de un niño que se perdió y que fue encontrado orinando alegremente.
Pues bien, parece que existe una sociedad de amigos de esta estatuilla que tiene por costumbre ponerle disfraces, uno de ellos fue cubano, colocado el 25 de julio de 1992.

Ahora nuestros diplomáticos, han querido congraciarse, cubriendo al pequeño encueruso, no con el traje de chispita, amigo y sus amiguitos o más para acá, el de la calabacita, sino el uniforme de Elpidio Valdés que no, es otro, que el que usaba el ejercito independentista cubano. Todo esto acompañado de un tremendo festón amenizado por el conjunto folclórico cubano Camagua, el cual, por cierto, lleva la misma vestimenta que los grupos musicales usados por el gobierno cubano; lo mismo para acallar la protesta de Reinaldo Escobar el esposo de Yoani Sánchez, que las de las damas de Blanco. Toda una modalidad cubana en el arte de la represión.
Pero aquí no se trataba de un acto represivo sino de un intento “cultural” que tenía como eje la ceremonia de investidura del Manneken Pis con el traje de nuestro querido Elpidio Valdés, ocurrió el 27 de junio pasado, casualmente en vísperas de la entrega del busto del Almirante Cervera en la Habana.
Según cuentan, este, es el traje número 884 con el que disfrazan al pequeño meón. La ceremonia principal del acto tuvo lugar en la Alcaldía de la ciudad y fue presidida por Edmond Vandenhaute, Presidente de la Orden de los Amigos del Manneken Pis, tocándole a la nuestra excelentísima Embajadora en Bélgica, la compañera o señora (como se ha vuelto a decir en Cuba) Mirtha Hormilla Castro, entregar la ropita del mabí a la Capital de Bruselas. Lo hizo agradeciendo al señor Freddy Thielemans, alcalde de Bruselas, al colegio del alcalde y los concejales; a la Orden de los Amigos del Manneken Pis y así como a la señora Marthe Coekelenbergh, la confección del traje. De paso inculpó al embajador Lautaro, entusiasta admirador de Elpidio Valdés, de ser el autor de la idea, así como a Juan Padrón, de no solo, dar su consentimiento, sino de entregar toda la información y las imágenes detalladas para hacer el traje exacto. No faltó tampoco el agradecimiento a la Embajada de Bélgica en La Habana, en la persona del señor embajador Adam Koemraads y a la señora Marina Ogier, encargada de asuntos culturales, así como una explicación somera de quien es Elpidio Valdés. En resumen la compañera o señora, no se como le dirá en Cuba, Hormilla destacó ante los presentes, el inmenso placer de vestir al pequeño desnudin.
Por cierto Manneken Pis también conocido por “el pequeño Julien” y hablando de Julianes, durante el evento, se hizo presente la obra de otro Julián cubano, que también tuvo que ver con la guerra de independencia, José Julián Martí, cuyos Versos sencillos fueron leídos por las hijas de una, de los muchos y muchas residentes cubanos en Bélgica, que junto con las organización de apoyo al régimen cubano, diplomáticos, políticos y empresarios, acudieron a la actividad, cuyas fotos cuelgan en la red y todo el mundo puede verlas en los siguientes enlaces:

MannekenPis vestido de mambí1

MannekenPis vestido de mambí2

MannekenPis vestido de mambí3

Hasta aquí, todo muy lindo, pero quizás no lo sea, la torpeza de haber parado la estatuilla sobre una bandera cubana, de no haberse contentando con disfrazar al niñito y haber hecho la gracia de difundir la imagen, de un Elpidio Valdés, que se supone es un adulto, pisando la bandera y orinando, no detrás de unos arbustos, sino frente a todo el mundo, como hacen los borrachos y exhibicionistas, sin reparar en mujeres o niños.

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Foto:Photo Denis Noë

Tal vez, Padrón, esté de acuerdo, y yo que soy un tanto iconoclasta, a lo mejor no le hago mucho caso, otra cosa sería el resto de los cubanos, por no hablar del autentico mambizado, imaginemos, por ejemplo, que viajamos en el tiempo a 1895 y traeremos a la Bruselas de ese junio del 2012, no al “muñequito”, sino a un Mambí de verdad. Ya me imagino su indignación, viendo la copia de su sombrero tomada para el relajo y el símbolos patrio pisoteado, ya me perece estarle viendo, al toque de a degüeyo desenvainar su arma y arremeter cual Quijote enloquecido, contra tantos ilustre invitado, de aquí para allá, cercenando miembros, incluido aquel, del que se vale el Manneken para hacer su pis, poniendo fin a tanto desparpajo con su carga al machete.

Por eso, si se quieren dejar de herir nuestra susceptibilidad, recomiendo a los diplomáticos cubanos, usar para la próxima como un icono, que teniendo que ver con ellos, resulte más universal y no tan cubano, que ni siquiera tengan que explicar, digo, si es que se atreven: por ejemplo, en lugar de un sobrero de yarey con una bandera cubana incrustada, una boinita con una estrella, que le recuerde a los belgas alguna deuda por saldar.

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Dibujo sobre una foto de Dierk Hafer

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  1. 10 de julio de 2012 - 10 julio 2012

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