El Prometeo; la película que lanzó definitivamente a las estrellas a Noomi Durán (Rapace)

28 Jun

Noomi Durán (Rapace) una sueco hspana que se luce en la Película Prometheus

“Siento una conexión muy fuerte con España. Este país siempre ha estado en mi pensamiento y en mis sueños. Desde pequeña me he preguntado qué es lo que pasaba conmigo. Siempre me he sentido un bicho raro en Suecia donde todo es tan ordenado, tan aséptico. Me preguntaba de dónde me venía tanta energía. Hablo y me muevo mucho. Ahora sospecho que mi temperamento tiene que ver con mi origen español”.
Declaración de Noomi Durán (Rapace), publicada en el diario El Mundo, el 25/5/2009

Salvo la primera película, sin duda sorprendente en su momento, nunca me interesó mucho la secuela de Aliens realizada por Sir Ridley Scott, sí, ya se, que es todo un clásico del cine de ficción, pero hablo por mí. A pesar de lo dicho, no me ha parecido mal enterarme por la “precuela” de “Prometheus”; titulada “Prometeo”, en América Latina, de dónde salió el “el octavo pasajero”.

Eso si, hay que decir que mas allá de los nuevos efectos, el aporte relativamente valioso de la tercera dimensión, se nota un cierto agotamiento creativo en el director de una y otra pieza, una incapacidad incomprensible, para sacarle el máximo jugo a una atractiva idea, enfrentada al creacionismo -cuya sencibilidad se intenta anesteciar colocando una creyente como heroína de la perlícula – y a la teoría evolutiva, por lo menos en su concepción mas ortodoxa, la de que la vida nació en la tierra, sin necesidad de ayuda externa. Lo hace el realizador dando crédito a una especie de mixtura entre la teoría de la Panspermia y las hipótesis y tanto indemostrables de Erich von Daniken. Dos temas de los que tuve noticias durante mis años de estudiante de filosofía en la Universidad de Lomonosov, allá por los hoy, lejanos principios de los 80. De la Panspermia, gracias a un profesor de teoría de las ciencias quien nos explicó la idea de que existiesen dispersas en el universo una suerte de semillas de la vida, que habrían llegado a la tierra transportadas por un meteorito o cosa por el estilo.

Supe de Erich von Daniken, gracias a sus libros, prestado por algún amigo no cubano, en Cuba no veían por ningún lado, donde se hablaba del contacto entre extraterrestres y antiguas civilizaciones de nuestro planeta, algo por cierto que era un tema recurrente en la literatura de ciencia ficción de aquella época. No es algo que haya desaparecido del ambiente actual, por ejemplo en el programa Espacio en blanco de Radio Nacional de España a casa rato se alude a la posibilidad de que los hombres tales y como los conocemos hubieran sido modelados por seres de otro planeta. Algo tan indemostrable hasta el momento como fascinante, hay que reconocerlo.

Ridley Scott, sin duda alguna enriquece con esta película un mundo que viene construyendo no solo con la saga de Aliens, sino con la distopía de Blade Runner, película de 1982, de donde parece haber escapado el robot antropomorfo “David 8” interpretado por Michael Fassbender.

Un film que se desarrolla en un futuro muy cercano para nosotros 2019 y con el que el direrctor no parece dar mucho en el blanco cuando de anticipación cientifica se trata, aunque si en las reflexiones existenciales que propone y que hoy, consumada la posmodernidad, valdría la pena repensarlas.

El andróide “David 8” de Prometeo, interpretado por Michael Fassbender

Incluso, hay una suerte de continuación de la estética de lo andrógeno que se concreta en la elección, primero de la poco atractiva de Sigourney Weaver, intérprete de Ellen Ripley en Alien y luego de la rara cara, parece dibujada en una manga japonesa, no fea, pero si un tanto asexuada, como de adolescente indefinido, de Noomi Rapace para Prometeo, si bien la poca feminidad del rostro de la Rapace es balanceada con cara de la afrikáner Charlize Theron, donde si, que no hay concesiones  es en el comportamiento de los tres personajes, cual resultan mas o menos semejantes en su virilidad, como era de esperar en una época donde la diferencia de géneros tiende a ser aniquilada. Aunque,debo señalar que entre los tres personajes el que resulta mas mujer, es el de la Rapace.



Una actriz a la que llegué a detestar, no por su actuación sinó por su personaje de Lisbeth Salande en la versión fílmica de la trilogía Milenium del novelista Stieg Larsson, , aquí la rapace interpreta una hacker de 24 años, antisocial e inteligente, que se desquita de una manera sádica del hombre que la sodomizó a la fuerza, en contraste encuentra un dulce amor en otro personaje del mismo sexo, otro tema recurrente en la tarea de enterrar la heterosexualidad, del mismo modo en que la maternidad se nos antoja como algo monstruoso, cuando  Elizabeth Shaw, el personaje de Rapace en Prometeo, se ve obligada ha hacerse a si misma, una cesaría para abortar y dar muerte al Alien que estaba incubando su vientre, muy al estilo de Skott. Creo, que por solo, esa escena, para mi, la mas dramática e impresionante de la película, valdría la pena reconciliarse con la obra artística de la Rapace, aunque hay mas en su favor, su ascendencia española de la que nadie habla, la que le viene de un padre que dejo de ver de muy niña, que sabrá Dios, porque razones (aunque siendo Suecia como es con los padres de origen extranjero me atrevería a sospechar), causa de su rebeldía, traumas y alcohoolismo (algo muy común dentro de la juventud), cuyo nombre es Rogelio Durán, un actor ya fallecido, con el que la actriz afortunadamente hizo las pases antes de que este muriera.

El padre de la Rapase (la actriz lleva el apellido de su ex marido el actor de Ola Rapace,) era un cantor flamenco de nombres artístico, Rogelio Dabargos y Rogelio de Badajoz y fue profesor de voz e interpretación en el Centro de Arte Dramático de Estocolmo , además de tener su propio grupo flamenco. Había estado casado antes de conocer a la actriz con Nina Norén, la madre de Noomi y los hijos del primer matrimonio, hoy en día, mantienen un buena relación, su media hermana y afamada actriz, a la que por cierto, no dudo, que sea la sangre gitana de su padre, la que le ayudara a interpretar, como lo hizo, el personaje de la gitana Madame Simza Heron en la película Sherlock Holmes: A Game of Shadow.


El caso es, que si para algo ha servido Prometeo, no ha sido para ayudarnos a filosofar sobre los orígenes de la humanidad, sino para lanzar a un merecido estrellato a Noomi Rapace, esta actriz, hija de sueca y español, nacida el 28 de diciembre de 1979 Hudiksvall, Suecia, que no desconoce sus raices hispanas como lo demuestra su entrevista concedida  en el 2009 al diario El Mundo, solo por ello, creo que valió la pena esta última entrega de  Ridley Scott. La chica se lo merece, mas allá de las propias reservas que tuve con su personaje, mas que con su personaje en la serie Millenium, donde coemnzó a ser famosa.

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2 comentarios to “El Prometeo; la película que lanzó definitivamente a las estrellas a Noomi Durán (Rapace)”

  1. project rsc 25 julio 2012 a 6:53 PM #

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  1. 29 junio 2012 - 29 junio 2012

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